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Entrevista con Christian Eduardo Ramírez, niño talento en matemáticas "No me gustaría ser diputado"Elmer Menjivar, Walter Sotomayor / Fotos: Walter Sotomayor
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Forma parte de la Academia Sabatina de los Talentos de Matemáticas, que reune semanalmente en la universidad Nacional a 234 niños. A sus nueve años ha comenzado a estudiar álgebra, la teoría de los conjuntos y otras temáticas que con mucha frecuencia son las menos atractivas para otros niños de su misma edad. Sin embargo, sigue siendo un niño. Juega fútbol, pelea y hace travesuras propias de su edad. Llegamos a Punto Literario después de pasar por él y por su madre luego de haber finalizado sus cuatro horas sabatinas dedicadas a la matemática. Christian sonríe con facilidad, es un buen observador y responde con mucha fluidez a las preguntas que durante la conversación van surgiendo, observado siempre por su madre, que nos acompañó en esta plática.
¿Cómo preferís que te digamos: Christian o Eduardo?
Eduardo.
Dicen que sos bueno para las matemáticas
Sí.
¿Y estudias vos solo...?
No. Algunas veces sí me ayudan.
¿Quién?
Unos amigos míos. Cuando trabajamos en grupos nos ayudamos mútuamente,
o me ayuda la profesora.
¿Y dónde se reúnen en grupo?
En la Universidad Nacional de El Salvador.
¿Y cómo fue que comenzaste a ir a la Universidad?
Gracias a la ex ministra de educación Evelyn Jacir de Lovo. Ella
me invitó al David J. Guzmán para ver la Academia Sabatina,
y allí fue donde me anunció que yo era uno de esos talentos
en matemáticas.
¿Y cómo es que se dieron cuenta que sos un talento para
las matemáticas?
El año pasado fui a Perquín, en Morazán, a decir
un discurso. Allí fue donde le dije a la ex ministra que yo quería
ir a la Universidad. Ella me dijo que yo era muy pequeño, pero
le insistí. Así fue como creo que me invitó al David
J. Guzmán y allí me dio esa noticia.
¿Y porqué querías ir a la Universidad tan rápido?
Lo que pasa es que yo quería aprender matemáticas ya un
poco avanzadas.
¿Pero por qué matemática y no ciencias de la
naturaleza? ¿Qué te gusta de las matemáticas?
Los números.
¿Y por qué los números?
Porque me gusta estar jugando con los números. Porque me gustan
las multiplicaciones, dividir, sumar, restar. Juego con los números
a hacer ecuaciones.
O sea que ya ves álgebra.
Un poco... sí, ya veo un poco de álgebra.
¿Y te entretenés? ¿No lo ves como una obligación?
No, para nada. Me divierto.
¿Cómo se llama la escuela en la que estudiás?
Centro escolar Cantón Ojo de Agua, allí es donde estudio.
Donde yo vivo es en Santa Elena, siempre en Usulután.
( En este momento de la platica nos damos cuenta que la mamá de Christian, Miriam Bety Moreira, es profesora y que por pura casualidad es la actual profesora de su hijo)
¿Y a qué grado vás?
A sexto.
¿Y cómo te sentís de que tu mamá sea la
profesora?
No sé... algunas veces pueden decir que sólo porque es mi
mamá me saco buenas notas y que ella me regala todo en relación
al estudio. Que me sacó buenas notas sólo por eso.
¿Quiénes pueden decir eso, los otros niños?
Algunas veces ellos... y otras veces sus padres.
¿Y cuántos diez llevas de calificaciones?
En matemáticas llevo ocho notas de diez, en lenguaje 9 notas de
diez, en ciencias diez notas de diez y en sociales veinte notas de diez...
¿Y en deporte?
Igual, diez.
¿Y nunca te has sacado un nueve?
El año pasado... en conducta.
En todas decís que llevás un promedio de diez, pero
matemática es lo que más te gusta.
Sí... pero lenguaje también.
¿Y las ciencias naturales?
No.
¿Porqué?
Porque mucho... es muy aburrida siento yo. Sólo se habla de los
animales, de las plantas. Es muy aburrida.
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¿Y cómo fue que descubriste ese gusto por los números?
Como mi mamá es profesora yo ya podía leer a los tres años.
De ahí, ella me comenzó a enseñar los números
y me gustaron. Creo que los tres años ya hacía sumas, restas
y multiplicaciones de una sola cifra.
¿Y a los cuántos años ya te habías aprendido
las tablas de multiplicación?
A los cuatro años ya me sabía las tablas del uno al seis.
Todas las tablas de multiplicación me las aprendí cuando
iba a segundo grado.
¿O sea que cuando llegaste a la escuela te sentías un
poco aburrido porque ya sabías algunas cosas?
Sí.
¿Admirás a algún matemático?
No, porque no conozco a ningún matemático.
¿Y cuando llegués a la Universidad qué te gustaría
estudiar?
Medicina.
Pero decís que no te gustan las ciencias naturales.
Sí, no sé... me gusta la medicina pero no las ciencias naturales.
¿Y cómo vas a hacer con los números si estudias
medicina?... en esa carrera casi no se ven números.
Ya vamos a ver. Yo pienso que en todo se utilizan los números.
La matemática en todo se utiliza.
¿Y conocés a algún médico?
Sí. Conozco a uno que han enviado a Jerusalén... Eso es
lo que me ha entusiasmado.
Claro. Vos crees que es más posible viajar como médico
que como matemático. ¿Ingeniero no te gustaría ser?
No.
¿Y dibujas?
Dibujar no puedo.
¿Hacés algún deporte?
Sí. Fútbol
¿Y qué posición jugás?
Me gustan dos posiciones. En la que más juego es de defensa, y
la otra que me gusta es de arquero... pero no puedo.
¿Y jugás seguido?
No tanto, (mira a su mamá, que está justo frente a él,
antes de continuar hablando con una risa nerviosa) porque nuestra maestra
nos ha quitado el jueves. Teníamos dos días, el martes y
el jueves.
(La madre de Christian lo observa pero no lo interrumpe. Mientras, nosotros junto al niño no podemos contener la risa. Christian sabe que ha puesto a su madre en una posición de jaque).
¿Y porqué les ha quitado la maestra el jueves?
No sé... y hoy también nos quiere quitar el martes para
jugar fútbol. Yo digo que si ya nos quitó los jueves no
creo que sea justo que nos quite los martes. ( La mamá de Christian
no ha logrado contenerse lo suficiente y en este momento ríe junto
a nosotros).
¿Y ya le dijiste a la maestra eso...?
Algunas veces (Christian está siendo víctima de un ataque
de risa).
¿Y tus compañeros qué dicen de esas medidas de
la maestra?
Que están muy mal, que no tiene derecho. Es verdad (En este momento
la risa cesa y continua con mucha seriedad) teníamos dos días
y ya nos quitaron uno, solo nos queda el martes con apenas dos horas para
jugar. Yo pienso que los niños también tienen derecho a
jugar fútbol....
(La maestra..., no, mejor dicho la mamá, no logra quedarse
callada ante todos los señalamientos de Christian. Reacciona e
interrumpe al pequeño: "Pero lo del jueves es un consenso
de los padres de familia").
Sí, lo del jueves es un consenso, pero lo del martes no.
Christian, pero deberías de proponer a tus compañeros
que hablen con la maestra
Si ya están convencidos...
¿No estarán pensando hacerle una revuelta a la maestra?
Podríamos hacerle una huelga...
(La risa es incontenible nuevamente y todos parecemos estar disfrutando como pocas veces se disfruta con un entrevistado. Después de un rato Christian ya está nuevamente serio, como esperando a que continuemos la plática).
¿Y de venir a la Universidad qué es lo que más
te gusta?
Que hago más de lo que me gusta. Y como les dije al principio,
ahí ya son otras fases más superiores. Las clases que estamos
viendo ahí no son de sexto grado, ya son de tercer ciclo, y lo
que vemos de álgebra es de bachillerato.
¿Y todo eso no te da por sentirte mejor que tus compañeros?
No.
¿Y ellos no te molestan porque venís a la Universidad?
No. Ni saben que estoy en la Universidad los sábados.
Mirá, nos contaron que hasta con el presidente Flores has hablado.
Sí.
Contános cómo fue eso
Es que ya tenía planeado el discurso...
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¿Qué discurso, perdón?
Un discurso de los diez años de la firma de los Acuerdos de Paz
y del inicio de clases, el discurso que di en Perquín. Ahí
pensaba yo aprovechar para hablar con el señor presidente. Así
que cuando nos vimos y nos dimos la mano le pregunté si podíamos
hablar un rato... ahí también conocí a la primera
dama, al embajador de México, a la embajadora de Estados Unidos,
al embajador de Chile...
¿Pero cómo fue que lograste la plática con el
presidente Flores?
Cuando él iba bajando unas gradas yo lo fui a encontrar, y cuando
estaba platicando con él le dije que quería una casa...
él me preguntó por mi mamá y fuimos a donde estaba
ella.
¿Qué te dijo el presidente?
No me dijo nada de dinero, pero la casa me la fueron a hacer.
¿Cómo? A ver, explicanos, porque no cualquiera logra
hablar con el presidente, le pide una casa y logra que se la construyan.
Es que yo le conté que tenía un problema en la casa. Mi
mamá padecía de dolor de cabeza porque el cuarto en el que
dormíamos, que era en la casa de mi abuela, ahí los de los
otros cuartos se dormían hasta como a las once de la noche viendo
películas y mi mamá no podía descansar y le dolía
la cabeza por la molestia del sonido. Pues yo le dije eso al presidente
y le pedí una casa sólo para nosotros dos, para que además
yo pueda estudiar tranquilo. Y él me dijo: "no estoy seguro,
porque no tengo extensión de dinero", pero a las tres semanas
me llegaron a hacer la casa.
Vos tenés mejor suerte que nosotros, porque otro periodista
de El Faro estuvo tratando hablar con el presidente casi por tres meses.
Ese compañero insistió e insistió y el presidente
nunca lo recibió
¿ No te gustaría ser periodista?
No.
Fijáte que quizá tendrías más suerte que nosotros (Christian mientras el no para de reírse).
¿Y esa vez hablaste sólo con el presidente?
No. También hablé con la primera dama, con el vicepresidente,
con el señor Calderón Sol, con la ex embajadora de Estados
Unidos...
¿Y cómo estás enterado de tanto? ¿Cómo
sabés por ejemplo que ya cambiaron a la embajadora de Estados Unidos?
Leyendo las noticias del diario.
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