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Plática con David Munguía Payés "Yo nunca creí que los comunistas comían niños"Christian Guevara y Elmer Menjívar/ Fotografías de Walter
Sotomayor
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El gobierno de Duarte fue catalogado de corrupto en casi todos los niveles.
Si el gobierno de Duarte fue corrupto, este gobierno no tiene nombre.
Yo le aseguro que todo lo robado durante los años de Duarte no
se compara a lo que se ha robado Carlos Perla en ANDA. Los demócratas
robaron y eso es reprochable, pero sus delitos se magnificaron porque
estaban en medio de los ataques de la derecha y de la izquierda. Los del
PDC eran rateritos a la par de estos de los que tenemos en este momento.
Y hay una explicación para eso: habían muchos de clase media
y baja que robaban de las arcas estatales, pero no eran grandes empresarios
o personas adineradas, porque ellos no se roban sólo diez pesos,
sus cifras son otras, así como en sus negocios, ellos piensan en
millones. No se van a manchar por poco.
Cree que el presidente Flores avala la corrupción
Yo no me atrevería decir que la avala, pero si la cubre y la tolera. Él sabe que es un descrédito para su gobierno que salga gente como Perla acusado de corrupción y por eso trata de encubrirlas.
En los años de Duarte, los militares gozaron de muchos privilegios: colonias propias, guardias alrededor de sus casas, excepciones de impuestos en la introducción de vehículos, tiendas. Eso los hizo ver como una clase aparte.
Es que tenía una lógica y, si ven la historia de Roma, los militares tenían unas prerrogativas que no tienen otras clases sociales. En Estados Unidos es igual, los militares tienen sus propias tiendas donde no pagan impuestos . ¿Por qué? Porque los salarios de los militares nunca han sido grandes salarios y eso es una manera de compensar. Yo creo que en casi el 80 por ciento de los países del mundo pasa eso. Yo estuve estudiando en Italia, y ahí a los militares les daban casas pagando una décima de su valor. Todas esas son medidas compensatorias por su salario y por sus sacrificios. Es que los militares tenemos hora de llegada a los cuarteles, pero nunca sabemos la salida. Durante la guerra, yo pasaba tres meses sin ver a mi familia. Para el terremoto, todos los ciudadanos se iban a estar con su familia, una estaba en el cuartel sin salir y trabajando todo el día.
En eso de las horas de salida parece que los periodistas nos parecemos a los militares.
Bueno, eso es así a lo largo de la historia y esos privilegios le molestan a la gente.
Pero se oía el rumor de militares que se hacían ricos importando carros sin impuestos.
Esa es una leyenda. Un oficial nunca pudo importar más de un vehículo cada cinco años. Tal vez lo pudo hacer el Ministro de Defensa, porque en ese tiempo, como cualquier cartera del estado, los ministerios podían importar cualquier cantidad de vehículos. También los diputados, hasta hace como cuatro años que les pusieron regulaciones...
Ser diputado era un gran negocio.
Todavía lo es.
Cuéntenos de su paso por la Escuela de las Américas, que es una institución que está en el centro de críticas de casi todas las instituciones de derechos humanos.
Yo asistí a la Escuela de las Américas en el año 73. Saqué un curso de paracaidismo, de guerra contra subversión y otro de supervivencia en la selva. Lo que aprendí fue a utilizar la brújula, a disparar, a darme primeros auxilios y darlos, a planear emboscadas. Pero había otras cursos más comprometedores, por decirlo así: interrogación. Yo hice unas horas de interrogación, porque estando en combate uno a veces captura a alguien y es necesario saber cómo obtener información. Pero ellos nunca me insinuaron técnicas orientadas por la tortura. Tal vez sí con la guerra psicológica en los interrogatorios, aunque hay gente que la considera tortura.
Como decirle a alguien que se va a morir si no da información o enseñarle fotos de su familia....
Claro, o mantener a las personas durante mucho tiempo en un cuarto oscuro. Todo ese es reprochable, pero no hay una tortura verdadera como los choques eléctricos o torcer brazos.
De esa escuela salieron militares acusados de violar los derechos humanos: como Noriega, las juntas militares paraguayas y bolivianas, y hasta el Mayor Roberto d'Aubuisson.
Es que yo no asistí a todas las clases.
(La respuesta inicial es una pequeña broma, un atisbo de humor después de un momento tenso de la conversación con el tema de la muerte de los jesuitas. Pero la seriedad del ex militar regresa pronto).
Es que hay personalidades. Yo estoy seguro de que esas cosas no se las enseñaron, lo que pasa es que hay gente mala y que trae eso en el corazón. Esas personas en el poder dejan aflorar sus malos sentimientos. Hay gente que no mata, pero al nomás tiene un cuchillo lo hace, porque ya trae eso.
Según lo que dice, se entiende que en la Escuela de las Américas no se enseña a matar.
La guerra es la máxima violación de los derechos humanos, porque las partes tienen que eliminar físicamente al adversario. El Frente sabía eso y la Fuerza Armada también, teníamos que matarnos. Los dos teníamos que mejorar nuestras técnicas de matar, para ponerlo en crudo. Pero aún matar en guerra tiene sus reglas.
¿Alguna vez mató a alguien?
Nunca maté a sangre fría. Pero, de repente, habían unos guerrilleros disparándonos y nosotros les respondíamos y había muertos. Pero yo no sé si yo fui quién lo maté o fue otro.
¿Nunca se vio en una situación como de duelo personal?
No, nunca. Es que la guerrilla, como estaba en inferioridad de número y de fuerzas, buscaba picar como el mosquito e irse. Así que normalmente las emboscadas las hacían de noche y, cuando nos sentían, nos disparaban miles de cartuchos y nos caían cientos de bombas y granadas... y uno también tira y tira. Al final, hay muertos en ambos bandos, pero uno no sabe quién los mató. Esto no era una película de vaqueros.
¿Qué sentimientos le ha despertado encontrarse con los ex miembros de la
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guerrilla, ahora que tiene relación con el FMLN?
Hemos platicado con algunos miembros, con algunos comandantes. Reconozco sus méritos. Me acuerdo de Joaquín Villalobos y ¡a ese no lo agarramos! Lo seguíamos como ellos nos seguían a nosotros. Una vez hallé en un buzón en Usulután un prontuario mío: salían mis rutinas, mis horarios de salida, dónde comía...
Y no lo tenían por admiración.
Ja, ja, ja, ja. No, querían eliminarme en algún momento. Pero ahora tengo la madurez de sentarme y decirles: ¿mirá, en tal año estabas en Guazapa?, ¿Te acordás de aquella operación?, ¿y qué pensaban de tal cosa? Platicamos con madurez de eso que nunca debió de haber pasado pero, como la historia no la podemos cambiar, hay que quitarnos esos rencores.
¿Qué piensa de los militares que ahora están en Iraq?
(Munguía hace una pausa, no para pensar una respuesta, sino
para reclamar a los periodistas de El Faro que no le dejamos pan para
acompañar los ravioles que pidió. Con conformidad, pide
el último trozo que queda sobra la bandeja).
Ja, ja, ja, podemos pedir más (con esto termina el incidente del
pan y Munguía, resignado, sigue con la plática)...
Este gobierno ha tenido un manejo exitoso de sus política exterior, sobre todo con sus relaciones con Estados Unidos. El presidente Flores ha sido exitoso, pero a costa de darle un cheque en blanco a los Estados Unidos. En algunas cosas le ha sacado provecho, porque ha contribuido a la estabilidad de los nacionales que viven allá.
Pero en gobierno salvadoreño son más ortodoxos y más fundamentalistas que los mismos gringos, siempre poniéndose inmediatamente de otro lado. Nosotros fuimos los primeros y los únicos en desconocer al presidente Chávez, y eso que él fue el primero que estuvo ayudando para los terremotos en Comasagua. ¡Estados Unidos no desconoció al presidente Chávez y nosotros lo hicimos el mismo día!
Hoy por ejemplo, en la reunión de Cancún de la OMC, El Salvador no apoyó la posición de Brasil, México, Colombia, de todos ellos. ¿Cómo es posible? Pero sí se puso del lado de los Estados Unidos. Rechaza estar en su verdadero grupo por apoyarlos. ¿No le parece que es una política pusilánime? Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, pero creo que no es moral darles ese cheque blanco y apoyar políticas que no son justas. Y ahora el presidente Flores se considera amigo de Bush ja, ja, ja y ahora está él en el jet set con el Príncipe de Mónaco, con Bush y toda ese gente.
¿Lo mismo pasó con el envío de tropas?
Es lógico que en la guerra contra Iraq, que no contó con el acompañamiento de la comunidad internacional, con el aval expreso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y que aquí internamente esa intervención no fue popular... pues cualquier apoyo internacional es legitimar esa intervención. Estados Unidos no ha podido hacerlo porque no ha hallado esas armas de destrucción masiva que decían que ahí estaban y necesita Bush que halla muertos de otra parte y se diluya la responsabilidad. Yo creo que antes que se lo pidieran, ya había levantado la mano el presidente Flores que iba a mandar tropas.
Y nos engañan diciendo que iban a reconstruir. Nuestros soldados no llevaban palas, llevaron armamento para ir a darse duro.
El argumento es que eran fuerzas especiales.
Nuestras fuerzas especiales son versátiles, saben un poco de todo, pero no son especialistas más que en combatir. Tampoco son especialistas en desminado, que es la actividad más peligrosa después del combate. De diez soldados que desminan, se mueren cuatro o seis.
¿Conoce a los soldados que han ido?
Sí, inclusive conozco a quién va dirigiendo, al Coronel Monterrosa, que es un gran efectivo.
¿Ellos van entusiasmados, engañados o preocupados?
Primero los llamaron y les decían que era una misión avalada por las Naciones Unidas, casi les decían que eran Cascos Azules
Ja, ja, ja
Cuando uno está avalado para una misión de esas, cada soldado
lleva un salario como de 3 mil dólares. Eso fue lo primero que
les dijeron para entusiasmarlos. Para un soldadito que gana 1500 pesos
y que le den 3 mil dólares mensuales, ¡puya, la hizo! Y les
dicen que van ir a reconstruir. Así que comienzan a preparar ingenieros
y enfermeros. Y hay gente que se entusiasma que va a conocer afuera, porque
hay algunos que ni La Unión conocen y que van andar con los españoles,
con los gringos, con los polacos. Además es una oportunidad para
probarse en una guerra. Un soldado que nunca pelea es como un cirujano
que nunca ha operado.
Pero Bush se equivoca el 1ro. de Mayo, dice que la guerra ha terminado cuando apenas comienza. El ejército de Estados Unidos es la maquinaria de guerra más grande que hay en el mundo, y la única manara de pararla es con una guerra de guerrillas. Y de ahí vienen los cambios: ya no vamos a llevar palas, sino fusiles; ya no vamos ir pagados por las Naciones Unidas, sino por el gobierno de El Salvador y son $150 dólares. Hasta les prometieron darle equipo súper moderno y le están dando hasta ahora equipo viejo y trato de país de cuarto mundo.
Usted cree que los mandan de carne de cañón
Van a una guerra que no tiene frente y donde no sirve ser un gran peleador.
¿Es una situación más peligrosa de lo que se piensa?
Es más peligrosa. El mejor ejército del mundo, los Estados Unidos, ha perdido hasta la iniciativa, que es uno de los principios fundamentales de la guerra. Ahora le caen mameyazos de todos lados y lo tienen arrinconados. Los tienen desmoralizados y ¡Dios quiera que nuestros soldados no comiencen a venir muertos!
La conversación se diluye. Munguía Payes cuenta que se ha convertido en un asiduo lector y que corre todos los días 8 kilómetros. Asegura, además, que ya leyó el Capital de Karl Marx. Despues de recibir un par de llamadas de su esposa, que estuvo en un Mc Donals las dos horas y media que duro la conversación, la comida, el café y el postre, el coronel se retiró de la plática.
| "Yo nunca creí que los comunistas comían niños" (I) |
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