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Plática con David Munguía Payés "Yo nunca creí que los comunistas comían niños"Christian Guevara y Elmer Menjívar/ Fotografías de Walter
Sotomayor
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No es el militar que retrata la costumbre. Afable y buen conversador, David Munguía Payés, habló en frío sobre los puntos de honor y las emociones encontradas por la que pasa un soldado en un frente de guerra. Ahora un coronel en retiro, se hizo notar en tiempos de paz, cuando en 1998 el presidente Armando Calderón Sol se negó a ratificar su promoción a general. Munguía Payés nunca fue hecho general, a pesar de que en 1999 fue propuesto de nuevo. Calderón Sol y después Francisco Flores no dieron su brazo a torcer. El retiro fue la salida honrosa. Sus últimas luchas como militar activo fueron más bien políticas, y de ahí que, para las elecciones del 2000, participó activamente en la fundación de un partido político: Acción Popular, que después de los comicios de este año quedó eliminado por no alcanzar el 3 por ciento del total de votos para sobre vivir. En los últimos días lidera un movimiento que, paradójicamente, apoya al FMLN, su mortal enemigo hace una década atrás.
Shafick Hándal lo mencionó en su último discurso.
Estábamos en bandos diferentes en la década de los 80, y hay gente que no ha podido superar esa etapa de la guerra. Ahora tenemos que tener una visión de salvadoreños y saber que con cada bala que se disparó durante la guerra se mató a un hermano. No podemos seguir viviendo con el mismo rencor.
Y ya cambió su modo de pensar
Cuando yo estaba en la guerra, creía que estaba haciendo lo correcto y había idealizado un modelo de país y peleaba por la democracia. Yo creo que el Frente también peleaba por un país más justo, pero habíamos escogido un camino diferente y con el marco de la guerra fría eso nos confrontaba más.
¿Cómo comienza a vincular su pensamiento con su antiguo
enemigo?
Nos sentamos y comenzamos a ver las coincidencias que teníamos sobre la visión de país y para resolver algunas diferencias formales e informales que todavía teníamos. Una diferencia formal era la reserva que tenía sobre la Fuerza Armada el FMLN y que estaba escrita en los Acuerdos de Paz. Era una espinita que estaba ahí, pues el Frente no consideraba del todo al ejército como una institución permanente, al servicio del país y de la democracia. Así que era el primer obstáculo que hallamos con el Frente era eso y le pedimos que lo retiraran. Ellos contestaron que estaban dispuestos a hacerlo, que reconocían la evolución de la Fuerza Armada, su profesionalismo y compromiso con la paz.
Así que hicimos una ceremonia histórica hace unos dos meses, aunque los medios no le dieron importancia, porque para mí es histórica, ya que el FMLN se comprometía a enviar una carta al Secretario General de las Naciones Unidas para que sacaran esa reserva. Esa es la primera modificación que se le hace al documento de los Acuerdos de Paz. Así que, en ese contexto, yo dije en un discurso una frase que a Shafick le gustó mucho: No podemos cambiar el pasado, pero podemos construir juntos el futuro.
¿Es una frase suya?
Sí es una frase mía. Porque todos debemos de estar arrepentidos de los muertos durante la guerra y los dos bandos debemos de pedir perdón al país. Eso no deslegitima lo que pensábamos que era bueno para el país en aquel momento. Este país lo que debe de buscar es una reconciliación como parte de una unión de fuerzas para la concertación social.
¿Cree que el FMLN es el más indicado para guiar ese movimiento de concertación social?
Yo no lo pondría de esa manera. El movimiento de militares y civiles que está conmigo está convencido de que el país necesita un cambio y que ARENA, a pesar de los avances que ha tenido el campo macroeconómico, ya no puede hacer cambios en áreas sociales porque ya agotaron su agenda. Nosotros no le podemos pedir a los empresarios que se preocupen por resolver los problemas sociales, ellos están ahí para hacer crecer sus empresas y ganar dinero, pero al gobierno no le podemos quitar esa responsabilidad. Ellos quieren construir una economía a favor de los mercados y después bajar hasta la gente. Nosotros queremos lo contrario. Nosotros reconocemos al FMLN como la única fuerza real de cambio y el centro no tiene esa capacidad.
¿Esa ruptura comienza con la negación de su ascenso?
No, eso es complementario. Calderón Sol argumentó para negarme el ascenso que yo tenía un pensamiento liberal y me acusaban de pensamiento de izquierda. Desde entonces había una diferencia de la manera de ver cómo resolver los problemas. Al final el argumento fue que por capacidad, pero no era eso, era porque creían que tenía un pensamiento de izquierda.
Bueno, ni me acusaban de ser de izquierda, sino de ser "pescado". Porque en 1984, el Estado Mayor me manda a formar parte del gabinete del presidente Duarte. Él nos da confianza y nos valora mucho, a mí y a los otros oficiales de primera calidad que llegamos. Así que ARENA nos considera pescados y antes era ser lo mismo que un comunista. Había una frase famosa de d'Aubuisson que decía que los del PDC eran verdes por fuera y rojos por dentro.
Así como la sandía.
Sí, decía que eran como la sandía. Como creía en el presidente Duarte, como hice gestiones dentro de la Fuerza Armada para que no estorbaran su proyecto y apoyé en los esfuerzos de pacificación cuando fuimos a Ayagualo y a La Palma, pues me consideraban pescado. En aquellos años era un acto de traición decir que la solución debía de ser política y no militar. "¿En qué pensabas?", me decían algunos que creían que la solución era aniquilar a todos los comunistas. Yo disentía de eso, yo no pensaba que la guerra era matar sin reglas y que había que matar a todos.
Pero es usted un hombre de izquierda
En un evento que tuvimos en Acción Popular, partido que habíamos conformado pero que no alcanzó el 3% de los votos, dije que: tener vocación popular, comprender que este país es pobre, que hay que luchar por el desarrollo, invertir más en salud y educación, y combatir la corrupción. ¿Pues si eso me hace de izquierda? Soy un hombre de izquierda pero que no se ha dado cuenta. Yo creo que soy un hombre de centro. El problema que le veo al centro es que no tiene viabilidad y cualquier proyecto de cambio pasa por la alternabilidad. Creo que no es el momento del centro y pienso que lo que más le conviene al país es la alternabilidad para poder iniciar una agenda de cambio. El centro es un partido muy chiquito, sin estructura partidaria, y Héctor Silva como candidato no basta. Ya tuve una experiencia con AP, en un momento creía que era un buen candidato, que despertaba confianza, porque la gente se me acercaba y me decía: "bravo, coronel, lo felicitamos". Pero al final no me dieron sus votos porque la política está polarizada. Los únicos en este país que tienen posibilidad de ganar son ARENA o el FMLN.
¿Si ganara el FMLN y le propusieran ser Ministro de Defensa, aceptaría?
Mi relación con el FMLN ha sido programática. Ellos me han pedido asesoría en el tema de la seguridad nacional y en el de la Fuerza Armada, que son nuestra especialidad, y lo que hemos hechos es discutir nuestros puntos de vista. Mi participación y la de mis compañeros en el movimiento cívico nunca ha estado condicionada a obtener un puesto, ni a poner ningún otro tipo de condicionantes.
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¿Pero aceptaría?
Sí, aceptaría, pero aclaro que mi participación no está condicionada a algún tipo de ofrecimiento.
¿No ha sido criticado o tildado de traidor por otros militares de alta graduación, cómo los de la Tandona, por ejemplo ?
Algunos de esa organización que usted acaba de mencionar ya lo hicieron. Y ahora salen que tienen una nueva organización, ellos están con ARENA y van a tratar de deslegitimar mi visión del país. La gente va a saber quién está con ARENA, quién con el centro y quiénes estamos tratando de construir algo nuevo...
¿Qué piensa de la gente de la Tandona?
Ustedes conocen lo que es la Tandona, y lo que significan para la historia de la Fuerza Armada y la del país.
Pero para muchos son héroes, para otros son culpables de cientos de asesinatos y abusos.
Es cuestión de percepciones y no quisiera entrar en conflicto con mis antiguos compañeros militares aunque sean de la Tandona, porque es importante la participación de los militares retirados. Yo creo que la participación de militares honrados, honestos y con valores ayudarían mucho a levantar la política desprestigiada que existe.
¿Son honrados, honestos y con valores los militares de la Tandona?
Si creyera eso, estuviera con ellos, pero no estoy ahí. Ellos piensan que es mejor que siga ARENA y que haya corrupción y que no existan políticas sociales a que llegue el comunismo.
¿Usted teme al comunismo?
El comunismo ya está muerto. Lo que pasa es que intentan vender todavía esa historia de aquellos comunistas que nos van a quitar todos y que comían niños. Ja, ja, ja
¿Alguna vez creyó que los comunistas comían niños?
No, yo nunca creí eso.
El menú llega e interrumpe la plática momentáneamente. Munguía se declara devoto de las pastas. "Es que viví un tiempo en Italia", aclara y se decide por una orden de ravioles rellenos de pollo. La conversación se reanuda recordando algunos momentos vividos por nuestro invitado en la época de la guerra
Hay momentos donde es difícil mantener el control de la tropa debido
a la presión. Una vez teníamos como dos meses de andar en
el monte, mal comidos, sin descansar. Íbamos subiendo el Cerro
El Cielo, en Morazán, hacía un gran calor y cuando un sargento
estaba abriendo un cerco ya casi para llegar a la punta, ......... ¡pum!
Que comienza a venir los mameyazos de una ametralladora. El sargento quedó
casi partido a la mitad y quedó agonizando por un momento, pero
logramos agarrar al que había disparado. Todos los soldados, imagínense
ya con la sangre caliente y viendo ahí a su sargento muerto, querían
que lo matáramos ahí nomás. "No podemos hacer
eso, tenemos que interrogarlo y eso es asesinarlo", les decía.
Y los soldados me preguntaban: "¿Mi teniente, usted de qué
lado está?, ¿No ve al sargento que está ahí
muerto?, ¿Quiere que se lo demos a la Cruz Roja, para que después
lo dejen libre?" Son momentos en los que la gente está caldeada
y es muy difícil mantener el control. Uno se ve sometido a ese
tipo de presión, pero los oficiales profesionales siempre mantuvimos
la calma.
Interrogar a ese tipo nos sirvió para ir a encontrar 50 fusiles a tres kilómetros de ahí. Si a ese hombre lo asesinan, hubieran cometido un crimen y entorpecido el desarrollo de una operación militar. Eso se lo digo para que vea que difícil fue la guerra, porque estar 15 años después detrás de un escritorio y venir a decir cosas que pasaron es fácil. Eran situaciones extremas en combate, es fácil perder el control en la guerra y con un fusil en la mano...
¿Fue un descontrol el asesinato de los jesuitas?
(Sin vacilar en la respuesta, el militar contestó tajante)
No, eso fue un asesinato imperdonable y un tremendo error político que cometimos. La Fuerza Armada tiene gestas gloriosas en su historia, pero esa es una de las cosas de las que tiene que avergonzarse. Se le debe pedir perdón al país y a la Iglesia Católica y de eso estoy totalmente convencido.
Eso no fue montar una embocada y matar a dos o a tres del enemigo y recuperar armas...
¿En qué se fundamenta para decir que la Fuerza Armada es responsable?
No podemos borrar los hechos y cambiar el pasado. Aquí todo el mundo sabe que fue el ejército...
¿Pero qué pasó en ese mundillo de los militares?, ¿Qué rumores se oían?
La muerte de los jesuitas ocurrió en el contexto de la ofensiva final de frente del 89. Más de cinco mil guerrilleros se habían venido a San Salvador, habían tomado colonias, matado gentes y nosotros matábamos guerrilleros. La situación se había planteado así: o moríamos o ganábamos. Era el mismo lema que tenían ellos, porque todos estábamos decididos a morirnos. Era un caos y una presión muy grande. Mucha gente, que creo que tenían cinco dedos de frente, estaban totalmente atribulados, tomaron decisiones extremas: una de ellas fue matar a los que ellos creían la cabeza del movimiento insurrecional. Fue una decisión totalmente errada del alto mando. Muchos militares creían que los jesuitas eran la cabeza del Frente... hoy, bastantes años después, es fácil decir que eso no era así.
¿Fue el alto mando el que dio una orden directa?
Yo no podría emitir un juicio de valor señalando a personas en particular, porque hasta la fecha hay cosas que no sabemos cómo sucedieron. Pero que fue la Fuerza Armada, eso no se puede negar.
¿Qué estaba haciendo el día que oyó la noticia?
Los guerrilleros estaban atacando la Fuerza Aérea y estábamos viendo como mandábamos una unidad de refuerzo de Artillería, porque teníamos problemas para llegar porque habían puesto emboscadas en todo el Boulevard del Ejército.
¿Estaba destacado en Artillería?
Era el jefe de operaciones.
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¿Y qué pasó cuando oyó el asesinato de los jesuitas?
Se lo digo con sinceridad: al principio pensé que los había matado el FMLN. Es que en ese época, el padre Ellacuría y su equipo le habían dado un voto de confianza al presidente Cristiani y lo estaban ayudando. Para mí no tenía sentido que, mientras estaban colaborando con el gobierno, el mismo gobierno los mandara a matar. Yo pasé quince días creyendo que los guerrilleros los habían matado. Pero después comenzaron las sospechas y se fueron aclarando las cosas.
¿Cómo se fueron alcarando?
Se comenzó a constatar cuál era la ubicación de las unidades y el rumor comenzó a colarse entre nosotros.
¿Ese rumor venía desde el alto mando?
No, ellos nunca lo aceptaron. El alto mando manejaba que había sido un represalia de los guerrilleros porque el padre Ellacuría estaba apoyando al presidente Cristiani.
¿Usted creía que los jesuitas eran comunistas?
No, nunca lo pensé, aunque si sabía que se inclinaban por la lucha revolucionaria, porque estoy seguro que le hacían aportes de carácter ideológico.
¿Tuvo alguna relación con alguno de los jesuitas asesinados?
Sí. Es que yo comencé a estudiar en la UCA en mi época de subteniente. Pero en los años del General Romero existía el pensamiento que los estudiantes de las universidades eran adoctrinados con el comunismo. Así que cuando supieron que estaba ahí, me mandaron a cuidar las presas del Cerrón Grande para quebrarme mi voluntad de estudiar.
Pero, a pesar de todo lo que se diga, el asesinato de los jesuitas es un crimen que la historia no le va a perdonar a la Fuerza Armada. Fue un error que debilitó la posición que tenía la institución militar. Pero es posible que ese hecho obligó a la Fuerza Armada a aceptar de manera más dócil los Acuerdos de Paz.
Por sus palabras, se puede leer que el FMLN tuvo posibilidades reales de llegar al poder durante la ofensiva del 89.
Lo que pasa es que uno no sabía la dimensión de la cantidad de guerrilleros que había. Además había una guerra psicológica de ambos bandos. Las radios de ellos, la Farabundo Martí y la Venceremos, decían que habían tomado tal colonia, que habían matado tantos soldados y creaba una gran presión. En el alto mando, tal vez estaban concientes de lo que de verdad estaba pasando, pero nosotros que estábamos en el campo de batalla y oíamos por nuestras radios: que tal oficial estaba bien fregado por Mejicanos y que pedía refuerzos, que les habían matado y herido soldados, que necesitaban evacuación, que los tenían cercados y no los dejaban pasar, que ya estaban en combate casa por casa, que mataron a un teniente
¿Era partidario de una victoria bélica?
En un principio creía que sí, pero, cuando conocí las realidades del país, supe que la guerra no era una solución eterna.
¿Fue en ese contexto que Mauricio Sandoval exaltaba matar a los
jesuitas a través de la Radio Nacional?
Yo no lo escuché, pero hubo personas que lo escucharon. Fue un hecho que repugnó a los oficiales de artillería que discutimos ese suceso después. Es que yo siempre mantuve mi posición critica con respecto al asesinato y por eso tal vez me tildaban como un oficial de izquierda, porque la guerra tiene reglas y no es posible una guerra de Tierra Arrasada donde todo mundo tiene que morir. Además, alcé mi voz contra los actos de corrupción que habían en ese época, porque mucha gente se hizo rica durante la guerra.
¿Cómo se hacían ricos ?
Le voy a dar un ejemplo. Una compañía se compone de 150 hombres, pero había oficiales que andaban sólo con unos 90, los demás habían pedido baja o habían caído o desertado. Pero los oficiales no los reportaban y cobraban su sueldo y así pasaban dos meses. Eso una vez lo critiqué al ministro y por eso me mandaron de agregado militar a la embajada en Venezuela.
Nunca fue común que los militares fueran enjuiciados.
Durante el gobierno de Duarte se llevó a algunos militares a juicio acusados de secuestro, después, no sé cómo, pero escaparon.
| "Yo nunca creí que los comunistas comían niños" (II) |
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