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Plática con Eva María Dimas "Ya no puedo pasar inadvertida" Rafael Flores y Rodrigo Arias
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La risa de Eva. Sobre su cabeza, sus brazos sostienen más de 100 kilos. Pero ella sonríe, como si no fuera una competencia, como si fuera fácil. "Lo que hay que recordar acerca del levantamiento de pesas", dice Barry Hillenbrand, "es que, a pesar de que se mueven masas enormes, es en realidad un juego mental".
Y ahí estaba Eva María Dimas. En los Juegos Santo Domingo 2003, con presión mental y todo, levantó 115 kilos, y ganó la tercera medalla de plata en la historia de El Salvador en Panamericanos. Sin pesas ni medalla, pero con la sonrisa, compartió con El Faro una charla en Punto Literario.
¿No come cualquier cosa?
Ahora ya tengo que volver a la dieta normal.
¿No tiene un descanso después de una competencia?
Ya lo tuve, ahora ya empezamos a nivelar. Después de la competencia se puede romper la dieta. Ya empezamos otra vez con una dieta con altas cargas de proteínas... hay que prepararse para noviembre.
¿Qué hay en noviembre?
Habrá un campeonato mundial en Vancouver clasificatorio.
Ah, el clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Atenas.
Sí. Y ustedes, ¿ya comieron?
Sí ya comimos.
Es que yo tengo que comer a cada rato: desayuno, merienda, almuerzo, merienda y cena.
¿No come chucherías?
No, no.
Después de ver el menú, Eva se mostró muy agradada, pero a la vez muy cautelosa. Recordó que ya se le acabó el descanso, por lo que lo que escogería no debía salirse del esquema alimenticio que tiene que seguir.
Dimas es latino, pero Fontanals, ¿de dónde viene?
Mi abuelito es catalán.
¿Nunca la han llevado por allá?
Sí, cómo no, sí conozco a mis parientes. Tengo a unos tíos que son bien lejanos, pero ahí están.
Dicen que es una de las regiones más bonitas de España
Sí, es muy bonito, incluso más que Madrid. Bueno, es diferente. Yo lo siento como más moderno.
Gran contraste con El Salvador
Igualito, jajajaja. Cuando uno viene de regreso, uno siente chiquito... diferente.
Bueno, Eva, ¿ya asumió la dimensión del logro de los Panamericanos o todavía lo está digiriendo?
Creo que todavía lo estoy digiriendo. Cada vez que veo fotos o los videos, veo diferentes ángulos, que uno siente los movimientos, pero uno no se ve, entonces cada vez que veo los videos me emociono. Veníamos del aeropuerto y vimos en la televisión tomas de la competencia
y en el podio. Me dieron ganas de llorar.
¿Y allá no le dieron ganas de llorar?
Sí, realmente, pero ya íbamos mentalizados con la medalla de plata. No nos conformamos con la de bronce. Cada vez que la dominicana pedía algo, nosotros íbamos a pedir más. Bueno, entonces aseguramos la medalla; el entrenador me dijo los movimientos que íbamos
a hacer. "Dedíquemelo a mí", me dijo. Fue bien emocionante porque lo hice. Faltaba otro intento más, pero ya estaba. Con el 112 ya ganábamos. No rompimos marca, pero creo que es más importante la medalla en estos juegos que buscar romper récord.
Eva seguía indecisa repasando el menú, pero Fredy, libreta en mano, llegó en su auxilio. Como todo un profesional decidió ofrecer los dos productos que más se pudieran acomodar a la dieta de una pesista. Rechazó el chocolate, pero hizo una buena cara al pay de limón. "Es menos pesado que un yogur", dijo Fredy ante la mirada calculadora de Eva, quien terminó pidiéndolo.
Puesí, en estos Juegos Panamericanos teníamos que hacer más que la dominicana para sumar un poco más en el total. En Winnipeg 99 hicieron unos cambios. Generalmente se ganan tres medallas, pero ahora sólo es una. Los canadienses cambiaron las reglas porque Cuba se podía ir arriba en el medallero, y como país sede no les convenía eso. Pero nosotros pagamos el "pato" porque es más terrible. Hay que puntear, hay que hacer bastantes puntos en envión y en arranque para acumular un buen total.
¿Qué es lo que más le cuesta cuando está haciendo una de esas pruebas?
Lo que sí me cuesta a mí en el envión es la cargada. Ya cuando la levanto es que me río siempre, es como que me sale del alma. años atrás, las pesas se me iban hacia adelante, pero gracias a Dios ya lo corregí.
¿Cómo lo corrigió, algún entrenado le dijo qué hacer?
Sí, uno siempre tiene momentos en los que se comete errores. Como antes yo hacía atletismo también, entonces eso hacía que fuera creando mañas.
¿Qué la llevó a decidirse por pesas y no por las disciplinas de atletismo que practicaba?
Fue bien difícil, me costó la decisión. Pero es que este deporte lo sentía fácil. Estoy en pesas como casualidad, porque yo lo hacía como complemento de otros deportes, iba al gimnasio tres veces por semana para hacer ejercicios de explosividad.
¿Algún entrenador la vio ahí?
Ajá, en ese entonces mi tío Valerio Fontanals estaba en la federación y me apoyó. Antes ahí sólo había hombres.
| "Ya no puedo pasar inadvertida" (II) |
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