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Plática con Francisco Emilio Mena Sandoval, "Manolo"

"Yo era más de derecha que d'Aubuisson" (II)

Christian Guevara y José Luis Sanz/ Fotografías de Walter Sotomayor
cartas@elfaro.net
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¿Qué es para ti la traición?
La primera traición es con uno mismo. Si tú estás en una institución como la Fuerza Armada y te das cuenta que hay un enfrentamiento con los sectores obreros, que hay capturas de los líderes y torturas... pues si yo no veo justo eso y me vuelvo contra eso, no estoy traicionando a nadie. Porque yo pienso, y desde pequeño pensé, porque yo soy y he sido un soñador, que uno no puede estar de acuerdo con esas cosas y que no puede seguir ahí.
Si uno sigue ahí es porque uno cree que eso se debe hacer y de que eso es necesario par defender la democracia. Por ejemplo, en 1972 la UNO ganó las elecciones, y a los militares nos ordenaron cambiar los resultados. En ese momento a mí me decían: este país es democrático porque hay elecciones, y nos ordenaron cambiar los resultados y lo hicimos. No m elo han contado, no, yo fui a hacer lo que me ordenaron a San Miguel y a San Francisco Gotera.

¿Qué te tocó hacer?
Me tocó cambiar las actas, me tocó meter papeletas nuevas, porque antes era mucho más factible. En ese momento, yo creía que defender la democracia y defender a la Fuerza Armada era eso. El problema fue cuando reflexioné después Porque acá ganaron otros y no se les reconoció. Eso, más la represión que había en ese momento, fueron elementos que a mí me cuestionaron como persona. Además, está todo eso de la justicia y que uno tiene que estar del lado del pueblo…
A uno nunca se le olvida que tuvo sus problemas económicos. Yo no soy ni de una familia extremadamente pobre ni rica, pero cuando salí de la Escuela Militar, mi hermano comenzó a trabajar en un banco y tuvimos una imprenta, una casa, una finca...todas esas cuestiones se perdieron. Cuando me metí en esto, yo no era pobre. Ganaba muy bien en la Fuerza Armada, era jefe de seguridad del Banco Cuscatlán, tenía relaciones con la gente importante del banco...

¿Era legal en ese tiempo tener esos dos trabajos?
Lo hacía en mi tiempo libre y, además, iba a optar por quedarme en la Fuerza Armada y salirme del banco, pero me dijeron que lo hiciera en mis tiempos libres. Así que me sacrificaba en tiempo. Y hay algo increíble: ¡yo ganaba más en el banco que en la Fuerza Armada!
Después se me metió a la cabeza, viendo todo esto del banco y por unos cursos de seguridad que recibí en México, poner mi propia empresa de seguridad. Así que ganaba en el banco, ganaba en la Fuerza Armada, ganaba en la empresa de seguridad. Y ahí ganaba mucho. Me dejaba bastante dinero, y lo compartía con los empleados.
Tenía también una imprenta con mi hermano y mi cuñado. En ese momento de mi vida, cuando tomé la decisión, no estaba en ningún problema económico, al contrario. Pero mi motivación era hacer cambios como militar, y los intenté.
Yo el 15 de octubre de 1979 me metí con todo el amor que tenía a tratar de resolver los problemas desde la Fuerza Armada

¿Cuál fue tu participación en aquel último golpe de estado en El Salvador?
No lo digo porque quiera ser el protagonista principal, pero fui de los que trabajé mucho por ese golpe. Y no sólo fuimos los militares. Hubo otra gente, como la UCA, como el Padre Ellacuría, que trabajaron mucho en eso.

Esa fue la peor época de radicalización social
Es que en ese momento lo que pasaba en Nicaragua nos preocupaba todos los militares. Y todo lo que pasaba en la oposición, en los movimientos populares, iba en un auge muy grande. Lo que quería el golpe era detener ese proceso, porque iba amorir mucha gente. En este país todo se resuelve matando gente.
En un análisis sincero, yo creo que en el 79 se desperdició una oportunidad. Y no sólo hay que valorar a la guerra por los muertos, sino que no resolvió los problemas del país. A mí me parece que la post guerra es tan cruel que ha hecho fracturas en los sectores sociales, en la familia y en los amigos.
En una situación tan difícil como ahora, lo que debemos trabajar es para que no sé un conflicto como el que vivimos, hay que buscar otros métodos de resolver las cosas. Nosotros, los que vivimos la guerra, ya no queremos volver a vivirla, ni se la deseamos a nuestro peor adversario. La guerra no resuelve nada.

¿Tú eres de los que piensa que la guerra fue por la falta de espacios políticos o de los que piensa que fue por la pobreza?
Un poco de los dos. A los militares nos dijeron en el 72 que el comunismo iba a tomar el poder, pero eso no lo creyó el pueblo y, con todo eso de la justicia social, el pueblo fue y dijo que quería cambiar la cuestión y dio el voto para cambiar. Esa es la incertidumbre del pueblo, es como ahora, que dicen lo que va a pasar si el FMLN llega a ganar: eso de que le van a quitar una vaca al que tiene dos o que le van a matar al niño. Eso, simplemente, no puede ser.
Pero es cierto que aquí no había espacios de nada. Aparecía un líder sindicalista exigiendo mejores salarios, y te lo digo desde mi punto de vista de aquella época como militar, pues lo acusábamos de comunista y lo mataban.

¿Eras anticomunista?
Esa es una buena pregunta. Pues en el cuartel no sabíamos qué era el comunismo, esos conceptos intelectuales la gente no los tiene claros. Hay gente de la derecha, de la empresa privada, que puede estar aplicando conceptos marxistas y la gente no les pone el mote de malo. Explicar lo que se hizo en otro tiempo histórico y decir que es que se quiere imitar acá, eso es un error, no es posible.

Tú fuiste considerado un traidor por tus compañeros militares y ahora se considera traidores a muchos compañeros tuyos del ERP que han abandonado el FMLN. Dentro de ese marco, ¿cómo te sientes dentro del FMLN?
Este proyecto es mío, porque yo también luché por él. Y que ahora hay gente que lo está administrando y hay problemas de tendencias que no comparto… Y es más, no estoy dispuesto a adoptar una tendencia y enfrentarme con un mismo compañero. Ese desgaste no es para mí. Yo lo que dije es que quiero ver un proyecto unido, aunque sé que es difícil.

El FMLN dice que ahora está más unido que nunca.
Ojalá fuera cierto. Pero las diferencias son bastantes destructoras.

¿Votarías por el FMLN?
Bueno... es que... el voto en sí... creo que se reflexiona en el momento... (Francisco busca los rodeos pero no los encuentra. No tarda en entender que no hay razones para buscar una puerta de atrás a la pregunta, y que no tiene nada de ocultar) …pero ¡concretamente, sí!

Ja, ja, ja.
Pero no vamos a ordenar a la razón. Yo no veo el triunfo del FMLN, si es que llega a ganar, como que de un solo va a resolver los problemas del país. Yo me pongo en la misma disyuntiva que los demás: ¿Qué va hacer el FMLN en el gobierno? ¿Irá a hacer lo que yo pienso que se debe hacer?

¿No sabes qué quiere el FMLN?
Yo creo que falta que clarifiquen lo que van hacer. Las cosas se han hecho invertidas. Deberían de haber hecho primero un programa, que yo lo sintetizaría en: luchar contra la corrupción, mejorar la recaudación fiscal y reactivar el agro; y si me pongo más arriba, pues mejorar la distribución de la riqueza.
¿Qué comunismo puede haber ahí? ¿Quién no estaría de acuerdo? Bueno, hay gente que no estaría de acuerdo porque creen que todo lo pueden hacer teniendo poder.
Yo tengo dos años de estar pensando, asesorado por profesores magníficos de la universidad, en un modelo de desarrollo por El Salvador. No es sólo venir a poner un candidato y estar haciendo campaña. En cuestiones inmediatas, es poco lo que se puede hacer, pero de no hacer ese poco, lo necesario, este país no aguanta dos años más.

¿Qué significa que el país ya no aguanta dos años más, en qué se traduce?
Yo escribí una artículo el año pasado, por el aniversario del 15 de octubre, y no me equivoqué. Estamos en un momento más peligroso que aquel 15 de octubre y las fuerzas sociales ya están pensando en que ARENA puede perder, pero no todas esas fuerzas sociales piensan que el FMLN les va a resolver los problemas.
Yo creo que esa situación de inconformidad de la gente se va a traducir en votos para el FMLN. Hasta compañeros del ERP y de otros lados que estaban enemistados con el FMLN ya están hablando de una posibilidad de ganar. Pero aquí hay que reactivar el agro. Yo estuve platicando con Ricardo Quiñónez

El candidato del PCN...
A saber. El PCN está jugando a ser el joker.

¿A qué juega el PCN?
El PCN es genial… lástima que no creo en lo mínimo en ese partido. Lo sacamos el 15 de octubre, fue el último presidente militar, quedaron debilitados, pero ahora están tomando nuevamente fuerzas, sólo por que creen poder ganar las elecciones.
Hace poco, una ex miembro del ERP, Ana Guadalupe Martínez, dijo que lo importante es ganar. Pero lo importante no debe ser eso, lo importante debe ser trabajar para todos. Eso va ser difícil, porque históricamente en este país hay potencias económicas que se oponen a casi todo.
Todavía ahora platico con amigos, a los que se les puede dar el valor de la amistad y con los que se puede criticar, como Roberto Murray, para hablar claramente, y le digo que ARENA debe cambiar.

¿Te consideras amigo de Roberto Murray?
Sí, él me enseñó a esquiar en la época en que yo era militar. Éramos amigos y todavía lo considero así, evidentemente al margen de las diferencias.

¿Cuántos años fuiste militar?
Diecinueve.

¿Y cómo fue ese proceso de acercamiento con la izquierda?
Yo participé en un operativo contra la guerrilla en octubre de 1980 en Morazán. En ese momento no tenía ningún acercamiento con la izquierda, pero yo sentía que ya no tenía la razón, sino que la razón la tenían los guerrilleros... y yo estaba peleando contra ellos. Fue un operativo duro, porque la guerrilla ya estaba tomando fuerza.
Así que tenía tres caminos. Me decía a mi mismo: "o sigo en la Fuerza Armada, donde yo creo que ya no debo de estar, o me voy del país… -que era la que mas pesaba-…". La que menos me imaginé, era la de entrar a la izquierda. Porque yo había vivido el golpe de octubre del 79, y le había puesto el alma y le había puesto dinero.

¿Financiaste el golpe?
No, tonteras. Lo digo porque en la Fuerza Armada alguien tenía que poner 1,800 colones para comprar una comida que le teníamos que dar a los mecánicos para armar las bombas, por si los cuerpos de seguridad no aceptaban. Yo era el enlace en la Fuerza Aérea porque había sido Comandante del Batallón de Paracaidistas y ya había hablado y estaban de acuerdo.
Yo ni con la izquierda ni con la derecha he tenido falta de transparencia. Yo aprendí a pilotear aviones comerciales pequeños, y a la hora del golpe, iba a Morazán, iba a San Miguel y yo ponía la gasolina.

Eres todo un golpista voluntario.
Poniéndole toda el alma y sabiendo que era una necesidad hacerlo. Bueno, pero fue en noviembre de 1980, con una gente que ahora desgraciadamente ha dejado mucho que desear, que me reuní con Joaquín Villalobos y Cayetano Carpio.

Menudos nombres. Sólo te faltó Shafick Handal, porque ya tenías al ERP y a las FPL.
En el ejército no sabíamos mucho del organigrama de la guerrilla.

"Yo era más de derecha que d'Aubuisson" (III)


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