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San Salvador, 14 de julio - 20 de julio de 2003
 
 
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Plática con Ricardo Meneses, director de la PNC

“Yo nunca he tenido una derrota”: Ricardo Meneses

El nuevo director de la PNC ejerce su trabajo con la seguridad de que Dios está de su lado. Cristiano devoto, ha llevado la palabra de Dios hasta los oficiales de la policía, logrando evangelizar ya a la tercera parte del cuerpo y fundando un Ministerio Cristiano Policial. Ricardo Meneses, exoficial del Ejército y el primer Director de la PNC egresado de sus filas, vive con la Biblia bajo el brazo, y confía a Dios cada paso que da, seguro de que está donde está por una designio divino. Pero no quita los pies de la tierra, y ha llegado a Punto Literario rodeado de guardaespaldas. Conversador tranquilo y de buenas maneras, el director con alma de pastor tampoco esconde sus ambiciones, y asegura que aún no alcanza el punto más alto de su carrera. Si Dios quiere.
Edith Portillo y Christian Guevara/ Fotos de Guillermo Berríos
cartas@elfaro.net
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¿Con cuál unidad de la PNC se siente más identificado?

Son tres y le voy a explicar por qué. Es que yo soy cristiano y la parte espiritual es determinante en mi vida. La primera es la División de Finanzas, porque fundé una iglesia ahí y tuve éxito.

Después me fui a formar Inteligencia Policial, con el pecado que es hablar de un aparato de inteligencia todavía en este país. Estábamos en la crisis de los secuestros, en el 2001, pero tuve un éxito tal con esa división que capturaban bandas completas por el trabajo que hacíamos. Fue altamente motivante porque rescatábamos a personas vivas y se les dábamos a su familia, y eso no tiene precio.

La tercera fue la DAN y no producía.

¿Qué no producía?

No daba resultados de nada, pues. No había capturas, no había decomiso de drogas, ahí no había nada. El director (Mauricio Sandoval) estaba molesto porque la Embajada Norteamericana preparó a un jefe policial, dieron cursos y no había producción. Yo conocía lo que se necesitaba, tenía el perfil de un investigador policial y eso me sirvió mucho. Puse un perfil y, quien no llenara ese requisito, podía servir en cualquier otra parte pero menos en mi división. Así que sólo me quedé con el 40% de la división.

A los que llenaron ese perfil, les dije durante la formación que hiciéramos una acción de gracias y algunos se reían porque se los decía todos los días. Les decía que le diéramos gracias a Dios por las victorias que íbamos a tener, porque si uno pone su trabajo en manos de Dios uno en todo tiene éxito. Por eso yo soy exitoso. Ellos no me creían y se reían, pero hicimos el acción de gracias

Por eso, durante todas las semanas del año 2002, yo tuve golpes en contra del narcotráfico. Yo decomisé 2,900 kilos de cocaína en un años. Ni sumando todo lo que se decomisó entre 1994 y el 2001 supera lo de ese año. ¿Sabe por qué?

Por hacer un buen trabajo, me imagino

Fue por haberle dado gracias a Dios por sus victorias. Así de sencillo y eso no me falla.

¿Entre estos golpes al narcotráfico estuvo el de la tormenta tóxica?

Lo de la “Tormenta Tóxica fue totalmente diferente porque ahí hablábamos de una organización para consumo.

Pero se publicitó de forma contraria, como que habían atrapado a una banda de traficantes…

Es que estaban organizados, pero no tenían cantidades de distribución para el comercio.

Pero se les acusó precisamente de comercio de drogas.

Es que sí había, pero no comercio al crimen organizado, sino comercio a personas que llegaban a una actividad específica, vendían porciones. Por eso es diferente, el crimen organizado vende kilos. Lo que lo hizo diferente es que no estamos hablando de mareros, y al marero todo mundo aplaude que se le capture. Estamos hablando de un nivel diferente económico de las personas que se capturaron y eso no le gustó a mucha gente porque nunca había pasado en este país. Eran universitarios, hijos “de familia”.

Y a ustedes como Policía se les acusó de que con toda esta publicidad habían destruido la vida de los jóvenes…

Yo tengo videos de las actividades en las que ellos participaban, estas fiestas “rave” con éxtasis. Cerramos cinco discotecas en la Zona Rosa en esta investigación, pero no fue por gusto. Lo que pasa es que por el nivel de las personas la gente no lo acepta. Yo recibí muchas acusaciones, pero … ¿por qué no recibo acusaciones cuando capturo a un pandillero? Porque no tiene quién por él. A mí me nombraron en ese momento para hacer cumplir la ley y cumplí la Ley. De que había droga, había droga. Una de las mamás de estos muchachos, se le llama y cuando llega al lugar, al rancho en el mar… “Hijuetantas, ¿para esto eran los mil dólares, esta era tu famosa fiesta?”. Si es bien claro. Por supuesto, a la hora de la defensa las cosas cambian, y uno respeta el proceso legal que se lleva. De cualquier modo, yo creo que el trabajo cuando estuve en la División tuvo mucho éxito y me dejó lleno de bastantes satisfacciones.

Llama bastante la atención la entrevista en la que menciona que es cristiano y que se rieron sus subalternos, ¿es frecuente eso?

Bueno, es que no es que se rieran de mí, sino que les daba risa la formación cuando uno les hablaba. Pero también quiero decirle que en la Policía, de los 17 mil que son, hay 5 mil cristianos y tenemos un Ministerio Cristiano Policial. Yo soy el vicepresidente y los apoyo, así como hay católicos y hay que apoyarlos. Por ejemplo, cuando era jefe de la División Antinarcóticos yo era bien amigo del sacerdote y lo ayudaba a hacer todas las actividades en el Complejo Policial, y también cuando era el pastor, de igual manera, con los dos. Solo que yo asistía a los dos como jefe policial, porque lo importante no es la religión, sino recibir el alimento espiritual que beneficia a una persona. Yo tengo una forma de verlo, una visión: si un policía recibe alimento espiritual y comete falta, mañana lo va a pensar, pasado mañana ni siquiera lo va a pensar, sino que va a ser un mejor policía, un mejor papá, un mejor esposo, un mejor servidor público. Ya sea en su misa o en las casas de oración, el policía recibe ese alimento espiritual.

Lo importante es que los valores morales se vayan fomentando. También se les dio un curso sobre los valores, son 24. Y dentro de esos valores se hablaba de la Biblia, lo que tenía que ver la honradez, el valor, para que un policía, en su situación de padre, de hombre, de hijo. fuera viendo cómo tenía que aplicarlo.

¿Usted nació en el seno de una familia cristiana o se convirtió después?

Después. Yo era joven, adolescente, cuando mis padres se convirtieron al cristianismo. Yo tenía 17 años cuando acepté al Señor. Nunca he tenido vicios, pero en ese momento no me entregué totalmente, como joven estaba entre frío y caliente. Nunca he fumado, nunca he tomado, pero a veces iba a la iglesia y a veces no. Ya de adulto es que uno ve diferentes las cosas y me ha ayudado mucho en mi matrimonio, tengo un matrimonio muy estable. Imagínense, yo no sería Director de la Policía si Dios no me hubiera ayudado a llegar ahí.

¿Y cómo hace un Policía para enfrentarse a sus principios cristianos cuando por su trabajo alguna vez pueda verse obligado a matar a alguien?

Es que ahí no afectan sus principios religiosos porque la Ley le manda proteger al ciudadano.

Pero las leyes de Dios, según los mandamientos de los católicos, también mandan “No matarás”.

Si es que en la Biblia sí lo dice. Pero también si se lee en la Biblia el antiguo Testamento, cuando habla de Jehová de los Ejércitos y de las conquistas del pueblo de Israel, en ese momento exterminaban a los pueblos que les hacían daño. Ahora, ¿qué dicen los principios cristianos? Uno tiene que defender a su prójimo. Uno no va a atacar a alguien solo por atacarlo, uno defiende su vida y la vida de otras personas, que es bien diferente. El policía va a hacer uso de su fuerza y de su arma conforme los niveles que le establece la Ley a uno, porque por ser policía tampoco va a poner el pecho y se va a dejar matar. Entonces no le pueden afectar sus principios cristianos porque es bien clara la aplicación de la Ley, al policía lo educan para que la utilización de su arma de fuego se dé en última instancia.

¿Cómo recibe la noticia de que lo nombrarían director de la Policía?

Yo estaba almorzando con unos amigos en el Círculo Deportivo Internacional. En eso me llama el presidente y me dice “Mirá, comisionado Meneses, te habla el presidente”, “Ah, ¿qué tal?, ¿cómo está, señor presidente?”, “Quiero comunicarle que para mañana he decidido juramentarlo como director de la PNC”. Ya ni almorcé, se me revolvió el estómago, se me quitó el hambre.

¿De la alegría o del miedo?

De la alegría, y le di gracias a Dios en ese momento. Para mí fue muy emocionante, de inmediato le llamé a mi esposa para contarle.

Usted es el primer director que nace del mismo seno de la PNC ¿cómo es que decide entrar a la carrera policial?

Yo tengo ya 20 años de servicio, fui militar. Yo entré hace 20 años a la Escuela Militar con el entendido de que yo veía en películas y todo eso, y me educaron con el concepto de que el militar en ese momento era un servidor. Uno de pequeño ve en las películas cómo el camillero salva vidas, cómo el soldado salva poblaciones, cómo rescata personas. Y bueno, mi abuelo me fue impulsando esa situación de entrar a la Escuela Militar, con mucha honra me gradué en 1987.

En plena guerra…

Sí, pero como desde antes estábamos en guerra, a uno medio le daban un mes de preparación y ya lo mandaban al terreno, regresaba a estudiar y continuaba así. Fue bastante duro, pero a mucha honra porque entré contra la voluntad de mi padre, pero con el apoyo de mi abuelo, que era como el “manda más” de la familia, por los principios que tenía en cuanto al servicio a la comunidad.

¿Antes nadie había sido militar en su familia?

No. Mi abuelo era un campesino, respetuoso de las leyes de la República y respetuoso de la autoridad. Era un campesino autodidacta, entonces él me fomentó ese respeto y me apoyó moralmente. Cuando yo entré a la Escuela mi padre no me dejó, yo quedé becado, solo le pedí la firma. Él me dio 15 días para salirme y me fracturé la clavícula. Cuando me fracturé llegó mi madre a recogerme, pero yo no quise salir a recibirla porque sabía que entonces me iba a salir y lo hice por no darle el gusto a mi papá de que me viera fracasado. Yo no soy un fracasado, a mí me inculcaron siempre ser un hombre de éxitos, soy muy luchador. Cuando yo me gradúo, le entrego el sable a mi papá y le digo “Aquí están los 15 días”, los días que me daba para salirme.

Después de eso vienen los Acuerdos de Paz, estando dentro de la Escuela Militar, estaba también la Academia Nacional de Seguridad Pública, que era dependiente de la Fuerza Armada y donde yo me preparé como policía con los Carabineros de Chile. Fui preparado como policía, aun habiendo tenido el entrenamiento militar. Cuando entramos éramos 72 policías los que llenábamos los requisitos para pasar a formar parte de esta Policía, yo fui el primer voluntario y quedamos 46. Ahora somos menos.

¿Y qué dice ahora su papá?

Hoy él está muy orgulloso, soy el hijo mayor y está muy orgulloso de los logros que he tenido.

Usted habla mucho del respeto, pero los Carabineros eran muy acusados en su país por represión en el gobierno de Pinochet y también acá la Fuerza Armada por violaciones a los derechos humanos.

Es que una cosa es que una institución tenga algunos defectos y otra cosa es que las personas sean altamente profesionales en la ejecución de su trabajo. Yo soy profesional, y lo que nos mandaron instructores. Yo no podría cuestionar al gobierno chileno, nunca he estado tampoco en Chile y desconozco el actuar de ellos en su país. Lo que puedo decir es que cuando nos vinieron a enseñar a nosotros fueron altamente profesionales, no me puedo quejar de ello.

¿Qué labores desempeñó cuando ingresó a la PNC, que se acababa de fundar?

Los primeros años fui encargado de Régimen Interno, es decir, encargado de disciplina de los 2500 alumnos que tenía la Academia. Luego pasé a la Policía a los cargos operativos.

¿Usted tiene hijos?

Sí, tengo dos niñas. Una de 12 años y otra de 8.

¿Y con ellas también es muy estricto en cuanto a la disciplina?

Nooo, ahí me hacen pedazos, jajaja. Con ellas uno cambia por más que quiera ser duro. Sí soy estricto cuando hay que corregir porque también hay que darles una buena educación. En lo personal, mi papá fue durísimo conmigo y yo no soy ni la sombra. Un día de estos, por ejemplo, castigué a la mayor. La hinqué, y pasó hincada un buen rato… “Papi, mirá que me tenés hincada y no me duele”, entonces empezó a decir “Estoy castigada por malcriada, estoy castigada por malcriada”, y pasó diciendo también un rato, luego levantó las manos. Como a la media hora estaba llorando, ya había botado su orgullo y estaba llorando. “Bueno, vaya a acostarse”, le dije. Al ratito llegó y me dijo “Mirá papi, cómo me dejaste las rodillas porque me tenías hincada”. ¿Qué le podía hacer yo? Nada más que abrazarla y besarla. “Ya ve, por haberse portado malcriada la corregí”. Igual con la chiquita, uno no tiene que ser tan estricto pues, sino enseñarles cuándo la situación es correcta.

También ella me dejó hace poco una materia, el mes pasado. Le quité su mesada. Quería también ir a una su fiestecita, le quité el permiso para ir a las fiestas. Lloró, y que “papi, que por qué me quitás la mesada y que quiero ir a una fiesta”, que hasta la ropa le había comprado ya, una su fiesta no sé qué de Hawaian Tropic. ¡Imagínense, con 12 años! Está en ese cambio ahorita. Yo le digo la edad del chucho, que está en ese proceso entre niñas y señoritas. Entonces no fue, le dolió que le hubiera quitado su mesada porque con eso compra sus tonteritas. Y le dolió no haber ido a su fiesta porque era la segunda vez que iba a ir a una, pero hoy tiene buenas notas porque le toqué donde más le dolía, no necesariamente castigarla con otra cosa.

¿Ha cambiado mucho su vida ahora que es director de la PNC?

Sí, hoy paso mucho más ocupado, así que trato de que el tiempo que les doy sea de calidad. Por lo menos el fin de semana sí es para la familia, el domingo a como dé lugar estoy con ellas siempre. Durante la semana es difícil, pero cuando puedo llegar temprano a la casa, llego temprano, porque un buen policía no es el que sale hasta las doce de la noche, sino el que sabe organizar bien a su equipo de trabajo, porque además yo soy como un administrador, no un ejecutor, para eso tengo a 5 subdirectores.

¿Nunca ha tenido miedo de que por su trabajo alguien tome represalias en su contra o en contra de su familia?

Uno siempre piensa en los riesgos, pero Dios me quiere. ¿Qué me va a pasar?

Pero ha venido ahora con guardaespaldas.

Los ando por las situaciones que uno ha pasado y porque el cargo me los da.

¿Y su familia no tiene miedo?

Sí. Mi esposa ya me ha expresado temor alguna vez, pero yo siempre tomo las medidas necesarias. Soy muy prudente y somos muy ordenados en cuanto a nuestra vida personal. Yo estoy claro de los riesgos que puedo correr en un momento determinado, pero o hago bien las cosas o mejor me voy a jalar bultos a la Tiendona. Cuando mi esposa me conoció yo ya estaba en servicio activo, a mí me gusta mi trabajo y ser parte del desarrollo del país en términos de la seguridad ciudadana. Yo sé que muchas cosas pueden pasar, pero por qué van a pasar si estoy haciendo bien mi trabajo.

¿Qué faceta de su carrera prefiere? ¿ahora que está en un cargo más administrativo o antes cuando era un trabajo de campo?

Es que yo he sido siempre operativo, no necesariamente estoy en la oficina, estoy en constante supervisión del terreno, ando en los operativos.

¿Cuál es la situación más peligrosa que ha vivido?

Son bastantes. Cuando yo estaba en el 121 nos ametrallaban las patrullas a cada rato. Estuve en el asalto de un banco en la Escalón y nos enfrentamos con ellos hasta que llegó el GRP (Grupo de Reacción Policial).

¿Ya lo han herido de bala?

No, nunca.

Ha tenido suerte…

No, no es suerte. A mí Dios me quiere. En la guerra también estuve en enfrentamientos difíciles, pero nunca me pasó nada.

Usted habla mucho de éxitos, pero ¿habrá tenido ya alguna derrota?

No, yo nunca he tenido derrotas. He tenido obstáculos que superar, pero los obstáculos lo hacen madurar a uno.

¿Y hay alguno que todavía no haya podido pasar?

No, ninguno. Allá por el 98 yo hice una investigación y me mandaron para Oriente, la resolví. A los 5 meses ya estaba de ayudante del nuevo director que llegó en el 99. Es que uno no puede ser un policía mediocre, si me encomiendan algo lo voy a hacer bien.

Ya estando como director de la Policía se le criticó mucho también por el procedimiento que se llevó con Nelson García.

Es que no era una investigación, sino una denuncia ciudadana. Cuando es una investigación sí estoy bajo la dirección funcional de la Fiscalía, cuando es una denuncia ciudadana yo atiendo inmediatamente y hago el allanamiento, las leyes me amparan a hacer eso.

No esperaban toparse con lo que encontraron…

No, si no sabíamos lo que íbamos a encontrar. Llegamos al lugar y para determinar que el señor, que ni sabíamos de quién se trataba, estaba cometiendo un delito teníamos que examinar toda la evidencia. Y en realidad el policía no determina eso porque no es perito. La Corte ratificó como válido el procedimiento policial.

Pero también hubo críticas porque se divulgaron los videos y entonces se violaba el derecho a la intimidad de quienes aparecían en ellos, sobre todo de las menores de edad.

Yo creo que informarle a la población sobre lo que está pasando es bueno. Si uno es cristalino, la población tiene percepciones claras de cómo están las cosas. Ahí los medios de comunicación son los que al final determinan cubrir o no las caras cuando son menores, pero nosotros siempre les recomendamos hacerlo.

¿Recomendaron a los medios que mostraron los videos?

A todos. Y ellos saben también que son disposiciones legales. Ahora, si la información no hubiera salido no habría caso.

Y pareciera que les está costando mucho este caso, porque se había hablado de unos 16 mil policías tras la pista de Nelson García…

No, los medios de comunicación fueron los que dijeron eso. Nosotros lo que habíamos dicho es que teníamos un dispositivo de búsqueda en todo el país, pero no necesariamente esa cantidad de policías. Pero no nos está costando porque estamos bien claros de la ruta que llevamos y de cómo están trabajando las unidades.

Ya vienen las elecciones del próximo año y si gana el FMLN usted bien podría estar al frente de la PNC en un momento de transición ¿cambiaría de alguna forma su trabajo?

No, yo sigo siendo policía. Nos debemos a la seguridad ciudadana, no a los partidos políticos. Respetamos al presidente que sea electo por la ciudadanía. Soy un profesional y eso no me afectaría.

Pero sí tiene una tendencia ideológica.

No, ideología no. Uno simpatiza con alguna de las partes, pero lo importante para uno es deberse a la gente.

¿Con cuál de las partes simpatiza?

No tengo interés en ninguna.

¿Pero como ciudadano sí vota?

Sí, pero no me interesa la política. Yo nada más sirvo a la comunidad, para eso me paga el Estado y me gusta lo que hago.

Para usted, de los ex directores de la PNC ¿cuál ha sido el más exitoso?

Todos han hecho lo suyo y han tenido su momento en la historia del país. Los tres fueron muy buenos y han hecho lo que les correspondía.

¿Usted se considera parte de la historia del país?

Yo soy ya parte de la historia del país. Primero, soy el primer policía de carrera que está como Director General y también primer subdirector. ¿Cómo no le voy a dar gracias a Dios por eso?

¿Lee mucho la Biblia?

Sí, la leo a diario. Si yo tengo mi Biblia en mi escritorio. La Biblia es sabia, si uno la lee puede encontrar consejos muy sabios para su vida personal y profesional, un pedacito todos los días. Es entonces, en esos mensajes, cuando Dios le habla a uno. Yo se los recomiendo, la Biblia es universal y el sacerdote o el pastor le enseña mucho a uno con ella, por eso es que uno no debe caer en un fanatismo religioso, porque entonces se cree que solo uno tiene la razón.

¿Cuál es su pasaje favorito de la Biblia?

Hay varios, la historia de David por ejemplo, que para mí el rey David es muy inspirador.

¿Y la figura de Jesús que significa para usted?

Vida, éxito.

¿Le gustan las armas?

Soy policía y tengo mis armas, pero no soy un fanático de ellas.

¿Ya se ha dado cuenta de alguna vez que haya matado a alguien en un enfrentamiento?

No, si como quienes chocan primero son los del GRP.

¿El caso del niño Villeda Katán le afectó?

Ah, por supuesto. Me dolió el corazón, si era un niño y yo soy padre de familia. Nos dolió a todos.

¿Y eso no lo vio como un fracaso de la institución?

No, porque los delincuentes fueron quienes lo mataron. Y murieron dos policías también en el operativo. Son cosas que duelen, pero no lo considero un fracaso institucional. Nosotros rápido ubicamos la casa y todo, pero llegamos y nada de negociación, los delincuentes sólo dijeron a disparar. Es parte del trabajo.

¿Qué es lo que más recuerda con cariño de las cosas que ha realizado?

Siempre me recuerdo de que fundé un gimnasio en la PNC.

¿Un gimnasio?

Es que cuando era jefe de la División Antinarcotráfico (DAN), y viendo el trabajo de la Unidad de Mantenimiento de Orden (UMO), que son unidades con una carga de stress alta, me fijé que habían dos o tres pesas por ahí y comencé a pedir más piezas y después ya era un gimnasio bastante grande. Ahora es el gimnasio más completo de la PNC, en el complejo policial donde están la mayor parte de las unidades de la PNC.

Pero quienes se han adueñado son los de la UMO (Unidad de Mantenimiento del Orden), pues por su rol de trabajo. Ellos, permanentemente, están levantando pesas. A nosotros esos nos beneficia porque se mantienen saludables y se mantienen preparados, física y sicológicamente, para cualquier situación.

¿En qué ayuda levantar pesas para la preparación psicológica en alguien que sabe que va a golpear a alguien para detenerlo?

La preparación no es que sepa que él va a golpear, sino impedir que pase algo. Para eso lleva los escudos antes, para disuadir. La UMO se prepara para soportar ofensas, recibir pedradas, solo hasta que se desborda la situación es que se ocupan otros recursos.

¿Recursos como la motobomba lanza agua?

Pero nunca lo hemos ocupado con toda su potencia. Lo que hemos hecho es mojar a las personas. La potencia de esa motobomba puede darle vuelta a una persona, pero nunca lo hemos hecho.

¿Cuál podría ser el siguiente paso en su carrera? Porque ya llegó al último escaño en la PNC.

Bueno, ¿quién dice que no puedo llegar a ser Ministro de Gobernación? Ja, ja, ja.

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