El Faro http://elfaro.net Periodismo independiente y audaz de El Salvador y Centroamerica con noticias, reportajes, investigac es Copyright 2017, El Faro Wed, 13 Dec 2017 16:22:36 +0100 El Faro Un paseo en el tiempo por el centro de San Salvador http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027785.png http://www.elfaro.net/es/201711/eventos/21182/Un-paseo-en-el-tiempo-por-el-centro-de-San-Salvador.htm Eventos Thu, 15 Feb 2018 09:49:58 +0100 http://www.elfaro.net/es/201711/eventos/21182/Un-paseo-en-el-tiempo-por-el-centro-de-San-Salvador.htm Radiografía de un sistema educativo en ruinas http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000014602.jpg http://www.elfaro.net/es/casos/radiografia_educativa/21277/Radiografía-de-un-sistema-educativo-en-ruinas.htm Radiografía de un Sistema Educativo en ruinas Wed, 13 Dec 2017 15:25:33 +0100 http://www.elfaro.net/es/casos/radiografia_educativa/21277/Radiografía-de-un-sistema-educativo-en-ruinas.htm “Aún teniendo alternativas para evitar el impago, no se tomaron las decisiones correctas” http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027350.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/ef_radio/21276/“Aún-teniendo-alternativas-para-evitar-el-impago-no-se-tomaron-las-decisiones-correctas”.htm En este programa hablamos con Carlos Pérez, asesor macroeconómico de FUNDE, sobre el desempeño del gobierno en materia económica en 2017. EF Radio Wed, 13 Dec 2017 11:44:41 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/ef_radio/21276/“Aún-teniendo-alternativas-para-evitar-el-impago-no-se-tomaron-las-decisiones-correctas”.htm “Yo no gritaría hagan santo al Papa ya”: Jon Cortina http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/360grados/21275/“Yo-no-gritaría-hagan-santo-al-Papa-ya”-Jon-Cortina.htm 360 grados Tue, 12 Dec 2017 18:02:52 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/360grados/21275/“Yo-no-gritaría-hagan-santo-al-Papa-ya”-Jon-Cortina.htm Radiografía de un sistema educativo en ruinas: La escuela que quiere más niños http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/360grados/21274/Radiografía-de-un-sistema-educativo-en-ruinas-La-escuela-que-quiere-más-niños.htm 360 grados Tue, 12 Dec 2017 17:59:05 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/360grados/21274/Radiografía-de-un-sistema-educativo-en-ruinas-La-escuela-que-quiere-más-niños.htm La guinda invisible - Por Benjamín Schwab http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/360grados/21272/La-guinda-invisible---Por-Benjamín-Schwab.htm 360 grados Tue, 12 Dec 2017 17:55:26 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/360grados/21272/La-guinda-invisible---Por-Benjamín-Schwab.htm Querido Santa... http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_854_0_2000_763/images%7Ccms-image-000027965.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/el_farolero/21270/Querido-Santa.htm La mirada de Otto a las condiciones en las que trabajan los agentes de la Policía Nacional Civil. El Farolero Tue, 12 Dec 2017 16:52:31 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/el_farolero/21270/Querido-Santa.htm Nuestra discapacidad política http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000024383.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/columnas/21271/Nuestra-discapacidad-política.htm Visto con rigor académico, en el país no existe un sistema bipartidista puro, pero es una realidad que los dos principales partidos (FMLN y Arena) dominan la vida política nacional. Los otros institutos políticos son partidos bisagra que no tienen la fuerza suficiente para ganar una elección, y solo buscan concretar compromisos y alianzas, de manera oportunista, para favorecer las iniciativas políticas de una de las dos fuerzas políticas mayoritarias.

Es en este contexto que resulta importante reflexionar acerca de la discapacidad del sistema político. Esta tiene su origen en una tara constitucional, que se ha convertido en una camisa de fuerza para la sociedad: el monopolio de la partidocracia. En otros países de nuestra América, existen movimientos políticos que participan en igualdad de condiciones que los partidos en las elecciones. En El Salvador, en el corto plazo, está fuera de la realidad la posibilidad de hacer una reforma constitucional que permita la existencia de los movimientos políticos para que puedan participar en contiendas electorales y acceder a cargos de elección popular.

El 4 de marzo (4M) son las elecciones de alcaldes y diputados y nos guste o no, los partidos políticos serán el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del Gobierno.

Los escenarios tras la elección son predecibles. Todo parece indicar que en la Asamblea Legislativa se repetirá la distribución actual de escaños. Sucederá algo muy parecido a la situación actual, en la que 66 escaños quedarán en manos de FMLN/Arena y las restantes 18 curules se distribuirán entre los partidos bonsái: GANA, PCN, PDC. Sorpresas agradables, pero poco probables, son que ocupe un escaño un candidato a diputado no partidario o que regrese a la Asamblea Cambio Democrático; pero es muy difícil pensar que pueda cuajar una tercera opción alternativa a los dos partidos mayoritarios que sea capaz de superar la actuación utilitaria de los partidos bisagra. Eso no es viable.

En la elección de alcaldes seguramente tampoco se darán cambios dramáticos. Arena continuará teniendo el control de la mayoría de gobiernos locales y el FMLN seguirá gobernando más o menos en los mismos municipios. Los partidos GANA, PCN y PDC conservarán los municipios en que gobiernan. Cambio Democrático puede que pierda el único municipio en que gobernaba y el PSD a saber...

Una consideración especial merece la elección de la alcaldía de San Salvador. Esta es, según la llamada clase política, la joya de la corona. El partido que gane en la capital seguramente favorecerá el incremento del número de diputados en el departamento de San Salvador y le dará una gran ventaja a su candidato de cara a las elecciones presidenciales de 2019.

Viene el 4M con grandes inquietudes en relación a la capacidad del Tribunal Supremo Electoral de administrar con éxito el proceso electoral. Las dificultades que tiene para integrar las Juntas Receptoras de Votos, capacitar a sus integrantes, sumado a la falta de presupuesto y las dificultades en el conteo y transmisión de los votos -que le permita tener resultados rápidos y confiables-, son enormes. El presagio es que estas serán elecciones muy complicadas. Ojalá, por el bien del país, que la discapacidad del TSE no sea tan grande

Cuando se resuelva la elección de marzo, en la derecha a lo mejor volvamos a ver una situación parecida a la Unidad que organizó Elías Antonio Saca, para correr como candidato a la presidencia por segunda vez, en 2014. Esa fue una coalición política que agrupaba a tres partidos políticos de derecha: GANA, PCN y PDC. El peor de los casos sería que un candidato que se denomina de izquierda opte por este tipo de alianza para poder participar en las elecciones de 2019.

Falta mucho para que cambie nuestro sistema de partidos o para que cambie la apatía que este sistema genera en buena parte de la ciudadanía, que también sufre de esta discapacidad política. En la ciudadanía esta discapacidad se expresa en la indiferencia y la falta de compromiso cívico. El activismo político, para algunos, se reduce a votar cada tres o cinco años; y otro porcentaje importante de la población asume como comportamiento electoral el “no meterse en política”, expresando que la política no les “da de comer” y que “si no trabajan no comen”.

La invalidez política de muchos se origina en la falta de educación para el ejercicio responsable de la ciudadanía. Ni en la casa ni en la escuela les enseñaron cuáles son sus derechos y deberes. No tuvieron manera de adquirir hábitos cívicos para poder desempeñarse políticamente de forma eficaz y responsable. No es posible pensar que se pueda promover una sociedad libre, tolerante, justa, con libertad, pluralismo y respeto a los derechos humanos si los salvadoreños no tienen educación para la ciudadanía. No es posible superar la discapacidad de nuestro sistema político si no educamos a la población en el ejercicio responsable de la ciudadanía.

Roberto Cañas es docente-investigador universitario, excomandante del FMLN y firmante de los Acuerdos de Paz. Consultor en temas de violencia y seguridad, especialista en análisis de riesgo político y negociaciones y resolución de conflictos, es miembro de Red de Seguridad Triangulo Norte. 
 
Roberto Cañas es docente-investigador universitario, excomandante del FMLN y firmante de los Acuerdos de Paz. Consultor en temas de violencia y seguridad, especialista en análisis de riesgo político y negociaciones y resolución de conflictos, es miembro de Red de Seguridad Triangulo Norte. 

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Columnas Tue, 12 Dec 2017 13:31:35 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/columnas/21271/Nuestra-discapacidad-política.htm
“Yo no gritaría hagan santo al Papa ya”: Jon Cortina http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_1954_1302/images%7Ccms-image-000027961.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/el_agora/21269/“Yo-no-gritaría-hagan-santo-al-Papa-ya”-Jon-Cortina.htm La comisión atómica de Canadá y la NASA utilizaron uno de sus inventos. Era físico, jesuita y creó una organización que se dedica a buscar a niños raptados durante la guerra. Las medias tintas no iban con Jon Cortina, ni siquiera si estas venían de Karol Wojtila. Este 12 de diciembre se cumplen 12 años desde la partida de Cortina. A mediados de abril de 2005, El Faro conversó con él y publicó esta plática. El sacerdote jesuita gozaba en ese entonces de buena salud y habló, casi por dos horas, sobre la iglesia católica (que por aquellos días vivía la efervescencia post Juan Pablo II), su vida con las comunidades de Chalatenango, su participación en la guerra y de la organización, Pro Búsqueda, que fundó para encontrar a los niños desaparecidos durante el conflicto armado. Lea esta reedición de la plática con Jon Cortina. ¿Cómo ha vivido usted estos días de transición en la iglesia católica?

He vivido con asombro las cosas que están ocurriendo. Con asombro porque, aunque es cierto que el Papa ha tenido muchas virtudes, creo que se ha manipulado a la gente porque una cosa es que el pueblo sea sensible y otra que le induzcan sensiblerías, y creo que se han aprovechado de las sensiblerías para presentar la imagen de un hombre que ha hecho cosas buenas, pero que como todo ser humano también tiene varios defectos.

El mismo Romero tuvo sus problemas con el Papa. Si tú lees el diario de Monseñor Romero leerás problemas con el Papa. Ahora en la prensa leí que nunca tuvo problemas con el Papa. Deberían preguntarle a María López Vigil que lo encontró caminando en Madrid y Romero le contó que venía muy triste porque el Papa le había acusado de ser el responsable de la situación del país.

El sacerdote jesuita Jon Cortina (D), de la Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos durante la pasada guerra civil, habla en una conferencia de prensa, junto a los hermanos Suyapa (I) y Fernando (C) Serrano Cruz, en San Salvador, el 29 de setiembre de 2005. La no gubernamental Asociación de Niños y Niñas Desaparecidos (PRO-BUSQUEDA), denunció este jueves que el Estado salvadoreño
 
El sacerdote jesuita Jon Cortina (D), de la Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos durante la pasada guerra civil, habla en una conferencia de prensa, junto a los hermanos Suyapa (I) y Fernando (C) Serrano Cruz, en San Salvador, el 29 de setiembre de 2005. La no gubernamental Asociación de Niños y Niñas Desaparecidos (PRO-BUSQUEDA), denunció este jueves que el Estado salvadoreño "ha incumplido" resoluciones contenidas en una sentencia que le impuso la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la desaparición de las hermanas Ernestina y Erlinda Serrano. AFP PHOTO/Yuri CORTEZ / AFP PHOTO / YURI CORTEZ

¿Por lo visto usted no sería de los que en la Plaza de San Pedro gritan "háganlo santo ya"?

No, yo no gritaría "háganlo santo ya". Diría que se siga el proceso, como en todos los casos, y que se le haga santo cuando todas las constataciones estén dadas. El Vaticano dice que Romero es mártir y hasta Ratzinger dice que fue ortodoxo en su doctrina. Si no tiene fallos y es mártir eso quiere decir que es santo. ¿Por qué no aceleran el proceso? Hay muchos intereses entre algunos cardenales que ven en la canonización de Romero una crítica a las posiciones que ellos han tenido. Esas cosas para alguna gente son intolerables.

¿Cree que Romero amerita más la santidad que el Papa?

Los grados de santidad son difíciles de medir jajajaja. Y diría que Monseñor Romero fue un hombre que fue muy fiel a Dios y que hizo en todo momento lo que él creía que Dios le pedía. Y en eso Romero es santo. Del Papa posiblemente se puede decir algo semejante: que actuó siempre como él creía que Dios le pedía, también puede ser santo, pero cumplamos las mismas normas que la iglesia ha establecido para canonizar a una persona.

Como sacerdote, ¿usted se sintió representado por Juan Pablo II?

Acepto sus palabras y representan la iglesia en la que yo creo y es posible que algunas de las palabras de Juan Pablo no hayan sido escuchadas por esta iglesia. Cuando ha nombrado a ciertos obispos tampoco él ha seguido sus propias palabras. Sí creo que Juan Pablo es un hombre con mucho mérito, pero que ha tenido los fallos que ha podido tener cualquier otra persona.

No es frecuente que en la Iglesia haya gente dispuesta a cuestionar o a disentir, al menos en público, de las autoridades eclesiales.

Diría que hay una falsa idea sobre qué es el magisterio de la Iglesia. Tenemos el magisterio de la iglesia ordinario, donde puede haber fallos y cosas donde no se sea tan correcto, incluso falta de conocimiento científico en algún tema concreto.

En general, cuando el Papa habla de alguna cosa, procura enterarse para saber qué va a decir, pero es posible que no sepa todo lo que va a decir, no sé cómo explicarme, que no haya tenido la suficiente capacidad, el suficiente tiempo o el suficiente asesoramiento para que le digan la verdad sobre algún punto. Ahí el magisterio del Papa no es infalible, puede haber una equivocación.

¿Usted está consciente que esto suena fuerte viniendo de un cura?

No sé si suena fuerte, creo que es así.

¿Cuáles fueron los principales aciertos del pontificado de Karol Wojtila?

Ha sido un luchador por lo que él ha creído que deben ser las cosas, pero ha sido un luchador que siempre ha tenido toda su formación y toda su vida y toda su experiencia en Polonia. Lo que no entiendo es cómo, cuando matan a Monseñor Romero, aquí ya llevábamos un listado grande de curas y religiosas asesinados, y ¡no se ha dicho ninguna palabra de condena! Se ha dicho "no estamos de acuerdo", pero esos son actos que merecen una excomunión. No ha habido nada de eso contra todos los que mataron sacerdotes, religiosas e incluso a un obispo.

¿Falta de radicalidad?

Sí, falta de radicalidad. Y las cosas buenas que ha hecho Karol Wojtila, pues todo el acercamiento a la juventud. Lo que preguntaría es ¿por qué no se han cumplido todas las cosas que dijo Juan Pablo?, ¿Por qué cardenales y obispos no han cumplido todas las cosas que dijo en sus escritos? Cartas pastorales, algunas de ellas son fuertísimas. Él condena el marxismo pero condena el capitalismo también, con la misma fuerza pero hablamos solo de la condena del marxismo no de la condena del capitalismo. Él condena en más ocasiones el marxismo pero condena el capitalismo también. Se ha opuesto a las guerras.

A mí me pareció un insulto que, habiéndose opuesto a las guerras, el Sr. Bush estuviese en primera fila en el funeral del Papa. Cuando el Papa quiso haber ido a Irak para ponerse como un escudo viviente para que no bombardearan Bagdad, no se le permitió ir a Irak. Él quiso ir a Irak para, estando ahí, detener la guerra y le recomendaron que no fuera.

¿Qué se dejó de hacer?

Si el Papa cree que los obispos deben ser como él lo enuncia en su carta, ¿por qué ha nombrado obispos que no son como él mismo dice que deben ser? Algunos obispos que ha nombrado están muy lejos de la imagen y figura del obispo que él presenta. ¿Por qué se ha tratado de tamizar tanto lo que Monseñor Romero ha hecho?, ¿Y porqué no ha habido una mayor aceptación de lo que Monseñor Romero había dicho y hecho en su vida? Creo que Monseñor Romero es una figura, un hombre excepcional que no se le ha dado el reconocimiento por parte de la jerarquía eclesiástica, el reconocimiento que se le debería haber dado. Hay que pensar que en el funeral de Monseñor Romero sólo estaba Monseñor Rivera, el resto de los obispos salvadoreños no estuvieron. Tampoco estuvo el Nuncio.

Hay ciertos puntos que son intocables. Defender a los pobres es intocable y vemos en este país que defender a los pobres ha sido causa de muchas muertes, entonces creo que tendría que haber habido una postura muchísimo más clara, muchísimo más contundente por parte de la Iglesia.

Defender a los pobres es susceptible, en la práctica, a muchas interpretaciones. Para unos la respuesta puede ser la Teología de la Liberación y para otros la campaña de "libras de amor".

No se cuál es la campaña de "libras de amor" exactamente. Ahora la campaña de los 15 dólares por familia me parece absurda, una burla, porque 15 dólares para una familia pobre son cincuenta centavos al día. Para una familia de 8 personas serían 6 centavos por persona, entre tres tiempos de comida son 2 tiempos de 3 centavos y un tiempo de 2 centavos. Entonces me parece un insulto decir que es la gran campaña a favor de los pobres.

Alguna vez se ha preguntado "¿y si yo fuera Papa?"

No, nunca me lo he preguntado ni deseado. Primero porque no me siento capaz de serlo y segundo porque no creo que tenga la formación para serlo y no creo que tenga la virtud, en el sentido religioso, para serlo.

Hay temas que han sido bien polémicos, así como el de la teología de la liberación. Por ejemplo, que la homosexualidad es un enfermedad, que uso de condones es una practica inmoral, que las mujeres no pueden ser sacerdotes, etc. Usted es un sacerdote católico, ¿qué piensa sobre estas cosas?

Bueno, no me atrevería a hablar de la homosexualidad como una enfermedad porque no tengo el suficiente conocimiento para decir que es una enfermedad, entonces abstengo mi opinión. En cuanto al sacerdocio de las mujeres, bueno, es uno de los tabúes que existen en la Iglesia. Es posible que cambie con el tiempo y realmente no me preocupa demasiado, o sea, no encuentro que sea ley divina.

¿Condones?

Mira, diría que las relaciones sexuales se van a seguir teniendo tengan condones o no los tengan. Creo que muchas veces lo que ocurre es que se dicen ciertas cosas desde Roma y se desconocen los problemas que ocurren en África y en América Latina. Lo que haría, antes de que nos podamos pronunciar en estas cosas, sería invitar a algunos jerarcas para pasarse unos cuantos días con los pobres, unos 6 meses viviendo con los pobres, viviendo con los tres centavos, en casas llenas de ratones y cucarachas; que viesen a los niños en las pepenas de basura, que viesen todas estas cosas para ver si les cambia un poquito la percepción de la realidad del mundo.

¿A la Iglesia le hace falta vivir en pobreza?

Sí. Nos hace falta vivir en pobreza, nos hace falta hacer nuestra la causa de los pobres. Esto significa defender los derechos de los pobres, como el caso de las hermanitas Serrano y de los niños desaparecidos en general. Recuerdo cuando secuestran al niño Andrés Suster, todos andábamos con aquel listón, pidiendo que se devolviese al niño Suster. Yo también creo que fue una barbaridad eso que se hizo y estoy absolutamente en contra de aquello, la Asamblea se pronunció y pidió que se devolviera al niño Suster. ¿Por qué no se pronuncia ahora la Asamblea diciendo que se devuelva a los niños que desaparecieron en la guerra?, ¿Es que hay dos tipos de ciudadanos en este país?

¿A su juicio, quien no asume estas cuestiones con radicalidad es menos cristiano?

Si tú les dijeras a algunos de los cardenales de Roma que viniesen a vivir seis meses en una champa, te dirían que no pueden. ¿Cómo van a estar viviendo con ese calor en el día y ese frío en la noche, viviendo en esa suciedad y sin agua, viviendo sin luz eléctrica? Entonces si tú no puedes, ¿Por qué el otro va a poder?

Juan Pablo II no fue precisamente un admirador de la Teología de Liberación...

Habría que ver por qué se ha condenado la Teología de la Liberación. Dicen que es marxista en sus orígenes. Diría que es posible que usen en algún momento la metodología marxista, pero en el laboratorio uso la metodología que me dará mejor imagen del fenómeno que estoy estudiando. Si usando aportes de la metodología marxista consigues una mejor imagen de la sociedad en la que vives, ¿por qué no vas a usarla si la imagen que da es real?

De usted se dice que durante la guerra tenía un contacto directo con la alta comandancia de las FPL, ¿es cierto?

Con la comandancia de las FPL hay muchísima gente que ha tenido contacto directo. Una cosa es tener contacto y otra cosa es colaborar.

¿Colaboró?

Sí, los conocía, porque les conocía desde antes de que fueran de la comandancia de las FPL. Los conocí como personas que en los años 70 andaban en movimientos campesinos, después los vi como gente que estaba involucrada directamente en la guerra. En la guerra puedo decir que hice trabajo humanitario. Pero no hice trabajo militar nunca.

¿Padre, usted conspiró?

Una conspiración directa nunca la tuve. Que en un momento dado me pudiesen preguntar a mí… bueno, ¿qué es mejor para hacer un tatú? Las cosas así de cajón. Y a mí me daba mucho miedo cuando me decían estas cosas, que iban hacer un tatú, para un hospital por ejemplo, me daba mucho miedo porque sentía que los campesinos sabían mucho más que yo. Sin hacer números y constatar resistencias a mí me daba mucho miedo opinar, y no lo hice. En un momento para un hospital sí colaboré.

¿La violencia es ilegítima en todas las circunstancia y en todas las partes?

La violencia no es buena.

¿Y es condenable siempre, venga de quien venga?

Lo que pasa es que tenemos que ver cuál es la primera violencia. La primera violencia es la que es condenable, cualquier violencia después genera violencia y es una espiral. La segunda puede ser una defensa, aunque sí es violencia y por lo tanto es también condenable.

¿A lo que voy es si a usted le pareció alguna vez legítima la violencia de parte de la guerrilla?

No, legítima no me pareció, me pareció comprensible, me pareció que era una forma que tenían de defenderse y que algunas veces se extralimitaron, pero que era algo que surgió como resultado de la primera violencia.

¿Sería una venganza justa?

Vamos a ver. Diría que es auto defensa. Si te llegan a atacar, te vas a defender y si te quieren robar, te vas a defender con lo que tengas.

¿Y lo de poner la otra mejilla?

¡La gente no puede decir 'ya me mataron a un hijo, tengan este otro, mátenmelo también’! Ese primer acto de matarte a un hijo o el hecho de que se te muera un muchachito de hambre es la primera violencia. El hecho de que no haya justicia para los pobres esa es la primera violencia. Cuando mataron a los jesuitas mi sentimiento fue ese: el de estar aplastado por una situación de injusticia donde era claro que nadie iba a hacer nada. Me sentí....

¿Violento?

Mmmm. No, porque el trabajo mío no consistía en usar las armas sino en acompañar a esta gente.

¿Estuvo tentado por la opción de la violencia?

Sin con eso te refieres a tomar las armas, pues no.

¿Nunca ha disparado, padre?

Fuera de la guerra sí. Luego de los Acuerdos de Paz fui a tirar al blanco con un fusil de guerra, pero nunca como una acción violenta para matar a alguien, es más, creo que sería incapaz de hacerlo.

¿Qué tan cierto es que, en medio de la guerra, usted llegó a tener discrepancias con los jesuitas intelectuales de la UCA, como (Ignacio) Ellacuría, en la medida en que los consideraba burgueses?

Burgueses, no. Lo que hubiera deseado es que hubieran acompañado más a la gente. Creo que el trabajo más importante que teníamos nosotros en aquel momento era acompañar a la gente. Por eso pedí que me permitieran acompañar a la población civil.

¿La Compañía de Jesús estuvo siempre de acuerdo con usted?

Los jesuitas que yo supe, pues sí. Otros quién sabe.

Se le menciona a usted como una persona de izquierda, incluso entre los jesuitas.

No estoy de acuerdo. Se dice eso porque he tendido más contacto con la gente. Creo que Jon Sobrino, en sus escritos, es muy duro y se podría decir que tiene un pensamiento de izquierda muy claro, que aún así no llamaría un pensamiento de izquierda sino un planteamiento muy cristiano.

¿Considera que se ha mojado las manos más que otros?

En algún sentido sí porque estás con la misma gente.

¿Cuándo llegó al país?

Vine en el 55, pero salí a estudiar y regresé en el 73. Desde entonces estoy en la UCA.

¿Por qué El Salvador?

Yo lo pedí. Estaba en España y me incorporé a un noviciado de jesuitas en España pero ahí había muchísima gente, muchísimos curas, monjas... Pensé que había lugares en donde se necesitaba más trabajo. Aquella región de España, Bilbao, enviaba docentes a Centroamérica y pedí que me mandasen y me mandaron. Vine el 14 de septiembre del 55.

¿Qué encontró?

Un país muy distinto al que me imaginaba. Una de las cosas que más me sorprendió fue la pobreza, y luego, el uso de las armas. Nunca había visto una pistola a mis 20 años. Y me impresionó que muchos padres en el Externado San José fueran a recoger a sus hijos con una gran canana a la cintura y un pistolón. Y yo pensando que cómo era posible esto, que cómo coño puede ser real.

 Una vez me tocó cuidar a un grupo de muchachos que iban a hacer ejercicios en una finca del volcán y el padre que les iba a dar los ejercicios les dijo que entregaran las pistolas, las armas. Lo primero que pensé fue: "Este padrecito está loco. ¿Cómo van a tener estos muchachos de 16 años pistolas?". Pero el que estaba loco era yo. Me tocó guardar 27 pistolas de 32 muchachos. Y yo que ni las tocaba porque me daban miedo.

 Y lo tercero que me impresionó era la diferencia entre quienes podían hacerlo todo y quienes apenas y sobrevivían.

¿Cuándo llegó a Chalate?

Cuando matan a Rutilio Grande fui a Aguilares y ahí conocí a mucha gente de Chalate. Después comienza la guerra y la gente empieza a llegar a mis refugios. Estuve ayudando en aquel tiempo en tres refugios: en San José de la Montaña, la Basílica y la iglesia de San Roque. Así que cuando hubo la oportunidad de ir a Chalate, pedí al obispo que me admitiese y me recibieron.

Eso fue por el 85, y siempre intentaba dar misa en Guarjila o Las Flores. Después, cuando matan a los jesuitas, en el 89, yo estaba allá y me dicen "no vuelvas". En la primera relación, mi nombre aparecía entre los muertos. Me oí muerto a mi mismo. No aparecí en un mes y vine hasta los 30 días, me contaron lo que pasó, vi algunas fotos, las manchas de sangre en las paredes y los restos de sesos. Pedí un permiso para quedarme en Chalate y continué en Guarjila. Pensando un poco sobre aquella matanza, pienso que tal vez Dios quería que estuviese allá. Ahí me enamoré de nuevo de esa gente.

¿Fue la única vez que apareció en una lista de amenazados a muerte?

No, lo había estado antes. En Chalate tuve un par de atentados.

Cuéntenos.

Fui a ver a las hermanas y al salir del carro me dispararon un par de balazos unos francotiradores desde lejos. El padre Alvarenga que me acompañaba se había quedado adormilado en el carro viejo que andaba. Las monjas se escondieron y me di cuenta que el padre Alvarenga estaba en la línea del fuego, corrí, lo quité de la línea de fuego para proteger al padre, al carro y a mí. En el camino, un balazo entró por el techo del carro, encima de la cabeza, y salió por detrás. Cuando puse una cuerda desde el orificio de entrada al de salida, y medí con una regla la distancia entre mi cabeza y la trayectoria, fue apenas de cinco centímetros.

El sacerdote Jesuita Jon Cortina, representante de la Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos durante el conflicto armado en El Salvador (1980-1992), habla el 14 de marzo de 2005 durante una conferencia de prensa en San Salvador, luego de conocer el primer fallo en contra del Estado salvadoreño por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el cual se acusa al Estado de haber violado los derechos humanos. Familiares de dos niñas desaparecidas durante el pasado conflicto demandaron al Estado salvadoreño a traves de Pro-Búsqueda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que esta investigara el paradero de sus familiares quienes desaparecieron en 1988 durante una operacion militar. AFP PHOTO/Yuri CORTEZ / AFP PHOTO / YURI CORTEZ
 
El sacerdote Jesuita Jon Cortina, representante de la Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos durante el conflicto armado en El Salvador (1980-1992), habla el 14 de marzo de 2005 durante una conferencia de prensa en San Salvador, luego de conocer el primer fallo en contra del Estado salvadoreño por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el cual se acusa al Estado de haber violado los derechos humanos. Familiares de dos niñas desaparecidas durante el pasado conflicto demandaron al Estado salvadoreño a traves de Pro-Búsqueda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que esta investigara el paradero de sus familiares quienes desaparecieron en 1988 durante una operacion militar. AFP PHOTO/Yuri CORTEZ / AFP PHOTO / YURI CORTEZ

Si fuera más alto…

A lo mejor fue por la cantidad de saltos que iba dando el carro porque la calle estaba muy mala.

Ja ja ja

No era un blanco muy fácil. Otra vez, no en Chalate, me tiraron un balazo de frente y me pasó a centímetros del costado.

De milagro está vivo.

Tal vez sí.

Se dice que usted devolvió una bomba de humo...

¡Ese fue Alvarenga!

Ja ja ja

Ja ja ja... A ver, hice un prisionero.

En serio. ¿Cómo fue eso?

Venía con cinco monjas en el carro: la superiora general, la provincial... Venía con todo...

...El alto mando de las monjas.

Sí. Estábamos en Las Flores esperando que terminase de pasar el Batallón Atlacatl. En el camino, por La vuelta de La Leona, un soldado aparece y me para. Me pregunta: ¿por dónde se va al Cerrón Grande? Y le dije: por ahí, y le apunté con el dedo. Y me dice: “¡Le he dicho al Cerrón Grande no a la 5 de Noviembre!” Le dije: “¡Por ahí le he dicho, pero antes de que usted llegué a aquel palo, ya le van a haber matado porque esto está lleno de guerrilleros! Si usted quiere salvarse, me entrega su arma, y le garantizo que se salva porque doy lo que sea por su vida”.

¿Y él qué hacía ahí?

Venía retrasado porque se había caído y no podía caminar igual de rápido que los demás. Y venía con un G3 con mira telescópica, tres tolvas de G3, dos granadas de mano y un culatín de M-16. Me dijo que era un comando del Cuscatlán. Y lo era.

¿Pero no fue el que le disparó a usted?

No. Esos eran del Belloso. Total que me dio a entender que no confiaba y le aseguré que daría hasta mi vida para salvarlo. Y bueno, pues al final me dice: "Voy a esconder mis armas ahí". Y los dejó, se quedó mirando, y se metió en el carro. Las monjas estaban asustadísimas. El carro tenía una puerta trasera y cuando iba para adentro le vi un bulto en el bolsillo lateral del pantalón y pensé: "Este baboso se ha guardado un granada ahí y nos hace la puñeta". Así que como andaba medio renco le ayude a subir agarrándolo de la pata y me di cuenta que lo que andaba en el pantalón era un mango chuco.

Ja ja ja

Le metí tranquilamente al carro y cien metros más adelante la guerrilla nos para. Y les dije que se había rendido y había que salvarle la vida. A los cinco días le soltaron y no quiso que le soltaran a través de Cruz Roja Internacional porque dijo que si eso pasaba, le llevaban al cuartel y lo matarían. Conseguimos que viniese a buscarle la Comisión de Derechos Humanos no gubernamental. Lo llevaron a su familia y ahora anda por Estados Unidos.

Seguro hay más anécdotas.

Después de la emboscada de la Chusona, una muchacha quedó herida, se quebró la pierna en Arcatao. Y estaba llegando el Atlacatl al lugar. Me dijeron que había que ir a sacarla, así que subí a unos muchachos al carro y me fui a traerla. Le quitaron el yeso para que no la vieran, la subí justo detrás de mí, para que ella fuera la última en salir y para que se pudiera agarrar al carro y no hacer peso en su pierna rota. Nos paró el Atlacatl en Nueva Trinidad y me dice el soldado: “¿Y usted? Voy a San José Las Flores. ¿Y por qué va usted allá? Porque soy el párroco. ¿Y quién es toda esta gente? Es el coro”.

Buena respuesta.

Y me dice el capitán: ¿Es eso verdad? -¿Quiere usted que canten?-. Y me contesta: “Usted me está jodiendo por algún lado pero no se por cuál ¡Váyase hijo de puta!”

¿Cómo inicia Pro-Búsqueda?

Cuando llega la Comisión de la Verdad instala una oficina de ONUSAL en Chalate para ver que la gente diera su testimonio. Llegó mucha gente. Y tres madres llegaron a declarar que sus hijos no habían sido asesinados, pero sí robados (secuestrados). Una de ellas era la mamá de las hermanitas Serrano, Victoria Cruz de Serrano, la otra era Francisca Romero y Magdalena Ramos.

¿Qué hizo la Comisión?

Como era tanto problema con esos testimonios, me pidieron que escribiese esos testimonios y lo hice. Cuando sale el informe en marzo de 1993, no aparecía ningún caso de niños desaparecidos... Y luego viene la dichosa Ley de Amnistía. El 21 de abril fuimos a los juzgados a ver qué había pasado con aquellos niños y con otros que nos había dicho la gente que habían sido raptados de la zona de guerra y conducidos en helicóptero hasta Chalatenango. Al principio nos echaron de todas partes, como apestados. En los juzgados de Chalate el argumento fue: "Como el batallón Atlacatl ha sido disuelto ya, lo que están haciendo no tiene lugar".

Jurisprudencia...

Al día siguiente vinimos a la ciudad, a la Fiscalía General de la República, y fue peor. Ahí nos sacaron diciéndoles a las mujeres, -no sé si después es para que lo pongas textualmente- "¡Viejas putas lárguense de aquí. A ustedes alguien les ha lavado el coco y si no se van de aquí, llamamos a la Policía Nacional".

¿Y qué hicieron?

¡Nos salvamos por pelos! En efecto, cuando nosotros íbamos saliendo, la Policía Nacional iba ingresando a la Fiscalía. Al final de ese año, encontramos a cinco de esos niños que andábamos buscando, en las aldeas SOS en Santa Tecla. Se consiguió que el 16 de enero del 94 se hiciera el primer reencuentro en Chalate. Para la gente que vivía allá fue una señal de esperanza. "Si éstos están vivos, los nuestros también". Ya no teníamos que ir preguntando sino que la gente venía a nosotros diciendo: "busquen a mi niño, busquen a mi niña".

¿No había ningún mecanismo de búsqueda?

Nada. Dos personas y nada más. En agosto había como 50 y tantas familias trabajando con nosotros y decidimos que Pro-Búsqueda sería una asociación de familiares y que habría un equipo de apoyo. En octubre del 94 encontramos tres más. Para diciembre de ese año teníamos 73 solicitudes de búsqueda y habíamos resuelto 13 casos. Hoy tenemos 750 solicitudes de búsqueda y hemos resuelto alrededor de 293, se han efectuado 169 reencuentros, 38 de estos jóvenes han fallecido desde el momento de su captura hasta el día de hoy, y tenemos entre 70 y 80 direcciones y estamos en contacto con estas gentes para procurar que vengan al país. Hemos encontrado a los jóvenes en 11 países...

¡11 países!

España, Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Reino Unido, Suiza, Estados Unidos, Guatemala, Honduras y en El Salvador. Hay también tres casos en Canadá y uno, creo, en Australia.

¿Cómo llegaron esos niños ahí?

Adoptados. Se vendían. ¡Aquí hubo un trasiego de niños que es vergonzoso! Y algunas instituciones humanitarias se prestaron para esto. Había orfanatos que también eran verdaderas plataformas de lanzamiento y al año, el niño ya estaba en manos de una familia.

¿Hay algún caso que le haya impactado particularmente?

Hay uno, Ricardo, que se lo robó un guardia nacional. Y cuando llega a casa, la esposa del guardia le dice que eso está mal. Pero él le responde que siempre había querido un hijo varón. A los seis meses, muere este guardia en combate y un hermano del guardia recoge al niño. Cuando crece, el joven se alista en el batallón Atlacatl. A través de un informante, nos enteramos del caso, se habla con él, la familia, se hace la prueba de ADN y ¡pam! ¡Eran madre e hijo!

¿Cómo fue el reencuentro?

Eso fue hace siete u ocho años. El reencuentro se dio lugar en la oficina. Y la mamá, se comía con los ojos a su hijo. Les preguntamos si querían hablar en privado, entraron al despacho, y cuando salieron, el muchacho abrazaba a su madre. ¿Y que tal? "Muy bien", dijo la madre, "él va a venir a pasar la navidad en mi casa y yo pasaré fin de año en la suya". Y hoy siguen la mar de felices. El muchacho de vez en cuando visita a su madre y se queda temporadas y la madre de vez en cuando visita el muchacho. Ese caso me impresionó muchísimo porque ella había sido colaboradora del Frente y él había estado en el Batallón Atlacatl.

¿Qué pasa por la cabeza de quien descubre su pasado y que tiene otra familia?

Muchos de ellos saben que no son franceses o ingleses, aunque razonan como tal, se comportan como tal y viven como tal. Han vivido toda su vida con una identidad alterada y esa identidad alterada les ha traído muchos problemas.

¿Qué pasa con la familia adoptiva?, ¿No se niegan al reencuentro?

Casi ninguna familia. Fíjese que muchas veces hay más resistencia en las familias que viven en El Salvador que los que viven fuera.

¿Cómo reaccionan estas personas?

Bien en el sentido que reciben muy bien a su familia biológica. Pero nunca van a querer éstos a su familia biológica cómo ésta les quiere a ellos. Y por otro lado, la familia biológica recuerda a estos niños con la edad en que éstos desaparecen y ahora son adultos.

¿Cuál es la reacción primaria de la madre cuando se reencuentra con su hijo?

Echársele encima y comerle a besos.

¿Y la reacción del joven?

Muchas veces se queda parado. La madre tiene la reacción más primaria

¿Alivia a esta mujer reencontrar a su hijo a sabiendas que tiene que regresar a Francia?

Sí la alivia. Muchísimo. Ha visto a su hijo, está bien, le ve bien... Y creo que la grandeza de ánimo de esta gente, de estos campesinos, es que son verdaderos aristócratas del espíritu, porque un pobre no puede ser aristócrata más que de eso, y lo son como nadie. Hay muchas madres que te dicen: "A mi si me gustaría que mi hijo se quedase conmigo, pero si él está a gusto allá, que se vaya. Porque yo sólo quiero que esté a gusto".

Sabemos que hay militares que han criado a los niños que raptaron.

Es bastante común. Tenemos documentados como 27 casos. Sólo hemos recuperado un par de ellos.

Una historia para ilustrar al lector.

Preferiría...

Una historia genérica: hubo una vez, un militar...

...Y se llevó una niña. La tenía como suya. Se encontró a los padres de esta niña y no era sólo ella, tenía un hermano. Pero el punto importante es que nosotros buscamos que el joven o la joven contacte a su familia y no estar organizando noches de cuchillos largos ni venganzas ni nada por el estilo.

Entiendo que hay militares que se quedaron con los hijos de las personas que mataron. ¿Cómo funciona el cerebro de una persona que actúa como un padre para este niño al que le ha matado a sus padres?

No lo sé. No te podría decir. Es algo que se ha dado. No es todos los casos, pero sí ha pasado.

¿No es tan frecuente?

No

¿Cómo se le hace saber a un joven que su padre adoptivo mató a sus padres biológicos?

Personalmente no lo he dicho nunca.

¿No lo considera adecuado?

No creo que haya que hacerlo. Bastante trauma es que sepa que le han robado como para darle un trauma adicional.

¿Ha conversado alguna vez con éstos militares?

Sí.

¿Y cómo se explican?

Uno nos pidió tiempo y otro niega los hechos, para hablar de dos casos.

Jon, si tuviera que dejar El Salvador mañana, por cualquier razón, ¿qué ha sido este país para usted?

No nací aquí pero he hecho mi vida aquí. He dejado lo mejor de mi vida aquí. Para mí está es mi casa. Si me fuera porque los jesuitas me mandan a otro lugar, lo haría. Pero me costaría muchísimo el marcharme. De alguna manera siempre lo recordaría. Dejaría gente a la que quiero mucho. Bueno, ¡aquí es mi tierra! El Salvador es algo mío también. Sería como arrancarme de algo mío.

Ha acompañado a poblaciones en tiempos de guerra, ha hecho un prisionero, han tomado sus estudios la comisión atómica de Canadá y la NASA, es jesuita, vasco nacionalizado salvadoreño, ¿quién es Jon Cortina?

Una persona que intenta ayudar, servir. Por eso me hice jesuita. Y me gusta ayudar y servir a la gente más sencilla, más humilde. No digo que lo haga bien, pero intento hacerlo.

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El Ágora Tue, 12 Dec 2017 11:40:56 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/el_agora/21269/“Yo-no-gritaría-hagan-santo-al-Papa-ya”-Jon-Cortina.htm
Congresista pide a Estados Unidos que rinda cuentas por El Mozote http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027960.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21268/Congresista-pide-a-Estados-Unidos-que-rinda-cuentas-por-El-Mozote.htm El congresista James Mcgovern pidió al gobierno de Estados Unidos tres formas de expiación por sus responsabilidades en la masacre de El Mozote: que revele sus archivos militares respecto a 1981, que apoye al juez que lleva el caso El Mozote y que apoye a la Fiscalía General de la República. El congresista dio un discurso en la Cámara de Representantes el 11 de noviembre, dos días después de la conmemoración por el 36 aniversario de la masacre. El congresista estadounidense James Mcgovern pidió a una de las cámaras del Congreso de Estados Unidos que publique "toda información en nuestros archivos militares y de inteligencia que sean relevantes" para el esclarecimiento de la masacre de El Mozote, un operativo militar que culminó con el asesinato de 978 personas, entre el 8 y el 12 de diciembre de 1981. "Sería una contribución significativa para terminar con la cultura de la impunidad en El Salvador", dijo el congresista.

El congresista estadounidense James McGovern durante una reunión de comité, en julio de 2014. Foto: Win McNamee/ AFP
 
El congresista estadounidense James McGovern durante una reunión de comité, en julio de 2014. Foto: Win McNamee/ AFP

Mcgovern, representante del segundo distrito de Massachusetts, aprovechó la conmemoración del aniversario número 36 de la masacre para explicar -en una alocución de cinco minutos-  para sugerir otras formas para que ese país haga expiación por sus responsabilidades en la masacre. "Estados Unidos debería apoyar al juez salvadoreño (Jorge Guzmán) que preside sobre el caso de El Mozote y a la Oficina del Fiscal Genera (Douglas Meléndez)l", dijo Mcgovern.

Mcgovern, de 58 años, es un político del Partido Demócrata que tiene cercanía a El Salvador. En 2015, fue uno de seis legisladores que pidieron a la Asamblea Legislativa que no reeligiera al fiscal general Luis Martínez. Pero quizá su trabajo más importante fue en 1989. Ese año, lideró una investigación del Congreso (la Comisión Moakley) que expuso en Estados Unidos que el asesinato de seis sacerdotes jesuitas, una de sus colaboradoras y la hija de ella había sido perpetrado por el mismo batallón que masacró en El Mozote: el Atlacatl. El congresista, de hecho, recordó el caso de los jesuitas para explicar porqué a su gobierno debería de importarle el caso de El Mozote.

"Estados Unidos estableció y entrenó al Batallón Atlacatl", dijo Mcgovern, que describió al batallón como "una fuerza élite de contrainsurgencia" y "un actor principal en el asesinato masivo en El Mozote" y en el asesinato de los jesuitas. El congresista también recordó que "en El Mozote, las armas y balas de EE.UU. fueron utilizadas para masacrar bebés, niños, mujeres y hombres". El informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas encontró que en El Mozote se dispararon al menos 184 vanillas de arma de fuego "manufacturadas para el gobierno de los Estados Unidos en Lake City, Missouri". De los proyectiles estudiados, el informe también concluyó que habían sido disparados de fusiles M-16, de fabricación estadounidense.

Entre los pecados que repasó, Mcgovern también incluyó el de la negación. "En el momento de la masacre, el Alto Mando salvadoreño negó que había sucedido. La embajada de los EE. UU. y el Departamento de Estado les hicieron eco a estas negaciones", dijo Mcgovern. Este detalle es significativo. Ya en 2014, el exembajador salvadoreño en Washington pidió perdón por haber negado la masacre. Aunque no equivale a un pedido de perdón -y que no viene de alguien del Órgano Ejecutivo estadounidense- Mcgovern se acerca a ese reconocimiento de la verdad. 

El discurso de este 11 de diciembre también le permitió al congresista recordar que el gobierno americano "denigró" a los periodistas Alma Guillermo Prieto, del Washington Post, y Raymond Bonner, del New York Times, que viajaron al Mozote y publicaron historias detalladas sobre la masacre, tan pronto como enero de 1982. Un día después de la publicación simultánea de esos reportajes, el presidente republicano Ronald Reagan envió al Congreso estadounidense una garantía de que el gobierno de El Salvador “estaba haciendo un esfuerzo coordinado significativo para respetar los derechos humanos internacionalmente reconocidos”, como reseña el periodista Mark Danner en su libro Masacre: la guerra sucia en El Salvador(Malpaso, 2016).

Finalmente, Mcgovern dijo que Estados Unidos está interesado en que la justicia salvadoreña sea "capaz de poder procesar la corrupción y abusos contra los derechos humanos". Por tanto, el congresista considera el del Mozote como "un caso ejemplar sobre si esto es verdaderamente posible de lograr".

*Con reportes de Carla Ascencio

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El Salvador Mon, 11 Dec 2017 18:58:52 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21268/Congresista-pide-a-Estados-Unidos-que-rinda-cuentas-por-El-Mozote.htm
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Simpatizantes de la Alianza de Oposición contra la Dictadura del candidato presidencial Salvador Nasralla queman material propagandístico del partido oficialista, del mandatario hondureño Juan Orlando Hernandez, frente a la embajada de los Estados Unidos en Tegucigalpa, el domingo 10 de diciembre de 2017. / AFP PHOTO / ORLANDO SIERRA
 
Simpatizantes de la Alianza de Oposición contra la Dictadura del candidato presidencial Salvador Nasralla queman material propagandístico del partido oficialista, del mandatario hondureño Juan Orlando Hernandez, frente a la embajada de los Estados Unidos en Tegucigalpa, el domingo 10 de diciembre de 2017. / AFP PHOTO / ORLANDO SIERRA

Tegucigalpa. HONDURAS. El presidente Juan Orlando Hernández mantuvo su ventaja en los cuestionados comicios del 26 de noviembre en los que aspira a la reelección, luego de que el tribunal electoral concluyera este domingo un recuento parcial de votos.

El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), David Matamoros, dijo que "el resultado es consistente" con el que había dado previamente de 1.6 puntos a favor de Hernández, del derechista Partido Nacional (PN), sobre el presentador de televisión Salvador Nasralla, de la izquierdista Alianza de Oposición Contra la Dictadura.

"Tal como veníamos diciendo, el resultado es consistente" con el que se había dado, afirmó Matamoros a la prensa tras el recuento de los votos de 4.753 urnas que presentaban dudas.

Según explicó, el TSE empezará a analizar las impugnaciones presentadas al proceso electoral la tarde del domingo. La oposición, mientras tanto, salió a las calles a protestar y anunció más bloqueos y protestas para la semana. "Es pa'fuera que vas", corearon en el estribillo de una pegajosa canción contra el presidente, que retumba en los barrios y colonias.

Ante los reclamos de los observadores de la Unión Europea y la OEA, el tribunal inició el jueves el conteo de los votos de 4,753 actas que entraron al sistema informático tras una serie de interrupciones, y que dieron la ventaja a Hernández.

En esas actas, Hernández aventajó a Nasralla con 55.11% contra 31.54%.

Con la totalidad de los votos contados, Hernández encabeza las elecciones con 42.98%, frente al 41.38% de Nasralla.

Proceso impugnado

La alianza opositora impugnó el viernes la votación y el escrutinio, al señalar que hubo "alteración por dolo de las actas del escrutinio" para asegurar la reelección de Hernández.

"Ellos (los magistrados del TSE) saben que este proceso es totalmente fallido, es un proceso donde hay un robo por todos lados", aseguró Nasralla tras presentar el recurso junto con el abogado y gerente de campaña de su partido, Marlon Ochoa.

El recurso busca anular los comicios y el resultados de las 18,103 mesas electorales, según el documento presentado por los opositores.

Ochoa dijo a AFP que el TSE probablemente "declarará sin lugar el recurso, pero estamos agitando el recurso interno para ir a instancias internacionales".

El abogado sostuvo que el recuento presentado el domingo por el TSE no es aceptado por la alianza, que no tiene representantes en el proceso.

En un primer resultado, con un caudal de 57% de los votos, el TSE dio una ventaja de cinco puntos a Nasralla pero, después de una cadena de interrupciones en el sistema informático, el resultado se revirtió hasta dar ventaja al presidente.

Como consecuencia estallaron protestas de la alianza opositora, coordinada por el expresidente derrocado en el 2009, Manuel Zelaya, alegando fraude.

Bloqueos de carreteras y calles con neumáticos y palos encendidos se extendieron en diferentes zonas del país.

Luego se sumaron saqueos e incendios de negocios de los manifestantes que fueron reprimidos por policías, con un saldo de 14 muertos, según Aministía Internacional.

La alianza llamó a sus simpatizantes a manifestarse este domingo en todo el país para reclamar la victoria de Nasralla.

La candidatura de Hernández es por otro lado cuestionada por varios sectores porque la Constitución prohíbe al presidente optar a la reelección, pero el Tribunal Constitución derogó la veda tras un recurso presentado por sus simpatizantes.

© Agence France-Presse

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Centroamérica Sun, 10 Dec 2017 22:43:43 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/centroamerica/21261/Juan-Orlando-Hernández-gana-el-recuento-de-votos-según-el-TSE.htm
La guinda invisible http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_317_1268_1163/images%7Ccms-image-000027957.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/columnas/21262/La-guinda-invisible.htm María y sus hijas salieron huyendo sin dinero, sin equipaje y sin rumbo. De ahora en adelante, su vida sería una sola huida, una guinda permanente. Hoy, ellas son un caso más en esa estadística oficial que no existe en El Salvador, la de los desplazados forzosamente por la violencia. “Yo salí sin nada, sin nada, ¡créamelo! No saqué, pero ni siquiera unos centavitos para darles de comer a mis hijas afuera. Y ya estando en la calle, me habla la vecina y me dice, ‘¿usted denunció a la persona?’”.

María no lo había denunciado. Ella sabía muy bien que una denuncia ponía en riesgo su propia vida y la de sus cuatro hijas, y a pesar del dolor y de la rabia que llevaba dentro, no podía correr ese riesgo. Pero alguien lo denunció y a María y su familia no les quedó otra opción que dejar todo atrás y huir. Hoy, ellos son un caso más en esa estadística oficial que no existe en El Salvador, la de los desplazados forzosamente por la violencia.

Cada año, el día 10 de diciembre se celebra el día mundial de los derechos humanos. Ese día, en todo el mundo, se organizan foros y se lanzan campañas, políticos y diplomáticos dan declaraciones y se firman compromisos. No sé si María lo sabe. No sé si eso a ella le trae algún beneficio, pero ese no es el punto aquí.

El punto es que nosotros, quienes nos podemos dar el lujo de reflexionar y conmemorar, porque no estamos ocupados día y noche con sobrevivir, lo hagamos. Y esto requiere más que compartir una imagen o un video alusivo en nuestro muro de Facebook y también mucho más que escribir esta columna. En estos días sobran los diagnósticos, los análisis y las estrategias. Lo que hace falta es la voluntad de cambiar como sociedad para llevar a la práctica estos derechos fundamentales que están escritos. Un verdadero cambio, en este sentido, comienza por la empatía, por conocer al otro y compadecernos ante el sufrimiento ajeno y por indignarnos. Por eso quiero ocupar el espacio de esta columna para contar la historia de María y dejarla hablar a ella.

Tuve la oportunidad de conversar con María en varias ocasiones en el contexto de un proyecto de investigación en el cual estoy trabajando. Obviamente, el nombre de ella y los nombres de las demás personas que aparecen en este texto son ficticios para proteger su identidad.

María es una mujer despierta y bajita en sus treinta. Tiene esposo y cuatro hijas. Su piel quemada, sus manos y su rostro hablan de las preocupaciones de una vida agitada y del trabajo arduo en el campo. De la primera entrevista salgo perplejo. María y su familia han sido víctimas de un cúmulo impresionante de diversas violencias y me pregunto cómo puede esta mujer seguir de pie.

Hace algunos años, su esposo, motorista de un bus de ruta, fue atacado por un grupo de pandilleros. Recibió siete balazos y sobrevivió como por un milagro. El caso salió en las noticias y la nota decía que él había reconocido a los pandilleros que le habían disparado. Un detalle fatal. La respuesta de las autoridades dejó frustrada a María: “Entonces nos dijeron los policías que teníamos que desalojar la casa. Por eso yo no creo en la justicia”.

En lugar de encontrar la protección de un Estado de derecho, fueron desplazados. Se fueron a vivir a un cantón lejano de la ciudad, donde vivía la familia de su esposo. Los problemas ya se veían venir, pero no tenían otra opción. María sabía que su suegra no la quería ni a ella ni a las niñas. Se lo había echado en cara infinidad de veces. “‘¿Por qué no tuviste niños? Pobrecito mi hijo. Él con esas niñas va a ser la desgracia’”, solía reclamarle a María. Para la señora las niñas no valían nada, eran una carga, una pérdida de tiempo, una maldición.

A María le tocaba salir todos los días a trabajar para sostener a su familia. A sus hijas las dejaba con su suegra confiando que, siendo su abuela, al menos las protegería. Se equivocó. El desprecio llegó a tanto que la abuela no impidió que un primo mayor de las niñas se acercara a Yohana, la hija menor de María. El muchacho la violó en repetidas ocasiones cuando la niña tenía tan solo tres años.

Yohana tardó varios años en encontrar las palabras y el valor de contárselo a su madre. Y al enterarse, María sintió que se le caía el mundo encima. Nada hubiera querido María más que denunciar ante las autoridades ese hecho atroz. Nada hubiera querido más que ver tras las rejas a aquel muchacho. Pero a la vez sabía que nada era más fatal que hacerlo. “’El día que usted toque a uno de mis niños, usted se va a arrepentir’”, le había advertido su suegra en más de una ocasión. Estas advertencias no carecían de fundamento. Uno de los nietos de la señora y parte de su familia tenían vínculos con una pandilla y María sabía muy bien qué significaba eso.

Poco después desapareció Vanesa, su hija mayor, quien en ese tiempo estudiaba bachillerato. “Pasé tres días que yo lloraba por mi hija y Dios me la devolvió. Me la fueron a dejar por un lugar bien solo. Me le quitaron todito”, relata María. A Vanesa la habían secuestrado. “Dice mi hija que los que la raptaron eran policías y le dijeron a ella, ‘solo porque nos han pagado no te hacemos nada’ y ‘no queremos verte en el cantón. Tienen que irse.’”

María nunca denunció nada. Ni la violación ni el secuestro. Fue una trabajadora de salud a la que María había confiado su historia la que, con el afán de hacer justicia, denunció el caso de la violación. Cuando un viernes por la tarde llevaron preso al muchacho, María y sus hijas salieron huyendo sin dinero, sin equipaje y sin rumbo. De ahora en adelante, su vida sería una sola huida, una guinda permanente. Buscaron refugio en casa de familiares, de amigos, de conocidos y desconocidos. Hasta la fecha llevan casi un año vagando, caminando errantes de lugar en lugar. Siete veces se creían seguros, siete veces tuvieron que salir huyendo. Esto ha dejado huellas profundas en todas ellas. Las niñas hacen preguntas, no encuentran sentido a esta odisea. “‘¿Mami, por qué nos movemos tanto? ¿Por qué no podemos llegar a casa?’”, preguntan sus hijas a María. “’A cada lugar que vamos dejamos un corazón’”, le dicen. María se lamenta: “Es bien duro saber que hay gente que hasta debajo de las piedras lo busca a uno. Y parece mentira que la gente diga, ‘¡Hay paz!’ No, para mí no hay paz.”

Del último escondite huyeron en la madrugada del mismo día en que me encontré con María por primera vez en las oficinas de una organización de derechos humanos. Era un cantón rural donde había que caminar una hora para salir y llegar a la siguiente carretera. El lugar, a lo largo del tiempo, había caído por completo en manos de una de las pandillas. Mientras vivían ahí, María moría de temor por sus hijas. “Mi hija de 14 años, no la podía sacar ni tan siquiera afuera por la edad que ella tiene… Si el jefe de la pandilla quiere esa niña, tiene que obtenerla y yo sentía pánico”.

María jamás había querido migrar, pero en El Salvador ya no hay vida para ellas. “Yo nunca pensé dejar mi país, yo amo mi país pero por amor a mis hijas”, dice. A María le duele la violencia que está abatiendo el país. “Yo digo que esto, o sea está peor que la guerra, porque por lo menos en la guerra, decía mi mamá, uno se iba para un lugar diferente, pero ¿y ahora?”.

Para ella, violencia “no solo es matar a una persona con un arma, sino quitarle el sueño a niños inocentes.” A Yohana, la hija de María, le quitaron el sueño, violándola en varias ocasiones cuando apenas tenía tres años. Hoy, años después, la niña sigue viviendo con ese trauma, con las heridas, con el miedo y el odio.

María también sabe qué es odiar. “Cuando salí de ese hogar, sí tenía un coraje horrible. He llegado al momento de decir, ‘yo, como quisiera tener un arma y a todos los que nos hacen daño matarlos.’ Es algo bien horroroso pensar eso, pero cuando uno lo vive uno sí quisiera tener un arma”.

Con el paso del tiempo y con el dolor impregnado en su alma cambió de parecer: “La venganza no es solución, empeora las cosas.” María comprendió que el problema iba más allá de su sobrino, de su suegra o de las pandillas. Ella ve las raíces de esta violencia en los hogares, en las familias, en la sociedad y en la manera de convivir. Ve también la inercia y la injusta violencia que ejerce el Estado. Y le indigna.

“Yo cómo deseara que los que están más alto que nosotros, los que tienen el poder, se preocuparan un momento, se detuvieran a pensar y se pusieran a analizar y no pelearan cada vez que hay votación por el voto, sino por ver las necesidades”.

Hoy por hoy sus súplicas no han sido escuchadas. El gobierno, sordo ante los llamados de atención de diversas instituciones nacionales y organismos internacionales, sigue sin reconocer el problema del desplazamiento forzado para poder vender los supuestos éxitos de una estrategia de seguridad que no es mucho más que represión y mano dura. De paso, revictimiza y burla frecuentemente a las víctimas de desplazamiento y otras violencias.

Sin duda, la responsabilidad no recae únicamente sobre el actual gobierno del FMLN. El fallo está de igual manera en el órgano legislativo, en el sistema judicial, en el partido Arena y en los demás partidos políticos que, cuando fue su turno, tampoco se interesaron por las necesidades de las víctimas. Y el fallo está también en una sociedad indiferente que vive a espaldas de los demás.

Ante este escenario, para María es un milagro haber logrado huir una y otra vez. También considera un milagro haber llegado a la organización de derechos humanos. Yo me atrevo a decir que si María no creyera en los milagros, muy probablemente ya no estuviera viva. No todos tienen la suerte de encontrar ayuda profesional. La Mesa de Sociedad Civil contra el Desplazamiento Forzado por Violencia y Crimen Organizado de El Salvador, compuesta por un conjunto de organizaciones de la sociedad civil, atendió entre agosto de 2014 y diciembre de 2016 a un total de 1322 víctimas de desplazamiento forzado interno. El Consejo Noruego para los Refugiados, una organización internacional con mucha trayectoria en el tema, sin embargo, calcula que en El Salvador hay alrededor 220,000 personas desplazadas por violencia. Son miles los salvadoreños que viven en una guinda invisible. Si el Estado salvadoreño reconociera el problema del desplazamiento forzado, si tan solo hiciera eso, las posibilidades de ayudar y garantizar los derechos más básicos a familias como la de María se multiplicarían grandemente.

Mientras tanto, “los que tienen el poder”, como los llama María, se dedican a celebrar veinticinco años de una paz que no existe. Ellos, al parecer, no han comprendido que la paz no se invoca celebrando banquetes de lujo y conferencias pomposas. Hay paz cuando hasta los últimos pueden vivir con dignidad. Nadie lo podría resumir mejor que María:

“Yo quisiera tener mi vida diferente, la que tenía antes, trabajar, sudar para ganarme el pan de cada día. Quisiera ser libre, tener paz, llegar a un lugar donde yo diga: ‘Aquí estoy. Voy a ver qué hago de comer. ¿Niñas, qué quieren de comer?’”.

Benjamin Schwab es investigador en el proyecto de investigación teológica “Reconciliación a partir de las víctimas” de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Estudió teología y ciencias sociales en Alemania, Los Países Bajos y El Salvador y ha trabajado como investigador y consultor en temas relacionados a la construcción de paz y el desarrollo humano en varios países. 
 
Benjamin Schwab es investigador en el proyecto de investigación teológica “Reconciliación a partir de las víctimas” de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Estudió teología y ciencias sociales en Alemania, Los Países Bajos y El Salvador y ha trabajado como investigador y consultor en temas relacionados a la construcción de paz y el desarrollo humano en varios países. 


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Columnas Sun, 10 Dec 2017 22:19:33 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/columnas/21262/La-guinda-invisible.htm
La Policía Nacional Civil está menguando Texto Roberto Valencia / Infografía Andrea Burgos http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027950.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/salanegra/21247/La-Policía-Nacional-Civil-está-menguando.htm Desde que en enero de 2015 inició la guerra contra las maras, un promedio de 52 hombres y mujeres ha renunciado cada mes a su trabajo en la Policía Nacional Civil, una hemorragia que afecta sobremanera a los empleados de menores ingresos: los agentes y los administrativos. La guerra también está pasando factura a la Academia Nacional de Seguridad Pública, que ha reducido a la mitad el número de policías graduados. La combinación de renuncias disparadas y vocaciones decrecientes ha provocado que la planilla del personal operativo haya bajado en 1,200 efectivos en dos años.
Alumnos practican tiro con fusiles AR-15 en la sede central de la Academia Nacional de Seguridad Pública, ubicada en San Luis Talpa, contiguo al aeropuerto internacional. Son más de 34,000 los hombres y mujeres graduados desde 1993, pero los agentes en planilla en la actualidad son 18,000. Foto cortesía ANSP.
 
Alumnos practican tiro con fusiles AR-15 en la sede central de la Academia Nacional de Seguridad Pública, ubicada en San Luis Talpa, contiguo al aeropuerto internacional. Son más de 34,000 los hombres y mujeres graduados desde 1993, pero los agentes en planilla en la actualidad son 18,000. Foto cortesía ANSP.

El año 2017 terminará con menos policías que los que había en 2016 en las calles de El Salvador. Y 2016 terminó con menos que 2015. La disminución responde a factores diversos, pero el principal es que más de 2,100 personas han dejado de trabajar para la Policía Nacional Civil (PNC) desde que en enero de 2015 el gobierno apostó a la guerra para afrontar el fenómeno de las maras o pandillas. Esas bajas tienen un motivo predominante: las renuncias. Y dos son los grupos de empleados más afectados: los agentes y el personal administrativo.

La hemorragia que está padeciendo la PNC coincide con una fuerte reducción en las cifras de agentes que está graduando la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP). Por primera vez desde que en 1992 se creó la institución, saldrá una única promoción en 2017, cuando a inicios de la presente década lo habitual era celebrar tres o cuatro ceremonias de graduación.

El personal operativo de la PNC incluye a todos los policías, los ocho grados desde agentes a comisionados. A inicios de 2015 sumaban 23,129 hombres y mujeres, para una tasa de encuadramiento policial de 3.6 policías por cada 1,000 habitantes. A mediados de octubre de 2017, los policías en planilla han bajado a 21,859, para una tasa de encuadramiento de 3.3 policías por cada 1,000 salvadoreños. Las cifras que sustentan este reportaje han sido facilitadas por la PNC y la ANSP tras solicitudes formales realizadas al amparo de la Ley de Acceso a la Información (*).

Las autoridades están conscientes del problema, aunque tratan de minimizar su impacto. Consultado por El Faro, el ministro de Seguridad Pública, Mauricio Ramírez Landaverde, explicó que la institución se ha convertido en objetivo prioritario de las pandillas “y una amenaza tan grave por supuesto que tiene sus efectos”. Pero matizó de inmediato: “A pesar de ser un problema complejo, podemos decir que para el cumplimiento de las metas más vitales, esta amenaza no ha constituido un obstáculo”.

Más de 150 policías han sido asesinados desde el 5 de enero de 2015, la inmensa mayoría por pandilleros y mientras estaban de licencia, según las investigaciones preliminares realizadas por la propia PNC. Los más afectados son los agentes. Representan la categoría de menores ingresos ($425 mensuales menos impuestos para alguien con hasta cuatro años de servicio) y por lo general se ven obligados a vivir en comunidades, colonias y cantones con presencia de maras. Desde 2016, las pandillas han convertido las familias de los policías en objetivo, lo que enmaraña aún más el conflicto.

La fecha del 5 de enero de 2015 es importante en cuanto parteaguas, ya que ese es día en el que el presidente Salvador Sánchez Cerén pronunció el discurso con el que explicitó que su gobierno no seguiría negociando con las ranflas nacionales de las tres principales pandillas (Mara Salvatrucha, Barrio 18-Sureños y Barrio 18-Revolucionarios) y apostó a la guerra como estrategia.

El director de la ANSP, Jaime Martínez, respondió en similares términos a lo expresado por Ramírez Landaverde. “Sí hay miedo porque la familia presiona –dijo Martínez–, pero, pese a las amenazas y al temor, estamos cumpliendo las metas.” Ilustró con estas palabras las dificultades en los procesos de selección: “A diferencia de otros años, hay aspirantes que pasan una o más pruebas de selección pero luego dejan de presentarse a la siguiente, o ya no piden revisión. Eso sí lo hemos notado”.

El decrecimiento de la plantilla policial está ocurriendo en el contexto de guerra del Estado contra las pandillas, y en unos años en los que los recursos a disposición del gobierno se han multiplicado.

La contribución especial

En el marco de la guerra contra las pandillas, la Administración Sánchez Cerén dispone desde finales de 2015 de un impuesto específico: la Contribución Especial para la Seguridad y Convivencia (CESC), que graba con un 5 % el uso del teléfono, de internet y de televisión por cable. El actual gobierno maneja más fondos que ningún otro desde la firma de los Acuerdos de Paz. Tan sólo en 2017, los ingresos por la CESC superarán los 111 millones de dólares, dineros adicionales a los presupuestos de cada uno de los ministerios e instituciones integradas en el gabinete de seguridad.

El dinero no es –no debería ser– una excusa para explicar la mengua de la PNC.

Un total de 334 agentes renunciaron en 2015; 349 lo hicieron en 2016; y 225 lo harán en 2017 si se mantiene el ritmo de renuncias habido hasta el 16 de octubre. En cuanto al otro grupo más afectado, los empleados administrativos (mecánicos, ordenanzas, secretarias…), se redactaron 293, 234 y 378 cartas de renuncias en 2015, 2016 y 2017 respectivamente.

 

Un año antes de que se desatara la guerra, en 2014, la PNC redactó e hizo pública una especie de hoja de ruta para gestionar la institución, bautizada como el ‘Plan Estratégico Institucional 2014-2019’. En ese documento, la PNC se fija como objetivo que las “renuncias y deserciones anuales de policías” no sobrepasen bajo ningún concepto las 150 anuales.

Hay un reguero de informes, encuestas e investigaciones internas que permiten calibrar la gravedad de lo que está ocurriendo al interior de la PNC, y que ponen en entredicho el discurso oficial de restar importancia al decrecimiento de la plantilla.

Por ejemplo, la revista ‘Policía y Seguridad Pública’, que edita la propia ANSP, publicó en la segunda mitad de 2016 un estudio titulado ‘Una aproximación al clima organizacional en la Policía Nacional Civil de El Salvador’, basado en encuestas realizadas a 15 jefes de las 19 delegaciones policiales, la mayoría de ellos subcomisionados. El 69 % manifestó que la PNC no tiene “la cantidad de personal adecuada para cumplir con sus responsabilidades”.

La ‘Encuesta de Opinión Institucional’, un estudio interno que financia la cooperación estadounidense (USAID) y al que ha tenido acceso El Faro, también abona para dimensionar la gravedad de la hemorragia. Fechada en mayo de 2017, esta investigación es más ambiciosa (más de mil encuestas entre policías de todos los niveles y personal administrativo), con la ventaja de que se elabora cada año, con la idea de monitorear la gestión interna.

Hay varios hallazgos significativos: uno, que entre los años 2010 y 2016 han bajado del 63 % al 52 % los empleados de la PNC que creen que las relaciones internas en el área en la que trabajan son buenas o muy buenas; dos, que los policías que creen que no se está respetando la Ley de la Carrera Policial han pasado del 52 % al 72 % en idéntico período; tres, que entre los encuestados saltaron del 2 % al 22 % los que aseguran que la institución se está dirigiendo mal o muy mal; y cuatro, y quizá la que tiene una relación más directa con las renuncias, que dos de cada tres policías respondieron ‘Desmotivación generalizada del personal’ cuando les pidieron que señalaran los principales problemas de la PNC.

“Entre los jóvenes ha habido cierta… digamos… pérdida de incentivos para ingresar en la Academia, pero consideramos que entre la juventud salvadoreña se mantiene ese ánimo y esa expectativa por ser policía”, dijo Ramírez Landaverde, alguien que conoce bien la institución, amén de una larga carrera que lo ha llevado a ser comisionado. “Esperamos ir reduciendo esta problemática y que la PNC supere la etapa dura que nos ha tocado afrontar en los últimos años”, agregó.

El ministro enumeró algunas de las iniciativas que el gobierno ha puesto en marcha para frenar la hemorragia: capacitaciones en autodefensa para los policías, mejor equipamiento, programas de atención sicológica para uniformados y familiares, contratación de instructores para mejorar la condición física y mental, y reforzamiento de la división de Bienestar Policial para ayudar a viudas y huérfanos. “Y los resultados están siendo importantes”, dijo.

Hablan los uniformados

El Faro habló largo con dos policías, un agente (nivel básico) y un subinspector (nivel ejecutivo), quienes accedieron a platicar bajo condición de anonimato.

El subinspector Cárcamo (nombre ficticio) es en la actualidad el responsable de una subdelegación de la PNC. “La familia está ejerciendo mucha presión”, dijo de entrada. “Yo tuve tres renuncias el año pasado, y dos más este año; las cinco por el tema de la seguridad, porque ser policía hoy es muy desgastante”, apostilló.

Desde su experiencia, el subinspector Cárcamo detalló que son los agentes jóvenes los que más están renunciando desde que comenzó la guerra: “Muchos ni querían ser policías y se metieron porque falta el empleo; yo siento que hay falta de vocación”. Conoce a excompañeros que dejaron la PNC para irse indocumentados a Estados Unidos. En esos casos, al agente le conviene notificar que se va, porque no hacerlo se considera abandono de servicio. Sin embargo, si renuncia formalmente y no logra llegar al Norte o es deportado a los meses o años, la PNC los reinstala sin problemas.

La falta de vocación y el miedo para ingresar en la Academia el subinspector Cárcamo los ilustró con un ejemplo: antes de que el Estado declarara la guerra a las pandillas, los mismos jóvenes llegaban a la subdelegación a retirar las solicitudes. De un par de años para acá, a él le toca pedir al personal que se lleve solicitudes y que traten de convencer a hermanos menores, sobrinos o conocidos de confianza para que apliquen.

Hay matices importantes cuando la misma realidad se observa desde el nivel básico, que engloba a agentes, cabos y sargentos. Un agente gana menos de la mitad que un subinspector y, por lo general, es el que realiza mayor trabajo de campo, por lo que está más expuesto.

El agente Sánchez (nombre ficticio también) calificó como “pequeño respiro para la economía” el bono trimestral de 300 dólares que los policías comenzaron a recibir poco después de iniciada la guerra. Pero matizó que la carga laboral es ahora mayor y que las autoridades buscan cualquier “excusa” para retirar el bono: “Le doy un ejemplo: si un miembro se incapacita unos días por enfermedad o por un accidente, se le aplica el descuento de los $300, y esto viene a desmoralizar aún más”.

“Los policías vivimos una gran agonía en nuestras vidas laborales y personales –se desató el agente Sánchez, como si llevara la vida entera esperando a que un periodista le preguntara qué siente–. Cada día vemos con impotencia cómo compañeros son cruelmente asesinados, en una institución incapaz de proteger a los suyos y un gobierno que desprecia la profesión policial. Si colocamos en una balanza las largas jornadas laborales, el riesgo que representa salir a la calle y la incapacidad de proveer a la familia una vida digna, muchos llegan ya a la conclusión de que no vale la pena seguir arriesgando la vida por $450 mensuales”.

El salario que devengan policías como el agente Sánchez es insuficiente para satisfacer las necesidades promedio de una familia salvadoreña.

Una crisis de difícil solución

El pasado 6 de diciembre, cuando el gabinete de seguridad presentó su ‘Informe de Logros’ del año 2017, lo hizo envuelto en un indisimulado discurso triunfalista, poco acorde con un país que cerrará con una tasa en torno a 60 homicidios por cada 100,000 habitantes. Ramírez Landaverde no hizo mención alguna a la doble crisis –de renuncias y de falta de vocaciones– que atraviesa la PNC, como tampoco dijo nada sobre las ejecuciones extrajudiciales ni sobre las violaciones a los derechos humanos.

Este Nissan Sentra de la PNC lleva más de un año inmovilizado frente a la subdelegación policial de la colonia Escalón, en San Salvador. Sufrió un accidente en un costado, pero en lugar de repararlo o desahuciarlo, permanece en la calle ocupando un parqueo. Foto Roberto Valencia.
 
Este Nissan Sentra de la PNC lleva más de un año inmovilizado frente a la subdelegación policial de la colonia Escalón, en San Salvador. Sufrió un accidente en un costado, pero en lugar de repararlo o desahuciarlo, permanece en la calle ocupando un parqueo. Foto Roberto Valencia.

La primera vez que El Faro planteó a Ramírez Landaverde el tema de las deserciones fue en una conferencia de prensa celebrada el 7 noviembre de 2016. Entonces, el ministro también minimizó el problema y dijo que se estaban tomando medidas para subsanarlo.“El estado de ánimo dentro de la institución podemos calificarlo como muy bueno, y esperamos cumplir con la proyección de que para el año 2017 tengamos 1,000 miembros más en la PNC, después de los procesos formativos correspondientes en la Academia Nacional de Seguridad Pública”, dijo.

Pero el año terminará con una única promoción, la 116, que en julio graduó a 474 agentes, el tercer año menos productivo desde que en 1992 se creó la ANSP.

“La Policía Nacional Civil es la que determina, de acuerdo a su plantilla y a sus necesidades, las necesidades en cada categoría, y por lo tanto hace el requerimiento, pero es el ministro el que autoriza la llamada a convocatoria”, explica Jaime Martínez.

El problema del decrecimiento de la planilla es complejo: la falta de carros o de fusiles se podría solventar con una licitación de urgencia, pero la formación de policías es un proceso lento, caro y, en el contexto de guerra que se vive en la actualidad, arriesgado.

Según explicó Jaime Martínez, la cifra de agentes que saldrán en 2018 ya está determinada: en el mejor de los casos, “unos 300 por las depuraciones y los abandonos” obtendrán su diploma en enero, la promoción 117, mientras que otros 248 se graduarán en julio, la 118.

Para complicar más la situación, una medida positiva como sin duda lo es la ampliación del período formativo de uno a dos años jugará en esta coyuntura en contra de la PNC. Los 550 agentes que ambas promociones graduarán en 2018 no se incorporarán plenamente a labores de seguridad pública, sino que pasarán 12 meses alternando trimestres sobre el terreno con trimestres de estudio y reclusión en la ANSP, hasta obtener el título de Técnico en Ciencias Policiales.

La promoción 119 arrancará en enero próximo su primer año de estudios. “Íbamos a seleccionar a 450 bachilleres y el proceso de selección lo han aprobado como 420 o 425, por ahí andamos”, dijo Jaime Martínez. Sin embargo, no hay fondos para una promoción de ese tamaño. “El presupuesto no nos alcanza –se sinceró Jaime Martínez–, sólo tenemos para recibir en enero a 200 exactos; los otros 220 podrán entrar en julio”.

Todo indica que, incluso si disminuyeran de forma considerable las renuncias en la PNC, a El Salvador le esperan no menos de dos o tres años en los que –en el mejor de los escenarios– la cifra de agentes estará estabilizada.

“Me preocupa que no se va rejuveneciendo la plantilla policial”, dijo el subinspector Cárcamo.

“Esta institución poco a poco se va derrumbando en todos los sentidos”, dijo el agente Sánchez.

“Vamos a seguir adelante en el cumplimiento de la misión que tenemos, aun a costa de nuestros detractores”, dijo el director general de la PNC, Howard Cotto, en un video institucional grabado en el entierro de un compañero asesinado. “Hay que estar un día con este uniforme puesto para entender lo que esto significa”, dijo.

El comisionado Cotto, el subinspector Cárcamo y el agentes Sánchez. Los tres visten el mismo uniforme, pero eso no evita que manifiesten visiones dispares sobre lo que está pasando dentro de la institución desde que se apostó a la guerra como estrategia.

Desde afuera, hay quien cree que los problemas organizativos son estructurales y que la actual coyuntura no ha hecho sino acentuarlos. El diputado Antonio Almendáriz preside la Comisión de Seguridad Pública de la Asamblea, donde la PNC es un tema de discusión recurrente. Consultado por El Faro sobre la merma de la plantilla, Almendáriz planteó un cuadro que tampoco invita al optimismo: “Para ser policía se necesita el título de bachiller, pero quien ha obtenido ese título aspira a más que lo que se paga ahora a un agente de la PNC. Ahí es cuando se sienten decepcionados, a la menor la oportunidad se van, ¿verdad? Más si se tiene en cuenta que casi ni hay chance de ascender”.

Las cifras oficiales dan la razón al diputado Almendáriz. De los más de 34,000 hombres y mujeres graduados en la ANSP desde 1993, menos de 2,000 han logrado plaza en alguno de los tres cursos de ascenso de agente a cabo: 2004, 2010 y 2015. La movilidad está muy limitada. Y como agente raso, acumular 20 o más años de servicio en la PNC da derecho a un salario mensual base de $526.71, menos impuestos.

Suena a poco para una guerra tan larga ya. Y tan brutal.

Tres agentes de la PNC patrullan fusil en mano por el Centro Histórico de San Salvador. El personal operativo de la institución alcanzó en 2015 la cifra récord, 23,129 policías, pero desde entonces se acumluan dos años de descensos, consecuencia de la guerra desatada contra las pandillas. Foto Marvin Recinos (AFP).
 
Tres agentes de la PNC patrullan fusil en mano por el Centro Histórico de San Salvador. El personal operativo de la institución alcanzó en 2015 la cifra récord, 23,129 policías, pero desde entonces se acumluan dos años de descensos, consecuencia de la guerra desatada contra las pandillas. Foto Marvin Recinos (AFP).

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(*) Los números de referencia son PNC/UAIP/433/2016, PNC/UAIP/63/2017, PNC/UAIP/965/2017 y ANSP/UAIP/036/2016.

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Sala Negra Sun, 10 Dec 2017 21:44:20 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/salanegra/21247/La-Policía-Nacional-Civil-está-menguando.htm
El olvido de José Mejía http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027953.JPG http://www.elfaro.net/es/201712/ef_foto/21260/El-olvido-de-José-Mejía.htm José de Los Ángeles Mejía, de 72 años, tenía 38 años cuando el Ejército arrasó El Mozote y los cantones y caseríos aledaños, entre el 9 y el 11 de diciembre de 1981. En la imagen, Mejía sale de la ermita en el cantón La Joya, donde entre el sábado 9 de diciembre y el domingo 10, seis osamentas de niños asesinados hace 36 años por el Ejército fueron velados. De las seis víctimas, los habitantes de La Joya ya solo recuerdan los nombres de cinco. José dice que para explicar lo ocurrido no necesita de ningún papel o de anotaciones para recordar detalles: él dice saber exactamente cómo y dónde ocurrieron las matanzas. Lo que sí lamenta es que ya no puede recordar el nombre de todos los niños masacrados por el Ejército en su cantón. Por esa razón, para no olvidar, el cantón construyó un monumento hace unos años para indicar los nombres de todas las personas fallecidas en el operativo militar. Pero a todos les sigue faltando el nombre de un niño. El Estado ha oficializado el número total de víctimas, y de estas destacan que 553 de los ejecutados (de 978) fueron niños. José perdió a sus padres, algunos hermanos, hijos y amigos en la masacre. Logró salvar a su compañera de vida, Rosario Sánchez. A lo largo de seis años, después de la masacre, Mejía y su familia se escondieron en los cerros vecinos de esta zona, al norte de Morazán. Para sobrevivir sembró maíz en terrenos distantes entre sí porque esa era la única manera en que los cultivos podían pasar inadvertidos por los soldados. Durante muchos años, Mejía reclamó que el mundo creyera que la masacre solo había ocurrido en El Mozote y no en los cantones y caseríos aledaños, cosa que cambió después de que su esposa fue a declarar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Ecuador, en 2012. Mejía también se siente orgulloso de haber declarado como testigo en el Juzgado Segundo de Primera Instancia de San Francisco Gotera, que desde mediados de 2016 ha reabierto el juicio por el caso de El Mozote en contra del exministro de Defensa José Guillermo García y otros altos mandos del Ejército de aquella época. Mejía y su esposa fueron a El Mozote este sábado 9 de diciembre de 2017 a presenciar el acto de conmemoración organizado por la Presidencia de la República. Del acto, Mejía lamenta que el presidente se olvidó del nombre del lugar, cuando en lugar de decir "Meanguera", pronunció el nombre de un municipio homónimo ubicado en la costa, "Meanguera del Golfo". EF Foto Sun, 10 Dec 2017 21:42:10 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/ef_foto/21260/El-olvido-de-José-Mejía.htm La vida interrumpida en El Mozote http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027948.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21258/La-vida-interrumpida-en-El-Mozote.htm En el caserío El Mozote, 36 años después de una masacre perpetrada por el Ejército salvadoreño, la tierra habla. Confirma una tragedia: la ejecución de familias campesinas ajenas al conflicto armado que inició en 1980. De la tierra han surgido huesos, pero también evidencias que hablan de una vida interrumpida por el Estado. Una taza, una cuma y herramientas para el arado. Chibolas, una piedra de moler, platos, lámparas y un vestido de niña... En el caserío El Mozote han aparecido vestigios de otra época, en el que familias campesinas fueron perseguidas y masacradas por el Ejército salvadoreño, acusadas de ser colaboradoras de la guerrilla. Alguna vez, todos estos objetos fueron propiedad de la familia Márquez Pereira: de los esposos José María (62 años) y Donatila (55); de sus hijos Sofía Márquez (32), José Evenor (19), Fredy (13) y Óscar (22); de los nietos Edenilson (7) y Balmore (8 ) y una niña de un año y medio, pero cuyo nombre, como su vida, se lo llevó para siempre una masacre ocurrida hace 36 años

Congelados en el tiempo, estos objetos nos describen  el cotidiano que fue interrumpido por soldados del Batallón Atlacatl, durante la masacre perpetuada entre el 9 y el 13 de diciembre de 1981, y que solo en El Mozote se cobró más de 400 víctimas de las 978 oficializadas recientemente por el Estado.

Desde que se denunció por primera vez, en febrero de 1982, hay quienes dicen que la masacre nunca ocurrió. La negó por más de dos décadas el gobierno salvadoreño y  la ocultó también el gobierno estadounidense. A 36 años de perpetrada, en el juicio que se ha reabierto, los abogados de los militares acusados hablan de una “novela dantesca”, a pesar que ya han sido exhumadas 520 de 978 víctimas, a pesar de que la tierra sigue escupiendo pruebas.

Los objetos de la familia Márquez Pereira hablan de la cotidianeidad en El Mozote. Ahora comienzan a transformarse en pequeñas piezas de colección para un museo que por el momento solo existe, como proyecto, en la cabeza de Orlando Márquez, sobrino y primo de las víctimas. Orlando, quien se salvó de las masacres porque en 1981 ya no vivía en el caserío, regresó en 2005, y en los últimos siete años se ha reencontrado con los huesos y las pertenencias de todas sus víctimas. Por ejemplo, en 2010, al ampliar su vivienda, rescató de la tierra los huesos de sus padres, sus hermanos y algunos vecinos.

Luego, en noviembre de 2016, el Equipo de Antropología Forense del Instituto de Medicina Legal exhumó los restos de la familia Márquez Pereira, los tíos y primos de Orlando, por órdenes del juzgado de paz de Meanguera, que había autorizado nuevas exhumaciones para restituir las osamentas de las víctimas a sus familiares. Junto a las osamentas, los forenses también encontraron estas pertenencias.

 

Taza de cerámica de la familia Márquez Pereira. Donatila Pereira se preocupaba mucho por el aseo en su vivienda. Los trastes los limpiaba con hoja de Chaparro y ceniza, para quitarles la grasa, antes de enjuagarlos.
 
Taza de cerámica de la familia Márquez Pereira. Donatila Pereira se preocupaba mucho por el aseo en su vivienda. Los trastes los limpiaba con hoja de Chaparro y ceniza, para quitarles la grasa, antes de enjuagarlos.

 

Pichel de peltre para leche. Sofía Márquez, la mayor de los hermanos Márquez Pereira, era la que secundaba a su madre en el trabajo doméstico. Sofía era una mujer risueña y con una corona de oro en su dentadura.
 
Pichel de peltre para leche. Sofía Márquez, la mayor de los hermanos Márquez Pereira, era la que secundaba a su madre en el trabajo doméstico. Sofía era una mujer risueña y con una corona de oro en su dentadura.

 

Restos de la vajilla de la familia Márquez Pereira. Donatila repetía los alimentos día con día. En el desayuno servía huevo picado con cebolla y tomate, frijoles, cuajada y tortillas; en el almuerzo preparaba sopa de frijoles con arroz y tortillas; y  para cenar cocinaba huevo duro, casamiento y tortillas.  
 
Restos de la vajilla de la familia Márquez Pereira. Donatila repetía los alimentos día con día. En el desayuno servía huevo picado con cebolla y tomate, frijoles, cuajada y tortillas; en el almuerzo preparaba sopa de frijoles con arroz y tortillas; y  para cenar cocinaba huevo duro, casamiento y tortillas.  

 

Vaso de vidrio de Coca-Cola deformado por el calor del fuego. Testigos y sobrevivientes han declarado en los tribunales salvadoreños y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que el Ejército incendió los caseríos luego de masacrar a sus pobladores. Se conoce a esta como la masacre de El Mozote porque en ese caserío se encontró a la mayor cantidad de víctimas, pero en realidad el operativo militar se extendió por siete poblados más en el norte del departamento de Morazán.
 
Vaso de vidrio de Coca-Cola deformado por el calor del fuego. Testigos y sobrevivientes han declarado en los tribunales salvadoreños y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que el Ejército incendió los caseríos luego de masacrar a sus pobladores. Se conoce a esta como la masacre de El Mozote porque en ese caserío se encontró a la mayor cantidad de víctimas, pero en realidad el operativo militar se extendió por siete poblados más en el norte del departamento de Morazán.

 

Vestido de la niña de Óscar Márquez, que para diciembre de 1981 rondaba el año y medio de vida. Debido a los rumores de operativos militares en la zona de El Mozote,  Óscar había decidido refugiarse en la casa de sus padres con su pareja e hija. Orlando Márquez, aunque se esfuerza y lo intenta, no logra recordar el nombre de la hija de su primo, y no hay más parientes que puedan ayudarle. En El Mozote fueron ejecutados 248 niños menores de 5 años, según las cifras oficiales.
 
Vestido de la niña de Óscar Márquez, que para diciembre de 1981 rondaba el año y medio de vida. Debido a los rumores de operativos militares en la zona de El Mozote,  Óscar había decidido refugiarse en la casa de sus padres con su pareja e hija. Orlando Márquez, aunque se esfuerza y lo intenta, no logra recordar el nombre de la hija de su primo, y no hay más parientes que puedan ayudarle. En El Mozote fueron ejecutados 248 niños menores de 5 años, según las cifras oficiales.

 

Un retazo de tela y tijeras que pertenecieron a  Sofía Márquez.  Además del trabajo doméstico que realizaba Sofía, ella también se encargaba de confeccionar prendas de vestir para la familia, incluidos calzoncillos  de manta para los hombres.  
 
Un retazo de tela y tijeras que pertenecieron a  Sofía Márquez.  Además del trabajo doméstico que realizaba Sofía, ella también se encargaba de confeccionar prendas de vestir para la familia, incluidos calzoncillos  de manta para los hombres.  

 

Chibolas con las que jugaban los hermanos Edenilson y Balmore Márquez. Además de los juegos tradicionales, los niños y los jóvenes de El Mozote practicaban un juego al que llamaban ‘brincaderos’. Ellos saltaban encima de una vara colocada de manera horizontal y a la altura de un metro. Según cuenta Orlando, el juego en realidad era un entrenamiento para que los jóvenes fueran capaces de huir, dando brincos entre los cercos, cuando la comisión militar se paseaba por la zona para reclutar jóvenes. Además de Edenilson y Balmore, también era prima de Orlando una adolescente de 13 años llamada Fredy,  quien era amante del softball y era muy buena bateadora.  270 niños que oscilaban entre los 6 y 15 años de edad fueron asesinados por el batallón Atlacatl en el caserío El Mozote y sitios aledaños, según las cifras oficiales. En total, el número de niños ejecutados en todo el operativo que devino en una masacre representa el 56 % (553) del total de víctima ejecutadas (978).
 
Chibolas con las que jugaban los hermanos Edenilson y Balmore Márquez. Además de los juegos tradicionales, los niños y los jóvenes de El Mozote practicaban un juego al que llamaban ‘brincaderos’. Ellos saltaban encima de una vara colocada de manera horizontal y a la altura de un metro. Según cuenta Orlando, el juego en realidad era un entrenamiento para que los jóvenes fueran capaces de huir, dando brincos entre los cercos, cuando la comisión militar se paseaba por la zona para reclutar jóvenes. Además de Edenilson y Balmore, también era prima de Orlando una adolescente de 13 años llamada Fredy,  quien era amante del softball y era muy buena bateadora.  270 niños que oscilaban entre los 6 y 15 años de edad fueron asesinados por el batallón Atlacatl en el caserío El Mozote y sitios aledaños, según las cifras oficiales. En total, el número de niños ejecutados en todo el operativo que devino en una masacre representa el 56 % (553) del total de víctima ejecutadas (978).

 

Pieza de molino para moler maíz. Donatila Pereira tenía la costumbre de hacer pan artesanal en un horno de barro. Ella preparaba empanadas de maíz con dulce de atado, quesadillas, torta de pan y polvorones. Su sobrino, Orlando, recuerda que José Márquez bromeaba con su esposa cada vez que tenía hambre. “¡A la puta, Dona, ¿a qué horas va estar el pan?! ¡Yo tengo hambre!”, le decía.
 
Pieza de molino para moler maíz. Donatila Pereira tenía la costumbre de hacer pan artesanal en un horno de barro. Ella preparaba empanadas de maíz con dulce de atado, quesadillas, torta de pan y polvorones. Su sobrino, Orlando, recuerda que José Márquez bromeaba con su esposa cada vez que tenía hambre. “¡A la puta, Dona, ¿a qué horas va estar el pan?! ¡Yo tengo hambre!”, le decía.

 

Machetes que pertenecieron a José María, Evenor y Balmore Márquez.  Los que trabajaban en las tareas agrícolas se despertaban a las 4:00 a.m. para ordeñar las vacas. Dos horas después se iban a trabajar los cultivos, hasta las 4:00 p.m. Los más jóvenes terminaban las jornadas con partidos de fútbol, en el llano de El Mozote, que duraban hasta las 7:00 p.m.
 
Machetes que pertenecieron a José María, Evenor y Balmore Márquez.  Los que trabajaban en las tareas agrícolas se despertaban a las 4:00 a.m. para ordeñar las vacas. Dos horas después se iban a trabajar los cultivos, hasta las 4:00 p.m. Los más jóvenes terminaban las jornadas con partidos de fútbol, en el llano de El Mozote, que duraban hasta las 7:00 p.m.

 

A la izquierda,  restos de la piedra de moler de Donatila Pereira. Donatila era una mujer de baja estatura que tenía un cabello entrecano y siempre usaba vestidos largos con delantal. A la derecha, almádana de José María Márquez. José María era un hombre regordete, alto y de barba poblada. Él disfrutaba de masticar tabaco y de ver los partidos de La Porcaya, equipo que representaba a El Mozote en la tercera división.
 
A la izquierda,  restos de la piedra de moler de Donatila Pereira. Donatila era una mujer de baja estatura que tenía un cabello entrecano y siempre usaba vestidos largos con delantal. A la derecha, almádana de José María Márquez. José María era un hombre regordete, alto y de barba poblada. Él disfrutaba de masticar tabaco y de ver los partidos de La Porcaya, equipo que representaba a El Mozote en la tercera división.

 

Aldaba rudimentaria de la puerta del hogar de la familia Márquez Pereira. Su casa estaba ubicada a unos 800 metros de la plaza central de El Mozote. La casa de madera tenía una salón principal de aproximadamente 8 m² en donde estaba ubicada la cocina  y unas hamacas colgadas.
 
Aldaba rudimentaria de la puerta del hogar de la familia Márquez Pereira. Su casa estaba ubicada a unos 800 metros de la plaza central de El Mozote. La casa de madera tenía una salón principal de aproximadamente 8 m² en donde estaba ubicada la cocina  y unas hamacas colgadas.

 

Herramientas de trabajo de José María Márquez. Una tijera de podar, la cacha de un machete y una cuma sin cacha. José Márquez se preocupaba mucho por tener sus herramientas bien afiladas.
 
Herramientas de trabajo de José María Márquez. Una tijera de podar, la cacha de un machete y una cuma sin cacha. José Márquez se preocupaba mucho por tener sus herramientas bien afiladas.

 

Pieza del freno de la yegua de José Márquez. José cargaba en su yegua los granos básicos que cultivaba y viajaba 13 kilómetros hasta el mercado del municipio de Jocoaitique para venderlos. José tenía alrededor de 60 cabezas de ganado. Su sobrino, Orlando, recuerda el nombre de algunas reses: “Mariposa, Fortuna, Naranja y Colación”. Sobrevivientes han asegurado que además de asesinar a las personas, los soldados también acababan con el ganado.
 
Pieza del freno de la yegua de José Márquez. José cargaba en su yegua los granos básicos que cultivaba y viajaba 13 kilómetros hasta el mercado del municipio de Jocoaitique para venderlos. José tenía alrededor de 60 cabezas de ganado. Su sobrino, Orlando, recuerda el nombre de algunas reses: “Mariposa, Fortuna, Naranja y Colación”. Sobrevivientes han asegurado que además de asesinar a las personas, los soldados también acababan con el ganado.

 

Restos de linternas de la familia Márquez Pereira. Ante la falta de energía eléctrica en el caserío El Mozote, estas eran unas herramientas  muy importantes para José María Márquez. Sobre todo en las madrugadas, para ordeñar las vacas.  
 
Restos de linternas de la familia Márquez Pereira. Ante la falta de energía eléctrica en el caserío El Mozote, estas eran unas herramientas  muy importantes para José María Márquez. Sobre todo en las madrugadas, para ordeñar las vacas.  

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El Salvador Fri, 08 Dec 2017 16:55:50 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21258/La-vida-interrumpida-en-El-Mozote.htm
El último mensaje de Helia Masferrer http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027943.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/el_agora/21249/El-último-mensaje-de-Helia-Masferrer.htm Antes de morir a través de un proceso de eutanasia, la hija del filósofo y escritor Alberto Masferrer se despidió de sus amistades por medio de un último mensaje. Helia fue clave para descubrir, por medio de la correspondencia entre sus padres, otro rostro del pensador: un hombre atormentado por amor y terriblemente decepcionado por cómo sus ideas políticas cayeron en saco roto. El 21 de noviembre 2017, cinco de las personas más cercanas a Helia recibieron un correo electrónico. El último. Así lo anunciaba el asunto: Last message. Las líneas que le siguieron no dejaban duda de ello.

"Familia y amigas,
> Cuando lean esto, yo ya no estaré más. Estaré en Nirvana o en el Gran vacío, o, es más,
"en el inmenso espacio de la consciencia", como Stéphane solía preguntarse.
> ¿Cómo saberlo?"

Helia decidió morir a los 88 años, luego de que, tras la muerte de su esposo, André Jenard, su salud se deteriorara a paso acelerado: “Mi salud se está deteriorando rápidamente y mi vida es tan miserable, simple y sin sentido desde que André murió... […] Estos últimos casi cuatro meses han sido demasiado para mí”. Tras 64 años de matrimonio, la vida sin su compañero se le hizo dura e insoportable.  El 11 de noviembre, decidió someterse a una eutanasia. Diez días más tarde, el correo era más bien la formalidad de una muerte anunciada cumplida por su médico. 

">Una cosa es segura: estaré más cerca de André de lo que estoy ahora. Siempre habíamos deseado morir juntos, pero no lo logramos. […] Estoy más que lista - y ansiosa - por irme que mientras más pronto, ¡mejor!"

Estas fueron las palabras que escogió Helia Masferrer para despedirse. Helia nunca se presentó como Masferrer, de hecho era conocida como Dekonink (Jenard después de casarse) y sin embargo durante los últimos diez años de su vida estuvo muy consciente de quién fue su padre biológico, así nunca lo hubiera conocido.

Su conexión con El Salvador, pese a sus padres, ambos salvadoreños, fue en realidad mínima. Vivió breves temporadas entre 1935-1936 y 1939-1943. Y, sin embargo, fue indispensable para comprender a uno de los pensadores y escritores más sobresalientes del país; reveló a un Masferrer distinto. En 2004, decidió donar al Archivo General de la Nación (AGN) el legado de 250 cartas que dan fe de la relación y permiten un acercamiento a su biografía no oficial: un hombre atormentado por amor y terriblemente decepcionado por cómo sus ideas políticas cayeron en saco roto. Un Masferrer que en el otoño de su vida, cansado y muy enfermo, resuelve por concebir su propio dios: Helios.

La cartas entre Masferrer y la madre de Helia narran una relación epistolar de seis años. En sus momentos más dramáticos, Masferrer intentó renunciar al menos tres veces a Hortensia Madriz, atribulado porque ella no le correspondía las cartas o porque pasaban muchos días sin que llegara a verlo.
 
La cartas entre Masferrer y la madre de Helia narran una relación epistolar de seis años. En sus momentos más dramáticos, Masferrer intentó renunciar al menos tres veces a Hortensia Madriz, atribulado porque ella no le correspondía las cartas o porque pasaban muchos días sin que llegara a verlo.

Helia es hija de Hortensia Madriz, la destinataria y fuente de inspiración de la serie epistolar que ahora resguarda el AGN. “Mi muchachita”, como la llamaba cariñosamente Masferrer, pertenecía a las filas del statu quo conservador que el filósofo combatió desde su trinchera humanista. Sin embargo, confiaba ciegamente en su criterio y más que su musa la consideraba una discípula. "Necesito confiarte largamente mis proyectos antes de que tomen vuelo, para que tu prudencia y tu inspiración me guíen".

La influencia de la musa fue tan fuerte que, en 1926, tres años antes del nacimiento de Helia, y de la publicación de Helios y La religión universal, Masferrer le anuncia a Hortensia que, después de buscar toda su vida a Dios, y al filo de la desesperanza, había sido ella quien encontró para él la paz y la luz. Fue Helia, pues, la encarnación de ese dios.

Sobre Masferrer, Helia se había enterado por su madre y por amigos de este que las visitaban en Bélgica. También lo conoció a partir de la lectura de algunos de sus libros, como Una vida en el cineLas siete cuerdas de la Lira, Ensayos y figuraciones. Pero a ella, mujer agnóstica y de izquierda, “le parecía un blandengue”, recuerda Marta Casaús, la académica guatemalteca que en 2012 publicó El libro de la vida de Alberto Masferrer y otros escritos vitalistas, en un intento por reordenar sus pensamientos y reorganizar su obra. Fue en el proceso de su investigación que conoció a Helia y le contó sus planes. Después de un tiempo, Helia le confió que tenía en su poder una serie de cartas entre sus padres y que podía prestárselas en caso de que le resultaran útiles.

En el ínterin, Casaús se encargó de darle más contexto sobre la obra de su padre, de convencerla, pues, de que no era el hombre de posturas débiles que ella se había construido. Una vez que tuvo acceso al epistolario, a la escritora guatemalteca se le reveló un nuevo rostro de Masferrer, que además se correspondía con su evolución literaria. Copió aquellas cartas que le parecieron más importantes y se las regresó a Helia. Le mostró sus hallazgos y la puso a leer algunas de estas.

Pese a ser la heredera de la colección, nunca las había estudiado, ni por curiosidad. Esta actitud podría decirse predecible, tomando en cuenta que la relación con su madre nunca fue buena: vivió con ella solo aproximadamente diez años.

En 2013, cuando se le pidió que explicara qué significaba para ella ser la hija de Masferrer y sobre la relación con su madre, Helia respondió:
“A los 3 meses de edad, mi madre me mandó a vivir en casa de Valerie Decordes; de modo que ella y su mamá fueron para mí como madre y abuela. Valerie era la institutriz a cargo del Jardín infantil en la escuela Decroly de Bruselas; los niñitos la llamaban “Poulou”. Cuando tenía 4 o 5 años, mi madre se casó con Marcel Dekoninck, ingeniero agrónomo graduado de la Escuela Superior de Agronomía, de Gembloux, Bélgica. Marcel me reconoció como suya, de modo que me llamo Elia Dekoninck (Helia no fue aceptado en la Maison Communale). Jenard es el apellido de mi marido. En 1935 fuimos Marcel, mi madre y yo a vivir a San Salvador y después de un año mi madre me mandó de regreso a Bruselas a vivir en casa de Poulou. En 1938, regresó mi madre a Bruselas con mi medio-hermanita Claire, que había nacido en San Salvador, y en 1939 nos fuimos las tres a San Salvador. En 1943 se separaron Marcel y mi madre, y fuimos mi madre, Claire y yo a vivir a los Estados Unidos. En 1947 regresé a Bruselas a casa de Poulou, donde viví hasta casarme con André Jenard en 1953”.

Alberto Masferrer, cerca de 1915. Las ideas de Masferrer, escritor, filósofo y político nacido en Alegría (Usulután) en 1868 y fallecido en San Jacinto (San Salvador) en 1932, siguen suscitando debates un siglo después. Destaca el impacto de su obra Minimun Vital.
 
Alberto Masferrer, cerca de 1915. Las ideas de Masferrer, escritor, filósofo y político nacido en Alegría (Usulután) en 1868 y fallecido en San Jacinto (San Salvador) en 1932, siguen suscitando debates un siglo después. Destaca el impacto de su obra Minimun Vital.

Con una lectura más profunda de la prolífica obra de su padre y su pensamiento, Helia leyó por fin las cartas y de considerar a Masferrer un “blandengue” pasó a sentir compasión por él: “poco a poco empezó a cambiar su percepción. Cuando lee las cartas se compadece de su padre y su madre le parece una mujer frívola. No entendía cómo él se había enamorado de ella”, explica Casaús.

Dos años después de que a partir del análisis de la correspondencia íntima de Masferrer concluyéramos que Los filósofos también lloran, Helia se puso en contacto con el afán de publicar algunos de sus textos sobre lo que para ella significaba ser hija de Masferrer y de sus visitas a El Salvador: “Me parece claro que, sin tener su talento, heredé de mi padre el gusto de escribir, y lo hago desde que estoy jubilada. Mis escritos son recuerdos de vida, pero también de imaginación y sueños sobre lo vivido; de modo que puede decirse que son ‘trozos’ de autobiografía”, escribió en un correo.

También se dedicó en sus últimos años a traducir algunos textos de su padre, con el afán de encontrar símiles para ella y para explicar a sus amigos quién era el personaje que introducía como su papá en sus escritos.

“[...] Y, aunque esta traducción fue para mí a veces un trabajo difícil y me doy cuenta de que mi estilo es bastante cojo, mientras que el estilo de Masferrer es a la vez elegante, simple y ligero; lo hice con diversión porque encuentro estos recuerdos muy ilustrativos de lo que pudo haber sido una infancia en un pequeño pueblo de América Central a fines del siglo XIX. Y debo decir que no estoy lejos de haber vivido experiencias similares durante los años de la infancia que pasé en El Salvador de 1939 a 1943. También experimenté el Río Lempa como una frontera más allá de la cual era un mundo distante, desconocido y un tanto misterioso. Y, por supuesto, que comía más frutas mencionadas por Masferrer, excepto los mangos de nuestro jardín, que nunca maduraron ya que mi hermana Claire, mi primo Enrique y yo prácticamente vivía en el árboles, cada uno suyos, fuera del horario escolar, y los mangos todavía verdes nos servían como proyectiles de un árbol a otro…”, escribía, a modo de introducción, sobre Niñerías, el tomo número 5 de los Cuadernos Masferrerianos.

La conexión con su padre, quizás, la mantuvo hasta sus últimos momentos, esos en los que decidió sobre su destino: cómo y cuándo morir. Una de las cartas enviadas por Masferrer a Hortensia en 1927, podría ayudar a explicar el parangón: “Después de haber experimentado todo tipo de sufrimiento durante 3 años, para lograr llegar a ser libre, quiero convertirme en el dueño de mi destino y de mi propia vida, restablecer mi unidad interior y dar a los demás lo que finalmente conseguí pagando con mi sangre y mis lágrimas”. Tal como Helia se describe en su mensaje de despedida, Masferrer también se describía desahuciado y derrotado por su estado de salud, antes de morir de un derrame cerebral el 4 de septiembre de 1932. 

75 años más tarde, Helia también tomó el destino de su propia vida en sus manos y se despide de sus seres queridos y amigos cercanos por medio de un correo electrónico fechado el 11 de noviembre: diez líneas en las que mezcla español, inglés y francés. 

"> Familia y amigas,
> When you'll read this, I will be no more. Will I be in Nirvânâ or the Great Void,
> or else "Dans les espaces immenses de la conscienc" as Stéphane wondered ?
> How to know ?
> As Carmen Broz wrote to us: " I'm curious to know but most of the time I think there is nothing there."
> One thing is certain: I'll be closer to André than I am now. We had always hoped to die together but didn't get it
> My health is deteriorating rapidly; I and my life is so miserable, meaningless and tasteless since André died, that I am more than ready - and eager - to go; and the sooner the better! These almost four months have been much too many for me.
> Love to you all,
> Helia
>
> P.S. Written on November 11. Will be sent from my mail box by our physician after I'm gone".

Helia Masferrer
 
Helia Masferrer

*Fe de errata: en la versión original de este artículo se publicó que Helia Masferrer "decidió morir a los 78 años". El dato correcto es 88 años. La modificación de esta nota fue realizada en la mañana del 8 de diciembre de 2017. 

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El Ágora Fri, 08 Dec 2017 07:54:51 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/el_agora/21249/El-último-mensaje-de-Helia-Masferrer.htm
Cada año hay menos presupuesto para salvar la educación http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027945.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21219/Cada-año-hay-menos-presupuesto-para-salvar-la-educación.htm Con un sistema educativo con enfermedades crónicas, el Estado perpetúa un estancamiento en la inversión en educación con un presupuesto que para 2018 baja al 3.2 % como porcentaje del PIB, un retroceso respecto a 2014, cuando Sánchez Cerén asumió la presidencia. El programa Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno es de los primeros afectados tras un recorte de $11 millones. En la recta final de su mandato, el presidente Salvador Sánchez Cerén tampoco cumplirá una de sus principales promesas de campaña: la de llevar el presupuesto de Educación hasta los 6 puntos del Producto Interno Bruto (PIB). Este 2018, el Ministerio de Educación dispondrá de menos recursos que en 2017, y el porcentaje de la inversión respecto al PIB incluso será menor que el registrado en 2014, año en el que Sánchez Cerén asumió como el segundo presidente de izquierdas en El Salvador.

El presupuesto de Educación ha pasado de 944 millones de dólares (2017) a 932 millones de dólares en 2018. En cifras relativas, el presupuesto para 2018 significa un recorte del 0.2% del PIB, pero en cifras absolutas habla de 11.7 millones de dólares menos para atender las necesidades de un sistema educativo en ruinas y que padece enfermedades crónicas en calidad de la educación, infraestructura, acceso y deserción.  

El presupuesto de Educación para 2018 como porcentaje de inversión respecto al PIB será el más bajo de la adminsitración de Sánchez Cerén para su cuarto año de gobierno. Este dato no solo explica el incumplimiento de una promesa electoral, sino que redimensiona la importancia que el Estado en su conjunto le da a la educación. En Centroamérica, El Salvador ha mantenido su presupuesto en educación arriba de los tres puntos desde 2009 ( cuando alcanzó su máximo puntaje), pero el estancamiento en la inversión ha sido de tal magnitud que intentar alcanzar los índices que registra el Banco Mundial para países como Honduras (un presupuesto arriba del 5 % como porcentaje del PIB) o Costa Rica (arriba del 7 % como pocentaje del PIB) nunca dejó de ser una utopía.

En septiembre de 2013, cuando era candidato, el ahora mandatario se dirigió a una multitud concentrada en la decimotercera convención del FMLN para presentar su programa de gobierno "Salvador Adelante". Ahí prometió que, de ser electo presidente, priorizaría la educación. Sánchez Cerén prometía la utopía: "Será permanente el esfuerzo por ampliar la inversión en la educación hasta alcanzar los 6 puntos del PIB", dijo.

A poco más de un año de que acabe su periodo presidencial, los pasos hacia adelante que prometió dar no sucedieron ni en 2015, cuando destinó el 3.5 % del PIB en educación, mientras que la promesa exigía llegar a los 3.9 puntos del PIB (1 mil 34 millones de dólares). En 2016 , el porcentaje se mantuvo en 3.5 puntos, cuando la proyección exigía llegar hasta los 4.4 puntos del PIB (1 mil 179 millones en inversión). En 2017 empezó el retroceso, con 3.4 puntos del PIB, cuando la apuesta debió llegar a los 5 puntos (1 mil 396 millones en inversión.

Para 2018 el gobierno incluso da otro paso en reversa. El presidente recibió el 1 de junio de 2014 un presupuesto de Educación que equivalía a 3.4 puntos del PIB. Para su su último año de corrido como presidente, entrega un presupuesto de Educación que equivale al 3.2 %, cuando la promesa le exige 5.4 puntos del PIB para educación (1 mil 585 millones en inversión).

Al gobierno de Sánchez Cerén todavía le queda gestionar el presupuesto de 2019. Para llegar a los 6 puntos del PIB para el presupuesto de ese año, deberá gestionar 1 mil 831 millones ante la Asamblea Legislativa.

El 1° de diciembre de 2017, el Consejo Nacional de Educación emitió un comunicado en el que exigió al Estado un presupuesto en educación de 7 puntos del PIB. Según el Consejo, para ejecutar el Plan El Salvador Educado (PESE), el Estado debe invertir 1, 257 millones de dólares anuales durante una década.

Aunque el recorte en el presupuesto es una realidad en número brutos (11.7 millones de dólares menos), y retrocede como proporción del PIB (de 3.4 % en 2017 a 3.2 % en 2018) el Ministerio de Educación hace un matiz. La cartera ha planteado que 928.6 millones de los 932.61 propuestos serán financiados con fondos propios, "lo que representa un incremento en relación al año 2017" .

El presupuesto para 2017 fue de 944 millones de dólares, de los cuales $26 millones provenían de un préstamo del Banco Mundial para financiar al programa Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno (EITP), otra de las apuestas de esta administración, y que también fue una promesa de campaña de Sánchez Cerén. En términos prácticos, el EITP se queda sin fondos para 2018.

Sánchez Cerén, un profesor de parvularia que formó parte de la dirigencia histórica de uno de los magisterios de profesores -ANDES 1 de Junio-, fue vicepresidente de la República y fue ministro de educación durante el gobierno del expresidente Mauricio Funes (2009 a 2014). Tras ganar la elección presidencial en 2014, designó el 1 de junio de 2014 a Carlos Canjura como su ministro de Educación.

Tres meses después, el 1 de septiembre de 2014, Canjura dijo a El Faro que esperaba para el 2015 el compromiso del gobierno de hacer llegar en 2015 a 4 puntos del PIB el presupuesto de educación. " Si fuera posible, ya estaríamos dando pasos ", dijo.

El 11 de noviembre de 2015, Canjura dijo que no había que desesperarse que la meta de duplicar el presupuesto iba a cumplirse al finalizar el quinquenio de Sánchez Cerén. "La promesa va a cumplirse al finalizar el periodo" , dijo.

Dos años después, Canjura habló del mismo tema con resignación. Dijo que su plan implicaba que debía invertirse como mínimo más de 1 mil 250 millones de dólares al año en educación durante una década, pero estaba consciente de que alcanzar esa meta era imposible.

"Es un monto que estamos conscientes de que no está en la posibilidad de cubrirse, pero creemos que poco a poco debemos irnos acercando a elevar los niveles de inversión en educación", le dijo el ministro a los diputados de la Comisión de Hacienda a principios de noviembre, cuando explicó el proyecto de presupuesto para 2018.

Freno a las escuelas inclusivas

En la formulación del presupuesto de 2018, mientras unos proyectos pierden recursos, siete unidades presupuestarias registran incrementos que en total ascienden a 20.54 millones de dólares. Educación básica -por ejemplo- recibirá 11.52 millones de dólares extras, y pasará de los 476.8 millones de dólares que recibió en 2017 a los 488 millones de dólares en 2018.

El proyecto Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno (EITP), en cambio, apunta hacia la desaparición. El programa forma parte de la unidad presupuestaria "Mejoramiento de la calidad de la educación". Para 2018, esta unidad presupuestaria es una de cinco unidades que van a sufrir recortes, los cuales en su conjunto ascienden a 32.28 millones de dólares.

En 2017, el programa EITP recibió 27.9 millones de dólares, pero en 2018 recibirá 3.8 millones de dólares. Es un recorte de 24.2 millones de dólares, según el proyecto de presupuesto.

El EITP, también convertido en promesa de campaña por Sánchez Cerén, en realidad fue un proyecto impulsado por el gobierno del expresidente Mauricio Funes con el apoyo del Banco Mundial. Fue aprobado el 13 de diciembre de 2011 y al proyecto fueron destinados 70 millones de dólares : 60 millones provendrían de fondos del Banco Mundial y 10.4 millones de dólares serían una contrapartida aportada por el gobierno.

Según el sitio oficial del Banco Mundial, el EITP fue diseñado con el propósito de implementarse en 29 municipios de 14 departamentos para incentivar que estudiantes de tercer ciclo y bachillerato continúen en la escuela. Durante su ejecución, ha aportado formación a docentes de tercer ciclo y bachillerato, la construcción y mejora de escuelas e inversiones para implementar que la jornada escolar sea de tiempo pleno. Este aporte incluye docentes y talleristas, materiales, suministros escolares y equipamiento, entre otras medidas.

En septiembre de 2013, cuando Sánchez Cerén era candidato a la presidencia y le habló a las bases de su partido, convirtió el EITP en una de sus promesas de campaña, un "interés de primer nivel" para incrementar la calidad del sistema educativo de manera acelerada. "El primer paso en este rumbo será implementar a nivel nacional la Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno", dijo.

El proyecto con el Banco Mundial finaliza el 31 de diciembre de este año, pero Canjura dijo a los diputados que lamentaba que un porcentaje del presupuesto del ramo de Educación debiera financiarse con préstamos cuando debía ser un compromiso del Estado asignar fondos propios para este ramo. Lo hizo como introducción para explicar que el programa "Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno" estaba por agotarse, que no habían más desembolsos y que no contaban con recursos propios suficientes para sustituir esa entrada de ingresos. La apuesta del Ministerio era llevarlo a todo el país.

El Banco Mundial confirmó a El Faro que el programa llega a su fin. "La finalización del proyecto significa el cumplimiento de los objetivos para el cual fue diseñado. Este proyecto del Banco Mundial ha levantado el interés de otras instituciones como Fomileno II que hoy en día también financian el modelo de EITP", dijo el representante del Banco Mundial, Fabrizio Zarcone. Un paliativo que queda ahora en la cancha del Gobierno.

El Faro intentó obtener una reacción del Ministerio de Educación, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta.

Presupuesto de educación 2018
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El Salvador Thu, 07 Dec 2017 17:36:07 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21219/Cada-año-hay-menos-presupuesto-para-salvar-la-educación.htm
Fiscalía pide la reapertura del caso jesuitas en El Salvador http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027746.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21257/Fiscalía-pide-la-reapertura-del-caso-jesuitas-en-El-Salvador.htm La Fiscalía General de la República ha dado un giro histórico y decide mostrarse anuente para que el juzgado Tercero de Paz de San Salvador reabra la investigación contra los presuntos autores intelectuales de la masacre de los jesuitas de la UCA. El caso fue cerrado con un sobreseimiento en el año 2000 y entre los procesados está el expresidente Alfredo Cristiani. La Fiscalía General de la República (FGR) dijo a un juzgado capitalino que está de acuerdo con que se reabra la investigación contra los presuntos responsables intelectuales del asesinato de seis sacerdotes jesuitas, una mujer y su hija, crimen ocurrido en la madrugada del 16 de noviembre de 1989. 

En el año 2000, el caso fue cerrado con un sobreseimiento definitivo en el juzgado Tercero de Paz de San Salvador, cuyo despacho estaba a cargo de la jueza Ana Lorena Rodríguez. La Fiscalía de entonces, dirigida por Belisario Artiga, fue la que pidió a la jueza que cerrara la causa en virtud de la existencia de la Ley de Amnistía y, como segunda razón, porque el caso ya había prescrito.

17 años después, el fiscal general Douglas Meléndez anunció en rueda de prensa que el miércoles 6 de diciembre decidió contradecir la postura de su predecesor y se mostró anuente a que la investigación reinicie. "En el caso denominado de los jesuitas, el día de ayer se interpuso o presentamos nuestra opinión al juzgado correspondiente donde estamos diciendo que de parte de la Fiscalía General de la República estamos de acuerdo en que se reabra el caso", dijo Meléndez el jueves 7 de diciembre. 

La Ley de Amnistía, aprobada en 1993 por la Asamblea Legislativa, condenó a la impunidad a todos los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la guerra civil que terminó en 1992. Sin embargo, una sentencia de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, de fecha 13 de julio de 2016, ordenó desmontar esa amnistía y que se procesen, como mínimo, los crímenes narrados por el informe de la Comisión de la Verdad. 

En el juzgado Tercero de Paz, el crimen debe ser procesado con las reglas penales de antaño, con lo cual es el juzgado el que tiene la responsabilidad de investigar el caso. 

El lunez 27 de noviembre, el Instituto de Derechos Humanos de la UCA (Idhuca) pidió al juzgado que reabra el caso, y como parte de ese proceso, el juzgado pidió opinión tanto a la Fiscalía como a la defensa de los que en aquel momento habían sido demandados. En ese marco, la Fiscalía de Douglas Meléndez se mostró de acuerdo con que el caso se reabra. 

"Esta es una postura histórica, es un hecho muy importante para el país", señaló el abogado del Idhuca Arnau Baulenas. 

Los procesados en la causa como presuntos autores intelectuales son el expresidente Alfredo Cristiani, el exjefe del Estado Mayor Conjunto René Emilio Ponce (ya fallecido); el excomandante de la Fuerza Aérea Juan Rafael Bustillo; el viceministro de Defensa Juan Orlando Zepeda; el viceministro de Seguridad Pública Inocente Orlando Montano; el excomandante de la Primera Brigada de Infantería, Francisco Elena Fuentes; y el exministro de Defensa, Rafael Humberto Larios. 

Sobre lo autores intelectuales, la Comisión de la Verdad planteó en su informe de 1993 que "El entonces coronel René Emilio Ponce, en la noche del día 15 de noviembre de 1989, en presencia de y en confabulación con el general Juan Rafael Bustillo, el entonces coronel Juan Orlando Zepeda, el coronel Inocente Orlando Montano y el coronel Francisco Elena Fuentes, dio al coronel Guillermo Alfredo Benavides la orden de dar muerte al sacerdote Ignacio Ellacuría sin dejar testigos…”.

Por el asesinato de los sacerdotes jesuitas, una de sus colaboradoras y la hija de esta, el único militar que guarda prisión actualmente es Benavides, quien fue acusado y condenado junto a otros soldados en un proceso judicial que transcurrió entre 1990 y 1992. Tras la aprobación de la ley de amnistía de 1993, los autores materiales fueron liberados, y no fue sino hasta agosto de 2016 cuando Corte Suprema de Justicia decidió que Benavides no sería extraditado a España, donde un juzgado lo procesa por el crimen. La Corte también decidió que volviera a prisión para cumplir la condena (y seguir tramitando un proceso de apelación) que le había sido impuesta en 1992 a 30 años de cárcel, y de la cual se había librado gracias a la amnistía.

De los autores intelectuales, el exviceministro de Defensa Inocente Montano es el único extraditado y detenido en España, y está a la espera de que se celebre un juicio en su contra por el crimen. Fue extraditado a finalaes de noviembre desde Estados Unidos, donde estuvo recluido por fraude migratorio desde el año 2013. 

 

Documento presentado por la Fiscalía General de la República en el año 2000 ante un juzgado capitalino en el que pedía el sobreseimiento definitivo para el expresidente Alfredo Cristiani y otros oficiales del Alto Mando del Ejército. 
 
Documento presentado por la Fiscalía General de la República en el año 2000 ante un juzgado capitalino en el que pedía el sobreseimiento definitivo para el expresidente Alfredo Cristiani y otros oficiales del Alto Mando del Ejército. 

*Con rerportes de Efren Lemus. 

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El Salvador Thu, 07 Dec 2017 17:18:30 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21257/Fiscalía-pide-la-reapertura-del-caso-jesuitas-en-El-Salvador.htm
El Grinch salvadoreño http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_524_266_1252_752/images%7Ccms-image-000027941.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/el_farolero/21256/El-Grinch-salvadoreño.htm La mirada de Otto al bono navideño en la Asamblea Legislativa presidida por Guillermo Gallegos. El Farolero Thu, 07 Dec 2017 12:29:32 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/el_farolero/21256/El-Grinch-salvadoreño.htm Entregan osamentas de seis de los 553 niños ejecutados en El Mozote http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1333/images%7Ccms-image-000027939.JPG http://www.elfaro.net/es/201712/ef_foto/21254/Entregan-osamentas-de-seis-de-los-553-niños-ejecutados-en-El-Mozote.htm El Instituto de Medicina Legal entregó el miércoles 6 de diciembre seis osamentas de niños que fueron ejecutados en la masacre de El Mozote. Los restos fueron entregados a la oficina de Tutela Legal María Julia Hernández, la oficina que hace representación legal de las víctimas. Ovidio González, director de la entidad, dijo que las osamentas entregadas no han podido ser identificadas a través de pruebas de ADN, pero estas serán entregadas a los familiares que participaron de las exhumaciones realizadas entre 2013 y 2016. In situ, estos familiares ayudaron en los procesos de exhumación al haber ubicado en locaciones específicas del cantón La Joya, Meanguera, Morazán, los lugares en los que enterraron esos cuerpos días después de la masacre. Estas seis osamentas son parte de un universo de 553 niños ejecutados por varias unidades del Ejército salvadoreño en diciembre de 1981. En septiembre de 2017, el Estado concluyó el listado oficial de víctimas, y la información de que el 56% de los ejecutados (de un total de 978) fueron niños redimensiona el crimen. Después de 36 años y pese a las pruebas, en El Salvador todavía es común oír a aquellos que niegan lo ocurrido. El 5 de diciembre, en la entrevista Debate con Nacho Castillo de la televisión salvadorña, uno de los abogados que defienden a los militares acusados en el caso repitió la negación: "Ahí hay un grupo de osamentas que dicen que algo sucedió (en El Mozote). ¿Quién nos dice que no fueron colocadas ahí, que no eran cementerios clandestinos?", dijo Lisandro Quintanilla, defensor del general Oswaldo Salazar. La negación sobre El Mozote en El Salvador es una constante que no admite pruebas. En mayo de 2017, Raymond Bonner, el periodista que descubrió la masacre de El Mozote para el New York Times en 1982en el contexto del Foro Centroamericano de Periodismo, , dijo que "sin importar cuánta evidencia le muestres, alguna gente seguirá negando El Mozote como diciendo que la tierra es plana". En la imagen, al fondo, un perfil de María Julia Hernández, quien dirigió la oficina de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador y que lideró el apoyo legal en la causa de El Mozote desde los años ochenta. Hernández falleció en 2007. EF Foto Thu, 07 Dec 2017 10:01:50 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/ef_foto/21254/Entregan-osamentas-de-seis-de-los-553-niños-ejecutados-en-El-Mozote.htm Ramírez Landaverde: “Nuestra estrategia de seguridad es la correcta” http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027946.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21252/Ramírez-Landaverde-“Nuestra-estrategia-de-seguridad-es-la-correcta”.htm El gabinete de seguridad está convencido de que está abordando el fenómeno de la violencia de forma correcta y efectiva. Todo indica que El Salvador seguirá siendo el país sin guerra declarada con la tasa de homicidios más alta del mundo, pero el gobierno se aferra a que 2017 cerrará con menos salvadoreños asesinados que en 2016. En el ejercicio de autoevaluación no hubo mención alguna a ejecuciones extrajudiciales ni a violaciones de derechos humanos.
Un Humvee de la Fuerza Armada de El Salvador permanece estacionado frente a un supermercado ubicado en el bulevar de Los Héroes, en la capital. Desde mediados de septiembre, el gabinete de seguridad ha colocado vehículos militares en las principales plazas y arterias de San Salvador. Foto Marvin Recinos (AFP).
 
Un Humvee de la Fuerza Armada de El Salvador permanece estacionado frente a un supermercado ubicado en el bulevar de Los Héroes, en la capital. Desde mediados de septiembre, el gabinete de seguridad ha colocado vehículos militares en las principales plazas y arterias de San Salvador. Foto Marvin Recinos (AFP).

El gabinete de seguridad está realmente orgulloso del trabajo realizado en 2017. Las palabras ‘logros’ y ‘avances’ se repitieron incontables veces en boca del ministro de Seguridad Pública, Mauricio Ramírez Landaverde, durante la presentación pública del “informe de logros” en la mañana del miércoles 6 de diciembre, que tuvo como escenario uno de los puntos neurálgicos de la capital: la plaza del Divino Salvador del Mundo.

La versión oficial de lo ocurrido en materia de seguridad pública, condensada en una presentación Power Point de 22 diapositivas que se proyectó ante unas 250 personas, resulta inequívocamente optimista, incluso esperanzadora. “Ha sido un año duro”, dijo el ministro Ramírez Landaverde, “pero poco a poco El Salvador va saliendo de la grave situación que ha experimentado”.

Salvo en los breves pasajes en los que se reconoció a los policías, militares y custodios asesinados en 2017, los 45 minutos de discurso estuvieron marcados por la satisfacción y el optimismo. A una persona que sin conocer al detalle la realidad salvadoreña viera por internet el evento, las cifras e incluso los tonos y énfasis, le costaría dimensionar que se hablaba de un país que cerrará el año con una tasa de 60 asesinatos por cada 100,000 habitantes.

Naciones Unidas ya lo ha dicho en más de una ocasión: el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras, El Salvador) es la subregión más violenta del mundo. En 2017, Guatemala cerrará con unos 32 homicidios por cada 100,000 habitantes. Honduras, con 43. Y El Salvador, con los referidos 60.

Pero en el informe del gabinete de seguridad no había espacio para el pesimismo. “Debemos mantenernos firmes en la implementación de nuestra estrategia de seguridad porque es la correcta: en el segundo año, los resultados han mejorado, y van a seguir mejorando”, dijo el ministro Ramírez Landaverde. “Las comunidades están arrebatando espacios públicos a la criminalidad, y los están poniendo a disposición de los niños y jóvenes”, agregó.

Lo que se dijo

Estas son algunas de las cifras, acciones y programas de las que el gabinete de seguridad está especialmente orgulloso:

Uno. La reducción en “los delitos que más afectan a las población, principalmente los homicidios” es, en palabras del ministro Ramírez Landaverde, “el principal logro”. En efecto, el año 2017 rondará los 4,000 asesinatos, cuando en 2016 fueron 5,280. La nueva cifra con la que El Salvador ‘competirá’ por el título de país más violento del mundo será 60 homicidios por cada 100,000 habitantes, que sextuplica la tasa que Naciones Unidas fijó para establecer cuándo una sociedad sufre epidemia de violencia. En cuanto al resto de delitos, el informe oficial habla de fuertes descensos en robo de vehículos (47%), hurto de vehículos (41%), extorsión (37%) y secuestro (30%).

Dos. Las detenciones que ha realizado la Policía Nacional Civil (PNC) se incrementaron un 26% en 2017. Hasta el 30 de noviembre son 38,824 las personas capturadas; de ellas, 10,045 por órdenes giradas por la Fiscalía. Respecto a las armas de fuego incautadas, cada mes en promedio salen de circulación unas 370, de las que 61 son fusiles de asalto. Reseñables también los más de 6,900 kilos de droga decomisados –sobre todo cocaína–, con un valor estimado en el mercado arriba de 150 millones de dólares.

Tres. El ministro Ramírez Landaverde dijo que este es el año “en el que el componente de prevención social de la violencia se ha consolidado, en el marco del Plan El Salvador Seguro”, y trató de respaldarlo con cifras: 20,500 personas reincorporadas al sistema educativo, atención psico-social en 250 escuelas e institutos, 200,000 salvadoreños que han participado en actividades en sus comunidades, 129 espacios públicos rehabilitados, etc., etc.

Cuatro. En las cárceles es donde hay números y logros más rotundos. El año terminará con las Fases II y III del Centro Penal de Izalco activas, sí como las granjas penitenciarias de Izalco (mujeres) y Zacatecoluca (hombres) y el Centro de Detención La Esperanza, que supondrán 8,676 nuevos espacios cuando los centros estén operativos al 100%. La inversión supera los 41 millones de dólares. Las cárceles salvadoreñas seguirán siendo de las más hacinadas del mundo (hay 38,700 privados de libertad y ahora unos 18,000 espacios), pero un poco menos. “El Salvador cada año se aproxima más al objetivo de transformar su sistema penitenciario, para volverlo no sólo más seguro, sino también más humano y rehabilitante”, dijo el ministro Ramírez Landaverde. También hay avances en el tema de los brazaletes electrónicos con dispositivos GPS y en la instalación de equipos tecnológicos en las cárceles que evitarán un porcentaje significativo de traslados de reos para asistir a diligencias judiciales.

Lo que no se dijo

En la evaluación que el gabinete de seguridad hizo de su trabajo no se habló de ejecuciones extrajudiciales ni de violaciones a lo derechos humanos, a pesar de que el Estado salvadoreño por esos temas ha estado –y sigue estando– bajo la lupa de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de distintos organismos que integran el sistema de Naciones Unidas.

Tras la presentación, y a preguntas de la prensa, el director de la PNC, Howard Cotto, dio cifras sobre los supuestos enfrentamientos ocurridos en 2017: hasta el 5 de diciembre suman 497, con 391 presuntos pandilleros muertos y 64 heridos. El índice de letalidad es de 6.1 muertos por cada herido, por encima de los índices de los años 2015 y 2016. Los expertos internacionales que monitorean el desempeño de las fuerzas de seguridad establecen que en los enfrentamientos armados reales lo esperable es que los policías generen más heridos que muertos entre los delincuentes, con lo que el índice debería ser siempre inferior a 1.

Tampoco hubo referencias al reciente informe de Zeid Ra’ad Al Hussein, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. En ese reporte se habla de las ejecuciones extrajudiciales cometidas por policías y soldados, de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, del “retorno de los escuadrones de la muerte”, de desplazamiento forzado interno por la violencia, y de “condiciones realmente inhumanas” en las cárceles. Incluso se pide la derogación de las ‘Medidas extraordinarias’, la piedra angular sobre la que se asienta la estrategia represiva del actual gobierno.

Nada de todo esto se coló en el balance del gabinete de seguridad. La apuesta fue una versión más amigable y hasta romántica de lo que está sucediendo en El Salvador. Incluso hubo guiños para los responsables de buena parte de los asesinatos que se cometen en el país. “Vamos a demostrar que aun en la población de maras o pandillas es posible la rehabilitación y la reinserción de estas personas en la sociedad al haber pagado su deuda con la sociedad”, dijo el ministro Ramírez Landaverde. En las primeras filas del público presente había representantes del cuerpo diplomático y de organismos internacionales.

En julio pasado, la Universidad Centroamericana (UCA) y la Florida International University (FIU) presentaron un informe que –basado en una generosa encuesta hecha cara a cara– concluyó que el 68% de los salvadoreños viven en colonias, barrios o cantones afectados de alguna manera por las maras. El balance que el gabinete de seguridad hizo de su propia gestión durante el año 2017 parece redactado para el 32% restante.

Logros y avances son dos de las palabras que más se repitieron durante la presentación del informe de labores que este miércoles 6 de diciembre hizo el gabinete de seguridad del Gobierno de la República. “Y los resultados van a seguir mejorando”, dijo Mauricio Ramírez Landaverde, ministro de Seguridad Pública. Foto Marvin Recinos (AFP).
 
Logros y avances son dos de las palabras que más se repitieron durante la presentación del informe de labores que este miércoles 6 de diciembre hizo el gabinete de seguridad del Gobierno de la República. “Y los resultados van a seguir mejorando”, dijo Mauricio Ramírez Landaverde, ministro de Seguridad Pública. Foto Marvin Recinos (AFP).

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El Salvador Wed, 06 Dec 2017 18:25:23 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/el_salvador/21252/Ramírez-Landaverde-“Nuestra-estrategia-de-seguridad-es-la-correcta”.htm
Un muerto para el muro http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000026509.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/columnas/21253/Un-muerto-para-el-muro.htm ¿Hasta dónde se puede estirar un evento fatídico para convertirlo en una oportunidad política? La reciente muerte de Rogelio Martínez, un patrullero fronterizo, se ha convertido en la medida de esa respuesta. Martínez y un compañero se encontraban patrullando una parte de la franja fronteriza, en un poblado llamado Van Horn, a unas 110 millas de El Paso, cuando sufrieron un accidente.

El agente Rogelio Martínez perdió la vida tras ser afectado con lesiones traumáticas en la cabeza y sufrir múltiples fracturas. Por obvias razones, su compañero, cuya identidad no ha sido revelada, tampoco tuvo tiempo de revelar detalles sobre lo que les había pasado mientras era trasladado hacia el hospital. Este último resultó gravemente herido y fue hospitalizado durante varios días. A finales de noviembre, el agente despertó de su letargo, fue dado de alta y ya se encuentra con su familia, sin embargo no recuerda nada del incidente.

El sindicato nacional de la Patrulla Fronteriza, el senador federal Ted Cruz, el gobernador texano Greg Abbott y hasta el presidente Trump, manejaron el incidente -desde el primer momento en que este se hizo de conocimiento público- como un ataque. Incluso, Brandon Judd, vocero del sindicato fue más allá de lo evidente y concluyó que este podría tratarse de una “emboscada” y posible agresión con piedras por parte de un grupo de inmigrantes a los que los agentes perseguían.

El único que ha permanecido imparcial en todo el asunto es el Buró Federal de Investigaciones (FBI), que advirtió que todavía no se sabe qué les ocurrió a los agentes e investiga la muerte como una ‘posible agresión’. Desde el pasado lunes, la gubernatura de Texas ofrece una recompensa de 20 mil dólares a quien proporcione información sobre el supuesto ataque. Mientras que el FBI está ofreciendo una recompensa por separado de 50 mil dólares.

Una versión difundida esta semana por el sheriff del Condado de Culberson indica que los agentes posiblemente fueron golpeados por un camión comercial al lado de la carretera, y por el impacto cayeron al barranco donde fueron encontrados.

Óscar Carrillo, sheriff del Condado de Culberson, explicó al periódico Van Horn Advocate que cuando se solicitó ayuda de las autoridades para socorrer a los agentes el pasado 18 de noviembre, el caso se reportó como un incidente que involucraba heridos, no como un posible asalto, como se manejó inicialmente por el sindicato nacional de agentes fronterizos y por otros funcionarios.

Carrillo y varios de sus alguaciles estuvieron entre los primeros policías y equipos de rescatistas en responder a la llamada de auxilio de las autoridades federales en las afueras de Van Horn, a unas 110 millas al sureste de El Paso.

El sheriff explicó que la Interestatal 10 es una vía muy transitada, especialmente por camiones, y que los accidentes ocurren todo el tiempo, en ocasiones por el viento y por conductores que pierden el control de sus vehículos, entre otras razones.

No está claro por qué Martínez y su compañero estaban a un lado de la I-10, pero la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) explicó que los agentes “estaban respondiendo a una actividad” que se había presentado. De acuerdo con las autoridades, Martínez fue a revisar un sensor que se había activado cerca de la carretera Interestatal 10, en Van Horn. El agente notificó por radio a sus compañeros que el sensor había sido activado por el paso de personas, por lo que pidió respaldo. Cuando el resto de los agentes llegó al lugar, ambos hombres se encontraban inconscientes con serias lesiones en varias partes del cuerpo.

Durante el día posterior al hallazgo de los agentes, representantes del Concilio Nacional de la Patrulla Fronteriza (NBPC), el sindicato de la corporación, informaron que traficantes de drogas apedrearon a los agentes.

Para darse una idea de cómo es el trabajo de patrullero estas personas hay que recordar la famosa escena que interpreta Mario moreno Cantinflas, junto a el actor Carlos Pouliot, en la película titulada Por mis pistolas. En ella, el boticario Fidencio Barrenillo, un mexicano norteño, se ve obligado a cruzar la frontera para ir a reclamar una herencia del otro lado del río. Durante su recorrido, el personaje de esta historia se encuentra cara cara con un agente fronterizo que custodia una franja de la frontera, en medio de un desierto. A la redonda no hay más construcciones, por lo tanto no se asoman vecinos, comerciantes, u otros patrulleros. Esta situación -chusca para efectos de la película-, funciona muy bien para explicar el mundo romántico del lejano oeste, pues el personaje principal aprovecha la oportunidad para recalcar ciertos puntos de su discurso pro inmigrante. Como por ejemplo el hecho de que las fronteras deberían estar abiertas entre pueblos hermanos.

En la vida real, la escasez de personal y la inmensidad de la frontera provocan la designación de uno o dos patrulleros para cuidar millas y millas de franja fronteriza. Muchas veces, los grandes despliegues que suelen ver en los anuncios propagandísticos del gobierno, en los que se hace gala de patrullas montadas, flotillas de pick ups o camionetas blindadas, drones sobrevolando el cielo, o helicópteros surcando los aires, suelen ser las excepciones. Por lo general la Patrulla Fronteriza hace este despliegue cuando desea impresionar a algún funcionario de alto nivel que les puede asegurar el incremento de fondos para sus servicios de vigilancia en la frontera. La mayor parte del tiempo, cuando hay personal disponible y se les puede pagar horas extras, los hombres y mujeres a los que les toca la mala suerte de este patrullaje, son enviados a lugares como Van Horn. Cuando el personal no alcanza, son los sistemas automatizados los que hacen la labor de vigilancia. Estamos hablando de alarmas infrarrojas que dan la señal de que alguien ha cruzado la frontera y se dirige hacia el desierto. En otros casos, se ha construido una barrera que nada más impide el paso de autos pero no de animales o de personas. La esperanza es que el desierto sirva de barrera natural para evitar estas migraciones.

Volviendo a lo de la oportunidad política de este incidente, en los pasados días se han barajado infinidad de hipótesis sobre lo que realmente le sucedió a estos dos agentes y que los obligó a bajar por unos riscos y unas quebradas demasiado empinadas. El lamentable incidente fue aprovechado por el presidente Donald Trump y Jeff Sessions, quienes han comparado a la frontera como una zona de guerra, y no perdieron la oportunidad frente a las cámaras para hablar -una vez más- sobre la imperiosa necesidad del muro. El gobierno, desde que se enteró de este percance, sin tener pruebas concluyentes, no dudo en calificarlo como un ataque más de esos que reciben sus patrulleros fronterizos a manos de coyotes o migrantes que se ven frustrados en sus planes por ingresar a los Estados Unidos de forma ilegal. En lo que van del año, se contabilizan 125 agentes que mueren en la línea del deber a nivel nacional. La primera versión sin confirmar que se manejó sobre el ataque es que les habían disparado, luego, se descartó esta teoría y se apuntó a que habían sido apedreados.

Podríamos conceder que eso en realidad fue lo que sucedió, que los atacaron. Sin embargo me causa desconfianza la tardanza en la comunicación oficial para liberar a los medios de comunicación los datos básicos de estas personas. Esto, pese a que se tenía -y se tiene- los nombres desde el principio, como ha ocurrido en otras ocasiones. Cuando por fin se hicieron públicos, se omitió, se cambió, o simplemente se modificó el nombre de Rogelio para hacerlo sonar un poco menos latinoamericano. ¿Con qué sentido? ¿Qué gana el gobierno con manipular ese tipo de información? ¿Acaso evidenciar que el agente en cuestión tiene origen mexicano resta mayor credibilidad a un supuesto ataque en su contra?

El sheriff del Condado de Culberson aseguró que una vez sea finalizado el informe del médico forense sobre Martínez, todos los rumores y las teorías conspirativas que han proliferado se acabarán. Por desgracia, será cuestión de tiempo para que otro incidente como este surja y se culpe a los migrantes de la narrativa de violencia que reina en este país.

*Diego Murcia es escritor y periodista salvadoreño. Escribió para El Faro y La Prensa Gráfica. Posee una Maestría de Bellas Artes en Escritura Creativa por The University of Texas at El Paso y una licenciatura en Comunicación Social por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Vive en la frontera de El Paso (Texas) y Ciudad Juárez (Chihuahua).
 
*Diego Murcia es escritor y periodista salvadoreño. Escribió para El Faro y La Prensa Gráfica. Posee una Maestría de Bellas Artes en Escritura Creativa por The University of Texas at El Paso y una licenciatura en Comunicación Social por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Vive en la frontera de El Paso (Texas) y Ciudad Juárez (Chihuahua).

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Columnas Wed, 06 Dec 2017 14:27:15 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/columnas/21253/Un-muerto-para-el-muro.htm
La importancia de los intelectuales campesinos en la guerra civil http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_10_2000_1345/images%7Ccms-image-000027938.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/ef_academico/21250/La-importancia-de-los-intelectuales-campesinos-en-la-guerra-civil.htm La alianza entre intelectuales urbanos y campesinos que se forjó en la década de 1980 es un elemento clave para comprender los orígenes la guerra civil salvadoreña, pero no se ha apreciado la contribución de los intelectuales campesinos a la articulación de la ideología y la política de los movimientos sociales y revolucionarios. Alrededor del año 1968, en la Habana, el escritor franco-argentino Julio Cortázar fue testigo de una conversación animada entre el poeta salvadoreño Roque Dalton y el líder cubano Fidel Castro. Ambas personas discutieron casualmente los usos de un arma no identificada durante un largo intercambio entre Castro e intelectuales asociados con la institución cultural cubana Casa de Las Américas. Cortázar recuerda que sintió “una alegría infinita” observando las interacciones entre “el corpachón de Fidel y la figura esmirriada y flexible de Roque” mientras los dos hombres intercambiaban una “metralleta abstracta” (es decir, un arma imaginaria) a medida que avanzaba el diálogo.

Esta peculiar conversación entre Castro y Dalton evoca los intrincados papeles que los intelectuales desempeñaron en la política revolucionaria en el apogeo de la Guerra Fría en América Latina. Innumerables estudiantes universitarios, académicos, periodistas, maestros y escritores de toda la región se unieron a movimientos insurgentes después de la Revolución Cubana. Cuba apoyó a intelectuales radicalizados como Dalton que formaron guerrillas en El Salvador, Guatemala y Nicaragua en los años setenta.

En el momento de su encuentro con Castro, Dalton escribió extensamente sobre las perspectivas de la revolución continental anunciada por Ernesto “Che” Guevara en su “Mensaje a la Tricontinental”, un foro revolucionario transnacional creado en La Habana en 1966. En ese mensaje Guevara abogó por la formación de “dos, tres o muchos Vietnams” para socavar el poder estadounidense en las Américas, Asia y África.

Según Dalton, las insurgencias en América del Sur y en América Central respondieron claramente al llamado de Guevara para la “creación de Vietnams latinoamericanos”. En cambio, consideraba que la mayoría de los partidos comunistas de la región eran obstáculos para la “lucha antiimperialista de los pueblos del continente” debido a las tendencias conservadoras, reformistas y “oportunistas de derecha” que él les atribuía. Siguiendo esta lógica, Dalton renunció a su afiliación con el Partido Comunista de El Salvador alrededor del año 1967 y eventualmente se unió a la resistencia armada contra el régimen autoritario en El Salvador.

El célebre Dalton pasó casi una década en Cuba y otros países socialistas, escribiendo y preparándose para la revolución en El Salvador. Pero su participación en la insurgencia salvadoreña resultó fugaz y trágica. La problemática integración de Dalton en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en diciembre de 1973 y su asesinato el 10 de mayo de 1975, a manos de la facción militarista que dirigía la organización, son testimonio de un claro anti-intelectualismo en la izquierda salvadoreña. Militantes de clase media acusaron a Dalton de ser un “intelectual pequeñoburgués” que amenazaba la seguridad de la organización y lo ejecutaron sumariamente. Al comentar sobre el legado de Dalton, Miguel Huezo Mixco, un poeta que se unió a la insurgencia a mediados de la década de 1970 y pasó la guerra civil en Chalatenango, observó cáusticamente que Dalton fue un caso excepcional entre sus pares, en la medida en que estos predicaban rebelión pero nunca tomaron las armas contra el Estado. “Si bien Dalton no fue el prototipo de un soldado, llegó más lejos que todos los poetas de su generación, que le cantaron a la revolución con la metralleta invisible bien guardada en sus armarios”, escribió Huezo Mixco.

Póstumamente, Dalton se convirtió en un ícono cultural en las Américas. Para muchos, sigue siendo el poeta rebelde por excelencia, una figura profundamente arraigada en los imaginarios de las revoluciones latinoamericanas del siglo veinte. Él fue realmente un individuo extraordinario entre los miembros de su generación literaria, que se unieron a partidos y movimientos de izquierda pero nunca tomaron las armas contra el Estado. Su trayectoria política es paralela a la de otros intelectuales centroamericanos posteriores a la Segunda Guerra Mundial que desafiaron al autoritarismo a través de políticas electorales y movilizaciones sociales y eventualmente formaron movimientos revolucionarios armados.

Aquella Nueva Izquierda

En 1960 Dalton se unió a un movimiento de protesta que depuso al Presidente José María Lemus, quien había ordenado medidas represivas contra la comunidad universitaria con el supuesto objetivo de contener la subversión en El Salvador patrocinada por Cuba. En aquel momento, Lemus lo encarceló ilegalmente junto con otros intelectuales universitarios. En 1964, agentes estatales secuestraron a Dalton por segunda vez. Después de escapar de una cárcel clandestina en Cojutepeque, cerca de San Salvador, huyó a Cuba. Se estableció en La Habana y se convirtió en una figura omnipresente en la vida cultural de la ciudad. Junto con otros escritores latinoamericanos y caribeños, realizó un famoso debate en 1969 sobre el papel que los intelectuales desempeñaron en las revoluciones latinoamericanas.

Dalton ha ganado una reputación prominente como un notable poeta latinoamericano y precursor de la insurgencia salvadoreña. Sin embargo, estaba lejos de estar solo; varias cohortes de estudiantes, líderes campesinos, maestros, poetas y trabajadores prácticamente desconocidos, orquestaron las movilizaciones revolucionarias que precedieron la guerra civil.

La trágica experiencia de Dalton en la insurgencia ilustra temas cruciales como el surgimiento de nuevas cohortes de intelectuales que cuestionaron el liderazgo tradicional que los intelectuales comunistas habían jugado en la política popular. A diferencia de sus predecesores comunistas que habían estado activos en la política electoral y reformista durante varias décadas, estos intelectuales emergentes rechazaron el reformismo y en su lugar crearon organizaciones guerrilleras y movimientos sociales revolucionarios para luchar contra el régimen autoritario que había prevalecido en el país desde 1932. Estos intelectuales encarnaron culturas de resistencia que se inspiraron en memorias de levantamientos campesinos indígenas y movilizaciones cívicas en El Salvador, movimientos revolucionarios y anticoloniales de todo el mundo y una variedad de tradiciones intelectuales, políticas y religiosas. Estudiantes y profesores universitarios, intelectuales Católicos, maestros, líderes campesinos y poetas fueron componentes cruciales de esta Nueva Izquierda emergente.

1983. Guerrilleros caminan por un pueblo del norte de Morazán
 
1983. Guerrilleros caminan por un pueblo del norte de Morazán

A pesar de su importancia, la historia de la insurgencia y la contrainsurgencia en El Salvador ha recibido poca atención académica. En Poetas y Profetas de la Resistencia examino la evolución de la alianza entre intelectuales urbanos y campesinos durante las dos décadas que precedieron a la guerra civil en El Salvador (1980-1992), usando el término “intelectuales” para designar a individuos —académicamente formados o no— que articularon la ideología y la política de los movimientos sociales y revolucionarios. Y ofrezco una historia de base de la polarización y movilización que llevó a El Salvador a la víspera de la guerra civil. Combinando el análisis social con una estrecha atención a la conciencia política, examina la evolución de las mentalidades políticas y religiosas y las ideas sobre el cambio histórico entre intelectuales urbanos y líderes campesinos. Estudia interacciones políticas y culturales, con un enfoque de clase transversal, entre la ciudad y el campo —particularmente la pedagogía secular y religiosa— que impulsaron las movilizaciones revolucionarias que anticiparon la guerra civil.

Los frecuentes enfrentamientos entre la comunidad universitaria y el régimen oligárquico-militar durante la Guerra Fría que prevaleció en la década de 1960 llevaron a la politización de los estudiantes universitarios y, en menor grado, de los profesores. Grupos literarios y otros movimientos contraculturales que se formaron en San Salvador, San Vicente y otras ciudades provinciales también se radicalizaron cada vez más. Posteriormente, estos grupos desempeñaron papeles importantes en la formación del movimiento insurgente en la década de 1970, cuando la represión crónica y los amplios cambios ideológicos e institucionales dentro de la Iglesia Católica y en la Universidad de El Salvador contribuyeron a la radicalización de los intelectuales Católicos que se unieron a la insurgencia.

Los líderes campesinos, especialmente en Chalatenango, fueron particularmente influyentes en la formación de la insurgencia. Las alianzas entre los activistas urbanos y los líderes campesinos se formaron en gran parte a través de la pedagogía popular, institucional y religiosa, es decir, la capacitación rural cooperativa, los programas de alfabetización y los talleres sobre la doctrina social Católica.

A lo largo de la década, el contenido de esta pedagogía se volvió más radical en respuesta a las limitaciones estructurales de la política, la economía política y la sociedad salvadoreñas, caracterizadas por el autoritarismo, la represión, los fraudes electorales endémicos, el capitalismo agrario obsoleto y la intransigencia oligárquica con respecto a las demandas de los trabajadores urbanos y rurales. A su vez, esta emergente “pedagogía de la revolución” tensionó y desafió esas estructuras y la política.

La reacción represiva del Estado ante las crecientes movilizaciones sociales de la década de 1970 estuvo acompañada por propaganda estatal ampliamente distribuida que describía a prominentes intelectuales como “el enemigo interno”. Esta propaganda legitimó la represión contra sacerdotes, estudiantes, maestros y líderes campesinos y motivó a muchos de ellos a apoyar a la insurgencia, convirtiéndose así en una causa directa de la guerra civil. Informados por las tradiciones Católica, socialcristiana, marxista, leninista y maoísta y por el espíritu insurgente de los años sesenta, los estudiantes universitarios y poetas formaron grupos insurgentes urbanos y se rebelaron contra el régimen autoritario a principios de los años setenta.

Los intelectuales campesinos desempeñaron papeles centrales en la transformación del relativamente pequeño levantamiento urbano en las insurgencias rurales masivas de 1973 a 1980. La escalada del terror estatal contra las comunidades campesinas en Aguilares, Chalatenango, San Vicente, Usulután, Morazán y otras áreas rurales dinamizó aún más este proceso. La polarización y los enfrentamientos violentos entre los campesinos integrados en las estructuras paramilitares del Estado y los afiliados al movimiento revolucionario también aumentaron significativamente a medida que la crisis política nacional se intensificó a fines de los años setenta.

En 1980, las fuerzas militares llevaron a cabo campañas de tierra arrasada en pueblos y aldeas en el noreste de Chalatenango que resultaron en la destrucción generalizada de las comunidades campesinas. La mayoría de los miembros de estas comunidades huyeron a Honduras, Belice, Nicaragua y otras regiones de El Salvador. Los campesinos que se unieron a las estructuras paramilitares estatales se reasentaron cerca de las principales guarniciones del ejército en Chalatenango. En ese periodo, los intelectuales campesinos y los insurgentes urbanos crearon un ejército guerrillero que libró una guerra revolucionaria de doce años contra los militares y sus aliados campesinos. La dialéctica entre el creciente terror de Estado y la insurgencia urbana y rural en la década de 1970 se convirtió en un prolongado conflicto armado entre el Estado y el FMLN que devastó al país entre enero de 1981 y enero de 1992.

La raíz campesina

Mi libro rastrea los orígenes de ese conflicto en Chalatenango, particularmente las iniciativas educativas anteriores a la creación del movimiento campesino y las interacciones entre los líderes campesinos y los militantes urbanos que formaron la insurgencia. El noreste de Chalatenango es un territorio montañoso cruzado por varios ríos, que limita con Honduras. En la década de 1970, esta área se mantuvo al margen de la economía agroexportadora del país debido a la mala calidad de sus suelos, terreno accidentado y aislamiento relativo de los principales centros urbanos.

Lempa, el río más largo de El Salvador, atraviesa Chalatenango y varios departamentos antes de llegar al Océano Pacífico. Dos presas hidroeléctricas, 5 de Noviembre y El Cerrón Grande, reliquias de proyectos de modernización en los años 1950 y 1970, forman grandes depósitos en el sistema del río Lempa. El río Sumpul atraviesa el noreste de Chalatenango y crea una frontera natural entre El Salvador y Honduras. El río Tamulasco fluye de norte a sur en el embalse de El Cerrón Grande. A principios de la década de 1970, minifundistas y trabajadores rurales de Las Vueltas, San Antonio Los Ranchos, El Portillo del Norte, San José Cancasque, Corral Falso, Potónico, Arcatao y otros pueblos y cantones de esta región crearon uno de los más poderosos movimientos campesinos en la historia reciente de América Latina. Estos pequeños propietarios sembraban cultivos de subsistencia y sufrían precarias condiciones de vida como trabajadores estacionales en cafetales y haciendas de azúcar en otras regiones de El Salvador o migraban a la costa Atlántica de Honduras. A fines de la década, formaron la columna vertebral de la insurgencia en la región central de El Salvador.

Líderes campesinos en Chalatenango, tales como los pequeños terratenientes que fundaron cooperativas rurales, desempeñaron funciones autónomas de liderazgo y pedagogía en comunidades campesinas a principios de la década de 1970 y organizaron un movimiento político que socavó seriamente el régimen oligárquico-militar. En ese momento, se unieron a un centro regional de capacitación cooperativa y se desempeñaron como educadores populares en un programa de alfabetización patrocinado por la Iglesia Católica llamado Escuelas de Radio (Escuelas Radiofónicas). Este programa combinó emisiones de radio diarias de lecciones de educación primaria con la formación de grupos de estudio locales en áreas rurales.

A mediados de la década de 1970, los líderes campesinos en Chalatenango articularon un discurso contrahegemónico que combinaba nociones Católicas de justicia y política de clase. También crearon una potente organización campesina llamada Unión de Trabajadores del Campo (UTC), que jugó un papel importante en las movilizaciones del período. Finalmente, algunos líderes campesinos se unieron a las organizaciones revolucionarias y se convirtieron en líderes insurgentes durante la guerra civil.

De hecho, los intelectuales campesinos fueron los principales catalizadores de las movilizaciones campesinas en Chalatenango, donde establecieron las bases ideológicas y organizativas para el surgimiento de la UTC en sus roles como maestros de las escuelas de radiofónicas, y como líderes cooperativos, predicadores laicos, paramilitares, activistas políticos, y rezadores y rezadoras (expertos en rituales Católicos). Organizaron la expansión masiva del movimiento campesino en las áreas rurales de Chalatenango donde el control estatal era relativamente débil.

Este no fue un caso típico de “desbloqueo de la conciencia campesina” promovido por intelectuales urbanos, ya que los líderes campesinos que fundaron el UTC en Chalatenango ya estaban “politizados” cuando llegaron a la región insurgentes urbanos y sacerdotes diocesanos influenciados por la teología de la liberación a principios de la década de 1970. El proceso constituyó más bien un diálogo entre intelectuales urbanos y campesinos que surgió a través de discusiones políticas y la formulación y ejecución de una estrategia revolucionaria común. La movilización militante de los campesinos se produjo gradualmente, en parte como resultado de su creciente hostilidad hacia la represión oficial. Aunque los insurgentes urbanos desempeñaron un papel en este proceso, la decisión de los campesinos de luchar contra las fuerzas estatales surgió de sus propias comunidades y líderes.

 

*Joaquín M. Chávez (PhD New York University) es Associate Professor of History en The University of Illinois at Chicago (UIC).

** Esta entrega es una adaptación de extractos del libro Poets & Prophets of the Resistance: Intellectuals & the Origins of El Salvador’s Civil War (New York and Oxford: Oxford University Press, 2017) del historiador Joaquín M. Chávez. Traducción al Español por Beatriz Maida y Héctor Lindo Fuentes.

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EF Académico Wed, 06 Dec 2017 14:05:35 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/ef_academico/21250/La-importancia-de-los-intelectuales-campesinos-en-la-guerra-civil.htm
“Es de profunda ignorancia decir que casos como el de los jesuitas ‘reabren heridas’” http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027736.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/ef_radio/21251/“Es-de-profunda-ignorancia-decir-que-casos-como-el-de-los-jesuitas-‘reabren-heridas’”.htm En este programa hablamos con el coordinador del equipo de procesos de justicia, Arnaú Baulenas, sobre la petición de reapertura del caso de asesinato de los padres jesuitas y también, sobre las declaraciones del coronel Inocente Montano en España. EF Radio Wed, 06 Dec 2017 09:01:21 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/ef_radio/21251/“Es-de-profunda-ignorancia-decir-que-casos-como-el-de-los-jesuitas-‘reabren-heridas’”.htm La defensa de Montano peca de inocente http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000027310.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/columnas/21244/La-defensa-de-Montano-peca-de-inocente.htm El coronel Inocente Orlando Montano ha comparecido ante un juez español. Extraditado desde los Estados Unidos a petición de la Audiencia Nacional de España, se le juzga con base al principio de jurisdicción universal, por su participación en la conspiración que condujo al asesinato en la UCA, el 16 de noviembre de 1989, de seis sacerdotes jesuitas y dos mujeres. Cinco de las víctimas poseían nacionalidad española, lo que habilita al poder judicial de ese país para proceder a su juzgamiento.

Montano ha comenzado a construir su discurso de defensa basado en al menos tres argumentos: que no tuvo conocimiento de las órdenes que anticiparon los hechos, que no formaba parte de la cadena de mando militar y que al momento de producirse el asesinato de los jesuitas, el expresidente Cristiani se encontraba presente en el Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada.

Estos argumentos ya habían sido anticipados la semana pasada por el abogado defensor de los militares, quien ha insistido en la idea de que Montano no tenía mando sobre personal militar, pues desde su cargo de viceministro, únicamente impartía órdenes a los miembros de los cuerpos de seguridad.

La postura anterior, contradice las conclusiones que la Comisión de la Verdad alcanzó en su informe de 1993, cuando en el capítulo relativo a la “Violencia contra opositores por parte de agentes del Estado” señaló que: “…El entonces coronel René Emilio Ponce, en la noche del día 15 de noviembre de 1989, en presencia de y en confabulación con el general Juan Rafael Bustillo, el entonces coronel Juan Orlando Zepeda, el coronel Inocente Orlando Montano y el coronel Francisco Elena Fuentes, dio al coronel Guillermo Alfredo Benavides la orden de dar muerte al sacerdote Ignacio Ellacuría sin dejar testigos…”.

La presencia del coronel Montano en el Estado Mayor y su participación en las reuniones que se realizaron durante la tarde y en la noche previa al crimen está comprobada. En cuanto a su posición en la “cadena de mando” de la época, esta no era meramente “decorativa” ni “periférica”. Al contrario, parece obviarse que su cargo como viceministro de Defensa y de Seguridad Pública le permitía ejercer el mando sobre los cuerpos se seguridad de la época (Policía Nacional, la Guardia Nacional, la Policía de Hacienda...) y que como coronel del Ejército también tenía capacidad de mando sobre unidades militares. Aunque no fue él quien dio la orden de asesinar a los jesuitas, estuvo presente en todas las reuniones previas que se sucedieron, abandonando el Estado Mayor aproximadamente a las dos de la mañana del 16 de noviembre, cuando las tropas del Batallón Atlacatl ya se encontraban en el campus de la UCA.  

Montano además formaba parte del alto mando militar, conocía los planes y secretos de defensa y seguridad pública. En junio de 1990, apareció al lado del entonces ministro de Defensa Nacional, general Rafael Humberto Larios, en una conferencia de prensa a la que asistieron la mayoría de medios de prensa nacionales e internacionales. Apareció defendiendo a la institución castrense de las acusaciones públicas formuladas a raíz del presente caso, rodeado de sus compañeros de tanda. El adulto mayor que ahora aparece tan frágil, postrado en una silla de ruedas durante su extradición rumbo a España, aparecía entonces con uniforme de combate, dispuesto a atacar y a defender con el poder que le daba el mando sobre los temidos cuerpos de seguridad de entonces, a cualquiera que intentara destruir y calumniar a su institución armada, como se estilaba decir en los discursos de antaño.

En cuanto a la responsabilidad del presidente Cristiani en el caso, ya se ha señalado que este fue convocado la noche del 15 de noviembre de 1989 a las instalaciones del Estado Mayor Conjunto para conocer el contenido de los acuerdos alcanzados en una reunión previa, de la que al menos hasta ahora, no existe evidencia que haya participado directamente. Entre estas decisiones del Alto Mando y de las cuales participó Montano, estaba la de hacer uso de la aviación y de la artillería en sectores populosos de San Salvador, así como la necesidad de tomar medidas en contra de aquellos que eran identificados como  simpatizantes de la guerrilla.

Al respecto, la  Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en su informe de 1999 sobre este caso, recuerda que: "Miembros de la Fuerza Armada solían calificar a la UCA como un "refugio de subversivos". El coronel Juan Orlando Zepeda, viceministro de Defensa, acusó publicamente a la UCA de ser el centro de operaciones donde se planifica la estrategia terrorista del FMLN. El coronel Inocente Orlando Montano, viceministro de Seguridad Pública, dijo públicamente que los jesuitas estaban plenamente identificados con los movimientos subversivos..." (Párrafo 80 del Informe 136/99 de la CIDH). La presencia del expresidente Cristiani lo compromete a este y no exime de responsabilidad legal ni moral a los militares que previamente participaron en la toma de tales deciciones, entre estos Montano, cuyo encubrimiento de los autores intelectuales de este hecho tambien ha sido señalada por la Comisión de la Verdad y por la CIDH.

Montano arrastra el peso de su pasado, el peso de un mando que no ejerció para impedir que sus subordinados violaran sistemáticamente los derechos humanos de la población. En un informe preparado por una experta comisionada por el gobierno estadounidense, en el que se documentan operativos militares y de seguridad bajo responsabilidad de Montano durante los años ochenta, se le vincula con 65 ejecuciones sumarias en las que la víctima está identificada, 51 desapariciones forzosas, 520 casos de torturas y 533 detenciones arbitrarias. Demostrar su inocencia en el encubrimiento del caso jesuitas, obviando que en 1989 prevalecía el poder militar sobre el civil, o afirmando su desconocimiento total de lo que se fraguaba, como si hubiera sido una figura decorativa y más aún, sugerir que la presencia de Cristiani le excluye de cualquier responsabilidad, es ocultar lo que en diversos informes de derechos humanos ya se ha demostrado: que de inocente solo tiene el nombre y que la impunidad de la que gozó durante casi treinta años está llegando a su fin.

San Salvador, 4 de diciembre de 2017.

Roberto Burgos Viale es investigador de El Faro y abogado de derechos humanos. Especialista en temas anticorrupción. Foto: Fred Ramos
 
Roberto Burgos Viale es investigador de El Faro y abogado de derechos humanos. Especialista en temas anticorrupción. Foto: Fred Ramos

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Columnas Tue, 05 Dec 2017 19:16:33 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/columnas/21244/La-defensa-de-Montano-peca-de-inocente.htm
La policía de Honduras en paro http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1333/images%7Ccms-image-000027932.jpg http://www.elfaro.net/es/201712/ef_foto/21248/La-policía-de-Honduras-en-paro.htm Miembros de la Policía Nacional de Honduras descansan frente a la sede de fuerza especial de agentes 'Cobra'. Los policías se niegan a tomar medidas enérgicas contra los manifestantes que protestan contra la reelección del presidente Juan Orlando Hernández. Nueve días después de los comicios, el Tribunal Supremo Electoral todavía no ha declarado a un ganador, aunque las últimas proyecciones perfilaban a Hernández a la cabeza. La policía también se niega a tomar medidas contra los partidarios del candidato opositor, Salvador Nasralla, que se niegan a reconocer los resultados anunciados por las autoridades electorales y denuncian un fraude electoral. EF Foto Tue, 05 Dec 2017 18:15:45 +0100 http://www.elfaro.net/es/201712/ef_foto/21248/La-policía-de-Honduras-en-paro.htm