El Faro http://elfaro.net Periodismo independiente y audaz de El Salvador y Centroamerica con noticias, reportajes, investigac es Copyright 2020, El Faro Thu, 20 Feb 2020 21:42:49 +0100 El Faro Alternativas después de un autogolpe - Por José Luis Sanz http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24047/Alternativas-después-de-un-autogolpe---Por-José-Luis-Sanz.htm 360 grados Thu, 20 Feb 2020 11:47:07 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24047/Alternativas-después-de-un-autogolpe---Por-José-Luis-Sanz.htm Quitarle dientes al IAIP no es "buena onda" http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1333/images%7Ccms-image-000032954.JPG http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24035/Quitarle-dientes-al-IAIP-no-es-buena-onda.htm Que el excomisionado culpe a los demás miembros del IAIP de su renuncia es desconocer qué es un proceso conforme a derecho, llamando erróneamente al cumplimiento de la LAIP una forma de “despotricar en su contra". El acceso a la información pública ha sido uno de los más grandes logros para El Salvador, tanto que la misma Sala de lo Constitucional llegó a afirmar que era “el oxígeno de la democracia”, y es que igualmente esencial se vuelve contar con las herramientas, procesos e información clara y accesible para garantizar el buen funcionamiento de la balanza del poder, a través de la participación y la contraloría ciudadana. Sin embargo, hay más de una forma, algunas muy sutiles, de cortarle espacio a la transparencia y darle paso a la opacidad, el secretismo y el autoritarismo.

Lo que ha estado ocurriendo alrededor del Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP), lo resumirían los abuelos como lo que mal empieza, mal acaba y es que, antes de entrar en materia, hay que recordar que en un sistema democrático son igualmente importantes las formas y los fondos: los procesos viciados y oscuros jamás resultarán en acciones o decisiones al servicio del interés público, y ahí es que entra la transparencia, permitiéndonos conocer, evaluar e incidir.

Entonces nos enfrentamos a la realidad innegable de que quien maneja la información y el acceso a ella tiene mucho poder, y esto vuelve atractivo el control sobre el IAIP; quienes resultan electos como comisionados tienen la función de mediar para promover el acceso a información pública, obligar a otras instituciones a entregarla y desclasificar información que estuvo oculta o que trató de mantenerse en secreto aun cuando no cumplía ninguno de los supuestos para hacerlo. Partidas secretas, pago de viajes y demás jamás hubieran salido a luz de no ser por el IAIP.

En el marco de este juego de poderes e intereses fue que ocurrió el nombramiento del ahora excomisionado Juan Carlos Turcios, las irregularidades, la falta de publicidad y la desinformación estuvieron presentes desde su proceso de selección hasta el día de su renuncia.  Se sabía que el resultado no iba a ser bueno desde que no se permitió, durante el proceso de selección de la terna del sector de periodistas, la observación de ciudadanos y organizaciones imparciales e independientes, a pesar de que, en ocasiones anteriores, esto había ocurrido sin ningún inconveniente; el silencio de la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia ante la solicitud del Grupo Promotor de la Ley de Acceso a la información pública fue una de las primeras señales de alarma.

Como era de esperar, el resultado de un proceso cerrado y oscuro resultó en el cuestionable nombramiento de Turcios, quien hasta la semana anterior a su designación había fungido como director de Comunicaciones del Ministerio de Gobernación, cargo del cual nunca presentó renuncia en forma pública; por lo que inmediatamente a su juramentación, y sin ningún otro acto administrativo de por medio, se presentó al IAIP para hacer valer su nombramiento.

Como se comprueba con las grabaciones de video de diversos medios de comunicación, el entonces recién nombrado comisionado, por un lado, no sabía cuál era la posición que iba a ocupar y, por el otro, los miembros del IAIP no habían sido siquiera notificados de su elección, juramentación ni llegada.

Resulta contradictorio leer en uno de los comunicados que publicó en su cuenta de Twitter, correspondiente al 12 de febrero, el reconocimiento de que “el primer paso de la corrupción es aceptar un trabajo para el que no está capacitado”, cuando él mismo solicitó una reunión a puerta cerrada para que le informaran más del puesto. Si algo no era secreto era que, a pesar de afirmar que cumplía los requisitos de ley para ser electo, sus años como presentador de televisión y su trabajo anterior no lo salvaron de su falta de idoneidad e imparcialidad para asumir el cargo.

Hay una clara contradicción entre sus publicaciones y sus acciones: a pesar de que dice tener la “disposición de garantizar a cada ciudadano acceso total y transparente a la información del Estado con verdad integra”, en ningún momento se mostró dispuesto a dar declaraciones a los medios de comunicación, gremio del que venía electo, y procuró que toda la transición se diera a puerta cerradas, tal cual fue su elección. Esto no fue, por decir lo menos, muy “buena onda” de su parte.

La situación tomó un giro extraordinario cuando, al incorporarse a sus funciones, durante dos días consecutivos fue recusado por ciudadanos y organizaciones de sociedad civil; el fundamento fue claro y válido: al ser información asociada con su jefe anterior, con quienes continuaba habiendo un nexo fuerte, ponían en tela de juicio su imparcialidad para decidir sobre la información en cuestión; nuevamente, la información es poder. El excomisionado Turcios se rehusó a brindar declaraciones a los medios de comunicación; puede que su negativa a pronunciarse sobre los cuestionamientos a su imparcialidad respondieran a que tal vez comparte la premisa de un famoso cantante “Lo que se ve, no se pregunta”.

Finalmente, tras haber tomado posesión el 10 de febrero, en una nueva publicación el 12 de febrero en sus redes sociales, aseguró que había presentado su renuncia al presidente de la República, notificación que hasta la fecha jamás llegó formalmente al IAIP.

Como motivos que justificaban su renuncia, dijo que “he sido víctima de un ataque sistemático de distintos sectores que se han empeñado en obstruir mis labores”, en resumidas cuentas, que la culpa ha sido de todos, no suya al aceptar un cargo frente al que tiene un evidente conflicto de interés. Esto deja todavía más evidencia su falta de idoneidad para el cargo al no comprender que no basta el aparente cumplimiento de los requisitos del artículo 54 como único filtro para ser electo y conocer de los casos; en cambio, culpa a la sociedad civil, que sabe que sus argumentos y cuestionamientos no fueron “pobres y poco profesionales”, sino que conoce sus derechos y hace un ejercicio válido de ellos al utilizar los mecanismos legales e institucionales para garantizar un proceso justo ante una autoridad imparcial.

Restar validez a las preocupaciones ciudadanas y desprestigiar a las organizaciones y ciudadanos en el ejercicio de sus derechos, únicamente porque resultan contrarias al interés de un funcionario público, es una actitud que sí “riñe con la transparencia y la ética”, propia de la calidad que ostentaba y es uno de los primeros pasos en la vía a la criminalización del ejercicio de derechos, actitud propia de sistemas autoritarios, tan en boga durante estas semanas.

Que el excomisionado le eche la culpa a los demás miembros del IAIP es desconocer qué es un proceso conforme a derecho, llamando erróneamente al cumplimiento a la Ley de Acceso a la Información Pública por parte de sus excompañeros una forma de despotricar en mi contra (…) y que utilizan técnicas ruines y desleales, cuando estos aplicaron decisiones conforme jurisprudencia y derecho, reiterando su compromiso con la transparencia y la no imposición de agendas particulares. Tampoco es culpa de quienes sabemos que el sistema necesita de transparencia y legitimidad en sus formas y fondos para dotar de equilibrio e independencia a las instituciones y órganos del Estado.

Esta no es la primera vez que la imparcialidad del IAIP y el acceso a la información pública han sido puestos a prueba a raíz de decisiones y acciones del ejecutivo. Tenemos como grave antecedente el acceso indebido a información personal de quienes solicitamos acceso a la información pública, por lo que debemos mantenernos atentos ante otras formas de cortarle las alas a la transparencia.

Así que, aunque la renuncia de Juan Carlos Turcios responda, según él, a nuestra culpa y al  “compromiso" que tiene con la transparencia y con los ciudadanos,  queda el reto pendiente de las nuevas elecciones para sustituirle en su cargo. Ojalá en esta ocasión recordemos que lo que mal empieza, mal acaba y que lo “buena onda” no es suficiente para ser considerado transparente.

Eva López es abogada y directora de Derechos Humanos y anticorrupción en Futuro Abierto. Actualmente cursa el Máster Iberoaméricano en Política Anticorrupción, con la Universidad de Salamanca.
 
Eva López es abogada y directora de Derechos Humanos y anticorrupción en Futuro Abierto. Actualmente cursa el Máster Iberoaméricano en Política Anticorrupción, con la Universidad de Salamanca.

]]>
Columnas Thu, 20 Feb 2020 11:33:51 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24035/Quitarle-dientes-al-IAIP-no-es-buena-onda.htm
La función más valiosa del Parque del Bicentenario no es estética: es ser bosque - Por Erika Gómez http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24045/La-función-más-valiosa-del-Parque-del-Bicentenario-no-es-estética-es-ser-bosque---Por-Erika-Gómez.htm 360 grados Wed, 19 Feb 2020 15:42:44 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24045/La-función-más-valiosa-del-Parque-del-Bicentenario-no-es-estética-es-ser-bosque---Por-Erika-Gómez.htm El 9F no fue un mero berrinche presidencial - Por Roberto Rubio http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24044/El-9F-no-fue-un-mero-berrinche-presidencial---Por-Roberto-Rubio.htm 360 grados Wed, 19 Feb 2020 15:39:15 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24044/El-9F-no-fue-un-mero-berrinche-presidencial---Por-Roberto-Rubio.htm El 9F no fue un mero berrinche presidencial http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000032956.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24042/El-9F-no-fue-un-mero-berrinche-presidencial.htm Más allá del berrinche, la intención real era la intervención militar del poder Legislativo, y de ahí escalar a una peligrosa aventura autoritaria. Si no lo hizo es porque no pudo y no tuvo los soportes nacionales e internacionales. Nayib Bukele llegó a la presidencia con popularidad y una oposición débil y desprestigiada. Construyó una extendida narrativa a su favor, una de buenos y malos, donde él es el bueno y los diputados los malos; el Ejecutivo el cielo y la Asamblea el infierno; ganando casi todas las batallas libradas contra los partidos políticos de oposición. Llegó también acompañado de un importante respaldo de gremiales y grandes grupos empresariales; con un clima de negocios mejorado, desde donde se anunciaban promesas de millones de inversión privada. Fue arropado por buena parte de la comunidad internacional, especialmente de los Estados Unidos, quien sintió el alivio de no tener que lidiar con un gobierno distante, aliado de los otrora países del socialismo del siglo XXI. Arribó así beneficiándose de un “efecto de contraste”, el cual favoreció cercanía y apoyo de empresarios y de Estados Unidos con el nuevo presidente. Desarrolló un fuerte control de los medios de comunicación y una aplastante y temida presencia en las redes sociales. Asimismo, en sus primeros meses de gestión, aparece como el autor de tasas reducidas de homicidios, las cuales generan la percepción en gran parte de la población de que ahora había mayor efectividad en el combate a las pandillas y mayores niveles de seguridad.

Llegó sin mayores muros de contención, y con elevados pedestales de apoyo y simpatía. De repente se sintió en el Olimpo. Y desde ahí creyó que podía lanzarle rayos a la democracia sin mayores consecuencias. Pero el humano endiosado no es Zeus, y el endiosamiento del simple mortal lleva a crasos errores y produce graves consecuencias. Los cálculos fallaron y las máscaras cayeron. Y lo que aparentemente fue un mero berrinche presidencial por la no autorización para solicitar un préstamo, colocó al país patas arriba y en el espejo de las tristes dictaduras militares.

Las reacciones no se hicieron esperar. Muros de contención se erigieron, y los pedestales de apoyo se agrietaron o cayeron. Un sector de la sociedad salvadoreña organizada se movilizó en contra del posible inicio de una etapa autoritaria gestionada a punta de fusiles. La indignación ciudadana se activó ante la presencia viva de un hecho que creíamos expulsado de nuestro devenir democrático: el Golpe de Estado; un intento de golpe dirigido a uno de los poderes del Estado o, más específicamente, la toma de la Asamblea Legislativa por el ejército.

Ciudadanos y ciudadanas de amplios y muy diversos sectores se unieron espontáneamente en la condena. Gremiales empresariales denunciaron con valentía la intentona e hicieron ver al gobierno las negativas consecuencias económicas de la acometida antidemocrática. Los medios de comunicación tradicionales y no tradicionales mostraron profesionalmente las informaciones, sin los dictados de Casa Presidencial; y las redes sociales, ahora ya sin miedo a los rayos del falso Zeus, se inundaron de condenas. La comunidad internacional reaccionó sorprendida y asustada, y mandó con Hermes sólidos mensajes de advertencia a la fantaseada morada del Olimpo. La mensajería norteamericana fue muy importante. Finalmente, la Sala de lo Constitucional cerró legalmente con broche de oro el avance de la intentona golpista.

En fin, la sociedad salvadoreña mostró que hay límites que no se pueden violentar. Nos reveló que todavía tiene madurez y capacidades instaladas para frenar a aquellos que quieren traspasar nuestros frágiles linderos democráticos, los cuales con tanta sangre se lograron establecer (como también lo mostró la ciudadanía ante el triste decreto 743, o durante el asalto de la Corte Suprema de Justicia por el poder Legislativo, al intentar imponer al magistrado Ovidio Bonilla en la presidencia de la Corte). Dentro de la sociedad salvadoreña se podrá criticar nuestro incipiente proceso democrático, y muchos sentirán que este poco les ha servido para mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, aprecian mucho más no tener que mal vivir sometidos a dictados divinos sustentados en bayonetas.

Ahora bien, ¿se trató solamente de un berrinche presidencial? ¿Fue sólo un fracasado show mediático? ¿Se han frenado las intenciones de derribar instituciones y lograr poder total anulando los otros poderes? No lo creo. Más allá del berrinche, la intención real era la intervención militar del poder Legislativo, y de ahí escalar a una peligrosa aventura autoritaria. Si no lo hizo es porque no pudo y no tuvo los soportes nacionales e internacionales para hacerlo. Posiblemente habrá un repliegue, pero faltan más de cuatro años donde seguramente aparecerán otras intentonas antidemocráticas, pues el humano siempre se creerá divino. De ahí la importancia de que los responsables y cómplices de la intentona golpista sean sancionados. Caso contrario, la impunidad dejará la puerta abierta para nuevas aventuras autoritarias. De ahí que sea fundamental fortalecer aquellos emergentes muros de contención internos y externos, pues si se debilitan, el peligro seguirá latente.

Roberto Rubio es economista con un Doctorado en Estudios del Desarrollo otorgado por la Universidad Católica de Louvain-la-Neuve, Bélgica, y un Doctorado (c) en Ciencias Económicas de la Universidad Complutense de Madrid, España. Obtuvo su Licenciatura en Ciencias Económicas en UCA de El Salvador. Desde 1998 a la fecha ejerce como Director Ejecutivo de la FUNDE, y desde el 2012 es Coordinador del Capítulo Nacional de Transparencia Internacional.
 
Roberto Rubio es economista con un Doctorado en Estudios del Desarrollo otorgado por la Universidad Católica de Louvain-la-Neuve, Bélgica, y un Doctorado (c) en Ciencias Económicas de la Universidad Complutense de Madrid, España. Obtuvo su Licenciatura en Ciencias Económicas en UCA de El Salvador. Desde 1998 a la fecha ejerce como Director Ejecutivo de la FUNDE, y desde el 2012 es Coordinador del Capítulo Nacional de Transparencia Internacional.

]]>
Columnas Wed, 19 Feb 2020 15:29:14 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24042/El-9F-no-fue-un-mero-berrinche-presidencial.htm
Alternativas después de un autogolpe http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000032910.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24041/Alternativas-después-de-un-autogolpe.htm Con sus formas nuevas, el presidente millennial ha venido dando con los años muestras de tener el mismo deseo revisionista de los viejos tiranos. El pasado 16 de enero, por primera vez desde que en 1992 se firmaron los acuerdos de paz que pusieron fin a la sangrienta guerra civil, el Gobierno de El Salvador no conmemoró la fecha. Al presidente Nayib Bukele, que se toma selfies en la Asamblea General de Naciones Unidas y se tuitea con youtubers mientras consolida el Gobierno más fuerte -y más frenético- de la historia reciente del país, le estorba el pasado. Debió pensar que celebrar el legado de los viejos partidos a los que él derrotó en las urnas hace un año, aunque su aporte fuera poner final a un conflicto que costó alrededor de 75.000 vidas ensuciaba su narrativa de refundación nacional y dignificaba a la oposición.

Con sus formas nuevas, el presidente millennial ha venido dando con los años muestras de tener el mismo deseo revisionista de los viejos tiranos. Una de las primeras medidas que tomó al llegar el cargo, en junio de 2019, fue dejar de usar el escudo nacional y sustituirlo por un emblema simplificado en una aureola de catorce estrellas. Tres años antes, al ganar la alcaldía de San Salvador, ya había sustituido el escudo de armas de la capital, vigente desde 1943, por otro de nuevo cuño con laureles y espadas cruzadas. Anécdotas tal vez. O pistas para entender por qué Nayib Bukele ignoró la tarde del domingo 9 de febrero el enorme significado que tiene, en un país de traumático pasado dictatorial, que un presidente entre con docenas de militares armados en el salón de plenos de la Asamblea Legislativa.

Minutos después de que Bukele se presentó en la tarima este domingo 9 de febrero, repitió frente a centenares de personas el mismo gesto que realizó aquella madrugada del 3 de febrero de 2019, cuando anunció que había ganado la Presidencia de El Salvador. Bukele se tomó una selfie . Foto de El Faro: Carlos Barrera 
 
Minutos después de que Bukele se presentó en la tarima este domingo 9 de febrero, repitió frente a centenares de personas el mismo gesto que realizó aquella madrugada del 3 de febrero de 2019, cuando anunció que había ganado la Presidencia de El Salvador. Bukele se tomó una selfie . Foto de El Faro: Carlos Barrera 

Aún es incierto, a dos semanas del amago de autogolpe, hasta dónde hubiera sido capaz de llegar Bukele ese domingo sin las advertencias diplomáticas y del sector privado nacional en las horas previas a su asonada. Hasta la mañana del día 9 hubo reuniones privadas entre grupos de embajadores y funcionarios del Ejecutivo, para tratar de desactivar lo que se anticipaba como un posible quiebre democrático. El mismo Bukele, en un discurso ante miles de simpatizantes minutos después de abandonar el hemiciclo, dijo que si lo deseaba podía disolver en ese preciso instante el Congreso.

Dijo también que no lo hacía porque, en oración, Dios le acababa de pedir una semana de paciencia.

Bukele, que se siente por encima de las convenciones de su cargo y libre de los formalismos de la ley, estaba decidido a demostrar que su proyecto político no se sujeta a normas. Que tiene, con significado completo, el poder. Hasta donde decida y de la mano de la Fuerza Armada y la Policía. Se lo quería hacer saber a los diputados, que en un tímido amago de independencia se resisten a autorizar la negociación de un préstamo para programas de seguridad; se lo estaba haciendo saber a todo el país.

24 horas después, la firme reacción de la Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Legislativa y otras instituciones, de la sociedad civil en El Salvador, y la unánime condena internacional, rompieron en parte su burbuja. Bukele debería saber ahora que no es más grande que la historia.

Pero es probable que ni el descalabro de su perfil internacional ni la confirmación entre los salvadoreños del hambre autoritaria de su presidente basten para detener el crecimiento de su poder. Sale sin duda debilitado de esta crisis, pero a Nayib Bukele le quedan más de cuatro años de Gobierno, y la fragilidad del resto de partidos le mantiene en sólida ventaja -más incluso que su propia popularidad- para lograr mayoría absoluta en las elecciones legislativas de febrero de 2021. Bukele seguirá gobernando casi sin oposición hasta 2024 a no ser que la imagen de los militares armados en el Congreso haya hecho estallar también una burbuja en el resto de salvadoreños.

El fenómeno político de Bukele es en gran medida resultado del agotamiento y descrédito de la derechista Arena y la exguerrilla del FMLN, las dos fuerzas políticas que protagonizaron la postguerra y aún simbolizan en El Salvador la batalla ideológica. Sus 30 años consecutivos de Gobiernos, cada vez más corruptos, incapaces de dar solución a los altos niveles de desigualdad y violencia del país descompusieron a ambos partidos bajo la mirada complaciente de la mayoría de medios de comunicación y entre los aplausos ciegos de sus militantes.

Como ellos, Bukele se ha alimentado desde el inicio de su Gobierno de la complicidad de múltiples actores nacionales y de la apatía de tantos otros a pesar de sus repetidas señales de autoritarismo. Sin pasar por alto la reducción de las cifras de homicidios y el prometedor ambiente de inversión que había logrado crear, la presidencia de Nayib Bukele está marcada por el nepotismo, la opacidad, el insulto constante a cualquier adversario, el veto más descarado a medios de comunicación críticos y la respuesta agresiva a cualquier señalamiento de conflicto de intereses o posible corrupción en su Gabinete. Ya en 2016 había dejado ver su talante cuando, siendo alcalde de la capital, organizó un mitin y pronunció un incendiario discurso ante la Fiscalía general, que le investigaba por organizar presuntamente ataques digitales contra uno de los principales periódicos del país. Dos años después, en diciembre de 2018, en plena campaña presidencial, denunció desde Twitter un inexistente fraude – luego desmentido por su propio partido- y lanzó a una horda de sus simpatizantes a cercar por horas el Tribunal Supremo Electoral.

Aun así, una vez llegó a la presidencia, la empresa privada que antes le tildaba de populista comenzó a fotografiarse con él y aplaudir su programa económico; diputados de otras banderas empezaron a gravitar alrededor de sus propuestas, deseosos de contagiarse de los desorbitantes niveles de popularidad del mandatario; y periódicos y canales de televisión que a diario le atacaban o invisibilizaban comenzaron repentinamente a ensalzar sin pudor sus acciones o argumentos.

Nayib Bukele llegó hasta la toma del Congreso embriagado por su ambición y su desprecio hacia los corsés que le impone lo que él llama “el sistema” y no es sino el marco democrático; pero también subido en los hombros de quienes en su entorno más cercano le regalan síes complacientes, aquellos que piensan que a su sombra harán negocio, de las mayorías que le aplauden sedientas de esperanza y de quienes tienen miedo comprensible a confrontar con un hombre protegido por un ejército de trolls en redes sociales.

Si las alarmas del domingo 9 se apagan con el paso de los días, si los distintos partidos políticos no se revisan y regeneran en los meses siguientes, si no repuntan la participación ciudadana, el debate público y el periodismo independiente, el costo que Bukele está pagando por su delirio se le tornará asequible.

No hace falta alejarse demasiado en el pasado: la Centroamérica reciente repite una y otra vez que la falta de alternativas engendra monstruos, o los preserva. Nada cambió en Honduras tras el golpe de Estado de 2009 o después del fraude que permitió a Juan Orlando Hernández reelegirse en 2017. Y hay un silencio internacional sepulcral alrededor del alud de indicios de la implicación en narcotráfico del presidente hondureño por una razón simple: sus adversarios políticos son inviables. En poco ha quedado la condena internacional a la violenta represión que Daniel Ortega desató en Nicaragua en abril de 2018 y que un año y medio después se mantiene en forma de decenas de presos políticos y miles de personas en el exilio. Y Jimmy Morales logró completar su mandato como presidente de Guatemala el pasado 14 de enero pese a las múltiples acusaciones de corrupción en su contra. Alcanzó incluso a desarticular la incómoda Comisión Internacional contra la Impunidad de Naciones Unidas (Cicig) que metió en la cárcel a su antecesor y había comenzado a debilitar los pactos de élites que tienen secuestrado el país. ¿Por qué los excesos de Bukele habrían de tener una respuesta mayor o desencadenar un cambio de rumbo?

Si en El Salvador no se reconstruye un mapa de contrapesos, es incierto el alcance que tendrán las resoluciones de condena a su toma del Congreso. Si las instituciones y la presión ciudadana no logran renuncias, admisión de responsabilidades, alguna rectificación, la indignación por las maneras dictatoriales de Bukele se apagará en las hemerotecas mientras él consolida su autoridad. Puede que Bukele no conozca, comprenda o respete la historia de El Salvador, pero si la ciudadanía permite que la imagen de docenas de militares armados tomándose la Asamblea Legislativa deje de martillar conciencias, se diluya sin consecuencias, la responsabilidad por lo que venga no será solo del presidente.

Un viejo amigo español me contó una vez que lo primero que dijo su madre cuando se enteró, el 23 de febrero de 1981, de que la Guardia Civil había entrado pegando tiros en el Congreso de los Diputados en Madrid y los militares estaban en las calles de varias ciudades con la intención de dar un golpe de Estado fue “Qué vergüenza, qué vergüenza”. La España que ya se creía democrática resulta que no lo era tanto y al país se le veían aún las capas de dictadura a través de las grietas del nuevo maquillaje.

El Faro y El País se unen para ampliar la cobertura y conversación sobre Centroamérica. Cada 15 días, el sábado, un periodista de El Faro aportará su mirada en El País a través de análisis sobre la región, que afronta una de sus etapas más agitadas.
 
El Faro y El País se unen para ampliar la cobertura y conversación sobre Centroamérica. Cada 15 días, el sábado, un periodista de El Faro aportará su mirada en El País a través de análisis sobre la región, que afronta una de sus etapas más agitadas.

]]>
Columnas Wed, 19 Feb 2020 08:44:22 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24041/Alternativas-después-de-un-autogolpe.htm
Rumbo a 2021 http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_569_68_1441_648/images%7Ccms-image-000032955.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/el_farolero/24040/Rumbo-a-2021.htm La mirada de Otto a la renuncia de Gustavo López Davidson El Farolero Tue, 18 Feb 2020 15:47:38 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/el_farolero/24040/Rumbo-a-2021.htm El diablo en la cocina - Por Sergio Ramírez http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24039/El-diablo-en-la-cocina---Por-Sergio-Ramírez.htm 360 grados Tue, 18 Feb 2020 10:38:17 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24039/El-diablo-en-la-cocina---Por-Sergio-Ramírez.htm El diablo en la cocina http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_276_2362_1850/images%7Ccms-image-000024217.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24037/El-diablo-en-la-cocina.htm En mi infancia me mantuve lejos de la cocina, expulsado apenas osaba asomarme; la cocinera, me amenazaba con el cucharón en la mano. Y por eso es que me convertí en un cocinero teórico, que es como me califica mi mujer. El orgulloso y pedante marqués de Queensbury, inventor de las reglas del boxeo, se hallaba indignado tras descubrir la pecaminosa relación de su hijo con Oscar Wilde, alrededor de la cual la maledicencia tejía su alegre red en Londres. Entonces escribió una brevísima nota para el poeta y, muy al estilo británico, se la dejó con el conserje de su club: "Para Oscar Wilde, ostentoso sodomita [SIC]".

El agraviado demandó por injurias al marqués, y el sonado juicio, que tuvo lugar en marzo de 1895, se volvió contra él, al punto de que fue condenado a prisión en la cárcel de Reading. Un juicio de la sociedad victoriana, estrictamente hipócrita, en contra del homosexualismo como desviación de las leyes de la naturaleza y, por tanto, como vicio y pecado capital.

En El perfeccionista en la cocina, el novelista Julien Barnes recuerda el interrogatorio que, durante la vista del juicio, Wilde sufre de parte del abogado acusador acerca de sus relaciones con Edward Carson, un tratante de efebos. Y el arte de cocinar salta de por medio:

“¿Cocinaba él mismo?”, pregunta el abogado. “No lo sé”, responde Wilde, “nunca he comido en su casa”. “¿Quiere decir que no sabe que Taylor cocinaba él mismo?”, insiste el otro. “No, y si lo hacía, no me parecería mal. Más bien me parece inteligente… cocinar es un arte”. Y el público congregado en la sala ríe.

Para el abogado, tanto como para el público que ríe, un hombre metido en la cocina es necesariamente un homosexual, o al menos un afeminado. La cocina es el reino de las mujeres a las que desde niñas se enseña a guisar, a bordar, a zurcir, tocar el piano y cantar; a callar, y a obedecer.

El arte de cocinar en la misma categoría del arte de la sumisión, una más de las necesarias cualidades de la perfecta casada; y aunque Fray Luis de León advierte que “grandes vicios son los del comer y beber”, considera que más lo son aún “la afición excesiva del aderezo y afeite, porque, para satisfacer al gusto, la mesa llena basta y la taza abundante; más a las aficionadas a los oros, y a los carmesíes, y a las piedras preciosas, no les es suficiente ni el oro que hay sobre la tierra...”

Pero para el tiempo en que Wilde enfrentaba a sus adustos jueces, la cocina era ya, al menos en Francia, una de las bellas artes. Cuando en plena belle époque Rubén Darío llega en 1900 a París, ya hace tiempo la cocina ha sido declarada la décima musa bajo el nombre de Gasterea: la musa que “preside los deleites del gusto”.

“En los clásicos latinos hay ricas cosas que despiertan el apetito dichas en bellos hexámetros; y en todos los tiempos, los poetas amadores de la vida y de sus gratos instantes han sido cuidadosos de su paladar. Pues en verdad, la cocina sí puede considerarse «como una de las bellas artes» …”, dice Darío en su crónica Literatura y cocina.

La palabra cuque, el cocinero varón, un anglicismo como tantos en la lengua tan híbrida de Nicaragua, implicaba burla solapada, y desprecio. Quizás en los barcos de vapor que surcaban el Gran Lago en travesías de veinte horas, la presencia de un cuque se justificaba, pero no en tierra firme. Y las primeras en rechazar esa presencia, o burlarse de ella, eran las cocineras, mujeres robustas y mandonas, dueñas absolutas de las cocinas, y quienes proclamaban la incompatibilidad de los sexos en los asuntos culinarios.

Por eso es que en mi infancia me mantuve lejos de la cocina, expulsado apenas osaba asomarme; la cocinera, convertida en guardiana implacable, me amenazaba con el cucharón en la mano. Y por eso es que me convertí en un cocinero teórico, que es como me califica mi mujer: alguien que habla con gusto de la cocina, conoce a fondo los registros de los sabores, puede describir los ingredientes de un plato y los pasos necesarios para mezclarlos, pero fracasaría a la hora de meter las manos. El machismo me sacó de la cocina.

Aunque quizás no deba exagerar tanto. En casos de extrema necesidad, como, por ejemplo, cuando me ha tocado vivir fuera de Nicaragua, he cocinado con algún éxito, en Berlín, en Los Ángeles, en Cambridge, mi mujer ocupada en clases de pintura o de idiomas; apartamentos pequeños donde no hay sino pocos pasos entre la mesa de escribir, la cocina, y la mesa de comer. Y he aprendido, también, y que no desmerezca, a lavar los platos.

En Berlín, en los años setenta, un amigo venezolano que había estudiado música en la Academia de Santa Cecilia, y había terminado estirando la masa con el bolillo en una pizzería en Roma, me enseñó a hacer pizzas, empezando por la masa, el principal secreto es hacerle crecer al calor del aparato de la calefacción.

E intentaba también, por pura nostalgia, la muy nicaragüense sopa de mondongo, para agasajar a los compatriotas que nos visitaban los domingos y que estudiaban, la mayoría, en la Universidad Técnica de Berlín. El carnicero me miraba extrañado cada vez que iba por los cinco habituales kilos de mondongo, hasta que no se resistió y me preguntó cuántos perros tenía, pues los berlineses no conocen, como alimento humano, las delicias de los callos.

Hoy nadie discute que la cocina es un arte, y los grandes chefs no sólo son artistas reconocidos, sino científicos que experimentan la deconstrucción de sabores en complejos laboratorios, como el célebre Ferrán Adriá, o tienen tanto prestigio, como Gastón Acurio, para que su nombre suene como candidato presidencial en Perú.

Hay que acordarse siempre, en fin, de Balzac, cuando dice en su Fisiología gastronómica, que “todos los hombres comen, pero son pocos los que saben comer. Todos los hombres beben; pero menos aún son los que saben beber. Hay que distinguir entre los hombres que comen y beben para vivir, de los que viven para comer y beber…”

Sergio Ramírez, escritor nicaragüense. Premio Carlos Fuentes, Premio Alfaguara de Novela y Premio Miguel de Cervantes.
 
Sergio Ramírez, escritor nicaragüense. Premio Carlos Fuentes, Premio Alfaguara de Novela y Premio Miguel de Cervantes.

Cartagena de Indias, febrero 2020

]]>
Columnas Tue, 18 Feb 2020 10:35:09 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24037/El-diablo-en-la-cocina.htm
A defenderse de los presidentes que dicen haber hablado con Dios - Por Mónica González http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24036/A-defenderse-de-los-presidentes-que-dicen-haber-hablado-con-Dios---Por-Mónica-González.htm 360 grados Mon, 17 Feb 2020 17:23:29 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24036/A-defenderse-de-los-presidentes-que-dicen-haber-hablado-con-Dios---Por-Mónica-González.htm La función más valiosa del Parque del Bicentenario no es estética: es ser bosque http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1333/images%7Ccms-image-000032953.JPG http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24034/La-función-más-valiosa-del-Parque-del-Bicentenario-no-es-estética-es-ser-bosque.htm El pulmón de San Salvador, como bien lo llaman los expertos, es uno de los pocos remanentes de un bosque natural en la capital, que cumple a la vez las funciones de parque recreacional y área natural protegida. Por mucho tiempo, El Salvador fue básicamente una finca administrada como una hacienda familiar. Poco a poco los remanentes de bosques originales, extensas zonas de cultivo, áreas verdes con bosques ribereños en quebradas y arroyos, pasaron a manos de pocos o del Estado y, posteriormente, a ser lotificados o parcelados. A lo largo de los años, los pueblos agrícolas han enfrentado retos como la falta de trabajo bien remunerado, escasez de tierras de cultivo y dificultades para acceder a vivienda digna, a servicios de agua potable, a electricidad, a saneamiento, a salud y a educación, lo que provoca una constante migración hacia las ciudades, que incrementa la presión sobre los recursos naturales. Además, este crecimiento acelerado de los grandes núcleos poblacionales antes aislados no ha sido totalmente ordenado ni ha respetado leyes de ordenamiento territorial o urbanismo.

Para un país de un poco más de 20 000 kilómetros cuadrados y una población de más de 6.7 millones de habitantes, los retos son aún mayores y lo peor es que no hemos aprendido de nuestros errores. Aún existe escasa tecnificación y estamos lejos de alcanzar a otros países de la región que poseen sistemas agrícolas mejor estructurados y que han salido adelante apostándole a productos forestales y silvicultura, cultivos agrícolas, turismo y generación de energías renovables. 

Nuestro territorio, tan pequeño y tan sobrepoblado, batalla constantemente entre la lucha por la conservación de sus áreas naturales y la explotación de las mismas para subsistir. Un ejemplo muy puntual es el caso de la finca El Espino, ubicada entre los municipios de Antiguo Cuscatlán, Santa Tecla y San Salvador. Hace mucho tiempo era un bosque húmedo subtropical en las laderas del volcán de San Salvador y en su momento se convirtió en una zona propicia para el cultivo de café bajo sombra. Hacia finales de 1992, aún se percibía a la finca como un inmenso bosque diversificado que crecía entremezclado con cafetales y que estaba perturbado solamente por algunas veredas polvorientas que salían de los cafetales para empalmar con la calle El Pedregal y que servían de senderos a las comunidades que antaño trabajaron en la finca cafetalera y que posteriormente se asentaron dentro de la misma. Pasados los años, y a raíz del intento de expropiación de las tierras por los entonces dueños del terreno, estas comunidades peligraban de ser desplazadas. Los que se negaron a partir y que actualmente habitan dentro de la finca conforman la llamada Comunidad La Unión II. La finca quedó en manos de estos pobladores que se organizaron en una cooperativa para su administración. 

Para el momento en que se declara parte de la finca El Espino como un Área Natural Protegida en 2009, muchos de estos pobladores se unieron en el esfuerzo de conservación y protección del área, contribuyendo en actividades de manejo de desechos sólidos, educación ambiental y trabajos temporales dentro y fuera del parque ecológico que se formó en 2011. Las municipalidades de Antiguo Cuscatlán y San Salvador concedieron mediante convenio el manejo de ese Parque de los Pericos, que luego fue bautizado como Parque del Bicentenario, a la organización ecológica sin fines de lucro Salvanatura. 

El parque sobrevive en medio de una jungla urbana que poco a poco lo asfixia con cemento. Sus 129 manzanas de bosque representan un pulmón verde y zona de recarga hídrica para el municipio de Antiguo Cuscatlán y parte del gran San Salvador. Pero además ofrece alimento y refugio temporal a muchas aves migratorias y un hábitat permanente a especies de aves nativas. Asimismo, hospeda a diversas especies de reptiles, anfibios, mamíferos e insectos, como las mariposas. Al Parque de los Pericos lo llamaron así por la emblemática presencia de diversas especies de loros, pericos y pericones que otrora pernoctaban en abundancia en la copa de los árboles en su interior. Ahora muchos de esos pericos vuelan y se dispersan en los alrededores buscando un sitio apacible donde encontrar cobijo y alimento. 

En palabras de Oliver Komar, biólogo experto en manejo de áreas naturales, este parque permite el contacto de las personas con la naturaleza, representa un entorno de paz y proporciona beneficios a la salud. Para otros quizás sea otro parque más, como el Parque Cafetalón, el Parque Cuscatlán, el Parque Balboa o el Parque de la Familia, en Planes de Renderos. Pero, ¿qué se oculta tras la decisión de las municipalidades de retirar la ayuda de expertos en el área para el manejo del parque? No olvidemos que muchos de estos parques antes mencionados, que no son áreas naturales protegidas, han sido asfaltados casi en su totalidad, como si el cemento fuese algo vistoso de observar. No olvidemos que monumentos como el Salvador del Mundo, que antes poseía áreas verdes de grama y pasto y mayor cantidad de árboles, ahora brilla más pulcro y blanco por el sol que rebota en sus losas de concreto. Aquellos árboles enormes que lo adornaban ahora son menos o han sido sustituidos por especies ornamentales que solo ofrecen valor estético. 

¿Es justificado el deseo de expansión urbanística y modernidad a costa de perder nuestros espacios verdes vitales para la vida? Pareciera que las áreas verdes estuviesen destinadas a cumplir solo un valor estético en las ciudades. Nos limitamos a pensar que los árboles solo están ahí para adornar aceras, arriates, largas avenidas y carreteras. Se nos olvida que los bosques deben complementar el espacio urbanístico y fusionarse con el mismo para contribuir a la descontaminación del aire en las grandes ciudades, permeabilizar el suelo y permitir la infiltración del agua de escorrentía y de lluvia hacia los mantos acuíferos, protegernos de las inundaciones en las zonas bajas de las cuencas de los ríos y evitar así que las quebradas colapsen. 

El pulmón de San Salvador, como bien lo llaman los expertos, es uno de los pocos remanentes de un bosque natural en la capital, que cumple a la vez las funciones de parque recreacional y área natural protegida. El Parque del Bicentenario representa el deseo de conservar un ambiente de sano esparcimiento y beneficios ecosistémicos variados. Las comunidades aledañas se benefician a diario de estos derivados del bosque que, aunque pequeño, cumple una enorme y vital función. La comunidad de Antiguo Cuscatlán y sus alrededores, así como Santa Tecla y San Salvador, se benefician también de este espacio verde. 

Hemos sido testigos de la constante destrucción de esa zona que en un lapso de 20 años ha pasado de ser un enorme valle verde a ser un conjunto de centros comerciales, colonias residenciales, edificios de apartamentos, restaurantes y hoteles… ¡y la deforestación continúa! Los residentes de las colonias aledañas al parque vemos impotentes la deforestación del bosque de cafetal para dar paso a enormes edificios que no sólo perturban el paisaje natural, sino que roban un espacio vital para la infiltración del agua de lluvia y la captación de humedad. Estas colonias aledañas han visto disminuida la cantidad de humedad en la atmósfera, el aumento de las temperaturas y la falta de viento fresco. 

Algunos vecinos de colonias como Madreselva, en Santa Elena, y Residencial Bello Horizonte, en Lomas de San Francisco, se han manifestado en redes sociales, o han hecho llegar sus comentarios al comité ambiental Antiguo Cuscatlán Verde sobre la irregularidad o escasez de agua potable en sus hogares. Muchos comentan que no cuentan con cisternas y, por ende, sufren la falta del líquido durante semanas. 

Estos cambios provocaron que un gran número de vecinos de Antiguo Cuscatlán se unieran para formar un comité ambiental multidisciplinario que contribuya a vigilar y denunciar los problemas ambientales que afectan al municipio. La convocatoria fue masiva y el apoyo en redes sociales fue vital para el logro de nuestros objetivos inmediatos. Al final el comité se integró con aproximadamente 70 vecinos y muchos más que apoyan en redes sociales, pues no viven en este municipio, pero respaldan desde sus comunidades y hacen correr la voz en las diversas plataformas de redes sociales cuando la necesidad lo amerita. Eso demostró que una sociedad organizada, atenta y vigilante puede hacer la diferencia al afrontar diversos problemas ambientales, como la pérdida de nuestros bosques o la escasez de agua, la perturbación de aves como los pericos o la denuncia de irregularidades por parte de las municipalidades. 

Ante la incertidumbre que se plantea sobre el futuro del Parque del Bicentenario después de que las alcaldías de Antiguo Cuscatlán y San Salvador dieran por terminado el contrato con Salvanatura para administrar esa área, nuestra postura será siempre apoyar a quienes luchan por preservar y conservar nuestros bienes más preciados. Si bien existen limitantes y problemas económicos para manejar un parque de tales proporciones, deben ser personas conocedoras de temas ambientales y profesionales con experiencia en manejo de áreas naturales las que se encarguen de administrar dichos espacios. Aunque reconocemos el papel importante que cumplen las municipalidades en la administración y distribución de fondos destinados a sus áreas verdes, es también importante la inclusión de la comunidad y actores locales en la toma de decisiones en cuanto a qué es adecuado hacer o qué no lo es para conservar estos espacios de la mejor manera.

Salvanatura rescató un bosque descuidado y lo transformó en un espacio de recreación y aprendizaje durante más de 10 años, y elaboró un plan de manejo específico para el área. Esta iniciativa permitió la ejecución de programas de educación, conservación, investigación y establecimiento de un parque que no solo funge como tal, sino como un ejemplo palpable de la recuperación y conservación de un bosque diversificado. Con el creciente incremento de los niveles de CO2 en la atmósfera, aumento del efecto invernadero y con la agudización del cambio climático, estos espacios verdes, islas verdes rodeadas de concreto y asfalto, constituyen los únicos focos de captación e infiltración de agua lluvia, captura de humedad de la atmósfera, que nos permite fijar el carbono y limpiar el aire obteniendo el oxígeno vital para nuestra vida. Los pocos arriates y aceras de las residenciales escasamente infiltran el agua de lluvia hacia los mantos acuíferos superficiales, pues las aceras han sido poco a poco impermeabilizadas en su totalidad. 

La crisis del agua en nuestro país, y cuya evidencia está siendo noticia de último momento, es un ejemplo claro de la apatía y desinterés de los gobiernos de turno en solventar y destinar fondos para resolver los problemas ambientales que sufre El Salvador. Y esto es algo que viene sucediendo de antaño. Se ha hecho énfasis en múltiples y variados espacios sobre la necesidad de que las autoridades escuchen los llamados de atención y atiendan los consejos de los expertos, quienes les han advertido de las consecuencias nefastas a las que estamos destinados a llegar si no hacemos algo para revertirlo. Ejemplos claros son las crisis de alimentos y recursos básicos que sufren países como Haití. 

La población debe estar vigilante y consciente de esta crisis, pero a la vez debe organizarse para hacer efectiva la creación de leyes que garanticen la distribución y manejo del recurso agua de forma equitativa. Y eso lo sostienen expertos de todos los ámbitos académicos de nuestro país. Somos nosotros -en palabras de Luis González, abogado ambientalista de la Unidad Ecológica Salvadoreña- quienes debemos ser entes activos, organizados y exigentes en nuestros derechos y vigilantes en la lucha por garantizar que las leyes se cumplan, para que así garanticemos que recursos como el agua no se distribuyan de forma arbitraria. 

Nos gusta vivir en un clima agradable y gozar del rocío de la madrugada, de la sombra de un buen árbol para leer, de la lluvia refrescante en las tardes calurosas y de las montañas, cerros y volcanes verdes e imponentes en la lejanía, que nos recuerdan nuestra pequeñez y vulnerabilidad. Pero en nuestra pasiva ignorancia creemos que los recursos permanecerán infinitos e imperturbables y que surgirán espontáneamente como por arte de magia. Deseamos gozar de buena agua y sombra permanente, pero no queremos sembrar ni cuidar un árbol, no queremos proteger nuestros bosques nativos, ni proteger y cuidar el agua desde su nacimiento hasta que llega a nuestro hogar y llena el vaso que bebemos. No queremos luchar por nuestros derechos ni luchar por nuestros recursos escasos y valiosos.

Debemos despertar o el mañana nos despertará con incendios como los de la Amazonía o Australia y no podremos escapar. No habrá bosque donde refugiarnos ni lugar a donde correr. Ya no habrá agua, ni sombra ni aire respirable. No habrá salida más que hacia el mar. Un éxodo de migrantes sobrevivientes de la catástrofe. Este pequeño país que, azotado por terremotos peligra en desaparecer entre los escombros, no despierta y no hace frente a su crisis ambiental, y solo reacciona cuando una desgracia acontece. El pueblo duerme, mientras no tiemble, mientras aún haya árboles, un sueño verde, un sueño a punto de desaparecer.

 

Erika Gómez es bióloga ambientalista licenciada por la Universidad de El Salvador, con experiencia en desarrollo comunitario y miembro del Comité Antiguo Cuscatlán Verde. 
 
Erika Gómez es bióloga ambientalista licenciada por la Universidad de El Salvador, con experiencia en desarrollo comunitario y miembro del Comité Antiguo Cuscatlán Verde. 


La elaboración de este texto contó con la asesoría de Ricardo Vaquerano, integrante del Comité Antiguo Cuscatlán Verde.

]]>
Columnas Mon, 17 Feb 2020 17:01:11 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24034/La-función-más-valiosa-del-Parque-del-Bicentenario-no-es-estética-es-ser-bosque.htm
El padre, el hijo y el comisionado hecho a la medida de Casa Presidencial http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_3687_2459/images%7Ccms-image-000032951.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/el_salvador/24030/El-padre-el-hijo-y-el-comisionado-hecho-a-la-medida-de-Casa-Presidencial.htm Con la ayuda de una gremial dirigida por un padre y su hijo, Nayib Bukele designó a Juan Carlos Rodríguez Turcios, hombre de confianza de su ministro de Gobernación, para un cargo que le duró menos de 48 horas en el Instituto de Acceso a la Información Pública. El traje para el comisionado de Capres fue confeccionado el mismo fin de semana en el que Bukele amenazó con disolver la Asamblea Legislativa. Aspies, la organización que postuló Rodríguez Turcios, ahora apunta contra la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia por una anómala elección. Antes de salir expulsado del salón de audiencias por tercera vez consecutiva en menos de tres horas, Juan Carlos Rodríguez Turcios intentó en vano contrarrestar la indetenible avalancha de dudas sobre su nombramiento como comisionado del Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP): “Me parece que hay un prejuicio sobre mi imparcialidad, cuando ni siquiera me han dejado conocer caso alguno”, dijo a Bryan Avelar, periodista de la Revista Factum que recién le había solicitado que se apartara de la audiencia oral en la que el organismo debía definir si la Dirección Centros Penales había violado la ley. Centros Penales está en el ojo del huracán por la opacidad con la que maneja la información de los viajes oficiales de su director, Osiris Luna. 

Luego de ser recusado, Rodríguez Turcios se levantó de su asiento y visiblemente molesto salió del salón de audiencias del IAIP.  En sustitución fue llamado Mauricio Edgardo Fuentes, su suplente. Fuentes, junto a su padre, Antonio Fuentes Ibarra, dirigen la Asociación de Periodistas Independientes de El Salvador (Aspies), la organización que postuló a Rodríguez Turcios como candidato a comisionado propietario del IAIP. Pero en los planes originales del padre y del hijo, el propietario iba a ser Mauricio Fuentes. ¿Cómo entonces las cosas terminaron al revés? La respuesta a esa pregunta la responden los Fuentes: ambos permitieron que la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia le diera vuelta a las fichas y lo convirtiera en candidato propietario, en un proceso anómalo que ya ha sido denunciado por la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), por el Grupo Promotor para la Ley de Acceso a la Información, y por la Fundación Salvadoreña para la Aplicación del Derecho (Fespad). 

Las dudas que provocaron cinco recusaciones contra Rodríguez Turcios entre el martes 11 y el miércoles 12 no son gratuitas. Los comisionados del IAIP, según la ley, deben de ser independientes. El problema con Rodríguez Turcios es que apenas el viernes 7 había dejado su cargo como director de comunicaciones, un cargo de confianza en el Ministerio de Gobernación dirigido por Mario Durán, que a su vez es una de las personas más cercanas y leales al presidente Nayib Bukele. Rodríguez Turcios, además, apareció de forma abrupta, ungido por el presidente Bukele, luego de un proceso en el que, según los propios protagonistas, se incumplió la Ley de Acceso a la Información (LAIP) y su reglamento para favorecer a una carta cercana a Casa Presidencial en momentos en que el IAIP escudriña a Centros Penales y otras dependencias del nuevo Gobierno. 

Según Fuentes padre, el cambio de candidaturas se hizo para no dañar la reputación de su hijo, cuestionado por encabezar la candidatura que terminaría siendo votada por su padre. Según el hijo, su salida fue para no dañar su imagen ni la de la organización, pero también porque “Se hizo un cambio porque ellos lo permitieron”. Al preguntarle si “ellos” es la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia, Fuentes hijo responde: “Sí, la Secretaría, ellos dijeron que si queríamos hacer un cambio. Y cambiaron un propietario (él mismo) para que fuera de suplente”. 

Juan Carlos Rodríguez Turcios, ex presentador de televisión, resultó electo comisionado del IAIP en un proceso anómalo. Renunció tres días después de haber sido nombrado junto con su suplente Mauricio Fuentes. Foto: Gabriel Labrador
 
Juan Carlos Rodríguez Turcios, ex presentador de televisión, resultó electo comisionado del IAIP en un proceso anómalo. Renunció tres días después de haber sido nombrado junto con su suplente Mauricio Fuentes. Foto: Gabriel Labrador

Un comisionado para después del autogolpe

La juramentación de los nuevos comisionados ocurrió el lunes 10 de febrero, un día después de que el presidente Bukele irrumpiera con militares a la Asamblea, y amenazara con disolverla. Fuentes hijo fue convocado a la oficina de la secretaría Jurídica de la Presidencia. Ahí se encontró a Rodríguez Turcios. “Me hicieron ir a Casa Presidencial. Tenía que presentarme a la 1:30 p.m. en la Secretaría Jurídica. Ahí me enteré que ya tenían el nombramiento, nos entregaron las cartas y nos dijeron: ‘vayan allá y preséntense ya’”. 

Para Fuentes hijo, el nombramiento fue una sorpresa. Él dice que la elección no cumplió los requisitos y por eso esperaba que fuera declarada desierta, que se convocara a un nuevo proceso, así como había ocurrido dos veces en el último año. “Eso sí le digo: me sorprendió, y la verdad que nosotros dijimos: ni modo, ya nos seleccionaron”. Fuentes hijo también señala que le sorprendió la celeridad con la que Bukele hizo la designación. “Yo todavía creía que [Bukele] se iba a tomar más tiempo, pero quizás el presidente decidió hacerlo rápido. Es lo que le digo”.

La anómala elección a la que se refiere Fuentes hijo ocurrió el viernes 7 de febrero, en el salón de prensa de Casa Presidencial. Cuatro días más tarde, cuando Rodríguez Turcios se presentó a la presidenta del IAIP, el instituto tenía en agenda seis audiencias orales para intentar resolver igual número de casos. En una, una ciudadana solicitaba información pública del patrimonio del presidente Bukele y la Corte Suprema había negado la información; en dos casos, el señalado de violar la LAIP era el director de centros penales Osiris Luna; el cuarto era un caso en el que se acusa a la viceministra de Vivienda Michelle Sol (esposa del secretario privado de Bukele) de haber violado la LAIP al divulgar información confidencial. El quinto caso era contra la Presidencia porque se había negado de entregar información sobre periodistas que viajaron con el mandatario a Estados Unidos. El sexto caso fue el único que Rodríguez Turcios pudo conocer, y estaba relacionado al Ministerio de Salud. 

Rodríguez Turcios renunció a su cargo luego de cinco recusaciones y tan solo 36 horas después de haber ingresado al IAIP. Su suplente, Mauricio Fuentes también. Así concluyó la segunda intentona de Casa Presidencial para interferir en los asuntos del IAIP, el organismo que ordena al Estado a actuar con transparencia. La primera vez ocurrió en junio del año pasado, cuando la Presidencia comenzó a exigir al IAIP que le entregara reportes con información confidencial de ciudadanos. La exigencia siguió durante tres meses hasta que Capres desistió. En esta segunda ocasión, Capres intentó colar un Comisionado con un traje a la medida, en un proceso dirigido por la Secretaría de Comunicaciones y que contó con el apoyo de Aspies, la organización de comunicadores liderada por los Fuentes. 

El Instituto de Acceso a la Información Pública está conformado por cinco comisionados. La Presidencia debe convocar un nuevo proceso para elegir al comisionado representante del gremio de periodistas. Foto: Gabriel Labrador. 
 
El Instituto de Acceso a la Información Pública está conformado por cinco comisionados. La Presidencia debe convocar un nuevo proceso para elegir al comisionado representante del gremio de periodistas. Foto: Gabriel Labrador. 

De “Buena onda” a recusado 

Antes de convertirse en la principal carta de la Aspies, Juan Carlos Rodríguez Turcios era mejor conocido por haber sido un rostro famoso en la reducida farándula de la televisión nacional abierta.  Nacido en San Miguel, en abril de 1982, fue productor y conductor de Canal 33 y líder del programa juvenil Buena Onda. Trabajó 12 años en el 33, hasta que saltó a la Telecorporación Salvadoreña en 2013 como productor y conductor de la radio VOX FM. Estudió relaciones públicas, marketing y comunicación organizacional. Comenzó a trabajar con el Gobierno en 2017, cuando fue contratado como responsable de la estrategia de comunicación del Instituto Nacional de Juventud (Injuve), en tiempos de Salvador Sánchez Cerén. Esta vinculación con el gobierno anterior ha sido una de sus defensas para intentar contrarrestar las dudas hacia su falta de independencia con el nuevo Gobierno. 

En junio de 2019, con la llegada de Bukele al poder, Rodríguez Turcios se convirtió en director de comunicaciones del Ministerio de Gobernación dirigido por Mario Durán, amigo y figura clave en el gabinete de Gobierno y en el partido Nuevas Ideas. Además de su cargo oficial, Gobernación también lo designó como representante de ese ministerio ante el Consejo Directivo del Instituto Salvadoreño de Desarrollo Municipal (Isdem).

Su aspiración al cargo de comisionado del IAIP en representación del gremio de periodistas fue una sorpresa. Y es, a la vez, una historia con dos posibles orígenes. En la versión de Fuentes padre, Juan Carlos se interesó en la candidatura de Aspies en enero 2020. En la versión del hijo, Juan Carlos estuvo involucrado con la asociación desde julio de 2019. 

Surgida en 1992, Aspies es reconocida en el gremio por entregar, gracias a patrocinios, el premio “Micrófono dorado” a periodistas. Ahora, la asociación y Mauricio Fuentes, quien también se dedica a vender seguros de vida y a actuar en obras de teatro de bajo presupuesto, protagonizan el tramo final de esta historia que terminó con Juan Carlos Rodríguez Turcios como un comisionado recusado. 

El Faro les preguntó a ambos cuándo trataron por primera vez a Rodríguez Turcios. “Ya habíamos tenido contacto con él antes de enero. Ya estaba afiliado a la Asociación desde julio de 2019”, dice Fuentes hijo. 

Fuentes padre, tiene otra versión: 

—Fue hace unos días que se inscribió. En 10 días ya estaba inscribo. Después dijo que él ya tenía los papeles y las solvencias. O sea que él ya quería participar desde antes. 

—¿Fue hasta enero 2020 que llegó?  

—Sí, correcto.

—¿Quién hizo el enlace para contactarlos?  

—Por medio de la... eh, de Facebook, y entonces ahí dijo que quería agremiarse, y nosotros le dimos la solicitud que damos nosotros. Nos envió el correo, y lo dimos por aprobado, porque nosotros somos periodistas y comunicadores. 

En realidad, los estatutos de Aspies son más laxos que un mensaje en redes sociales. Cualquier persona, sin necesidad de ser periodista, puede ser miembro de la asociación, solo tiene que pedirlo a la junta directiva. “Me imagino que [la Secretaría de Comunicaciones] lo conocen o lo conocían. Como le digo, en todo ese papeleo entra al presidente y el presidente es el que elige”, respondió Fuentes padre cuando se le pregunta si cree que había una relación entre Turcios y la Presidencia detrás de la nominación. 

Un día antes de escoger a Juan Carlos Rodríguez Turcios como comisionado al IAIP, el presidente Nayib Bukele ingresó a la Asamblea Legislativa acompañado por militares. Foto de Carlos Barrera. 
 
Un día antes de escoger a Juan Carlos Rodríguez Turcios como comisionado al IAIP, el presidente Nayib Bukele ingresó a la Asamblea Legislativa acompañado por militares. Foto de Carlos Barrera. 

Candidatos de dedo

Antes de que Juan Carlos Rodríguez Turcios apareciera en el radar de Aspies, Fuentes hijo tuvo que maniobrar al interior de su organización para poder lanzarse a buscar el IAIP y en eso obtuvo una pequeña ayuda de su familia. Fuentes hijo era el presidente de Aspies hasta principios de enero, renunció y entonces asumió la presidencia su papá, Nazario Antonio Fuentes Ibarra, un veterano periodista y director de un pequeño periódico llamado Monitor. Tanto ese periódico, como Aspies, y la casa de residencia de Fuentes padre ocupan un espacio en un pequeño apartamento en el populoso municipio de Mejicanos.

Cada asociación proponente, según la LAIP, elige a sus aspirantes en procesos internos y el único requisito es que lo certifiquen ante la Secretaría de Comunicaciones. Aspies propuso tres cartas para comisionado propietario: Mauricio Fuentes, Rodríguez Turcios y la expresidenta de la APES, Dalila Arriaza. De suplente iba la periodista radial Maribel Montenegro.

Montenegro dijo a El Faro que después de entregar sus solvencias el 31 de enero, ni el presidente de Aspies, Antonio Fuentes ni su hijo se comunicaron para explicarle que el viernes 7 de febrero se desarrollaría la elección de las ternas en Casa Presidencial. Hasta el jueves 13 de febrero, Montenegro dijo que nadie de la asociación se había comunicado para notificarle que había sido sacada de la lista. Ella se dio cuenta de todo a través de las noticias. 

Dalila Arriaza explicó a El Faro que entre el 31 de enero y el 7 de febrero desistió de continuar en el proceso porque vio en el perfil de Facebook de la asociación que los nombres estaban cambiando y que ni el presidente Fuentes o su hijo daban explicaciones al respecto. “En mi cabeza me iban a entrevistar como para pasar los últimos filtros, pero luego vi cosas que ya no me gustaron, como que sustituyeron unos nombres sin explicación y apareció el de Juan Carlos (Turcios)”, dijo Arriaza a El Faro.  “Yo sabía que no iba a quedar yo, porque don Antonio iba a votar por su hijo, pero a mí sí me importa mantener mi credibilidad. Me siento utilizada”, agregó. 

Uno de los nombres que apareció y luego desapareció en los primeros días de febrero de la nómina de Aspies es el de David Barraza, periodista y gerente de la Red Salvadoreña de Medios. Barraza rehusó dar declaraciones, pero confirmó a El Faro que él desistió del proceso porque prefirió conservar el cargo en RSM.  

A la convocatoria solo llegaron dos asociaciones: Aspies y Cafocares (Cámara de fotógrafos, camarógrafos, reporteros y técnicos de El Salvador). Fuentes padre, Fuentes hijo y representantes de Cafocares confirman que la secretaria de Comunicaciones Sofía Medina señaló, antes de la votación, que si las asociaciones querían hacer un cambio en la papeleta, que lo hicieran. Entonces Aspies desplazó la candidatura de Maribel Montenegro para incorporar en su lugar a Fuentes hijo. Y en el puesto de Fuentes hijo colocó a Juan Carlos Rodríguez Turcios.  

Tanto padre como hijo dicen que hicieron la permuta por decencia. Fuentes padre dice que él se sentía apenado porque días antes (en realidad, esa mañana de viernes) Diario El Mundo había publicado una nota  en la que señalaban el conflicto ético de que un papá votara para su hijo para un cargo que el IAIP remunera con 3 mil 800 dólares mensuales. “Diario El Mundo sacó que yo iba a votar por mi hijo por ser hijo mío, y yo ante eso dije ‘no, mejor te vas a ir de suplente porque ya están ahí inquietos de que voy a votar por vos por ser hijo mío’”. 

Fuentes hijo dice que tuvo un arrebato de sentido ético. “Yo iba como propietario, es cierto. Entonces dije: ‘me voy a ir como suplente y que escoja el compañero representante de la Asociación (su padre) entre los otros dos propietarios que había’. Como habían estado con muchas crítica de que casi yo mismo iba a escogerme… ‘mejor no me voy de propietario para evitar más críticas’, aunque eso de nada sirve porque me están dando duro ahorita ja, ja, ja”. 

Fuentes padre reconoce que la diferencia salarial entre un comisionado suplente y uno propietario es abismal. “Pregúntele a cualquier periodista si quiere ser comisionado. Todos dirán que sí, ¿quién los va a negar? El que menos salario recibe es el pobre suplente… $300 al mes gana el pobre”. Dice que ordenó hacer el cambio para evitar más afrentas. “Si mi hijo no hubiera ido de suplente, hubiera sido mayor el problema en ese sentido”, dice. 

Entre los casos que tenía programado conocer el IAIP estaba una demanda contra la Dirección de Centros Penales dirigida por Osiris Luna (izquierda). Esta oficina se niega a revelar información sobre los vuelos de Luna, cuestionado por un viaje en un jet privado de lujo hacia México. 
 
Entre los casos que tenía programado conocer el IAIP estaba una demanda contra la Dirección de Centros Penales dirigida por Osiris Luna (izquierda). Esta oficina se niega a revelar información sobre los vuelos de Luna, cuestionado por un viaje en un jet privado de lujo hacia México. 

Una elección que viola la ley

La ley de Acceso a la Información y su reglamento exigen que cada asociación documente la elección interna de sus aspirantes. No hay límites para la cantidad de candidatos a proponer y cuando ya están inscritos ante la Secretaría de Comunicaciones, esta convoca a una Asamblea General donde se eligen tres aspirantes para comisionado propietario (una terna, de la cual el presidente de la República, finalmente, elegirá a uno); y otros tres, para designar al suplente. Esa terna se elige así: cada asociación, a través de su presidente, tiene un voto de oro, es decir, que elige a un candidato que pasará automáticamente a la siguiente etapa. Por eso es necesario que haya al menos tres entidades proponentes, porque de lo contrario no se completa lo que exige la ley: que en la Asamblea resulte electa una terna para propietario, y otra terna para suplente. Tras la elección de las ternas, el presidente tiene 30 días para juramentar a los nuevos comisionados.

En el proceso que culminó con Rodríguez Turcios como comisionado propietario y Fuentes hijo como su suplente existieron varias anomalías. La primera es que la Secretaría de Comunicaciones convocó a la elección sin contar con al menos tres organizaciones proponentes, como manda la ley.

El Faro habló con periodistas y comunicadores que participaron o tuvieron conocimiento de primera mano del proceso convocado por la Secretaría. Cinco de esas personas participaron a través de Aspies; otra, a través de Cafocares; otra, con APES.

La convocatoria de la Secretaría de Comunicaciones fue el 9 de diciembre. Desde 2018, la Secretaría había convocado dos veces para tratar de elegir al representante de los periodistas, pero la elección se declaró desierta porque siempre faltaba una tercera asociación participante. 

Fuentes hijo lo sabía y por eso dice que estaba escéptico de su propio nombramiento. Creyó que la Presidencia iba a declarar desierta la convocatoria -tal como había venido ocurriendo en el último año y medio- debido a no se cumplían el requisito de tres asociaciones en la contienda. 

“Iba con la esperanza de que así como se había llevado anteriormente, cuando estaba el gobierno anterior, que no lográbamos pasar ese impasse por solo haber dos asociaciones participantes. Imaginé que también esta vez la iban a dar por desierta”, dice Fuentes hijo.

“Me sorprendió que ellos tomaran la decisión, la Secretaría [de Comunicaciones], de aceptar solo a las dos entidades”, añade.

La Asamblea de elección comenzó esa tarde de viernes, pasadas las 5 p.m. Según explicaron los participantes, la Presidencia dio tiempo para que periodistas y observadores llegaran a verificar el proceso. Pero nadie llegó, a diferencia de elecciones previas. El Grupo Promotor de la Ley de Acceso a la Información Pública había pedido ser observador en una carta que enviaron el 5 de febrero, pero la Secretaría no respondió. 

En enero, las únicas dos asociaciones que inscribieron candidatos fueron Aspies y Cafocares, una organización que obtuvo su personería jurídica el 18 diciembre de 2019, día en que el Ministerio de Gobernación a través del Diario Oficial publicó sus estatutos.

Un mes después, la organización tenía las solvencias de todos sus aspirantes (solvencia fiscal, de ética gubernamental, de la procuraduría general, de la procuraduría de los derechos humanos, de la Corte de Cuentas, de la Policía y de Centros Penales). Su presidente, el fotoperiodista Mauricio Cáceres dice que en enero recibieron la invitación desde la Secretaría de Comunicaciones. “Nos mandaron un correo donde nos decían que teníamos que presentar una terna”, dijo.

Cafocares inscribió a tres aspirantes: dos para comisionado propietario (Abiú Segovia Gómez, periodista radiofónico de la YSKL y Wilfredo Cruz, licenciado en periodismo), y uno para suplente (Saúl Martínez, experiodista del Diario CoLatino). 

La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), que hubiera podido resolver el entuerto, tuvo un retraso con la inscripción de sus candidatos y no pudo competir a pesar de que pidió prórrogas para que sus contendientes consiguieran las solvencias en las oficinas gubernamentales. La Secretaría de Comunicaciones otorgó una prórroga inicial de cuatro días; APES pidió una segunda pero fue rechazada porque, según quedó consignado en el acta de la elección, nadie podía recibir un trato preferente. 

Pero Casa Presidencial estuvo de acuerdo en seguir con el proceso a sabiendas que faltaba una asociación proponente. ¿Por qué? El Faro intentó el miércoles 14 obtener una reacción de Sofía Medina, secretaria a cargo, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta.

Los ilegibles

En la siguiente etapa del proceso de elección, cuando la Secretaría debía ya dejar inscritas las propuestas de las asociaciones, también hubo fallas. No todos los aspirantes inscritos cumplían con los requisitos. De Cafocares, solo Wilfredo Cruz pasaba los filtros porque Abiú Segovia Gómez solo egresó de periodismo y aun no tiene título. El otro candidato, Saúl Martínez, tiene 29 años, seis años menos que la edad mínima requerida para ser comisionado. “Sabíamos que no íbamos a quedar, porque desconocemos mucho del procedimiento, y los propusimos a ellos dos porque nos tocó correr”, dice el presidente de Cafocares. 

Casa Presidencial, sin embargo, no tuvo problema en inscribir a Segovia y Martínez como candidatos. La Secretaría de Comunicaciones publicó en el sitio web de la Presidencia la nómina de siete candidatos el 31 de enero, incluyendo a los no elegibles. 

La Secretaría también falló al no publicar la hoja de vida completa de los aspirantes en la web de la Presidencia, sino que solo publicaron su nombre, edad, título universitario y datos generales de su hoja de vida. La idea de publicar toda la información es para permitir que cualquiera pueda impugnar una nominación por faltas a la ley.

Pese a esas anomalías, la secretaría de Comunicaciones, Aspies y Cafocares continuaron con el proceso. Ahora las dos asociaciones descargan en Casa Presidencial la responsabilidad de haber seguido a sabiendas de que lo correcto era declararlo desierto. Capres dice que siguió con el proceso para evitar una “dilatación excesiva” de la renovación de los comisionados del IAIP y así “dotar de certeza tanto al administrado como a la administración pública”. Así quedó plasmado en el Acuerdo Ejecutivo 119, de fecha 10 de febrero, de la Presidencia de la República al que tuvo acceso El Faro. Sin embargo, el nombramiento de los nuevos comisionados, aunque necesario, podía hacerse en regla, y con más tiempo, dado que la Ley dice que mientras no se haya nombrado un sustituto, debe de permanecer en el cargo el comisionado saliente. 

El día de la votación, otra anomalía fue detectada en la papeleta facilitada por la Secretaría de Comunicaciones. Según el presidente de Cafocares, esta no incluía la única propuesta de ellos que sí cumplía con todos los requisitos: Wilfredo Cruz, quien buscaba el puesto de comisionado propietario. “En la papeleta solo estaban Abiú y Saúl, como que sabían que ellos dos no calificaban y que iban a perder. Estoy cayendo en cuenta que pusieron a esos dos que no cumplían”, dice Cáceres. 

—En realidad parece que ustedes como que participaron queriendo perder
—Participamos en buena lid. Si nos usaron al final para validar un proceso, no lo sé, pero de haber sabido que así iba a ser, lo habríamos evitado.
—¿No protestó cuando vio que su mejor carta no estaba en la papeleta?
—No dije nada porque yo creí que Wil aparecía en la otra papeleta, la verdad. Acepto que desconozco bien el procedimiento para elegir comisionado. Somos nuevos en esto.

La secretaria Sofía Medina, Cáceres y Fuentes padre firmaron un acta donde constaba la elección. La LAIP obliga a que la propuesta que se haga al presidente de la República conste de seis nombres desglosados así: tres nombres para propietario y tres para suplente. Y aquí está lo extraño. Si cada asociación solo puede elegir dos nombres (uno de propietario y otro de suplente), el viernes 7 de febrero, dos asociaciones y la Secretaría cometieron otra irregularidad. ¿La propuesta que le llegó al presidente tenía cuatro nombres, obviando que la Ley exige que la propuesta sea una terna? O bien, ¿ la propuesta que tuvo en sus manos el presidente tenía seis nombres, con lo cual se violó el procedimiento de que cada asociación solo tenía derecho a proponer una pareja? 

Consultado por este entuerto, Fuentes padre responde:

—Supusimos que iba a declararse desierto, pero la Secretaría dijo que no, que habían salido tres candidatos: dos de Cafocares y uno de nosotros, eran tres. Esa fue la terna.
—Eso no se puede hacer porque cada asociación solo puede proponer a uno para cada categoría.
—Sí, a uno, a uno. Pero esas decisiones son de ellos, no nos competen a nosotros. [La Secretaría] sumaron los candidatos de uno y de otro, entonces se formó la terna.
—¿Usted sabía que era anómalo que solo dos asociaciones estuvieran participando?
—Yo supuse porque el año pasado así se había hecho (declararlo desierto). Pero recuerde que era otro gobierno, ellos no quisieron elegir, y ya que sucediera otra vez esa cuestión era bastante feo. Pero así como le estoy explicando consideraron las ternas: la de Cafocares y la de nosotros e hicieron una terna (más) y ahí se fueron para que el presidente eligiera. 

El presidente Cafocares niega que hayan metido dos nombres en la terna que llegó a Bukele. “¡Que me demuestre Aspies que pusimos dos candidatos!”, dijo Cáceres. Fuentes padre insistió en que los dos candidatos de Cafocares sirvieron para rellenar la terna faltante.

El proceso mediante el cual Rodríguez Turcios y su suplente llegaron al IAIP ya ha sido duramente criticado por organizaciones observadoras. Para el Grupo Promotor de la LAIP fue una mala señal que la Secretaría no respondiera su solicitud del 5 de febrero de ser observadores y que el proceso “no fue transparente ni abierto a la ciudadanía”. También criticó que se seleccionó a un comisionado con un conflicto de interés. La Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (Fespad) observó varias anomalías y recordó que la Presidencia tiene una deuda desde 2012: emitir un reglamento que defina los procedimientos para el desarrollo de las asambleas sectoriales que brinde mayores garantías. La APES pidió que se inicie un nuevo proceso que cuente con garantías de transparencia y que haya parámetros para elegir a los mejores candidatos.  

“Nos aventaron al matadero”

Fuentes hijo ahora se lamenta de haberse visto involucrado en todo este proceso. El martes 11, cuando llegó junto al comisionado propietario Juan Carlos Rodríguez Turcios, Fuentes hijo no sabía ni cómo responder sobre su nominación ni la de su compañero de asociación. 

“El lunes 10 a los dos nos citaron y nos aventaron como al matadero ja ja ja.... Por eso no hallábamos qué decir a los periodistas, por eso creo que el compañero (Rodríguez Turcios) dijo que no iba a hacer declaraciones porque quería estar más o menos empapado de la información de lo que iba a hacer”, dice Fuentes hijo. 

El Faro pidió una reacción al Rodriguez Turcios, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta. En un comunicado difundido a través de sus redes sociales, el excomisionado se queja de una campaña en su contra. 

Cuando Turcios y Fuentes llegaron al IAIP, la institución se convirtió en el escenario de una batalla jurídica sin precedentes, una batalla en la que ciudadanos intentaban apartar al comisionado que creían cercano al Gobierno, y en respuesta, los abogados del Gobierno -como los de Centros Penales o el viceministerio de Vivienda-, pedían la recusación de todos los comisionados que habían votado por recusar a Rodríguez Turcios. La presidenta del IAIP denunció que se trataba de una estrategia para desprestigiar al instituto y lo cierto es que la entidad entró en parálisis. Turcios fue apartado en cinco de seis audiencias en las que intentó participar y los abogados de la Dirección de Centros Penales, que llegaron a audiencia tras negar la entrega de datos relativos a viajes aéreos del director Osiris Luna, contraatacaron pidiendo la recusación de todos los comisionados que recusaron a Turcios. 

Ante la imposibilidad de seguir adelante, el IAIP suspendió audiencias y ha quedado a la espera de que la Presidencia certifique oficialmente la renuncia de Rodríguez Turcios y de Fuentes hijo. La Secretaría de Comunicaciones debe iniciar otro proceso, pero Aspies ya anunció que no participarán. 

Sobre todas las irregularidades en la que Aspies terminó envuelta, Fuentes padre cree que la prensa está exagerando. “Ya renunciaron los colegas, ¿qué más quieren? Hay una tendencia a querernos ridiculizar o a querernos hacer daño... Ellos dos no son merecedores de ese trato. Hoy por tí, mañana por mí”.

]]>
El Salvador Sun, 16 Feb 2020 23:59:04 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/el_salvador/24030/El-padre-el-hijo-y-el-comisionado-hecho-a-la-medida-de-Casa-Presidencial.htm
Walter Araujo y la protesta de unos pocos http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000032952.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/ef_foto/24033/Walter-Araujo-y-la-protesta-de-unos-pocos.htm Una semana después de que el presidente de la República Nayib Bukele irrumpiera en la Asamblea Legislativa con la ayuda de militares y policías fuertemente armados, un pequeño grupo de simpatizantes del presidente y del partido Nuevas Ideas se concentraron frente a la Asamblea Legislativa para protestar contra los partidos Arena y FMLN. La concentración fue liderada por Walter Araujo, una figura de largo recorrido en la política salvadoreña y que ha militado en tres partidos políticos: ha sido presidente de Arena, exmagistrado del Tribunal Supremo Electoral y excandidato a la alcaldía de San Salvador por Gana. Ahora es un fiel vocero que apoya a Nuevas Ideas y al gobierno de Bukele a través de redes sociales. El viernes 14 de febrero, Araujo convocó “al pueblo” a esta marcha en protesta contra los diputados que no ceden sus votos para aprobar la negociación de un préstamo de $109 millones para la Fase III del Plan Control Territorial. En sus arengas, Araujo retomó la batuta allá a dónde la había dejado el presidente Bukele, que el domingo 9 dio un ultimátum a los diputados: o cedían a sus peticiones o entonces llegaría una insurrección que los derribaría. En la concentración protagonizada por Bukele, alrededor de 5 mil personas llegaron a las puertas de la Asamblea. Se comprobó que algunos fueron movilizados por vehículos con placas nacionales, y que entre los manifestantes había empleados de Gobierno. El acto protagonizado por Araujo arrancó con unas 300 personas. Un primer grupo estaba concentrado frente a una tarima colocada al final de la 17 avenida Norte, frente al portón de la Asamblea. Los organizadores dejaron un hueco en la calle, de unos 50 metros. Al otro extremo se posicionó un segundo grupo de manifestantes. Dos días antes, Araujo había asegurado la protesta sería protagonizada por 9 mil manifestantes, pero la realidad es que, tras 45 minutos de arengas, llegaron alrededor de 500 personas. Tras esta pequeña convocatoria, Araujo dio un nuevo plazo a los diputados: “Si en 15 días no son aprobados, ¡agárrense!”, dijo. Previo al inicio de la protesta, el embajador de los Estados Unidos, Ronald Johnson, llamó al respeto de la institucionalidad en sus redes sociales: “cualquier acto o llamado a violencia o destrucción de propiedad por la multitud frente ala Asamblea Legislativa dañaría al país”, escribió. Araujo aprovechó la oportunidad y solicitó al embajador que pidiera la aprobación del préstamo. Al finalizar el evento, El Faro preguntó a Araujo sobre el número de asistentes. “Aquí hay más de 7 mil personas, soy experto en eso”, dijo. Dos horas después, Araujo escribió en Twitter un agradecimiento: “El pueblo hoy… más de 10,000”. EF Foto Sun, 16 Feb 2020 16:54:59 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/ef_foto/24033/Walter-Araujo-y-la-protesta-de-unos-pocos.htm Maneras de dictador - Por El Faro http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24032/Maneras-de-dictador---Por-El-Faro.htm 360 grados Sun, 16 Feb 2020 16:32:03 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24032/Maneras-de-dictador---Por-El-Faro.htm A defenderse de los presidentes que dicen haber hablado con Dios http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000032941.jpeg http://www.elfaro.net/es/202002/defensoria/24029/A-defenderse-de-los-presidentes-que-dicen-haber-hablado-con-Dios.htm El 4 de febrero pasado El Salvador y su presidente hicieron noticia más allá de las fronteras del país. “Podemos confirmar que enero de 2020 se ha convertido en el mes conmenos homicidios desde la guerra civil”, escribió en su cuenta de Twitter Nayib Bukele. Ese mes, según cifras oficiales, el país tuvo un promedio de 3,8 homicidios diarios (117), un 60 % menos que los 289 de enero de 2019. El mejor índice histórico.

A un año de su contundente victoria electoral con un 53 % de los votos, y a solo ocho meses de asumir la presidencia, esa cifra consolidaba la esperanza de 6,7 millones de salvadoreños que habitan una de las regiones más violentas del mundo y para los 1,61 millones (24,1 % de la población) que han debido emigrar, principalmente a Estados Unidos y Canadá, huyendo en muchos casos de esa violencia letal.

Qué importaba que Bukele utilizara ese índice para irradiar por Twitter los parabienes otorgados por Donald Trump, cuyo gobierno acababa de rebajar la alerta de viaje a El Salvador del grado 3 (pide a estadounidenses “reconsiderar” su viaje a ese país) al 2 (solo sugiere “mayor precaución”). Bukele puso megáfono a esa medida atribuyéndose sin pudor el logro de equiparar a su país, dijo, con Francia, Alemania y España en materia de seguridad.

Cinco días después, el domingo 9 de febrero, Bukele abrió una nueva página en la historia, esta vez un capítulo negro, al ingresar al edificio de la Asamblea Legislativa escoltado por militares y policías enfundados en chalecos antibalas y armados de fusiles M-16 y AR-15. Pertrechados para la guerra. Cuando se sentó en el sillón del presidente del Poder Legislativo, afirmó: “Creo que está muy claro quién tiene el control de la situación”. Terminó sus palabras, se cubrió el rostro y se puso a rezar. Afuera, una concentración de simpatizantes le jaleaba, pero en miles de hogares de El Salvador cundió la incertidumbre y el miedo. Al salir del recinto, siempre rodeado de hombres armados, Bukele informó que ese día no se tomarían la Asamblea Legislativa: “Pregunté a Dios y Dios me dijo ‘paciencia’”, dijo. Un retrato presidencial muy difícil de olvidar.

La imagen dio la vuelta al mundo. Y no de la mano de Dios. Esta vez no era una excentricidad más del único presidente millennial (38 años), como la selfie del 26 de septiembre de 2019 en la 74ª Asamblea General de la ONU. Después de usar su IPhone 11, el último modelo de Apple lanzado solo 14 días antes al mercado, dijo: “Muchas más personas verán esta selfie que las que escucharán este discurso”. Su argumento: el mundo cambió y es hora de una evolución, o a la ONU le pasará lo mismo que a Blockbuster o Kodak.

Fue la forma que escogió Bukele para unirse al presidente Trump en el club de los presidentes de tendencia populista nacionalista que estos días fustigan el multilateralismo y que desafían las instituciones democráticas en Estados Unidos, Polonia, Hungría, Turquía, Rusia o Brasil.

Aquella imagen pudo parecer divertida para muchos. En cambio, la de Bukele en el Congreso, rodeado de soldados, amparado según dijo por Dios, echó por tierra la esperanza de que esta vez, por fin, El Salvador estaba construyendo un camino de profundización de la democracia. Y estremeció.

¿Cuál fue la excusa para tan macabra maniobra? Según la información oficial, forzar a que la Asamblea autorice la negociación de un préstamo de US$109 millones para financiar la fase III de su Plan Control Territorial. Su estrategia de seguridad que requiere más soldados, policías, helicópteros y un buque de US$26 millones. Nada, por ahora, muy distinto a lo ya conocido. Salvo las cifras y, claro, la corrupción.

Imposible olvidar que la ocupación de la Asamblea se produce justo cuando la Fiscalía ha procesado a altos dirigentes de Arena y del FMLN por fraude electoral y por negociar el apoyo de las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18 en las elecciones presidenciales de 2014. Ya si Bukele logró una aplastante mayoría en febrero de 2019 y  derrotó a los herederos de la guerrilla (FMLN) y a los de la derecha de los 80 (Arena), los dos partidos que gobernaron El Salvador en los últimos 30 años, fue en parte porque los expresidentes Mauricio Funes (2009-2014), Antonio Saca (2004-2009) y el difunto Francisco Flores (1999-2004) han sido acusados o condenados por corrupción, y la marea de casos judiciales comienza a alcanzar ya a funcionarios del gobierno de Salvador Sánchez Cerén (2014-2019), capítulos, todos, de los que El Faro ha informado exhaustivamente.

Pero, si todo indicaba que en las próximas elecciones parlamentarias, el 28 de febrero de 2021, el partido de Bukele podría arrasar en la Asamblea, ¿por qué entonces esta irrupción armada del presidente? Esa pregunta sigue rondando a muchos lectores de El Faro: ¿por qué el presidente Bukele ha seguido el camino de otros presidentes autoritarios del continente siendo que todo a su alrededor auspiciaba el desarrollo democrático?

Bukele prometió en campaña que el objetivo principal de su gobierno sería atacar violencia y corrupción, el dúo del mal. Es en ese punto donde una lectora apunta a un hecho que le origina preguntas aún sin respuesta: ¿por qué aparece el diputado Guillermo Gallegos -dirigente de GANA cuestionado junto a su esposa, también del partido, por la asignación de cientos de miles de dólares de fondos públicos a ONG fantasmas o la contratación de una docena de familiares en puestos del Congreso- en un rol importante, a la izquierda de Bukele, en los hechos del 9 de febrero?

El candidato presidencial de Gana, Nayib Bukele (a la derecha), junto al diputado Guillermo Gallegos (a la izquierda) y su esposa, Julia Nora Romero (en el centro), en la cena de recaudación de fondos para la campaña electoral, el jueves 27 de septiembre de 2018.
 
El candidato presidencial de Gana, Nayib Bukele (a la derecha), junto al diputado Guillermo Gallegos (a la izquierda) y su esposa, Julia Nora Romero (en el centro), en la cena de recaudación de fondos para la campaña electoral, el jueves 27 de septiembre de 2018.

El presidente tenía apoyo para emprender una batalla frontal contra la corrupción y la violencia. Pero por alguna razón optó por seguir, de la mano de políticos cuestionados, el camino autoritario de otros mandatarios como el nicaragüense Daniel Ortega, al que en campaña llamaba dictador por descansar en la Policía, en las Fuerzas Armadas y en la represión para ejercer el control total.

Clamar a la desesperanza para dinamitar democracias

No es solo un problema de El Salvador. América Latina sigue siendo el continente más violento del mundo y el segundo más desigual después de África subsahariana, a pesar de que entre 1990 y 2015 la pobreza se redujo a la mitad. La ONU estima que el 31% de los latinoamericanos es pobre, la misma proporción que en 2010. En 2019 otros seis millones de latinoamericanos cayeron en la pobreza extrema según CEPAL. A ello hay que agregar el deterioro acelerado de la situación de los derechos humanos.

La mayor parte de esa grave y creciente desigualdad se debe a la corrupción. Una lacra que además acrecienta el descontento político: los latinoamericanos consideran a sus políticos corruptos y cínicos. La ira popular ha explotado en las calles y de manera violenta en al menos seis países en el último medio año.

También la violencia es producto de la corrupción sistémica. Autoridades, policías y jueces son trofeo de caza del poder de la élite, que se masca y se respira. Se ha ido instalando en la ciudadanía una sensación de impunidad que alimenta una idea demoledora: que el flagelo está tan expandido que ya nada se puede hacer. Una rendición que corroe la fe pública y provoca en las calles de los suburbios otra violencia, tan sorda como letal.

Porque tanto los forados que se crean en la ley para que quien evade impuestos, paga o cobra sobornos, no vaya a la cárcel, como las redes de lobby que financian las multinacionales para cooptar autoridades o difundir noticias falsas o estigmatizar al buen periodismo independiente, tienen un objetivo: acrecentar el miedo en la población y mantener a los ciudadanos desconfiados del vecino, del que tiene otras ideas, otra vida, del que tiene otro color de piel, del que viene desde fuera, y también del igual: nos quieren aislados y vulnerables.

La oficina especializada en violencia y narcotráfico de la ONU atribuye el alza en los homicidios en América Latina a la desigualdad de ingresos, el desempleo, la corrupción, inestabilidad política y el crimen organizado. Entre 2000 y 2017 los grupos criminales, entre ellos los carteles del narcotráfico, mataron a cerca de un millón de personas en el mundo, casi la misma cifra que causaron todas las guerras juntas en el mismo periodo. Lo más grave es el sello de esa violencia institucionalizada: la impunidad. Solo el 43% de homicidios son resueltos en la región frente al 63% del promedio mundial.

Eso explica en gran parte la situación por la que atraviesa otro país que está en el índex de la democracia en el continente: Honduras. En enero 2020, su presidente no le renovó el mandato a la comisión de la OEA (Maccih) que combatía la corrupción. Y se entiende: en octubre pasado la Fiscalía de Nueva York aseguró tener evidencias de que el presidente Juan Orlando Hernández y su hermano, el exdiputado Juan Antonio Hernández, recibieron dinero del narcotraficante Joaquín “Chapo” Guzmán. En el juicio al hermano del presidente, la Fiscalía presentó pruebas de que recibió US$1,5 millones del entonces líder del cartel de Sinaloa para ser entregados al presidente hondureño. El 18 de octubre pasado, el jurado lo declaró culpable de traficar 200 mil kilos de cocaína hacia Estados Unidos. La sentencia será entregada a fines de febrero en la Corte Federal para el Distrito Sur de Nueva York. Su hermano, el presidente, no ha dejado de sonreír rodeado de su escolta.

El presidente Nayib Bukele no desconoce este cuadro crítico del contexto internacional. Por ello, en su primer pronunciamiento público tras la toma de la Asamblea (una entrevista concedida a El País de España), Bukele intentó explicar su llamado a la insurrección como una respuesta a una petición hecha por una sociedad cansada. “En el gobierno anterior hubo 130 homicidios por 100 mil habitantes y la gente está desesperada”. Según Bukele, “la población está pidiendo que se actúe”.

¿Actuar cómo? Actuar contra el adversario, el enemigo a vencer, sin reparo a la institucionalidad. Cuestionado por la toma de la Asamblea, el presidente dijo: “Alguien que no conoce El Salvador ve la foto de los militares en el Congreso y dice: ¡Qué barbaridad! Pero, qué es más grave, una foto de unos militares donde no se agredió a nadie, no hubo heridos, ni disparos… o saber que hubo diputados (de gobiernos anteriores) que negociaron con pandilleros. Lo de los militares solo fue un acto de presencia. Fijarse en eso es estar enfocándose en lo superficial”.

El periodista Jacobo García insiste y le dice que lo que hizo el domingo 9 es “una amenaza a la legalidad y al orden constitucional”. Bukele responde: “Si yo fuera un dictador o alguien que no respeta la democracia, ahora hubiera tomado el control de todo. Según las encuestas, el 90% del pueblo nos apoya. También lo hacen las FF.AA. y la policía. El pueblo se enojó cuando pedí calma, pero si hubiera querido hubiera tomado el control de todo el gobierno esta noche (domingo). En El Salvador se dan todas las condiciones para el estallido social, pero si no sucede es porque yo pedí al pueblo que tuviera calma”.

El presidente Bukele afirma que pudo tomar el control total del país el 9 de febrero, y no lo hizo. Dijo que para calmar al pueblo dio un plazo de una semana. “Démosles una semana a estos sinvergüenzas”, fue la frase que quedó para el registro. Y si la Asamblea no aprueba lo solicitado, Bukele le dijo a El País que “pasará como en Chile o Colombia, que la gente se vuelve contra sus presidentes”. ¿O fue solo un ensayo de Golpe de Estado?

Imposible n o pensar en Colombia: cerró el año 2019 con una ola de violencia que entre enero y noviembre dejó 10.468 homicidios, un 2,34% más que en el mismo periodo del año pasado (10.229). La violencia se concentra en zonas de economías ilegales y de post conflicto donde proliferan el narco y la minería ilegal.

En los últimos tres años, desde los Acuerdos de Paz, han recrudecido los asesinatos de líderes sociales locales ymedioambientales. Sergio Guzmán, director de la consultora Colombia Risk, afirma que el problema de fondo es la falta de control estatal sobre los territorios. “El Estado no hace presencia con sus instituciones y si lo hace es mayormente a través de su brazo militar y eso no es Estado, es ocupación. Ese vacío estatal ha sido llenado por organizaciones que se lucran de actividades ilegales, como tráfico de droga y minería ilegal. Y han sido vulnerables para la penetración de grupos foráneos como los clanes mexicanos” (El Mercurio, 6 de septiembre 2019). ¡Le recuerda una situación similar?

After threatening the members of Congress who showed up to vote in the special session, Bukele prayed along with congressman Guillermo Gallegos, from the GANA party. Afterwards, he left to talk to the crowd outside one more time. Photo by: Víctor Peña.
 
After threatening the members of Congress who showed up to vote in the special session, Bukele prayed along with congressman Guillermo Gallegos, from the GANA party. Afterwards, he left to talk to the crowd outside one more time. Photo by: Víctor Peña.

En la senda de Trump y Bolsonaro

“La buena gobernanza no es la ausencia de escándalos o desafíos. La buena gobernanza la ve la ciudadanía en la capacidad de las instituciones para ejercer liderazgo de las reacciones ante un escándalo”. Eso afirma el economista Daniel Kaufman, uno de los creadores de los indicadores que emplea el Banco Mundial para medir la corrupción y la buena gobernanza en el mundo. Según Kaufman, abordar el desafío de la captura del Estado por intereses privados, es uno de los principales problemas de Estados Unidos.  

Un diagnóstico que va en la línea de lo que opina Francis Fukuyama: “Trump representa la decadencia política, otro fenómeno creciente; y Bolsonaro ha sabido sacarle provecho a una especie de repugnancia generalizada con las élites de ese país que son extremadamente corruptas”.

En septiembre de 2019, Transparencia Internacional entregó un informe en el que concluye que 6 de cada 10 ciudadanos de Latinoamérica y El Caribe consideran que su gobierno no hace lo suficiente para combatir la corrupción.

Solo con el escándalo de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht, la mayor en su rubro de la región, ese barómetro acierta. Aceptó una multa en Estados Unidos de US$ 3.500 millones luego de confesar haber pagado US$788 millones en coimas durante 15 años (desde 2001) para asegurar contratos en 12 naciones (10 de Latinoamérica y 2 de África). Solo en Perú, Odebrecht pagó US$59 millones en sobornos entre 2006 y 2011, para adjudicarse 13 obras públicas, las que abarcan los gobiernos de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala (el expresidente Pedro Pablo Kuczynski está imputado como ministro de Toledo).

Tan grave como lo anterior fue la revelación de los mensajes entre el juez Sergio Moro, actual ministro de Justicia de Jair Bolsonaro, con los fiscales del caso (en Brasil se llamó Lava Jato). Publicados en junio de 2019 por The Intercept, prueban cómo se manipuló la investigación y las filtraciones. Más allá del grave pecado original del Partido de los Trabajadores en el beneficio corrupto de la principal empresa pública (Petrobras), el juicio que Moro encabezó llevó a prisión a Lula, quien era el favorito para las elecciones presidenciales que terminó ganando Jair Bolsonaro.

En medio de tanta corrupción, se abren huecos para dinamitar la institucionalidad. En agosto de 2019, el expresidente Michel Temer reconoció que la destitución de Dilma Rousseff, impulsada por él, su vicepresidente y excompañero de fórmula, fue un Golpe de Estado. Ese mismo agosto, Bolsonaro anunció que privatizará 16 empresas públicas. Petrobras no figuraba en esa nómina, pero ya se empezó a deshuesar. Lo que sí se paró, por miedo a la explosión social, según reconoció su ministro de Economía, fue el paquete de reformas económicas que se pretendía lanzar. 

El escándalo de corrupción de Odebrecht también alcanzó a México. El 27 de abril 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que en su gobierno no se le adjudicará ningún contrato a la constructora. Odebrecht llegó a tener tanto poder en ese país que realizó una sesión de su consejo de administración en la casa presidencial de Los Pinos. “La instrucción es no dar contratos a empresas que hayan estado involucradas en casos de corrupción, sean nacionales o extranjeras”, dijo el presidente.

En estados dinamitados, las malas prácticas del pasado suman desesperanzas. 2019, el primer año del gobierno de López Obrador, es el más sangriento en la historia de México con 34.582 asesinatos (2,5% más que 2018, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública).

Ahora estamos entendiendo mejor lo que fue realmente la guerra al narcotráfico declarada en 2006 por el expresidenteFelipe Calderón. Respaldado por Estados Unidos, militarizó las operaciones, lo que desató una lucha territorial de carteles y una violencia que llevó las tasas de asesinatos a récords históricos. Cuando Enrique Peña Nieto llegó al poder en 2012 (gobernó hasta noviembre de 2018) la política se mantuvo. Tampoco mermó la infiltración del crimen organizado en el Estado. El 10 de diciembre fue arrestado en Estados Unidos Gonzalo García, secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón, acusado de aceptar millonarios sobornos a cambio de que el Cartel de Sinaloa, liderado entonces por “El Chapo” Guzmán, pasara con seguridad la droga mientras él controló la Policía Federal. 

Un mes y medio más tarde, el 25 de enero 2020, la Fiscalía de Nueva York acusó al ex jefe de la Policía Federal de México Iván Reyes Arzate, quien fuera además enlace con la agencia antidrogas estadounidense DEA, de “abusar de su puesto al ofrecer asistencia a carteles de la droga mexicanos a cambio de cientos de miles de dólares en sobornos”.

En Guatemala aún no se acallan los ecos y las esquirlas que dejó la Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala (Cicig), misión de la ONU que entre 2015 y 2019 imputó a más de 150 personas, entre ellas a dos expresidentes: Álvaro Colom (2008-2012) y Otto Pérez Molina (2012-2015). La Cicig ayudó a destapar una enorme red de corrupción dirigida por el expresidente Pérez Molina y otros procesos que involucraron al expresidente Jimmy Morales, además de unos 160 funcionarios, políticos y empresarios. Morales la desarmó cuando supo que él era investigado por recibir aportes ilegales en su campaña.  

Este 14 de enero asumió la presidencia de Guatemala el empresario de centroderecha Alejandro Giammattei, quien anunció que el combate y castigo a la corrupción será su prioridad, aunque nunca estuvo a favor de la Cicig. No obstante, siete días después de asumir, Giammattei creó la Comisión Presidencial Contra la Corrupción y anunció que declarará a las maras y pandillas “grupos terroristas”. Es partidario de la pena de muerte y prometió aplicar mano dura contra los criminales en un país que registra 23,7 homicidios por cada 100 mil habitantes y en que el 59,3% de sus 16 millones de habitantes son pobres. Solo así se entiende que entre septiembre de 2018 y agosto de 2019 fueron detenidos 250 mil guatemaltecos que intentaban cruzar ilegalmente la frontera con Estados Unidos. La cifra más alta en la historia de Guatemala.

Estados sometidos

En muchas zonas de nuestro continente el crimen organizado ha desplazado, sustituido o más frecuentemente sometido al Estado para convertirse en poder de facto. El negocio que hacen circular es multimillonario. Solo el tráfico de drogas mueve unos US$320 mil millones al año (la cocaína con US$85 mil millones). La mayor parte de esa torta se genera en Estados Unidos con US$35 mil millones. Allí no se cuenta el dinero que mueve la minería ilegal y los laboratorios farmacéuticos. Pero lo que sí cobró sentido con el escándalo mundial que provocó la investigación periodística de los “Papales de Panamá”, es el rol de los paraísos fiscales para esconder los dineros de la corrupción.

De allí que el férreo discurso contra la corrupción del empresario ganadero centroizquierdista Laurentino Cortizo cautivara a los panameños, quien asumió en julio de 2019 la presidencia de ese país. Cortizo conquistó el voto con su promesa de limpiar la reputación de su país como centro financiero off shore condenado por el Grupo de Acción Financiera GAFI, ente intergubernamental creado para establecer los estándares de lucha contra el financiamiento ilícito: “Vamos a hacer lo que se tenga que hacer para que Panamá siga avanzando en impedir el lavado de dinero”, afirmó Coertizo.

La desigualdad, la corrupción y la lucha por una vida digna están en el origen de la protesta tanto en Chile como en Colombia. Y el libreto para enfrentar el descontento en ambos países ha sido común: represión, violación a los derechos humanos por parte de las policías y un incipiente diálogo para abrir agenda social, la principal demanda de los que protestan.

La incertidumbre que genera la polémica candidatura a la reelección de Trump en Estados Unidos y la ola de protestas en América Latina están marcando un punto de inflexión en el continente. El peligro es que creen focos de gran violencia, socavando la democracia. Una crisis que, como se ve, ha sido generada por la corrupción, la debilidad de nuestras instituciones y la violencia que generaron ambas.

Este delicado momento se ha intoxicado aún más con la cuota de nacionalismo extremo aportado por Trump, que un día antes de que el presidente Bukele irrumpiera con militares y policías en la sede del legislativo, arremetió contra los inmigrantes nuevamente: "Estados Unidos debe ser un refugio para estadounidense que cumplen la ley y no para extranjeros criminales".

Como si fuera una idea calcada, Bukele ha pronunciado un discurso cuya apuesta es dividir, infundir miedo, socavar a la oposición y a las instituciones democráticas para alcanzar sus propósitos: “Si estos sinvergüenzas no aprueban el Plan Control Territorial los volveremos a convocar. Estos sinvergüenzas no quieren trabajar por el pueblo. Una semana les vamos a dar”, emplazó Bukele a los integrantes de la Asamblea Legislativa hace una semana. Desde entonces El Salvador, cuyo PIB es de US$4.190 per cápita (solo supera a Bolivia, Venezuela, Honduras, Nicaragua y Haití en Latinoamérica), está en crisis. Con la democracia desestabilizada son los corruptos los que ganan espacios. Así está sucediendo en el extremo sur de Latinoamérica, en Chile, en donde el estallido social lleva casi cuatro meses y no amaina. La corrupción, la impunidad, la desigualdad que abofetea y los malos tratos hicieron a miles decir basta. Y eso sí que es la médula del problema y no el envoltorio del matonaje.

]]>
Defensoría del lector Sat, 15 Feb 2020 06:39:24 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/defensoria/24029/A-defenderse-de-los-presidentes-que-dicen-haber-hablado-con-Dios.htm
Barrios, Bukele y la persistencia de las tentaciones autoritarias - Por Carlos Gregorio López http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24027/Barrios-Bukele-y-la-persistencia-de-las-tentaciones-autoritarias---Por-Carlos-Gregorio-López.htm 360 grados Thu, 13 Feb 2020 16:06:45 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24027/Barrios-Bukele-y-la-persistencia-de-las-tentaciones-autoritarias---Por-Carlos-Gregorio-López.htm Barrios, Bukele y la persistencia de las tentaciones autoritarias http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_60_2821_1941/images%7Ccms-image-000032006.jpeg http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24026/Barrios-Bukele-y-la-persistencia-de-las-tentaciones-autoritarias.htm Casos como el del presidente Bukele no son extraños en nuestra historia. A inicios de la década de 1860 el país era gobernado por Gerardo Barrios. Igual que Bukele, Barrios quería transformar todo y quería hacerlo rápido. En los últimos días hemos vivido una inusitada escalada de dichos, gestos y acciones que, en conjunto, muestran una escalada de tensiones entre el Ejecutivo y el Legislativo. Vistas en aislado, estas acciones serían simplemente muestra de la inmadurez e intolerancia que campean en nuestro folclore político; sin embargo, un análisis más cuidadoso muestra un escenario preocupante.

Todo inició con una convocatoria desde el Ejecutivo para que se autorizara la negociación de un préstamo de $109 millones que se destinarían a seguridad pública. No hay ninguna razón que justifique el proceder del presidente. El numeral 7 del artículo 167 de la constitución dice que el consejo de ministros puede “Convocar extraordinariamente a la Asamblea Legislativa cuando los intereses de la República lo demanden”. Los constitucionalistas aclaran que detrás del enunciado debe haber una situación de emergencia, pues es obvio suponer que todo lo que se trata en el ejecutivo y el legislativo es de interés nacional. El presidente alega una emergencia;  aunque desde hace meses insiste en que el problema de la violencia se ha reducido desde que tomó el mandato. La autorización para pedir el préstamo en cuestión está siendo discutido en la Asamblea, incluso se dice que su aprobación es inminente. ¿A cuenta de qué entonces la emergencia?

El presidente publicó uno de sus usuales tuits, en el cual llamó a la población a la “insurrección” en caso de que los diputados no accedieran a realizar la sesión extraordinaria. Casualmente, en medio de la tensión se desarma y se retira la seguridad de los diputados, sin que medie justificación o explicación alguna. Además, el sábado por la noche, el ministro de defensa convoca a una conferencia de prensa, acompañado de tres oficiales más — todos en uniforme de combate —con el simple objeto de reafirmar su apoyo al presidente, añadiendo que para ello están dispuestos a morir. El día domingo se desplegó un contingente militar y de la PNC en los alrededores de la Asamblea Legislativa. Es obvio que todas esas acciones del presidente presionan en demasía a los diputados y envían un preocupante mensaje a la población.

El estilo del presidente ha dado muestras de ser agresivo, intolerante y poco conciliador, lo lleva a descalificar a cualquiera que no esté de acuerdo con él, e incluso a maldecir a sus adversarios. Quizá el presidente ciertamente quiera hacer mucho por el país y siente que seguir los mecanismos constitucionales entorpece sus proyectos. Debió considerarlo antes de jurar por la constitución que establece claramente la separación de poderes. En todo caso, la Sala de lo Constitucional ya se lo aclaró.

Casos como el suyo no son extraños en nuestra historia; reseño uno muy interesante. A inicios de la década de 1860 el país era gobernado por Gerardo Barrios. Igual que Bukele, Barrios quería transformar todo y quería hacerlo rápido. “Yo he venido al Gobierno a reformarlo todo y estoy obligado a cerrar los ojos cuando se me crucen en el camino los enemigos para poder pasar sobre ellos y caminar sobre la senda del Orden”, decía en una carta dirigida a José María Cacho, el 7 de abril de 1860 y ciertamente que se dedicó febrilmente a ello. Barrios no tenía el tiempo ni la paciencia necesarios para construir una institucionalidad que legitimara su gobierno; por lo tanto, recurrió a la imposición y la fuerza. Una muestra de ello es la cantidad de decretos y acuerdos que emitió, muchos de los cuales estaban destinados precisamente a fortalecer su poder.

Pero rápidamente se dio cuenta de que las cosas no serían ni fáciles ni expeditas. Los funcionarios demoraban en cumplir las órdenes o se negaban a hacerlo aduciendo razones legales. No sé si por iniciativa propia o aconsejado por alguien, Barrios encontró el modo de solucionar el problema. Logró que la Asamblea le aprobara 23 “facultades extraordinarias”. En aquella época, el poder Legislativo solo se reunía por dos meses a inicio del año; se adujo que en tan corto tiempo no podía dictar “todas las leyes y reglamentos convenientes” al país, agregando que “el actual presidente de la República merece la más amplia confianza del pueblo y de sus representantes en las cámaras legislativas, porque de una manera inequívoca ha demostrado su enérgica y eficaz actividad, y el acierto con que ha promovido la felicidad de El Salvador.” El decreto facultaba al presidente en 23 cuestiones; dichas facultades durarían hasta la reunión de la próxima legislatura. Barrios solo tendría que informar del uso que hiciere. En la práctica, esa disposición colocaba a Barrios por encima de cualquier poder existente y de la constitución misma (Gaceta Oficial, 15/02/1860). La disposición fue prorrogada dos veces.

Barrios estaba feliz con sus facultades. Podía disponer sin ninguna restricción en rubros tan diversos como defensa, relaciones exteriores, fiscalidad, legislación e incluso administración de justicia. Además de cuestiones tan puntuales como suprimir empleos de gobierno, aumentar o disminuir sueldos, deportar a delincuentes (a los que enviaba a las islas del sur desde el puerto de La Unión), contratar la construcción de obras públicas, y disponer de los fondos de la Universidad y de los propios y arbitrios de las municipalidades. Y de todo ello solo debía informar a la Asamblea en el siguiente período de sesiones.

De ese modo Barrios gobernó de manera expedita y sin ningún impedimento. De hecho sus apologistas aducen que su Gobierno fue de los mejores que el país ha tenido. Con tantos y brillantes asesores que tiene el presidente Bukele, bien pudiera pedirles que busquen la manera de repetir lo de Barrios y ya no tendría que preocuparse de los diputados y magistrados de la Sala de lo Constitucional. La oferta es tentadora. Pero antes de que se entusiasmen, y por simple rigor de historiador, terminaré con la historia de Barrios.

Durante dos años las cosas parecían marchar bien. La palabra de Barrios era omnímoda. Y todos los funcionarios tenían que acatar sus disposiciones. Las páginas de La Gaceta se llenaban con sus discursos, y abundaban en actas de adhesión a su gobierno, firmadas por las municipalidades, el ejército, las milicias, etc. El 12 de noviembre de 1861 se emitió el “Reglamento de gobernadores, jefes de partido, concejos municipales, alcaldes y jueces de paz”, que dejaba en manos del gobernador departamental la designación de los alcaldes municipales. Barrios decidió que en las elecciones municipales solo pudiera proponerse una terna, la cual sería presentada al gobernador, quien escogería al alcalde. En caso de que ninguno de los propuestos fuere de su agrado podía exigir la presentación de una nueva terna.

El reglamento garantizaba que a las alcaldías solo llegarían individuos simpatizantes de Barrios, pero esta medida rápidamente generó descontento en los pueblos que tenían una larga tradición electoral que venía desde finales de la colonia. A la larga, la medida fue contraproducente para Barrios; para 1862 y 63, a la facción opositora liderada por Francisco Dueñas se unieron muchos pueblos, cuyos pronunciamientos demandaban el retorno de sus libertades políticas.

En sus momentos de gloria, Barrios llenaba la ciudad de San Salvador con tropas, a las que hacía desfilar por las principales calles. A veces se ponía a la cabeza del desfile, otras lo veía desde una tarima de honor. Ciertamente, el ejército fue un apoyo importante para su Gobierno durante un tiempo. A diferencia de lo que dice la historia de bronce, Barrios no fue derrocado por los guatemaltecos. Ciertamente participaron, pero el grueso de las fuerzas que se alzaron en su contra estaba constituido por salvadoreños hartos de sus abusos.

Hace unas décadas se creía que los problemas de la democracia en El Salvador se debían al militarismo y alguna razón había. En realidad, tenemos un problema mayor: una larga tradición autoritaria que hace que los gobernantes piensen que el fin justifica los medios. Así pensaba Gerardo Barrios en el siglo XIX, así piensa Nayib Bukele en el XXI. Curiosamente, el milenial que decía iba a romper con los modos tradicionales de hacer política en el país, resultó arcaicamente decimonónico. Los abusos de poder de Barrios fueron causa determinante de su caída. El presidente Bukele debiera tomar nota; a diferencia del siglo XIX, hoy en día el sistema político del país tiene suficientes recursos para frenar los arrebatos de un aprendiz de dictador.

*Carlos Gregorio López Bernal es docente-investigador de la Licenciatura en Historia, de la Universidad de El Salvador y  Doctor en Historia por la Universidad de Costa Rica. Investiga sobre historia política y cultural de El Salvador, siglos XIX y XX.
 
*Carlos Gregorio López Bernal es docente-investigador de la Licenciatura en Historia, de la Universidad de El Salvador y  Doctor en Historia por la Universidad de Costa Rica. Investiga sobre historia política y cultural de El Salvador, siglos XIX y XX.

]]>
Columnas Thu, 13 Feb 2020 16:05:00 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24026/Barrios-Bukele-y-la-persistencia-de-las-tentaciones-autoritarias.htm
Orfandad y herencias literarias http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000032944.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/el_agora/23998/Orfandad-y-herencias-literarias.htm "¿Cómo pude persistir en un empeño que a todas luces resultaba necedad en el medio en el que me formé, en la familia de la que procedo, en el país en el que crecí y donde comencé a recorrer esa ruta?", se pregunta el escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya. En este texto, leído en Casa de América de Madrid, en junio 2019, el autor explica la sensación de orfandad pese a la tradición literaria nacional que le antecedió, y cómo encontró en Roque Dalton la única excepción a la "sed de contemporaneidad y universalidad propia del joven escritor".
Horacio Castellanos Moya ha sido traducido a más de una docena de idiomas extranjeros. Foto: Daniel Mordzinzki.
 
Horacio Castellanos Moya ha sido traducido a más de una docena de idiomas extranjeros. Foto: Daniel Mordzinzki.

Rara es la ruta por la que un escritor descubre su vocación, su destino. No sólo rara, sino también única. Cuando trato de visualizarla, cuando trato de entender cómo he llegado a escribir los libros que he escrito, los libros que me tienen aquí ante ustedes, ante su generosidad como lectores y como estudiosos de la literatura, siento una especie de azoro. ¿Cómo pude persistir en un empeño que a todas luces resultaba necedad en el medio en el que me formé, en la familia de la que procedo, en el país en el que crecí y donde comencé a recorrer esa ruta?

No fui lector ni escritor precoz. Procedo de una familia en la que la literatura era tema vedado, una familia que esperaba que yo siguiera la ruta típica para un joven de mi medio, es decir, que me convirtiera en un profesional serio, respetable. Y ser escritor no era considerado algo serio, respetable, sino todo lo contrario: un pretexto para el vicio, la vagancia y la pobreza. Por eso, cuando al final de mi adolescencia comencé a leer y a ser poseído por el diablo de la escritura, mi familia fue víctima de cierto espanto y me ofreció estímulos para que evitara esa ruta. No les hubiese importado que fuese abogado y escritor, médico y escritor, ingeniero y escritor, una fórmula que garantizara nuestra respetabilidad. Pero era muy tarde: yo ya estaba encaminado y empecinado en lo mío, y había una guerra civil en el horizonte que haría volar por los aires la realidad que habitábamos.

Pasaron algunos años antes de que yo pudiera atar cabos sobre el porqué del espanto de mi familia ante la posibilidad de que yo quisiera ser escritor, sobre el porqué la literatura y la escritura fueron siempre temas vedados. Un tío, primo hermano de mi madre, de nombre David Moya Posas, y a quien no conocí, había sido poeta y había muerto víctima de una sobredosis de alcohol y barbitúricos. No se hablaba de él en casa. Y las anécdotas sobre su trágica vida, y su más trágica muerte, las escuché de boca del gran poeta hondureño Roberto Sosa, su compañero de generación, quien me las contó mientras conversábamos en cervecerías de Tegucigalpa en 1981.

Otro cabo que até es que mi abuela materna, Emma, había sido poeta. Nunca publicó un libro, pero sus versos fueron incluidos en una antología, gracias a la cual me enteré de sus andanzas literarias cuando yo comenzaba a publicar. El diablo de la escritura, empero, la abandonó muy pronto y se dedicó, como persona cauta y previsora, a cuidar e incrementar sus propiedades, que es tal como yo la recuerdo. En sus últimos años de vida se refería, sin embargo, con desprecio, y cierto odio, a Clementina Suárez, su amiga de adolescencia, juventud y pininos poéticos (ambas procedían del departamento hondureño de Olancho), y quien se convertiría en la más importante poeta de Honduras. Ahora me pregunto si la maledicencia de mi abuela hacia Clementina no sería hija de la envidia.

Por la rama paterna, otro tío, de nombre Jacinto, hermano mayor de mi padre, también publicó versos en sus años mozos, pero su verdadera pasión era la política. Y para ella vivió el resto de su vida, a salto de mata entre la cárcel y el exilio, como muchos casos perdidos para la literatura en tierras centroamericanas.

No es extraño, pues, el espanto que causó en mi familia la decisión de dedicarme a la literatura. Ser escritor, para ellos, era un sin sentido que sólo podía conducir al fracaso, sinónimo de falta de estatus y de pobreza. Mi tío David había sido víctima mortal de ese fracaso; mi abuela y mi otro tío lo habían evitado gracias a que expulsaron a la literatura de sus vidas. ¿Pero qué podía significar el fracaso para un joven que sentía una profunda repulsión hacia el mundo de valores de su familia, de la clase social en la que había crecido, del país que habitaba? ¿Qué podía significar el fracaso en medio de una sociedad tan descompuesta que muy pronto haría implosión por la guerra civil?

Uno de mis títulos favoritos es el que utilizó Julio Ramón Ribeyro para sus diarios, La tentación del fracaso. Cuando me pregunto cómo fue que pude romper ese primer círculo de defensa que se había tendido a mi alrededor, el círculo férreo de la familia, para evitar que asumiera mi vocación y destino, pienso que mucho tuvo que ver la tentación del fracaso, entendida como voluntad de ruptura, de riesgo, de encontrar la propia ruta; persistir en la tentación del fracaso como gesto de inconformidad, de rebeldía.

Fue a mediados de los años 70 cuando comencé a escribir poesía de forma compulsiva, como poseído, con unas pocas lecturas, sin haber tratado nunca a ningún escritor y sin idea de lo que era la vida literaria salvadoreña. Estudié con los hermanos maristas, la mayoría de ellos españoles; en una de mis novelas los traté muy mal y también he repetido que por culpa del hermano León –el profesor de Literatura durante el bachillerato– padecí durante varios años un rechazo visceral hacia la literatura clásica española. Pero debo reconocer que fue en la biblioteca del colegio privado marista donde encontré los primeros libros que me permitieron entender que la palabra escrita era lo mío: las letras de las canciones de Bob Dylan en la colección de Visor, una selección de poemas de Walt Whitman (cuántas veces habré leído extasiado el Canto a mí mismo a esa edad de los descubrimientos), las Cartas a un joven poeta de Rilke y una Antología General de la Poesía en El Salvador, compilada por José Roberto Cea, que me abrió el camino a dos poetas nacionales que me deslumbraron: Roque Dalton y Alfonso Quijada Urías. En tal biblioteca encontré, pues, esas primeras lecturas en las que un joven abreva como si fuesen la palabra de un misionero que nos convierte a una nueva religión

Recuerdo el candor que me embargaba cuando terminé mi primera colección de poemas y me dispuse a buscar una editorial que la publicara. No tenía ni la remota idea del páramo en que me encontraba. No había editoriales privadas independientes en El Salvador. Estaban la Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación del régimen militar y la editorial de la Universidad Nacional, que por entonces permanecía ocupada por el ejército. No alcanzaba a ver la ruta a seguir. Había roto el primer círculo tendido por mi familia, pero entonces me tocó enfrentar el segundo círculo, aquel que podríamos denominar la vida literaria salvadoreña o, para entrar en la materia que anuncia el título de este texto, la herencia literaria nacional de la que tenía que hacer uso o la tradición en la que tenía que injertarme.

Lo primero era establecer un contacto, conocer a alguien que se dedicara a lo mismo que yo me dedicaba. Nadie de mis ex condiscípulos de colegio ni de los amigos del barrio donde había crecido tenía interés alguno en la literatura, mucho menos en la escritura. Y para entrar a la universidad a estudiar Letras faltaba casi un año, precisamente a causa de su ocupación por parte de los militares. Iluso de mí, encuaderné mi poemario y lo envié a la Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación, con la certeza y el entusiasmo de quien considera que su talento es un hecho que nadie puede dejar de reconocer y que el libro sería pronto publicado, sin la menor conciencia de que, al enviar aquel libro de poemas, lo que estaba haciendo era tirando una botella al mar como náufrago en isla desierta.

La providencia miró con simpatía mi gesto. Unas semanas más tarde, recibí una carta del editor de la Dirección de Publicaciones, en la que me agradecía el envío del libro, me adelantaba que por el momento no sería publicado, pero me invitaba a que lo visitara a su oficina. Su nombre me sonaba de una de esas soporíferas páginas literarias dominicales que publicaban los periódicos fascistoides de aquella época –que son los mismos de la actual. Imaginé que se trataba de uno de esos viejos literatos, con caspa en las solapas del saco y cierto olor a encierro y naftalina, pero, bueno —me dije—, tal vez lo convenzo de que publique mi libro.

Para mi sorpresa, Miguel Huezo Mixco era, a principios de 1977, un joven de 22 años, apenas tres años mayor que yo, pero con muchas más lecturas; cursaba segundo año de letras en la universidad jesuita y ya estaba casado, mientras que yo aún vivía en casa de mi madre. Hubo una reacción química inmediata entre nosotros. La amistad juvenil, que le llaman. Pronto fundamos una revista literaria artesanal. Consumíamos tardes y noches discutiendo sobre libros, sobre literatura salvadoreña y lo que significaba ser escritor en aquellos aciagos tiempos en El Salvador. Pero no los aburriré con el relato de una amistad. Lo que quiero mencionar es que yo entré a la tradición literaria salvadoreña no bajo la guía preceptora de un anquilosado sabihondo de los que tanto pululan en los países pequeños, sino junto a unos amigos con quienes compartimos la pasión del descubrimiento, el debate, la controversia; me sumergí en esa literatura con la emoción de la aventura.

Porque existe una tradición literaria en El Salvador, aunque sea prácticamente desconocida fuera de las fronteras nacionales, mencionaré algunos autores de los que algo aprendí y cuyos libros recuerdo con cariño: Arturo Ambrogi, un estupendo cronista, a quien Darío llamó enfant terrible, cuyos textos tienen tal ironía, fineza y hasta sorna que pueden herir como una hoja de afeitar; Antonio Rivas Bonilla con sus narraciones picarescas, en especial la novela Andanzas y malandanzas, que tiene como protagonista a Nerón, un hambriento e ingenioso perro de finca –motivo tan cervantino; Salvador Salazar Arrué (conocido como Salarrué), el más emblemático cuentista del país, que se sumergió como nadie en el alma y el habla de los campesinos y los niños salvadoreños de la primera mitad del siglo XX, y de quien Juan Rulfo hablaba con admiración; Miguel Ángel Espino, sobre cuya novela Hombres contra la muerte, publicada en 1948, escribí mi primer ensayo, hace la módica suma de cuarenta y un años. Y, por supuesto, los poetas, porque en esa época yo me consideraba poeta: Claudia Lars, Alberto Guerra Trigueros, Roque Dalton…

¿De dónde, entonces, la sensación de orfandad que tiempo después me acometió si había una tradición literaria nacional a mis espaldas? La verdad es que esa tradición, esa herencia geográfica, pronto me resultó pequeña, asfixiante. Eran autores que recogían ciertamente elementos de la identidad nacional y los convertían en literatura, pero en casi ninguno –y este casi es importante– encontré la contemporaneidad y la universalidad que demandaban el espíritu ambicioso del embrión de escritor que yo era en ese entonces. Había cruzado el primer círculo de defensa tendido por la familia, pero ahora me tocaba romper el segundo círculo, el de la tradición nacional.

Me parece que para un escritor que procede de un país pobre y pequeño, que existe más por sus tragedias que por sus virtudes, la tradición literaria nacional es apenas un punto de arranque, una mínima y limitada brújula que puede servir de ayuda para dar los primeros pasos, pero que deja de ser útil una vez que se comienza a andar con cierta firmeza, una vez que el escritor sale del ámbito de sus fronteras geográficas y políticas, de sus fronteras mentales, y comprende que pertenece a una lengua, la lengua castellana en mi caso, una lengua riquísima por la variedad de afluentes que en ella confluyen.

También creo que a lo largo de la vida cada escritor elige su herencia, busca a los mayores con los que se identifica, de los que cree tomar o quisiera tomar la estafeta. Y en ese sentido, no tiene por qué estar sujeto por vínculos de geografía, historia, lengua, a una tradición que se le imponga con la autoridad del padre hacia el infante. Concibo la literatura como búsqueda y rebelión, una especie de rebelión de aquel huérfano que sabe que tiene una familia, pero no reconoce su potestad sobre él; de aquel que sabe dónde está su familia, pero no quiere permanecer todo el tiempo con ella, a veces la visita, se aburre, lo adormila, le quita la vocación de libertad propia del espíritu creador.

Esa fuerza que se propone romper los límites de la propia lengua ha estado presente en los escritores latinoamericanos desde el siglo XIX. Sólo así puedo entender que en aquel año de 1882, cuando el joven Rubén Darío tuvo que abandonar por primera vez Nicaragua –por haberse involucrado con la mujer equivocada–, y llegó a El Salvador con cartas de recomendación para los poderosos de este país, en vez de conformarse con persistir en la escritura de versos en la tradición de la lengua castellana –la que, supongo, ya sentía estrecha, como un par de zapatos con el que no se puede seguir andado– se abocara al estudio del alejandrino francés, al estudio de la métrica de los poemas del gran Hugo, como él lo llamaba, en compañía del poeta salvadoreño Francisco Gavidia. En ese 1882, Gavidia tenía 19 años y Darío 16. Su amistad fue inmediata. Éste lo cuenta en su autobiografía, publicada originalmente en Barcelona en 1913, bajo el título volteriano de La vida de Rubén Darío escrita por él mismo: “Uno de mis amigos era Francisco Gavidia, quizá sea de los más sólidos humanistas y seguramente de los primeros poetas con que cuenta la América española. Fue con Gavidia, la primera vez que estuve en aquella tierra salvadoreña, con quien penetrara en iniciación ferviente, en la armoniosa floresta de Víctor Hugo, y de la lectura mutua de los alejandrinos del gran francés, que Gavidia, el primero seguramente, ensayara en castellano a la manera francesa, surgió en mí la idea de renovación métrica, que debía ampliar y realizar más tarde”.

En otro texto, incluido en Historia de mis libros, cuando se refiere a la inspiración e influencias que hicieron posible su libro Azul, publicado originalmente en Chile (1888), Darío vuelve al tema: “Mi penetración en el mundo del arte verbal francés no había comenzado en tierra chilena. Años atrás, en Centro América, en la Ciudad de San Salvador y en compañía del buen poeta Francisco Gavidia, mi espíritu adolescente había explorado la inmensa selva de Víctor Hugo y había contemplado su océano divino donde todo se contiene”.

Gavidia es considerado el padre fundador de la literatura salvadoreña, el gran modernista nacional. Autor de una voluminosa obra en verso y prosa, es prácticamente desconocido fuera de El Salvador. Habrán notado ustedes que no lo mencioné cuando me referí a los autores salvadoreños que leí con entusiasmo en mi juventud. Si Gavidia es el padre fundador de la literatura salvadoreña, se explica en cierta medida mi sensación de orfandad: nunca pude con sus libros. Me parece que la obra de Gavidia envejeció más rápido que su autor. Darío lo dejó en el camino, entendía la poesía como una aventura del genio y tomaba de la herencia –que es la literatura mundial­–, aquello que le servía para la construcción de su obra, sin ataduras, haciendo del mundo su hábitat; Gavidia optó por la cómoda fama provinciana. Claro que Darío venía de El Quijote, como tan espléndidamente nos ilustró Sergio Ramírez en su reciente discurso de Alcalá de Henares, con motivo del recibimiento del Premio Cervantes. Pero no se quedó ahí.

¿Y qué decir de Miguel Ángel Asturias, el más universal de los narradores centroamericanos, quien fue amamantado por los surrealistas en París antes de sumergirse en el mundo indígena guatemalteco? ¿Y qué se puede añadir sobre Borges, quien incorporó lo mejor de la prosa y la púdica ironía inglesa en nuestra lengua, entre muchas otras cosas?

El escritor debe conocer y enfrentar su propia lengua y su mundo con la mayor de las audacias, con la mayor de las pericias, a fin de ser capaz de extraer lo mejor de otras lenguas y otros mundos. Darío, Asturias y Borges tuvieron la genialidad de conseguirlo y enriquecer la lengua castellana con otras flexiones, ritmos, sonoridades, gestos. Esto es algo radicalmente distinto a la mentalidad cipaya que ahora campea, cuando mucho escritor de la lengua castellana quiere parecer más estadounidense que los propios estadounidenses.

No osaría compararme con aquellos genios que mezclaron el barro de otras tierras con nuestro barro y con ello crearon piezas perfectas: los grandes renovadores de la lengua. Nada más he aprendido de ellos, he asumido como parte de mi herencia, la curiosidad y el gusto por lo otro, por literaturas en otras lenguas y culturas que abordan al ser humano en circunstancias y desde ópticas radicalmente distintas a las mías, y los he incorporado a mi propio trabajo, sin método, por ósmosis. Ya algunos de quienes me precedieron en la palabra mencionaron como he abrevado en la literatura procedente del desmoronamiento del imperio austro húngaro y escrita en lengua alemana, o de la llamada literatura menor (cartas, diarios, memorias), fruto madurado en los salones franceses de los siglos XVII, XVIII y hasta XIX –una frase pegada en la pared de mi estudio la tomé de una de las cartas que Madame Du Deffand, una anciana ciega y enamorada, enviaba a Horace Walpole: “Todo lo que me rodea me parece enemigo”.

A lo que sí he osado es a darme la libertad para pensar, para imaginar, con cuál de los escritores contemporáneos de la lengua castellana me siento más satisfecho a la hora de asumir su herencia. Lo hice mientras escribía estás páginas, tirado de bruces en la cama de la Residencia de Estudiantes, tratando de llegar a una emoción que me diera luces. Esta emoción llegó: entonces me dije que la herencia que me hubiese gustado gastar es la de Juan Carlos Onetti; es el escritor del que me siento más cerca. Me hubiera gustado escribir como él, tener su actitud hacia la vida, su delicadeza y su silencio. Paradójicamente nada tengo en común con él, ni en el temperamento ni en la prosa, ni en el mundo literario ni en su actitud hacia la vida. Así somos de complejos y contradictorios los seres humanos, los escritores. Ya sabemos que en una entrevista Onetti dijo que no debían leer sus libros, sino los de William Faulkner, que él se había dedicado nada más a copiar al gran escritor sureño; y que en otra ocasión dijo que no quería dar entrevistas porque le había prestado su dentadura postiza a Mario Vargas Llosa. Quizá estas dos anécdotas podrían explicar mi admiración hacia Onetti. La mejor herencia es la que nos llega sin imponer condiciones, la que nos produce gozo.

Quiero terminar estas palabras desordenadas, escritas a trompicones, retomando el tema de la orfandad literaria, de la orfandad que sentí cuando descubrí que, por un lado, no había forma de que yo soportara la lectura del fundador de la literatura salvadoreña, Francisco Gavidia, y que, por el otro, casi ninguno de los autores nacionales a los que había disfrutado me conectaban con el mundo que me estaba tocando vivir; saciaba esa sed de contemporaneidad y universalidad propia del joven escritor, con excepción, Roque Dalton.

Roque Dalton en el Hotel Nacional de Cuba. Foto de Chino Lope. Cortesía del archivo fotográfico Familia Dalton/Fundación Roque Dalton.
 
Roque Dalton en el Hotel Nacional de Cuba. Foto de Chino Lope. Cortesía del archivo fotográfico Familia Dalton/Fundación Roque Dalton.

Dalton tenía todos los componentes de temperamento que podían encantarme: sentido de la provocación, humor, desenfado, sarcasmo, irreverencia, valentía. De uno sólo de sus rasgos de carácter sospeché desde el principio: la fe, y lo que es peor, la fe jesuítica, aunque también él se riera de ella.

Dalton tenía, además, una forma novedosa de escribir poesía, despojada de arabescos; un respeto por las consecuencias, por la responsabilidad de la palabra escrita. Y era un innovador en la búsqueda de nuevas formas, en utilizar variadas técnicas literarias de acuerdo con el tema que abordaba.

Por si lo anterior fuera poco, escribía desde otra parte del mundo, desde los lugares por donde la historia pasaba contoneando sus caderas: La Habana, Praga, México, París. Participaba de los debates más candentes sobre el escritor en Latinoamérica. Era un poeta e intelectual reconocido mucho, pero mucho más allá de los cenáculos literarios centroamericanos. Se codeaba con los que en época contaban.

Comencé a leer los poemas de Dalton en aquella Antología General de la Poesía en El Salvador que mencioné al principio de este texto, y que encontré en la biblioteca del colegio marista, en 1975, el mismo año en que asesinaron al poeta. Yo nada sabía y no me enteraría del crimen sino mucho después. Es muy extraño: no recuerdo el momento ni el lugar en que supe que Dalton había sido asesinado por sus propios camaradas. No recuerdo la forma cómo me enteré ni la reacción que en mí provocó la noticia. Tuve que haber sentido algo muy fuerte, una conmoción, pero mi memoria la esconde. Quizá por eso, una década más tarde, cuando escribí mi primera novela, La diáspora, incluí un personaje que padece con toda la contundencia la sensación de orfandad que el asesinato de Dalton representó para la literatura salvadoreña, en general, y para mí, en lo personal. Era un escritor a quien por edad pude haber conocido, pero a quien no conocí. Su muerte significó orfandad y herencia. Orfandad, en sentido estricto, por lo terrible que fue para su familia y también para aquellos que pudimos haber crecido a su sombra, bajo sus puyas y provocaciones, pero sólo lo conocimos por sus libros; orfandad, en sentido literario, porque él era quien nos pudo haber conectado, a los jóvenes de aquel tiempo, con la contemporaneidad intelectual y literaria, porque su muerte nos dejó desamparados en aquel pozo sangriento en el que no se miraba más luz que la producida por el fuego que nos llovía. Pero su muerte también nos dejó una herencia: si no hay quién guíe, debemos buscar el camino por nosotros mismos; si no hay quien nos abra las puertas, debemos abrirlas por nosotros mismos.

En lo personal, yo saqué también otra enseñanza: jamás creer ni arriesgar nada por las ideologías que nos venden un mundo más bello a cambio de la sangre de otros. Decía Dalton en una estrofa de Taberna: “Tener fe es la mejor audacia y la audacia es bellísima”. Desde el otro lado, el comisario Medina, en las primeras páginas de Dejemos hablar al viento, la magnifica novela de Onetti, sentenciaba: “Un hombre con fe es más peligroso que una bestia con hambre”.

En algún espacio entre estas dos citas, entre estos dos extremos, he seguido mi ruta.


Este texto fue leído en la Casa de América de Madrid, el 7 de junio de 2019, en el marco del evento “Semana de autor: Horacio Castellanos Moya”.

]]>
El Ágora Thu, 13 Feb 2020 13:18:15 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/el_agora/23998/Orfandad-y-herencias-literarias.htm
El mal ejemplo de Bukele - Por Óscar Picardo Joao http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24025/El-mal-ejemplo-de-Bukele---Por-Óscar-Picardo-Joao.htm 360 grados Wed, 12 Feb 2020 18:20:15 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24025/El-mal-ejemplo-de-Bukele---Por-Óscar-Picardo-Joao.htm El mal ejemplo de Bukele http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000025877.JPG http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24024/El-mal-ejemplo-de-Bukele.htm Los presidentes son parte de la “sociedad educadora”, son referentes, ya que aparecen en los diversos medios de comunicación. Lo que él haga o diga se repite y, por tanto, posee un alto contenido pedagógico. El domingo 9 de enero, el presidente planificó darles un “susto” a los diputados, a modo de escarmiento pedagógico por no aprobarle el crédito de los $109 millones. Previamente, el viernes 7 de febrero, el director de la PNC retiró los agentes PPI a los legisladores como una señal; luego, mientras armaban la tarima, militarizó el edificio del congreso con soldados de la Brigada Especial de Seguridad Militar (BESM) y de Comandos de Artillería, vulnerando la seguridad propia de la Asamblea Legislativa y establecieron puntos para francotiradores. Al filo de las 4:00 p.m., comenzó con un discurso incendiario insultando a los diputados con todos los epítetos posibles y hasta se tomó una selfie; luego, se dirigió al Salón Azul, el cual estaba repleto de soldados y policías con armas largas, se sentó en la silla del Presidente de la Asamblea y sonó el gong de apertura; paradójicamente, entre los asistentes no estaba el Consejo de Ministros, quien convocaba a la sesión extraordinaria. A la cabecera del pleno, el presidente oró con las manos sobre su rostro, se levantó y regresó a la tarima, donde informó a sus seguidores que en su oración Dios le pidió “paciencia” para que si, en una semana los diputados no aprobaban el préstamo, se repetiría el acto con otras consecuencias.

Hasta una diputada leal al Presidente se asustó y se fue… En realidad, todo estuvo de pánico y por momentos hubo un ambiente de pre insurrección, haciendo eco del artículo 87 de la Constitución.

Frente a este paisaje, la mayoría de instituciones privadas –por no decir todas- condenaron el hecho. A nivel internacional se mandó un mensaje sobre un posible “Golpe de Estado”. Mientras tanto, los funcionarios de Gobierno intentaron minimizar el exabrupto manifestando que no había golpe ni nada por el estilo, sino que fue un procedimiento rutinario de la seguridad presidencial. Luego, la Sala de lo Constitucional dio por recibida una demanda de inconstitucionalidad. Más tarde, los diputados sesionaron y condenaron el hecho, mientras que el presidente de la Asamblea mandó un mensaje simbólico retirando la silla y el gong.

El punto central de este episodio se basa en los resultados del Plan Control Territorial y la sensible baja de homicidios versus las nuevas necesidades de equipamiento de las fuerzas del orden. En el subsuelo de este hecho está el resonado caso del viaje de Osiris Luna en un jet privado, del cual se ocultó la información y su relación con una empresa de dudosa reputación que participaría en la ejecución de estos fondos, así como otras discusiones sobre la adquisición de un buque para resguardar las costas (y para que el vicealmirante tenga algo de flota); la compra de helicópteros, chalecos, etcétera.  

Un aspecto que reclaman los diputados es el desconocimiento del “Plan Control Territorial”, sobre todo porque las estadísticas señalan que la baja de homicidios es en municipios en dónde no se han hecho intervenciones. Otros más acuciosos indican que hay una especie de “tregua”, habiendo negociado una baja de homicidios a cambio de “respetar” otras operaciones menos violentas de los pandilleros.

El estilo de Nayib Bukele, como ya sabemos, es disruptivo y esto implica ver con cierto desdén el orden político institucional. Muestra de ello, fue el obviar la relevancia del aniversario de los Acuerdos de Paz el 16 de enero. Se trata de un relevo político generacional poco inteligible. Sus métodos de ordenar por Twitter, la creación de un equipo de Ministros con limitada personalidad, y mucho activismo, que constantemente hacen referencia al Presidente, etiquetándolo o haciendo tags en todas sus publicaciones en redes sociales; y el propio uso de las redes sociales como principal plataforma de comunicación.

La pregunta es ¿qué sigue?, y si todo este hecho representa un nuevo estilo de gobernar. Todo parece apuntar a la campaña electoral para las elecciones a Alcaldes y Diputados de 2021; pese a la devoción y a la alta popularidad a enero de 2020 ¿habrá tenido un costo para personas más independientes?, ¿ha ayudado este hecho a levantar la imagen de ARENA y del FMLN?, o ¿a pesar de todo, la imagen del Presidente seguirá intacta porque se justifica lo que ha hecho?

La imagen de la Asamblea Legislativa no está en su mejor momento; también los hechos de negociaciones electorales con pandilleros, por funcionarios de ARENA y el FMLN, están a boca de jarro; en este “licuado” debemos considerar, además, que funcionarios del actual gobierno también hayan participado en negociaciones ilícitas, y quedan pendientes algunas interpelaciones por el problema del agua y otros temas.

El futuro es muy incierto, hay más preguntas que respuestas; la luna de miel se interrumpió y lo que prima es la incertidumbre y el temor razonable a que se repliquen experiencias como las de Fujimori, en Perú, o Chávez, en Venezuela. Efectivamente, no nos olvidemos, estamos en Latinoamérica, un lugar de alta volatilidad, inmadurez política, corrupción y limitada institucionalidad.

Desde 1992 a la fecha, El Salvador venía siendo un ejemplo democrático; hubo alternabilidad, respeto a los resultados electorales, diálogo, administración de disensos y limitadas tensiones ideológicas. Se cometieron muchos errores políticos: se dolarizó la economía sin consulta; se privatizaron servicios públicos para alimentar el modelo neoliberal; se robó descaradamente, y se fue ajustando el aparato fiscal de forma limitada. Producto de ello es que la mayoría de nudos gordianos ahí están latentes: migración, violencia, pobreza, falta de crecimiento económico, desempleo, deterioro medioambiental, corrupción, servicios de salud y educativos ineficientes; y todo parecía que iba a cambiar de rumbo con Nayib Bukele.

Los presidentes son parte de la “sociedad educadora”, son referentes, ya que están en la palestra nacional, aparecen en los diversos medios de comunicación; sobre todo Nayib Bukele por su alta popularidad. Lo que él haga o diga se repite y, por tanto, posee un alto contenido pedagógico. En este hecho educativo que lo podríamos llamar “la toma de la Asamblea Legislativa” lo que se enseñó –y lo que los seguidores de Nuevas Ideas aprendieron- es que el valor institucional de la Asamblea Legislativa es poco importante y vulnerable. Hasta el viceministro de Educación Ricardo Cardona afirmó en un tuit: “Este día será histórico. ¿Cuánto nos cuesta la Asamblea para lo que produce? En realidad, disolverla no sería tan mala idea. Y que se lleve cada uno su silla” (el tuit fue borrado minutos después). Si un viceministro opina así, ¿qué podemos esperar de la opinión de otros funcionarios del MINED? Y si en un futuro la Asamblea es copada por Nuevas Ideas, ¿se pensará igual?

Los presidentes educan y deben tener sumo cuidado en no trivializar o subestimar sus opiniones, ya que para bien o para mal son pedagógicas. El presidente y sus ministros y viceministros son educadores, deben dar el ejemplo y ser didácticos en su accionar.

Al final, el “susto pedagógico” no salió tan bien, hubo mucha crítica nacional e internacional, no creo que se le haya salido de las manos, fue pensado para intimidar a los diputados, pero hubo un error de cálculo, ya que las fotografías evocaron los golpes de Estado del pasado. Además, muchos de los diputados actuales vienen de dónde asustan, no son tan susceptibles a estos dramas, excepto los más jóvenes, que sí se afligieron.

El presidente debe ser un maestro, un docente de la concordia, la paz y la armonía; es obvio que la politiquería saca de quicio, pero se debe planificar mejor qué hacer y cómo hacerlo, existen otras formas de comunicación más profundas y sutiles para señalar la inmundicia partidaria y las mañas de algunos diputados, que están ahí porque han hecho de la política una lucrativa forma de vida.

Dice un gran maestro: “Hay que enseñar desde la mente de quien aprende”; pero hay que tener cuidado cuando las ideas del maestro pretenden ser depositadas de modo forzado en sus alumnos, eso es adoctrinamiento o educación bancaria, como bien reitera Paulo Freire.

Presidente, es momento de revisar, corregir, replantear e intentar volver a enseñar. Usted tiene esa oportunidad y posibilidad constructiva, tiene ese atril privilegiado, un lugar desde dónde dar cátedra; o puede insistir en ese método lancasteriano basado en el principio “que la letra a sangre entra”.

*Óscar Picardo Joao ( opicardo@asu.edu ) es investigador y especialista en política educativa. Licenciado en Filosofía, con maestrías en Teología y Educación y Doctorado en Didáctica y Organización Escolar. Dirige el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia. Foto El Faro: Víctor Peña
 
*Óscar Picardo Joao ( opicardo@asu.edu ) es investigador y especialista en política educativa. Licenciado en Filosofía, con maestrías en Teología y Educación y Doctorado en Didáctica y Organización Escolar. Dirige el Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Francisco Gavidia. Foto El Faro: Víctor Peña

]]>
Columnas Wed, 12 Feb 2020 18:18:12 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24024/El-mal-ejemplo-de-Bukele.htm
Exigencias feministas a Bukele y los militares http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_70_0_1932_1242/images%7Ccms-image-000032931.png http://www.elfaro.net/es/202002/ef_tv/24019/Exigencias-feministas-a-Bukele-y-los-militares.htm Al final de la tarde de este 10 de febrero, Un día después de que el presidente Nayib Bukele se tomara la Asamblea Legislativa con militares, se llevó a cabo una concentración en rechazo a las actuaciones del Ejecutivo. En un país con una historia de dictaduras militares y 12 años de guerra, solo un aproximado de 200 personas acudieron a manifestarse en contra del accionar de Bukele, quien realizó un episodio que ha sido reconocido como la mayor crisis democrática en los últimos 28 años. Las organizaciones feministas, quienes convocaron a la concentración, pidieron que se respete la separación de poderes del Estado y que se garantice la no repetición del uso de la fuerza militar.

]]>
EF TV Tue, 11 Feb 2020 20:11:20 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/ef_tv/24019/Exigencias-feministas-a-Bukele-y-los-militares.htm
Sala ordena a Bukele: absténgase de usar a la Fuerza Armada y poner en riesgo la democracia http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_1996_1332/images%7Ccms-image-000032929.JPG http://www.elfaro.net/es/202002/el_salvador/24015/Sala-ordena-a-Bukele-absténgase-de-usar-a-la-Fuerza-Armada-y-poner-en-riesgo-la-democracia.htm La Sala de lo Constitucional ha emitido una medida cautelar que pone un freno a las amenazas de Nayib Bukele contra la Asamblea Legislativa y ordena un cese a la utilización ilegítima del Ejército y la Policía. La Sala advierte que las acciones del domingo 9 pusieron en riesgo el orden democrático. Presidencia ha respondido que “aunque no compartamos lo resuelto (...) acataremos”. La Sala de lo Constitucional resolvió el  lunes 10 de febrero que el presidente Nayib Bukele puso en riesgo la democracia al haber irrumpido en el Palacio Legislativo acompañado por medio centenar de militares y policías fuertemente armados. La toma por la fuerza de la Asamblea, ocurrida en la tarde del domingo 9, culminó con Bukele pronunciando una amenaza contra los diputados: “ya saben quién tiene el control aquí”, dijo el mandatario, desde la silla que le corresponde a presidente del poder legislativo. 

Para la Sala de lo Constitucional existió una injerencia indebida en la separación orgánica de funciones de los tres poderes del Estado. La resolución hace una lectura crítica de lo ocurrido este domingo en la Asamblea Legislativa, que ha provocado un fuerte rechazo a nivel nacional y en la comunidad internacional. Para los magistrados, “la disposición de las armas y la posición de autoridad en que se encuentran los militares en servicio activo son propicias a causar intimidación e influir el ánimo de las personas por razones distintas de sus propias convicciones políticas”. 

Según la Sala, “esto supone que el uso de la fuerza armada no puede emplearse con fines políticos, partidistas u otro fin que no sea constitucionalmente legítimo”. 

El fallo de la Sala es una medida cautelar a favor del Legislativo y contra el Ejecutivo dirigido por Bukele, y quedó expresado en una respuesta a una  demanda de inconstitucionalidad interpuesta por los ciudadanos Ruth Eleonora López Alfaro y Luis Ramón Portillo Ayala. 

El conflicto entre Bukele y la Asamblea se agravó desde el miércoles 5, cuando Bukele invocó una potestad del Consejo de Ministros contenida en la Constitución para convocar  a una sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa, cuyo punto único sería la aprobación de la negociación de un préstamo de 109 millones de dólares para financiar la fase 3 del Plan Control Territorial.  A falta de peticiones de parte, la Sala se había abstenido de dar un pronunciamiento en los días previos al conflicto entre Bukele y la Asamblea, que se negó a esa sesión extraordinaria argumentando una extralimitación del Ejecutivo y un error en la invocación constitucional. 

Los abogados López y Ayala presentaron su escrito el sábado 8 por la mañana,  mientras el Ejército rodeaba los alrededores de la Asamblea Legislativa. Para entonces, Bukele y algunos funcionarios ya habían invocado a la insurrección en Twitter si la Asamblea no se reunía y no resolvía la petición del Ejecutivo. Según algunos magistrados, la presentación de la demanda no les dio tiempo de actuar con celeridad, y por eso el fallo fue dado a conocer hasta la tarde del lunes 10. Tras la toma de la Asamblea del domingo, Bukele se dirigió a una tarima montada por Casa Presidencial y desde ahí, en su discurso, amenazó de manera tácita con disolver la Asamblea Legislativa. El mandatario, además, amenazó que si en una semana la Asamblea no resolvía a su favor, volvería al palacio legislativo “junto al pueblo”. 

El fallo pronunciado por la Sala, ahora, le da un papel de árbitro y frena, de manera obligatoria, las intenciones del Ejecutivo. El fallo, evita además que “se siga poniendo en riesgo la forma de gobierno, sistema político y separación de poderes, mediante el uso de la fuerza armada y pública”.

De forma unánime, el máximo tribunal de justicia admitió la demanda de inconstitucionalidad, cuyos efectos prácticos implican otro golpe a la jugada del gobierno y el mandatario, que ya ha sido condenada por la comunidad internacional. Incluso Estados Unidos, el principal aliado del nuevo Gobierno, se sumó el lunes 10 para condenar el uso de la Fuerza Armada en el acto.  El fallo de la Sala es de obligatorio cumplimiento y afecta limita las actuaciones del presidente, de su consejo de ministros y principalmente de su ministro de Defensa y el director de la policía. 

Cuatro frenos contra el uso ilegítimo del Ejército y la Policía

El fallo del máximo organismo de justicia del país señala que en la toma de la Asamblea “se puede evidenciar la existencia de acciones que ponen en riesgo el carácter republicano y democrático del gobierno y el sistema pluralista”.

Según la Sala, los hechos propiciados por la Presidencia pusieron “en riesgo la separación orgánica de funciones o división de poderes” y sostiene que hay elementos de “un posible uso ilegítimo de la fuerza militar y policial”. 

En su resolución, de 14 páginas, la Sala ordena cuatro medidas cautelares que significan un duro golpe para las actuaciones del presidente. Primero, ordena al Consejo de Ministros que cese en su petición de convocar a sesión plenaria a la Asamblea Legislativa para que esta autorice la negociación de un préstamo con el Banco Centroamericano de Integración Económica. 

Su segunda orden es “suspender los efectos de cualquier acto o norma que sea consecuencia del acuerdo de convocatoria”, es decir, que libera a la Asamblea de la petición del Ejecutivo.   

La tercera y más contundente orden es dirigida al mandatario: la Sala ordena a Bukele que “se abstenga de hacer uso de la Fuerza Armada contrario a los fines constitucionalmente establecidos y de poner en riesgo la forma de gobierno republicano, democrático y representativo, el sistema político pluralista y de manera particular la separación de poderes”. 

Al ministro de la Defensa Nacional, René Merino Monroy; y  al Director de la Policía Nacional Civil, Mauricio Arriaza Chicas,  les ordena que “no ejerzan funciones y actividades distintas a las que constitucional y legalmente están obligados”. Es decir, que no atiendan llamados como los del domingo pasado a los que la Sala considera “acciones políticas.” 

En su resolución, la Sala establece también que la Policía Nacional Civil “no puede prestarse a ser usado con fines políticos, personales o partidarios, ni con ningún otro que no sea el que legal y constitucionalmente está llamado a conseguir”. Para sostener su argumento aluden al  159 inciso 2 segundo de la constitución, el cual establece que la seguridad pública estará a cargo de la Policía Nacional Civil, que será un cuerpo profesional, independiente de la Fuerza Armada y ajeno a toda actividad partidista. 

Efraín Arévalo, experto constitucionalista, explicó que “la resolución no le impide al presidente hacer otra convocatoria, pero no puede usar a la PNC y a la Fuerza Armada para presionar”. Lo que si ordena la resolución, aclara Arévalo, es que  la Fuerza Armada y la Policía dejen de cumplir órdenes del presidente que sean incompatibles con la Constitución. “La Sala les ordena que se abstengan de apoyar acciones que estén orientadas a intimidar a los partidos políticos, con especial énfasis a los diputados”.

Los peticionarios también pidieron a la Sala que declare inconstitucional los llamados a la insurrección realizados por el Presidente desde el viernes 7, a través de Twitter. En el fallo, aunque la Sala responde que “un tuit no puede ser objeto de control constitucional directo en este caso”, sí valoró como descarga de prueba de los peticionarios notas periodísticas en las que se consignaron los llamados públicos a la insurrección lanzados por el presidente. Según la Sala, estos llamados ocurrieron  “sin que existieran condiciones para el ejercicio de este derecho, pues la soberanía reside en el pueblo”. 

Arévalo explica que cuando el artículo 87 reconoce el derecho a la insurrección -al cual apela el presidente Bukele-  lo hace pensando en que la autoridad que está cometiendo graves violaciones a los derechos de los ciudadanos es el presidente, que ha recurrido a acciones que generan cambio en las normas jurídicas que atentan contra la separación de poderes. 

Presidencia acatará 

Cerca de las 9:00 p.m., la Presidencia respondió a través de un comunicado que, “aunque no compartamos lo resuelto”, acatará la orden de la Sala 

“Acataremos la orden emanada de la Sala de lo Constitucional en espera de una interpretación unívoca”, dijo la Presidencia, que mantiene su postura en cuánto arrogarse el derecho a convocar a los diputados a plenaria desde el consejo de ministros.

 “Exhortamos a la Sala de lo Constitucional a que al pronunciar la sentencia definitiva que corresponda, tome en consideración los actuales intereses de la república en el tema de seguridad, a través de una interpretación que permita la adaptabilidad de la Constitución a realidades del momento, de maner que no coarte la potestad válida y vigente conferida al Consejo de Ministros, por medio de la disposición constitucional relacionada”. El comunicado  no reconoce ningún error ni intromisión en lo ocurrido el domingo pasado. 

Por la tarde, cuando la Sala emitió su comunicado de prensa sobre su resolución, el presidente respondió en su cuenta oficial de twitter a la cuenta oficial de la Corte Suprema: "El sistema se auto protege. Y así, es como las cosas siguieron igual", escribió. 

(From left to right) Aldo Cader, Carlos Sergio Avilés, Carlos Sánchez and Marina Marenco de Torrento, four of the five magistrates of the highest court of justice in El Salvador, at their swearing-in on Friday, November 16, 2018. Photo by Carlos Barrera/El Faro.
 
(From left to right) Aldo Cader, Carlos Sergio Avilés, Carlos Sánchez and Marina Marenco de Torrento, four of the five magistrates of the highest court of justice in El Salvador, at their swearing-in on Friday, November 16, 2018. Photo by Carlos Barrera/El Faro.


*Con reportes de María Luz Nóchez

]]>
El Salvador Tue, 11 Feb 2020 10:11:48 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/el_salvador/24015/Sala-ordena-a-Bukele-absténgase-de-usar-a-la-Fuerza-Armada-y-poner-en-riesgo-la-democracia.htm
Domingo sin insurrección - Por Willian Carballo http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24013/Domingo-sin-insurrección---Por-Willian-Carballo.htm 360 grados Mon, 10 Feb 2020 14:33:36 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24013/Domingo-sin-insurrección---Por-Willian-Carballo.htm No más golpes a la democracia - Por El Faro http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24012/No-más-golpes-a-la-democracia---Por-El-Faro.htm 360 grados Mon, 10 Feb 2020 14:32:13 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24012/No-más-golpes-a-la-democracia---Por-El-Faro.htm La Mano Dura como estilo de vida salvadoreño - Por Ligia Orellana http://www.elfaro.net/themes/publication_1/theme_1/img/logo_rsi.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24011/La-Mano-Dura-como-estilo-de-vida-salvadoreño---Por-Ligia-Orellana.htm 360 grados Mon, 10 Feb 2020 14:30:26 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/360grados/24011/La-Mano-Dura-como-estilo-de-vida-salvadoreño---Por-Ligia-Orellana.htm Y el Óscar es para... http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_504_273_1452_904/images%7Ccms-image-000032928.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/el_farolero/24010/Y-el-Óscar-es-para.htm La mirada de Otto a la toma de la Asamblea Legislativa. El Farolero Mon, 10 Feb 2020 13:11:33 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/el_farolero/24010/Y-el-Óscar-es-para.htm Domingo sin insurrección http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop/images%7Ccms-image-000032739.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24009/Domingo-sin-insurrección.htm No tengo evidencias para demostrar que fue planificado, pero sí una enorme casualidad: el domingo vimos una película, una gran actuación, una puesta en escena que, en manos de Hollywood, pudo ganar varios premios. Como no me gradué en ciencias jurídicas, igual que Nayib, y sé de constitucionalismo lo mismo que los diputados de austeridad, voy a centrar mi análisis de lo ocurrido en El Salvador el fin de semana únicamente en el apartado simbólico y no en el legal. Es decir, solo en lo comunicacional.

Rápido spoiler para los que no vieron la película: molesto porque los diputados no le aprueban un préstamo para seguridad, el presidente Bukele, a través del Consejo de Ministros, convocó a sesión plenaria el domingo 9 –misma fecha de la madre de los espectáculos: los Óscar– para que le autorizaran el dinero. El sábado, su séquito se la pasó arengando con una posible insurrección del pueblo si los diputados dejaban plantado al mandatario en su cita pre San Valentín. El domingo, claro, llegaron solo sus fracciones porristas y un par de tricolores enamorados de su estilo. Antes había pintado la Asamblea de un verde olivo retro y convocado a una barra turquesa a que lo vitoreara. Pasadas las tres de la tarde, empezó la función: el presidente subió a una tarima en la calle, hizo añicos con palabras a los parlamentarios ausentes, se tomó una selfie a petición del público, entró al Salón Azul, platicó con Dios y regresó para asegurar que, aunque basta con que él quisiera apretar el botón, el Señor le había pedido paciencia. Finalmente, advirtió que volvería la próxima semana si no aprueban el crédito.

Como en Parásitos –la ganadora del Óscar a mejor película– lo sucedido estuvo repleto de detalles analizables. El principal elemento discursivo, por ejemplo, fue vendernos el caso como una narrativa. El héroe es él, claro, así que solo necesitaba villanos. Y acá Nayib la tuvo fácil. Los diputados se han cansado de engendrar el papel de malos, metiendo familia a la Asamblea, viajando como Luisito Comunica y representado a partidos cuyos dirigentes se han reunido con pandilleros para, según la Fiscalía, obtener beneficios electorales. Con enemigos de ese talante, cualquiera es DiCaprio (aunque las investigaciones salpiquen también a algunos funcionarios del Ejecutivo).

Además, necesitaba un motivo para luchar. ¿Y qué mejor razón que la seguridad del pueblo? En un país en el que las maras deciden quién entra y quién no a algunas colonias, usar un préstamo destinado a planes antidelincuenciales parece un detonador válido. Sus opositores no opinan igual: ni creen que ese dinero justifica la convocatoria extraordinaria ni que Bukele sea un niño bueno; sobre todo, teniendo en cuenta que una empresa que podría ser licitante en procesos de Gobierno se ha llevado de viaje en avión privado a su viceministro de Seguridad. Para Nayib, ese caso es una especie de Voldemort: innombrable en su discurso.

Llegado el domingo, los simbolismos fueron más coloridos. El más notorio fue el despliegue de Policía y Ejército en la Asamblea y alrededores. Ese verde olivo expandiéndose como una mancha en película de terror por todo el Salón Azul parecía sacado del corazón de los años setenta, cuando los militares golpeaban el poder y quitaban presidentes. Además, la plana mayor de la Fuerza Armada había jurado lealtad al mandatario un día antes, en unas líneas dignas de Oliver Stone. Y afuera, agentes policiales ponían trabas a algunos periodistas para ingresar a la zona. La suma de señales comunicaba mucho. Parecían decir: “Yo no estoy en peligro, yo soy el peligro; y tengo a los tipos armados de mi lado”. Alguien en el desierto de Albuquerque estaría orgulloso.

Luego, el discurso en la tarima. Sus palabras fueron una colección de críticas hacia los diputados que, sumadas a un lenguaje corporal desafiante, lo hacían ver como un héroe en llamas rostizando a los villanos. Además, interrumpió su seria alocución para complacer a las masas con un momento cool: se tomó una selfie. Y eso, en lenguaje bukeleano, es recordar que siempre habrá tiempo para guiñar el ojo a los jóvenes, aunque se esté en medio de una posible insurrección.

Pero fue Dios el padre de los simbolismos. Apelar a un ser superior y pretender que este está conmigo y no con mis rivales es tocar las fibras de un pueblo al que la moral le importa mucho. Es apelar a las emociones. Un recurso que subió de nivel cuando entró al Salón Azul, se sentó al centro de la mesa directiva y ante 31 discípulos –vía DM, supongo– platicó con Dios. Y que incluso tocó el cielo cuando volvió a la calle y, ya calmado, le contó a su gente que el de allá arriba le había pedido paciencia.

En el epílogo de su discurso, también usó metáforas, viejas consentidas de la comunicación política. Dejó claro que, si quisiera, solo tendría que tocar un botón. Aunque no fue claro para qué, la imagen se puede interpretar como que tiene el poder de ordenar, cuando así lo desee, que sus seguidores se rebelen contra los diputados ausentes para desatar un caos monumental, como en Joker, y disolver la Asamblea. La sensación es que el botón está bajo su escritorio.

Lo del domingo, pues, resume bien sus ocho meses en casa presidencial: fue la mayor puesta en escena de un Gobierno experto en puestas en escena. Lo típico, lo usual. Sin embargo, los símbolos de ayer (el verde oliva, sus ademanes, sus palabras, su plática con Dios) comunicaron con un preocupante amplificador dos mensajes: uno, que tiene el poder –espiritual, armamentista y popular–; y dos, que los diputados ausentes son unos villanos a quienes nos les interesa la seguridad del país y que, por lo tanto, no merecen el voto. Si esas ideas calaron o jugarán en su contra está por verse.

Finalmente, los sucesos ocurrieron el mismo fin de semana de los premios Óscar. No tengo evidencias para demostrar que esto también fue planificado, pero sí fue una enorme casualidad: el domingo vimos una película, una gran actuación, una puesta en escena que, en manos de Hollywood, bien pudo llamarse Domingo sin insurrección y ganar varios premios. Y aunque esta vez, gracias a que Dios lo sigue en Twitter, la escena no terminó como filme de Tarantino, el presidente prometió volver en una semana si no le aprueban el préstamo. Y ya sabemos lo que dicen sobre las segundas partes.

Willian Carballo (@WillianConN) es investigador, catedrático y consultor especializado en medios, cultura popular, jóvenes y violencia. Coordinador de investigación en la Escuela de Comunicación Mónica Herrera.
 
Willian Carballo (@WillianConN) es investigador, catedrático y consultor especializado en medios, cultura popular, jóvenes y violencia. Coordinador de investigación en la Escuela de Comunicación Mónica Herrera.

]]>
Columnas Mon, 10 Feb 2020 12:42:24 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/columnas/24009/Domingo-sin-insurrección.htm
Bukele mete al Ejército en la Asamblea y amenaza con disolverla dentro de una semana http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1333/images%7Ccms-image-000032922.JPG http://www.elfaro.net/es/202002/el_salvador/24008/Bukele-mete-al-Ejército-en-la-Asamblea-y-amenaza-con-disolverla-dentro-de-una-semana.htm Por primera vez en la historia, un presidente utiliza al ejército para tomarse la Asamblea Legislativa y amenaza con disolver el Congreso. Nayib Bukele organizó este domingo 9 una concentración con miles de simpatizantes frente al Órgano Legislativo y dio un ultimátum de siete días a los diputados si no ceden a su presión y autorizan la negociación de un préstamo de $109 millones. El presidente Nayib Bukele entró el domingo a las 4:40 la tarde al salón de plenarias del Palacio Legislativo, semivacío y previamente tomado por medio centenar de militares y policías fuertemente armados, caminó hasta la mesa de la Junta Directiva y se sentó en el sitio reservado para el presidente de la Asamblea, que no estaba. Una vez allí, miró hacia la zona de curules y dijo con frialdad: “Ahora creo que está muy claro quién tiene el control de la situación”.

Frente a él, treinta y un diputados le observaban aún paralizados por la fuerte presencia de militares armados en el hemiciclo. Bukele anunció que haría una oración, cerró los ojos y se cubrió el rostro con las manos.

***

Minutos antes, el Presidente de la República había llegado a las puertas de la Asamblea Legislativa para encabezar una insólita protesta contra los diputados. Rodeado de militares, con seis banderas de El Salvador a sus espaldas y frente a unos cinco mil simpatizantes llegados de distintas partes del país, llamó a los diputados “sinvergüenzas” y “criminales”, afirmó que estaban cometiendo una ilegalidad al no asistir ese día al Congreso y recordó a sus seguidores un artículo de la Constitución, el 87: “El pueblo tiene el derecho a la insurrección para remover a esos funcionarios y restablecer el orden constitucional”, dijo.

Los manifestantes estallaron en gritos. Bukele llevaba tres días amenazando a los diputados con la ira del pueblo , y parecía inminente un estallido, una acción contundente contra los legisladores. El jueves 6 Bukele había dado un paso inusual: amparado en un impreciso artículo de la Constitución, su Consejo de Ministros había ordenado a la Asamblea sesionar para aprobar un préstamo para seguridad pública que habían demorado por semanas. En los días siguientes había jugado con la posibilidad de disolver el congreso si los diputados no acudían a la cita. Y esta cita era ese domingo, a las 3:00 de la tarde. Pasaban ya de las 4:00.

Entonces, anunció lo que vendría: “Les quiero pedir que me dejen entrar al Salón Azul a hacer una oración, a pedirle a Dios sabiduría para los pasos que vamos a tomar. Y luego la decisión estará en ustedes”, dijo.

Pidió a sus seguidores que lo esperaran. Aída Mancía, la maestra de ceremonias de la presidencia, remató: “Quédense, viene más sorpresas”. El presidente ya se encaminaba al hemiciclo.

En tres enormes pantallas LED instaladas por el Ejecutivo el día anterior, los presentes pudieron ver cómo entraba al edificio legislativo en medio de un pasillo de cadetes en uniformes de gala. La “insurrección” estaba siendo televisada y organizada con recursos estatales. Sin sonido, pero con múltiples ángulos de cámara y tomas de drones incluidas, el público vio a su presidente atravesar el hemiciclo rodeado de soldados con chalecos antibalas y armas de guerra. Al fondo le esperaba el diputado Guillermo Gallegos.

Gallegos, vicepresidente segundo de la Asamblea, no debía ser en teoría quien le recibiera, pero fue él a quien el encargado de protocolo de Presidencia llamó para comunicarle que, fuera de cualquier protocolo, Bukele entraría al salón de la Asamblea Legislativa. El diputado asegura que de inmediato llamó al presidente de la Asamblea, el pecenista Mario Ponce. Según su versión, Ponce le dijo que no se haría presente porque él mismo ya había convocado a plenaria para el lunes 10 de febrero. Gallegos, como el diputado con mayor rango jerárquico presente este domingo, se hizo cargo: “Ponce me dijo que era responsabilidad mía lo que sucediera. Yo la asumo”, dijo.

El presidente Nayib Bukele llegó frente a la entrada principal de la Asamblea Legislativa a las 4:20 pm del domingo. Media hora después se trasladó al Salón Azul, ocupado desde hacía horas por soldados armados, para hacer una oración. Fotode El Faro: Carlos Barrera.
 
El presidente Nayib Bukele llegó frente a la entrada principal de la Asamblea Legislativa a las 4:20 pm del domingo. Media hora después se trasladó al Salón Azul, ocupado desde hacía horas por soldados armados, para hacer una oración. Fotode El Faro: Carlos Barrera.

El edificio legislativo llevaba desde las 2:00 de la tarde controlado en su totalidad por militares. “Nosotros nos hacemos a un lado al ver que ellos tienen controlada el área”, explicó un empleado de seguridad del Órgano Legislativo. Cuando los diputados que decidieron acatar la convocatoria se presentaron, no se encontraron a los agentes de seguridad usuales y tuvieron que identificarse con los agentes del Estado Mayor Presidencial. Ni siquiera pudieron entrar al Salón Azul de inmediato porque no estaba abierto. “Ponce maneja la administración y por eso es que no contamos con la llave”, argumentó Gallegos.

“Supuestamente ya viene el encargado, pero viene desde Suchitoto”, explicó la diputada Eileen Romero. Por un momento, planeó sobre la situación la memoria del cerrajero que en 2012 abrió el despacho de la presidencia de la Corte Suprema de Justicia cuando el entonces presidente de la Asamblea, Sigfrido Reyes, instaló ilegalmente una presidencia alterna de la Corte.

En la calle, bajo un sol despiadado, los simpatizantes de Bukele esperaban. Desde temprano, docenas de empleados estatales habían hecho labores logísticas. La patrulla 01-3080 de la División Antiexplosivos de la Policía se usó para cargar botellas de agua; operarios metieron botellas de jugo de naranja a la dirección de Migración; empleados del ministerio de Trabajo de Santa Ana y Sonsonate hicieron cola para que les entregaran agua, jugos y sándwiches de jamón y queso.

Cerca de las 3:00 de la tarde, Erick Gutiérrez, coordinador regional de la dirección de Participación Social del ministerio de Gobernación, recibió a la delegación de Nuevas Ideas Tacuba, el partido del presidente, que acababa de llegar a San Salvador en bus. Le dijo a un grupo que la entrada era sobre la avenida Juan Pablo y que podían pasar, también, por su refrigerio.

La muchedumbre estaba integrada por partidarios de Nuevas Ideas, empleados de gobierno, y personas que atendieron el llamado del presidente. En común tuvieron el transporte en vehículos estatales. Por ejemplo, un bus de la Fuerza Aérea placas N 3-439 que tenía rótulo “Quezaltepeque” en el parabrisas. En otros casos se transportaron en buses particulares, pagados por Nuevas Ideas, un partido que no ha revelado información del origen de su financiamiento. En redes sociales hubo convocatorias desde las cuentas afines al partido en las que se establecieron los puntos de reunión. Esos buses vinieron de Ciudad Barrios, de San Vicente, de Chalatenango, de La Paz…

No era, en todo caso, una manifestación espontánea. Los empleados de gobierno, como era el caso de empleadas de comunicación de CEPA, portaban sus gafetes; y algunos además estaban trabajando, como Josué Hernández García, un community manager de la unidad de reconstrucción de Tejido Social, que se dedicó a grabar video de la multitud. Había docenas de policías y militares en la Diagonal Universitaria y eran también soldados y agentes los que ordenaban el acceso a la convocatoria presidencial.

El vicepresidente de la República, Félix Ulloa, y el secretario jurídico de la Presidencia, Conan Castrogritaban y aplaudían a cada palabra del discurso del presidente frente al portón de la Asamblea Legislativa. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
El vicepresidente de la República, Félix Ulloa, y el secretario jurídico de la Presidencia, Conan Castrogritaban y aplaudían a cada palabra del discurso del presidente frente al portón de la Asamblea Legislativa. Foto de El Faro: Víctor Peña.

Resuelto el impasse de las llaves, invadido ya de militares el salón azul, ninguno de ellos pudo escuchar el rotundo “Ahora creo que está muy claro quién tiene el control de la situación” que Bukele pronunció dentro del Salón Azul, pero sí le observaron cerrar los ojos, concentrado, durante un par de minutos. Y vieron cómo, después, simplemente se levantó y se fue, seguido por los uniformados, de regreso a la tarima colocada a la entrada de la Asamblea.

Allí, los miles congregados oyeron al presidente revelar que Dios le había hablado allá adentro, y que le había pedido paciencia. Que podía “tomar por la fuerza” la Asamblea, pero que decidía no hacerlo. “El pueblo salvadoreño completo sabe, nuestros adversarios saben, la comunidad internacional lo sabe, nuestra Fuerza Armada lo sabe, nuestra policía lo sabe, todos los poderes fácticos del país estaban claros de que si quisiéramos apretar el botón, solo apretamos el botón”, exclamó Bukele en una referencia tácita de la disolución de la Asamblea.

Pero insistió en que tendría paciencia. Una semana de paciencia. Y le oyeron decir que si en una semana los diputados no habían aprobado el préstamo millonario que el Ejecutivo les pide, entonces llegaría una insurrección que derribaría a esos diputados. Un ultimátum.

Bukele pidió a sus partidarios, llegados a puertas de la Asamblea en buses fletados por el gobierno, que pospusieran una semana la insurrección que tres días antes él mismo les había ofrecido. “Paciencia, Paciencia, paciencia”, dijo. ¡No! ¡No! ¡No!, gritaban los asistentes. “Ningún pueblo que va en contra de Dios ha triunfado”, les dijo el presidente. y así los convenció de posponer la insurrección planeada. Así paró Nayib Bukele su intento de autogolpe.

Una acción sin precedentes

La tarde del domingo 9 de febrero, Nayib Bukele hizo lo que ningún otro Presidente de la República había hecho desde los Acuerdos de Paz: militarizó el salón plenario y amenazó con disolver la Asamblea Legislativa. Y aunque a última hora no lo hizo, dio un ultimátum a los diputados para que voten y autoricen, en un plazo de siete días, la negociación de un préstamo de $109 millones que él ha solicitado para financiar la fase III de su plan de seguridad. Y lo hizo tras tomarse literalmente la Asamblea con militares. Y tras intimidar por más de 48 horas a los diputados de oposición retirándoles la protección policial el viernes, y enviando a policías y soldados el sábado y el domingo a las puertas de sus casas. Los diputados comenzarán a sesionar este mismo lunes.

El Órgano Legislativo perdió el control de su propio edificio desde el mediodía del domingo, cuando miembros del Estado Mayor Presidencial desplazaron a la seguridad parlamentaria y tomaron control de los accesos. Fue el culmen de una semana intensa. La tensión comenzó a media semana cuando Bukele llamó a una insurrección invocando el artículo 87 de la Constitución. El sábado 8 de febrero el ejército acordonó, por orden de Bukele, los alrededores del Palacio Legislativo.

El viernes 7 el presidente convocó vía Twitter “al pueblo salvadoreño” a una concentración frente a la Asamblea, programada para la tarde del domingo. Llegado el día, transportadas en autobuses desde ministerios y dependencias de gobierno, unas cinco mil personas rodearon las calles aledañas al Legislativo. Muchos eran empleados de gobierno y simpatizantes del partido Nuevas Ideas. No era una insurrección espontánea. Ni de multitudes.

En apariencia, el objetivo único era presionar a los diputados, convocados por el Consejo de Ministros para sostener a la fuerza una “plenaria extraordinaria” con el fin de votar por la negociación de los fondos para el Plan Control Territorial. Pero el préstamo dejó de ser el centro del debate tras la irrupción del ejército en el Órgano Legislativo. La diputada arenera Felissa Cristales, de las pocas que en disidencia con su partido apoya el préstamo que pide Bukele, reaccionó indignada: “Yo estoy de acuerdo con el préstamo, pero meter al Ejército y a la PNC al Salón Azul es estar irrumpiendo un poder del Estado con otro. Eso no lo voy a permitir y no me voy a prestar”, dijo antes de salir del salón y subirse a su carro.

No hay registros, en un siglo, de la entrada de destacamentos de soldados con armas largas al hemiciclo legislativo. Ni siquiera durante los años de las dictaduras militares. El referente más próximo, según el historiador Roberto Turcios, es un incidente en la década de los 60, cuando militares obligaron a los entonces diputados a sesionar en un cuartel.

El domingo 9 por la tarde, por órdenes del presidente Bukele, un grupo de soldados y policías fuertemente armados se tomó el Salón Azul de la Asamblea Legislativa. El hecho no solo no tiene precendente en la historia democrática de El Salvador, tampoco se había registrado en los tiempos del conflicto armado o en dictaduras. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
El domingo 9 por la tarde, por órdenes del presidente Bukele, un grupo de soldados y policías fuertemente armados se tomó el Salón Azul de la Asamblea Legislativa. El hecho no solo no tiene precendente en la historia democrática de El Salvador, tampoco se había registrado en los tiempos del conflicto armado o en dictaduras. Foto de El Faro: Víctor Peña.

No fue la única actuación de las fuerzas de seguridad en la jornada. Durante el día, varios diputados opositores denunciaron que soldados y policías los acosaban a ellos o a sus parientes en sus casas. La fracción del FMLN, que participaba en una asamblea nacional del partido en el municipio de San Marcos, denunció la inexplicable presencia de soldados y camiones de la Fuerza en la zona.

Cientos de policías recibieron órdenes de acuartelarse y estar listos para desplegarse si lo pedía el presidente. Francotiradores se apostaron en algunas azoteas del centro de gobierno, adyacente a la Asamblea. La tarde del sábado, la Fuerza Armada había anunciado que estaban esperando órdenes de su “comandante en jefe”, Bukele, para actuar en la forma que él lo pidiera. Cuando Bukele insultó y amenazó a los diputados desde la tarima, estaba rodeado de oficiales en uniforme.

Al final de la jornada, postergada una semana cualquier acción presidencial contra la Asamblea, el director de la Policía Nacional Civil, el exmilitar Mauricio Arriaza Chicas, se mostró apenado con varios diputados. “Ya pasó esta situación difícil, mediante Dios”, le dijo al diputado Raúl Bonilla, de, PCN. “Les quiero dar las gracias. La verdad es que la situación ha estado un poco complicada”, les repitió a Francis Zablah y Guillermo Gallegos, de GANA. Frente a él, agentes de la Unidad de Mantenimiento del Orden, armados con escopetas y equipados para detener masas, abandonaban el Salón Azul.

La dureza de un presidente “cool”

La comunidad internacional entendió antes que el Gobierno la gravedad de las acciones de Bukele. Antes de que comenzaran los discursos de Bukele, y aún no consumada la toma armada del Congreso, la Unión Europea emitió un comunicado advirtiendo: “el irrespeto al orden constitucional rompería con 28 años de estabilidad democrática y causaría un gran daño a la convivencia y a la imagen internacional del país”. El embajador de Estados Unidos, habitualmente complaciente con Bukele y cómplice político de su gobierno, hizo “un llamado a todas las partes del estado y a todos los salvadoreños a trabajar y dialogar en búsqueda de consensos y a mantener la calma” .

Mucho más contundente fue el congresista demócrata estadounidense Jim McGovern, quien a través de Twitter pidió al gobierno de El Salvador el respeto a la separación de poderes y cuestionó el uso del ejército : “El ejército y la Policía deberían regresar a los cuarteles y no involucrarse en asuntos políticos.”, escribió. Otras fuentes diplomáticas confirmaron a El Faro que durante las 48 horas previas numerosos embajadores enviaron mensajes de preocupación al presidente.

Es la primera vez en casi ocho meses de gobierno que Bukele es fuertemente criticado por sectores que antes lo aplaudieron, tanto externos como internos. “En una verdadera democracia es inconcebible ver una Asamblea Legislativa tomada desde adentro con las Fuerzas Armadas. ¡Exigimos el respeto a la institucionalidad! Las Fuerzas Armadas debe retirarse de inmediato”, escribió el presidente de la Cámara de Comercio Javier Steiner, a través su cuenta de Twitter: “Podríamos estar delante de un muy peligroso punto de inflexión”.

El presidente Bukele, sentado en el lugar del presidente de la Asamblea, Mario Ponce. A su lado, el diputado del partido GANA Guillermo Gallegos. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
El presidente Bukele, sentado en el lugar del presidente de la Asamblea, Mario Ponce. A su lado, el diputado del partido GANA Guillermo Gallegos. Foto de El Faro: Víctor Peña.

La principal gremial de empresarios del país, ANEP, emitió un comunicado en el que acusaba al Ejecutivo de “excederse en sus funciones al interpretar la Constitución” y en la que instó a Bukele a usar su popularidad para “convencer y no para generar crisis civil en la sociedad”. El presidente del tanque de pensamiento Fusades, Miguel Ángel Simán, pidió al Ejecutivo respetar la Constitución y cuestionó de forma irónica los mecanismos usados por el presidente para avanzar su agenda legislativa: “Entre las nuevas ideas para negociar un préstamo está hacer uso del ejército. Todo por $109 millones. ¿Tan poco vale nuestra democracia?”.

El vicepresidente de la rama hotelera del Grupo Poma, Fernando Poma, cuestionó también al Ejecutivo: “Esperando que esto pueda cesar pronto, sea lo que sea el costo político. Las consecuencias ya son graves y pueden tornarse en peor. La democracia, separación de poderes y respeto a la constitución no son negociables y deben prevalecer a cualquier preferencia partidaria o tema”, dijo Poma.

Desde fuera del país, el director Ejecutivo de Humans Rights Watch para las Américas, José Miguel Vivanco, se refirió a las acciones del Ejecutivo como una “grave crisis constitucional provocada por Nayib Bukele”. Cuestionó el concepto de “constitucional” de la canciller Alexandra Hill, en referencia a un complaciente tuit previo del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, y le instó a aplicar la Carta Democrática. “Aquí no hay margen de error Almagro: en El Salvador, Nayib Bukele decidió intimidar al Congreso, rodeándolo e invadiéndolo con militares. Eso atenta contra la democracia y debe ser condenado sin ambigüedad. Esta exhibición de fuerza bruta justifica reunión urgente de la OEA en función de la Carta Democrática”, dijo Vivanco.

Un escenario más complicado

Por la noche, el gobierno trató de dar un giro comunicativo a lo sucedido, en un ejemplo de lo que Orwell llamaba doblepensar: en un comunicado, Casa Presidencial dijo que Bukele, quien incitó a la insurrección, en realidad había “pedido calma ante la demanda de insurrección” que emanaba de sus partidarios en las calles. Ibrajim Bukele, hermano del presidente y parte de su círculo más influyente, expuso en Twitter su personal relato de lo ocurrido: La Fuerza Armada, dijo, era necesaria para “dar una imagen de orden, dado la efervescencia de la situación”; su hermano fue “inteligente en tranquilizar una situación que había sido llevada al límite por el desacato constitucional de los diputados”; y el presidente solo dio un ultimátum de una semana “para que puedan considerar (los diputados) si lo que están haciendo es lo mejor para la población”. La secretaria de Comunicaciones, Sofía Medina, también minimizó la toma de la Asamblea: “ El punto aquí no es si los militares llegaron a un salón”, tuiteó .

Aunque su equipo de comunicaciones ahora lo quiera etiquetar de pacificador, Bukele ya había invocado el derecho a la insurrección que recoge el artículo 87 de la Constitución en julio del 2018, cuando acusó a la Fiscalía de intentar bloquear su candidatura presidencial. “Ya no vamos a bajar la cabeza . Al próximo bloqueo, nos vamos a las calles”, tuiteó entonces.

Convocar a su gente a concentraciones para desafiar a las instituciones no es tampoco para él una práctica extraña. Lo hizo cuatro años atrás, en febrero de 2016, cuando era alcalde de San Salvador: convocó a protesta y amenazó con “sacar de la oficina” al fiscal general Douglas Meléndez, que le investigaba por supuestos ataques digitales al periódico La Prensa Gráfica. En marzo de 2017, el alcalde Bukele usó al Cuerpo de Agentes Metropolitanos de San Salvador para evitar que arqueólogos de la Secretaría de Cultura hicieran excavaciones en la Plaza Libertad . En diciembre de 2018, en plena campaña presidencial, un grupo de manifestantes alentados por el ahora presidente de CEPA, Federico Anliker, irrumpió en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) atendiendo el llamado de Bukele, que denunciaba un supuesto fraude.

La concentración de simpatizantes organizada por el Gobierno atrajo numerosos puestos de venta. En la imagen, camisetas con el nombre del presidente se venden a pocos metros de un soldado armado, a pocos metros de la Asamblea legislativa. Foto El Faro. Víctor Peña.
 
La concentración de simpatizantes organizada por el Gobierno atrajo numerosos puestos de venta. En la imagen, camisetas con el nombre del presidente se venden a pocos metros de un soldado armado, a pocos metros de la Asamblea legislativa. Foto El Faro. Víctor Peña.

Sin embargo, este fin de semana fue la primera vez que Nayib Bukele desplegó a la Fuerza Armada para impulsar su agenda política. Y el resultado es un escenario complejo: a su convocatoria de plenaria llegaron, según el acta levantada, 31 diputados, pero aprobar la negociación del préstamo en disputa requiere 43 votos. Para ello Bukele necesita el apoyo de la fracción de Arena o de la del FMLN, dos partidos que han denunciado como injerencia las acciones del Ejecutivo de la última semana. En un comunicado emitido el sábado, Arena llamó “proceso de autogolpe” a la crisis provocada por el Ejecutivo.

El FMLN, por su parte, denunció el domingo 9 a Bukele ante la Fiscalía por el delito de sedición. La diputada del FMLN Cristina Cornejo calificó la toma del Salón Azul como un “inminente golpe de Estado a la Asamblea”. Cornejo, quien también es tercera secretaria de la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa, dijo que la presión para que se apruebe la negociación del préstamo le parece innecesaria, tomando en cuenta que los partidos estaban listos para emitir un dictamen favorable a esta primera iniciativa de ley. “Iba a haber dictamen favorable porque es solo la primera etapa. Esas no son acciones de un presidente que se considera el más cool del mundo”, señaló.

El presidente de Arena, Gustavo López Davidson, dijo a El Faro la noche del domingo que su partido pedirá que se investigue legalmente lo ocurrido este fin de semana. “Lo que está en juego es que siga existiendo libertad de expresión, independencia de poderes, pesos y contrapesos", dijo López Davidson a través de una llamada telefónica. “(Bukele) podrá montar nuevamente un acto similar en una semana, pero el problema es si lo va a poder desmontar de una manera pacífica, de una manera democrática".

 

*Con reportes de María Luz Nóchez y Gabriel Labrador.

]]>
El Salvador Mon, 10 Feb 2020 04:10:39 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/el_salvador/24008/Bukele-mete-al-Ejército-en-la-Asamblea-y-amenaza-con-disolverla-dentro-de-una-semana.htm
El día que el comandante en jefe militarizó la Asamblea Legislativa http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1333/images%7Ccms-image-000032921.JPG http://www.elfaro.net/es/202002/ef_foto/24005/El-día-que-el-comandante-en-jefe-militarizó-la-Asamblea-Legislativa.htm La tarde del 9 de febrero de 2020 quedará en el registro de la historia de El Salvador. Ocurrió algo sin precedentes, incluso en los años de guerra civil: Por órdenes del presidente de la República, Nayib Bukele, el Ejército se tomó las instalaciones de la Asamblea Legislativa. Soldados equipados con armas largas, cascos y chalecos antibalas usurparon el órgano legislativo incluso antes de que Bukele interrumpiera su discurso a una multitud en la calle para entrar al Salón Azul en medio de una corte de cadetes de la Escuela Militar y orar ocupando la curul del diputado presidente de ese poder del Estado. "Ahora creo que está muy claro quién tiene el control de la situación", dijo Bukele a un salón donde solo se presentaron 31 de los 84 diputados. Luego, oró. Luego, abandonó el Salón Azul escoltado por militares y volvió a la tarima en la calle, para decir que Dios le pidió paciencia y que daba una semana más a los legisladores para aprobar los $109 millones que solicita para su plan de seguridad. Atrás, dejó una escena imborrable: soldados y agentes de la Unidad de Mantenimiento del Orden en control del primer órgano del Estado.
Un dispositivo militar se tomó las calles cercanas a la Asamblea Legislativa desde el sábado 8 de febrero. Decenas de soldados ya vigilaban las calles donde el presidente convocó a la población para manifestarse contra los diputados este 9 de febrero. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
Un dispositivo militar se tomó las calles cercanas a la Asamblea Legislativa desde el sábado 8 de febrero. Decenas de soldados ya vigilaban las calles donde el presidente convocó a la población para manifestarse contra los diputados este 9 de febrero. Foto de El Faro: Víctor Peña.

 

 

Desde temprano en la mañana del 9 de febrero, francotiradores del Ejército Nacional vigilaban desde los edificios aledaños a la Asamblea Legislativa, con mira en la tarima que se montó sobre la 17 Avenida Norte, donde Bukele daría su discurso. Los francotiradores permanecieron hasta la retirada del presidente a las 5:20 de la tarde. Foto de El Faro: Carlos Barrera 
 
Desde temprano en la mañana del 9 de febrero, francotiradores del Ejército Nacional vigilaban desde los edificios aledaños a la Asamblea Legislativa, con mira en la tarima que se montó sobre la 17 Avenida Norte, donde Bukele daría su discurso. Los francotiradores permanecieron hasta la retirada del presidente a las 5:20 de la tarde. Foto de El Faro: Carlos Barrera 

 

 

Unos 5,000 simpatizantes de Nayib Bukele esperaron por más de tres horas la llegada del presidente para escuchar su discurso. Durante la alocución de Bukele, muchos de los presentes pidieron al presidente a gritos que diera la orden de entrar a la Asamblea Legislativa en masa. El presidente llegó a las 4:20 de la tarde y, tras un breve discurso, entró al Salón Azul legislativo donde oró. Luego dijo a la multitud que Dios le habló y le dijo
 
Unos 5,000 simpatizantes de Nayib Bukele esperaron por más de tres horas la llegada del presidente para escuchar su discurso. Durante la alocución de Bukele, muchos de los presentes pidieron al presidente a gritos que diera la orden de entrar a la Asamblea Legislativa en masa. El presidente llegó a las 4:20 de la tarde y, tras un breve discurso, entró al Salón Azul legislativo donde oró. Luego dijo a la multitud que Dios le habló y le dijo "paciencia". Foto de El Faro: Carlos Barrera 

 

 

Este 9 de febrero, en la alameda Juan Pablo II, a la altura de la Asamblea Legislativa y en los alrededores del Centro de Gobierno, se reforzó el dispositivo militar que inició un día antes. El 8 de febrero, un día antes de la concentración convocada por Bukele, desde Twitter, la Fuerza Armada recordó el juramento delealtad al presidente y dijeron que estarían atentos a sus órdenes. Foto de El Faro: Carlos Barrera 
 
Este 9 de febrero, en la alameda Juan Pablo II, a la altura de la Asamblea Legislativa y en los alrededores del Centro de Gobierno, se reforzó el dispositivo militar que inició un día antes. El 8 de febrero, un día antes de la concentración convocada por Bukele, desde Twitter, la Fuerza Armada recordó el juramento delealtad al presidente y dijeron que estarían atentos a sus órdenes. Foto de El Faro: Carlos Barrera 

 

 

Después de salir de orar del Salón Azul de la Asamblea Legislativa, el presidente fue acuerpado por militares. En ese momento, con lo ánimos caldeados de los centenares de personas, Bukele llamó a la tranquilidad y a esperar a que los diputados lleguen a un acuerdo para aprobar los fondos para la fase tres del Plan Control Territorial. Amenazó diciendo que les daría solo una semana. Foto de El Faro: Carlos Barrera 
 
Después de salir de orar del Salón Azul de la Asamblea Legislativa, el presidente fue acuerpado por militares. En ese momento, con lo ánimos caldeados de los centenares de personas, Bukele llamó a la tranquilidad y a esperar a que los diputados lleguen a un acuerdo para aprobar los fondos para la fase tres del Plan Control Territorial. Amenazó diciendo que les daría solo una semana. Foto de El Faro: Carlos Barrera 

 

 

Dos horas antes que de el presidente apareciera, la escolta de cadetes de la Escuela Militar ya estaba instalada frente al Salón Azul, y el Estado Mayor Presidencial tenía control de la Asamblea Legislativa. Foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
Dos horas antes que de el presidente apareciera, la escolta de cadetes de la Escuela Militar ya estaba instalada frente al Salón Azul, y el Estado Mayor Presidencial tenía control de la Asamblea Legislativa. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

 

 

Minutos después de que Bukele se presentó en la tarima este domingo 9 de febrero, repitió frente a centenares de personas el mismo gesto que realizó aquella madrugada del 3 de febrero de 2019, cuando anunció que había ganado la Presidencia de El Salvador. Bukele se tomó una selfie . Foto de El Faro: Carlos Barrera 
 
Minutos después de que Bukele se presentó en la tarima este domingo 9 de febrero, repitió frente a centenares de personas el mismo gesto que realizó aquella madrugada del 3 de febrero de 2019, cuando anunció que había ganado la Presidencia de El Salvador. Bukele se tomó una selfie . Foto de El Faro: Carlos Barrera 

 

 

En un acto inédito en la historia salvadoreña, el Ejército irrumpió en el Salón Azul legislativo a las 4:25 de la tarde. Los militares armados hicieron formación ante un pleno donde solo había 31 de los 84 diputados. El presidente Bukele llegó media hora después para hacer una oración. Foto de El Faro: Víctor Peña 
 
En un acto inédito en la historia salvadoreña, el Ejército irrumpió en el Salón Azul legislativo a las 4:25 de la tarde. Los militares armados hicieron formación ante un pleno donde solo había 31 de los 84 diputados. El presidente Bukele llegó media hora después para hacer una oración. Foto de El Faro: Víctor Peña 

 

 

La Unidad del Mantenimiento del Orden (UMO) de la Policía se tomó el espacio de la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa. La diputada arenera Felissa Cristales (revisando su teléfono en la imagen), que se presentó en apoyo a Bukele, se retiró molesta al observar la presencia de militares y policías que desplazaron a la seguridad de la Asamblea. Foto de El Faro: Víctor Peña
 
La Unidad del Mantenimiento del Orden (UMO) de la Policía se tomó el espacio de la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa. La diputada arenera Felissa Cristales (revisando su teléfono en la imagen), que se presentó en apoyo a Bukele, se retiró molesta al observar la presencia de militares y policías que desplazaron a la seguridad de la Asamblea. Foto de El Faro: Víctor Peña

 

 

Después de amenazar a los diputados ausentes, en un Salón Azul tomado por soldados y policías, Bukele hizo una oración junto al diputado Guillermo Gallegos, de Gana. Luego, el presidente se retiró para dirigirse de nuevo a la multitud y decir que había hablado con Dios. Foto de El Faro: Víctor Peña
 
Después de amenazar a los diputados ausentes, en un Salón Azul tomado por soldados y policías, Bukele hizo una oración junto al diputado Guillermo Gallegos, de Gana. Luego, el presidente se retiró para dirigirse de nuevo a la multitud y decir que había hablado con Dios. Foto de El Faro: Víctor Peña

 

 

El presidente regresó de su oración y se subió a la tarima para despedirse de sus seguidores diciendo que daba una semana a los diputados para decidir sobre el préstamo de $109 millones o volvería a convocar a la multitud. Bukele se retiró como llegó: rodeado de militares. Foto de El Faro: Víctor Peña
 
El presidente regresó de su oración y se subió a la tarima para despedirse de sus seguidores diciendo que daba una semana a los diputados para decidir sobre el préstamo de $109 millones o volvería a convocar a la multitud. Bukele se retiró como llegó: rodeado de militares. Foto de El Faro: Víctor Peña

 

Bukele se retiró a las 5:20 de la tarde, una hora después de haber llegado. Se retiró bajo la protección de un fuerte dispositivo de seguridad y en una caravana de vehículos. Foto de El Faro: Víctor Peña
 
Bukele se retiró a las 5:20 de la tarde, una hora después de haber llegado. Se retiró bajo la protección de un fuerte dispositivo de seguridad y en una caravana de vehículos. Foto de El Faro: Víctor Peña

]]>
EF Foto Mon, 10 Feb 2020 01:25:17 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/ef_foto/24005/El-día-que-el-comandante-en-jefe-militarizó-la-Asamblea-Legislativa.htm
“Ahora creo que está muy claro quién tiene el control de la situación” http://elfaro.net/images/cache/555x370/crop_0_0_2000_1333/images%7Ccms-image-000032918.jpg http://www.elfaro.net/es/202002/el_salvador/24006/“Ahora-creo-que-está-muy-claro-quién-tiene-el-control-de-la-situación”.htm El Faro ofrece una transcripción íntegra de las intervenciones del presidente Nayib Bukele durante la jornada en la que ordenó al Ejército ocupar la Asamblea Legislativa y amenazó con disolverla. Lo sucedido el domingo 9 de febrero marca, solo ocho meses después de que llegara al poder, el cenit de su confrontación con las fuerzas políticas de oposición. El presidente Nayib Bukele apareció frente a la multitud casi con puntualidad. Para las tres de la tarde –hora en que había sido convocada la concentración frente a la Asamblea Legislativa– unas cinco mil personas aguardaban al mandatario entre sonidos de pitos y tambores.

Bukele inició con una larga defensa de sus facultades constitucionales para obligar a los diputados a sesionar de forma extraordinaria este domingo 9 de febrero. Llamó a los legisladores delincuentes y también sinvergüenzas, dijo que habían entregado dinero a las pandillas para que mataran al pueblo, dijo que se habían “hecho en los pantalones” luego de que él les retirara durante 12 horas a los escoltas policiales que les custodian, dijo que la Constitución confería al pueblo la facultad de removerlos de sus cargos.

El público despedazó piñatas que representaban a los adversarios del presidente, en medio de aplausos y risas. Insultaron a coro a los parlamentarios. Bukele jugueteó con la idea de dar vía libre a sus seguidores para que irrumpieran por la fuerza en el congreso.

El mandatario hizo el que sin duda es, hasta hoy, su intervención pública más religiosa: mencionó 25 veces a Dios y, al final de su discurso, aseguró que había recibido un mensaje del él.

La siguiente es una transcripción literal de cada una de sus intervenciones en la tensa jornada del domingo 9 de febrero.

El presidente Nayib Bukele durante el discurso previo a su ingreso con los militares a la Asamblea Legislativa. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
El presidente Nayib Bukele durante el discurso previo a su ingreso con los militares a la Asamblea Legislativa. Foto de El Faro: Carlos Barrera

* * *

Prometí en la campaña que si había que marchar a la Asamblea Legislativa, íbamos a marchar a la Asamblea Legislativa, y este día estamos cumpliendo esa promesa de campaña: si necesitábamos marchar, marchábamos y ahí está el Palacio Legislativo en donde vamos a entrar en un momento.

Ahora: ¿Qué fue lo que pasó para que tuviéramos que estar aquí ahora? En primer lugar quiero hacerles una pregunta a todos ustedes: piensen si han perdido a un ser querido, ya sea por enfermedad, por vejez, por accidente, por las pandillas, por la delincuencia, piensen, cualquiera que esté acá, que nos esté viendo por los medios de comunicación, por las redes sociales, por cualquier forma, ¿qué pagarían? ¿Cuánto dinero pagarían para que ese ser querido volviera a estar aquí con nosotros? ¿Cuánto? ¿Un dólar? ¿Mil dólares? ¿Cuánto? Yo diera todo lo que tengo, me endeudaría toda la vida y trabajaría toda la vida, solo para disfrutar a ese ser querido.

Pues estos delincuentes de la Asamblea Legislativa no quieren ni siquiera aprobar dinero que no es de ellos, sino que es del pueblo salvadoreño, para garantizar la seguridad del pueblo salvadoreño.

(La gente grita en coro: ¡Nayib, Nayib!).

Entonces pusimos en función el plan Control Territorial, que ha dado resultados irrefutables, porque se ha reducido el 60% de los homicidios, pero todavía el pueblo salvadoreño sufre el embate de la violencia, de las extorsiones, de ese 40% de homicidios que no hemos reducido y ahora también sabemos que esos señores, que no quieren financiar a nuestros policías y a nuestros soldados para que nos cuiden, son los que financiaron a las pandillas para que compraran armas y mataran a sus familias. Compraron, dieron dinero, y, según el propio requerimiento… Ojo, no lo digo yo, no lo dicen los que están conmigo, lo dice el propio requerimiento de la Fiscalía General de la República: con el dinero compraron armas y municiones. ¿Y qué hicieron con esas armas y municiones? Mataron a sus familias, mataron al pueblo salvadoreño y ahora sabemos también que el gobierno del FMLN les prestó los polígonos de tiro para que practicaran a disparar a la cabeza y al corazón de sus seres queridos. Y ahora sabemos también que el ex ministro de Gobernación del FMLN, Arístides Valencia, les decía cuántos muertos tenían que haber y negociaron la sangre del pueblo salvadoreño a cambio de votos, y eso no lo digo yo, no lo dicen los testigos criteriados, eso lo ha visto todo el pueblo salvadoreño. Tanto ARENA como el FMLN financiaron las pandillas que asesinaron a nuestro pueblo y que continúan asesinando a nuestro pueblo. Ahora, eso está en sede fiscal y no me compete a mí como presidente resolverlo, o sea, está en sede judicial y será la Fiscalía y el sistema judicial los que se encargarán de darles justicia y si no, pues se las dará Dios, porque de la justicia de Dios no se escapan.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer como gobierno? Hacer un plan. Y ahora vamos… dicen que le han dado dinero al Gobierno. Hasta el día de hoy un solo centavo partido por la mitad de préstamo no ha venido a este Gobierno para el plan Control Territorial. En diciembre dicen que aprobaron la fase II, pero estamos en febrero y aún ni siquiera lo han ratificado. Dieron dictamen favorable. Todos los partidos políticos dijeron que estaban a favor de la fase III, dieron dictamen favorable para aprobarla, todos los partidos políticos representados. ¿Qué es la fase III? Es la compra de chalecos antibalas para nuestros policías y soldados, es la compra de visores nocturnos, de cámaras térmicas, de drones, de helicópteros, de patrullas, de cámaras de videovigilancia, de sistemas de comunicación, es la compra del equipo que ellos necesitan para darle seguridad a ustedes.

Los diputados se quedaron sin seguridad 12 horas. ¡12 horas! Y todavía están poniendo el grito en el cielo: llamaron a la OEA, a la ONU, a la comunidad internacional, a la Unión Europea, a la comunidad del anillo, al consejo Jedi, llamaron a todo el mundo para decir: ¡Ay! ¡Nos quitaron la seguridad! 12 horas sin seguridad y se estaban haciendo en los pantalones. ¡12 horas! ¿Y qué pasa con el pueblo salvadoreño que va en bus y que en cada parada tiene que aguantar la respiración para saber si el que se va a subir lo va a asaltar y lo va a matar? Yo no vivo eso. Yo no vivo eso, nunca lo he vivido y lo acepto. Ellos tampoco. La diferencia es que yo quiero que ustedes tengan la seguridad que ellos no quieren que tengan. Entonces el Consejo de Ministros, de acuerdo al artículo 167 numeral 7 de la Constitución de la República de El Salvador, convocó a las 3 de la tarde a una sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa para tratar un punto de interés de la República: la aprobación del Plan Control Territorial y ¿qué fue lo que hicieron? No solo no vinieron, a excepción de algunos diputados que están ahí dentro. Les pido un aplauso

(Breve y tenue aplauso).

Pero la gran mayoría no vinieron, la gran mayoría no vinieron, ¿y qué fue lo que hicieron al no venir? Rompieron el orden constitucional, porque la Constitución no es letra muerta. El artículo 167 numeral 7 no está ahí por si ellos quieren o no quieren hacerle caso. Está ahí como una atribución constitucional del Consejo de Ministros. El Consejo de Ministros los convocó , ¿y qué fue lo que hicieron los diputados? Sacaron una resolución declarando improcedente nuestra convocatoria. Les hago una pregunta: ¿En qué lugar de la Constitución dice que va a depender de los diputados si es procedente o no es procedente? En ningún lugar. Ellos están obligados por la Constitución a atender la convocatoria a la sesión extraordinaria del Consejo de Ministros. Ahora: cualquier niño de 6 años para arriba que pueda leer puede decir claramente lo que dice ese artículo. Me extraña que haya abogados que digan que el artículo no dice eso. No sé si no saben leer español, pero el artículo dice textualmente que es potestad del Consejo de Ministros convocar extraordinariamente a la Asamblea Legislativa para asuntos del interés de la República. Ahora, ellos dicen: bueno, ¿pero quién define cuál es el interés de la República? ¡¿Y no dice que el Consejo de Ministro, pues?! Ahora: ¿ellos están obligados a votar a favor o en contra? No. Ellos pueden votar a favor, pueden votar en contra, pueden incluso no votar, mandarlo al archivo, mandarlo a la comisión, lo que ellos quieran, pero lo que no podían hacer era no venir.

Al no venir… Ahora… Vienen unos seudo abogados, de esas gremiales que se crearon hace 6 meses: el CTTJ el PPIJGC el HMQ, etcétera, y sacan los comunicados, que son el mismo comunicado, con un poquito… Mueven el párrafo dos al uno y el tres al cuatro, y salieron al mismo tiempo, más o menos a la una de la tarde del día de ayer. Huevo con huevo. Y publican que es inconstitucional nuestro llamado. ¡Hombre!, en primer lugar: ¿Quién les puso el título de Sala de lo Constitucional? En segundo lugar: no necesitamos que la Sala interprete un artículo textual. ¿Quién nos va a decir cómo se lee algo que está claro?, si ahí dice: el Consejo de Ministros bla, bla, bla… no lo leo de nuevo porque ya lo leí cuatro veces.

Ahora estaba desayunándome, ahora… No comí haciendo una noticia… Estaba desayunándome la noticia… No, no, no, después la foto… el Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa, es decir…

(La gente le pide que se tome una selfie y ante la petición popular se da la vuelta y se toma una selfie).

Minutos después de que Bukele se presentó en la tarima este domingo 9 de febrero, repitió frente a centenares de personas el mismo gesto que realizó aquella madrugada del 3 de febrero de 2019, cuando anunció que había ganado la Presidencia de El Salvador. Bukele se tomó una selfie . Foto de El Faro: Carlos Barrera 
 
Minutos después de que Bukele se presentó en la tarima este domingo 9 de febrero, repitió frente a centenares de personas el mismo gesto que realizó aquella madrugada del 3 de febrero de 2019, cuando anunció que había ganado la Presidencia de El Salvador. Bukele se tomó una selfie . Foto de El Faro: Carlos Barrera 

… El Consejo, para que quede para la historia, porque nosotros, aunque se burlen los del 3%, estamos haciendo historia y los que digan que no, que miren este mar de gente enfrente de la Asamblea Legislativa, con su presidente hablándoles, con el apoyo de la Fuerza Armada y de la Policía Nacional Civil, que no está… Que está acá, no para reprimir al pueblo, sino para apoyar al pueblo. Entonces... Pero lo que les decía, hoy me desayuno que el reglamento….

(La gente comienza a corear “el pueblo unido jamás será vencido”).

¡El pueblo unido jamás será vencido!, y esa frase no es de la izquierda rancia del FMLN, esa frase es del pueblo salvadoreño, porque unidos no nos pueden vencer.

Ahora, ahora, dicen los seudo abogados, porque son seudo abogados, yo no sé cómo tienen el valor de ser abogados, es más, hay algunas empresas que los contratan a esos bufetes y digo yo: ¡Por Dios! ¿Quiénes están manejando esas empresas? Cuando me pidan una reunión, yo les voy a decir: ¿En serio? ¿Con esos abogados? Si esos no son abogados, son seudo abogados, a lo mucho plumas pagadas. Oigan… Ya todos saben lo que dice el artículo 167 numeral 7, ¿sí o no?

(El público contesta en coro que sí).

No lo voy a repetir, pero miren lo que dice el Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa. ¡El reglamento interno que ellos mismos hacen! Miren lo que dice el Reglamento Interno: artículo 64 numeral 2, el artículo 64 son clases de sesiones, están las sesiones ordinarias, las sesiones extraordinarias y las sesiones solemnes; la uno son las sesiones ordinarias, el dos las extraordinarias y el tres las solemnes, pues el dos, el de las extraordinarias, dice: se celebran por convocatoria de la presidencia de la Asamblea, en fecha previa a la que se había convocado, su finalidad es tratar uno o varios temas específicos, los cuales se darán a conocer en la convocatoria, también será sesión extraordinaria la que realice por convocatoria del Consejo de Ministros de conformidad con lo dispuesto en el artículo 167 numeral 7 de la Constitución. ¡Hombre! No le quieren hacer caso a la Constitución, no le quieren hacer caso a su propio reglamento y alguien tiene el valor de decir que nosotros somos los que estamos haciendo algo inconstitucional, díganme: ¿Dónde está la inconstitucionalidad? ¿Es inconstitucionalidad que el pueblo se concentre pacíficamente? ¿Es inconstitucional que el presidente le hable a su pueblo? ¿Es inconstitucional que nos reunamos en una calle pública? ¿Es inconstitucional que el Consejo de Ministros convoque a la Asamblea Legislativa de acuerdo al artículo 167 numeral 7 de la Constitución? ¿Es inconstitucional que convoquemos de acuerdo al mismo Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa, artículo 64 numeral 2, que dice que el Consejo de Ministros podrá convocar a sesión extraordinaria? ¿Qué es lo inconstitucional? Los que han roto el orden constitucional son los delincuentes que financiaron las pandillas que mataron al pueblo salvadoreño, los que han roto el orden constitucional son esos sinvergüenzas que no quisieron venir a darles la cara, que no quisieron venir a trabajar el domingo. Es más, dicen: que nos espere el presidente, el lunes nos vamos a reunir, y el lunes, tal vez, tal vez, vamos a tener dictamen para reunirnos el jueves, y el jueves tal vez vamos a darle el voto para la aprobación del préstamo. ¿Cuánta gente va a morir de aquí al jueves? Pues esa sangre está en las manos de ellos. ¡Sinvergüenzas! Además, ese préstamo está ahí desde el año pasado. Ya estuviéramos aplicando los fondos, nuestros policías y soldados ya tuvieran las condiciones necesarias para combatir el crimen, pero no la tienen por esos sinvergüenzas que solo se sientan a platicar y a aprobarse cosas para ellos mismos, pero nunca para el pueblo salvadoreño.

Ahora bien, como presidente lo más que podía hacer era pedirle al Consejo de Ministros que convocara, con el artículo 167 de la Constitución de la República, en un marco totalmente constitucional, y nadie que pueda leer español lo puede negar. Le dije incluso a un amigo embajador de la Unión Europea: pídale a su amigo el embajador de España que le traduzca el artículo de la Constitución, porque la Constitución es clara, no tiene otra interpretación más que la que dice ahí, y si alguien, algún leguleyo, tiene alguna duda, pues que lea el Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa, artículo 64 numeral dos, para que le ratifique lo que le estoy diciendo. Ahora bien, como presidente hasta ahí puedo llegar, pero hay otro artículo de la Constitución que no me da el poder a mí, no me lo da, se lo da al pueblo salvadoreño, de que cuando funcionarios rompan el orden constitucional, el pueblo salvadoreño tiene el derecho a la insurrección para remover a esos funcionarios y reestablecer el orden constitucional.

(La gente grita: ¡insurrección, insurrección!).

Ahora, antes de eso yo les quiero pedir que me permitan entrar… ¿Quiénes de aquí son creyentes en Dios? La mayoría, los que no lo son, les pido que nos toleren, así como todos debemos de tolerarnos. Los que creemos en Dios debemos tolerar a los que no creen en Dios y los que no creen en Dios pido que nos toleren a los que creemos en Dios. Yo les quiero pedir que me dejen entrar al Salón Azul de la Asamblea Legislativa a hacer una oración y que Dios nos dé sabiduría para los pasos que vamos a tomar y luego la decisión estará en ustedes. ¿Me autorizan?

(La gente grita en coro: “Sí”).

 Dios los bendiga, pueblo salvadoreño. Les pido que me esperen acá. Vuelvo en un momento.

Centenares de personas esperaron durante más de tres horas para escuchar el discurso de quien los convocó, el presidente Bukele, en la entrada de la Asamblea Legislativa. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
Centenares de personas esperaron durante más de tres horas para escuchar el discurso de quien los convocó, el presidente Bukele, en la entrada de la Asamblea Legislativa. Foto de El Faro: Carlos Barrera

* * *

El presidente bajó de la tarima y se dirigió hacia el Salón Azul del Congreso. La maestra de ceremonias oficial de Casa Presidencial reforzó la última petición del gobernante a su grey poniéndole una pizca de suspenso: “Quédense porque hay más sorpresas”.

Bukele entró al salón de sesiones plenarias flanqueado por los cadetes de la Escuela Militar y por la numerosa escolta presidencial, mientras sonaba la marcha Granadera, que acompaña la entrada de los mandatarios centroamericanos a los eventos oficiales.

Dentro del salón había ya un contingente de soldados portando armas largas y otro de la Unidad de Mantenimiento del Orden de la Policía, con sus escudos y sus trajes antimotines.

El presidente se dirigió al estrado y, luego de estrechar la mano de tres diputados, tomó posesión de la silla que le corresponde al presidente del órgano legislativo, quien no asistió a la sesión extraordinaria, a la que sólo se presentaron 31 legisladores de los 84 que conforman el pleno.

Desde la silla del presidente de otro órgano del Estado, Bukele dirigió unas breves palabras: “Bienvenidos a este recinto legislativo. Vamos a dar inicio a la sesión convocada por el Consejo de Ministros, de acuerdo al artículo 167, numeral 7 de la Constitución de la República y además, de acuerdo al Reglamento Interno de esta misma Asamblea Legislativa, artículo 164, numeral 2, en la que faculta al Consejo de Ministros a convocar a la Asamblea Legislativa para discutir temas de interés de la República. Evidentemente, el tema de interés de la República es la seguridad, y por lo tanto los diputados que no están acá están en desacato constitucional. Felicito a los que sí cumplieron con su labor constitucional de estar acá. Ahora creo que está muy claro quién tiene el control de la situación y la decisión que vamos a tomar ahora la vamos a poner en manos de Dios. Así que vamos a hacer una oración”.

Acto seguido, Bukele se llevó las manos al rostro durante poco más de dos minutos, al cabo de los cuales se levantó sin mediar palabra alguna y abandonó con paso decidido el Salón Azul para volver a la tarima frente a la que aguardaban unas cinco mil personas.

* * *

Nayib Bukele regresa a la tarima frente a la Asamblea Legislativa. Regresa de hacer una oración en un Salón Azul legislativo tomado por militares equipados. Acto seguido, se despidió de sus seguidores. Foto de El Faro: Víctor Peña. 
 
Nayib Bukele regresa a la tarima frente a la Asamblea Legislativa. Regresa de hacer una oración en un Salón Azul legislativo tomado por militares equipados. Acto seguido, se despidió de sus seguidores. Foto de El Faro: Víctor Peña. 

La ausencia del presidente frente a la multitud duró apenas diez minutos. Al volver frente al estrado presidencial fue ovacionado de nuevo, antes de tomar la palabra:

Yo les pedí que… Con toda humildad, ustedes saben, el pueblo salvadoreño completo sabe, nuestros adversarios saben, la comunidad internacional lo sabe, nuestra Fuerza Armada lo sabe, nuestra Policía lo sabe, todos los poderes fácticos del país lo saben: si quisiéramos apretar el botón, solo apretamos el botón. Pero yo le pregunté a Dios y Dios me dijo “paciencia”. Paciencia, paciencia.

(La gente grita que no está de acuerdo).

¡Paciencia! El 28 de febrero todos esos sinvergüenzas van a salir por la puerta de afuera y los vamos a sacar democráticamente. ¿Por qué vamos a poner en duda el verdadero poder del pueblo en la democracia? ¿Por qué, si en unos meses vamos a tener esta Asamblea? ¿Por qué la vamos a tomar por la fuerza, aunque la Constitución les dé el derecho y yo no se los voy a impedir? Yo les pido paciencia. Si estos sinvergüenzas no aprueban esta semana el plan Control Territorial, nos volvemos a convocar aquí el domingo, le volvemos a pedir sabiduría a Dios y le decimos: Dios, tú me pediste paciencia, pero estos sinvergüenzas no quieren trabajar por el pueblo.

(La gente sigue inconforme)

Dios es más sabio que nosotros. Dios es más sabio que nosotros. Una semana, señores. Una semana. Una semana. Ningún pueblo que va en contra de Dios ha triunfado, démosle una semana a estos sinvergüenzas: los convocamos de nuevo si no aprueban el plan. Oren ustedes mismos, pidan sabiduría ustedes mismos. Pídanle a Dios ahorita ustedes mismos, no confíen en mí, confíen en ustedes con su relación personal con Dios, pídanle la paciencia, la prudencia, por una semana. Una semana, señores. En una semana nos convocamos acá. Los vamos a volver a citar como Consejo de Ministros si no aprueban el plan Control Territorial y si no, yo no me voy a poner entre el pueblo y el artículo 87 de la Constitución, quedará en sus manos aplicarlo, yo no me voy a poner en medio. Que Dios bendiga nuestro país El Salvador. De verdad los amo y daría mi vida por ustedes pero esperemos esta semana. Dios les bendiga.

]]>
El Salvador Mon, 10 Feb 2020 00:17:54 +0100 http://www.elfaro.net/es/202002/el_salvador/24006/“Ahora-creo-que-está-muy-claro-quién-tiene-el-control-de-la-situación”.htm