El Salvador / Transparencia
El fraude de Chivo Wallet, contado por uno de sus creadores

Un programador estadounidense relata cómo el gobierno de Nayib Bukele lo contrató tres días después de lanzar Chivo Wallet y encontró una aplicación “repleta de fraude”. En su testimonio asegura que hasta el 20 % de los usuarios eran falsos, habla de una “hemorragia de dinero” público hacia cuentas fraudulentas y detalla cómo el gobierno de El Salvador incumplió de forma consciente leyes y tratados internacionales contra el lavado de dinero.


Fecha inválida
Nelson Rauda

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Shaun Overton hacía escala en el Aeropuerto de Miami cuando recibió un mensaje de texto de un amigo: “Llámame. Tengo el mejor trato de tu vida”. Era 9 de septiembre de 2021. Overton, un programador tejano de software de 40 años, llamó de inmediato, intrigado. Su amigo le dijo: “el proyecto de mi cliente está en llamas”. El cliente era el gobierno de El Salvador y el proyecto era Chivo Wallet, la criptobilletera estatal que había sido lanzada dos días antes.

Overton se dio cuenta después de que lo habían convocado a una misión de rescate: la de salvar la pirueta política de un tecno-presidente en medio de un laberinto de prisa, improvisación, y secretismo. No lo logró.

Los detalles del caos interno que fue el lanzamiento de Chivo Wallet vienen directamente de Overton, que contó su historia ante una corte estadounidense el 16 de agosto de 2022. El documento es parte de una demanda que su empresa de software Accruvia interpuso contra Athena Bitcoin, Inc., el principal desarrollador de la Chivo Wallet. El caso empezó en diciembre de 2021, cuando Overton demandó a Athena por incumplimiento de contrato ante la Corte del Distrito Norte de Texas. Un año después, las partes notificaron a la corte que alcanzaron un acuerdo extrajudicial. El 27 de diciembre de 2022, Athena pidió a la corte que decretara una reserva a los testimonios tanto de Overton como de Eric Gravengaard, CEO de Athena, que sirven de base para esta nota y que fueron publicados en El Faro y en el medio guatemalteco No Ficción a finales del año pasado.

La criptobilletera Chivo es la piedra angular del proyecto cripto del presidente Nayib Bukele. Si la adopción de bitcoin iba a suceder en El Salvador, Bukele dijo que iba a ser a través de Chivo. El uso de bitcoin debía, en teoría, eliminar las comisiones en las remesas que envían los migrantes, que representan una quinta parte de la economía salvadoreña, y facilitar el acceso a servicios financieros al 70% de la población que no tiene una cuenta de banco. Chivo es en jerga salvadoreña 'genial', pero cuando se usa como verbo -”chivear”- significa apostar. Pronto quedó claro que Chivo era una apuesta incierta.

En mismo día de su lanzamiento, el 7 de septiembre de 2021, los primeros usuarios en descargarla se quejaron sobre múltiples fallas para registrarse o para procesar pagos. El presidente Bukele no tardó en intentar controlar los daños desde su cuenta de Twitter. Ya a las siete de la mañana de aquel primer día, tuiteó: “hemos desconectado la Chivo Wallet mientras aumentamos la capacidad de los servidores de captación de imágenes”. A las nueve de la mañana pidió a sus cuatro millones de seguidores que trataran de registrarse y comentar los errores. A las 11:52 de la noche del día del lanzamiento de Chivo, tuiteó que desconectarían la aplicación para “mejorar la experiencia de usuario”. A las seis de la mañana del día siguiente, publicó una captura de pantalla con instrucciones para corregir un error de funcionamiento.

Overton dijo ante un juez que firmó un contrato con el gobierno de El Salvador el 10 de septiembre, 24 horas después de esa primera llamada en el aeropuerto de Miami. Lo describió como “el proyecto más estresante de mi vida”.

Su declaración es un vistazo detrás de escena a los primeros días de Chivo y al desenlace del fiasco, en el que el gobierno se deshizo sobre la marcha de las empresas creadoras de la billetera, mintió al público y violó la ley y tratados internacionales. Los errores tras el lanzamiento implicaron que cientos de transacciones entre cuentas bancarias y Chivo se retrasaran o no se registraran. Mientras el presidente pedía ayuda a sus seguidores en Twitter,, el dinero de la gente estaba desapareciendo. Y el gobierno también estaba perdiendo dinero.

Chivo Wallet nació en la oscuridad. Tras anunciar en junio de 2021 la adopción del bitcoin como apuesta de futuro para las finanzas nacionales, la administración Bukele tomó una empresa privada inactiva que había sido creada en 1999 por la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), le transfirió 60 millones de dólares como capital semilla y la rebautizó como Chivo . Al ser una empresa privada, pese a ser sostenida y financiada con fondos públicos, Chivo se consideró libre del escrutinio de la ley de información pública y otros mecanismos para auditarla.

El gobierno nunca detalló cómo fue creada la empresa. La información al respecto se ha conocido a cuentagotas. En septiembre de 2021 El Faro reveló que todo el proyecto de bitcoin era manejado por el gabinete paralelo de venezolanos que asesoran a Bukele , y en abril de 2022 que la billetera había costado un mínimo de tres millones de dólares. En noviembre de 2022, Revista Factum publicó que el total pagado a Athena fue de 4.7 millones de dólares.

La billetera Chivo se lanzó el 7 de septiempre de 2021. Tras su lanzamiento, cientos de personas hicieron largas filas para retirar un bono de $30 de los cajeros Chivo, un incentivo del Gobierno de Bukele que popularizó en corto tiempo la billetera, hasta que sus errores y la falta de interés de la población los dejaron en desuso. Foto de El Faro: Víctor Peña.
 
La billetera Chivo se lanzó el 7 de septiempre de 2021. Tras su lanzamiento, cientos de personas hicieron largas filas para retirar un bono de $30 de los cajeros Chivo, un incentivo del Gobierno de Bukele que popularizó en corto tiempo la billetera, hasta que sus errores y la falta de interés de la población los dejaron en desuso. Foto de El Faro: Víctor Peña.

Athena no fue la primera opción del gobierno para crear la criptobilletera. Al menos otras dos empresas declinaron hacer la tarea en el apretado plazo de tres meses que puso el gobierno al anunciar la Ley Bitcoin. Una de ellas fue Strike, una empresa de criptobilleteras fundada por Jack Mallers, el encargado de anunciar la Ley Bitcoin en una conferencia en Miami en junio de 2021. Mallers pasó de estar llorando en un escenario con una camiseta de la selección salvadoreña de fútbol y decir que “moriría en esta maldita colina”, a negar cualquier conexión con el proyecto en una entrevista con Bloomberg. Ni él ni el gobierno aclararon nunca por qué el trato entre ellos se cayó.

Athena entró después. La pequeña empresa de cajeros basada en Illinois armó una red de empresas para poner a funcionar Chivo en la fecha límite de septiembre. Para diciembre de 2021, Athena y a había perdido el contrato de Chivo frente a Alphapoint, una empresa de Nueva York que es la actual encargada de la operación.

La promesa del dinero fácil

La promesa del presidente Bukele sobre cómo el bitcoin impulsaría a El Salvador a convertirse en una potencia financiera regional empezaba con un componente individual. El gobierno ofreció un bono de 30 dólares a todos los salvadoreños que se registraran para la Chivo Wallet. Pero muchos se dieron cuenta pronto que había maneras de hacer más dinero desde una aplicación defectuosa.

'La gente aprendió rápidamente que si podía mostrar una dirección IP salvadoreña, podían registrarse para la Chivo Wallet, obtener el bono de 30 dólares y retirar ese dinero inmediatamente”, dijo Overton.

El proceso para registrarse conllevaba la obligación de enviar una foto del Documento Único de Identidad (DUI) salvadoreño. Cientos de personas denunciaron que su número de DUI había sido registrado en la aplicación sin su consentimiento. En diciembre de 2021, la organización Cristosal presentó una denuncia por el robo de identidad de 131 personas.

Overton dijo que trabajó casi a diario con Miguel Sabal, uno de los asesores venezolanos de Bukele y mano derecha de la líder de ese gabinete paralelo, Sara Hanna. Los venezolanos conforman un súper gabinete que opera por encima de los propios ministros y juegan un papel en cada gran política pública, desde el manejo de la pandemia hasta el bitcoin, pasando por la difunta promesa de una comisión anticorrupción apoyada por la Organización de Estados Americanos. “Sabal venía a mi oficina diciendo que la gente estaba tomándole fotos a una pared o a macetas en vez de tomarse una selfie para identificación personal”, dijo Overton.

“Nunca establecimos la cantidad exacta de fraude pero estimamos que entre el 10 y el 20 por ciento de los usuarios registrados eran fraudulentos”, dijo Overton en la corte.

De acuerdo con cifras oficiales del gobierno salvadoreño, Chivo alcanzó cuatro millones de usuarios en sus primeros tres meses. Si se toma el parámetro más bajo del cálculo de Overton, al menos 400,000 perfiles fraudulentos sirvieron para cobrar bonos de 30 dólares, para un total de 12 millones de dólares de dinero de los contribuyentes. “La vasta mayoría del dinero ya había dejado el ecosistema Chivo”, dijo el desarrollador. “Durante mi tiempo en el proyecto, combatir el fraude era abrumadoramente la prioridad del gobierno y consumió mucho de nuestro tiempo y recursos”.

Overton luego describió una “maratón de escribir código que duró toda la noche” en la que un desarrollador cometió un error que permitía el intercambio de bitcoin por un dólar, mientras el precio de mercado del bitcoin era de alrededor de 60,000 dólares. “Miguel Sabal entró a mi oficina directamente y me dijo: necesito esto arreglado hoy mismo”, recordó Overton. Dijo que Sabal empezó a escribir mensajes “frenéticamente” con otro miembro del equipo para averiguar que estaba pasando porque la cantidad de bitcoin en el sistema excedía los 10 mil millones de dólares.

El 18 de octubre de 2021, usuarios de Chivo reportaron un error que momentáneamente los hizo millonarios, según sus balances en la aplicación. 'Tuvimos que desconecta el servido por completo. Matamos el sistema y no lo volvimos a encender hasta como las 7:30 de la mañana del día siguiente”, dijo Overton en la corte.

Roxana Valles, de 40 años, es una de las expertas vendedoras que acepta bitcoin y opera una tienda en la playa en El Zonte, cuna de la criptomoneda en el país. En septiembre de 2021, cuando la Ley de Bitcoin entró en vigor, dijo que había ganado dinero cuando el precio de la criptomoneda aumentó, pero señaló que el sistema que utilizó era incompatible con Chivo, la cartera del gobierno. Foto de El Faro: Víctor Peña
 
Roxana Valles, de 40 años, es una de las expertas vendedoras que acepta bitcoin y opera una tienda en la playa en El Zonte, cuna de la criptomoneda en el país. En septiembre de 2021, cuando la Ley de Bitcoin entró en vigor, dijo que había ganado dinero cuando el precio de la criptomoneda aumentó, pero señaló que el sistema que utilizó era incompatible con Chivo, la cartera del gobierno. Foto de El Faro: Víctor Peña

Aunque las autoridades han perseguido algunas formas de fraude en Chivo, ningún caso ha sido presentado contra empleados, funcionarios o contra alguien por robar identidades para cobrar bonos. No hay información oficial sobre la cantidad de usuarios que defraudaron el sistema o la cantidad de fondos que se perdieron. De hecho, el gobierno ni siquiera ha reconocido que esto haya ocurrido.

Reconocerlo sería admitir un fracaso. El lanzamiento de septiembre debía ser una fiesta. Diario El Salvador, el periódico del gobierno, tituló “Bitcoin Day” en su portada. Las plazas principales de muchos municipios ya alojaban los 200 cajeros de bitcoin fabricados por Athena, custodiados día y noche por soldados y policías. Bukele se presenta a sí mismo como un iconoclasta que se tomó una selfie en la Asamblea General de Naciones Unidas para declarar obsoleto el formato de la conferencia y luego se presentó ante inversionistas con una animación en la que descendía de un ovni.

Pero aún así, más de una forma de fraude ocurrió dentro de Chivo. En otro de los errores técnicos de Chivo, el precio de referencia del bitcoin se actualizaba solo una vez por minuto. Esto permitió que algunos usuarios involucrados en formas de inversión a muy corto plazo se aprovecharan para comprar fracciones de bitcoin (llamadas sats) y las vendieran cuando el precio de referencia estaba fijado a un precio menor que el de mercado, “ganando medio punto o un punto porcentual” en las transacciones, según describió Overton.

“El gobierno tenía una hemorragia de dinero”, dijo Overton y ejemplificó con un usuario que empezó a hacer operaciones con 2,000 dólares y terminó con 400,000. “Como el ecosistema de Chivo Wallet no compensaba el riesgo del mercado, todas las ganancias de esta gente vinieron del gobierno de El Salvador”, dijo.

El resultado se parece a algo que había ocurrido un año antes. Cuando la pandemia de Covid-19 impactó El Salvador, Bukele entregó un cheque de 300 dólares como subsidio. La Corte de Cuentas encontró luego que 30 millones de dólares de ese programa habían sido repartidos con criterio desconocido .

Una puerta abierta para el lavado de dinero

Los problemas de Chivo no terminaron con la salida de Athena. El 8 de abril de 2022, cuatro usuarios empezaron a mover fondos desde la Chivo Wallet a sus cuentas de banco, aprovechando un error que les permitía enviar dinero sin que la aplicación lo registrara, según una publicación de Revista Factum. Esto llevó a la Fiscalía General a acusar a cinco personas por fraude electrónico y lavado de dinero por la transferencia ilícita de 840,000 dólares.

Rodolfo Delgado, el fiscal general del bukelismo, manejó las acusaciones en completo silencio, una anormalidad para un gobierno que publicita intensamente los arrestos por cargos desde crimen organizado hasta abuso animal. En la Chivo Wallet, fueron las propias decisiones del gobierno las que la hicieron vulnerable, según Overton. “Estaba repleta de fraude”, dijo.

El gobierno, según Overton, estaba “extremadamente preocupado por operar a capacidad para un país de seis millones de personas, entonces contrataron a QA Consultants para que ellos pusieran a prueba el sistema”. Brian Berknopf, el amigo a quien Overton contestó en el aeropuerto de Miami, es el director de operaciones en Estados Unidos de QA Consultants. Los detalles del contrato de la empresa con la administración Bukele, así como los de cualquier otra compañía involucrada con el proyecto, no son públicos. Berknopf le dijo a su amigo que el código de Chivo fue escrito en un lenguaje de programación llamado Django y que “el gobierno necesita la mayor cantidad posible de programadores en Django que pueda conseguir ahorita”.

Pero la Chivo Wallet no fue sometida a pruebas antes de su lanzamiento. “Debido a retrasos de Athena, nunca pudieron llevar a cabo esas pruebas”, dijo Overton.

A las nueve de la noche del día de lanzamiento, Bukele se ufanó en Twitter de que Chivo era “la app número uno en finanzas” en la tienda Apple en El Salvador. Mientras hacía eso, su aplicación se desmoronaba.

“Cuando la Plataforma llevaba 150 usuarios registrados, el proveedor de KYC se cayó. Entonces el gobierno de El Salvador decidió eliminar al proveedor de KYC del proceso para que la Chivo Wallet pudiera continuar registrando usuarios”, testificó Overton. KYC significa “conoce a tu cliente” en inglés, una serie de estándares diseñados para prevenir lavado de dinero, fraude y otras formas de crimen. En el primer esquema de operaciones de Chivo, el proveedor de KYC era la empresa uruguaya “VU Security”. Aparentemente, fue su programa el que falló, aunque Overton dijo en la corte no recordar el nombre.

Overton dijo que el gobierno “quería alcanzar su meta de lograr la inscripción de 50,000 usuarios” a cualquier costo. Para ello, Overton dijo que la solución no fue arreglar el asunto del KYC, sino apagarlo.

Menos de 48 horas después de su lanzamiento, Chivo apagó su filtro de conoce a tu cliente. Hay 55 cajeros Chivo en consulados salvadoreños en Estados Unidos. Como el registro no fue supervisado, Chivo se convirtió en una forma de mandar dinero desde Estados Unidos a cualquier usuario de la billetera en el mundo sin regulaciones KYC, por una cantidad de tiempo desconocida.

La importancia de este paso no debe ser subestimada. Wilson Sandoval, coordinador del centro de Asesoría Legal Anti Corrupción (Alac), dijo que los operadores de Chivo actuaron contra cualquier recomendación en el campo.

El cajero Chivo frente a la plaza Barrios en el Centro capitalino fue reconstruido luego de que en septiembre de 2021 el original fuera incendiado por manifestantes que rechazaban la instalación de la criptomoneda en el país. Foto de El Faro: Víctor Peña
 
El cajero Chivo frente a la plaza Barrios en el Centro capitalino fue reconstruido luego de que en septiembre de 2021 el original fuera incendiado por manifestantes que rechazaban la instalación de la criptomoneda en el país. Foto de El Faro: Víctor Peña

“El KYC permite la identificación del cliente. Al no hacerlo, permiten que se conduzcan posibles operaciones de lavado de dinero o financiamiento del terrorismo, y no sabemos por cuánto tiempo”, dijo Sandoval, uno de los abogados que más ha impulsado la búsqueda de información pública sobre la implementación del bitcoin. De acuerdo con Sandoval, deshacerse de los estándares es una violación tanto de leyes salvadoreñas como internacionales. Específicamente, dijo que va contra las recomendaciones de nuevas tecnologías del Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi). La regla establece que “los países y las instituciones financieras deben identificar y evaluar los riesgos de lavado de activos o financiamiento del terrorismo que pudieran surgir con respecto al desarrollo de nuevos productos y nuevas prácticas comerciales, incluyendo nuevos mecanismos de envío”, que “los países y las instituciones financieras deben tomar medidas apropiadas para administrar y mitigar esos riesgos” y que “esta evaluación del riesgo debe hacerse antes del lanzamiento de los nuevos productos. En El Salvador, esto está contenido en el artículo 13 de la ley Antilavado que detalla ocho campos de información sobre el cliente y la transacción que las empresas deben recabar y enviar a la Fiscalía General por operaciones mayores de 10,000 dólares.

Un aporte insignificante en las remesas

Aunque la Chivo Wallet ha probado ser oportuna para fraudes y para llevar a cabo transacciones sin supervisión, todavía no ha cumplido su propósito original de uso: el envío de remesas.

Overton dijo que dos personas les explicaron “la razón detrás del proyecto”, Eric Gravengaard, el CEO de Athena y la cara pública tras la creación de Chivo, y Lorenzo Rey, otro asesor venezolano “funcionalmente el jefe de tecnología del gobierno”, aunque no ocupa ningún cargo oficialmente.

El plan, dijo Overton, “está enfocado 100 por ciento en remesas y en evitar comisiones de Western Union y servicios parecidos”. Este fue uno de los principales objetivos de la Ley Bitcoin, según el presidente y los diputados. No ha funcionado.

Las criptobilleteras recibieron casi 30 millones de dólares en remesas en septiembre de 2021, 4,5 % del mercado, pero esa figura ha declinado gradualmente y no ha sobrepasado el 2 % desde entonces. En octubre de 2022, fueron 10 millones, o 1.5 % del total.

Pese a los magros resultados, el gobierno usó Chivo como una palanca para negociar las tarifas de remesas con la compañía de remesas Western Union. “Eric me dijo de una conversación entre Sara Hannah y Western Union donde la empresa empezó a negociar las tasas de envío a El Salvador porque estaban sintiendo la presión financiera de las personas que usaban el sistema de Chivo”, dijo Overton.

De hecho, según la declaración de Eric Gravengaard en el mismo caso, fue Sara Hanna quien le dijo, en noviembre de 2021, que sería relevado de su posición y que Overton había ofrecido hacerse cargo y arreglar todos los problemas.

La trayectoria de Chivo no es prometedora para un gobierno que ya tiene la mente puesta en su próxima aventura tecnológica, una que tiene más implicaciones que la de operaciones millonarias. En octubre de 2022, la Asamblea Legislativa aprobó una ley destinada a que tres millones de salvadoreños que viven mayoritariamente en Estados Unidos puedan votar por Internet en las elecciones generales de 2024. El partido de Bukele ya organizó por Internet sus elecciones internas en julio de 2020, con algunos candidatos que alegaron un fraude generalizado. La innovación viene justo a tiempo para otra novedad: la reelección de Bukele, pese a una prohibición constitucional explícita.

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