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Juego de tronos en la Universidad de El Salvador

Dos meses después de celebrados los comicios para elegir a las nuevas autoridades de la UES, en la Asamblea General Universitaria (AGU) todavía no hay un veredicto para culminar las elecciones. Una candidata ganó la mayoría de votos, pero una serie de recursos de nulidad ante la AGU catapultan a otro candidato hacia el trono, aunque la comunidad universitaria haya sentenciado que solo se merece el segundo lugar.


Fecha inválida
Yéssica Hompanera

Una pinta en contra del proceso electoral en la UES. 
 
Una pinta en contra del proceso electoral en la UES. 

En uno de las paredes de la Facultad de Ciencia y Matemáticas de la Universidad de El Salvador (UES), un edificio de dos plantas descuidado, sucio, con paredes que hace años extrañan una buena mano de pintura, hay una propaganda electoral del partido político de derechas, Arena. En el afiche aparece la cara de Roger Arias, candidato a la rectoría por el movimiento Universidad Somos Todos (UST). Arias se define como un hombre de izquierdas, pero en la batalla por la rectoría de la UES los rumores son un arma potente para descalificar a los candidatos. O al menos ese es el objetivo que persiguen los opositores de Roger Arias con ese cartel.

Su contrincante, Ana María Glower de Alvarado, exvicerrectora administrativa, representante del Movimiento de Integración Universitaria (MIUES), también ha sido señalada de ser representante de la derecha dentro de la universidad. En los últimos meses, ambos candidatos se han visto envueltos en un proceso electoral que pareciera la historia sin fin, pese a que hace cincuenta días la comunidad universitaria dio su veredicto, dándole el triunfo a Glower, quien se llevó la mayor cantidad de votos en esa primera etapa del proceso electoral.

El pasado mes de septiembre, Glower obtuvo 21 de 36 votos en los los comicios internos para elegir a las cabezas que conducirán a la única universidad pública el país durante el periodo 2015-2019. En esas elecciones Glower se llevó los tres sectores de la Universidad (estudiantes, docentes y sector profesional-no docente) en las 12 facultades de la Universidad. Sin embargo, dos meses después, Glower no ha sido ratificada por la Asamblea General Universitaria (AGU), la máxima instancia en la toma de decisiones, y poco a poco ha crecido la figura de un segundo contendiente a su candidatura, Roger Arias, exdecano de la facultades de Ciencias Económicas, como también han crecido las denuncias de uno y otro candidato contra un proceso eleccionario atropellado.

El 26 de septiembre, Glower le ganó a otros cinco candidatos 8 de 12 facultades en el sector estudiantil, 7 de 12 facultades en el sector docente, y en el sector profesional no docente, 6 de 12 facultades. En total, Glower logró obtener 21 de 36 votos de calidad y los tres sectores de la universidad. Eso, en teoría, la potenciaba como única candidata a ese último filtro en la AGU, pero en la UES las elecciones internas puede que no reflejen necesariamente lo que quiere la mayoría. O al menos no la mayoría de la comunidad universitaria.

Si bien Glower obtuvo la mayor cantidad de los votos en todos los rubros, el último filtro para elegir a las autoridades después de las elecciones universitarias, o para vetar a los aspirantes, es la AGU, compuesta por 72 miembros representantes de cada uno de los sectores. Y es en la AGU donde las elecciones se han enredado.

De los cinco precandidatos que compitieron contra Glower, ninguno logró los votos de calidad requeridos para llegar, junto a ella, a esa última votación en pleno de la AGU. El que más votos obtuvo de esos otros cinco precandidatos fue el exdecano de la Facultad de Ciencias Económicas, Roger Arias, aquel hombre al que le inventaron una campaña sucia junto a la bandera de Arena. Arias obtuvo 13 de 36 votos de calidad en las elecciones, pero con ellos no alcanzó conquistar ningún sector. En el que más se acercó a Glower fue en el profesional no docente, en el que alcanzó cuatro de 12 votos de calidad, contra seis de Glower.

El 14 de octubre, dos semanas después de los comicios, se suponía que la AGU tenía que haber votado a la única candidata que logró entrar a esa última etapa de la elección. Sin embargo, una semana antes de esa asamblea de la AGU, el viernes 2 de octubre, el sector profesional no docente interpuso un recurso de nulidad en las elecciones debido a “irregularidades” en las votaciones celebradas el 24 de septiembre en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente. Ese sector es el sector en el que Arias estuvo más cerca de alcanzar a Glower.

En aquella sesión de la AGU de mediados de octubre, Ana Luisa German, presidenta del Comité Electoral del sector profesional no docente de Santa Ana, y miembro de ANDES 21 de junio, denunció anomalías durante el proceso electoral. Entre estas la falta de padrones electorales, la apertura tardía de las urnas y persecuciones hacia ella de parte de un canditado al decanato de esa facultad.

Una semana después, el 9 de octubre, el secretario general seccional en Santa Ana de ANDES 21 junio, Rene Alberto Molina, a través de un comunicado contradijo a German. En el documento, Molina planteó que: “Ana Luisa German desempeñó un rol totalmente personal, cuestionando el proceso de ella misma, aludiendo que nuestra organización se había quedado fuera (de las elecciones) y responsabilizando a la AGU, donde la responsable directa fue la licenciada German, por no entregarlos (los padrones) a tiempo. Nosotros como ANDES 21 de junio, estamos en desacuerdo con los recursos presentados…”.

El Faro pidió una reacción de Luisa German tras el desmentido que hiciera Molina. En concreto se le pidió a German que explicara bien su denuncia. Ella se limitó a decir que no recordaba exactamente qué es lo que había ocurrido en los días previos a la elección el 24 de septiembre.

En la AGU creyeron en la denuncia de Germán, y el 2 de octubre aprobaron el recurso de nulidad de las elecciones en Santa Ana con 58 votos a favor, cinco abstenciones y ningún voto en contra. El caso, entonces, pasó a manos de la Fiscalía General Universitaria, instancia encargada de investigar anomalías o violaciones al reglamento de la UES.

El viernes 9 de octubre, la Fiscalía determinó que las elecciones en la facultad Multidisciplinaria de Occidente eran legales, y que las pruebas presentadas sobre presuntas anomalías no tenían fundamento. El Fiscal General Universitario, Francisco Letona, fiscal al momento que se interpuso el recurso de nulidad y quien investigó el caso, dijo que “la fiscalía determinó que debían desestimarse estos recursos por que no reunían los elementos de forma y de fondo, y porque principalmente no se presentaban las pruebas pertinentes como para declarar nulidad en las elecciones”.

Pero la AGU decidió desatender esa resolución y resolvió, sin pruebas contundentes, que las elecciones en la facultad de occidente no habían sido del todo claras, y por lo tanto debían de realizarse nuevamente. La decisión de llevar nuevamente las elecciones en Santa Ana se tomó con 40 votos de 72, es decir el 55% de los asambleístas.

El Faro preguntó al vicepresidente de la AGU, Jhonny Bonilla, por qué no se tomó en cuenta la resolución de la Fiscalía General Universitaria. Bonilla dijo que: “el dictamen de fiscalía no es vinculante con la decisión que tome la Asamblea, sino que se queda a nivel recomendatorio. Fiscalía recomienda pero la Asamblea puede deliberar en seguir el dictamen o no”.

El sábado 7 de noviembre se repitieron las elecciones en la Multidisciplinaria de Occidente. En esta nueva elección, Roger Arias logró restarle un voto de calidad a Glower.

En la primera edición de esas votaciones celebradas en Santa Ana (las votaciones cuestionadas sin pruebas, según la Fiscalía General Universitaria), Ana María Glower había obtenido 38 votos del sector no docente, y Arias apenas 2 votos de ese mismo sector. En la nueva elección, el resultado tuvo un giro inesperado. Los resultados le dieron a Roger Arias la cabeza del resultado con 49 votos, contra 31 de Glower. Dicho de esa manera, significa poca cosa. Dicho de otra, Arias logró ganar un voto de calidad más y obligar un empate técnico con Glower, que ya había logrado arrasar los tres sectores en cada una de las 12 facultades. Ahora, en el sector profesional no docente, con el triunfo de Arias quedaron, ambos, con 5 votos de calidad cada uno (cuando en la primera edición estaban 6 contra 4).

Según el artículo 49 literal “e” del Reglamento Electoral de la UES, “En caso de empate de los candidatos a cargo de Rector, Vicerrectores y Defensor de los derechos universitarios, en cualesquiera de los sectores; serán sometidos solamente dichos candidatos, nuevamente a votación, en aquellas Facultades donde no hayan obtenido votos de calidad”.

La Asamblea General Universitaria tiene el poder para ratificar a la candidata más votada, o para darle el triunfo al candidato que obtuvo el segundo lugar. 
 
La Asamblea General Universitaria tiene el poder para ratificar a la candidata más votada, o para darle el triunfo al candidato que obtuvo el segundo lugar. 

A juicio de Jhonny Bonilla, vicepresidente de la AGU, Arias y Glower deben ir a una nueva elección, a un desempate que le dé el triunfo a uno en el sector profesional no docente. Si gana Glower, ella se convierte de nuevo, en la única candidata para ser votada en la AGU. En cambio, si Arias logra arrebatarle ese sector, él también podrá entrar a competir contra Glower en la AGU, donde ya no importa quién obtuvo más votos en la elección de la comunidad universitaria. En la AGU sólo importa quién se lleve la mayoría de los 72 votos de los asambleístas. Y hasta el momento, una mayoría de asambleistas ha terminado votanddo resoluciones que han favorecido a Arias. 

'Cualquiera podría ser elegido', sentencia Jhony Bonilla, en alusión a ese virtual escenario en el que Arias logre entrar a la votación de la AGU.

Ana María Glower denuncia que en el padrón electoral del sector docente aparecieron, de una elección a otra, unos 400 votantes más respecto a los 92 del padrón que se corrió en septiembre. Luego de los resultados de la nueva elección en la facultad Multidisciplinaria de Occidente, ahora es Glower quien ha interpuesto un nuevo recurso de nulidad ante la AGU, que accedió a enviar el caso a estudio de la Fiscalía General Universitaria. A la fecha, ella no ha recibido respuesta. 

Sombras partidistas asustan a la UES

El Salvador, elección tras elección, demuestra que es un país en el que solo hay dos grandes fuerzas políticas: Arena y FMLN. El primero gobernó durante 20 años, y el segundo cumplirá 10 años en el poder en 2019. Al interior de la UES, una universidad que por tradición ha estado vinculada a la izquierda política, la sombra de una eventual infiltración de “la derecha” en el alma máter ha sido el rumor que se le endilga -a modo de castigo- a todos aquellos que, a juicio de un amplio sector universitario, se salen del camino correcto. Detrás del escenario en estas elecciones en la UES vuelve a asomarse ese fantasma, que en la práctica ha provocado no sólo retrasos electorales, sino que además el freno a proyectos de inversión, desarrollo o financiamiento para la universidad.

Hace más de diez años, por ejemplo, la entonces rectora María Isabel Rodríguez, (que fungió en dos periodos: 1999-2007), fue atacada por buena parte de la Asamblea General Universitaria, y por los movimientos estudiantiles, de docentes y trabajadores, que se oponían a un millonario financiamiento ofrecido por el Banco interamericano de Desarrollo (BID). A la rectora Rodríguez se le llegó a acusar de ser una infiltrada de la derecha, encarnada en aquellos años por el partido en el poder, ARENA. El pecado de Rodríguez, para aquellas asambleas, fue haber librado una batalla para la obtención de esos fondos. Rodríguez siempre defendió que aquel era el mejor mecanismo para promover el desarrollo de la universidad, ante la negativa del gobierno de hacerlo vía presupuesto general de la nación. Pero sus opositores en la AGU nunca dejaron de insistir en que ese proyecto lo que en realidad buscaba era “privatizar a la U”. En 2009, contrario a todo lo que dijeron de ella sus detractores, María Isabel Rodríguez se convirtió en ministra de Salud del primer gobierno del FMLN. 

La sombra de la derecha y de la privatización de la UES trascendió a Rodríguez e inclusive alcanzó al exrector Rufino Quezada, uno de los funcionarios que más enarboló la bandera contra la privatización a través de préstamos internacionales. Ante los rumores en su contra, en 2008, Quezada tuvo que escribir un comunicado a la comunidad universitaria descartando un préstamo con el BID. “Rechazamos la privatización y la seguiremos rechazando”, escribió Quezada hace siete años.

En una década, los viejos fantasmas y las viejas sospechas en la UES siguen reinando. A Ana María Glower, por ejemplo, aquellos grupos que tras bambalinas influyen en la toma de decisiones de la AGU le endilgan ser una representante de la derecha, del partido ARENA. Sin embargo, cuando a esos sectores se les pide pruebas, nadie se ofrece para otorgarlas.

Ana María Glower, en una conferencia de prensa tras las elecciones universitarias celebradas en septiembre de 2015.
 
Ana María Glower, en una conferencia de prensa tras las elecciones universitarias celebradas en septiembre de 2015.

- ¿Es usted representante de la derecha? -le pregunta El Faro a Glower.

-No, eso es negativo. Yo nunca he estado afiliada en un partido, no tengo afiliación política. Ni de derecha, ni de izquierda. En mis 39 años de trabajar en la universidad soy una académica universitaria, jamás he estado afiliada a un partido. Dicen que yo quiero privatizar (a la UES) pero que prueben las cosas.

-A su juicio, ¿por qué este proceso se ha enredado tanto?

-Han hecho lo posible para que el candidato Arias entre a la Asamblea General Universitaria (para la elección a rectoría).

En la Universidad de El Salvador, así como hay sectores que le temen a los fantasmas de la derecha, hay otros sectores que señalan una injerencia de la izquierda, y en específico del partido en el poder, el FMLN, en los revuelos universitarios. Para el caso, Roger Arias es dibujado como un representante de esa izquierda. Y sin embargo, ni siquiera él se salva de ser un blanco, del rumor. Las pintas y pegas de su rostro junto a una bandera de Arena, en los pasillos de la UES, dan muestra de ello.

Arias dice que las propuestas de Glower son proyectos que están de espaldas a la sociedad y a la comunidad universitaria; mientras que sus propuestas son desde la proyección social y beneficio a la sociedad.

-¿Es usted representante de la izquierda?- le pregunta El Faro.

-Soy un hombre con principios revolucionarios, soy un hombre con ideología de izquierda y eso no lo puedo negar. Pero el hecho ser revolucionario y ser de izquierda, no me inhibe de considerar que la universidad debe de ser ajena a la política partidista. Eso es completamente falso.

Parálisis universitaria

Francisco Letona, el exfiscal general universitario dice que “la universidad no está funcionando normalmente. Es responsabilidad de ellos (AGU) porque no se ponen de acuerdo”, dice. “Hay contradicciones y entre ellos mismos tienen que solventarlo, porque quien está esperando que funcione la universidad es toda la comunidad universitaria”, agrega.

Letona añade otro ingrediente a la lucha de poderes en la universidad: él plantea que hay una necesidad de “mantener el statu quo” para favorecer los intereses de las personas que aspiran a diferentes cargos en la administración. Cargos que penden de la mano de aquel que sea electo.

El 4 de noviembre, Ana María Glower acudió a una instancia ajena a la UES para dirimir un problema interno de la UES. La decisión de Glower dice mucho, y sin tapujos, de la poca confianza que la candidata más votada le tiene al proceso eleccionario, a la Fiscalía General Universitaria y a la AGU. Glower interpuso un recurso de amparo ante la Sala de lo Constitucional. Ella dice: “se me han violentado mis derechos como mujer, como universitaria, como única candidata a rectora de la Universidad de El Salvador, puesto que gane todos los sectores (…) Esperamos que se respete la voluntad de la comunidad universitaria. En Santa Ana todo (las elecciones) fueron con normalidad”.

El Movimiento de Integración de la Universidad de El Salvador (MIUES), bloque al que representa Ana María Glower, a través de su cuenta de Facebook dijo que “una mujer les ganó bien, y el gran dolor es que un partido político no le pudo doblar el brazo y se escudan en decir que es de derecha (…) Porque como no tienen argumentos válidos para recriminarle algo más. Quítense la careta, sean valientes y digan que quieren al Lic. Roger Arias como rector. No tengan vergüenza en decirlo”.

Roger Arias, satisfecho por su triunfo electoral obtenido en la segunda edición de las elecciones en Santa Ana, cuestiona los argumentos de Glower ante la Sala de lo Constitucional. “Esto (las elecciones) no tienen en absoluto nada que ver con el tema de género del cual la otra parte se ha agarrado (…) Creo que es una acusación bastante atrevida y es una acusación sin fundamentos, a nadie se le han violentado sus derechos”, dice. Y luego reta a su contrincante: “al final los que quedamos en esta contienda fuimos dos candidatos. Dos candidatos que representamos dos proyectos diferentes”.

Hablan en la AGU

La Asamblea General Universitaria es la máxima autoridad para elegir a las autoridades de la UES. Está conformada por representantes de los diferentes sectores de la universidad, y cada uno de esos sectores ya tienen a un candidato de su preferencia. El desempate al interior de la AGU se resuelve a favor de aquel que obtenga 48 de 72 votos. En la AGU no importa si Glower obtuvo más votos que Arias allá afuera, en la gran comunidad universitaria.

El Faro solicitó vía Oficina de Acceso a la Información Pública en la UES, cuál es la cantidad asignado del presupuesto de la UES a la AGU cada año. Y en 2015 la AGU recibió 213 mil 240 dólares y para cada sesión se asignan 2 mil 060 dólares, monto que se utiliza para pagar dietas a los asambleistas, refrigerios y almuerzos. Desde que se inició el proceso para elegir autoridades, el viernes 2 de octubre hasta el viernes 27 de noviembre, la AGU se ha llevado 9 sesiones ordinarias donde se ha gastado 18 mil 544 dólares.

Dos meses después de celebradas las elecciones, todavía no hay una fecha para que la AGU se vaya a la votación que definirá a las nuevas autoridades de la UES, pero lo cierto es que las banderas ya han comenzado a alzarse a favor en contra de cada uno de los dos candidatos. Adolfo Flores Cienfuegos, representante del sector profesional no docente, por ejemplo, ya tiene claro su voto: “queremos poner nuevas autoridades, con criterios, más responsable. No queremos que sigan las mismas personas mangoniando a la universidad”, dice, en alusión a la experiencia de Glower como exvicerectora administrativa por MIUES. Cienfuegos apoya a la fórmula de Roger Arias, aunque Roger Arias todavía no tenga claro si logrará entrar o no a la votación de la AGU: “ha demostrado capacidad, honestidad”.

Óscar Tejada, representante del sector estudiantil, se abstiene de decantar la balanza, pero critica la segunda edición de las votaciones en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente, porque asegura “están fuera del reglamento” y porque han “atrasado el proceso electoral”. Tejada advierte que el problema ahora es lo que está en juego al interior de la AGU: “Al venir aquí, a la AGU, se hace bien complejo porque se necesitan 48 votos, el voto popular está de más. Y por esos 48 votos hay muchos intereses. Lo malo son los intereses que se juegan aquí dentro”, dice.

Para Ever Luna, miembro de la Asociación de Estudiantes de Sociología (ASESUES), el juego de intrigas y las luchas por el poder en la universidad la van desgastando, provocando que se vote por personas que al final no están comprometidas realmente con el desarrollo de la universidad. “Atrás quedaron esos años en que la gente que era altamente capacita, intelectual en sus áreas y reconocidas y eran reconocidas a fuera del país, ahora es quien negocia mejor o quién oferta u ofrece más”, se queja Luna.

En la AGU hay quienes defienden este proceso. Douglas Hernández, representante del sector docente, dice: “dejen trabajara a la AGU, si la AGU hace alguna irregularidad ahí están las instancias...”.

Para Luis López, representante del sector estudiantil de la Facultad Paracentral en San Vicente, “aquí hay un momento donde se olvida la opinión popular y entran intereses propiamente personales”, dice. Para López, el principal problema con esta lucha por el poder es que los estudiantes son los más afectados.

La Universidad de El Salvador tiene una población de 55 mil estudiantes y 1 mil 77 trabajadores en sus diferentes sedes en todo el país. Tiene un presupuesto que en los últimos años se ha mantenido entre 80 millones y 115 millones de dólares, pero nunca ha representado más del 1.6% del Presupuesto General de la Nación, el porcentaje más bajo en la región centroamericana.

Estudiantes hacen una parodia sobre la muerte de la institucionalidad en la Universidad de El Salvador. 
 
Estudiantes hacen una parodia sobre la muerte de la institucionalidad en la Universidad de El Salvador. 

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