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Comunidades de Morazán, Usulután, Cuscaltán y La Libertad las ganadoras del Premio Ovación 2014

María Luz Nóchez

La posibilidad de llevar el teatro profesional a comunidades que no están en contacto con esta disciplina y crear un registro digital que deje constancia de esta experiencia le valió la Ovación de un jurado multidisciplinario a la compañía ZëBra, un trío de actrices que por medio de su trabajo en las tablas quieren hacer posible un encuentro productivo entre el arte y los jóvenes de El Salvador.

ElFaro.net / Publicado el 13 de Noviembre de 2014

Emy Mena y Lilibeth Rivas sostienen la presea del Ovación, que este año fue diseñada por la diseñadora Fany Salinas. / Foto cortesía de René Figueroa.
 
Emy Mena y Lilibeth Rivas sostienen la presea del Ovación, que este año fue diseñada por la diseñadora Fany Salinas. / Foto cortesía de René Figueroa.
Tres novísimos talentos fueron premiados este martes con el Premio Ovación que entregan la Fundación Poma y el Teatro Luis Poma. Tres jóvenes actrices, Lilibeth Rivas, Wendy Morales y Emy Mena, se hicieron con la subvención de 5 mil dólares por el proyecto que llevará el teatro profesional a cinco comunidades en el interior del país.

Por sexto año consecutivo se entregó este premio que dice retar la inventiva, la originalidad y el profesionalismo de los artistas. Este año el jurado multidisciplinario decidió otorgárselo a las tres jóvenes actrices que se han propuesto abrir nuevas rutas para el teatro fuera de San Salvador con la puesta en escena de La canción de nuestros tiempos, una obra del dramaturgo salvadoreño Jorge Ávalos. El proyecto también incluye la propuesta de documentar por medio de una página web las experiencias y la respuesta de la audiencia durante la gira, que tiene como destinos comunidaes en los departamentos de Morazán, Usulután, La Libertad y Cuscatlán. En San Salvador tendrá la oportunidad de ser elegida para la temporada anual del Teatro Luis Poma. "Estas son las oportunidades que se aprovechan y qué bueno que existen estos proyectos porque es la forma en la vamos a salir adelante con el teatro", dijo Mena al recibir la presea del Ovación y la ovación del público. Aún sorprendida por el anuncio, Rivas agregó: "Nos sentimos muy agradecidas de que se le esté dando este importante apoyo a tres mujeres jóvenes para desarrollar un proyecto".

Las ganadoras llegaron hasta la obra por un llamado de casting y fue durante el proceso de montaje que junto a todos los involucrados en el proyecto decidieron aprovechar la oportunidad de postularlo para el premio Ovación para financiarlo. Grupo ZëBra, como se ha bautizado este trío de actrices, tiene como padrinos a Ávalos, a la actriz Alejandra Nolasco y la artista plástica Catalina del Cid, también ganadores de este premio en 2009, 2011 y 2012, respectivamente. El dramaturgo les ha cedido los derechos de la pieza teatral por dos años, fungió como asesor para la redacción del documento que se presentó a concurso y es el productor del proyecto, Nolasco está a cargo de la dirección actoral y Del Cid está a cargo del diseño de la escenografía.

El director artístico del Poma, Roberto Salomón, ha enfatizado en que el fin último de este premio es el impacto a largo plazo que genera en la carrera de los ganadores y no necesariamente en la representación en escena que se hace posterior a la entrega del galardón. La experiencia con los que en las ediciones anteriores han recibido esta subvención lo ha convencido de esto: "En Eunice Payés la fusión entre teatro y danza no se dio, pero ella creció a raíz de ese espectáculo e hizo uno de los mejores trabajos que he visto en los últimos 10 años: Anafilaxis. El espectáculo de Alejandra Nolasco no fue la gran cosa, pero ahora está ganando premios de literatura infantil con la obra que escribió gracias al premio. Para mí todo esto es la prueba de que el Premio Ovación sirve para más tarde en el desarrollo de la vida del artista", dijo en octubre pasado a El Faro en una entrevista a propósito de haber sido anunciado como el Premio Nacional de Cultura 2014.

Las actrices beneficiadas este 2014, de entre 18 y 26 años, tienen en común su paso por la escuela de teatro para jóvenes talento de la Universidad de El Salvador y la formación teatral con el maestro Miguel Ángel Díaz. Lilibeth Rivas trabajó con la Compañía Municipal de Teatro Roque Dalton y en octubre pasado con Acento Escénica; Wendy Morales lo ha hecho con la compañía de teatro Hamlet; y Emy Mena con Dimas Calderón en un homenaje al mimo francés Marcel Marceau y en el cortometraje Cacatúa producido por la Universidad Don Bosco.

La edición de este año del Ovación fichó como jurado calificador a la diputada y secretaria de cultura del FMLN Lorena Peña, a la académica y directora ejecutiva de la Fundación Accesarte Claudia Cristiani, quienes se unieron a dos jurados que han estado en la mayoría de las ediciones anteriores, Ramón Candel, representante del Grupo Poma, y Élmer Menjívar, editor de cultura y crítico de cine y teatro en El Faro. El jurado tuvo que escoger de entre 18 propuestas la que demostrara contar con los requisitos para invertir los 5 mil dólares más creativa y eficientemente.

Salomón reiteró a quienes presentaron proyectos de puestas en escena y que no resultaron ganadores que tienen la posibilidad de proponerla a selección de la temporada 2015.

Para Cristiani, la experiencia fue interesante y retadora. Con las bases del premio como único marco de referencia entregado por los organizadores, diseñó su propio sistema de evaluación, en donde colocó como elementos básicos para calificar las propuestas la viabilidad del proyecto, el potencial de desarrollo profesional de los solicitantes, la calidad de la presentación, el carácter innovador de la propuesta y el interés particular que pudiera tener en ellas.

De las ganadoras destaca la búsqueda de asesoría en personas con más experiencia como parte de la seriedad con que se está tomando la posibilidad de ganar el Ovación: “me pareció interesante porque vi mucho potencial en ellas, era la mejor presentación de todas, estaba bien pensado lo que estaban haciendo. Creo que es importante buscar apoyo de varias personas con más experiencia, porque si tú entrás creyendo que lo vas a poder hacer todo solo no es bueno”.

La evaluación de Cristiani, sin embargo, no fue exclusiva para las propuestas. Agrega que el proceso debe ser más transparente para con los postulantes respecto a los criterios que se van a evaluar, y que debe ser mejor coordinada entre los jurados y sentarse a deliberar el porqué de la selección de cada uno: "no por tratarse de un premio otorgado por una entidad no gubernamental se debe dejar a un lado la importancia de la rendición de cuentas hacia los solicitantes en cuanto a cómo y bajo qué parámetros de valoración se hace la selección del ganador".

La ceremonia de este año puso sobre las tablas del Poma a los cantantes de ópera Gracia González y José Guerrero, quienes inauguraron la noche con Con Te Partirò, de los compositores italianos Francesco Sartori y Lucio Quarantotto. También se hicieron presentes en escena Tamborina, el proyecto de Ricardo Barahona y Lorena Juárez ganador del Ovación en 2013 y que actualmente está en cartelera, y el espectáculo circense de danza contemporánea de la compañía Circus. Para cerrar la parte artística y dar paso al anuncio del proyecto ganador, González y Guerrero se tomaron de nuevo el escenario y en una sala con iluminación más íntima entonaron The Prayer, de David Foster, Carole Bayer Sager, Alberto Testa y Tony Renis.

Por el momento, Ovación es el único premio en este rubro artístico y tiene como principal objetivo fomentar el desarrollo y la proyección de las artes escénicas a través de un incentivo que favorece su producción. Este año su fundador y promotor, Roberto Salomón, ganó el Premio Nacional de Cultura que está dotado con la misma cantidad de dinero, 5 mil dólares, menos el 20% de impuestos. Ante la comparación, Salomón responde con diplomacia: "lo nuestro es un financiamiento de un proyecto. En lo personal, el Premio Nacional de Cultura (lo que da) es el prestigio". Y al hacerle ver que el boleto de avión en primera clase para un viaje de un diputado a veces cuesta más de 5 mil dólares, reponde con un guiño, "siempre he dicho que la sociedad nos hace pagar muy caro el hecho de tener el mejor empleo del mundo."