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El FMLN y el Albasilencio

Sergio Arauz
El Faro / Publicado el 9 de Septiembre de 2013
Desde hace un tiempo suenan por doquier palabras como AlbaPetróleos, AlbaAlimentos, AlbaBecas, AlbaFinanciera, AlbaMedicinas, AlbaFertilizantes, AlbaAerolínea y otras con prefijo Alba. Aunque el partido FMLN es elocuente en sus campañas pro Alba y para pedir otros cinco años de gobierno, en estos tiempos de respuestas a los votantes lo más elocuente de sus dirigentes es su silencio cuando se les pregunta por Alba.

—Hola, ¿en qué puedo ayudarle? —pregunta una recepcionista que está amarrada al que parece el teléfono central de esa sede. Cuando cuelga, ya tiene otra llamada y debe alternar su atención entre las llamadas teléfonicas y visitantes. 

—Quiero hablar con alguien que me dé información. Cualquier persona que me pueda explicar qué es el Alba.

—¿No tiene cita?

—No, pero si usted me dice con quién puedo hacerla, yo la pido.

—No tiene un nombre — dice, y le hace señas a un vigilante para que autorice la entrada de una visitante que al parecer sí tiene cita. 

—A mí se me ocurre el nombre del director presidente: Luis Beltrán Rivas creo que se llama

—Tiene que tener cita.

—¿Cómo hago una cita?

—Con alguien de Comunicaciones.

—Entonces déjeme hablar con alguien de Comunicaciones.

—Haga una cita.

—Dígame cómo hacer una cita.

—Le voy a dar un número.

—Muy bien.

—Marque el 25267741 —dice la mujer, con una voz limpia, de esas que uno cree que ha escuchado en un anuncio de la radio o la televisión. 

La conversación ocurrió en un edificio de cuatro plantas en el exclusivo sector comercial de Santa Elena, a unos metros de la embajada de los Estados Unidos. Es miércoles 28 de agosto de 2013 y han pasado 203 días desde la última vez que alguien me había prometido una amplia entrevista para hablar de Alba.

Alba Petróleos de El Salvador es la primera y más grande de una serie de empresas vinculadas a dirigentes del FMLN y al FMLN mismo. Dice la misma compañía que la iniciativa nace fruto del trabajo de la dirección del FMLN para incorporar al país en el acuerdo PetroCaribe promovido por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías. Esto fue en 2006. La compañía también dice en su sitio web que ante la resistencia de incorporar a El Salvador como Estado al acuerdo, la dirigencia del FMLN conforma la asociación intermunicipal Energía para El Salvador (Enepasa), para actuar como contraparte, representando a El Salvador en el acuerdo.

La recepcionista asegura que cualquier oficial de comunicaciones puede gestionar una cita para que la prensa pueda buscar respuestas. Por eso da dos nombres y dos números telefónicos de las personas con las que se debe concertar cita para hablar de Alba. Ese mismo miércoles 28 de agosto, diligente, llamé a ambos números. Debido a que nadie respondió las llamadas, volví a hacerlo el jueves. Terminó el jueves y nadie respondió. Perseveré el viernes, y los dueños de esas líneas también perseveraron en no responderlas.

***

Lo que se sabe de Alba Petróleos es que es una empresa registrada formalmente a finales de 2007 y, al parecer, es la madre de una serie de empresas con inversiones millonarias: AlbaAlimentos, que pretende cerrar este año con 90 millones de dólares en inversiones; Tu Financiera, una casa de préstamos que ya otorgó créditos por casi 5 millones de dólares; VECA, aerolínea de bajo costo en la que Alba aportó unos 20 millones de dólares; AlbaFertilizantes, que nació con un embarque de 15 mil tonelades de abono... Formalmente, Alba tiene una deuda de casi 500 millones de dólares y en ella están involucrados funcionarios públicos ligados en diferentes formas al partido de gobierno, el FMLN. La deuda dice del tamaño de la empresa, que ahora está en boca de todos: detractores, defensores y beneficiarios.

Para saber algo sobre cómo opera Alba, quiénes se benefician de su lucro, quiénes son sus acreedores o cómo separan el dinero invertido por el gobierno venezolano y los gobiernos municipales efemelenistas involucrados, es natural que uno quiera pedir una entrevista con el hombre más importante detrás de las empresas Alba por parte del FMLN. ¿Cuánto tienen invertido las alcaldías efemelenistas y cuánto rédito obtienen?

Por la forma en que habla él en la televisión sobre Alba y por cómo todos los demás hablan de él en relación con Alba, es natural que uno quiera entrevistar a José Luis Merino. José Luis Merino es un veterano integrante del ya disuelto Partido Comunista de El Salvador, es diputado al Parlamento Centroamericano, miembro de la Comisión Política del FMLN y uno de los dos asesores de la junta directiva de Alba Petróleos de El Salvador. José Luis Merino es uno de los tres hombres más poderosos dentro del partido de gobierno y uno de los más importantes efemelenistas designados para representar la marca Alba ante Venezuela.

Hace siete meses, el miércoles 6 de febrero de 2013, Alba -no el FMLN- convocó a la prensa para presentar uno de sus programas sociales. Más de 3,000 estudiantes de bachillerato rebalsaron uno de los auditorios del Centro Internacional de Ferias y Convenciones, en San Salvador. El candidato presidencial del FMLN, Salvador Sánchez Cerén y los funcionarios más altos de las empresas Alba compartieron una mesa que parecía estar a punto de ser tragada por una pancarta gigante que decía ALBABECAS. Aunque la convocataria no la realizó el FMLN, parecía un acto del FMLN. Aunque no se pidió el voto por el candidato del FMLN, parecía un acto proselitista.

Sentados a la mesa estaban parte de la junta directiva de Alba Petróleos de El Salvador, además de José Luis Merino y Salvador Sánchez Cerén. Uno de los ausentes fue Luis Beltrán Rivas, el venezolano director presidente de Alba Petróleos de El Salvador con quien se puede pedir cita en la recepción de la sede ubicada en Santa Elena. Al final del acto, los de la mesa accedieron a repartir declaraciones a la prensa.

—Quiero hablar con usted sobre Alba. Lo más básico. Ya tengo ratos pidiendo una entrevista con usted —le digo a José Luis Merino, quien acaba de terminar de explicar ante una cámara de Telecorporación Salvadoreña que más 3,000 estudiantes serán beneficiados gracias a un programas de Alba.

—La vamos a hacer —promete Merino, y luego me remite con su asistente, quien asegura que va a llamar para acordar detalles.

Aunque interrumpí el camino del dirigente efemelenista hacia su custodiado todoterreno, tuve la impresión de que mi petición esta vez había calado un poco más que la petición de entrevista que había hecho a José Luis Merino unos 14 meses atrás para preguntarle quién podría convertirse en el candidato presidencial del FMLN.

—La vamos a hacer —me había dicho en el auditorio del Centro Internacional de Ferias y Convenciones a principios de 2012, cuando la dirección del partido ya había designado de forma muy discreta a su candidato presidencial. Esa vez, su “la vamos a hacer” no parecía tan convincente, pues no sellé el trámite con su asistente, quien las últimas tres veces que he pedido entrevista con Merino ha tomado nota de que tengo el mismo número telefónico y de mi nombre.

***

Oficialmente, Alba es un conjunto de empresas independientes una de la otra. Todas se declaran con finalidad social. Alba es un conjunto de empresas en las que hay dinero de Venezuela y, aún no está claro, cuál ha sido el aporte de las alcaldías gobernadas por el FMLN –dinero público- y cuáles han sido las ganancias obtenidas de esa inversión.

¿Qué representan las empresas Alba para el FMLN? ¿Cuánto dinero mueven mensualmente? ¿Cuántos ingresos registraron en 2012 en todas sus actividades? ¿Qué ganancias reportaron el año pasado? ¿Algún dirigente del FMLN recibe honorarios de alguna de las empresas Alba? Estas son algunas de las preguntas que esperaba me respondieran los dirigentes del FMLN, que en estos días están encampañados en busca de un segundo gobierno, y que se jactan de que en la actual administración impulsaron la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP). Una de sus banderas, antes de ganar la presidencia de la República en 2009, era la lucha por la transparencia, y ahora muestran la LAIP como uno de sus logros.

Ese 6 de febrero en el que José Luis Merino prometió una entrevista, también escuchó las preguntas el candidato presidencial del FMLN, Salvador Sánchez Cerén. El candidato delegó al encargado de la agenda, Manuel Melgar, exministro de Seguridad en este gobierno, para detallar lugar y fecha de la cita. Ese día, Sánchez Cerén también recibió una petición de entrevista para hablar de Alba.

—¿Va a publicar algo de este evento? —me pregunta Melgar.

—Me encantaría hablar extensamente de esto con el candidato —le respondo.

Casi siete meses más tarde, Manuel Melgar promete -otra vez- una entrevista con el candidato presidencial. Alba es uno de los temas de la entrevista acumulados.

Salvador Sánchez Cerén es ahora uno de los hijos más insignes del FMLN histórico. Excomandante guerrillero, es la reserva moral que le queda al partido después de la muerte, en 2006, de Schafik Hándal, candidato presidencial en 2004. Junto a José Luis Merino y junto al máximo dirigente del partido, Medardo González, Sánchez Cerén forma la tríada que decide lo más importante para la bandera del FMLN. Por eso, para hablar de Alba, Sánchez Cerén también es una de las voces pertinentes cuyas respuestas debería incluir en esta nota.

El viernes 30 de agosto, el candidato presidencial del FMLN habla ante un pequeño auditorio. Se dirige a originarios de etnias casi en extinción en El Salvador: nahuat-pipiles, nahuat-nonualcos, chortís, lencas, los cacaoperas, xinkas, pokomames y chorotegas. 

El acto, que se me hace tan de tarjeta postal, pondrá de buen humor al candidato y al cabo de un rato me da unas respuestas.

—¡Vicepresidente, vicepresidente! —alzo la voz, para llamar su atención.

Él se toma una foto y los miembros de su equipo de campaña comienzan a acercarse. "Ya acabó el espacio para preguntas", me ataja un asistente de prensa del candidato cuando se percata de mi presencia. "Es un funcionario público y yo no vengo a ofenderlo, no veo problema", le respondo, recordándole que se trata del vicepresidente de la República. "Pero ya pasó la conferencia", agrega. "Tengo quizá tres años de oír que me va a dar una entrevista. Él es un funcionario público", le insisto, tratando de explicarle que una entrevista con posibilidades de ahondar en los temas, no es lo mismo que una conferencia de prensa. "Pero ya acabó", repite el asistente de prensa. El vicepresidente alcanza a escuchar la conversación.

—¡Ajá! ¿Qué quieres? —interrumpe.

—Quiero una entrevista. Ya tengo bastante tiempo pidiéndola —le recuerdo.

—Sergio, coordinamos: yo puedo a partir de finales de septiembre —dice el candidato, después de llamarme por mi nombre, lo que me hace percibir que esta vez hay más seriedad en esas palabras.

—Hace un año también le pedí una al secretario general, Medardo González…

—Sí, sí.

—Y son varios temas de interés público los que queremos hablar.

—A finales de septiembre.

—Quiero decirle que es mi trabajo pedirle entrevistas, por eso…

—Sí, sí, ya leí tus entrevistas, ya sé por dónde vas —dice, luego de soltar una carcajada que contagió a sus asistentes de prensa. 

***

Desde que el partido ganó la presidencia en 2009 y algunos de sus dirigentes empezaron a dedicarse a las empresas Alba, el FMLN se ha transformado. Ha crecido en cantidad y calidad de sedes partidarias. Un ejemplo: la sede que abrió el partido en una zona residencial de clase media, conocida como 1316, ha sido desplazada por una residencia gigante conocida como La Casona, en una zona residencial aún muy exclusiva. Para hacerse una idea: el estacionamiento de La Casona tiene espacio suficiente para acoger a decenas -decenas- de autos.

El FMLN, mientras fue partido opositor (1994-2009), decía luchar por la transparencia en el gobierno, en el uso de los fondos públicos, y por eso criticaba la oscuridad con que su contraparte, el partido Arena, gobernó de 1989 a 2009. Antes de llegar al poder, se autodenominaba el partido de los pobres que pretendía un Cambio, con mayúscula. En marzo de este año, Salvador Sánchez Cerén todavía criticaba al presidente del más poderoso gremio de la empresa privada (ANEP) por compartir una agenda política con el partido Arena. ¿La agenda de las empresas Alba y el FMLN deberían ir separadas?

El martes 27 de agosto, el secretario general del FMLN, Medardo González, recibió una nota en su oficina. Después de varias gestiones de entrevista, El Faro dejó una nota en la que solicitaba, de nuevo, una entrevista. Alba era uno de los temas de búsqueda. 

El jueves 29, después de una visita a la Asamblea Legislativa, después de una vista a Alba Petróleos, después de dos visitas a La Casona y tras dos visitas al 1316 y dos visitas a una oficina de la fórmula presidencial, ubicada en la Colonia Escalón, el secretario general del FMLN recibió una nueva solicitud. Esta vez incluí las preguntas de partida que nos interesaba hacer. ¿Cuánto dinero proveniente de Alba usará el partido en la campaña para la presidencial de 2014? ¿Cuántos militantes de su partido son empleados de Alba? ¿Cuánto dinero del Estado salvadoreño está invertido en esos negocios? ¿Cuánto es el rédito obtenido por las alcaldías del FMLN en Enepasa gracias a su inversión? Había otras, como por ejemplo cómo se toman las decisiones administrativas, de inversión, de fijación de tasas en los créditos que otorgan las empresas Alba, de reparto de utilidades...

La búsqueda de entrevistas poco a poco fue dando resultados, que se iban acumulando, prometedores. Para el viernes 30 de agosto, el candidato presidencial del FMLN había prometido una entrevista para finales de septiembre. Un asistente de prensa del secretario de Comunicaciones del FMLN, Roberto Lorenzana, también había prometido una entrevista, y un importante miembro del equipo de campaña, Manuel Melgar, había prometido una entrevista con el candidato a la vicepresidencia, Óscar Ortiz.

Luego llegó el domingo, y con él otra oportunidad de afianzar compromisos y -quién sabe- una posibilidad de ahí, de una vez, obtener las respuestas clave. El FMLN realizó su convención nacional en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones, para aprobar el plan de gobierno. José Luis Merino y su asistente tomaron nota de la petición de entrevista y prometieron llamar para coordinar día, hora y lugar. Ya tenía la promesa reciente de cinco entrevistas.

La ocasión fue propicia para la apoteosis: logré obtener el compromiso de una sexta entrevista, y esta de una vez ya con fecha, hora y lugar precisos: el diputado Orestes Ortez, al igual que Merino uno de los dos asesores de Alba Petróleos de El Salvador, fue muy cordial ante la petición. Orestes Ortez estuvo sentado a la mesa principal que ocuparon los dirigentes del partido en la Convención Nacional del FMLN. En las cuatro oficinas de prensa del partido me habían recomendado su nombre. 

—Quiero una entrevista para hablar de Alba, por favor —le digo justo cuando baja de la tarima que ocupó durante la Convención del partido.

—Claro, claro, llega a mi oficina… —respondió, para mi gran sorpresa, este hombre alto, amante de las guayaberas y en cuyo rostro brilla una peinada barba entrecana. Y mayor sorpresa fue que el político, proveniente al igual que Merino del ya extinto Partido Comunista de El Salvador, de una vez le puso detalles a su oferta—. El martes en la mañana, a las 10 —me invitó.

Con su barba arreglada, sus ojos achinados y su guayabera roja, Ortez se me antojó como el individuo que perfectamente podría ilustrar alguna postal del Partido Comunista.

En resumen, el domingo 1 de septiembre tenía una hora, un lugar, una fecha para una entrevista. Para una de las seis prometidas. Y lo que me dio plena confianza de que esta vez era muy en serio fue que una asistente del diputado tomó todos los datos después de la breve conversación. 

***

Se llegó el martes 3 de septiembre, día en que, finalmente, iba a tener mi primera de seis entrevistas.

Son las 10 de la mañana en punto, y la Asamblea Legislativa hierve de actividad. Diputados, empleados y visitantes pululan por todas partes, y yo camino hacia la oficina de Ortez.

—Mirá, ahí viene Sergio, ¿verdad que no está el diputado Orestes? —escucho decir a una de las encargadas de prensa de la bancada legislativa del FMLN, cuando se dirige a otra persona empleada en la Asamblea. Seguro de mí mismo, soy yo quien le responde:

—Cómo no. Si hasta fecha y hora tengo —respondo, tranquilo.

Me reporto. Informo que ya llegué. Que vengo a la entrevista. Me oyen. Que me siente. Que espere.

Pasan 15 minutos. Nada para un periodista que busca una entrevista importante. Entonces la asistente de Ortez que había tomado nota de mi nombre, de la fecha, de la hora y del lugar de la entrevista se acerca.

—El diputado me dijo que le pidiera sus teléfonos. Él le va a llamar, es que tuvo una actividad…

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