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Modelos de desarrollo económico

Mauricio Silva
El Faro / Publicado el 23 de Agosto de 2013

La discusión sobre alternativas de desarrollo económico no son ya blanco o negro, socialismo, neoliberalismo, o capitalismo en abstracto, sino que, reconociendo la libre competencia en el sector privado como el motor principal del desarrollo económico, las discusiones se centran más en preguntas como: ¿Cuál es el objetivo de desarrollo, o deberíamos tener más de uno? ¿Cuáles son los motores claves para impulsar ese desarrollo? ¿Qué tipo y cuánto estado? ¿Cuáles son las limitantes principales para lograr ese desarrollo? ¿Qué herramientas fiscales debemos ocupar para lograr los objetivos?

Ante las próximas elecciones los partidos políticos han ofrecido su visión sobre estos puntos, pero ello es todavía una promesa por cumplirse. Los únicos que si son claros en el modelo que quieren, aunque no siempre contestan directamente a las preguntas anteriores, es la empresa privada agrupada alrededor de ANEP y sus voceros en columnas de periódicos, instituciones que representan sus intereses, etc. Ese es el modelo que el país ha seguido hasta ahora. Ese es un modelo que debe analizarse y contrastarse pues, sobre todo en estos tiempos electorales, solo presenta su lado bueno, pero como la historia del país lo refleja, también tiene costos.

Presentar ese modelo, contestando las preguntas del párrafo inicial y contrastándolo con otro, que por no tener un vocero claro lo llamo “nueva visión” es el objetivo de esta columna. La tabla 1 resume esos modelos cuyas diferencias e implicaciones tienen consecuencias muy variadas para los diferentes grupos sociales. Es a ese nivel mínimo de análisis que los ciudadanos deberíamos pedir a nuestros políticos y sus partidos que debatamos, ya que a medida que profundizamos en este tipo de preguntas y respuestas las diferencias se vuelven más claras y mayores y podemos así dar un voto más consiente. Por su parte, los partidos y sus candidatos deben considerar que el segmento de la población que valora estas discusiones, es en buena medida el votante indeciso, ese que ahora es factor clave para ganar.

TABLA 1

Modelos de Desarrollo Economico

     

Tema

ANEP y Cia

Nueva Vision

Objetivo(s)

· crecimiento económico

· crecimiento económico

específicos

 

· reducción pobreza

   

· ambiente sano y pacifico

Ejes claves

· exportaciones

· exportaciones diversificadas

 

· consumo

· restauración medio ambiente

   

· servicios sociales

Motores del desarrollo

· empresa privada

· empresa privada múltiple

 

(especialmente la grande)

· comunidades

Principales

· inestabilidad

· deuda social y pobreza

limitantes

· burocracia

· alta dependencia EUA y gran capital

 

· ambiente confrontativo

· violencia

 

· violencia

 

Principales

· subir IVA

· crecimiento económico

herramientas

· reducir gasto social

· subir impuestos selectivos

fiscales

· crecimiento económico

· impuesto predial

   

· focalizar gasto social

Principales

· estabilidad/mantenimiento status quo

· desarrollo más sostenido y equitativo

beneficios/costos

· pobreza se mantiene

· costos de transición

Papel del estado

· facilitar desarrollo empresarial

· reorientar y promover desarrollo económico buscando reducir desigualdad y pobreza

     

Es fácil acordar un objetivo general para nuestro desarrollo, algo como “el desarrollo humano que busque el bienestar de todos los salvadoreños”, los matices comienzan en los objetivos específicos; en el modelo de ANEP lograr el desarrollo económico es lo clave, lo demás se dará por añadidura, si hay crecimiento económico todos nos beneficiamos. Sin embargo, nuestra historia nos demuestra lo contrario, de allí la importancia de buscar simultáneamente los otros objetivos de reducción de la pobreza y un ambiente sano en que todos podamos vivir en paz. Buscar el crecimiento económico a toda costa ha traído mucha desigualdad, lo que ha sido factor clave en no poder reducir la pobreza, excluyendo a muchos, deteriorando el clima de seguridad y el medio ambiente.

Varios de estos problemas de nuestro desarrollo se han dado debido también a la no existencia de una libre competencia por lo reducido de nuestros mercados y la concentración de riqueza y poder que se ha dado en el país, sin un estado fuerte que pueda controlar los monopolios u oligopolios que ello conlleva. Ejemplos de ello son el caso de los precios sumamente altos y no justificados que pagamos por las medicinas y los pasajes de avión, la falta de control de calidad en tantos productos que los salvadoreños consumimos, la pérdida de ingresos al fisco por concesiones que el mismo estado ha otorgado – la mayoría a grandes empresas, y los daños ambientales que el país ha sufrido, todo para “poder hacer las empresas rentables”. De allí la necesidad de tener un estado fuerte y reorientarlo.

Para evitar esos desbalances es necesario buscar un crecimiento económico que sea más balanceado, que a la vez que logre crecimiento busque generación de empleo, sirva sobre todo a sectores populares, y cuide o restablezca el medio ambiente, si ello no se hace no se logra quebrar el circulo vicioso de crecimiento que genera degradación y pobreza, que generan violencia, que detiene el crecimiento futuro. Para ello se vuelve clave definir qué sectores son los ejes de desarrollo y quiénes los actores claves.

El modelo que hemos seguido en las últimas décadas se basa en las exportaciones, sobre todo a EUA, y en el consumo, ello nos ha llevado a una gran dependencia de ese país, no solo por las exportaciones sino que también por las remesas, estas últimas a su vez fortalecen una economía de consumo no sana o sostenible. El otro modelo reconoce que esos sectores deben de continuar pero disminuyendo su relevancia por medio de una diversificación de los tipos de exportaciones y los países a los cuales exportamos, a la vez que desarrollando otros sectores económicos como la agricultura, el turismo y los servicios sociales.

El desarrollo de sectores como la agricultura, provisión de servicios que a la vez cumplan una función social (como los servicios médicos, los de salud preventiva, alimentos, etc.) y el turismo – especialmente el turismo a nivel local, traen un desarrollo económico que conlleva mayor conservación ambiental, y en muchos casos mayor empleo por dólar invertido, mayor participación y mayor bienestar social. Estos nuevos sectores son ejemplos, pero podría haber otros.

Es necesario encontrar nuestros nichos de mercado, que no pueden ser muchos y en los cuales necesitamos invertir. Cualesquiera que sean esos nichos, ello requiere un apoyo decidido y significativo del estado; no se puede lograr ese cambio sin que el estado haga de esos nuevos ejes de desarrollo una prioridad, que invierta en lograr la tecnología que necesitan, en abrirles nuevos mercados e incluso en algunos casos el reconocer por parte del estado los beneficios que ellos conllevan, por ejemplo, reconociendo con compensaciones monetarias el efecto verde de algunos productos agrícolas, el ahorro en medicinas que conlleva la medicina preventiva o los servicios que promueven el hacer ejercicio, o el aporte a la democracia que conlleva la participación en la prestación de servicios como el agua, la conservación de suelos, el turismo municipal, etc.

Lo anterior define un nuevo papel del estado en el desarrollo económico, por lo nuevo que debe hacer, pero también por lo que ya no puede seguir haciendo. Los recursos en un país como el nuestro son limitados, por tanto el estado no puede apoyar a toda la empresa privada, la gran empresa, la empresa que ya tiene mercados establecidos, la que ya posee tecnología o recursos para actualizar su tecnología, no es la que debería recibir la atención primaria del estado. La atención prioritaria del estado la deberían recibir los sectores nuevos que se quieren desarrollar para lograr un crecimiento más balanceado. El estado también debe velar porque el desarrollo económico cumpla con los otros objetivos de desarrollo como la protección del medio ambiente y la reducción de la pobreza, ello por medio de incentivos positivos y negativos, o sea, previendo la contaminación, castigando a los que contaminan, premiando a los que recuperan el ambiente y a los que reducen la pobreza, especialmente a través de la creación de empleos.

Debe también el estado asegurar la libre competencia, y en el caso que no se dé - dado lo limitado de nuestros mercados, regular el mismo. Todo esto conlleva una renovación institucional en el aparato del estado, pasar de un estado fiscalizador a uno promotor del desarrollo, de un estado burócrata que señale lo que no se puede hacer y dificulte el desarrollo, a un estado facilitador, de un estado excluyente, especialmente de las mayorías, a un estado incluyente.

Por último, pero quizás el punto donde se da la mayor diferencia, y por tanto el que los políticos no abordan en la discusión nacional, es el definir cómo y quién paga por el desarrollo económico, especialmente por el papel que el estado debe jugar en cada uno de esos modelos.

ANEP ha defendido que si se suben muchos impuestos se para el crecimiento, pero que si se van a subir impuestos que sea a través del IVA. El no subir impuestos es consecuente con su lógica de que lo clave es solo el crecimiento, alegan que no les suban impuestos para no reducir sus ganancias y continuar así promoviendo sus negocios, lo que trae mayor crecimiento y mayor beneficios para todos.

Lo malo es que con ello el estado no puede cumplir sus otras funciones. Como alternativa aceptan subir recaudación por medio de subir el IVA, pero el IVA es un porcentaje sobre lo que se consume, y como los pobres gastan un porcentaje mayor de sus ingresos (no pueden ahorrar), el IVA los castiga más. Por ello el otro modelo aboga por impuestos más variados, como el impuesto predial o impuesto sobre la propiedad que además promueve el desarrollo local, o los impuestos específicos, sobre todos aquellos que castiguen a actividades o sectores que los pobres no ocupan. El IVA sí es efectivo en la recaudación y por ello debe ser parte de los impuestos, pero no basar las reformas solo en él.

La otra medida que ANEP promueve es recortar la inversión social y/o los subsidios específicos como el del gas o la electricidad. Pero si los objetivos del desarrollo incluyen la reducción de la pobreza, no se debe reducir esa inversión. Se debe focalizar muy bien para asegurar que beneficie solo a los que debería.

Todo desarrollo conlleva costos y beneficios. A los políticos les encanta abrazar los beneficios y evaden hablar de los costos, pero para poder gobernar bien deben actuar sobre ambos, por lo que los ciudadanos les debemos exigir definición en ambos tópicos, pidiéndoles responder a preguntas como las aquí planteadas y sabiendo lo que cada una de esas definiciones implica: decidir el voto sobre la base de sus respuestas.

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