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Rigoberto Pleitez, director de la Policía Nacional Civil:

“Casi el 100 % de la reducción de homicidios se ha debido al acuerdo entre pandillas”

Carlos Martínez y Óscar Martínez
El Faro / Publicado el 26 de Agosto de 2013

El nuevo director de la PNC sabe que el reloj corre en su contra, que su paso será efímero y que si no focaliza sus esfuerzos su gestión se diluirá en nada. Echa mano de su acervo administrativo y promete dos cosas: corregir lo que considera una de las grandes “perversiones” dentro de la Policía -el sistema de pago diferenciado- y dejar un sistema informático unificado.

 Rigoberto Pleitez, director general de la PCN. Foto Mauro Arias

Rigoberto Pleitez, director general de la PCN. Foto Mauro Arias

Le quedan a su gestión pocos meses. 
Técnicamente nueve meses o menos.

 

Y lleva dos meses y medio.
Sí.

Y es una institución que ha tenido en un solo período tres directores generales con perfiles muy distintos, cambios en las subdirecciones, en direcciones regionales, en algunas direcciones operativas. ¿Qué se puede hacer con un instrumento que ha sido tan voluble y tan cambiante?
Es correcto. Tres directores. Uno no puede seguir automáticamente lo que otra persona hizo. La parte de modernización administrativa es fundamental. La primera tiene que ver con el área de sistemas. Estamos hablando de que cada unidad tiene sistemas informáticos, pero para poder consultarlos tengo que andar de oficina en oficina, pudiendo tener un sistema integrado en el cual, incluso a través de la huella dactilar, yo pueda saber todo el récord delictivo de esa persona, si ha tenido accidentes de tránsito, si tiene licencia, qué tipo de licencia, si esa persona ha tenido pasaporte, qué movimientos ha tenido de entradas y salidas al país. De eso estamos hablando, de esa unidad que nosotros queremos llevar dependiendo directamente del director, para darle esa figura de superioridad. O sea, que ya los entes que están abajo entiendan que la información no puede ser propiedad de ellos, sino que tiene que ser compartida para fines de investigación y para fines de inteligencia policial.

¿Se encontró una Policía sin un sistema de información tan obvio como ese?
Es correcto, no lo hemos tenido a nivel integrado. Lo que siempre se ha hecho es un sistema de consultas individuales.

Volviendo al tema inicial. Hemos tenido cosas impresionantes, como un director de la DAN que dura una semana, una subdirección de Investigaciones que tampoco terminó en las manos de quien empezó; la unidad de trata, las jefaturas de la zona occidental… ¿Qué posibilidad hay, con tanto movimiento, de que en estos 11 meses esta Policía herede a la siguiente administración un diagnóstico profundo de cómo es este país en tanto a la criminalidad?
A veces con la Policía se es algo ingrato, incluso a través de los medios de comunicación se estigmatiza a una persona como que forma parte de… y se pierde el principio constitucional de inocencia. Aquí tenemos casos en donde alguien es señalado porque le dio la mano a alguien y aparece una foto, y eso ya le contamina. Los oficiales están formados para ocupar cualquier delegación regional. Creo que es negativo para la misma institución mantener a una persona demasiado tiempo en un lugar, precisamente por estas cosas.

¿Qué es demasiado tiempo?
Pienso que quizás más de tres años podría ser mucho tiempo. Cuando usted ha tenido experiencia en el sector público, usted también se da cuenta de que los mayores resultados que usted puede dar como director están en los primeros tres años.

Pero la labor policial tiene unas características particulares. Por ejemplo, quien dirige la zona occidental tiene que conocer las necesidades diferentes respecto de la zona paracentral: dinámicas distintas, actores diferentes, delitos distintos, generar redes de informantes, conocimiento del terreno… ¿Esta revoltura dentro de la Policía y este constante cambio no resta posibilidad de efectividad?
Lo que pasa es que habría que entender mejor el concepto de estructura porque el jefe de la regional no es el que hace todo: hay delegaciones y subdelegaciones, pero por ejemplo, los aparatos de investigación no están vinculados directamente a la regional. No es un poder absoluto que tiene el regional para dirigir todos los procesos que se dan en su zona. Igual sucede con el área de inteligencia policial: tiene unidades de inteligencia en las subdelegaciones y en las delegaciones, entonces no hay una cuestión absoluta en relación a las investigaciones. No es que él va a dirigir el proceso de investigación. De hecho, hay casos complicados que si se le quitan a la delegación o a la subdelegación los asume directamente la división central de investigaciones, la DCI.

Normalmente los casos grandes, como la desarticulación de la clica de los Hollywood, como la desarticulación de la clica de los Fulton, la investigación de la clica Normandie (de la pandilla MS-13), han comenzado en las unidades de investigadores locales y luego entran el Centro de Inteligencia Policial (CIP), la DECO o incluso la Subdirección Antipandillas, cuando la gente que está sobre el terreno ya tiene un diagnóstico.
Eso es correcto, lo que pasa es que las regionales dependen directamente de la Subdirección, y hay reuniones continuas en las que dan información sobre qué está pasando en cada zona. Claro, la persona que está más en contacto ahí es la que primero conoce cómo está todo el proceso, pero no quiere decir que el proceso lo va a dirigir el regional al cien por ciento, a eso me estoy refiriendo. Si fuese así, no hubiéramos burlado la banda de robacarros de "El Burro" Herrera, por ejemplo.

¿Cuál es el criterio que ha utilizado usted para mover sus directores y jefes regionales?
Un criterio es dar oportunidades también a personas que no han sido incluidas, no dejarlo todo en los que siempre han estado. Lo que hemos hecho es incorporar a personas de la tercera generación, incorporarlas ya al terreno como jefes regionales o a una subdirección. Es hora de iniciar la renovación. Ir moviendo piezas dentro de la Policía para irla renovando. El otro criterio es también ir buscando la participación de las mujeres.

Normalmente se ha movido básicamente a los mismos oficiales desde hace mucho tiempo, dependiendo de cuán afines son al director de turno…
Quizás debería haberle comentado algo antes. Mire, aquí ha habido un proceso de perversidad en la parte remunerativa. Yo creo que eso es sumamente importante: hemos tenido dos sistemas de pago, el sistema de pago de la Ley de Salarios que establece que a la gente se le iba a pagar por el grado que ocupaba. No sé a quién se le ocurrió generar una nueva escala salarial por cargos. Y la del cargo tiene una remuneración totalmente distinta a la del grado. Quiere decir, por ejemplo, que si usted es un comisionado, el ingreso de acuerdo con el tabulador después de 20 años es de 1,800 dólares, pero si a usted le damos el cargo, ya no son 1,800 sino que 3,500. Entonces eso ha generado clases sociales e intereses también. Lo que genera en el conjunto de comisionados, jefes, es la idea de que deben estar ocupando un cargo de estos porque ese cargo les genera mayor remuneración, y eso genera un pleito interno y puede generar la manipulación de la Policía.

¿La ha generado?
Obviamente, porque las personas tienen que estar en armonía con el partido que está gobernando, por ahí viene.

¿Puede ejemplificar eso?
En los años anteriores de gestión, eran unos más vinculados a derecha; hay cambio y son unos más vinculados a izquierda. Esto son problemas de origen. Así se creó la Policía, con cuotas.

¿Cómo planea solucionarlo?
Lo que estamos haciendo, que ya está en Casa presidencial y ya fue aprobado por el Ministerio de Hacienda: el sistema que está por grados lo vamos a unir al que está por cargos. En ese sentido le vamos a pagar al oficial en función del grado. ¿Qué significa? Que independientemente de donde lo tenga, le va a pagar lo mismo. A lo sumo tendrá un plus de 200 o 300 dólares por el cargo, pero ya no va a ser esa incoherencia abismal de 1,800 a 3,500 dólares. Lo que le va a permitir es que usted pueda hacer cambios sin generar lo que se genera ahora.

Otro asunto del que se especuló mucho: ¿Usted se encontró una Policía Nacional Civil militarizada?
No. Yo no puedo decir que es una Policía Nacional Civil militarizada en el sentido de que la gente que está aquí son policías, son policías de carrera que tuvieron su origen algunos que venían de la Policía Nacional antigua, eso puede ser otra cosa. O que venían de las filas de lo que fue el Frente, eso es otra cosa.

Para muchos fue una sorpresa que después de la salida del general Salinas entrara como director de la policía alguien que tenía carrera en el Ministerio de Educación y en Migración, sin ninguna experiencia en el área de seguridad pública. A las personas que señalan esto y que cuestionan su proveniencia, ¿cómo los tranquilizaría?
Tiene razón usted en que esto es un desafío. Venir a una institución que tiene cerca de 27 mil personas -incluyendo los administrativos es un desafío para cualquiera. Igual me decían cuando estaba en Migración. Un buen amigo me dijo: ¿Y qué sabés de migración? Pues le dije: uno no está obligado a saber de todo en la vida, pero si uno quiere aprender y tiene habilidades para aprender rápido, pues puede aprender rápido. Afortunadamente sí conocí muchos temas que tenían que ver con la seguridad pública porque en la parte fronteriza estaba todo el tema de tráfico y trata de personas. Incluso la parte del tráfico de drogas en algún momento entramos con la División de Control Migratorio y Fiscal, o sea, había algo. Yo sé que uno tiene detractores y uno no puede hacer más.

¿Es usted militante del FMLN?
No, por supuesto que no. Ni lo he sido nunca.

Se ha dicho que la Inspectoría General de la Policía, es decir, la policía de la Policía, debería ser una entidad separada de esta. ¿Según usted debería ser un organismo independiente o subordinado a la dirección policial?
Esa pregunta es bien compleja porque existen las dos versiones: como está ahorita, que depende directamente del director de la Policía. Y la otra, que no dependiera estructuralmente de la dirección. Le soy honesto que ese proceso todavía lo estoy revisando. No le puedo dar respuesta a lo que usted me está preguntando.

¿Cómo una institución subordinada a quien debe controlar puede ser eficiente?
Lo que pasa es que la Inspectoría no es que esté subordinada a los jefes, está subordinada al director general única y exclusivamente, ni siquiera al subdirector general. Y en la línea en la que está, al único al que quizá tendría problemas para investigar es al director. Es al único, de ahí a nadie más. Pero también aquí tiene que ver la calidad del inspector, su fortaleza, su compromiso, y los recursos con los que cuenta.

¿Presumiría de que la unidad de control interno de la Policía es coherentemente financiada y dotada de recursos humanos y políticamente respaldada?
Políticamente respaldada está, porque es misión que el director le da de que cumpla con los procesos y se sancione a quien se tenga que sancionar. Con los recursos, la Inspectoría está con las mismas debilidades con que está la Policía. No tenemos la asignación presupuestaria que deseamos, como no lo tiene ningún ministerio del país, pero le damos las condiciones necesarias para que desarrolle su trabajo.

Usted tuvo que haber tenido acceso a los procesos que llevó Zaira Navas. ¿Confía en las investigaciones de la ex inspectora general?
Honradamente no he revisado hacia atrás qué es lo que pasa. Agarro una institución y vamos de aquí hacia adelante. Tenemos un tiempo corto. Si empiezo a ver para atrás puedo ver cosas que no me agraden, y muchas que me agraden. Vemos para adelante.

¿Usted tiene elementos corruptos en los mandos medios y altos de la Policía?
Yo no podría
meter las manos al fuego por nadie, pero a la fecha no tengo ningún indicio de corrupción de ninguno que haya llegado a mis manos. Si me llega, le daremos todo el proceso que eso amerita.

Se creó la Subdirección Antipandillas, y algunos se siguen preguntando qué hace. Normalmente los delitos que cometen las pandillas están contemplados en otras áreas: si matan, hay una división que se encarga, igual que si extorsionan. ¿Usted le encuentra sentido?
El problema es que a nivel de delincuencia los que más han estado generando delincuencia son las pandillas, y son delincuencia organizada. Me imagino que cuando se tomó la decisión decidieron que había que hacer un proceso especial con ellos. Me imagino que la idea fue: pongámosle atención a lo que genera más del 40 % de los homicidios.

Se le puede dar una línea clara a la DECO para que haga eso.
Pensaría que la visión fue esa, darle más recursos, empoderarla más para investigar todos los procesos que se siguen contra las pandillas.

¿Era, a su criterio, necesario crear esa subdirección?
La encontré cuando vine, y me parece que sí está dando resultados en el sentido de que se ha especializado en el combate a las pandillas. Si las pandillas desaparecieran no tendría lógica seguir con una subdirección como esta.

Cuando los índices de homicidios se desplomaron, nos explicaron las autoridades que se debía a una mayor operatividad policial. Hace unas semanas la tendencia se dirigía a llegar a las cifras anteriores a las de la tregua. Por lo tanto asumimos que el incremento se debe a una menor operatividad policial.
No sé ese comentario… lo que uno está claro es que el pacto de no agresión entre las pandillas disminuye el índice de homicidios. Tiene que ver también la operatividad, porque no se termina, no solo se cometen homicidios por las pandillas, tenemos también violencia social, pero es evidente que el acuerdo entre pandillas redujo los niveles de homicidios, pero no era solo eso. Ese acuerdo obviamente favorece a la sociedad.

En ese desplome radical de homicidios que vivió El Salvador el año pasado y parte de este año, ¿qué porcentaje de mérito le atribuye a la operatividad policial y qué porcentaje al pacto entre el Barrio 18 y la MS-13?
Lo que sucede es que ya se había hecho un diagnóstico previo al pacto entre las pandillas donde se establecía que más del 60 % de los homicidios se cometían a través de ellos…

El exministro Munguía Payés nos dijo que era el 90 %...
60… 90, no tengo el número en la cabeza, todavía no estaba yo aquí, pero era un número significativo. Cuando se da el pacto, los homicidios se desploman.

¿O sea que en ese desplome casi el 100 % de incidencia es del acuerdo de no agresión entre ellos?
Sí, porque ya se había determinado que gran parte de los homicidios tenía que ver con ellos. Y sigue siendo así.

Cuando estamos en el terreno, en los municipios libres de violencia, nos encontramos con un dilema de los jefes policiales de la zona: no existe un marco jurídico que regule su actividad en la tregua. Por ejemplo, invitan a un jefe policial a una reunión donde hay miembros de la MS-13 y la 18. Si llegan pueden estar cometiendo un delito, si no llegan, dejan de aportar lo que la Policía pueda aportar al acuerdo. ¿Cree que debería crearse una normativa transitoria para regular estas participaciones?
Mire, la política de seguridad pública la maneja el ministro, y ellos han fijado posición en relación con el tema. El actual ministro habla de pacto social, donde la tregua es un factor, pero ese no es un tema de la Policía, lo que no se puede es que esté un policía sentado con un delincuente, con alguien que tenga orden de captura o que tengamos la certeza de que ha cometido un delito, eso no lo vamos a permitir.

Ok, si los pandilleros que están en la mesa no tienen orden de captura, ¿el director autoriza a los oficiales a sentarse a la mesa?
El director no autoriza a los oficiales a sentarse en nada. Tienen que apoyar los esfuerzos de desarrollo que hacen los municipios. Si alguien ha cometido un delito, independientemente de dónde esté sentado… El Burro Herrera estaba celebrando una fiesta y lo fuimos a capturar allá. Si no ha cometido un delito en flagrancia o no hay orden fiscal no lo podemos ir a capturar.

Normalmente para negociar cosas en el marco de la tregua se requiere que la Policía esté en sintonía: si van a salir a pintar o a hacer un acto lúdico, entonces se reúnen con el jefe de la Policía diversos pandilleros…
Ese tema no lo conozco y no creo que se esté dando…

Hemos estado en reuniones de ese tipo.
Puede ser que sea una persona. Yo puede ser que esté hablando en algún momento con un pandillero porque no sé si es pandillero…

En este caso sí que saben, de hecho, están ahí solo porque admiten ser pandilleros, en un lado los de la MS-13 y en otro los de la 18.
¿Y ellos han cometido un delito?

A la luz de la Ley de proscripción de pandillas el hecho de ser pandillero ya es un delito.
Pero los jueces eso lo toman solo como un agravante, no como un delito en sí mismo. ¿Y esas personas que mencionan en esas reuniones han cometido delito? 

No lo sabemos. 
Es que eso es, si han cometido un delito…

Reformulamos: los policías en esas zonas pueden sentarse con pandilleros si estos no tienen orden de captura. ¿Esa es la instrucción?
No puedo decir que hay instrucción o no hay instrucción. La instrucción es combatir el delito. Si hay alguien que ha cometido un delito o tiene orden de captura, tienen que capturarlo, esa es la instrucción.

No va a dar una instrucción a ese respecto en esta entrevista, ¿verdad?
Lo que puede poner es que la ley le ordena a la Policía que si hay un delincuente lo tenemos que capturar independientemente de dónde esté.

Según usted, ¿la tregua ha fortalecido a las pandillas?
Nosotros con tregua o sin tregua tenemos que perseguir el delito. Si dos partes dejan de matarse, hay menos sufrimiento en la sociedad, eso también hay que verlo.

¿En El Salvador hay cárteles de la droga?
Estamos haciendo procesos de investigación… Es complicado.

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