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Raúl Mijango, mediador de la tregua:

“Supongo que esto quería el 70% de la población: sangre y muertos”

Carlos Martínez y José Luis Sanz
El Faro / Publicado el 4 de Julio de 2013
Raúl Mijango asegura que no ha existido nunca el "plan pegada" con el que las pandillas han querido, en teoría, dar una lección a los adversarios de la tregua. Asegura que el repunte en los homicidios durante la última semana es resultado de la "campaña mediática" de boicot al proceso, la desconfianza de la población y, fundamentalmente, de los obstáculos que el nuevo gabinete de Seguridad Pública ha puesto a su labor de mediación.

Raúl Mijango, a la izquierda, junto a líderes pandilleriles en una conferencia de prensa del 19 de enero 2013 en el penal La Esperanza. Foto Archivo El Faro

Raúl Mijango, a la izquierda, junto a líderes pandilleriles en una conferencia de prensa del 19 de enero 2013 en el penal La Esperanza. Foto Archivo El Faro

20 asesinatos el martes 2 de julio. 27 asesinatos el miércoles 3 de julio. 88 en los últimos seis días. Si esto no es el fin de la tregua, se parece mucho. Pero Raúl Mijango, el exguerrillero que en 2012 emergió como el principal mediador entre las pandillas y el gobierno, lo niega. Asegura que, pese a lo que dicen ciertas fuentes policiales, los líderes de la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Barrio 18 no han ordenado estas muertes y no existe ningún “plan pegada”, como supuestamente bautizaron las pandillas a su campaña de ataques. Mijango dice que el compromiso de la cúpula de las pandillas con un proceso de pacificación sigue, pese a la sangre, en pie.

La culpa de esta hemorragia de crímenes es, según él, de otros. “¡Me indigna que por una actitud mezquina y miope el país esté a punto de perder la mejor oportunidad histórica que ha tenido para recuperar la paz!”, grita. Se refiere a la supuesta miopía de los detractores de la tregua, de la empresa privada y de los medios de comunicación, pero sobre todo del que desde hace un mes es ministro de Seguridad: Ricardo Perdomo. Le acusa —dice que es una persona “con buenas intenciones”, pero que “no sabe mucho de esto”— de haber propiciado las 88 muertes de estos días al prohibir las conferencias de prensa de los líderes pandilleros, recuperar un discurso de mano dura y obstaculizar el trabajo de los mediadores. Argumenta que al perder comunicación con sus estructuras, los líderes de la MS-13 y la 18 no pueden impedir estas muertes. Asegura que sin las facilidades que David Munguía Payés les daba a él y a su equipo, y que Perdomo en teoría les retiró, los mediadores no pueden resolver problemas que acaban costando vidas.

Pero Raúl Mijango afirma que eso va a cambiar. Que el gobierno, preocupado por el incremento repentino de homicidios, decidió la tarde del miércoles 3 retractarse y volver a respaldar a los mediadores. Si el Ejecutivo efectivamente rectifica, Mijango promete frenar el repunte de violencia en solo 72 horas.

"¿Ha sido esto un chantaje?”, le preguntamos. El mediador niega que con estos 88 cadáveres las pandillas chantajeen a la sociedad y niega estar chantajeando él al Ejecutivo. “Simplemente hemos esperado que sean ellos quienes hagan su propia valoración y saquen sus conclusiones”, dice Mijango, tratando de aparentar frialdad, aunque la entrevista arranca con su evidente enfado y en clave de resentimiento: “Mucha gente me ha llamado diciendo que están asustados”, dice.

Es que hay mucha gente asustada.
Pues no acepto que estén asustados. Esto es lo que querían, ¿no? Supongo que esto es lo que quería el 70 % de la población: sangre y muertos. El 70 % de la población ha estado pidiendo sangre y muerte desde el momento en que se oponían a este proceso. Pero de algo te puedo dar certeza: ¡esto lo paramos porque lo paramos! Yo no me asusto. Lamento que la gente fuera esto lo que quisiera. Los mediadores no es lo que queríamos, por eso estamos empezando a hacer todos los esfuerzos necesarios para parar esto.

¿Explíquenos para empezar qué es “esto”?
Esto es sangre y muerte.

¿Por qué se da?
La gente rechazó un esfuerzo que buscaba controlar violencia y disminuir homicidios. Si lo rechazó es entonces porque quería otra cosa. Supongo que esto: sangre y muertos. Esta degeneración temporal del proceso –como yo lo llamo- es la suma de varios factores: 1. De la eficacia de la campaña mediática por generar pandillofobia, que lleva a rechazar cualquier acción, aunque sea buena, de parte de las pandillas. 2. Estamos pagando los costos de la transición obligada (por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia). 3. Estamos combatiendo o fumigando, si se quiere, el rebrote de una cepa de manodurismo que ha querido expresarse en los últimos días. Y 4. Estamos también pagando los costos de algunas medidas que se tomaron, que rompieron comunicación y coordinación entre estructuras privadas de libertad y de calle de las pandillas, lo que nos está provocando este fenómeno. En los últimos días lo que no hay es orientación y como hay toda una campaña mediática por dar por muerto este proceso, eso genera confusión, y por eso es que —pese a lo que habíamos decidido con monseñor Fabio Colindres, el otro mediador— he tomado la decisión de expresarme y de decirle a todo mundo que no se asuste, porque lo que está pasando es lo que la mayoría de la sociedad quería.

¿Esto es una ruptura de la tregua?
No, porque el liderazgo de las pandillas que dio origen a este proceso no está orientando a esto. Todo lo contrario: la pérdida de comunicación que han tenido es la que no está permitiendo dar orientaciones adecuadas para sostener el proceso.

¿El liderazgo de las pandillas es ahora más débil?
En la medida en que se le restringen las posibilidades de comunicación con el exterior se le debilita y es percibido por las estructuras de calle como un debilitamiento del proceso.

¿Por qué las estructuras de calle necesitan que los líderes les refuercen a diario la idea de que están en un proceso de tregua si estas indicaciones ya han sido dadas?
Es como que yo te dijera que por qué tiene que ir un feligrés al culto o a la misa una vez por semana al menos. Es para que le alimenten la fe y la confianza.

Al principio de esta conversación parecía que estaba culpando de estos muertos a la sociedad.
Es que hay un 70% de la gente que estaba y está en contra de este proceso.

¿Eso no es un chantaje? O al menos es un comentario un poco cínico.
Para nada. Lo que estoy diciendo es que si rechazás un proceso que lo que buscaba era impedir lo contrario de lo que está pasando, entonces, ¿a favor de qué estás? ¡De lo que está pasando! Por eso yo no acepto que nadie me venga aquí asustado.

¿Por qué está enojado, Raúl?
¡Porque me indigna que por una actitud mezquina y miope el país esté a punto de perder la mejor oportunidad histórica que ha tenido para recuperar la paz! Y me indigna ver la cantidad de fallecidos que se están produciendo, porque yo hubiera podido contribuir a salvar muchas de esas vidas.

¿Por qué no pudo?
Porque este proceso se ha visto enfrentado a una gran cantidad de ataques constantes, de acciones que han tenido el propósito de destruirlo. Por eso me indigna, porque no se ha ponderado el valor que tiene la vida humana. Aquí hasta hace unos días todo mundo decía que no importaba que se hubiera reducido los homicidios, sino que el problema era otro. ¡Son casi 4 mil vidas las que hemos salvado! Eso no es reconocer el valor de la vida.

¿Es decir, que en los últimos días se ha enfrentado a dificultades operativas para poder hacerlo?
Claro.

¿Podría enumerarlas?
Resoluciones como la de la Sala de lo Constitucional que descabezó el aparato de Seguridad Pública, que le da seguimiento y apoyo a este proceso y en la medida en que son sustituidos por buenas personas, con buenas intenciones, pero que no conocen mucho de esto y que además tienen, en algunos casos, una visión diferente de cómo enfrentar algunos procesos, eso te genera dificultades. ¿Cómo puedo administrar lenguajes que dan la percepción de que lo que viene de regreso es la mano dura? A mí me resulta difícil eso.

¿En su comunicación con las pandillas?
Claro, porque de pronto ellos empiezan a percibir que hay otra visión que piensa que es a partir del uso de la fuerza que se pueden resolver los problemas. A mí me complica el manejo de esas cosas.

Está hablando del ministro Ricardo Perdomo.
Y de otros funcionarios.

¿La policía, el ejército, el presidente?
¡No contemplás a la Fiscalía General de la República, por favor!

¿Es culpa del ministro lo que está pasando?
Es culpa de todos esos factores los que he señalado.

¿El gobierno está haciendo bien su trabajo?
Siento que está preocupado y está haciendo todo lo necesario por contribuir con la acción de los facilitadores para que controlemos esta situación.

Pero ha dicho que le han dificultado su trabajo.
Es que lo que te estoy contando es la noticia con la que yo mismo me estoy cenando ahorita.

¿Cómo se da cuenta de que están preocupados y en qué sentido?
Sé que ha habido en las últimas horas una gran cantidad de reuniones de diferentes entidades expresando preocupación sobre este tema. La conclusión final que se me ha dado a conocer el día de hoy es que hay que fortalecer y favorecer la acción de los facilitadores para que contribuyan a buscar cómo controlamos esto.

¿Quién se lo comunicó, en nombre de quién?
He estado en el transcurso del día de hoy en una enorme cantidad de reuniones y ahí me lo comunicaron.

¿Un vocero del presidente?
Mirá, lo sé de fuentes que son parte de los que han estado preocupados y discutiendo sobre cómo encontrarle una alternativa que permita frenar este pico que se nos ha provocado en el proceso que traíamos.

¿Hoy no ha hablado ni con el ministro ni con el presidente de la República?
No, ni con el ministro ni con el presidente de la República.

¿Y en los últimos cinco días con ninguno de los dos?
No, en los últimos cinco días con ninguno de los dos.

¿Sabe específicamente de qué manera se le va a facilitar su trabajo?
Es parte de todo un proceso en el que iremos viendo cómo se van favoreciendo condiciones para hacer nuestro trabajo. Lo que algunos han calificado de privilegios no han sido más que condiciones para trabajar, porque han estado dentro del marco de los derechos que los privados de libertad tienen.

¿Y eso es lo que se va a restituir, según le han dicho?
Yo esperaría que en esa dirección vaya.

¿Incluye el tema del contacto con medios de comunicación?
No, eso depende de ustedes, yo no puedo trabajar por restaurarle a los medios el derecho de comunicación.

Que los líderes en las cárceles no puedan comunicar a través de los medios, ¿nunca lo consideró un obstáculo operativo del proceso?
Al principio no, pero en la medida en que ha transcurrido el tiempo sí he sentido el efecto de esa falta de comunicación. Queremos resolver el problema de la falta de vías de comunicación, ¿y qué queremos hacer? Siento que ellos pueden expresarse a través de sus estructuras en situación de libertad. Lo que pasa es que como los medios no han estado interesados en ese tema, también es más difícil hacer.

Pareciera que están intentando enviar un mensaje: “¿ven lo que pasa si se manoduriza esto?, ¿ven lo que pasa si se reducen las posibilidades que tienen los líderes de fortalecer su liderazgo?” Pareciera que alguien está intentando dar un mensaje a través de este aumento de asesinatos.
Bueno, eso es especulativo. Para mí no es así. Lo que estamos enfrentando es la consecuencia de una situación que se nos ha degenerado en diferentes aspectos.

¿Los líderes han dado orden de que se aumenten los homicidios?
Que yo sepa, no.

¿Esta ola de asesinatos es la consecuencia natural de limitar el contacto de los líderes con su gente en la calle?
Y eso es lo que pasó hace años cuando se decidió meterlos a todos a Zacatecoluca: ellos tuvieron que delegar el mando operativo en estructuras más inmaduras que degeneraron la acción y la práctica de las pandillas. Ese es el nuevo arrojo al que podemos estar enfrentados.

Luego de esto, ¿cómo creer en la voluntad de las pandillas de transformarse? En tanto que el freno se quita un poquito lo números se disparan. Pareciera que en la pandilla no ha cambiado nada.
¡No me digás eso!, hay más de 4 mil vidas que dicen lo contrario.

Pero solo porque tenían un freno, que en tanto quitás unos días los asesinatos vuelven.
Eso lo que te lleva es a entender que estos son procesos complejos que requieren de una administración muy eficiente que no podés debilitar. No podés debilitar el papel de los facilitadores, no podés debilitar la comunicación, no podés debilitar la coordinación, no podés debilitar el aspecto positivo del liderazgo, no podés debilitar eso, porque si lo debilitás y a la par de eso hay una gran campaña diciendo que vos sos malo, que lo que estás haciendo no sirve, ¿entonces? A esa estructura de base que está siendo sujeta de ese bombardeo, ¿a qué condición la lleva?

Hace casi un mes, cuando le preguntamos en qué escenario creía que ya no valía la pena seguir mediando, nos respondió que en el escenario en que se le retiraran las posibilidades operativas para llevar esto. ¿Estábamos caminando hacia ahí?
Hacia ahí estábamos caminando.

¿Pensó en sacar las manos de este proceso?
No. Había llegado a la conclusión siguiente: si la forma en que hemos estado administrando el proceso pierde posibilidades de seguirlo haciendo, hay que diseñar una estrategia alternativa de administración.

¿Sin el gobierno de por medio?
Sin el gobierno de por medio.

Al comenzar esta plática decía que debido a la desconfianza de la ciudadanía se estaba a punto de perder una oportunidad histórica. ¿Qué es eso?
Es que si no controlás esta situación, que se nos ha degenerado, a eso vas.

Si el gobierno no rectifica, ¿cuál sería el siguiente escenario?
El que todos conocemos: regresar a la situación de violencia que el país tenía, porque si la acción que busca minimizar violencia fracasa, entonces regresás a la condición en la que estabas.

¿Cree que lo que ha ocurrido va a llevar al gobierno a confiar más en la labor de ustedes?
Yo esperaría eso. Pero a mí no me importa que me sigan putiando y cuestionando siempre que me permitan seguir haciendo mi trabajo.

Cuando ustedes en el FMLN lanzaron la ofensiva “Hasta el Tope” en 1989, ya estaban en una mesa de negociación. Esa acción se hizo para negociar desde una posición fortalecida, mostrando músculo, fuerza. ¿Esto no es lo mismo?
No, porque esto no está llegando a ningún lado porque ya estaban ahí.

No entiendo.
Mirá... las pandillas salvadoreñas son una realidad que muchos han querido desconocer y soslayar, pero es una realidad que controla amplios sectores del territorio nacional, que tiene un poder de incidencia en la vida sociopolítica del país y que además tiene la capacidad de poderte generar una situación de violencia que convirtió a El Salvador en el segundo país más violento del planeta. Eso no lo puedes negar. Eso no nos lo hemos inventado nosotros. ¡Es la realidad!

¿Las cifras de muertos de estos días son un recordatorio de eso?
Podría ser, pero si uno se pone a especular, la novela le sale larga. La realidad es que las ranflas (cúpulas de las pandillas) han perdido capacidad de orientar a su base porque se les han restringido las vías de comunicación. Las estructuras que dan monitoreo permanente para mantener la situación de baja de homicidios están replegadas porque no sienten seguridad para hacer su trabajo. Y de alguna manera el equipo facilitador ha estado en una situación también de cierto nivel de debilitamiento en cuanto a su capacidad de acción. Esos son, a mi juicio, los elementos simples que justifican esta realidad.

¿Nos puede detallar en qué forma se ha limitado la comunicación de los líderes con sus estructuras? ¿Se refiere a las conferencias de prensa o a otras cosas?
La parte de la comunicación mediática sabes que está restringida...

¿Y eso era un elemento esencial o se han limitado otras formas de comunicación de mayor valor?
Ese es un factor esencial, porque tiene un componente subjetivo: ya no veo a mí líder, entonces esto ya no funciona igual, ya se debilitó, ya no existe. No olvides que esto (la tregua) tiene un alto componente subjetivo, sobre todo porque no les estás dando nada: hasta hoy, de todos los refuerzos que se han anunciado para apoyar al proceso todavía no han descendido al nivel de concreción. Ninguno.

¿Cómo va a lograr que a partir de ahora, después de esta semana de sangre, esto no se vea como un diálogo con la pistola sobre la mesa? “Volvamos a hablar, pues, pero aquí está el arma, sobre la mesa.”
Pero, ¿quién está llamando a hablar? El que está buscando esto soy yo, a través del equipo de facilitadores. Somos nosotros los que estamos desarrollando nuestra labor para contribuir a salvar esta situación.

A lo que voy es: según usted la pandilla dice que mantiene su voluntad de seguir con la tregua, y el gobierno lo dificulta. Al dificultarlo suben los homicidios. Y se le vuelve a pedir al gobierno: “mejor facilita las cosas”. El diálogo, a partir de ahora, ¿no adquiere connotaciones de...
Nosotros no le hemos dicho al gobierno “usted ha debilitado esto y tiene que restituir...” Simplemente hemos esperado que sean ellos quienes hagan su propia valoración y saquen sus conclusiones. Nosotros no somos quién para pedirle nada al gobierno.

¿En qué le estaban dificultando la labor, en concreto?
En la práctica el sistema penitenciario está aterrorizado, por el antecedente de la destitución de su antiguo director, así que nadie quiere ayudar a facilitar nuestro trabajo porque tiene temor de terminar en la misma situación en que terminó Rauda. ¿Me entiendes?

Eso sucede con directores de centro...
Y con custodios...

¿Y alcanza al Director General de Centros Penales?
Sí, incluso.

¿Y en la práctica qué problemas han tenido? ¿Les han impedido la entrada?
No... Bueno, yo, para serte franco, en los últimos días, por mi situación de salud solo he podido asistir a una reunión en Mariona con los miembros de las tres pandillas pequeñas, que me requirieron porque tenían un problema de insalubridad en su sector, en los módulos: tenían varios días sin agua, eso había ocasionado una gran acumulación de excrementos... Yo no tuve dificultades para arreglar eso. Pero gente de mi equipo sí ha enfrentado dificultades. Les ha pasado ir a resolver un problema y no poderlo atender. Y eso sí me dificulta el trabajo.

¿Por qué no pudieron atender el problema?
Porque hay, cómo te diría... temor en las estructuras del sistema. Temen que si facilitan nuestro trabajo sufrirán represalias.

Pero deme detalles, casos.
Que yo mande a cubrir una actividad y no se pueda cubrir porque a la persona de mi equipo no se le permitió tener un megáfono para dirigirse a una concurrencia de más de 200 personas, y tener que hacerlo a capella. Parecerán pendejadas, pero nos está pasando.

Quiero más detalles. Porque lo que usted llama facilidades de trabajo otros lo llaman privilegios, y en abstracto es difícil valorar si esas facilidades o privilegios son justos o no.
Te pongo un ejemplo concreto: tuvimos varios casos graves de salud en el penal de Chalatenango, y yo intercedí con las autoridades para que se les prestara debida atención médica, y que si no se podía resolver en el lugar hubiera atención hospitalaria, porque estás hablando de la vida de una persona, al margen de los errores que haya cometido. Y lo hicimos: esas personas están en recuperación. ¿Qué ha pasado en las últimas cuatro semanas? Que llevamos tres fallecidos por negligencia en la atención de salud, porque no hemos podido interceder.

Habla de los casos en Mariona.
Dos en Mariona, una en Ilopango, y tenemos un caso mucho más grave en Apanteos, donde hubo un fallecido a raíz de una golpiza que le dieron los custodios.

Pero, sin quitarle importancia, esos son penales de comunes, no de pandilleros. ¿Cómo afecta eso para que se disparen las muertes?
Y en Gotera y Ciudad Barrios ha habido fallecidos, y se sospecha que son homicidios.

¡Pero esa gente no murió por problemas médicos! ¿Qué tiene eso que ver con sus labores de intercesión? ¿Y qué tiene que ver con los asesinatos de estos días cometidos por pandillas?
Tienes que ponerlo en contexto: ¿por qué en los últimos 15 meses esto no había pasado?

Dígamelo usted.
Porque el problema es que se ha desestabilizado la situación en los centros penitenciarios. Hay una gran zozobra allí.

La zozobra en Mariona no te causa 20 muertos en un día.
Yo no digo que sea la causa de todo lo demás, sino uno de los problemas...

Sigo sin entender qué obstáculos concretos se ha puesto a su trabajo y cómo eso ha debilitado la tregua.
Repito el ejemplo: yo mando a mi equipo a desarrollar trabajo y no se le permite usar un aparato de sonido para hablar con 200 personas. O que mande a gente de mi equipo y no pueda entrar a un centro penitenciario donde va a resolver una situación concreta.

Entendemos que parte del problema no es que no les dejaran entrar, sino que les querían hacer pasar por un registro.
Estaba en contradicción con lo expresado de facilitar condiciones de trabajo para mi equipo. Y no se pudo hacer el trabajo.

¿Parte de esas condiciones es no pasar por el registro de entrada?
Es permitir el libre acceso para hablar con las personas que nosotros solicitamos hablar.

¿Y si la respuesta es “pase, pero le voy a revisar”?
La respuesta no fue esa. Y cuando tú tienes dificultades como no poder recoger una sola arma que los pandilleros me quieran dar porque el manejo irresponsable de este tema llevó a que la Asamblea Legislativa no aprobara el decreto que me daba la cobertura para hacerlo... ¿no es un obstáculo eso? O que yo no pueda acudir a recoger ilícitos que se me quieren entregar en una cárcel porque se amenaza con abrir procesos en contra mía. ¡Yo no quiero ir a la cárcel, y menos aún por estar resolviendo un problema de país! Si yo tengo que andar con esas precauciones, eso limita nuestro trabajo.

¿Percibe que se ha debilitado la confianza de los pandilleros en usted?
No, porque no me he querido arriesgar a pasar por una situación en la que aparezca devaluado.

¿Cómo que quiera entrar a una prisión y no lo dejen?
Así es. Por supuesto. O que me quiera reunir con alguien y no haya posibilidades. Porque eso, si ocurre, quebrantaría un elemento esencial que nadie ha querido reconocer, que es la confianza. Este proceso en buena medida ha caminado gracias a la confianza que monseñor Colindres y tu servidor fuimos ganando con el pasar del tiempo en la gente de las pandillas.

¿Existe el “plan pegada”?
Es una ficción. Un título de película. También he escuchado que lo que hay detrás de esto es una operación de un volumen significativo de droga que viene del sur hacia el norte, y que el aumento del nivel de violencia es para encubrirlo. Mucha película. Mucha película.

mijango lyn

Raúl Mijango platica con Carlos Lechuga, alias El viejo Lyn, durante una conferencia de prensa en el penal La Esperanza. Foto Archivo El Faro

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