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Brasil

Iglesia de los pobres: el arma del Papa ante la sangría de fieles

Laura Bonilla Cal (AFP) / El Faro
El Faro / Publicado el 21 de Julio de 2013

Una Iglesia simple, cercana a los pobres, fiel al Evangelio, coherente: estas son las armas del papa Francisco, que llega en su primer viaje el lunes a Brasil, para frenar la sangría de fieles hacia las iglesias evangélicas en América Latina, la región del mundo con mayor presencia de católicos.

Sello conmemorativo editado por el servicio postal brasileño con motivo de la presencia del papa Francisco a la ciudad de Río de Janeiro. Foto AFP.

Sello conmemorativo editado por el servicio postal brasileño con motivo de la presencia del papa Francisco a la ciudad de Río de Janeiro. Foto AFP.

Río de Janeiro, BRASIL. El exarzobispo de Buenos Aires, un argentino hijo de inmigrantes italianos, desembarcará este lunes 22 de julio por primera vez como Papa en América Latina, el mayor reducto de la Iglesia católica, pero donde millones de fieles han desertado hacia iglesias evangélicas en las últimas décadas.

El viaje de Francisco no apunta a hacer proselitismo, pero su voluntad de acercar a los fieles al Evangelio y hacer hincapié en la labor social de la Iglesia puede frenar la tendencia a que los católicos funcionen como una especie de “donador universal” para otras religiones, sobre todo para el pentecostalismo evangélico, según expertos.

“Frenar el crecimiento evangélico no es su objetivo (...) Francisco es un papa más pastor, más humilde, más profeta (...) que recupera la Iglesia del testimonio, coherente con los valores fundamentales del Evangelio” y que se opone a “la Iglesia esplendorosa, del palabrerío doctrinal, portadora de la única verdad” de las últimas décadas, dijo a la AFP Faustino Teixeira, profesor de Ciencias de la Religión de la Universidad Federal de Juiz de Fora, en Minas Gerais.

Durante sus siete días en Brasil, el papa visitará una favela, un hospital para tratar adictos al crack, y se reunirá con presos y sobre todo con más de un millón de jóvenes en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

Su deseo es mostrarse como el “Papa del pueblo, cerca de la gente”, según fuentes vinculadas a la organización.

“El Papa no viene a hacer proselitismo a Brasil contra otros grupos religiosos”, pero su intención de defender ante los jóvenes “el aspecto social de la Iglesia y retornar a la Iglesia original fortalece a la Iglesia católica”, coincidió Iván Esperança Rocha, historiador y especialista en religiones de la Universidad estatal de Sao Paulo.

Unos 123 millones de brasileños se declararon católicos en 2010, el 65% de la población, contra 92% en 1970.

Los evangélicos, en tanto, no paran de crecer, apoyados por su diestro manejo de la televisión, la radio y las redes sociales, su extensa red de templos donde los fieles tienen voz sin necesidad de ser ordenados sacerdotes: crecieron de 5% en 1970 al 22% en 2010, porcentaje que en un país tan poblado como Brasil representa a más de 42 millones de personas.

San Francisco vs. iglesias del bienestar

El discurso del Papa se contrapone directamente al de los evangélicos, destacó Rocha. “El discurso evangélico está ligado a los resultados, a la riqueza, al éxito, a la iglesia del bienestar”, mientras el Papa defiende los preceptos del santo del siglo XIII cuyo nombre escogió, Francisco de Asís, la vida simple en defensa de los pobres y cerca de la naturaleza, precisó.

Además, los reclamos actuales de la población brasileña, que en junio salió masivamente a las calles a exigir transporte, salud y educación de más calidad y a denunciar la corrupción política “sintonizan con el discurso del Papa, que se sentirá aquí en su casa”, estimó el historiador.

Millones de brasileños se declaran católicos pero no son practicantes, o van a misa pero al mismo tiempo hablan con los muertos en sesiones de espiritismo y veneran por igual a santos católicos o de origen afrobrasileño. El sincretismo es tolerado de manera extraoficial por la Iglesia católica, que no quiere seguir perdiendo fieles.

El censo de 2010 mostró sobre todo la disminución de católicos entre los menores de 30 años.

Para Pedro Ribeiro de Oliveira, profesor de Ciencias de la Religión de la Universidad Católica de Minas Gerais, esto se debe a que “en los últimos 30 años la Iglesia católica se ha clericalizado demasiado, está demasiado centralizada, se ha convertido en una Iglesia de curas donde legos y legas carecen de voz”.

“La liturgia, en vez de actualizarse, retrocede cada vez más, entonces es difícil ir a misa el domingo” y las parroquias “tienen cada vez mas viejos y menos jóvenes”, dijo.

Oliveira cree que el catolicismo ya no podrá volver a representar a 70% u 80% de la población brasileña, pero cree que puede aumentar sus fieles si Francisco “consigue activar a los grupos de base de la Iglesia, la pastoral social, la pastoral de la juventud”.

© Agence France-Presse

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