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Panamá

Ballenas y tortugas pagarán consecuencias por la ampliación del canal, según oenegé

AFP / El Faro
El Faro / Publicado el 12 de Julio de 2013
La vida marina de Centroamérica se verá afectada por el aumento en el tránsito de buques una vez sean inauguradas las obras de ampliación del canal de Panamá, que concluirán dentro de dos años. La advertencia la hace MarViva, una oenegé ambientalista panameña que pidió negociar la creación de un corredor náutico para proteger a ballenas, tortugas y delfines. 

Una oenegé panameña cree que el aumento en el tránsito marítimo como consecuencia de la ampliación del Canal de Panamá afectará a la fauna marina de toda la región centroamericana, incluido El Salvador. Foto archivo El Faro.

Una oenegé panameña cree que el aumento en el tránsito marítimo como consecuencia de la ampliación del Canal de Panamá afectará a la fauna marina de toda la región centroamericana, incluido El Salvador. Foto archivo El Faro.

Ciudad de Panamá, PANAMÁ. La ampliación del canal de Panamá estaría lista a partir de 2015; entonces, “el tránsito marítimo se va a intensificar y ese tráfico generará impactos en la población de ballenas y cetáceos” en Centroamérica, manifestó a la agencia AFP, Jorge Jiménez, director de la organización regional MarViva, especializada en la conservación de los recursos marinos.

“Nos preocupa lo que pueda suceder”, dijo Jiménez durante una reunión de ministros centroamericanos de Medio Ambiente en Panamá, para insistir luego en que se necesita “un manejo sostenible” del área.

MarViva teme que ese tráfico de buques afecte a lo que se conoce como el domo centroamericano, un hábitat biológico rico en nutrientes en el noroeste del Pacífico tropical, que también se extiende a las aguas jurisdiccionales de Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y México.

Esta zona alberga especies marinas altamente migratorias como el atún, los delfines y los cetáceos, en particular las ballenas azules (en peligro de extinción) y las tortugas, además de servir a las especies para aparearse, parir y cuidar a sus crías.

Según Jiménez, con el aumento del tránsito naval aumentarían también las incidencias por el ruido que producen las embarcaciones y los riesgos de colisiones con diferentes especies marinas.

“Necesitamos un proceso de negociación” con los países centroamericanos, las navieras y la Organización Marítima Internacional para “establecer un corredor que concentre el tránsito a lo largo de una ruta (...) para que todas las partes salgan beneficiadas”, explicó.

El canal se encuentra en fase de expansión para que buques con capacidad de más de 12,000 contenedores –el triple de carga de los que pasan ahora–, y con dimensiones equivalentes a cuatro campos de fútbol, puedan atravesar la vía, por la que se estima pasa el 5% del comercio mundial.

Por sus 80 kilómetros navegan especialmente buques que van de la costa este de Estados Unidos al lejano Oriente y a la costa oeste de Sudamérica y, desde Europa a la costa oeste de Estados Unidos y Canadá.

© Agence France-Presse

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