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Honduras

Palmerola: 30 años después

AFP / El Faro
El Faro / Publicado el 11 de Mayo de 2013
La Base Aérea José Enrique Soto Cano, conocida como Palmerola, es una estratégica base militar construida por Estados Unidos como punta de lanza contra el comunismo en la década de los 80, durante la Guerra fría. Treinta años después, se mantiene como centro de operaciones para el combate al narcotráfico y otras tareas.

Comayagua, HONDURAS. “En la última operación, nuestra misión fue dar gasolina a los vehículos y a las unidades aéreas hondureñas” que participan de la lucha contra el tráfico de droga, dice el coronel Guy Lemire, jefe de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, integrada por unos 500 efectivos estadounidenses.

En declaraciones a periodistas invitados a conocer la Base Aérea José Enrique Soto Cano, conocida como Palmerola, enclavada en el valle de Comyagua, 75 kilómetros al norte de la capital hondureña, Lemire reiteró sobre las operaciones contra el narcotráfico: “Sí lo hacemos, pero siempre dejamos que las autoridades hondureñas vayan al frente”.

Según Estados Unidos, por Centroamérica -y especialmente por Honduras- pasa el 90% de la droga que va a Estados Unidos procedente de Suramérica, utilizando lanchas rápidas que descargan en el Caribe y avionetas que usan pistas clandestinas en zonas despobladas al este del país.

“Palmerola es un lugar de donde se puede hacer una movilización rápida para cualquier país de América Latina, entonces es un punto importante para la geopolítica de Estados Unidos, no solamente para el combate de las drogas”, dijo a la AFP el científico hondureño y pacifista Juan Almendares.

La base posee todas las facilidades de una unidad militar estadounidense, incluyendo una pista asfaltada capaz de albergar a los aviones más grandes del mundo. Fue construida entre 1984 y 1985 por Washington en el marco de la Guerra fría.

En esa época fungía de apoyo a los rebeldes nicaragüenses que intentaban derrocar al gobierno sandinista (1979-90) y peleaban contra las guerrillas izquierdistas de El Salvador y Guatemala. En la actualidad alberga unos 500 efectivos estadounidenses que se rotan en grupos, seis meses cada uno.

“Hemos estado aquí por 30 años y nuestra misión más importante es que cada vez que hay un desastre natural estamos para asistir”, explicó Lemire ante los comunicadores que llegaron para presenciar el cierre de Central Smoke (Humo Centroamericano), un entrenamiento que se da desde 2007 a bomberos de toda la región.

En los ejercicios apagaron un incendio en un pequeño edificio y en un avión fabricado para la ocasión, estacionado a la orilla de la pista de la base, en cuyo hangar destacaban poderosos helicópteros tipo Chinook y UH-1H.

En la vasta extensión que ocupa la base, funciona además la escuela de aviación Enrique Soto Cano de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH). El Gobierno impulsa un plan para compartir con los estadounidenses un aeropuerto civil que reemplazaría al capitalino Toncontín, catalogado como uno de los más peligrosos del mundo.

Lemire rehusó hablar con la AFP de ese proyecto al indicar que “son las autoridades hondureñas las que deben informar” al rsspecto.

Al contrario, resaltó el apoyo que se ofrece al país en situaciones de emergencia.

“El año pasado, en el incendio de la prisión de Comayagua asistimos” a los bomberos hondureños, añadió Lemire, en referencia a la tragedia del 14 de febrero del 2012 que dejó 362 muertos.

© Agence France-Presse



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