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Camioneta decomisada en 2005 a supuesto narco estuvo a nombre de Herbert Saca hasta 2006

Óscar Martínez y Efren Lemus
El Faro / Publicado el 29 de Abril de 2013
Los datos de Sertracen, la empresa que lleva el registro de licencias y vehículos, muestra que una camioneta blanca decomisada en 2005 en la casa de Julio César Bonilla Cabrera estuvo registrada a nombre de Herbert Saca hasta el 24 de enero de 2006. Saca, por medio de su apoderado legal, entregó una escritura de compra-venta del vehículo fechado en junio de 2004.

Los registros oficiales de la empresa que administra la información sobre el parque vehicular en El Salvador, Sertracen, revelan que la camioneta que en enero de 2005 fue decomisada por la Fiscalía en la casa del presunto narcotraficante Julio César Bonilla Cabrera, la misma que resultó con rastros de cocaína tras las experticias, estuvo registrada como propiedad del empresario Herbert Saca hasta el 24 de enero de 2006.

Servicios de Tránsito Centroamericanos S.A. de C.V. (Sertracen) es la empresa a la que el Estado salvadoreño le ha concesionado los trámites relacionados con el registro de vehículos y licencias de conducir. Según El Faro pudo constatar, tras un intento fallido de registro de traspaso del vehículo entre Saca y Cabrera en el año 2004, la camioneta permaneció a nombre de Saca hasta un año después de que la División Antinarcóticos de la Policía realizara el allanamiento en la residencial Primavera Uno, de Santa Tecla, en busca de Bonilla Cabrera, que estaba acusado de pertenecer a una red de envío de cocaína hacia Estados Unidos, para lo que utilizaban caletas dentro de vehículos.

Actualmente, Bonilla guarda prisión a la espera de un nuevo juicio en el que se le acusa de ser el principal socio del supuesto capo Jorge Ulloa Sibrián, alias El Repollo, capturado en Guatemala en marzo y deportado a El Salvador. Ambos están acusados por la Fiscalía salvadoreña de liderar una red de envío de toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos.

El pasado viernes 19 de abril, El Faro publicó un reportaje titulado “Camioneta contaminada con cocaína vincula a Herbert Saca con red de narcos”. Desde la mañana de ese viernes, se buscó a Herbert Saca para pedir su versión de los hechos. El empresario no correspondió, pero El Faro obtuvo ese mismo día la reacción de Ernesto Sanabria, asesor de comunicaciones de la fracción legislativa del partido Gana. Sanabria dijo que hablaba en calidad de “amigo de Herbert”. Ese viernes, Sanabria solo pidió saber de qué se trataría la publicación. A grandes rasgos, se le explicó.

El día sábado, Sanabria buscó a los reporteros encargados de la nota para hacer entrega de unos documentos. La tarde de ese mismo sábado, Sanabria entregó a los periodistas la copia de un acta notarial y la copia de una factura llenada a mano. Sanabria ofreció a los reporteros hablar con Herbert Saca siempre y cuando solo le preguntaran acerca del traspaso del vehículo y nada más. El periódico rechazó esa restricción.

Una razón fue que en el reportaje también se mencionaba que Herbert Saca ha sido a constantemente incluido en informes policiales de redes de narcotráfico al menos desde 2006. Además, mencionaba la venta de una propiedad por parte de Herbert Saca a Élmer Bonifacio Medrano Escobar, un hombre que fue procesado por narcotráfico. El traspaso del inmueble lo realizó un abogado arrestado en 2008 por falsedad material y que ya antes había trabajado para el capo Reynerio Flores Lazo, que cumple condena por narcotráfico en la cárcel de máxima seguridad del país. Los reporteros dijeron a Sanabria que aceptaban la conversación con Saca, pero no la condición de solo tocar un tema. Además, pidieron tiempo para poder verificar la autenticidad de los documentos y solicitaron algunos otros papeles con este propósito.

El registro de Sertracen consigna que el 10 de junio de 2004 entró un trámite para que la tarjeta de circulación pasara de Saca a Cabrera. Esto es siete meses antes de que la camioneta Toyota Rav fuera secuestrada por la Fiscalía. Sin embargo, el sistema no registra nada más hasta el 5 de enero de 2006, cuando un hombre intentó retirar la tarjeta de circulación a nombre de Cabrera, pero le informaron que era imposible, pues había restricciones administrativas. Es decir, que el Estado impedía que se realizara el trámite, pues esa camioneta aún a nombre de Saca era parte de una investigación por narcotráfico.

Fue hasta el 24 de enero de 2006 cuando Cabrera pudo registrar la camioneta a su nombre y tener la tarjeta de circulación. Esto quiere decir que hasta esa fecha el Estado salvadoreño reconocía la camioneta como propiedad de Cabrera. Un año después de que el vehículo fuera secuestrado como prueba en un caso de tráfico de cocaína.

El acta notarial que Sanabria entregó a El Faro hace constar que el día 8 de junio de 2004, ante el notario Jerónimo Ernesto Reyes, Saca vendió la camioneta a Cabrera. El acta notarial presentada es un documento llamado testimonio de escritura pública, y está hecho por transcripción literal a máquina de escribir. Este tipo de documentos, explicaron dos notarios consultados, se utilizaban mucho antes, cuando no había fotocopiadoras. Como era imposible teclear una firma, el acta solo consigna las iniciales “H.S.” en sustitución de la firma de Saca e “ilegible” en sustitución de la de Cabrera. Con la normalización del uso de las fotocopiadoras, los notarios empezaron a montar las firmas sobre los documentos, para que quedara constancia de la mancha de puño y letra.

Según la versión de Saca expuesta por Sanabria, con este documento realizaron el traspaso en Sertracen. El Faro le pidió a Sanabria la escritura pública de compra venta del vehículo, la cual queda registrada en la sección de notariado de la Corte Suprema de Justicia. Esa petición se realizó porque las fuentes consultadas de Sertracen confirman que desde 2002 se giró una instrucción interna en la institución: ya no es posible inscribir cambios de propietario de vehículo con documentos notariales como el que Sanabria entregó a El Faro. Es decir, con documentos de transcripción literal. Tras muchos casos de traspasos fraudulentos e, incluso, de inscripción de vehículos con reporte de robo, Setracen se impuso esa regla, para poder ver la firma de los compradores y vendedores y evitar así trámites falsos. “Desde 2002, Sertracen no lo inscribe porque no se puede hacer la confrontación de firmas”, dijo uno de los abogados consultados. 

El Faro, en una reunión el día lunes 22 de este mes, le explicó la situación a Sanabria, y le expuso la única manera de solucionar una duda: ¿Cómo es posible que Saca lograra traspasar a Cabrera la camioneta en 2006 con un documento que Setracen no acepta desde 2002? La solución era obteniendo copia del protocolo del notario que realizó el trámite. Fue hasta el mediodía del lunes que el abogado de Saca, Julio César Orellana Rivera, entregó una fotocopia de la escritura pública de la compra-venta de la camioneta blanca. El documento consigna que la transacción comercial se realizó el 8 de junio de 2004.

El documento entregado por Orellana Rivera consigna que Saca vendió la camioneta a las diez de la mañana del 8 de junio de 2004. A diferencia del testimonio de la escritura entregada por Sanabria, en el documento autenticado por la Corte Suprema de Justicia si aparecen tres firmas: la de Saca, la de Bonilla Cabrera y la del notario.

Según los notarios y las fuentes de Setracen consultadas, la regla es que cuando una empresa de venta de vehículos realiza una venta a un particular, realice inmediatamente el traspaso a nombre del comprador, para evitar inconvenientes de verse vinculada en hechos delictivos. Las empresas que no hacen el traspaso aún tienen una opción más rápida, algo llamado “denuncia de traspaso”, que es una forma de hacer notar al Estado que se ha realizado la venta, aunque la tarjeta no sea emitida aún.

En el caso de Saca, el vehículo permaneció a su nombre año y medio adicional, contado desde la fecha en que se hizo la transacción. Eso, aseguran las fuentes, es muy habitual cuando se trata de la venta de vehículos entre conocidos, parientes o amigos. El vendedor confía en el comprador.

La única respuesta que se obtuvo de Saca, siempre de manos de Sanabria, fue una carta entregada a los reporteros el mismo lunes 22, donde Saca demanda derecho de respuesta y acusaba al periódico de haberlo difamado. Se le explicó a Sanabria que El Faro intenta darle derecho de respuesta a Saca desde antes de publicado el artículo.

La primera llamada a Saca se realizó el viernes a las 10:15 de la mañana, nueve horas antes de publicar el reportaje. Atendió una mujer y aseguró que le daría el mensaje a Saca de que unos periodistas querían entrevistarlo. El mensaje fue recibido por Saca, pues Sanabria llamó ese día asegurando que ya había conversado con Saca. Desde ese día, se han hecho dos intentos más con HS Imports, la empresa de venta de vehículos, y cinco peticiones más a Sanabria en el mismo sentido: El Faro sigue interesado en entrevistar a Herbert Saca. La última vez que se le hizo la petición fue el miércoles 24 de abril a las 3:10 de la tarde, vía telefónica. Cuando se le insistió, Sanabria aseguró que tenía otra llamada en espera, que devolvería la llamada en “un minuto”. Nunca más llamó ni contestó las llamadas de los reporteros.

Junto al testimonio de escritura pública, Sanabria entregó copia de una factura llenada a mano, con fecha 8 de junio de 2004. El Faro mostró ese documento a un ejecutivo del Ministerio de Hacienda. “La duda que tengo es que no dice que es factura de consumidor final o factura con crédito fiscal. Eso no está claro. El Código Tributario, la Ley del IVA, dicen que hay que dar factura. Por 7 mil dólares una factura simple, a mí no me sirve. Esta factura no garantiza que en junio de 2004 se materializó la venta, no justifica que en los primeros 10 días hábiles que dice la Ley del IVA esta factura entró en el formulario de impuesto de IVA”.

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