Presos del santuario, de sus diáconos y de sus acólitos

  • Foto: Mauro Arias
    El ballet folclórico del Instituto Nacional de Ilopango presentó la danza de los machetes en el acto oficial de la proclamación de Ilopango como municipio libre de violencia el pasado 22 de enero.
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    Un alumno del Complejo Educativo Colonia Las Cañas juega sobre un tanque metálico abandonado en el patio de la escuela. La escuela está ubicada en un sector de la colonia dominado por la MS-13. La otra mitad de la colonia está dominada por la pandilla Barrio 18, por lo que los jóvenes de esa mitad, aun sin ser pandilleros, no pueden visitar el centro educativo, ya que se exponen a ser asesinados por los de la MS-13 o por los de la Barrio 18. Estos últimos pueden creer que quienes llegan a la escuela tienen relaciones cercanas con los pandilleros de la Mara Salvatrucha.
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    Una reunión de padres de familia del Complejo Educativo Colonia Las Cañas es aprovechada por delegados de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha para explicar a los presentes que la tregua entre ambas organizaciones es en serio y que no deben temer que sus hijos sean atacados cuando lleguen al centro de estudios.
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    Al terminar el discurso de los delegados de ambas pandillas ante los padres de familia, el gerente de la alcaldía de Ilopango, que fungía como moderador del acto, cedió el micrófono a los padres de familia. La primera que se animó a hablar y dar palabras de agradecimiento a los pandilleros por su iniciativa fue una mujer que se presentó como miembro de una iglesia evangélica.
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    Los pandilleros de ambas delegaciones presentes en la escuela aplauden las palabras de uno de los padres de familia. Un niño, llevado por la inercia del momento, aplaude también.
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    Al terminar la reunión de padres de familia, los profesores de bachillerato pidieron una sesión con los representantes de ambas pandillas, a quienes pidieron más detalles sobre la situación real de peligro para los estudiantes provenientes del sector dominado por el Barrio 18 que tienen que llegar hasta un área dominada por la MS-13.
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    Mesa y sillas en la clase de los más pequeños estudiantes del Complejo Educativo Colonia Las Cañas. Una de las peticiones de uno de los maestros ante los pandilleros fue que de alguna manera pararan las amenazas de muerte que hacen los niños de primero y segundo grado a sus compañeros cuando tienen alguna disputa. "Mi primo, mi hermano, mi vecino es pandillero y ya vas a ver", es una de las amenazas frecuentes entre los niños que son tomadas por los padres en serio y dejan de enviar a los niños a la escuela por temor, según los vecinos.
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    Aula en el Complejo Educativo Colonia Las Cañas.
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    Niños del Complejo Educativo Colonia Las Cañas juegan a policías y ladrones. 
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    Una maestra de tercer grado del Complejo Educativo Colonia Las Cañas se queda en la escuela al terminar las clases para revisar las tareas de sus alumnos. 
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    Pupitre en un salón de clases en el Complejo Educativo Colonia Las Cañas. Al terminar la jornada, una maestra se apresura a salir de la escuela, mientras afuera la esperan algunas de sus colegas y le piden prisa. "Hay que irse antes de que oscurezca. Aquí es bien peligroso. Sin no fuera por necesidad, no trabajaría en esta escuela", dice la profesora.
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    El conserje del Complejo Educativo Colonia Las Cañas nos abre las puertas antes de abandonar las instalaciones. Siempre anda armado con un machete.
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    Muro en la parroquia San Cristóbal, de Ilopango, frente a la plaza principal de la ciudad. Esta zona está dominada por la pandilla MS-13.
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    Urbanización San Bartolo novena etapa, que según la Policía Nacional Civil es una de las zonas más violentas de Ilopango.
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    Pasaje de la urbanización San Bartolo novena etapa, de Ilopango. En cada pasaje hay pintas de la pandilla Barrio 18. Ellos las llaman "placazos" y no son únicamente una travesura infantil, sino símbolos que representan lo más sagrado que hay en el mundo para los miembros de la pandilla.
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    Pandilleros del Barrio 18 caminan frente a un mural que conmemora a dos de sus miembros asesinados por pandilleros de la MS-13 en la urbanización San Bartolo novena etapa.
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    Uno de los guardaespaldas del alcalde de Ilopango, Salvador Ruano, monta guardia durante una visita del gobernante a la urbanización San Bartolo novena etapa. El alcalde dio declaraciones a la prensa en las que reveló que había recibido amenazas de muerte por su labor en la búsqueda de un municipio libre de violencia de las pandillas.

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    Un pandillero "veterano" en una panadería de la urbanización San Bartolo novena etapa. El alquiler y la compra del horno y herramientas para la panadería los patrocinó el alcalde Ruano a cambio del compromiso de los pandilleros de reducir los delitos que cometen en la zona. Un pandillero que trabajaba en esta panadería fue asesinado por la pandilla contraria poco después de haber sido tomada esta fotografía. En otros tiempos esto hubiera provocado uno o varios asesinatos en repuesta y venganza, pero con la mediación del personal de la alcaldía, no hubo más muertes por el momento.
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    La panadería de la urbanización San Bartolo novena etapa manejada por pandilleros es también un centro de reuniones, sede de una especie de club social donde los que no trabajan llegan a platicar mientras observan a los que están ocupados. Están criando una mascota para que cuide la panadería.
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    En la urbanización La Trinidad, bajo control del Barrio 18, un pandillero saluda a una pandillera que compra en una tienda a la entrada de un pasaje. En esta esquina, los pandilleros pasan el día, alertas por si llega una visita inesperada de la policía o de alguien desconocido que levante sospechas de ser un miembro de la pandilla rival. En la única entrada para carros hacia este sector de Ilopango, hay siempre un par de centinelas.
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    Una niña realiza sus tareas en la sala-comedor de su estrecha casa en la urbanización La Trinidad, dominada por el Barrio 18.
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    Ilopango está lleno de urbanizaciones. Entiéndase bajo ese concepto hileras de casas formales baratas, esas que un empleado puede pagar durante 20 años a un banco. Las empresas que proyectaron estas construcciones y previeron el nivel de ingresos de los compradores diseñaron los pasajes no aptos para que entren carros.
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    Pandilleros del Barrio 18 explican sus tatuajes, su significado y la forma de realizarlos. Niños con uniforme escolar llegan y saludan a los mayores con las señales de las pandillas.
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    "¡Ay de ti, que saqueas y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad bien que nadie contra ti la hizo!", comienza un versículo de la Biblia pintado en un muro de la urbanización La Trinidad, de Ilopango.
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    Camándula de un pandillero del Barrio 18 de la urbanización La Trinidad.
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    Camándula de un pandillero de la MS-13, que estaba trabajando en la construcción de una granja de pollos.
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    Camándulas de un pandillero de la MS-13 el día de la inauguración de la granja de pollos en Dolores Apulo, Ilopango.
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    El 27 de febrero, un grupo de pandilleros, varios de ellos menores de edad, observa la llegada de los invitados al acto de inauguración de la granja de pollos que ellos ayudaron a construir en un barranco en Dolores Apulo, Ilopango.
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    Un pandillero carga una escalera para terminar detalles del techo de la granja de pollos que será administrada por miembros de la MS-13. Un empleado de la alcaldía que ayuda a los jóvenes -la mayoría de ellos adolescentes-a construir dice que al principio de la construcción costaba trabajar con los jóvenes, pues algunos de ellos nunca habían trabajado en algo.
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    Un pandillero de la MS-13 es uno de los trabajadores que se encarga de cuidar, día y noche, a los pollos de engorde donados por la alcaldía. 
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    Una mujer, ataviada con uniforme del Tabernáculo Bíblico Bautista, camina tomada de la mano de un niño al lado de la conocida como Carretera de Oro, cerca de una de las entradas peatonales a la colonia Las Cañas.
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    Un maestro se dirige a dar clases a los alumnos que no pueden llegar a las instalaciones del Complejo Educativo Colonia Las Capas porque el sector donde viven está controlado por el Barrio 18, mientras que el de la escuela por la MS-13. Para que los alumnos de este sector no pierdan sus clases, algunos profesores recogen dinero para pagar el alquiler de una casa en un pasaje, que la han convertido en una especie de anexo de la escuela. Ya han logrado sacar dos promociones de bachilleres de esta manera.
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    En la casa que los maestros pagan con su propio dinero se ha dividido las habitaciones para satisfacer la demanda de los habitantes de esta zona de la colonia Las Cañas. Se imparte la escuela para adultos y el bachillerato. En la imagen está por iniciar una clase de matemática, a la cual han faltado varios de los alumnos.
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    Anochece en la colonia Las Cañas, Ilopango, y en los pasajes, los vecinos salen a platicar. En pequeños negocios de venta de comida típica, en las tiendas, la gente se reúne a conversar y bromear. En las entradas a los pasajes, grupos de jóvenes observan la calle en calidad de vigías.
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Ilopango es parte del proyecto anunciado inicialmente por los promotores de la tregua entre pandillas como Municipios Santuarios. Zona obrera y dormitorio, con 3 mil personas por kilómetro cuadrado, Ilopango está lleno de pequeñas casas enlazadas por pasajes peatonales que nunca esperaron que sus pobladores algún día tuvieran carro. Ilopango vio cómo muchos niños se convirtieron en los pandilleros que hoy avasallan con miedo a los vecinos, mientras la presencia del Estado suele limitarse a una factura por el servicio de agua que periódicamente llega a cada vivienda.
Publicada el 8 de Abril de 2013
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