Wilfredo Salvin es un pesador en la finca San Carlos, de Ataco. Su salario es de 70 dólares la quincena. Su labor consiste en administrar la fuerza de trabajo de los cortadores y pesar en una báscula lo que cada uno de ellos ha recolectado en la jornada. Wilfredo carga flores que fue a comprar a la cercana Laguna Verde, de Apaneca, donde algunos pobladores se dedican a su cultivo. Son para decorar la velación de uno de los cortadores que trabajaba en la finca y que falleció de causas naturales un día antes.
Juan Francisco Mendoza, de 62 años, es uno de los tres trabajadores del tren húmedo, de las pilas de fermentación y lavado de miel, procesos anteriores al secado del grano en el beneficio Los Ausoles de Ahuchapán. Después de que los camiones descargan el fruto traído desde las fincas, se le agrega agua para lavarlo y pasarlo por las máquinas que le quitan la cáscara y la pulpa o mucílago. Luego el grano se pasa a las pilas de fermentación donde pasará 24 horas para eliminar los restos del mucílago que no se separaron mecánicamente. Todo el proceso necesita abundante agua limpia. El beneficiado del café es idéntico a nivel industrial como en el artesanal. Un café de mala calidad pasará por el mismo proceso que el mejor de los cafés del país.