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Our Body: El espectáculo de los cadáveres ambulantes

María Luz Nóchez y Élmer L. Menjívar / Fotos de José Carlos Reyes
El Faro / Publicado el 26 de Marzo de 2013
Lady Gaga los quiere en su show, los gobiernos de Francia e Italia no los quieren en su suelo, la iglesia salvadoreña habla de una experiencia enriquecedora, unos bioéticos denuncian morbo comercial y el Ministerio de Salud de El Salvador dice que es ciencia y arte. Todos hablan sobre una delegación de cadáveres que exhiben los últimos rincones de nuestro cuerpo y que ha sido vista por 13 mil salvadoreños que pagaron 11.25 dólares en la taquilla.

La fascinación de conocer las interioridades del cuerpo humano en tercera dimensión y "en vivo" ha acaparado titulares en todo el mundo con el paso por 26 países de Bodies: the exhibition. Esta especie de museo itinerante abrió en El Salvador con la filial "Our body: el universo dentro” el 5 de febrero: una delegación de 15 cuerpos y un aproximado de 200 órganos que desde hace mes y medio ha visto desfilar a 300 personas por día en una sala provisional montada en el centro comercial Multiplaza. El precio total de cada boleto es de 11 dólares con 25 centavos. Los organizadores apelan a un evidente interés científico y pedagógico. Sin embargo, la muestra también está atada a un dilema ético mientras se intentan mantener en voz baja las preguntas detonantes: ¿Cuál es la procedencia de la materia prima de esta obra? ¿De dónde vienen estos cadáveres?

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La exposición de cuerpos humanos y órganos reales es apta para todo público y pretende que los visitantes entiendan el cuerpo como un todo.

El centro comercial ha montado una sala provisional exclusiva para esta exhibición que permanecerá abierta al público hasta el 6 de abril. Al entrar hay todo tipo de advertencias y explicaciones. Dice en un cartel que no se pueden tomar fotos ni video y piden guardar silencio por respeto. "Los huesos humanos son 25% agua", dice, a propósito, otro cartel firmado por una marca de agua embotellada, una de las patrocinadoras. En otros carteles hay reseñas históricas de los avances de la medicina en la exploración y conocimiento del cuerpo humano. Citas de científicos, políticos y religiosos que van desde Albert Einstein, pasando por la madre Teresa de Calcuta, hasta Mahatma Gandhi y Juan Pablo II orientan a la reflexión sobre la importancia de conocer la naturaleza humana. En la pared principal de una de las salas están escritas 11 frases de 11 diferentes religiones en las que se hace constar una suerte de aprobación de la práctica de donación de órganos con afanes médicos y científicos. Hay matices, pero el mensaje queda claro. 

El recorrido es amenizado por música new age y siempre es vigilado por personal de seguridad y guiado por estudiantes de medicina que van dando lecciones exprés de anatomía a los nutridos grupos de visitantes. El tema de las fotos, al parecer, es relativo. "No se puede posar con el cadáver", advierte uno de los vigilantes a un visitante que se prestaba a hacerlo, "solo al cadáver le puede tomar fotos", le explica. Sin embargo, al final del recorrido hay un set en el que está el cadáver que protagoniza los afiches en donde, si se paga cierta cantidad, sí se puede tomar una foto posando con él teniendo de fondo un banner lleno de logotipos, como los que vemos en las alfombras rojas de los eventos del jet set. Ahí hay también un quiosco en el que se pueden comprar tazas, camisas, gorras, pulseras y otras piezas de merchandising.      

Pero el gran atractivo de la exhibición ha sido el traspaso de la imagen bidimensional de los libros de anatomía a cuerpos humanos reales presentes, espectacularmente mostrados en todas sus dimensiones. El recorrido inicia con partes del cuerpo humano, como huesos, músculos, venas y arterias. Poco a poco avanza hacia estructuras más complejas, como los sistemas respiratorio y circulatorio completos. Todos los elementos están conservados a través del método de plastinación. En la entrada de la sección donde se exhiben fetos y recién nacidos un cartel advierte que lo que verá puede afectar la sensibilidad de algunas personas. Adentro, los estudiantes de medicina se apresuran a explicar que todos los fetos provienen de abortos espontáneos a causa de malformaciones. El trayecto completo ofrece una experiencia que hasta ahora había sido exclusiva de los profesionales de la medicina, la anatomía y la biología.

La técnica, la estética y la ética

La técnica de conservación de los cuerpos se remonta a 1977 y fue patentada por el científico alemán Gunther von Hagens —"Dr. Muerte" para algunos, o el nuevo "Dr. Frankenstein" para otros—, mientras trabajaba como colaborador científico del Instituto de Anatomía y Biología en Heidelberg. El proceso consiste en remover el agua y la grasa con acetona para luego sustituirlo por resinas elásticas de silicona, poliéster y resina epoxi. Una vez que perfeccionó la técnica y logró plastinizar el primer cuerpo en 1990, von Hagens procedió a montar en 1995 la versión original de esta exhibición que conmocionó de distintas maneras a los espectadores. Diez años después de su inauguración, la firma estadounidense Premier Exhibitions montó su propia muestra en colaboración con Sui Hongjin, antiguo director general de las operaciones de von Hagens

A diferencia de la muestra que alberga Multiplaza, los cuerpos del científico alemán, quien además se ha autoproclamado artista, son manipulados para adoptar distintas poses, que van desde un discóbolo hasta una mujer embarazada descansando de costado como presumiendo su embarazo. El punto común entre ambas exhibiciones es la falta de precisión respecto al origen de los cadáveres. Tanto von Hagens como Premier sostienen que los cuerpos fueron donados por la policía de la República Popular de China a las facultades de Medicina de ese país, y que todos los cuerpos son de gente fallecida por causas naturales, pero no se aporta la descripción de la enfermedad que les causó la muerte. También coinciden en mantener anónima la identidad de quien ahora posa eternamente exhibiendo su anatomía, por respeto a quien fueron en vida.

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Los órganos que forman parte de la exhibición han sufrido enfermedades o traumas. En primer plano la vista anterior de los pulmones y corazón.

Son varias las aristas polémicas de este espectáculo. Según la Declaración de Helsinki para que la posesión y utilización de los cadáveres cumpla con los principios éticos, el sujeto de estudio debe dar su consentimiento informado. Este proceso debe cumplir con tres normas: en primer lugar, el paciente debe integrarse al procedimiento de forma voluntaria, bajo ningún tipo de amenazas o coacción; en segundo lugar, tiene que expresar su entendimiento para el que serán luego utilizados sus restos. Esto implica que sepa para qué fin específico está donando su cuerpo; y por último, debe de suscribir un documento legal y público que respalda su decisión con total libertad.

El lugar de procedencia de los cadáveres también agrega a la polémica. En 2006, el periodista David Barboza, corresponsal en Shangai de The New York Times, recorrió la zona industrial de Dalian, una ciudad costera de China, y publicó un reportaje –traducido en el periódico español El País– basado en sus investigaciones que muestran un proceso de adquisición de cadáveres que no se caracteriza por la transparencia. “Gracias a la escasa supervisión oficial, la abundancia de mano de obra barata de las facultades de Medicina y el fácil acceso a cadáveres y órganos —que parecen proceder, sobre todo, de China y Europa—, en los últimos años se han abierto al menos 10 fábricas de cuerpos. Estas empresas reciben encargos constantes con destino a exposiciones y envían cuerpos a Japón, Corea del Sur y Estados Unidos”, publicó Barboza, anunciando la aparición de una nueva minindustria siniestra y sobre todo clandestina. "En China no es fácil aclarar quién se dedica a este negocio ni de dónde proceden los cuerpos", anota el periodista. 

Es esta legalidad, precisamente, la que la firma Premier exhibitions no ha podido demostrar y por lo que ha tenido que retirar sus muestras en París (Francia) y en Turín (Italia). A partir de estos inconvenientes, la empresa ha colgado en su página web una renuncia con la que pretenden desligarse de los señalamientos éticos que piden una aclaración de quiénes son los cadáveres que presentan en su exhibición: "Premier no puede verificar que los restos humanos que está viendo no son los de las personas que fueron encarceladas en prisiones chinas".

José Roberto Fernández es médico internista, posee una maestría en Bioética y es miembro fundador de la Asociación de Bioética de El Salvador, opina que pasar por alto los cuestionamientos y la medidas tomadas por gobiernos europeos es un retroceso en el entendimiento de la bioética en el país. Fernández reclama a los organizadores que escuden la utilización de cadáveres con fines de lucro bajo en el argumento que se trata de interés científico y educativo. "Es comercial. Una buena cantidad de gente no lo va a ver por ser científico, lo va a ver por morbosidad. Lo científico es una manera de suavizar un poco las cosas, incluso algunos lo miran como arte, pero en Bioética el fin no justifica los medios".

La contraparte estatal de la ONG en la que milita Fernández es la Comisión Nacional de Bioética, un ente consultivo del Ministerio de Salud. Pablo Benítez, secretario de la comisión, declaró el 25 de febrero a este periódico que no emitirían un pronunciamiento sobre la exposición, "porque no consideramos que sea un problema nacional que afecte la vida o la salud de la población salvadoreña y que amerite abandonar nuestra agenda de trabajo ya definida", que incluye, según detalló, la reflexión desde la bioética sobre legislación contra la interrupción del embarazo por causas médicas, trasplante de órganos y biobancos.

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Secciones del cuerpo humano con corte frontal hechos con láser y preservados en placas.

La producción local de la exhibición tiene un médico como coordinador, el doctor Roswald Argueta, quien trabaja en el staff de acreditación de medios de Two Shows. Argueta es tajante al asegurar que si no se tratara de algo legal no solo no hubiera entrado al país, sino que tampoco podría replicarse en otros países. El argumento de Argueta convenció al Ministerio de Salud y al Ministerio de Educación, instancias que dieron su aval, incluso fue la ministra de salud, María Isabel Rodríguez, quien inauguró la muestra el 5 de febrero recién pasado.

También la iglesia católica se sumó al entusiasmo por la exposición de cadáveres. En una de las paredes de la sala de exhibición está a la vista de los visitantes una carta suscrita por el Arzobispado de San Salvador, en la que monseñor Rafael Urrutia expresa su anhelo de que los visitantes salgan de la sala después de haber vivido una "experiencia enriquecedora".

El público asistente desconoce las polémicas y las consideraciones éticas que el uso comercial de estos cuerpos pudiera suponer, y se dedican a apreciar con fascinación la presentación de cuerpos y órganos organizada en 8 salas. Para Socorro Durán, por ejemplo, atender a la exhibición es una “oportunidad imperdible para apreciar las maravillas y la perfección del cuerpo creado por Dios”. Durán es maestra de educación básica en el Centro Escolar Cantón San Diego, en La Libertad, y decidió visitar la muestra antes de llevar a sus estudiantes a realizar el recorrido.

La plastinización permite producir esculturas con material biológico real que ofrece una mirada realista a las entrañas humanas.

La plastinización permite producir esculturas con material biológico real que ofrece una mirada realista a las entrañas humanas.

Hsuan L. Hsu y Martha Lincoln, en el ensayo Biopower, Bodies. the Exhibition, and the Spectacle of Public Health [PDF], abordan el concepto de la "magnanimidad" como reacción ante la exposición. Se trata de una explicación teórica del psicoanalista Jacques Lacan que formula que un niño al reconocerse a sí mismo a través de un espejo experimenta fascinación, grandeza y elevación del ánimo, se siente, pues, magnánimo. Según los autores del ensayo, la exposición hace uso de una serie de estrategias visuales que predisponen a los espectadores a identificarse con cuerpos humanos muertos pero especialmente idealizados y posando de tal forma que hay una empatía inmediata: "La figura esbelta, musculosa y proporcionada en exhibición, ofrece precisamente esa identidad mediada por la empatía ante las prácticas deportivas y de ocio”.

En una crónica publicada por la revista Cultural Mamajuana, a propósito de la exhibición Bodies en Nueva York, la artista e investigadora del Departamento de Historia del Arte, Tatiana Abellán Aguilar, se pregunta "¿Es a esto a lo que se refería Epicuro cuando nos decía que la muerte no debe importarle al hombre?". La pregunta vale la pena cuando en El Salvador, un país en que se considera un logro que solo haya 5 muertos por violencia al día, miles de personas desfilan frente a un espectáculo protagonizado por cadáveres que posan como si aún estuvieran vivos, un espectáculo con un innegable componente educativo que no sortea la polémica y resulta tan fascinante y tan extravagante que la cantante estadounidense Lady Gaga declaró que le "encantaría" incluir a los cuerpos plastinizados en sus conciertosPor el momento, el escenario de estos actores anónimos e inertes es un limbo entre la ciencia, la estética y la ética. 

La técnica permite manipular los cadáveres para adoptar posiciones atléticas o cotidianas. Este es el cuerpo con el que, si paga, puede posar para sus fotos de recuerdo.

La técnica permite manipular los cadáveres para adoptar posiciones atléticas o cotidianas. Este es el cuerpo con el que, si paga, puede posar para sus fotos de recuerdo.

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