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“Estamos encaminados a una crisis fiscal por la falta de sanidad histórica y presente'

Roberto Rubio inicia esta conversación dejando clara de entrada su perspectiva apocalíptica sobre las finanzas del país:  ve en el ambiente la palabra 'bancarrota' o prevee un escenario sin opciones, donde al estado no le quede otra que desdolarizar y comenzar a imprimir moneda aún a riesgo de disparar la inflación. Sin embargo, aún cree que hay antídotos posibles: habla de la necesidad de una reforma fiscal destinada al consumo, sin que pase necesariamente por aumentar el IVA: propone cobrar un 5% por cada llamada hecha de celular, o gravar ciertas lineas de productos específicas.

Lunes, 18 de febrero de 2013
Gabriel Labrador

¿Qué nota le pone a la sanidad de las finanzas públicas en una escala de 0 a 10, donde 0 es pésimo y 10 es excelente?
Creo que estamos en un 2.

¡2! ¿Por qué?
Tú tienes varias etapas: siempre trabajas con déficit fiscal porque estos países no tienen suficientes ingresos… tú puedes convivir con ello. Puedes convivir también con cierta insolvencia fiscal, así que empiezas a tener problemas para responder a los compromisos financieros y eso se empieza a manifestar en el balance primario, que es donde queda evidenciado cuando un país ha dejado de pagar los intereses de sus responsabilidades financieras. Por ejemplo, digamos que en las cuentas de la casa hay un déficit de 100 dólares, de los cuales 90 son los que das mes a mes para pagar un préstamo. Pero el hecho de que ahora el déficit no sea de 90 sino de 100 dólares es porque no solo has dejado de pagar el préstamo, sino también los intereses de esa deuda. Y así, esa deuda se va acumulando porque es un problema de solvencia y eso no cambiará a menos que recibas un ingreso extraordinario. Muchas calificadoras de riesgo ven el comportamiento del balance primario. Pero el gobierno no solo ha dejado de pagar los gastos de funcionamiento, sino que también la planilla la ha podido erogar con serios retrasos. Esas son señales de problemas de caja fiscal.

¿Hasta cuándo un retraso así es normal?
Es que son normales porque para eso está justamente el uso de las Letras del Tesoro, porque cuando por ejemplo en un mes te das cuenta de que te hará falta dinero porque los impuestos de los contribuyentes no han caído, emites unas Letes. Esos títulos son comprados por particulares y con ese dinero vas y haces frente a tus necesidades y ya en un plazo máximo de un año los pagas. El uso de ese mecanismo es normal, pero cuando tú estás recurriendo constantemente a él quiere decir que algo está fallando. El problema es el “roll over”, que es como se conoce al método con el cual el pago de Letes se posterga año con año y al final del quinquenio presidencial se cancela solo gracias a la emisión de una nueva deuda de largo plazo. Pides un préstamo de largo plazo, pagas las Letes y te quedas pagando esa nueva deuda. El asunto es que este gobierno se ha visto obligado a hacer el “roll over” cada uno de los tres años que lleva. En tres años la deuda de Letes subió a los 800 millones, y al paso que vamos es posible que lo tengamos que hacer de nuevo. Creo que el gobierno ha hecho un ejercicio contable para que no aparezca alto el déficit de las finanzas públicas y por eso tiró la deuda de Letes para el siguiente año. Hoy en día, entiendo que anda por 280 millones la deuda que tiene el Ministerio de Hacienda con los distintos ministerios, hay cosas que no les pagaron.

A su juicio, ¿cuáles son los indicadores que dejan saber que las finanzas de un país están poco sanas?
Uno de los indicadores clave es el balance primario: ahí está retratado tu déficit. ¿Qué alternativa tienes? O aumentas los ingresos o reduces los gastos. ¿Y qué es lo que se ha hecho aquí? Has aumentado un poco los ingresos con reformas no tan profundas, pero no has bajado suficientemente los gastos, ¿así que cómo haces para enfrentar el déficit? Con deuda. Pero ese es el resultado de aplicar un uso privilegiado para enfrentar los problemas de liquidez porque no se les ha querido enfrentar con reformas fiscales que te restrinjan los gastos o te fortalezcan los ingresos.

¿Está El Salvador en el camino a la bancarrota?
Ese término es fuerte, pero yo diría que vamos encaminados a ella debido a la falta de sanidad estructural, histórica también y presente por la mala gestión actual, estamos encaminados a una crisis fiscal que todavía es corregible. Las luces rojas se han encendido, la crisis fiscal en ciernes aún se puede enfrentar: los 800 millones que le prestaron al gobierno le dan un respiro. Si la Asamblea no se los hubiera aprobado, posiblemente hubiera entrado en crisis fiscal, que quiere decir que no solo no va a tener cómo pagarle a los empleados en agosto, sino tampoco en diciembre. Tú puedes pagar con cierto retraso, pero cuando no puedes pagarle a nadie, se vuelve problemático.

Hasta ahora solo ha mencionado un indicador: el balance primario. ¿Qué otros indicadores hay que observar para medir la salud de las finanzas?
La tasa de crecimiento: cuando el crecimiento económico es pobre, las finanzas son pobres. Cuando tú estás en una situación delicada, el bajo crecimiento es fatal. ¿Cómo se puede dar salida a ese camino a la crisis? Aumentando impuestos y reduciendo el gasto. Lo primero tiene un inconveniente: que en un momento en el que la economía no crezca no vas a sacar mucho. Lo segundo sí se puede lograr, sobre todo si se reduce la corrupción, porque en realidad el margen de reducción es mínimo debido a la buena cantidad de gastos rígidos que hay: pagar el Fondo para el Desarrollo (Fodes), pagar el 6 % del presupuesto general a la Corte Suprema, pagar la planilla de todos los meses... el margen no es tan amplio, a menos que empecés a despedir gente. ¿Donde podés cortar gastos? Ciertamente en los gastos superfluos y la corrupción. Por ejemplo, lo que ustedes sacaron de la presa El Chaparral. ¿Cuánto nos ha costado una obra que ni siquiera tenemos? ¿Y la Diego de Holguín cuánto costó? Estamos hablando de varios millones. Si los márgenes son estrechos para reducir gasto, solo hay que tener cuidado, porque si recortás gastos en áreas sensibles, podés desestimular la inversión pública. La salida de este círculo vicioso precisamente es el crecimiento.

Desde la segunda mitad de la década de los 90 el crecimiento económico comenzó a caer. ¿Cuáles son los grandes desaciertos cometidos por los gobiernos a los cuales se les podría atribuir el bajo crecimiento económico?
Uno, se desaprovechó una oportunidad histórica en el Puerto de Cutuco. La dolarización está entre sí y no, porque tiene ventajas y desventajas, y no se puede ser absoluto aunque ahora está resultando ser un desacierto, porque no hubo políticas que la acompañaran y que permitieran que la dolarización también expusiera su lado positivo.

¿La dolarización es reversible?
Puede haber dos razones: la dolarización forzada o la buscada, y creo que estamos más cerca de la forzada. Tú tienes una piscina donde está la masa monetaria, donde están todos tus dólares: es la piscina de la economía. ¿Cómo se llena la piscina? Con dinero que entra por exportaciones, las remesas, los créditos, la gente que trae dinero, el narco, todo eso entra en la piscina, pero también tiene salidas: tenés que pagar intereses por el dinero que entró, tenés que pagar los préstamos, tenés que pagar las importaciones, tenés gente que saca su dinero del país, tenés inversiones que se hacen fuera. De repente, cuando las remesas se ocupan en comprar productos importados, parte de ese dinero regresa de donde vino, de los Estados Unidos, y cuando está saliendo más de lo que está entrando, la piscina va quedándose vacía. La única manera de mantener la dolarización es si hay dólares suficientes. Si seguimos así, gastando más de lo que producimos, si seguimos importando más de lo que exportamos, si seguimos endeudándonos más de lo que debemos, la piscina se va a ir secando poco a poco, y ya ahí ya no es sostenible. Si de pronto falta dinero para pagar el subsidio al transporte, por ejemplo, podrás imprimir dinero y te vas endeudando con monedas, pero entonces viene el riesgo de la inflación.

¿Qué piensa de las privatizaciones en general?
No es la privatización la mala, sino la manera en cómo se hizo en algunos casos, como en el de la banca. No se debió haber hecho de la forma en la que se hizo, concentrada, quedó excesivamente concentrada. Quedó poca entrada a la inversión extranjera al principio, era demasiado concentrado el sector. Igual, fue un error que desapareciera la banca de desarrollo, aunque lo que aminoró el impacto fue el surgimiento de estas cooperativas y federaciones de crédito. En cuanto a la privatización de la energía: haber creado esas empresas dis que privadas con fondos públicos no fue una medida adecuada. Pudo haberse creado con buena intención, a lo mejor se quería que la CEL no pagara el doble de impuestos y que los asumiera la INE. Pudo haber sido una buena intención pero los pícaros dijeron 'Qué bonito está esto'. En realidad eso funciona para gente sana, pero lo usó gente que no lo era, porque fue utilizada como una manera de ocultar las ganancias y usarlas. Igual ocurrió con La Geo. Otro desacierto fue haber pensado que el mercado iba a resolver los problemas y que las importaciones iban a sustituir la producción. Eso nos afectó la seguridad alimentaria.

¿En comparación con el gobierno anterior, las finanzas están mejor o peor?
Estamos peor, porque antes no había esos problemas de caja.

¿Pero no era ya evidente antes?
No, lo que era evidente era que íbamos en una tendencia que nos llevaría a este punto. Era evidente, incluso en 2004 o 2005, cuando como funcionario del PNUD Carlos Acevedo decía que a ese ritmo las finanzas no eran sostenibles. Ya varios decíamos que no eran sostenibles. Se venía aumentando la brecha del déficit, se venía contratando deuda para pagar deuda, se venía usando más gasto corriente, abriendo más la brecha entre gasto corriente y gasto de capital. Todo eso fue deteriorando las finanzas públicas, pero no había problemas de caja, y como te digo, esos desajustes se enfrentaban con Letes y a los siete años se convertiría en deuda de largo plazo, y así comenzó a crecer la bola de nieve. Ahora llegamos al punto que tenés que ir acortando la emisión de Letes, hay que pagar más caro por las Letes y entonces estás en una situación donde ya te alcanzó los manejos de la caja. El retraso en el pago ya no es ocasional. El retraso es ya casi permanente.

Pero en el pasado, por ejemplo, el desabastecimiento en los hospitales era ya cotidiano.
El presupuesto del país se supone que recoge todo lo que necesitan los ministerios, incluyendo el de Salud. El problema es que para que aprueben el presupuesto los diputados, el plan de gastos debe estar equilibrado, según la ley. Entonces, antes se metían más ingresos y se reportaban menos gastos. En el camino te encontraste con que no era cierto, como lo que ha pasado ahora, que el Estado solo puso 100 dólares de devoluciones del impuesto de renta o 100 dólares de subsidio.

¿Pero poner esas cifras no era habitual?
Sí, pero no a esa magnitud tan evidente. Siempre se ha escondido en los presupuestos -porque se cocinan-, es un juego contable para que te aparezca equilibrado.

¿El Salvador debe aumentar la recaudación tributaria?
Sí, claro, es baja.

¿En cuánto debe aumentarse?
Las metas es por lo menos llegar al 17 % del PIB. Y si uno se vuelve exigente, como en los países del norte, pediríamos un 20 %, pero llegar a eso está difícil.

¿Y para lograr eso hay que subir el IVA o volver progresivo el impuesto a la renta?
Hay muchos caminos, pero, ¿qué es lo que tenés aquí en este país? ¿Dónde se mueve el dinero? En el consumo, somos un país consumista. Conciertos, movimiento de vehículos, electrodomésticos, importaciones... este país, en medio de la crisis, va a restaurantes, centros comerciales llenos. Ya no hay vehículos 2012, va a venir Marc Anthony y se va a llenar. A saber qué pasa porque se supone que esta es una economía que no crece, que no hay inversión. Entonces, justamente donde se puede capturar dinero es en ese tipo de impuestos. Segundo, impuestos de lujo, o sea, un país en austeridad no puede darse el lujo de no poner impuesto a las importaciones de lujo, a los yates, a los carros. Si usted tiene capacidad para pagar 50 mil dólares, bien puede pagar 60 mil o 70 mil por los seis cilindros del vehículo. También puede revisarse los impuestos a los vehículos usados para que no se cobre según la factura presentada, sino según el modelo y año del vehículo según una lista ya elaborada. También podría impulsarse un impuesto a la telefonía: o sea, aquí, no sé cuál es el porcentaje pero un 60 % o 70 % de la población tiene celular, hablo de telefonía móvil, la cual se ha extendido por todo el país y es notable el gasto, y en muchos casos es para usos poco urgentes. Exagero pero es casi parte de la canasta básica. Si nosotros tasáramos con un 5 % a las llamadas de consumo de celular podríamos recaudar entre 70 y 90 millones de dólares. Debería haber también ciertos impuestos que son proactivos: a veces el empresario no quiere escuchar impuestos como que todos fueran negativos, pero están los proactivos, que son los que se imponen a un producto determinado o a una línea de productos, y su recaudación se destina a un rubro determinado o para el fomento de una producción específica. Hay que tener imaginación, hay márgenes, pues, para hacer una reforma fiscal. De hecho, la de 2005 iba muy enfocada al control, nada de aumento de impuestos. Para ello puede crearse un sistema para que Hacienda pueda revisar cuentas bancarias y detectar movimientos sospechosos.

¿Qué tan cierto es que necesariamente quienes padecen los tiempos de vacas flacas son siempre los más pobres?
Los que tienen menos mecanismos de defensa. Por ejemplo, el que tiene un trabajo informal, el golpe que recibirá es que venderá menos. Pero el de capa media, que depende de su trabajo, no tiene mecanismo de defensa como para de repente salir a vender a la calle. A todos los golpea, pero yo no me atrevo a decir de forma absoluta que a los más pobres, porque también afecta a las capas medias.

Mantener los subsidios focalizados en la población más pobre y ayudas directas a sectores específicos de la población, ¿es una medida que soluciona problemas o que los empeora?
Depende de si cumple con lo siguiente: uno, si son temporales; dos, que estén bien enfocados e implementados; y tres, que lleguen a donde deben llegar. El gobierno puede subsidiar un programa de formación para una entidad productiva, pero esta debe ser temporal. Los subsidios son buenos y siempre van a afectar las arcas del Estado, aunque algunos subsidios, en la medida en que generan algún empleo o un crecimiento, pueden retornar vía impuestos. En momentos de crisis, los subsidios que van al sector más pobre, aunque sea regalado, no está mal porque ahí hay un tema ético. El actual gobierno tiene subsidios en los que hay un impacto social, como el Programa de Atención Temporal al Ingreso (PATI) o el programa de transferencias condicionadas, que condicionan a que haya cierta reacción como ir al médico, ir a la escuela, etcétera. Ahora, cuando hay subsidios mal empleados como el gas, cuando el subsidio a la electricidad te cubre sectores que sí tienen posibilidades de pagar, entonces se vuelven un derroche, un gasto del Estado. O cuando haces un subsidio totalmente distorsionador como sucede con el del transporte: el gobierno está subsidiando un mal servicio.

¿Cuánta razón hay en el argumento de que la economía salvadoreña no crece porque los empresarios salvadoreños no invierten localmente de manera suficiente?
No crece por varias razones, así que decir que es por la falta de inversión local es un simplismo. Lo que hay que preguntarse es por qué no invierten acá.

¿Usted ve diferencia entre El Salvador y otros países en ese sentido? ¿Por qué la inversión extranjera directa prefiere otros destinos?
Primero, porque en otros países tienen más claro a dónde van. Panamá tiene claro a dónde va: a los servicios y el Canal; Costa Rica tiene claro a dónde va: el turismo verde y la maquila de alta tecnología; Honduras, con sus ciudades no se qué... Hay más claro para dónde ir. Y a El Salvador no le han ayudado últimamente las calificaciones de riesgo, porque los países evalúan dónde meter su dinero, y ven el ránking de los países. Tercero, hay países que están atrayendo más que el nuestro. Cuarto, aquí la inversión extranjera tiene contactos, radares, con las empresas internas y estos dan resúmenes, impresiones, noticias de la tensa situación entre el sector público y el sector privado. Quinto, la inseguridad jurídica o los pleitos puntuales que se han dado con la inversión extranjera.

¿Es válido afirmar que los impuestos elevados en un país ahuyentan la inversión de capital extranjero?
No. Lo que sí es posible es que tenga costos más altos. Por ejemplo, nosotros tenemos costos más altos en seguridad que en Nicaragua, Costa Rica o en Panamá, adicional de los costos de operación normal. Este país tiene buena infraestructura, pero no se ve la apuesta clara y se ve el pleito que provoca inseguridad jurídica permanentemente.

Póngale una nota. En una escala de 0 a 10, donde 0 es nulo, y 10 es total, ¿cuán manejable es la deuda externa salvadoreña?
4 o 5 . Lo digo básicamente por nuestra dudosa solvencia fiscal creciente. Si me preguntas si es manejable, yo digo que sí, que todavía se puede, porque el gobierno acaba de emitir 800 millones de dólares en deuda y si quiere, para sobrevivir, puede hacer otra emisión. Claro, la emisión que venga va a tener que pagarse bien cara, pero ya le habrá tirado la pelota al siguiente presidente.

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