Las niñas a quienes llaman señoras

  • Foto: Mauro Arias
    Una mariposa calienta sus alas en la pared del pabellón del Centro Infantil de Protección Inmediata (CIPI) para madres niñas y adolescentes. En este lugar se alberga provisionalmente a las menores de edad abandonadas o aquellas cuyo ambiente familiar, según el Estado y sus instituciones, constituye un riesgo de que sean maltratadas física y sicológicamente. El CIPI tiene una infraestructura construida para evitar fugas, ya que muchas internas, que no son conscientes de su situación de víctimas, intentan volver a sus lugares de origen e incluso con quienes las violaron.
  • Foto: Mauro Arias
    María (nombre ficticio),  de 16 años de edad, es una de las pupilas del Estado salvadoreño albergadas en el CIPI.  Desde los ocho años, y durante los cinco siguientes, fue violada continuamente por su padrastro. Acostumbrada a una vida de abandono y abusos, el coqueteo por parte de su hermano mayor le pareció a ella un oasis de amor y afecto del cual no quiere apartarse y por el cual ha salido embarazada. Cuando visitó Ciudad Mujer para buscar ayuda profesional médica, reveló el incesto, por lo que una jueza ordenó que la adolescente entrara bajo un régimen de protección del Estado.
  • Foto: Mauro Arias
    Madres adolescentes bajo protección del CIPI miran la televisión en el dormitorio colectivo del centro. Las autoridades encargadas de ellas procuran que no permanezcan mucho tiempo en este lugar. Se considera que siempre es mejor estar bajo cuidado de algún pariente o que regresen al seno familiar cuando las condiciones han mejorado. Pero varias de ellas pasan meses sin salir. Durante 2011, el Instituto de Medicina Legal atendió 343 casos de violaciones a mujeres. 264  fueron niñas entre los 6 y los 18 años. No todos los casos de violación terminan en embarazo, pero se considera que hay un subregistro debido a que no todos son denunciados por vergüenza o temor a represalias.
  • Foto: Mauro Arias
    Madres adolescentes en el CIPI atienden a sus hijos antes de empezar una terapia que consiste en enseñarles trucos de cosmetología para pasar el tiempo entretenidas y para que las jóvenes, muchas de ellas con autoestima muy baja por su historial de abandono y abusos, aprendan a sentirse bellas. En el momento de la visita había 17 menores de edad, pero a veces se supera la veintena de albergadas.
  • Foto: Mauro Arias
    Mientras su mamá juega con otros niños, este bebé permanece dormido en el dormitorio compartido del ISNA. Los niños producto de un embarazo no deseado tienden a ser rechazados. Cuando la madre crece y madura, encuentra a veces una pareja que generalmente no acepta del todo al menor de edad, lo que genera un sentimiento de rechazo.
  • Foto: Mauro Arias
    Pequeños obsequios decorados con rosas artificiales son parte de los incentivos que las enfermeras de la Unidad de Salud del Puerto de La Libertad preparan para las participantes del Club de Madres Adolescentes, una iniciativa promocionada por la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de Salud. El programa funciona desde hace un año en algunos centros de salud en El Salvador. Como no existe un fondo para la compra de estos obsequios, las enfermeras y médicos hacen una colecta para costearlos de sus bolsillos.
  • Foto: Mauro Arias
    Catherin, de 13 años de edad, amamanta a su hijo mientras espera el inicio de la capacitación en maternidad en el Club de Madres Adolescentes en la Unidad de Salud del Puerto de La Libertad. Catherin ha pasado por varios problemas en su vida, a pesar de su corta edad. Fue criada únicamente por su madre. Viven en un cantón de La Libertad, en una casa donada por la organización Plan para familias de escasos recursos. Fue embarazada por un conductor de camiones, de 22 años, que le pidió hacer una prueba de ADN a Catherin porque al inicio no quería aceptar su paternidad. Fue expulsada de su casa por su madre que, con el tiempo, la perdonó.
  • Foto: Mauro Arias
    Una veintena de adolescentes embarazadas y adolescentes ya con hijos participan de una de las charlas del programa de Club de Adolescentes en la Unidad de Salud del Puerto de La Libertad. Según la experiencia del personal de la Unidad de Salud, todas las adolescentes embarazadas tienen algún tipo de problema social derivado de su embarazo o un historial de maltrato en su familia.
  • Foto: Mauro Arias
    Un muñeco que es utilizado en el Club de Adolescentes Embarazadas como modelo para enseñar técnicas de cuidado de un bebé, permanece sobre un estante de la Unidad de Salud del Puerto de La Libertad. En 2011, más de 1,100 adolescentes de entre 10 y 14 años dieron a luz en la red hospitalaria salvadoreña.
  • Foto: Mauro Arias

    "Cuando me veo al espejo me doy cuenta cuánto he envejecido. Estoy toda demacrada." Lidia (nombre ficticio), a sus 13 años fue seducida por un hombre de 42 años que tenía ya una familia con cinco hijos. Sus avances e insinuaciones le causaban repulsión al inicio, pero poco a poco el hombre fue ganando terreno hasta llegar a convertirla en su amante. Cuando la embarazó, la reacción de sus padres fue echarla de la casa. Su padre se sentía avergonzado por las burlas de sus amigos. Luego aceptaron el embarazo pero trataron de demandar al padre del bebé. Con el paso del tiempo, los padres desistieron de la demanda. 

  • Foto: Mauro Arias
    Flores de platanillo son parte de la jardinería del Hospital Nacional San Rafael. Este es uno de los pocos donde se ejecuta el programa Atención Integral a la Adolescencia del Ministerio de Salud. Parte del programa incluye la realización de visitas guiadas por las instalaciones del hospital para adolescentes embarazadas provenientes de todo el departamento de La Libertad. El objetivo es que las jóvenes madres busquen la mejor atención posible para su parto y no lo realicen en las unidades de salud ni con asistencia de parteras. Sucede que, a veces, la pareja mayor de edad de una adolescente embarazada no permite que esta visite al médico por temor a una demanda por abuso de menor.
  • Foto: Mauro Arias
    Una menor de edad se dirige a realizar el recorrido de la pasantía para adolescentes en el Hospital Nacional San Rafael, a finales de noviembre de 2012. Ella, junto a 14 jovencitas, llegaron del cantón Los Sitios, de Talnique, La Libertad. Las adolescentes reciben capacitaciones sobre la maternidad, donde una ginecóloga trata de botar todos los mitos que existen a nivel popular sobre el embarazo, el parto y el posparto. También reciben educación odontológica, nutricional y consejería sicológica sobre autoconfianza y la creación de un plan de vida.
  • Foto: Mauro Arias
    Esperanza es una adolescente de 17 años que participa con otras adolescentes embarazadas en un programa de capacitación sobre maternidad en el Hospital Nacional San Rafael, de Santa Tecla. En el departamento de La Libertad, el 24 % de jovencitas entre 10 y 19 años no ha realizado ningún tipo de estudios.
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    Un grupo de 14 adolescentes embarazadas provenientes del cantón El Sitio, de Talnique, La Libertad, es guiado por la ginecóloga Cecilia Cerón, durante su visita al Hospital San Rafael, en Santa Tecla, en noviembre pasado. En 2011 asistieron 127 personas a las visitas guiadas, provenientes de 23 unidades de salud de La Libertad.
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    Una adolescente de 14 años espera la dilatación de su cuello uterino durante la primera etapa de trabajo de parto en el Hospital Nacional San Rafael, de Santa Tecla. El hospital atendió 1,767 partos de adolescentes el año 2011. 181 de ellos fueron de niñas entre 10 y 14 años. Para el 14 % del total de adolescentes, se trató de su segundo parto.
  • Foto: Mauro Arias
    Una adolescente de 15 años se mantiene en pie mientras realiza labores de parto en el Hospital Nacional San Rafael. Entre el año 2005 y el 2011, este hospital atendió más de 11,000 partos de adolescentes. Dado el porcentaje de menores de edad que sufren violencia sexual en El Salvador, no es raro que lleguen casos de embarazos producto de una violación. En el hospital no existe un protocolo preciso para detectar esos casos. Todo queda a discreción de la intuición de los médicos y enfermeras. Frente a una sospecha, el personal procede a notificarla a la Fiscalía y ahí termina su responsabilidad. Pero la Fiscalía no actúa si no existe una denuncia y la ley Lepina obliga a todo personal de salud a denunciar los casos de abuso sexual en menores de edad. 
  • Foto: Mauro Arias
    Una adolescente de 16 años, originaria del municipio de Colón, observa con perplejidad a su hijo de un día de nacido. El padre del niño tiene 20 años y trabaja en una fábrica de láminas para techos. Ella ha estudiado hasta 6o. grado.  La pareja vive en la casa de los padres de ella. No habían escogido un nombre para el recién nacido. En el Hospital San Rafael, parte del trabajo de la consejería es convencer a las recién paridas sobre la importancia de usar un dispositivo intrauterino (diu) para la prevención de otro embarazo.
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    Una adolescente en uniforme escolar hace la cola para pasar cita por su embarazo en el Hospital Nacional de Maternidad, en San Salvador. Según un mapa del Ministerio de Salud dado a conocer en 2009, las tasas de embarazos en adolescentes son más altas en la Zona Oriental del país, y más bajas en San Salvador.
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América Central es la región del continente con mayor porcentaje de madres adolescentes. Las razones son múltiples, pero la pobreza y la falta de educación sexual tienen una relación directa con el fenómeno. En Suiza, de cada mil embarazos, cuatro son de adolescentes. En Estados Unidos, 36. En El Salvador, 240. Como dice Lidia, de 14 años, aunque ella se siente una niña, debido a que está criando a otra niña ya le llaman "señora".
Publicada el 28 de Enero de 2013
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