Regresar al inicio

Latinoamérica dividida se reacomoda para 2013

Peter Hakim
El Faro / Publicado el 29 de Diciembre de 2012

Aunque Barack Obama apenas mencionó a América Latina en su campaña para la reelección, su exitosa búsqueda de un segundo mandato de cuatro años atrajo considerable atención en la región. La gran mayoría de latinoamericanos, a través de todo el espectro político, aprecian y admiran a Obama, aun cuando muchos de ellos se han visto decepcionados por políticas de su administración y por el poco interés en la región. Aún así querían que ganara. La elección presidencial en Estados Unidos puede haber sido no solo el evento más visto en América Latina en 2012, sino -inesperadamente- también uno de los más importantes eventos para la región en 2012.

Lo que lo hizo relevante para Latinoamérica fue el papel decisivo que los latinos en Estados Unidos tuvieron en el resultado electoral, aportando el margen de votos necesario en media docena de estados cruciales que le dieron a Obama la victoria. Tanto demócratas como republicanos despertaron al hecho de que, para 2050, más de un tercio de la población de Estados Unidos será latina. Esta revelación ha incrementado sustancialmente las posibilidades de una reforma significativa de las obsoletas y disfuncionales leyes migratorias estadounidenses, lo que ha sido durante mucho tiempo una fuente de fricciones entre Estados Unidos y la mayoría de las naciones latinoamericanas.

Adicionalmente los resultados electorales le dieron a la administración Obama algún margen para progresar en otros dos asuntos que han sido durante mucho tiempo irritantes en la relación de Estados Unidos con la región: Cuba y la política sobre drogas. Obama captó alrededor del 50 por ciento del voto cubano-americano en Florida, lo que sugiere que podría contar con mayor libertad para relajar las restricciones en viajes y ventas a Cuba. Pero nadie debería subestimar la capacidad de la poderosa representación cubano-americana en el Congreso para bloquear cualquier cambio en esa línea. Los votos para legalizar la marihuana en dos estados de E.U.A. podrían abrir las puertas para un diálogo más productivo con América Latina sobre las políticas anti-drogas.

Uno de los dos viajes de Obama a Latinoamérica el año pasado fue para atender la sexta Cumbre de las Américas en Cartagena, Colombia. La Cumbre se tornó más interesante de lo que nadie esperaba cuando los líderes latinoamericanos insistieron en poner a Cuba y a las drogas en la agenda de la Cumbre, a pesar de la resistencia inicial de E.U.A.

Como resultado, los latinoamericanos se comprometieron a no celebrar otra Cumbre hasta que Cuba sea invitada a participar; y mandaron a la OEA estudiar las iniciativas actuales sobre control de drogas y ofrecer alternativas más productivas. El creciente liderazgo latinoamericano en políticas sobre drogas fue manifestado más adelante en el año cuando varios de los mandatarios de la región, hablando en la Asamblea General de la ONU en septiembre, hicieron un llamado para revisar los tratados internacionales sobre narcóticos.

Las cambiantes fortunas de México y Brasil han sido un fenómeno particularmente dramático en América Latina. Durante la pasada década Brasil fue retratado como el poder económico dominante en la región y visto como una nación adquiriendo considerable influencia política en la región y el mundo. México, en contraste, fue ampliamente caracterizado como un país estancado o en declive. Su economía creció a ritmo de caracol durante buena parte del periodo que siguió a la llamada crisis del tequila de 1995, y se derrumbó en 2009 deprimida por la recesión en E.U.A. La violencia relacionada con las drogas empeoró y amenazó a las instituciones judiciales y de seguridad nacionales.

Pero en los últimos dos años ha sido la economía brasileña la que ha estado vacilante y su tan mentado modelo de desarrollo es cada vez más cuestionado. Las bandas criminales están en guerra abierta contra la policía en la más grande de las ciudades brasileñas:Sao Paulo.

Mientras tanto, la economía mexicana ha estado expandiéndose a casi el doble de la brasileña y su brutal ola de violencia podría estar disminuyendo. La llegada al poder este mes del nuevo y reformista gobierno de Peña Nieto parece haber energizado aún más a México.

El rumbo futuro de los dos países permanece incierto, desde luego. Lo que ha sido revelado es que ambos gigantes latinoamericanos tienen el potencial para sostener una sólida trayectoria de crecimiento económico y avances sociales, pero que ambos tienen que superar una serie de deficiencias para explotar ese potencial: infraestructura deteriorada, educación de baja calidad, sistemas de impuestos caóticos, corrupción generalizada y altos niveles de desigualdad a pesar de recientes mejoras.

En general, 2012 fue un buen año económicamente para América Latina. Mientras la tasa de crecimiento regional bajó de más de 4 por ciento en 2011 a 3 por ciento este año, fue aun superior al promedio mundial de poco más del uno por ciento. Este descenso fue casi todo debido a caídas en Brasil y Argentina (que juntos poseen alrededor de la mitad de la actividad económica latinoamericana).

Las economías de la mitad de los países de la región crecieron a más del 4 por ciento y un tercio excedió el 5 por ciento. Solo 3 de 18 países (Brasil, Paraguay y El Salvador) cayeron a un crecimiento anual por debajo del 2 por ciento.

No ha emergido ningún patrón claro, ni este año ni el anterior, que relacione el desempeño económico con orientaciones políticas o ideológicas. A los países alineados con Venezuela les fue tan bien como a aquellos que han negociado tratados de libre comercio con Estados Unidos.No hubo diferencias entre países que han llamado a tener estados más pequeños con aquellos que expandieron el involucramiento gubernamental en asuntos sociales y económicos.

Las múltiples divisiones entre los países latinoamericanos tuvieron expresiones nuevas este año. La incorporación de Venezuela al acuerdo de Mercosur, que probablemente será seguido pronto por la inclusión de Bolivia y Ecuador, divide a la región en dos grupos de países: Los 11 que han negociado acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y los 7 miembros de Mercosur. Solo dos países latinoamericanos -Cuba y Haití- se encuentran fuera de los dos grupos.

La división entre las naciones sudamericanas (todas miembros de UNASUR) y aquellas centroamericanas y México fue también acentuada este año cuando UNASUR rápidamente se hizo a la tarea de responder a la crisis política en Paraguay -y rápidamente decidió que Paraguay había violado la cláusula democrática de la coalición y debía ser suspendido. Cuando la OEA finalmente estuvo en capacidad de presentar sus consideraciones sobre los acontecimientos en Paraguay, ninguna nación sudamericana quiso participar.

Ninguna revisión de hechos clave en América Latina durante el 2012 podría omitir los acontecimientos actuales en Venezuela, Colombia y Argentina -todos los cuales podrían alcanzar niveles críticos el próximo año-.

En la República Bolivariana, Hugo Chávez ganó fácilmente la elección contra la más firme y enérgica oposición que jamás enfrentó; y un mes después retornó a Cuba para tratar su cáncer recurrente. Tras la operación parece estar en una condición precaria, y cada vez más parece que Venezuela enfrentará una una nueva elección en 2013.

Lo que hoy parece más claro es que la manera especial de Hugo Chávez de hacer política -el chavismo- podría muy bien sobrevivirlo, pero la ya disminuida influencia regional de Venezuela desaparecería rápidamente. Esto no alteraría demasiado la dinámica de los asuntos regionales. Un serio recorte en los programas de ayuda de Venezuela, sin embargo, podría significar un fuerte golpe a la economía de Cuba, en donde el apoyo venezolano ha permitido al gobierno de Raúl Castro postergar críticas reformas económicas; y ser muy costoso para los otros países que han recibido la generosidad de Chávez.
El gobierno colombiano inició otra vez negociaciones de paz con las guerrillas FARC, pero esta vez parecen tener mayores posibilidades de éxito, principalmente porque las FARC han sufrido considerables pérdidas en la última década -en liderazgo, tropas y control territorial- y podrían reconocer finalmente que hay pocas probabilidades de que algún día se impongan por la vía militar.

En Argentina, Cristina Fernández, reelecta por una aplastante mayoría hace apenas un año, ha visto su apoyo desplomarse hasta poco más del 30 por ciento. En un típico estilo peronista, la presidenta ha entrado en abierto conflicto con múltiples sectores de la sociedad argentina, incluyendo las mayores coaliciones de trabajadores que alguna vez estuvieron entre sus principales bases de apoyo. Los conflictos son en su mayoría sobre políticas económicas que, según cree la mayoría de los economistas, si se mantienen producirán una nueva crisis financiera.

También merece la pena observar los hechos en desarrollo en Estados Unidos. De hecho, ningún evento parece poder afectar más los prospectos futuros de América Latina que la manera en que el gobierno estadounidense lidia con el llamado "precipicio fiscal". Si demócratas y republicanos, la Casa Blanca y el Congreso son incapaces de alcanzar un acuerdo para evitar el precipicio, cada una de las economías latinoamericanas puede sufrir reveses agudos y perdurables.

La Directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, ha estado urgiendo a los gobiernos de América Latina y del resto del mundo para que tomen todas las medidas preventivas que estén a su alcance.

*Peter Hakim es presidente honorario de Diálogo Interamericano, un tanque de pensamiento con sede en Washington, D.C.

Comentarios:
  • Facebook ()
  • El Faro (0)
Estimado lector: nuestro sistema de comentarios está siendo actualizado y esperamos tenerlo de regreso en la brevedad posible. Nos disculpamos por los inconvenientes y agradecemos su comprensión.
Lo sentimos, esta nota no tiene comentarios habilitados.