Durante su discurso de 45 minutos, Sánchez Cerén abrió su propuesta de gobierno. El entusiasmo con que inició fue decayendo hasta que se convirtió en una lectura ininterrumpida sobre la tolerancia y vocación democrática del FMLN y repetidas veces, tanto Ortiz como Cerén, vendieron el concepto "buena vida" para los salvadoreños.