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La gran escalada editorial de la poesía salvadoreña

María Luz Nóchez / Fotos de José Carlos Reyes
El Faro / Publicado el 29 de Octubre de 2012
Con la incorporación de 27 autores salvadoreños (entre vivos y muertos) al inventario de Visor Libros, a partir de la publicación de la antología "La poesía del siglo XX en El Salvador", las letras nacionales han logrado penetrar al gran escaparate del mundo editorial de la poesía.

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En el marco del XI Festival de Poesía en El Salvador fue presentada el martes 16 de octubre la antología "La poesía del siglo XX en El Salvador", selección que marca la integración de 27 poetas salvadoreños al catálogo de la Colección Visor de poesía, el sello editorial más importante de lengua castellana dedicado exclusivamente a la poesía. Este tomo de literatura salvadoreña forma parte de “La estafeta del viento”, serie que también ha recogido la lírica de países como México, Colombia, Perú, Argentina y Chile.

El libro reúne en sus páginas a autores clásicos y consagrados en la literatura salvadoreña y a algunos relativamente emergentes. Ahí danzan los nombres de Francisco Gavidia, Claudia Lars, Hugo Lindo, Alberto Guerra Trigueros, Lilian Serpas, Pedro Geoffroy Rivas, Roque Dalton, Oswaldo Escobar Velado, Mauricio Vallejo, Roberto Armijo, Raúl Contreras, Carlos Ernesto García y Francisco Andrés Escobar. El legado de estos poetas se intercala con el de los contemporáneos Claribel Alegría, Ricardo Lindo, David Escobar Galindo, Carmen González Huguet, Alfonso Quijadurías, Roberto Laínez, René Rodas, Jorge Galán, María Cristina Orantes, Susana Reyes, Federico Hernández, Javier Alas, Claudia Meyer y Roxana Méndez.

Para el antólogo, el español Fernando Valverde, la selección “da una visión exacta de lo que ha pasado en la poesía salvadoreña desde aquel contacto de Francisco Gavidia con Rubén Darío”. Destaca, además, el rescate de la figura de Mauricio Vallejo, la visión ampliada del trabajo de Roque Dalton y la recuperación de una generación que quedó en el olvido por causa de la guerra. La elección supuso un reto para Valverde, quien durante un año estudió un centenar de tomos de poesía salvadoreña, y se valió también de investigaciones, como la de la investigadora salvadoreña radicada en Barcelona Tania Pleitez, para recrear el mapa de la producción poética en el país a lo largo del siglo XX. Establecido el mapa, Valverde pidió a los 14 poetas vivos que enviaran la selección de poemas que los representaría.

Esta fotografía panorámica pretende esbozar la evolución literaria en el país a partir de los distintos movimientos sociales y tradiciones, desde el modernismo introducido por Gavidia con la métrica francesa, pasando por la Generación Comprometida, hasta la estética del cinismo, término acuñado por la académica salvadoreña Beatriz Cortez para agrupar la literatura centroamericana de posguerra.

De esta selección que ha dado el salto a la red mundial de distribución de Visor, destaca la presencia de Pedro Geoffroy Rivas, quien a partir de las críticas a la poesía, posterior a la matanza de indígenas de 1932, impulsó un cambio de paradigma en los autores, que del poeta soñador pasaron al poeta contestatario. En “Vida pasión y muerte del antihombre” Rivas retó a los poetas de la época a adoptar una postura antiburguesa, con un tono nuevo, irónico y con conciencia social.

Roberto Lainez, Federico Hernández Aguilar, Jorge Galán, Fernando Valverde, Roxana Méndez, Carmen González Huguet, María Cristina Orantes, en representación de Mauricio Vallejo: su esposa, Claudia Meyer y Javier Alas.

Roberto Lainez, Federico Hernández Aguilar, Jorge Galán, Fernando Valverde, Roxana Méndez, Carmen González Huguet, María Cristina Orantes, en representación de Mauricio Vallejo: su esposa, Claudia Meyer y Javier Alas.

El costumbrismo heredado de Salarrué también se ve reflejado en la antología con la presencia de Mauricio Vallejo, quien incorporó contenido político-social y de la vida rural a su literatura de corte urbano. Su inclusión, explica Valverde, se vuelve en cierto aspecto vindicativa: la obra de Vallejo permaneció enterrada durante 18 años desde su desaparición en julio de 1981. Además, es el único representante de “La cebolla púrpura”, una generación de poetas cuya juventud coincidió con la guerra civil en El Salvador. Son “los que nunca llegaron a viejos y que para beneficio social seguirán siendo jóvenes”, como describe Manlio Argueta.

Del repaso por los autores salvadoreños clásicos, la antología guía hacia los más jóvenes. Para el caso, Jorge Galán y Roxana Méndez, ambos discípulos de Francisco Andrés Escobar. Galán se ha convertido en el laureado icono de la poesía moderna salvadoreña en el extranjero: al Gran Maestre de Poesía Nacional de El Salvador se suman el Premio Adonais de Poesía (2006), el Primer Premio de Poesía de los Premios del Tren (2009) y el Accésit del Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma (2010), todos otorgados en España. De sus contemporáneos, es el único que ya había sido editado por Visor en ‘El estanque colmado’ y como parte de la antología ‘Poesía ante la incertidumbre’. Su lírica se caracteriza por la capacidad de recrear escenarios insólitos con un lenguaje sencillo.

En el caso de Méndez, quien también fue nombrada Gran Maestre de Poesía en 2003, recibió en marzo de este año el Premio Alhambra de Poesía para premio inédito con su libro “El Cielo en la ventana”. Y ha sido la misma Claribel Alegría quien la define como “una de las más importantes voces jóvenes de nuestra Centroamérica”, ya que a través de sus poemas logra desprenderse, sin arrogancias, de las etiquetas para adentrarse en la reflexión filosófica.

Como en toda selección, el grupo de autores escogidos depende del criterio del antologador. Hay, sin embargo, notables ausencias. Entre los clásicos no están Alfredo Espino, "el poeta niño", quien se ha vuelto una lectura obligada en Educación Básica con sus "Jícaras Tristes"; Ítalo López Vallecillos, Manlio Argueta e Irma Lanzas, quienes fundaron la Generación Comprometida; y Matilde Elena López, cuya obra literaria tenía como bandera principal la reivindicación de los derechos de la mujer. También hay referentes de la poesía contemporánea que no entraron en el criterio de Valverde. Autores como Otoniel Guevara, Miguel Huezo Mixco y Silvia Elena Regalado, cuya obra se desarrolló durante la guerra y transitó las posguerra con importante resonancia. 

Esta es la segunda ocasión en la que Visor experimenta al editar un ejemplar de poesía dedicado al país. Ya en 1981 había incluido a su catálogo el "Homenaje a El Salvador", una antología prologada por Julio Cortázar, que reunía a figuras como Rafael Alberti y Mario Benedetti con Roque Dalton y Claribel Alegría.

Que el conjunto de poetas entre a las filas de esta editorial es un espaldarazo y un incentivo a la producción nacional. Recientemente se dio a conocer el Análisis de situación de la expresión artística en El Salvador en el área de literatura, realizado por Pleitez Vela y la Fundación Accesarte, una radiografía que demuestra la precariedad del tejido literario salvadoreño, producto de la invisibilización de este ejercicio fuera de los círculos intelectuales.

El surgimiento de Visor como editorial tiene, de hecho, puntos en común con el estatus de la actividad literaria salvadoreña que Pleitez plantea en su estudio. Jesús García Sánchez, conocido como Chus Visor, era un joven de 23 que a finales de 1968 ya no podía más con la frustración de vivir en la España que define como “un país donde la poesía prácticamente no existía”. Fue así como empezó a traducir y a publicar bajo su sello a los poetas franceses Arthur Rimbaud, Tristan Tzara y André Breton, al chileno Vicente Huidobro, entre otros.

García Sánchez ha sido el gran responsable de poner en foco la poesía en español, al grado de agotar tirajes de hasta 3 mil ejemplares. El prestigio le ha valido la confianza de los lectores y afirma que “la gente sabe que si no conoce a un poeta, pero lo ha editado Visor, se puede fiar”.

Con 43 años cumplidos, la editorial tiene bajo su colección de poesía 840 títulos y un catálogo de autores en el que figuran Federico García Lorca, Rafael Alberti, James Joyce, Emily Dickinson, Pablo Neruda, e incluso Bob Dylan, Leonard Cohen, Violeta Parra y Joaquín Sabina, a quienes cataloga como los poetas que cantan canciones de mayor calidad lírica del siglo XX. Y a esta lista ahora se suma un puñado de nombres de poetas salvadoreños.

Antología La poesía del siglo XX en El Salvador, de la serie La estafeta del viento, de Colección Visor de Poesía.

Antología La poesía del siglo XX en El Salvador, de la serie La estafeta del viento, de Colección Visor de Poesía.

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