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Funes se vuelve a desmarcar de la tregua entre pandillas

Uno de los arquitectos de la tregua entre las pandillas, Raúl Mijango, se quejó hace un par de días de la tibieza del gobierno: "Esto se ha hecho parecer cosa de monseñor Colindres y mía", dijo. Mijango y el ministro Munguía Payés explicaron a El Faro que la tregua se planificó en el Ministerio de Seguridad Pública, pero el presidente Funes dice que esa ha sido "la más grande mentira" que se haya dicho sobre la tregua entre pandillas.

Efren Lemus

 
 

El presidente de la República, Mauricio Funes, volvió a negar que la tregua entre pandillas que ha provocado el desplome de los índices de homicidios en El Salvador sea el resultado de un proceso diseñado en el despacho del Ministerio de Seguridad Pública, desmarcándose así de las declaraciones de dos de los principales protagonistas, el ministro David Munguía Payés y el exdiputado y exguerrillero Raúl Mijango, quienes aseguraron la semana pasada que la negociación tenía el aval del mandatario desde un principio.

“Nosotros no hemos parido esa tregua, nosotros no hemos propuesto esa tregua, nosotros no nos hemos sentado a negociar con los pandilleros. Esa fue una propuesta que vino al gobierno, el gobierno la analizó y una vez la analizamos y vimos que podría producir reducción de asesinatos, entonces la facilitamos, pero en ningún momento participamos de ella”, aseguró Funes, en contradicción con lo que reveló su ministro.

Funes reiteró las declaraciones que brindó el pasado 28 de marzo. Ese día, el mandatario aseguró que su Gobierno solo estaba apoyando los esfuerzos de la Iglesia Católica para propiciar un entendimiento entre los pandilleros. Las personas que hicieron esa propuesta fueron monseñor Fabio Colindres y Raúl Mijango, dijo el mandatario en aquella oportunidad: “(El Gobierno) facilitó el trabajo de la Iglesia Católica al autorizar el traslado de los reos del penal de máxima seguridad a otros recintos carcelarios. El esfuerzo es de la Iglesia Católica para alcanzar un entendimiento entre los líderes de pandillas”.

Las declaraciones del presidente después de los actos de conmemoración de independencia, el pasado sábado 15 de septiembre, se movieron en la misma línea. Después de destacar que fueron los mismos pandilleros los que se pusieron de acuerdo para acordar un pacto de no agresión entre ellos, Funes dijo que “la tregua le fue planteada al Gobierno por intermedio de monseñor Fabio Colindres y Raúl Mijango”.

Sus declaraciones, sin embargo, no sólo contradicen a Mijango y a monseñor Colindres. En el reportaje que El Faro publicó la semana pasada, Mijango aseguró que después de discutir con el ministro Munguía Payés la estrategia de negociar con las pandillas, arribaron “a la necesidad de contar con una figura de prestigio y credibilidad”. En diciembre del año pasado, según Mijango, él mismo –con el aval de Munguía Payés- invitó a monseñor José Luis Escobar Alas, pero el arzobispo declinó participar. Luego Mijango y Munguía Payés intentaron formar equipo con monseñor Gregorio Rosa Chávez y con monseñor Rafael Urrutia, pero también rechazaron su participación.

Monseñor Colindres confirmó a este periódico que estaba enterado de las gestiones de Mijango y Munguía Payés con los otros líderes religiosos. “Monseñor Escobar Alas, monseñor Rosa Chávez o el padre Urrutia lo podrían haber hecho tan bien como yo. O mejor”, dice.

En su discurso, Funes insiste que es la Iglesia Católica la protagonista del pacto entre las pandillas, pero otras voces importantes de la jerarquía eclesial salvadoreña toman distancia. “La Iglesia como tal no ha entrado en el proceso”, dice monseñor Rosa Chávez. “Sólo ha entrado un obispo (Colindres) que actúa intramuros, no en nombre de todos nosotros ni coordinados con nosotros. Creo que debo decirlo por honestidad (…) La pregunta es: ¿como Iglesia estamos simplemente legitimando o estamos haciendo más que eso?”

Destaca el logro, pero…

En su discurso de conmemoración del día de la independencia, Funes destacó como uno de los logros del gobierno la reducción de homicidios que atribuyó a dos factores: la tregua entre las pandillas y una mayor efectividad policial. Minutos después, en sus declaraciones a la prensa, recordó que antes de marzo la tasa de homicidios era casi de 67 por 100 mil habitantes, y que después de ese mes, la cifra bajó aproximadamente a 23 por 100 mil habitantes. “Antes de marzo, y en años anteriores, sí ostentábamos el deshonroso segundo lugar a nivel del continente, como país donde más homicidios se cometían”.

La baja de los homicidios a partir de marzo es resultado de la tregua entre la Mara Salvatrucha y el Barrio 18, las dos principales pandillas del país. Ellos se comprometieron con un “pacto de no agresión” y a cambio plantearon a las autoridades una serie de demandas como la derogación de la Ley de Proscripción de Pandillas, el acuartelamiento del ejército, el cese de los operativos policiales en los territorios controlados por las pandillas, la derogación de la figura del testigo criteriado y mejoras en la calidad de vida de los privados de libertad.

El exguerrillero y exdiputado del FMLN, Raúl Mijango, reveló a El Faro que los primeros contactos que sostuvo con palabreros de la Mara Salvatrucha y del Barrio 18 para hablar del cese de la violencia fueron en enero, cuando Munguía Payés ya llevaba más de un mes como ministro de Seguridad Pública. Un año antes, durante el 2011, cuando Munguía Payés estaba al frente del Ministerio de Defensa, ya habían discutido ampliamente la posibilidad de una negociación con las pandillas. “David estaba claro de que este fenómeno no se podía resolver por la vía de la represión”, cuenta. “Y la posibilidad se abre cuando es nombrado (en seguridad)”.

Funes, sin embargo, dice que esas ideas que el ministro Munguía Payés discutía con Mijango no son el origen de la tregua. Son los pandilleros, dice el mandatario, los que se pusieron de acuerdo para pactar la reducción de los homicidios, y una vez afinados algunos detalles hicieron llegar su propuesta al Gobierno por medio de unos intermediarios.

“Hay por ahí un periódico digital que dice que la tregua nació del despacho del Ministro de Seguridad avalada por el presidente de la República. No es cierto, esa es la más grande mentira que se ha contado con respecto a la tregua. La tregua surgió de los propios pandilleros recluidos en los centros penales, la tregua le fue planteada al gobierno por intermedio de monseñor Fabio Colindres y Raúl Mijango”, dijo el mandatario.

Aunque Funes habla de dos intermediarios, según las declaraciones de Mijango, en realidad, se trata de una sola fuerza que los mueve: el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública. Y según el ministro, con el aval de Funes. Mijango cuenta que, en diciembre del año pasado, el equipo negociador estableció que era importante para su estrategia incluir a un sacerdote para que le diera solvencia moral al proceso que, formalmente, inició el 9 de febrero. Después de que tres líderes de la Iglesia Católica rechazaron participar el proceso, Mijango y Munguía Payés buscaron a monseñor Fabio Colindres. “No era la mejor figura, porque estaba vinculado con el ejército y la policía”, contó Mijango.

La versión de Funes, en cambio, asegura que “una vez tuvimos conocimiento de la tregua, una vez nos dijeron en qué consistía la tregua y los resultados que esta tregua podría producir, entonces, la autorizamos, pero en ningún momento hemos participado, ni hemos negociado. Ni el ministro, ni ninguna autoridad de seguridad pública, mucho menos el presidente de la República, se ha sentado a negociar con los pandilleros como lo hizo el Gobierno cuando se sentó a negociar con el FMLN”. Mijango admite que, antes de iniciar el proceso de diálogo con los pandilleros, dejó de fungir oficialmente como asesor del ministro Munguía Payés.

Antes del 9 de marzo de 2012, el promedio de homicidios diarios en El Salvador era de 13.6, luego de la tregua entre las pandillas, la cifra ha caído a 5.5 diarios. Y Funes le apuesta a que los homicidios seguirán bajando. Lo dijo en el discurso de conmemoración de la independencia en el parque Libertad y, minutos después, lo reiteró en unas breves declaraciones a los periodistas. Funes dijo que el promedio de homicidios diarios en septiembre oscila entre 3 y 4, razón por la que espera que septiembre sea el mes con menos homicidios en lo que va del año.

“El gobierno nunca ha dejado de aceptar que la tregua ha tenido un evidente impacto, por eso fue que el gobierno facilitó la tregua. Si la tregua no hubiera producido resultados, el gobierno no la habría facilitado, fíjese bien, el gobierno no promovió la tregua (…) Nunca hubiéramos puesto recursos a disposición de los negociadores para que esa tregua se diera. A medida que la tregua fue produciendo resultados, en esa medida el gobierno fue facilitando”, dijo el gobernante.

Pero la aceptación de que la tregua ha provocado la reducción de los homicidios no es suficiente para Raúl Mijango. La semana pasada, el ex guerrillero se quejó de la participación del Ejecutivo: “El Gobierno en esto está siendo muy ambiguo, esto se ha hecho parecer cosa de monseñor Colindres y mía”.

Funes dijo el sábado que se facilitó la tregua entre las pandillas porque existía una promesa de reducción de los homicidios. Sin embargo, en marzo, en la antesala de las elecciones municipales y legislativas, Munguía Payés asegura que existió un hecho que aceleró todo el proceso: una amenaza de las pandillas para entorpecer el proceso electoral del día 11. Tres días después, una publicación de El Faro reveló la negociación del Gobierno y el ministro se negó a dar declaraciones a este medio. Seis meses después, el funcionario dice que su negativa a recibirnos fue porque le iban a preguntar por qué sacó “a los 30 asesinos más despiadados del país” del penal de máxima seguridad, y “yo no iba a poder responder”.

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