Disparos en el Valle

  • Foto: Edu Ponces
    El río Aguan, un de los más importantes de Honduras, recorre 275 kilómetros por la franja norte del país hasta desembocar en las costas del Mar Caribe, atravesando los municipios de Tocoa y Trujillo, Colón. Su cuenca, de más de 10 mil kilómetros cuadrados, define una de las regiones más fértiles de Centroamérica. Gran parte de la zona baja de esta cuenca está destinada al cultivo de palma africana para la producción de un aceite vegetal que ha triplicado su precio en los últimos diez años.
  • Foto: Edu Ponces
    Dos soldados, encargados de la custodia del director del Instituto Nacional Agrario de Honduras, hacen guardia frente a la finca San Isidro, una de las propiedades del empresario Miguel Facussé. La finca está en medio de los territorios tomados, desde diciembre de 2009, por los integrantes del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA). Desde el 2010, en el valle del Aguán se ha incrementado la presencia de militares para “pacificar” la zona.
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    Una fotografía del ex presidente Manuel Zelaya, derrocado tras el golpe de estado en junio de 2009, cuelga en la pared exterior de una vivienda en el asentamiento campesino de Guadalupe Carney, municipio de Trujillo, Colón. El expresidente Zelaya se ha convertido en un icono opositor en Honduras, en especial para el Frente Nacional de Resistencia Popular, que agrupa a varios sectores de izquierda. El asentamiento Guadalupe Carney fue tomado por un millar de campesinos, miembros del Movimiento Campesino de Aguán (MCA), en el año 2000. Actualmente es el territorio ocupado más antiguo de la zona.
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    Dos guardias vigilan una de las entradas del asentamiento campesino La Confianza, un territorio dominado por el MUCA. Aunque esta organización niega poseer armas restringidas para uso militar,  se pueden ver algunos fusiles automáticos en manos de sus miembros. Según la Fiscalía hondureña, en el Bajo Aguán se han registrado más de 50 asesinatos relacionados con el conflicto agrario en los últimos tres años. A la fecha no se ha podido resolver ninguno de estos casos. La mayoría de las víctimas son campesinos, pero entre las víctimas también hay guardias contratados para defender las tierras del empresario Miguel Facussé.
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    Aunque Byron Giovanni Cruz solo tiene 6 años, tuvo el valor de encararse al grupo de policías y soldados que el 19 de septiembre de 2011 llegaron a su casa a buscar a su hermano mayor: Santos Bernabé, de 17. Byron recuerda haberles gritado: “¡No se lo lleven, no vayan a matar a mi hermano!”, pero los uniformados no hicieron caso. A Santos, un grupo de policías y militares se lo llevaron a un cementerio de la localidad, lo golpearon, amenazaron y torturaron durante horas. Lo culpaban de haber participado en la colocación de un explosivo en una finca cercana y de esconder armas. A Santos le cubrieron la cabeza con una bolsa plástica para dejarlo sin aire, luego lo rociaron con gasolina y lo amenazaron con quemarlo vivo. Posteriormente lo trasladaron al puesto policial de Tocoa, donde pasó la noche en una sala porque era menor de edad. Al día siguiente fue liberado sin cargos. La familia nunca puso una denuncia formal porque no confían en las autoridades.
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    El 16 de mayo de 2012, varios casquillos fueron encontrados cerca del cadáver de Juan José Peralta Escoto. Los casquillos fueron recogidos por los campesinos del MUCA antes de que la Fiscalía y la Policía llegaran a la escena del crimen. Ellos aseguran que las balas que contenían esos casquillos fueron disparadas por un fusil AK47. En este, uno de los últimos ataques contra campesinos, fueron heridos Juan José Peralta (hijo) y Antonio Veliz. El carro en el que iban las víctimas fue atacado en una zona fronteriza entre las tierras ocupadas por los campesinos de MUCA y una de las fincas custodiadas por guardias de Miguel Facussé.
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    Doris Pérez Vásquez, 28 años, participó en la toma masiva de fincas a finales de 2009 e inicios de 2010, que abrió el capitulo actual del conflicto agrario del Bajo Aguán. Junto con otros campesinos de la zona, algunos de ellos armados, se adentraron en la finca La Aurora, obligando a retroceder a los guardias privados. Un año y medio después, el 5 de junio de 2011, un grupo de esos mismos guardias se adentró en los terrenos del Instituto Nacional Agrario donde Doris y su familia estaban refugiados. Cuando Doris intentó huir junto a sus hijos, recibió un disparo en el abdomen. Actualmente ella es la presidenta de una de las seis empresas cooperativas que explotan las tierras ocupadas y una de las principales lideresas del movimiento campesino del Bajo Aguán.
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    Una bandera de los Estados Unidos es utilizada como puerta del baño en la pequeña champa en que vive Vitalino Álvarez, portavoz del MUCA. Algunos de los líderes del movimiento campesino en el Bajo Aguán no son originarios de la zona y tienen trayectoria en movimientos izquierdistas y revolucionarios en otras partes del país. El conflicto de tierras se ha convertido en uno de los caballos de batalla del Frente Nacional de Resistencia Popular, nacido en oposición al golpe de estado contra Manuel Zelaya en 2009.
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    Un niño le muestra el dedo a un camarógrafo de televisión local que realiza una visita al asentamiento La Confianza. Este asentamiento “liberado” por el Movimiento Unificado Campesino del Aguán fue inaugurado el 20 de julio de 2011, conmemorando la fiesta nacional del Día del Lempira, la moneda nacional. En este asentamiento viven 615 familias que trabajan las tierras que este movimiento le arrebató al empresario Miguel Facussé, uno de los hombres más ricos de Honduras.
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    Dos soldados del ejército hondureño vigilan la zona limítrofe entre las tierras tomadas por el MUCA y las que todavía controla Miguel Facussé. “Compañeros, traje esta comitiva porque todos sabemos que esta es zona caliente”. Con esta frase justificó la presencia militar el ministro de Agricultura, César Ham, en una visita realizada al Bajo Aguán a finales de mayo de 2012.
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    Un campesino  del MUCA trabaja en una de las fincas que esta agrupación mantiene tomadas en la zona del Bajo Aguán, al margen derecho del río. La recolección de la fruta se realiza cortando los “racimos” de la palma africana valiéndose de una especie de guadaña de mango largo conocida como Malayo. El MUCA calcula que en 2011 ha ingresado cerca de 6 millones de dólares producto del cultivo, recolección y venta de fruta de palma africana.
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    “Racimo” de fruto de palma africana recién cortado por uno de los campesinos del MUCA. En la última década, Honduras se ha situado entre los diez mayores productores mundiales de aceite de palma, el segundo aceite vegetal más elaborado en el mundo después del de soja. En 2011, este país centroamericano aumentó un 20% sus exportaciones de aceite de palma.
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    Un niño corta hojas a las ramas de las palmas que luego serán ocupadas para levantar las paredes del rancho que habita su familia. Los campesinos del MUCA están botando las palmas de esta zona para ampliar el cementerio de la comunidad. Por el momento en el cementerio el único cadáver enterrado es el de Matías Valle, otrora líder del MUCA, asesinado en febrero de 2012. En el Bajo Aguán es común ver a los niños ayudando a sus familiares adultos en las tareas agrícolas.
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    Un puesto de guardia construido a modo de trinchera con lona y sacos de arena en la finca San Isidro, una de las fincas que todavía se encuentra bajo control de Miguel Facussé. Los guardias de Corporación Dinant, la empresa de Facussé, son temidos en la zona incluso por las autoridades. Aunque ninguno de ellos ha sido condenado hasta el momento, los guardias han sido señalados como responsables de una masacre, varias agresiones y asesinatos como la muerte, el 15 de agosto de 2011, de 4 empleados de la empresa Pepsi y la dueña de un negocio local, cuando pasaban en un camión frente a la barda que delimita la finca San Isidro.
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    Miembros del Movimiento Unificado del Bajo Aguán reunidos en asamblea general para debatir el proceder de la organización ante la amenaza de desalojo inminente. Aunque muchos de los campesinos socios de las empresas cooperativas se resistían a ello, el MUCA terminó aceptando las condiciones de pago de las tierras que propuso el gobierno. Sin embargo, un mes después de los acuerdos, el MUCA denunció el asesinato de otros dos campesinos y la desaparición de un tercero; y luego se tomó otra finca de Miguel Facussé.
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    Dos niños asoman la cabeza por la puerta del cafetín de Cecilia Urquilla, “Niña Chila”. El cafetín está ubicado justo en medio de la finca San Isidro, controlada por los guardias de la corporación Dinant (propiedad de Miguel Facussé) y del territorio dominado por los campesinos del MUCA. El 5 de junio de 2011,una bala perdida, presumiblemente disparada por los guardias durante un ataque a los campesinos refugiados en las instalaciones del Instituto Nacional Agrario, impactó en la mesa en la que estudiaba Josué, de 11 años, hijo de Cecilia.
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    Un niño juega con una pistola de juguete en una tienda situada en la comunidad Nueva Vida, cercana al asentamiento de campesinos de Rigores, en Trujillo, Colón. En este mismo lugar, el 15 de abril de 2009, dos líderes del movimiento campesino de esa localidad fueron acribillados mientras descansaban y tomaban gaseosas. En el ataque fue herido Benigno Villanueva, un anciano de 72 años. Villanueva ahora es renco, por causa de una bala que le atravesó la rodilla derecha.
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    El hijo de Doris Pérez Vásquez muestra un agujero de bala  en la casa que habitaba su familia, antes del ataque al Instituto Nacional Agrario de Honduras, ocurrido el 5 de junio de 2011. La hermana de una las balas que causó ese orificio en la pared impactó en el vientre de Doris Pérez. La bala atravesó el celular que llevaba calzado en la cintura del pantalón. Que el aparato amortiguara parte el impacto posiblemente salvó su vida.
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    Un joven pasea frente a las ruinas de la que fue la casa de Rodolfo Cruz, actual líder comunitario del asentamiento de Rigores, en Trujillo, Colón. En junio de 2011, fiscales, policías y guardias de seguridad desalojaron la zona de manera violenta: golpearon mujeres, niños, destruyeron las casas con tractores y prendieron fuego a los ranchos y a los escombros.
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    Un habitante del asentamiento La Confianza se protege con una sombrilla mientras maneja su bicicleta por las calles de tierra que los campesinos han trazado. En La Confianza, los líderes del MUCA intentan emular una “utopía”, basada en la redistribución equitativa de las ganancias y tierra para los campesinos y sus familias. La utopía se ha alimentado, hasta el momento, con la toma toma hostil de tierras que inició en 2009.
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Los muertos caen en silencio en el Bajo Aguán, ocultos entre interminables filas de palmeras. La lucha por el preciado aceite de palma que produce esta región ha convertido el valle más fértil de Honduras en una tierra repleta de torturas, amenazas y asesinatos sin resolver.
Publicada el 13 de Agosto de 2012
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