Las otras víctimas de Comayagua

  • Foto: Frederick Meza
    Es la medianoche del miércoles -24 horas después del inicio del incendio- y unos policías pasan lista a un grupo de reos para que les entreguen una colchoneta sobre la cual dormir. Del total de 852 internos, 456 sobrevivientes regresaron este miércoles al recinto. Por el momento, la mitad de ellos duerme en el  patio interno, y todos usan mascarillas porque el lugar está inundado de olor a carne quemada y tejidos en descomposición.
  • Foto: Frederick Meza
    En las afueras del penal la indumentaria que usaron el personal del Ministerio Público y los forenses para sacar los restos de las víctimas quedó desparramada en el suelo. Los cadáveres fueron llevados en tres camiones hacia Tegucigalpa. Según la fiscal Daniela Ferrera, recoger los cuerpos resultó muy difícil porque quedaron unos encima de otros.
  • Foto: Frederick Meza
    Los reos sobrevivientes reciben colchonetas. El fiscal de derechos humanos, German Enamorado, piensa que la persona encargada de las llaves de las celdas retrató la responsabilidad del personal de la prisión en la tragedia. "Simplemente al momento del incendio la persona encargada de las llaves abandonó el centro penitenciario y dejó tiradas las llaves”, dijo en rueda de prensa. El jefe de los bomberos de Comayagua dijo que los custodios les impidieron el ingreso durante 30 minutos.
  • Foto: Frederick Meza
    Alcir Hernández, de 39 años, cuenta que en su celda, la número 7, había 86 personas y que solo escaparon 12. Pudieron salir porque rompieron el techo, pero aun así sufrió quemaduras en sus piernas y brazos.
  • Foto: Frederick Meza
    Un custodio monta guardia desde un garitón de las instalaciones del penal aún humeantes. Dice que no estuvo durante el incendio, pues tenía descanso. Llegó a relevar a otro que sí vio toda la catástrofe.
  • Foto: Frederick Meza
    En la entrada del penal, un agente de la policía penitenciaria hace guardia la medianoche del miércoles. Temprano, el director de la Policía Nacional, Ricardo Ramírez, se presentó al lugar para hacer constatación de la situación en la granja-prisión. El incendio pudo ser provocado por un cortocircuito, pero la gobernadora del departamento de Comayagua, Paola Castro, aseguró que recibió la llamada telefónica de un preso que dijo que iba a prender fuego al penal.
  • Foto: Frederick Meza
    Uno de los pabellones que no fueron consumidos por el fuego fue acomodado para que los reos sobrevivientes de las bartolinas destruidas pudieran descansar durante la noche del miércoles para amanecer jueves.
  • Foto: Mauro Arias
    Una capa de ceniza y hollín cubre el taller para la enseñanza de zapatería.
  • Foto: Frederick Meza
    Un grupo de reos sobrevivientes descansan en el pasillo principal de la cárcel. Están en fase de rehabilitación y trabajan en el sector de producción avícola, donde cuidan gallinas ponedoras. La granja-penal aspira a ser autosostenible con la comercialización de sus productos.
  • Foto: Frederick Meza
    Debido al insuficiente espacio, un grupo de reos duerme en una sala de oficinas del penal. Según la Policía, entre 80 y 90 reos pudieron haberse fugado, pues por el momento están desaparecidos.
  • Foto: Frederick Meza
    Virginia Jiménez, de 31 años, originaria de Comayagua, desconoce la suerte corrida por su primo Madbed Arelí Jiménez, de 19 años, pues no estaba ni en la lista de muertos ni en la de sobrevivientes. Las autoridades estiman que entre 80 y 90 reos pudieron haber escapado del penal. Madbed cayó preso hace tres meses, cuando su propia abuela lo acusó de robarle 20 mil lempiras (aproximadamente mil 50 dólares). El joven aún es inocente ante la ley, pues no ha sido enjuiciado y, según sus familiares, ni siquiera tiene abogado defensor.
  • Foto: Frederick Meza
    En las afueras de Medicina Legal, en Tegucigalpa, Carlos Alexis Ávila, de 36 años, sostiene el documento de identidad de su hermano Fermín Armando Ávila, de 22 años. Los Ávila son originarios del departamento de San Francisco Morazán, en el centro del país, donde Fermín fue capturado tras herir a su pareja durante una pelea por celos. Eso fue hace tres años. Tiene previsto salir libre en noviembre próximo.
  • Foto: Frederick Meza
    "Fue una falsa calumnia, no era verdad, por eso le redujeron la condena de 20 a 5 años, mi hermano era inocente", dice Elsa Garrido, mientras muestra la foto de Rubén Garrido, de 53 años (de camisa roja), quien fue acusado de secuestrar a una mujer en 2006, en Comayagua. Según ella, Garrido saldrá a finales de este mes, pues al final fue exonerado de cargos. En el penal se dedica a la albañilería, su oficio de toda la vida.
  • Foto: Mauro Arias
    La familia de Madbed Arelí Jiménez intenta dormir en las afueras de la cárcel de Comayagua la madrugada de este jueves, mientras espera que amanezca para pedir información sobre su hijo.
  • Foto: Frederick Meza
    Ya entrada la madrugada de este jueves, el pariente de un reo cuya suerte se desconoce, concilia el sueño afuera del penal. Durante la tarde del miércoles, en este mismo portón, un grupo de personas desesperadas debido a que las autoridades no les informaban nada sobre sus parientes, intentaron forzar su ingreso al recinto para tratar de llegar hasta las víctimas del incendio.
Estimado lector: nuestro sistema de comentarios está siendo actualizado y esperamos tenerlo de regreso en la brevedad posible. Nos disculpamos por los inconvenientes y agradecemos su comprensión.
Lo sentimos, esta nota no tiene comentarios habilitados.
Un día después del incendio que terminó con la vida de 355 reos de la granja-penal de Comayagua, Honduras, las autoridades del Ministerio Público hondureño, y el país en general, buscan a los culpables del desastre. De la prisión de donde se suponía que saldrían libres hombres reformados, ahora muchas familias esperan ansiosas que les devuelvan a sus parientes, temerosas de que estén muertos.
Publicada el 17 de Febrero de 2012
Publicidad
RECOMENDACIONES

Los huesos que no enterró la amnistía

Daniel Valencia Caravantes, Mauro Arias

ESFoto 2013

ESFotoperidismo 2013