Foto: Luis Velásquez
Unos niños del cantón El Jícaro, en Tacuba, curiosean la cámara fotográfica. Estos niños viven a varios cientros de metros de la casa de Chelino, quien vive solo. Su familia es parte del pasado. Su esposa murió de un ataque al corazón y sus hijos viven en otros puntos del país. Su único hermano vivo tiene una casa en la ciudad de Tacuba, pero casi no se ven. La única persona que lo visita regularmente es su nuera, quien le prepara alguna comida. Durante la masacre del 32, Chelino perdió a un tío. La represión, que duró más de un mes, dejó casi 30,000 campesinos salvadoreños muertos.