Vecinos enanos, pobres y pródigos

  • Foto: Mauro Arias
    La tecnología satelital convive con la tecnología colonial usada en esta molienda del municipio de Jerusalén, en La Paz, para la elaboración de azúcar. Según el censo de 2007, su población no llega ni a los 3 mil habitantes y de acuerdo con el informe de desarrollo humano, alrededor de un 90% de sus hogares carecen de drenaje de aguas negras, no tienen acceso a servicio de recolección de basura o padecen ambas privaciones.
  • Foto: Mauro Arias
    Una menorá de tubos de pvc erigida en el parque de Jerusalén evidencia el agradecimiento a Israel por la ayuda humanitaria que esta nación ha dado al municipio debido al nombre que lleva. El casco urbano fue devastado por el terremoto del 13 de febrero de 2001. Su territorio es de apenas 10.61 kilómetros cuadrados y su población de poco menos de 3 mil habitantes. Aunque el 90% de los hogares de Jerusalén son pobres, el gasto más grande en 2010 fueron los 21 mil dólares -equivalentes a lo que recibe en un mes como financiamiento del gobierno- que la municipalidad destinó a la organización de las fiestas patronales.
  • Foto: Mauro Arias
    Una carreta para bueyes, cuyo diseño se ve ya en murales egipcios de hace 4 mil años, contrasta con un vehículo contemporáneo en el patio de una casa destruida por el terremoto de febrero de 2001. Jerusalén, como todos los pueblos que rodean el volcán de San Vicente, ha sido sometida a duras pruebas por diferentes catástrofes naturales. Aunque van surgiendo nuevas viviendas y los ladrillos de concreto van reemplazando al adobe, los poblados siguen con un aspecto de enfermos de lenta recuperación.
  • Foto: Mauro Arias
    Víctor Manuel Martínez Aldana, alcalde de Mercedes la Ceiba durante cuatro períodos consecutivos, gobierna el municipio más pequeño de El Salvador: 6.5 kilómetros cuadrados. Reconoce con toda naturalidad que no cumple la obligación de cobrar impuestos por no agobiar a los pobres. Martínez fue elegido por Arena, pero hoy es de Concertación Nacional (ex PCN), y utiliza el financiamiento estatal al municipio para mantener una campaña eterna de regalo de víveres y dinero en efectivo como si saliera de su bolsillo. La gente queda encantada. “Les pago el transporte y les doy un par de dolaritos para que se compren unas pupusitas y mitiguen el hambre”, dice este funcionario que tiene un salario de mil 200 dólares.
  • Foto: Mauro Arias
    En Mercedes la Ceiba esta es una de las inversiones en infraestructura que ha hecho en los últimos años el municipio. Más del 40% de los habitantes del municipio carecen del servicio de agua potable, pero el alcalde prefiere regalar el dinero estatal, dándole a la gente, por ejemplo, el pasaje hacia San Salvador cuando desean hacer consultas médicas.
  • Foto: Mauro Arias
    Esta ambulancia donada por la colonia de originarios de Jerusalén residentes en Los Ángeles está desahuciada en el terreno donde antes del terremoto de 2001 había una casa. La alcaldesa, Marta Lilian Alfaro Amaya, del FMLN, prometió en campaña electoral no andar cobrando los impuestos, pero los pobladores le entendieron que estaba prometiendo incumplir su obligación de recaudar los tributos. Una visita de la Corte de Cuentas le advirtió que no podía eximir del pago de impuestos. Ella promete empezar a cobrar algunas tasas por las aceras, pero después de las elecciones de marzo.
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    En Jerusalén sí destaca la ejecución de una obra: la construcción de un templo católico, en la que la alcaldesa Alfaro Amaya ha trabajado arduamente como miembro de la comunidad católica local. Jerusalén necesita, además de mejoramiento de caminos y servicio de agua potable, un puente sobre una barranca que durante la época de lluvias divide en dos al municipio. La municipalidad exhibe un plan de gobierno lleno de generalidades en su página web.
  • Foto: Mauro Arias
    El único lugar en Jerusalén donde se escucha máquinas trabajando es este molino de nixtamal, visitado al mediodía por mujeres. Como la mayoría de municipios salvadoreños, Jerusalén y Mercedes la Ceiba están sumergidos en un círculo vicioso de endeudamiento y préstamos de fondos que a menudo ni siquiera son utilizados para generar desarrollo y que a la larga son incapaces de pagar.
  • Foto: Mauro Arias
    Una carreta híbrida -jalada por bueyes y construida con partes de un pick up- recorre un camino de tierra para transportar alimento para el ganado. La mayoría de calles de Jerusalén carecen de pavimento. Además de reemplazar la finalidad del Fodes, el endeudamiento ha llevado a algunas alcaldías a utilizar el Fondo para el Desarrollo Local (Fodes) como garantía de pago ante las instituciones financieras, con las que firman una orden irrevocable de pago, en la que la municipalidad autoriza al Instituto Salvadoreño del Desarrollo Municipal (Isdem) a trasladar el Fodes directamente al banco.
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    Uno de los pocos trabajos que los hombres de Jerusalén y Mercedes la Ceiba pueden encontrar es el de las moliendas artesanales, donde se produce dulce de tapa en época de zafra. La caña de azúcar es el cultivo preponderante en ambos municipios. Las oportunidades laborales son pocas y las que genera la inversión en infraestructura por parte de las municipalidades se reparten también a cambio de votos en las elecciones.
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    Mercedes la Ceiba, gobernada por Concertación Nacional, puede que sea un municipio muy pobre, pero ha tirado la casa por la ventana montando un gimnasio y junto a él una peluquería, con peluquero empleado por la municipalidad, que dan servicio gratuito. Las piñatas para alegrar las fechas relevantes también son el destino que el alcalde Víctor Manuel Martínez Aldana da a los escasos recursos del municipio.
  • Foto: Mauro Arias
    Esta es la unidad de salud de Jerusalén. Parte del personal vive donde el vecino municipio de Mercedes la Ceiba. De similar manera, en la unidad de salud de Mercedes la Ceiba trabajan personas oriundas de Jerusalén. Los dos municipios comparten un instituto nacional, un encargado estatal de prevención de desastres y al mismo cura que cubre las necesidades espirituales de los católicos de estos dos lugares. No obstante tanta cercanía y pequeñez, deben duplicar gastos administrativos porque cada lugar se gobierna por separado.
  • Foto: Mauro Arias
    Un sistema de transmisión de un carro ha sido adaptado para que mueva una montaña rusa que visita al municipio de Jerusalén durante las fiestas patronales. Los festejos fueron patrocinados por la municipalidad usando 21 mil dólares del Fondo para el Desarrollo Local (Fodes) en un municipio donde el 40% de los hogares carece de vivienda propia y solo un 2.3% tiene servicio de recolección de basura.
  • Foto: Mauro Arias
    Esta es la biblioteca del Centro Escolar "Mercedes la Ceiba". Un 30% de mujeres adolescentes no recibió educación media en este municipio, según el informe de desarrollo humano de 2009. El alcalde pecenista está en un conflicto político y personal con el director de la escuela, por lo que la municipalidad prácticamente no le da ayuda al centro educativo.
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    Entre los pocos tesoros de conocimiento que tiene la Casa de la Cultura de Mercedes la Ceiba destacan enciclopedias que datan de inicios de los años 70 del siglo pasado. Según el censo de población de 2007, ningún hogar tenía servicio de internet en ese momento, al igual que sucedía con el vecino Jerusalén.
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    El portón del Centro Escolar "Mercedes la Ceiba" muestra el estado de abandono en que se encuentran el resto de instalaciones de la escuela.
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Son dos municipios que cabrían en un cuadrado de 4 kilómetros de ancho por 4 de largo y representan a la perfección la trampa a que pueden llevar una cuestionable división administrativa y el populismo. En Mercedes La Ceiba y Jerusalén el 90% de los hogares carecen de alcantarillados y muchos más no tienen servicio de recolección de basura, pero sus gobiernos -de los partidos CN y FMLN, respectivamente- prefieren gastar en fiestas patronales o en peluquerías gratuitas con la mente puesta en la reelección.
Publicada el 9 de Enero de 2012
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