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Plática con pastor Edgard López Bertrand hijo, "Toby Jr."

"Si dentro de ocho años he podido hacer mi gabinete, me animo a buscar la presidencia"

Ricardo Vaquerano, Sergio Arauz, Patricia Carías y Mauro Arias / Fotos: Mauro Arias
El Faro / Publicado el 14 de Enero de 2012
Heredero de un “negocio” creado hace 35 años por su padre, el pastor Toby Jr. es consciente del poder de una organización –“Tobylandia”, dice- cuyas operaciones anuales superan los 15 millones de dólares. Que dentro de ocho años busque la Presidencia de la República dependerá de que para entonces haya podido armar un equipo de gobierno y, claro, de que Dios le haya concedido llegar a los 50 años de vida.

Edgar López Bertrand

Tiene 42 años de edad, 17 de casado, un doctorado en teología de la Universidad Luterana, una esposa -Gisela Xiomara Barrientos- y tres hijos. El mayor de estos es Leví Ariel. “Escogimos el nombre Leví porque en la Biblia los levitas eran los encargados de los servicios en el templo”. El segundo es Lucas, “que es el bendito médico amado, el encargado del Evangelio de Lucas. Para mí ese fue el primer reportero investigativo”. El tercero es Juan Marcos, “que fue un tiro al aire porque no sabíamos que venía”.

Hijo del pastor fundador del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel, Édgard López Bertrand jr. encara con alarde de buen humor una plática en la que perfila sus inquietudes políticas, transparenta sus debilidades, se distancia de su padre, reconoce virtudes ajenas y reparte palos al poder encarnado en Funes, en la derecha empresarial, en Saca, en Arena, en Gana y -por supuesto- en su mismo padre. “Con mi padre nos agarramos del pelo todos los días”, dice. “Mi jefe es muy cerrado”. Tuvo que pedirle autorización para participar en la entrevista con El Faro. "Andá, pues", dice que le dijo, "a vos te gustan esas payasadas".

Acepta ser “el hijo del dueño del negocio”, y aunque dice disfrutar su labor en la iglesia, aclara y subraya que lo suyo es la calle, “el brazo social” del Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel. Quisiera transformarlo, pero la decisión está en las autoridades de la institución: el presidente, el pastor fundador –su padre, Toby senior- y la junta directiva. Le gustaría asumir un día la presidencia, pero no por herencia sino por méritos. La presidencia de una organización que nació con 11 personas -“incluidos nosotros cinco”- y que en 34 años creció hasta 372 templos (a un ritmo de uno nuevo cada 33 días) y que solo en su iglesia central, en San Salvador, mira desfilar a 70,000 personas en un domingo normal.

En su horizonte visualiza la posibilidad de ser el gobernante de una sociedad a la que llama injusta y ciega. Extremadamente histriónico e irónico, parece disfrutar cada tramo de la conversación. Fiel a su franqueza, no le regatea críticas al mismo Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel, y fiel a su sentido del humor, se rehúsa a tomarse demasiado a pecho a sí mismo, desafía la visión de su padre y osa rebelarse ante las decisiones divinas. “Yo no sé si bendecir a Dios o… la otra palabra no la voy a decir…”

 

I - “Tengo muy buenos predicadores, pero se bajan del púlpito y son animales”

¿Quién es usted?
Soy un apasionado, un endemoniado -en el sentido del carácter, que es muy difícil-, un enamorado de lo que hago y tengo una visión de reino, y cuando digo visión de reino me refiero a que todos cabemos. No se trata de solo yo o solo él.

Precisamente desde afuera vemos el Tabernáculo Bíblico Bautista como un reino en donde su padre es el rey y usted el príncipe.
¡Ja, ja, ja, Tobylandia, ja, ja, ja! ¡Veeee! Es un visión bastante bonita y también es un infierno, ja, ja, ja… ¡Borren ese casete! Miren, he tenido amigos colegas que son de pensamientos bien extremos que nacieron con nosotros, que ellos sí fundaron reinos propios…

¿Quiénes?
Tres, cuatro, 12 personas en 35 años, que comenzó con la visión pero cuando les pedimos transparencia en sus finanzas ya no les gustó y ni hay que preguntar por qué se separan, pues usted sabe por qué se separan. En esta explicación de por qué se separan las iglesias siempre se busca algún tipo de excusas, pero la realidad siempre es la misma: finanzas, visión, megalomanía, egocentrismo. Y les cuento porque ha sido un proceso largo el mío para poder sentarme donde estoy. Me tocó comenzar por aprender a escribir, venía con un pasado no tan brillante como el de muchos. Yo quisiera ser un hombre ejemplar, pero no lo soy, ni lo pretendo; es más, me aburre. Pero soy un hombre apasionado. Entonces llego a la iglesia y me dicen: “Mirá, tu primer puesto es construcción, después vas a trabajar en el orfanato, después te vas al centro de rehabilitación, después te vas a ir a las escuelas, después a centros penales…” Fue un proceso en el cual hemos ido ganando respeto de una comunidad. No se trata de que me dijeron: “Hey, el señor López, por ser Lopítoz, el pequeño emperador, démosle lo que quiera tener”. Lo más difícil para mí es contenerme ante ese tipo de observaciones y entonces digo: “No, ha sido un proceso”. Primero fue un seminario, en segundo lugar fuimos a la Universidad Evangélica a terminar una licenciatura en teología… son cuatro maestrías, un doctorado... entonces, llegar a esa posición de “el hijo del rey” no es tan lindo como en los cuentos de hadas, je, je, je… Y le cuento algo:nunca voy a poder pagar el favor de mi papá que me dio apertura en un lugar tan bonito, porque yo tengo 17 años de estar ahí, que es lo que tengo de casado. Pero hace 17 años esta iglesia no tenía ni la mitad de los ministerios que hoy tiene. Ni radio, ni televisión, ni web, ni centro de rehabilitación. Entonces Dios nos dio algo fresco, eso de parir cosas nuevas y respaldarlas. Dentro de esta iglesia donde yo trabajo hay una junta directiva de 12 personas que son mis jefes, a los cuales reporto y rindo cuentas de todo lo que se hace. Y luego, lo más decepcionante de todo, que es el meollo de nuestra iglesia, que es la predicación. Un día me dijo mi pastor: “Mirá, a partir de la próxima semana los cultos de las 9 de la mañana y 4 de la tarde son tuyos”. Y el hombre inexperto, altanero, soberbio y apasionado creyó que iba a lograrlo todo de un solo. Fue lo peor que me pudo haber pasado porque toda la gente que a él lo escuchaba -porque ha sido su pastor- no llegó. Cultos de 5 mil o 6 mil personas se vinieron a tres. Y entonces le dije: “Pastor, además de que me siento achicado, avergonzado -y no puedo decir la otra palabra por la televisión-, no sé qué hacer, yo no puedo seguir aquí”.

¿Hace cuánto fue eso? 
Unos 11 años. Y de repente esa bondad de Dios, esa gracia -porque nuestro estilo de prédica a muchos les ofende y a otros les motiva- arrancó. Y comenzamos a ver que las personas volvieron, pero no volvieron las mismas sino que gente nueva.

¿Por qué llegó gente nueva con usted? ¿Acaso usted no es solo una réplica de su papá? 
Yo creo que no, fíjese. No me lo están preguntando pero con él nos agarramos del pelo todos los días.

¿En qué sentido?
En administración, doctrina, estilos de vida, pensamientos, carácter… pero tenemos la madurez de respetarnos.

Edgar López Bertrand

'Yo quiero creer que mi papá en el fondo de su corazón en algún momento dijo: A este bruto lo voy a poner a trabajar aquí para que me cuide'


Dice que su papá había tenido “la apertura” de darle a usted espacio en la iglesia, y uno pensaría que cualquier papá quisiera que su hijo heredara su reino…
De acuerdo, pero creo que él no pensó en la confrontación. Mire, el que exagera, miente. El que se rodea de aduladores comete un grave error y yo quiero creer que mi papá en el fondo de su corazón en algún momento dijo: “A este bruto lo voy a poner a trabajar aquí para que me cuide”. Yo, al igual que mi jefe, tengo como patrón la Biblia en cualquiera de sus versiones, y cuando yo leo ese libro, “bueno”, digo, “papá, esto está mal”, así como él me lo dice y ahí es donde nos complementamos. Ahora no solo somos dos, hay como 11 personas más que laboran en diferentes cultos y horas de reunión, y la gran pregunta que la gente me hace es: “Mirá, ¿y vos por qué estudiás?” Yo tengo 42 años, ahorita estamos abriendo otra maestría más y es porque yo no quiero llegar ahí por el apellido. Quiero que si el día que mi padre falte, o yo me vaya antes -no lo sé-, pero que la congregación quiera decir “con él queremos trabajar porque tiene el conocimiento, la experiencia y la gracia”, que es lo que más me interesa. La gracia de parte de Dios y la gente. Yo tengo muy buenos predicadores, pero se bajan del púlpito y son animales, maltratan a su mujer y a medio mundo, fatal…

¿Sí?
Y como no soy la autoridad, no los puedo quitar. Una de mis tesis fue desarrollar un manual de ética y cuando lo pasé a mi seminarista me dijeron “no fregués, esto está más duro que la ley de Moisés”.

“Nos vamos a ir la mitad”, le dijeron.
Exacto y eso es algo que va a suceder. Óiganme en qué momento lo estamos diciendo.

¿No se ha implementado ese manual de ética?
Yo creo que sí se implementó, se llevó, se distribuyó y ahí lo tienen pero no lo creen.

¿Y su papá lo aceptó?
Ja, ja, ja… “¡No´mb´e!”, me dijo, “los vas a ahuyentar”. “Mire, papá, el que nada debe, nada teme”. ¿Por qué hay que subir los estándares? Si uno de ustedes tres afloja en lo que ustedes hacen, el periódico se derrumba. Entonces tenemos que subir los estándares todos. ¿Cuál es mi reto ahora, como director general del Seminario Teológico? Mire, el ser pastor es aguantar hambre, oigan lo que les digo, estos voladitos que uno tiene no son frutos de una iglesia, yo no vivo de la iglesia, como algunos de mis colegas -y perdón que les diga vividores-. Nosotros vivimos para la iglesia y se lo digo en español: los salarios de una iglesia son de hambre. “Toma tu cruz y sígueme”, dice la Biblia. Pero muchos oyeron “toma tu corona”, entonces les gusta la televisión. Para yo tener este privilegio de estar con ustedes tres, he tenido que pasar 17 años en la calle, yendo a la cárceles, al INTI, y es el fruto de un esfuerzo, de un trabajo, de una trayectoria. Así lo quiero ver yo, pero otros no. Unos se meten a este tipo de negocio porque creen que al llegar ahí les van a comprar un carro nuevo, les van a dar buena ropita o buenos viajes. Esa es la misión equivocada que quiero cambiar en el seminario.

Hablando del Tabernáculo, ¿sería equivocado decir que usted es el hijo del dueño del negocio?
Ja, ja, ja… No, yo creo que es correcta esa visión, pero hay más hijos ahí. Por ejemplo, tengo una hermana mía que ha estado desde el día uno tocando el piano, hace 35 años.

A lo que me refiero es a que el hijo del dueño del negocio puede hacer lo que se le dé la gana en el negocio. Es decir, si es una tienda, puede ir a sacar una paleta y comérsela. 
¡Ah, no, no, no!

¿A usted le piden que esté en su lugar de trabajo a una hora determinada, como en un trabajo normal?
Y no solo eso, tenemos restricciones, lugares que no podemos frecuentar, cosas que no puedo hacer y que me encantan. Yo tuve un grave problema hace dos o tres años por una fotografía en la web con un arma. Me  encantan. Yo voy a tirar, voy al polígono, tengo armas de colección. Lo chistoso de ese incidente es que era un grupo de amigos y a quien yo estoy fregando es a mi hermano menor y quien toma la foto en aquella época es el subdirector de la PNC Pedro González. Y la foto yo fui el bruto que la puso en las redes sociales, ja, ja, ja. El punto es que hay ciertas cosas que no puedo hacer, hay horarios que cumplir…

¿Usted tiene un salario?
Sí, mire, un salario bastante decente. Yo quisiera que me pagaran 70 dólares la hora, eso valgo yo, un CEO. Pero nooo… ¿y de dóóóónde, ja, ja, ja? Cuando nosotros comenzamos a trabajar hace muchos años en una gasolinera, nos enseñaron a ahorrar, y así nos involucramos en la radio, hay una sociedad de radio a la que pertenezco y eso es lo que mantiene mi casa, que somos cuatro personas. Es la radio cristiana 106.1 FM, nosotros la alquilamos y yo soy el administrador de la radio y me pagan un salario decente.

¿Ese es su negocio?
Claro, con eso yo puedo complementarme con las prestaciones que una iglesia del tamaño de la cual yo administro me pueda dar. ¿Qué me dan? Un vehículo cada tres años, el cual puedo usar pero no vender, comprar, subarrendar o prestar porque no es mío. Me dan viáticos, si tengo una actividad a donde ellos me manden. Pero no hay ni tarjetas de crédito ni cuentas de restaurantes. Y eso es lo lindo porque cuando se aprende a vivir así, no le es molesto hacerlo. Y no voy a hablar de otros porque no quiero ser hipócrita, pero la mayoría tiene su rollo.   

En ese Tabernáculo al que usted tiene que rendirle cuentas, ¿hay un organigrama con junta directiva y un gerente general, por ejemplo, y dónde se inserta usted?
Casi en el tercer nivel, ja, ja, ja. Reporto al pastor general y al lado mío hay otros dos pastores que están también en la organización y que tienen diferentes direcciones. Uno de ellos es el director de ministerios y otro es el pastor administrador de colegio, cafetería, etcétera.

Edgar López Bertrand llegó con su equipo de filmación para la plática con El Faro.

Como director del ministerio de Medios de Comunicación del Tabernáculo, Toby Jr. llevó un equipo de televisión para grabar la entrevista y transmitirla por el canal 17.


¿Y usted es director del ministerio de…?
… Medios. Y cuando operan a mi jefe del corazón, que le ponen un marcapasos, a nosotros nos asignan como pastor de la iglesia central.¿Cómo funciona entonces? La iglesia central  tienen varias dependencias y es como piramidal. Acá en El Salvador son 372 iglesias (Toby Jr. toma una servilleta de papel y comienza a hacer un bosquejo, un triángulo, dentro del cual escribe el número 372)., y cosa curiosa, ninguna de ellas tiene ninguna responsabilidad financiera con nosotros.

¿No les rinden cuentas?
En absoluto.

¿Tienen autonomía financiera?
Exactamente, ese es el punto. Entonces yo digo: “Miren, señores, este volado se debe ordenar para que no nos perdamos, no solo eso, cada uno de esos pastores tendría que hacer lo mismo con sus congregaciones”. Entonces hay una junta directiva que comienza por el presidente, luego vienen los 12 espacios de los 12 directivos con todos sus cargos.

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