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Funes admite pobre trabajo de Melgar y pone a militar en Seguridad Pública

Sergio Arauz y Carlos Martínez / Fotos: Frederick Meza
El Faro / Publicado el 23 de Noviembre de 2011
Después de dos semanas de acefalía, el presidente de la República juramentó al exministro de Defensa David Munguía Payés como ministro de Seguridad Pública. "Le he pedido resultados concretos en la lucha contra el crimen", dijo el gobernante, mientras el general retirado ofreció comprometerse con "metas concretas" en los próximos días.

A las 3 de la tarde de este martes y después de que el presidente de la República admitió "déficit" en el área del combate a la delincuencia, un militar de carrera volvió a tomar las riendas de la seguridad pública de El Salvador después de 19 años de ser conducida por funcionarios civiles.

El general retirado David Munguía Payés se cambió el título de ministro de la Defensa Nacional para tomar el de ministro de Justicia y Seguridad Pública, en sustitución del ex comandante guerrillero Manuel Melgar, quien el 8 de noviembre pasado presentó su renuncia en medio de presiones del sector privado y del gobierno de los Estados Unidos.

La ceremonia de presentación incluyó la admisión tácita del gobierno de que no ha logrado avances significativos en el combate a los homicidios después de dos años y medio de administración. "Estoy tomando esta decisión (de nombrar a Munguía Payés) sobre la base del déficit y de los resultados (hasta ahora)", explicó el presidente Funes, cuando presentaba al sucesor de Melgar. "Altos funcionarios que no han producidos resultados concretos en su función, o bien políticas que no han dado los frutos esperados, serán motivo de cambios", explicó el mandatario. 

Luego dijo, como haciendo un contraste entre una era que termina y el inicio de una era mejor, que le había hecho dos encargos al nuevo ministro de Seguridad: "Le he dado a David Munguía Payés dos instrucciones básicas, primero, construir una verdedara política de unidad nacional en torno a la buena batalla que libramos. Lo segundo: mostrar resultados concretos en la lucha contra el crimen".

Durante esta primera mitad del quinquenio de Funes, las cifras de homicidios escalaron hasta un nivel promedio de 12 asesinatos diarios. 2009 cerró con más de 4,300 asesinatos, un récord desde cuando en 2005 El Salvador lleva registros de homicidios homologados entre la Fiscalía, el Instituto de Medicina Legal y la Policía Nacional Civil.

El presidente Funes toma la protesta al nuevo ministro de Seguridad Pública (de traje gris), general David Munguía Payés, y a los titulares de Defensa.

El presidente Funes toma la protesta al nuevo ministro de Seguridad Pública (de traje gris), general David Munguía Payés, y a los titulares de Defensa.

La designación de Munguía Payés ha sido objetada por el FMLN desde que su nombre empezó a mencionarse como sustituto de Manuel Melgar, en octubre pasado. Algunos de los principales dirigentes del partido calificaron la sola posibilidad de que el general ocupara ese cargo como "un retroceso en la historia democrática del país", "una militarización de la Seguridad Pública" y "una violación a los Acuerdos de Paz". En su discurso, Funes no evadió este punto: "Que nadie con buena intención piense que este nombramiento podría implicar una militarización de la Seguridad, ni que significa una retroceso en el espíritu de los Acuerdos de Paz".

Sobre la críticas del partido que lo llevó al poder, Funes dijo que se trataba de visiones ideologizadas y volvió a desmentir algo que dan por cierto dos fuentes de nivel ejecutivo del área de seguridad pública y en el FMLN: que la remoción de Melgar fue producto de presiones foráneas, particularmente de Estados Unidos. "Deseo enfatizar que la designación del Ministro Munguía Payés no obedece a presión alguna, ni de gobiernos extranjeros, ni de fuerzas políticas nacionales."

Algunos miembros del FMLN que forman parte del gabinete de gobierno escucharon las palabras de Funes en el salón de Casa Presidencial donde fue juramentado el general Munguía Payés. Llegaron el canciller, Hugo Martínez; el ministro de Trabajo, Humberto Centeno; el ministro de Obras Públicas, Gerson Martínez -cuyo nombre había sido mencionado como candidato al cargo-, y Franzi Hato Hasbún, secretario de Asuntos Estratégicos. 

No solo el FMLN había mostrado desacuerdo con este nombramiento. Un grupo de oficiales de la PNC provenientes de la ex guerrilla le advirtieron al presidente que renunciarían en caso de que un militar llegara a ocupar el cargo de Ministro de Seguridad. Sin embargo, Funes aseguró que no habría cambios en la estructura de la Policía Nacional Civil. En la ceremonia de juramentación también estuvo presente el director de la PNC, Carlos Ascencio. 

"Me comprometeré con metas concretas"

Funes había sacado del retiro a Munguía Payés cuando lo nombró ministro de la Defensa. Luego concedió dos ascensos consecutivos a este militar de izquierda a quien el presidente Armando Calderón Sol había negado el grado de general durante el quinquenio 1994-1999. Investido de nuevos bríos por la nueva administración, el ministro lucía uniforme militar en cada ceremonia pública oficial en que aparecía. Estes martes, en la presentación y juramentación al nuevo cargo, apareció vestido con un traje civil. Los periodistas fueron invitados como meros testigos, ya que no hubo espacio para acercarse a los funcionarios ni para hacer preguntas ni a Funes ni a Munguía Payés.

Funes utilizó unos 10 minutos de sus declaraciones para justificar la sustitución y el nombramiento de un militar y para desvirtuar señalamientos o quejas de sus detractores. El presidente se retiró junto al resto de funcionarios del gabinete y en el salón solo quedaron el nuevo ministro de Seguridad, Munguía Payés; el recién nombrado ministro de la Defensa, José Atilio Benítez, quien antes ocupaba el cargo de viceministro de Defensa, y el nuevo viceministro, Francisco Salinas, quien se desempeñaba como jefe del Estado Mayor.  

A las palabras de autocrítica a la gestión de seguridad pública que Funes había pronunciado durante la presentación, se agregaron las de Munguía Payés, que en una breve y enredada declaración intentó marcar diferencias respecto de su antecesor Melgar: "No vengo a hacer milagros, pero sí me voy a comprometer a metas concretas, que iré presentando en los próximos días", dijo, en sus primeras palabras después de juramentado en el cargo.

Cinco días después de que un grupo de jefes policiales advirtiera a Funes que renunciarían si nombraba al general, este lanzó una advertencia a sus subordinados. Dijo que aunque respetará el carácter democrático y civilista de la Policía Nacional Civil, no tolerará  y los derechos humanos que garantizan la Constitución: "no significa que vamos a permitir el desorden, la indisciplina y mucho menos la ineficacia". 

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