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Los viajes fantasma de Gallegos

El vicepresidente de la Asamblea y dirigente del partido Gana Guillermo Gallegos recibió este año al menos 17 mil dólares en viáticos por dos viajes a España que nunca realizó. Según varios diputados, algunos legisladores suelen anotarse en misiones al exterior, no viajan y se embolsan los viáticos. Además, otros han aprovechado las misiones para hacer turismo pagado con impuestos de los salvadoreños.

Patricia Carías *

 
 

En esta fotografía colgada en un rincón del sitio web de la Universidad de Salamanca aparecen unas 80 personas, entre ellas dos diputados salvadoreños. Un tercero, el dirigente de Gana Guillermo Gallegos, fue nombrado capitán de la delegación salvadoreña que viajó en junio a España, pero no aparece en la imagen porque se limitó a cobrar más de 8 mil dólares en viáticos y no acudió a la capacitación. Algo parecido había ocurrido en enero, cuando el legislador también fue nombrado jefe de una delegación hacia Salamanca, cobró los viáticos y tampoco viajó.

Tuvieron que pasar dos meses hasta que la directiva de la Asamblea Legislativa discutiera la posible devolución del dinero para tratar de poner coto a esta práctica. Porque esta, según varios parlamentarios -incluidos directivos- es la forma que han hallado algunos de sus colegas para obtener un ingreso extra a su sueldo mensual en una institución con débiles controles y con decisiones que a menudo no tienen justificación técnica, sino estrictamente de conveniencia política.

La aparición de dos diputados salvadoreños en esa fotografía tomada en junio tuvo su origen en mayo de este año, cuando Gallegos, vicepresidente de la junta directiva en la Asamblea y director de organización de Gana, solicitó ser parte de la segunda misión oficial de 2011 que participaría en un curso de derecho constitucional impartido en la Universidad de Salamanca.

Guillermo Gallegos, diputado de Gana.

Guillermo Gallegos, diputado de Gana.

Como parte del trámite, Gallegos presentó una carta firmada por Nelson Guardado, jefe de la bancada de su partido, en la que este daba el respaldo a Gallegos para que fuera parte de la misión. Además, presentó el nombre del curso que iba a tomar en la universidad, el período durante el cual se realizaría la capacitación -del 6 al 22 de junio- y luego se quedó a esperar una respuesta.

La petición fue aprobada por la directiva el 13 de mayo y esta emitió un acuerdo en el que autorizaba la solicitud. Dada su jerarquía legislativa, Gallegos fue nombrado jefe de esta misión de más de dos semanas de duración en España, donde participaría junto a los diputados del FMLN Santiago Flores y Jaime Valdez.

El 5 de junio, un día antes del inicio del seminario, la reservación del vuelo estaba hecha y la participación en el curso estaba pagada. Se suponía que los misioneros estaban ya volando hacia España. Hasta entonces, en la Asamblea, el diputado no había informado de ningún inconveniente que le impidiera viajar. Así que, como era de esperarse ese día, todos creyeron que el dirigente de Gana iba en su ruta hacia Salamanca. A donde nunca llegó. Los registros de migración muestran que Gallegos no salió del país ni ingresó a él en los días en que se realizó el curso ni en los días inmediatamente previos ni en los inmediatamente posteriores al seminario.

A los diputados, aparte del boleto, el costo del curso y el transporte, se les entrega dinero en concepto de viáticos, que sirven para costear alimentación y alojamiento. Gallegos gana 5,225 dólares mensuales por su trabajo como diputado, y dado que la misión encomendada era a Europa, la tabla de viáticos de la Asamblea dispone que debía recibir 450 dólares diarios. En total, recibió 8,550 dólares para 19 días. Esta cantidad, a diferencia del pago del boleto y la cancelación del curso, entró directamente en los bolsillos del diputado, quien una vez recibido el cheque no tenía la obligación de explicar cómo administraba la suma.

Los diputados efemelenistas que sí tomaron el curso dicen que no sabían si Gallegos era parte de la misión. Sí dicen estar seguros de que no se presentó a tomarlo. "Yo no lo vi allá. De mi fracción fuimos dos y él allá no estuvo", afirma Valdez.   

En la Asamblea, las misiones a Salamanca se cotizan entre las más costosas. La diferencia radica en que de todos los viajes que pueden realizar los legisladores alrededor del mundo, la autorización para participar en uno de los cursos que imparte la universidad pueden significar hasta 15 mil dólares en gastos de boletos de avión y viáticos para cada diputado. Anualmente se envía dos misiones oficiales, una en enero y otra en junio.

Este año, la Asamblea autorizó nueve viajes a Salamanca, de estos, siete fueron apartados para diputados y dos para asesores, y de los siete reservados para legisladores, Gallegos obtuvo dos plazas, la de enero y la de junio. En esa ocasión, la junta directiva también lo nombró jefe de misión y, tal como ocurrió en junio, el dirigente de Gana no viajó a Salamanca. Dos misiones, dos jefaturas de misión, dos entregas de viáticos y dos ausencias. Los registros de Migración muestran que Gallegos ni salió ni entró al país en los días de ese curso de inicio de año, ni en los días inmediatamente anteriores ni en los inmediatamente posteriores.

A finales de agosto, según revelan varios directivos que conocieron el caso, Gallegos no había informado a la junta directiva sobre sus inasistencias a España, ni había realizado ningún trámite para devolver el dinero que recibió en calidad de viáticos. Por el contrario, continuó participando en las reuniones sin mencionar palabra alguna.

Los rumores en la Asamblea comenzaron entonces a llegar a oídos del presidente, el efemelenista Sigfrido Reyes, quien se tomó la libertad de indagar el asunto. Según cuentan algunos directivos y ejecutivos del área administrativa de la Asamblea, en una de las conversaciones que sostuvo Reyes con algunos directivos, este mencionó que tenía conocimiento de casos de diputados que no iban a las misiones y se quedaban los viáticos. "Él dijo que andaba investigando a algunos diputados que solicitaron misiones y que no iban y que él incluso había pedido los chequeos de Migración para ver quién salía y quién no, pero eso no fue nada de agenda, esa fue una tertulia de comida", afirma una de las voces anónimas.

De acuerdo con fuente cercanas al proceso, Reyes se dedicó por un tiempo a esperar los registros migratorios y una vez los tuvo en su poder -entre finales de agosto e inicios de septiembre- decidió solicitar a Gallegos en privado que devolviera los 8,550 dólares que se le otorgaron como viáticos por la misión de junio.  

El Faro buscó reiteradas veces a Reyes y al mismo Gallegos para preguntarles sobre este hecho y sobre la misión de enero, pero ninguno accedió a hablar con este periódico. Y en la Asamblea Legislativa nadie parece estar dispuesto a dar la cara para informar sobre un tema que enoja a muchos diputados pero que prefieren callar por temor a represalias.

Según recuerdan algunos directivos, a Gallegos le molestó que Reyes le pidiera la devolución del dinero, y eso quedó patente en algunas reuniones de la junta directiva. "Hubo una reunión en junta directiva donde hubo bastante choque, roces entre Gallegos y Sigfrido. Yo le pregunté a otro qué pasaba y él me dijo que estaba molesto porque Sigfrido le estaba pidiendo que regresara unos viáticos", dice uno de los miembros de la directiva.

Estas mismas fuentes aseguran que las inasistencias de Gallegos a misiones oficiales no son hechos aislados ni privativos de él. "Aquí la misma gente sabe. Aquí los ven en los mismos días que dicen que andan en misión. En el caso de Gallegos, ahí está en su oficina y está en misión en el extranjero”, asegura un directivo.  

Otro directivo califica como "casos bochornosos" estas situaciones reiteradas en el caso de Gallegos. Asegura que en una situación similar se encuentra una diputada por San Miguel a la que al final terminaron negándole salidas por el "exceso" de misiones oficiales y por la sospecha de que también estaba recibiendo viáticos y no viajaba.

Según funcionarios del área legislativa de la Asamblea y otros del área administrativa, hasta inicios de año también se mantenía otra práctica relacionada con las misiones oficiales, que consistía en aprovechar la compra de boletos y el pago de viáticos para, simplemente, hacer turismo. Es decir, los diputados se enrolaban en misiones al exterior pero pedían al personal legislativo de la unidad de adquisiciones y contrataciones institucional (UACI) que les compraran los boletos para fechas distintas a las de las actividades a las que iban a asistir.

Por medio de un memorando, Reyes, que asumió como presidente en febrero pasado, se dirigió al jefe de la UACI a finales de marzo para ordenar una nueva disposición que acabara con el turismo legislativo. "Todo boleto aéreo destinado para cumplir misiones oficiales de la Asamblea, deberá coincidir exactamente con las fechas de inicio y conclusión de la misión encomendada", le instruyó.

Las denuncias de este tipo de abusos vienen desde los años 90, pero siempre han sido manejadas a escondidas por los legisladores. En el año 2000, la ahora diputada al Parlacen Nidia Díaz, presentó una queja a la directiva de entonces. Después de una misión oficial a República Dominicana, presentó un informe en el que denunciaba que de los 12 miembros de la delegación legislativa salvadoreña, solo cinco participaron en la actividad que se les había encomendado.

Despúes de la denuncia de Díaz, la Asamblea Legislativa adoptó la costumbre de exigir a cada viajero que recorre el mundo con gastos pagados por los salvadoreños, que presentara un informe sobre los pormenores de cada misión. "La misiones no deberían de ser por regalías ni para sacar viáticos, deberían hacerse evaluaciones de los informes que se hacen de cada misión", dice ahora Díaz, al recodar su denuncia.

En el caso de Gallegos, siendo jefe de misión, debía rendir un informe que detallara la actividad y los logros. El Faro consultó a dos directivos si a Gallegos se le exigió que presentara los informes de los cursos de enero y junio, pero ninguno pudo dar fe de eso.  

Los informes que se elaboran al finalizar una misión oficial son uno de los tantos temas de los que los diputados se niegan a hablar y es que unos, como Flores, aseguran que cada diputado que participa en alguna misión debe generar uno. Sin embargo, cuando El Faro solicitó a Flores que le brindara una copia de su informe, este se negó y no quiso explicar razones.

Tres directivos de dos partidos distintos aseguran que los informes corren por cuenta del jefe de la misión, quien es el responsable según el acuerdo que se emite. "Los informes deberían estar en el archivo de operaciones legislativas", dijo uno de ellos, en referencia a esa oficina vedada al escrutinio público.

La participación de diputados en cursos de jurisprudencia de la Universidad de Salamanca no es algo nuevo. A finales de 2007, la universidad firmó un acuerdo con la Asamblea Legislativa en el que se comprometían con el apoyo en la formación en derecho de los diputados salvadoreños.

Posteriormente, el convenio se amplió a la colaboración en diferentes materias como ingeniería, sanidad, ciencias sociales, acreditación y calidad, además de los postgrados y doctorados. A la fecha, el convenio no solo acobija a diputados sino que se ha extendido hasta asesores jurídicos y técnicos de comisiones. Según las reglas de Salamanca, cualquiera puede participar en los cursos, siempre y cuando los costos de boletos, alimentación, alojamiento y la cuota del curso corran por cuenta de la Asamblea.   

El pago de viáticos en la Asamblea se rige por un reglamento ad hoc, uno de los muchos documentos que son de acceso restringido para los ciudadanos. En este se detallan los montos diarios que reciben los viajeros de acuerdo con la zona geográfica a la que viajan y según su cargo como directivo, diputado o empleado legislativo.   

El reglamento define cuatro diferentes zonas geográficas para las que asigna diferentes montos. Oceanía es el que retribuye más viáticos: 500 dólares diarios a directivos. Europa aparece en el segundo escalón, y los directivos reciben 450 dólares al día. Esto significa que Gallegos recibió, por cada día de misión, más del doble de lo que en dos meses recibiría una persona que devengue salario mínimo.

En adición a los viáticos, la Asamblea también asigna una cuota única de 56.25 dólares a cada diputado bajo el concepto de gastos de terminales, pago de impuestos en aeropuertos y propinas.

En un reportaje publicado por El Faro en julio del año pasado, se consignó que el gasto en boletos aéreos o "Servicios de emisión de boletos a diferentes países del mundo para el cumplimiento de misiones oficiales", como se llama la partida en el presupuesto legislativo, remontó los 500 mil dólares anuales a partir de 2008 hasta 2010. La cantidad equivale a 358 boletos por año, suficientes para que cada uno de los 84 diputados titulares se anotara a cuatro destinos distintos, y todavía sobrarían 28 boletos.

Gallegos, tomando como referencia los 450 dólares diarios en viáticos y las fechas que se incorporan en el acuerdo de junta directiva, recibió para su estadía en España del 6 al 22 de junio 7,200 dólares en calidad de viáticos. A esto se le suman tres días más de viaje que la junta autoriza en concepto de días de ida y regreso, es decir, el tiempo que el diputado tarda en llegar a su destino y regresar a su país. En los viajes hacia Europa la cuota de ida y de regreso es de 1,350 dólares. Por lo tanto, el diputado recibió en total 8,550 dólares y los gastos siguen contando… A esta cantidad se le agregan los boletos que costeó la Asamblea desde El Salvador hasta España.

“Hay unos acuerdos aquí que son viejos pero dicen que la junta directiva viaja en primera clase o ejecutiva y los diputados normales viajan en clase turista, pero eso es viejo, no es nada nuevo", comenta uno de los directivos que accedió hablar con El Faro bajo condición de anonimato, mientras intenta hacer la cuenta de todos los gastos otorgados a Gallegos.

El Faro buscó repetidas veces la versión de Gallegos, pero este se negó a darlas reiteradas veces. Al inicio, cuando este periódico le pidió la entrevista, dijo acceder a la conversación, pero después envió una respuesta por medio de su asistente, diciendo que no daría declaraciones. Sin embargo, dijo que mostraría un documento en el que constaba que había devuelto el dinero. Al cierre de esta nota se rehusaba a conceder la entrevista y tampoco había proporcionado el documento que evidenciaba la devolución de los viáticos correspondientes al viaje de junio. El Faro cuestionó a Gallegos, por medio de su asistente, sobre los viáticos de la misión de enero, y no dio respuesta alguna.

El Faro no pudo constatar que este haya devuelto ninguna de las cantidades que se le otorgaron. Una de las fuentes consultadas en la Asamblea explicó que el mecanismo para devolver el dinero es bastante complejo dado que este debe devolverse directamente a las arcas del Estado. "Es complicado porque no se puede con un solo depósito, todo tiene que ser ingresado al fondo general de la nación. Debe existir un comprobante y no es un proceso común porque es dinero ya ejecutado".

Según esta fuente solo existen tres personas que pueden comprobar que se siguió el proceso de reintegro: el presidente de la Asamblea, el diputado Gallegos y el jefe de Tesorería de la Asamblea. Ninguno de estos accedió a dar declaraciones.

Ninguna de las fuentes consultadas supo explicar si en la Asamblea hay un mecanismo claro de asignación de misiones oficiales al exterior o si hay una evaluación técnica de costos-beneficios para asignarlas. A juzgar por lo que dicen, se trata de una garduña. Algunos diputados aseguran que es una simple política no oficial de estímulos y que gracias a ella algunos pueden ir a conocer otras partes del mundo. Otros precisan que la repartición se lleva a cabo permitiendo que al menos un integrante de cada partido político participe en cada una de las misiones. 

 * Con reportes de Sergio Arauz.

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