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Actualizado martes 18 de octubre

Refugiados por lluvias ya son 32,000

Gabriel Labrador
El Faro / Publicado el 16 de Octubre de 2011
Mientras el Servicio Nacional de Estudios Territoriales pronostica una disminución gradual de las lluvias y la cantidad de muertos se mantiene en 32, los albergues estatales acogen hasta este martes a más de 21,500 salvadoreños, en tanto otros 10,500 están refugiados en casas de parientes o amigos. Las últimas evacuaciones ocurrieron la noche del lunes debido a las descargas intensas de las presas sobre el río Lempa.

Más de 4,000 capitalinos amanecieron este martes viviendo en los 115 albergues dispuestos en San Salvador para acoger a las víctimas de las lluvias, mientras que centenares de habitantes del Bajo Lempa que se habían resistido a dejar sus viviendas finalmente tuvieron que abandonarlas precipitadamente la medianoche del lunes cuando las presas sobre el río Lempa incrementar sus descargas de agua.

Para este martes la cifra de fallecidos se mantenía en 32, mientras por primera vez en nueve días el Servicio Nacional de Estudios Territoriales daba buenas noticias: las lluvias se debilitan gradualmente y el jueves se verán más disminuidas gracias a la influencia de un frente frío que traerá aire seco desde el norte del planeta.

En total, son 32,000 los salvadoreños que han tenido que dejar sus viviendas. Dos tercios de ellos, 21,500, se encuentran en los más de 232 refugios activos en todo el país, según el sistema de Protección Civil. Otros 10,500 están viviendo con sus parientes o amigos. Poco a poco, el problema va cambiando del rescate de personas amenazadas por inundaciones o deslizamientos de tierra, a la atención a quienes lo han perdido todo -sus posesiones domésticas, sus cosechas o sus medios de producción- y tendrán que rehacer sus vidas. Casi 20 mil viviendas han resultado dañadas o destruidas en estos nueve días en todo el país.

La Asamblea Legislativa declaró el lunes por la tarde el estado de calamidad pública, que facilitará al Ejecutivo la administración de los recursos para atender la emergencia y emprender la reconstrucción. Dicha declaratoria también permitiría a las autoridades obligar a los ciudadanos que estime conveniente a hacer trabajo voluntario "sin justa retribución" para la atención de las urgencias, pero el gobierno no ha manifestado hasta ahora interés en esa posibilidad.

Según el recuento de los daños por las lluvias que este martes cumplen nueve días consecutivos, uno de cada 40 salvadoreños ha sido perjudicado directamente por el temporal. "150 mil habitantes han sido afectadas", dijo el lunes Jorge Meléndez, secretario presidencial para asuntos de Vulnerabilidad.

A ello se agregan 80 comunidades inundadas, 28 comunidades sin servicio de energía eléctrica y casi 3,000 cultivos de granos básicos sepultados por deslizamientos de tierra o anegados por el agua. El gobierno había previsto para 2011 una cosecha récord de algunos granos como maíz, pero aún no ha cuantificado el impacto del temporal en esas previsiones.

Aunque las precipitaciones se volvieron continuas desde el lunes 10 de octubre, las evacuaciones preventivas en las zonas bajas y en lugares con potencial de deslizamientos de tierra posiblemente evitaron muchas pérdidas de vidas. El fin de semana cambió dramáticamente la situación. Hasta el viernes pasado eran cinco las personas fallecidas, pero el sábado llegaron a 10 y el domingo la cifra escaló hasta 27.

El gobierno dijo que hasta el domingo había distribuido 100 toneladas en alimentos y otros insumos a los albergues. El sistema de Naciones Unidas se había puesto a la orden para apoyar en lo que fuera necesario.

Las evacuaciones preventivas que han realizado las autoridades probablemente han evitado que la cifra de víctimas sea mayor. Después de la tormenta Ida, en noviembre de 2009, cuando la mayoría de comités municipales no funcionaron, la administración reformó el sistema de emergencias y cambió el significado de los distintos niveles de alerta para subrayar la prevención. Asimismo, procuró que la activación de los comités municipales fuera una realidad.

A pesar de eso, muchas personas -como las de el Bajo Lempa- han sido renuentes a evacuar sus viviendas. La tarde y la noche de este lunes los cuerpos de socorro y el ejército se dieron a la tarea de ejecutar una apresurada operación de evacuación en varios caseríos ubicados entre la Bahía de Jiquilisco y el río Lempa. Había algunas personas que se mantenían aisladas con el agua hasta el pecho, informó la Cruz Roja. Otras habían quedado virtualmente aisladas y en riesgo de ser barridas con el incremento de las descargas de la presa 15 de septiembre, que la noche del lunes aumentó sus evacuaciones para evitar el riesgo de colapso.

En San Salvador ocurre algo similar en el municipio de Mejicanos. El alcalde, Roger Blandino Nerio, dijo que un equipo de 100 voluntarios intenta persuadir más 4,000 personas que siguen reticentes a abandonar sus casas en la zona del Picacho. Hasta ahora, solo han logrado evacuar a unas 500 personas, a quienes han ubicado en el gimasio de la colonia Zacamil y en la Villa Centroamericana, cerca de la colonia La Gloria. La alcaldía había preparado un operativo de evacuación para este martes pero lo suspendió por el excesivo riesgo para el personal municipal.

Decenas de familias de la residencial Pinares de Suiza, en el sur de Santa Tecla, también tuvieron que abandonar sus hogares el domingo por el peligro de deslizamientos en la Cordillera del Bálsamo, cerca de donde el 13 de enero de 2001 miles de metros cúbicos de tierra se vinieron abajo debido al terremoto de ese sábado, provocando la muerte de unas 500 personas.

A la renuencia de la gente a dejar los lugares en riesgo se agrega que algunos funcionarios violaron abiertamente la Ley de Protección Civil al ignorar el llamado a activara los comités municipales. Jorge Meléndez denunció el domingo que algunos alcaldes no hicieron su trabajo de activación de los comités municipales de emergencia. "Hubo alguno que dijo incluso a sus comunidades que estaban haciendo una locura al evacuar... tomaremos las medidas sancionatorias correspondientes", dijo. Según Meléndez, este tipo de conductas fue una causa de que ocurrieran varias muertes el sábado cuando varios taludes se desplomaron por sobresaturación de agua.

Cuando los periodistas le preguntaron quiénes eran los alcaldes que habían incumplido la Ley de Protección Civil, se rehusó a identificarlos. "Yo prefiero guardar esa información", dijo, sin explicar las razones para encubrirlos.

Hasta la tarde del sábado las personas evacuadas en todo El Salvador ya eran más de 13 mil. Los departamentos de Usulután, Cuscatlán, La Libertad y San Salvador vieron en las últimas 24 horas incrementadas las cifras de refugiados, y ya son casi 14 mil las personas viviendo en albergues. Hasta el sábado al mediodía, los refugios eran 129 en todo el país, y ya para este domingo en la mañana los albergues superaban los 200.

Los pronósticos del Servicio Nacional de Estudios Territoriales indican que las lluvias atemporaladas se encuentran ya muy disminuidas para este martes, y aunque continuarán mañana miércoles, las perspectivas para el jueves son de una mejoría notable. El SNET pronostica que la noche del miércoles se posicionará sobre Centroamérica un frente frío proveniente del norte, que aportará aire seco y disminuirá las lluvias significativamente.

El fenómeno E-12, que es el que ha provocado todas estas lluvias, trajo consigo lluvias récord. La marca histórica para cualquier estación meteorológica del país durante un fenómeno de temporal era de 861 milímetros. Este récord correspondía a la tormenta Mitch, de 1998. Esta vez, ya para la mañana del lunes la estación de Huizúcar superaba los 1,200 milímetros. Para tener una idea de la cantidad de agua recibida por el suelo en estos lugares hay que recordar que lo usual en El Salvador es que el promedio anual de lluvia varíe entre los 1,400 y los 2,000 milímetros (datos históricos en el Centro Nacional de Registros). En 1999, por ejemplo, la precipitación promedio anual del país fue de 1,455 milímetros, según las cifras oficiales, pero en algunos puntos como el volcán de Santa Ana el promedio se acercó a los 2,400. 

Balbina Vásquez da comida a su hija Karla García, de 7 años, en el refugio de El Zamorano, en el Bajo Lempa

Balbina Vásquez da comida a su hija Karla García, de 7 años, en el refugio de El Zamorano, en el Bajo Lempa

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