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Editorial

El Estado paralizado

Por El Faro

Publicado el 16 de Mayo de 2011

El reportaje con el que abrimos El Faro esta semana da cuenta de informes preparados por autoridades nacionales sobre un cartel de narcotráfico que controla en El Salvador una de las rutas de la cocaína en su paso por el istmo centroamericano. Se trata de una organización compuesta por empresarios, políticos, alcaldes, jueces, pandilleros y policías de cuya existencia nosotros sabemos hasta hoy, pero que las autoridades saben desde hace una década. El cartel de Texistepeque ha sido investigado en tres gobiernos distintos y hasta hoy nadie ha sido capaz de detener su actividad ilícita.

Los informes policiales y de inteligencia en que se basa la información publicada dan cuenta, en primer lugar, de que hay buenos policías y buenos informantes que han dado seguimiento a esta banda desde hace muchos años; pero en segundo lugar dan cuenta, también, de la incapacidad del sistema de seguridad y justicia para detenerlos y del involucramiento de autoridades en este tipo de actividades.

Algunas fuentes policiales aseguran que no han procedido contra la banda porque temen que la fiscalía y los jueces frustren el caso y les dejen en libertad; y eso, a la vista de muchos casos denunciados en este y otros medios, tiene sustento.

Por eso esta publicación eleva algunas preguntas que deberán responder las autoridades de seguridad pública, incluyendo a la fiscalía y al poder judicial: ¿por qué nadie hace nada, si saben de las actividades de esta banda? ¿por qué la policía no ha depurado a los involucrados? ¿por qué los partidos políticos mantienen a estas personas en sus filas? ¿por qué la fiscalía no actúa, aunque desde 2001 recibió informes de la DEA que consignaban estas operaciones? ¿Y por qué la Corte Suprema, con tal evidencia de jueces corruptos, no lleva a cabo una depuración a fondo?

El Estado debe responder a estas interrogantes, y lo debe hacer de manera contundente, mediante acciones que permitan limpiar las instituciones de corrupción y crimen organizado.

Vivimos hoy un momento crucial para detener el avance de los carteles en El Salvador, pero ello requiere de un sistema capaz de sanearse y trabajar coordinadamente contra la amenaza.

El llamado Cártel de Texis ilustra la parálisis del Estado frente al crimen organizado. Pero ya no hay tiempo para continuar sin acciones. Si no se actúa ahora, pronto el crimen organizado nos dejará sin Estado. Sin que nos demos cuenta.

 

 

 

NO SEAMOS ILUSOS E INGENUOS!!!

Escrito el 2011-05-18 16:48:46 por Toro Loco

elFaro ha puesto el dedo en la llaga, pero abria que sera ingenuos e ilusos si creemos que solo este cartel opera en el pais. Todas las instituciones del estado estan filtradas por la lacra criminal que opera impunemente y es por esa razon, que durante una DECADA no han hecho absolutamente nada!!


EL ESTADO PARALIZADO

Escrito el 2011-05-17 13:41:41 por jose vidal mejia

Es increible como nuestro pais cada vez avanza mas y mas hacia la idiosincracia,cada dia perdemos nuestra identidad y a muy poco timpo seremos un pais en abandono,seremos otro mexico revuelto entre luchas de poder territorial por los carteles y al final los mas vulnerables seran los mas pobres que gobierno el nuestro...


Editorial

Escrito el 2011-05-16 12:07:00 por Laura

Que gran trabajo, tanto en el reportaje como en el llamado que hace el editorial.Valor para las consecuencias que esto pueda tener,más gente como ustedes necesita El Salvador.


El Estado Paralizado

Escrito el 2011-05-16 09:58:52 por José A. Otero

Una organización para la prevención del consumo de drogas lleva años denunciando que se estaban construyendo las condiciones ideales para el establecimiento y desarrollo de carteles de crimen organizado, pero me temo que sucederá como con el conflicto armado, mientras la violencia y el crimen no golpeen directamente en el corazón del poder económico y político, no habrá una presión suficiente para realizar acciones contra estas organizaciones. Mientras los que sufren el actuar de la delincuencia viajen en bus y vivan en barrios populosos y los criminales nos dejen disfrutar de sitios exclusivos y custodiados, no tendremos un interés real y suficiente para involucrarnos todos. Aún sale algún comentarista "perdido" en elucubraciones éticas y morales pidiendo "cárceles privadas" para que los criminales de "cuello blanco" no tengan que sufrir el encierro en lugares "feos" donde van todos los delincuentes "más comunes". Ya no hay tiempo que perder, se debe actuar ya, como gobierno, pero principalmente como sociedad y presionar para que las instituciones funcionen para todos. Hay situaciones inmediatas y otras a largo plazo que debemos corregir, pero para ayer.


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