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El FMLN se olvida del 'imperio' con Obama

Uno de los tres máximos dirigentes del partido, el vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, pasó en cuestión de un año de exhortar a luchar 'contra el imperio' a calificar como 'buena noticia' la pronta visita del presidente estadounidense a El Salvador. La retórica oficial efemelenista dio un viraje de 180 grados este fin de semana.


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Gabriel Labrador

Participante de la celebración de dos años del triunfo electoral del FMLN. Foto Frederick Meza
 
Participante de la celebración de dos años del triunfo electoral del FMLN. Foto Frederick Meza

La dirigencia del FMLN ve en el presidente Barack Obama, de visita en el país el martes 22 y miércoles 23 de marzo, un punto y aparte con relación con los gobiernos estadounidenses que en décadas pasadas financiaron y respaldaron a los gobiernos salvadoreños. Públicamente, el partido de izquierdas se ha caracterizado por recordar y criticar el actuar militar de las administraciones salvadoreñas pasadas.

Los discursos antiestadounidenses o en contra de algunas políticas de ese país no se escucharon ni por asomo durante la conmemoración del triunfo electoral de marzo de hace dos años. El líder efemelenista Salvador Sánchez Cerén, quien a finales de 2009 dijo que había que luchar “contra el imperio” en alusión a Estados Unidos, dijo este sábado ante centenares de simpatizantes que la visita de Obama es una “buena noticia”.

El también vicepresidente salvadoreño prefirió recordar el acompañamiento que el país norteamericano hizo a El Salvador para llegar a los Acuerdos de Paz y obvió el apoyo militar y logístico con el que apoyaron algunas de las dictaduras salvadoreñas y que en más de una ocasión han sido parte de los discursos efemelenistas.

“No entendemos un proceso de cambio en El Salvador estando conflictuados con Estados Unidos”, dijo Roberto Lorenzana, el secretario de comunicaciones del partido. Cuando se le preguntó si acaso Estados Unidos ya dejó de ser el imperio enemigo al que hay que confrontar, respondió con cautela: “Esa es otra cosa, nuestras ideas sociológicas son distintas”. En todo caso, sus palabras y las de otros dirigentes estuvieron desprovistas del tono agresivo usual.

Violeta Menjívar, otra integrante de la dirigencia efemelenista, dijo que había que ver la visita en el contexto de hermandad.

Los sonsonetes “antiimperialistas” han sido la tónica en muchas alocuciones de dirigentes del partido FMLN, en muchos casos parecidos en tono a los del presidente venezolano Hugo Chávez. Por ejemplo, cuando Salvador Sánchez Cerén, miembro de la Comisión Política del partido y vicepresidente de la república, criticó las bases militares de Estados Unidos en Colombia, en diciembre de 2009. O como cuando Nidia Díaz, otra líder del partido y diputada al Parlamento Centroamericano (Parlacen), dijo en enero de 2010 que Estados Unidos llevaba adelante una agenda geopolítica “peligrosa” que se manifestaba en “las bases que se pretenden colocar en Panamá y las que ya están en Centroamérica, como la de Honduras y la antidrogas en El Salvador y la que recientemente se inauguró en Guatemala, conjuntamente con las de Colombia y el Caribe...”

En diciembre de 2009, Sánchez Cerén suscribió en Caracas, Venezuela, un acuerdo surgido al final de un Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) al que fueron invitados movimientos políticos de otros países. El acuerdo rechazaba las bases militares instaladas en Colombia por parte de Estados Unidos. 'Para el movimiento de izquierda y pueblo salvadoreño es fundamental la unidad para enfrentar el imperio', dijo Sánchez Cerén en esa ocasión. Días después, el presidente salvadoreño Mauricio Funes aclaró que el segundo al mando en el Ejecutivo había hablado en calidad de dirigente político y no como representante del gobierno salvadoreño.

Libro a la venta durante la celebración. Foto Frederick Meza
 
Libro a la venta durante la celebración. Foto Frederick Meza

Los mensajes críticos a la administración estadounidense por parte del FMLN han sido tan evidentes que incluso la embajada de ese país en El Salvador envió un informe a Washington sobre este aspecto. Un cable diplomático filtrado por WikiLeaks, fechado el 15 de diciembre de 2009, indicaba que la retórica del FMLN no desaparecería de la noche a la mañana. El ex embajador en funciones, Robert Blau, hizo un recuento de los principales mensajes lanzados por la dirigencia del FMLN: la alocución que varios miembros de la cúpula del partido hicieron a favor de Cuba y Venezuela, la adhesión que proclamó el partido a la Quinta Internacional Socialista, y el mensaje en donde señalaron que quieren llevar a El Salvador hacia la el socialismo del siglo 21.

Pero los discursos retadores al imperio se escondieron el sábado 19 de marzo en el acto que congregó a centenares de simpatizantes del FMLN y gran cantidad de miembros del partido –muchos de ellos también funcionarios de gobierno-, en el redondel Masferrer, en San Salvador.

Lo más crítico fue una solicitud que hiciera Sánchez Cerén, en su discurso, para levantar el bloqueo comercial a Cuba y para liberar a los cinco cubanos presos en Estados Unidos. Esas exigencias fueron de las pocas frases que despertaron el aplauso de los presentes. También hubo vítores para la memoria de monseñor Óscar Arnulfo Romero y Schafik Hándal padre.

Ante el cambio de tono, el diputado Schafik Hándal hijo que la explicación está en que la administración Obama es muy distinta a algunas que le precedieron. “Es que hay que ver quién es el que viene”, apuntó. “Las administraciones estadounidenses pasadas no dudaron en inmiscuirse en el pasado, pero el gobierno de Obama es un gobierno que ha mostrado ser respetuoso y sobre todo que observa los derechos humanos como lo demuestra con la visita a la cripta de monseñor”.

A juicio de otros miembros de la cúpula del FMLN, quien viene de visita a El Salvador es un líder que propició el triunfo del partido de izquierda en 2009. “Probablemente sin el triunfo de Obama en Estados Unidos, el triunfo en El Salvador del FMLN habría sido más difícil”, dijo el ministro de Gobernación, Humberto Centeno.

Amparados en los mensajes que desde el Estado ha hecho el presidente Mauricio Funes, como las disculpas públicas a las víctimas de la guerra y los reconocimientos a monseñor Romero y a los sacerdotes jesuitas (asesinados en plena guerra civil), la dirigencia del FMLN cree que llegó el momento de ver al futuro.

“La época de la guerra civil en El Salvador es una época superada por todos, el pueblo de Estados Unidos incluso es nuestro amigo y hay muchos personajes de ese país que apoyaron nuestra lucha”, agregó Centeno.

Carlos Ruiz, el alcalde de Soyapango que se ha caracterizado por lucir en sus atuendos banderas de Cuba y Venezuela, tampoco levantó ataque alguno. “¿Por qué va a ser una amenaza que venga el presidente?”, se preguntó Ruiz. “Sería una amenaza si no tuviéramos nuestra propia personalidad en cuanto al cambio que estamos llevando a cabo en el país. Tenemos modelos como Nicaragua, Venezuela, y admiramos el proceso de Cuba, y aprenderemos lo que tengamos que aprender”, dijo.

Dirigentes del FMLN como José Luis Merino consultados sobre el cambio de discurso prefirieron hablar sobre lo que ellos consideraron siempre como una “mentira”: “Había sectores que decían que la relación entre El Salvador y Estados Unidos iba a desaparecer de llegar el FMLN al poder. La visita del presidente Obama es una rotunda negación de esa mentira”, señaló Merino.

Los dirigentes consultados consideraron la visita de Obama a la tumba de monseñor Romero como un gesto de reconocimiento para 'la lucha política del pueblo salvadoreño a favor de los pobres”.

 

Obama sale de Brasil hacia Chile

Mientras El Salvador se prepara para la visita de Obama a partir del martes, el presidente de Estados Unidos cumplió su segundo día en Brasil. En momentos en que sus fuerzas armadas atacaban Libia, Obama dijo el domingo que la transición de Brasil de una dictadura a una democracia es un modelo para el mundo árabe.

Dicho modelo, señaló Obama, citado por la agencia AP, muestra que décadas de estabilidad impuesta por caudillos pueden ceder el paso a un futuro incierto pero potencialmente mejor.

En un día en que visitó las glamorosas playas de Río, una notoria favela y un teatro elegante, Obama dio un vistazo a los extremos culturales de la ciudad y ofreció el tipo de compromiso personal que puede redituar dividendos políticos durante años. Menos de un día después de haber ordenado los ataques estadounidenses a Libia, Obama se fue a jugar fútbol con niños de una favela.

Las historias convergentes en el itinerario de Obama —desde un nuevo frente de guerra en el norte de Africa hasta un compromiso económico con Sudamérica— se entremezclaron con otros asuntos.

En la mañana habló con su equipo de seguridad sobre el ataque internacional a las defensas antiaéreas de Moamar Gadafi; más tarde recibió la camiseta del popular equipo de fútbol Flamengo, fue a un elegante teatro donde ofreció un discurso, visitó la favela de Ciudad de Dios que hasta hace poco era dominada por un violento cártel de las drogas, y en la noche acudiría al Cerro del Corcovado para admirar la estatua del Cristo Redentor, símbolo de la ciudad.

Obama habló en el teatro ubicado en una explanada histórica de Brasil, la cual fue sede de una protesta en 1984 que derivó en el fin de una dictadura militar de 20 años. Dijo que aquellos manifestantes demostraron que una revuelta popular podía generar un democracia próspera e hizo una comparación con lo que ocurre en Medio Oriente.

'Hemos visto al pueblo de Libia asumir una postura valiente contra un régimen determinado a tratar con brutalidad a sus propios ciudadanos. A lo largo de la región, hemos visto los jóvenes levantarse, una nueva generación que exige el derecho a determinar su propio futuro', manifestó.

'Como naciones que han luchado por generaciones para perfeccionar nuestras propias democracias, Estados Unidos y Brasil sabemos que el futuro del mundo árabe será determinado por su pueblo', agregó.

Obama dejó Brasil este domingo para dirigirse a Chile, donde según informó AP, ya lo espera una demanda de activistas de los derechos humanos con la intención de demandare que pida perdón por el apoyo que Estados Unidos dio al golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet en septiembre de 1973.

Unas 200 personas efectuaron el domingo una protesta 'antiimperialista' la víspera de la visita a Chile del presidente estadounidense Barack Obama, y el líder del Partido Comunista anticipó que le pedirán se disculpe por la intervención de Washington en el golpe militar de 1973.

Dicha asonada inauguró la dictadura del general Augusto Pinochet, en la que más de 3 mil izquierdistas fueron asesinados.

La protesta, en el centro de la ciudad, fue convocada por el Partido Comunista y el sindicato de profesores, así como por organizaciones ambientalistas y estudiantiles.

Una gigantesca imitación de un billete de un dólar con la cara de Obama y decenas de banderas rojas agitadas por los manifestantes fueron el telón de fondo de una marcha que concluyó en la plaza principal de Santiago, donde grupos artísticos animaron a los asistentes.

La actividad se centró en críticas a la firma de un acuerdo chileno-estadounidense para colaborar en materia de energía nuclear.

Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, anunció que representantes del ámbito político, cultural y social entregarán una carta a Obama con el fin de solicitarle se disculpe por la intervención de la CIA para desestabilizar el gobierno de tendencia socialista de Salvador Allende, derrocado por los militares el 11 de septiembre de 1973.

En la misiva le exigirán a Obama disculparse 'por la intervención contra el gobierno de Allende por los Estados Unidos en relación al golpe de estado en Chile', dijo Teillier.

'Un golpe que significó la muerte de miles de personas; una cantidad todavía no conocida exactamente de detenidos, desaparecidos y ejecutados que no tienen visos de tener justicia en nuestro país', agregó.

Obama llegará a El Salvador el martes y retornará a su país hasta el miércoles, con lo que cerrará su gira por Latinoamérica.

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