El Ágora /

'Al dinero no le importa el medio ambiente'

Le encanta observar aves, pero dice que lo suyo no son solo los pajaritos sino la conservación del ambiente en general. “Mucha gente piensa equivocadamente que los ambientalistas están escogiendo a las flores y pájaros en lugar de la gente, y eso es equivocado”, dice. Y para que los salvadoreños hagan suyo su ambiente, dice, es necesario enseñarles que de su cuido depende su propia vida.

Lunes, 20 de septiembre de 2010
Mauro Arias y Rodrigo Baires Quezada. Fotos: Mauro Arias

 

A Oliver Komar fue el amor lo que lo atrajo hacia El Salvador. Foto: Mauro Arias
A Oliver Komar fue el amor lo que lo atrajo hacia El Salvador. Foto: Mauro Arias

¿Saliste del high school y estudiaste qué?
Al principio no iba a ir a estudiar. Después de high school quería ser un empresario. Creé una empresa para mercadear juegos educativos y la tuve durante nueve años. Fue cuando me cansé de la empresa que vine acá, a El Salvador. Acá quería empezar a estudiar, formalmente, como un ornitólogo y hacer una investigación de campo. Así decidí estudiar biología e ingresé a un programa universitario.

¿En dónde?
En Ohio, la universidad Wesleyan.

¿Y cómo hiciste con la chica? ¿O la chica salió después?
Ja, ja, ja. Manteníamos una relación de larga distancia. Durante esos años que estudié, vivía realmente acá. Era como esos jóvenes de acá que estudian en los Estados Unidos. Ya había empezado mi pequeña vida con mi novia, me ausentaba para estudiar cada semestre y en la vacación estaba aquí de regreso.

¿O sea que pegó fuerte el amor?
Ja, ja, ja.

¿Por qué dices que aquí en El Salvador encontraste la posibilidad de ver aves? ¡Pasan inadvertidas para muchos salvadoreños la cantidad de aves que vos has visto!
Este país está lleno de aves. No solo muchas aves, sino que mucha diversidad de aves. El problema es que, quizás por la guerra, la gente olvidó la flora y la fauna. Se dejaron de fijar en esos temas. Quizás va de mucho más atrás: desde el desarrollo del siglo XX hubo mucha destrucción del hábitat, mucha contaminación de agroquímicos y, de hecho, cuando leo la literatura de los años 60s y 70s veo que la fauna empezó a desaparecer. O sea, especies que hoy son comunes fueron reportadas como extintas en el país. En la época del algodón, por ejemplo...

¿Por el DDT?
Sí, por la contaminación, varias especies de aves acuáticas que vivían en los manglares y los esteros, como las golondrinas del manglar que ahora es común, en los años 70s casi desaparecieron del país. Hay un libro que habla de que los biólogos hicieron viajes a la costa buscando a las golondrinas de manglar y no podían encontrarlas. Ahora, vas a Suchitoto o a cualquier lado de la costa y son muy comunes y son fáciles de ver.

¿Quiere decir que en los años 70s era peor que ahorita o no?
Mucho peor.

¿Pero había más hábitat?
Se terminó de destruir los bosques en los años 60s con la finalización de la carretera del Litoral. Por ejemplo, la carretera que va hacia Guatemala fue abierta por 1960, creo, y con ello prácticamente fue preparada toda la zona para ser deforestada. Entonces había tanta contaminación de agroquímicos y tan poca conciencia sobre la conservación del ambiente... La concepción del ambiente es una onda nueva, es una nueva manera de pensar que apareció en los años 80s, quizás un poquito en los años 70s.

¿Dices que es una nueva forma de pensar o es una moda?
No, yo diría que es una nueva forma de pensar. No creo que sea una moda, más bien fue un despertar de que el ser humano depende de su propio ecosistema y su hábitat, y que hay que mirar esto y no estamos tan cerca y preparados.

¿Y eso lo entienden las petroleras, los grandes bancos?
No puedes preguntar si una petrolera entiende; tienes que preguntar si la gente que trabaja en la petrolera entiende, porque las instituciones no piensan...

... Pero tienen un dueño y socios mayoritarios.
Hay que preguntar si ellos entienden. El sistema del mundo, en cuanto a las empresas... Las empresas existen básicamente para ganar dinero y los dueños verdaderos de esas empresas son los accionistas. Y estos están muy lejos de las operaciones y sólo piensan en cuánto ganar. Y lo chistoso es que muchos de los accionistas pueden ser hasta ambientalistas que tienen dinero, pero están muy lejos de cómo se hace su dinero. Ese es parte del problema del sistema económico del mundo. Hay cosas que lo hacen funcionar pero que los separan de los verdaderos deseos del ser humano.

Sí, porque el sistema del capitalismo puede ser totalmente sano, pero no le importa el ambiente.
Yo creo que el dinero agarra como una vida propia, el dinero quiere hacer más dinero, quiere tener hijos... ja, ja, ja.

... Ja, ja, ja...
... ¿Creo que van a editar eso, verdad?, para que se entienda... El dinero tiene su propio comportamiento y al dinero no le importa el medio ambiente, el dinero no tiene pensamiento ni conocimiento.

¿Y al salvadoreño le importa?
A algunos sí, a otros, no.

Pero háblame de los empresarios locales...
... Hay algunos que son muy ambientalistas y otros que son totalmente inconscientes. No es su culpa quizás. Es cuestión de cultura y del hecho de que alguien crece en la ciudad y nadie le enseña en pensar en los ecosistemas. No sabe nada de esto y solo aprende cuestiones del dinero… su visión es restringida.

Te preguntaba si al salvadoreño le importa porque podemos decir: “Ahí anda un gringo loco viendo pájaros en El Salvador, cuando hay cosas más importantes por hacer en este país”.
Si analizas lo que yo hago, hablo muy poco de ver pajaritos y mucho de conservación. Su apreciación del valor que tiene esto depende mucho de su conocimiento. Entiendo que para muchos un pájaro es solo un pájaro, pero yo reconozco cada tipo de pájaro que veo. Cuando fui a El Imposible por primera vez, en 1992, me di cuenta de que en ese parque viven un montón de especies que solo se encuentran ahí. No existen en ningún otro lado de El Salvador. Teniendo ese conocimiento, el valor del parque cambió para mí. Veo el parque como algo muy importante y que necesitamos proteger, porque mi conocimiento me permitió entender que tiene seres que no viven en ninguna otra parte de El Salvador y ahora entiendo también que hay árboles que no existen en ninguna otra parte del mundo. Así, cuando conoces, sales del parque con otro concepto: estabas en el paraíso, quizá el lugar más importante que has conocido en tu vida. Pero cuando no sabes qué es este árbol, este insecto o este pájaro, El Imposible es solo un bosque con mirador con una vista bonita como si fuera El Boquerón o la Puerta del Diablo. Es cuestión de conocimiento. Necesitas conocimiento para poder apreciar el medio ambiente. Algo que he hecho con mi carrera es tratar de comunicar conocimiento a través de escribir varios libros, artículos y documentos para que la gente pueda apreciar esta diversidad que hay en el país. El Salvador está ubicado en medio de uno de uno de los 'hotspot' de biodiversidad del mundo. Entonces, estamos en un lugar, comparado con el resto del mundo, con más biodiversidad.

¿Y tú crees que los salvadoreños no lo sabemos?
Estoy convencido de que la mayoría de salvadoreños no tiene ni idea.

¿Y cuál es la importancia de esa biodiversidad? Me puedes decir que hay 400 especies de aves en El Imposible, ¿y? ¿Qué valor tiene? ¿Es cultural o es económico?
Los científicos casi nunca pueden contestar en términos económicos. Es difícil valorar algo que no ha sido muy bien estudiado: el valor económico de la biodiversidad. Pero lo que sí sabemos es que de la biodiversidad viene casi todo lo que tenemos como raza humana. Casi todos los materiales que utilizamos vienen de recursos naturales. Y lo que puedo decir es que los pájaros tienen un papel importante en el ecosistema: controlan plagas, polinizan... tienen un valor económico pero es difícil cuantificarlo. Y luego hay un valor de belleza: la capacidad de caminar en un bosque y apreciar el mundo natural. Hay gente que no aprecia esto, pero una vez investigas y empiezas a conocer, ese tipo de cosas agarra más valor.

Con respecto al valor cultural, siempre me he preguntado que si no existieran los animales, ¿de qué fueran los cuentos y las fábulas para los niños?
¡Ah, sí! Cuando uno analiza los valores que vienen de la biodiversidad y otros recursos naturales, es algo increíble. Por ejemplo, no hay nada de lo que tenemos aquí alrededor que no venga del mundo natural. La madera de esta mesa es de un árbol. ¿Y si no existieran los árboles? Bueno, tendríamos mesas de plástico. ¿De dónde viene el plástico? Del petróleo. ¿Y este de dónde viene? Viene de material orgánico con millones de años de descomposición. Lo que no viene de la vida silvestre son los minerales, que siempre son recursos naturales. El carro que manejamos está construido completamente de recursos naturales, que es algo que todos necesitan. Pero la mayoría de gente no piensa en conservarlos. Y ahí, para mí, es una cuestión de educación. No aprendieron su importancia. Nunca han analizado qué pasaría si no tuvieran esos recursos naturales: estarían muertos.

Algunos países en vías desarrollo dicen: “¿Por qué los países industrializados nos dicen que no destruyamos nuestro ambiente, cuando ellos lo hicieron para generar su revolución industrial? Ahora ellos son ricos. ¿Por qué tenemos que seguir siendo pobres conservando el ambiente?”
Hay un pensamiento equivocado ahí: el concepto de que al conservar los recursos naturales nos va a llevar a la pobreza. No lo creo. En Costa Rica, que ha conservado bien sus recursos naturales, su economía está floreciendo basada en el ecoturismo. Ahora, si hubieran destruido su naturaleza quizá hubieran incrementado su riqueza y 30 o 40 años después estarían muertos, como la gente de la isla de Pascua, que fue una civilización que murió por terminar sus recursos naturales.

Otra cuestión. Los ecologistas dicen “sí, el turismo ecológico”, pero cinco millones de salvadoreños no pueden dedicarse a eso.
Así es.

¿Entonces?
Pero se podrían dedicar a muchas cosas que no impliquen destruir su propio hábitat. ¿Qué pasaría si se dedicaran a quitar todos los árboles y vender la madera? Estaríamos como Haití, un país sin recursos naturales, con montón de gente, con montón de desastres naturales, deslaves y enfermedades horribles. ¿Eso queremos? Y es cuestión de años para llegar a eso. Es pensar a largo plazo, es pensar en una visión de sostenibilidad de una sociedad. Es sencillo. Mucha gente piensa equivocadamente que los ambientalistas están escogiendo las flores y pájaros en lugar de la gente, y eso es equivocado. Creo que son de la gente más preocupada por el lado social también, solo que nos dimos cuenta de que tenemos que conservar lo que la civilización necesita para sobrevivir: los recursos naturales.

Miremos San Salvador, la región metropolitana: casas en El Boquerón, destrucción en la cordillera del Bálsamo y cerro de San Jacinto, el río Acelhuate como una cloaca... es lo más cercano que tenemos de alrededor de donde vive cerca del 30% de la población salvadoreña. Miremos por donde miremos, la zona metropolitana está rodeada de grandes accidentes geográficos que tenían su propio hábitat, su propia fauna y flora, pero lo hemos acabado con el paso de los años. ¿Crees que tiene solución?
Sí hay solución.

¿Se puede salvar o rescatar todo esto?
No digo que va a ser fácil, pero creo que sí hay solución. Pensar que no hay solución es pensar que ya estamos al borde del precipicio... Primero, alguien puede morir de depresión pensando así. Por otro lado, creo que el ser humano es muy listo, tenemos una inteligencia increíble y creo que si hemos podemos sobrevivir tanto tiempo, podemos encontrar soluciones. Obviamente tiene toda la razón, la falta de ordenamiento territorial ha llegado a que tenemos gente viviendo en gran riesgo, no solo la gente pobre, la gente rica ha construido su casa en lugares ridículos donde viene un terremoto y toda la casa, con ellos adentro, se va a ir para abajo. Eso no es muy listo tampoco tener casas en la playa cuando sabemos que el nivel del mar va a subir un metro en este siglo, va a venir una ola y se va a llevar toda su casa al mar. No sé si ellos sabían eso cuando construyeron sus casas. A lo mejor ni sabían eso, pero deberían saberlo ahora. Ojalá lean esto... ahora, pero realmente tu pregunta tenía más que ver con si puede haber una solución.

Es que yo planteaba eso porque vemos toda esta destrucción como algo tan cotidiano que hay gente que ya no ve a el Boquerón como un bosque sino como un lugar de antenas televisivas; hay gente que ya no ve al Acelhuate como un río, sino como una cloaca; hay gente que ve al cerro de San Jacinto sólo como un lugar donde se construyen casas.
Creo que tenemos tanta tendencia a pensar en el corto plazo, que a veces no podemos ver la luz al final del túnel; pero es increíble cómo el tiempo puede resolver problemas, por ejemplo... ¡sí, puede que tarde 100 años! Pero si empezamos con un buen proceso de ordenamiento territorial, si ponemos restricciones, digamos que puede haber una ley que diga que ya no se pueda construir en la playa.

¡Pero toda la playa está construida!
Ok, tenemos un montón de casas. Pero en 100 años, ninguna de esas casas va a estar ahí. Hay que tener esta visión de largo plazo, de más de una generación, más que la vida de nosotros. Pensemos en el futuro, en nuestros bisnietos. No pensemos para nuestros nietos, sino para los nietos de nuestros nietos. Podemos poner leyes que no afecten la economía de hoy, pero que va a afectar en el futuro, pero si hay 20 años para planificar...

Has hecho evaluación de todas las aves que hay en El Imposible… ¿cuántas hay?
296... por ahí, dentro de los límites del parque. 550 en una zona muy pequeña, en casi 4 mil hectáreas.

¿Son migratorias?
Hay aves que viven permanentemente y otras que solo están de paso.

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