Pintxos y tortilla
Miguel Basavilbaso e Ignacio Villagrá
"Yo lo tenía muy claro, por la mínima y sufriendo, y exactamente así fue”. El dueño del bar y restaurante Casa Miguel, Miguel Basavilbaso, vio el partido España-Holanda en su restaurante, con cinco clientes en la barra y él con su esposa, en la mesa de allá. Miguel es de Galicia.
Ignacio Villagrá, dueño de Iñigo, un local de pintxos y tapas, también lo miró desde la barra, comiendo unas croquetas y unos calamares. “Ya era hora de que nos tocara algo. En realidad fue el único equipo que demostró constancia en el juego, buen fútbol y se lo propuso, pues”. Ignacio es del País Vasco.
Los muchachos de la selección son de toda España. Y querían festejar. ¿Se puede festejar comiendo? Siempre. Y más en tierra de españoles, donde toda ocasión amerita un aperitivo. Y en donde la cocina también es “cosa de hombres”.
Ignacio lo cuenta. En el País Vasco, la vida se hace alrededor de una mesa. A sentarse en familia, entre amigos y a comer a lo loco. Benditos los vascos, por donde se los mire tienen verduras de huerto, de las que cultiva cada quien en su casa y que se cotizan a “cinco estrellas” para los restauranteros, mucho más que las a menudo raquíticas del supermercado.
Tienen bacalaos, bonitos, anchoas, merluzas. Y tienen un vino propio, con la te-equis característica, en vez de la ch castellana, el txakoli, cuya uva se hace crecer en una ladera de cara al mar y no madura mucho. Es un vino fino, con cierta acidez, pero que puede dejarlo a uno “cabezón”, nunca “cabeza dura”.
Y cuentan con una logia fantástica que son las “sociedades gastronómicas”. Allí se reúnen, una vez por semana, solo hombres y cocinan, y claro, comen.
En el Centro Vasco de El Salvador, Ignacio, por descarte, cocinaba el 90% de las veces. “Puedo hacer un bacalao de varias formas, cordero en chuletitas, asado al horno, te puedo preparar diferentes pescados, salsa verde, con pimientos, unos chipirones a la plancha, en su tinta, verduritas en menestra, unos puerros vinagreta. Lo que me digan y tenga la receta”, dice Ignacio.
"¿Qué comería un campeón?”, pregunta Miguel. Y él mismo responde: "Como plato para una sola sentada, pues te diría que empezaría con una tortilla y terminaría con un pulpo a la gallega, unos cachelos, que son unas papas hechas en el agua del pulpo, y de remate unos pimientos de Padrón. De los que se suele decir que unos pican y otros no. Y es imposible saber cuál pica y cuál no. Ese sería el menú que yo recomendaría para un campeón en cualquiera de las disciplinas deportivas que fuera”.
Miguel llamó a su bar y restaurante Casa Miguel, pero no por redundancia. Los comedores populares en su tierra tienen los nombres del dueño. Y eso significa que los cocineros son gente como uno, que no van a engañar a sus clientes y que ofrecen, la mayoría, comida casera. “Aquí he intentado reflejar lo que a la Mitad, norte de España le gusta comer. Los jamones, los embutidos son de la Mitad, norte de España, de la zona de León, de Toledo. El queso es manchego, de Castilla-La Mancha; la forma de cocinar los pescados es como en el nrte de España y el pulpo es a la gallega”.
Animalito este, muy de moda hoy en día.
Ignacio tiene su tarjeta personal con la bandera del País Vasco y sus colores rojo y verde. Iñigo Pintxos y Tapas.
“Cocino lo que aprendí de mi madre, de mi abuela y de mi padre. Él en la sociedad ya hacía sus buenos platos”, dice Ignacio.
Los dos, como españoles, son amantes de las papas. Miguel podría pasarse toda la vida comiendo tortilla de patatas.
Ignacio prefiere las patatas a la Riojana. "Es un guiso de patatas, con unas verduritas, unas cebollitas, ajito, pimiento rojo y chorizo. Es de lo más sencillo. Lleva su toque de pimentón y a veces le ponemos el puré de choricero, que es un pimiento seco, y con su pulpa se logra un sabor espectacular. Yo todo el día pasaría comiendo patatas así”.
Quien come tan rico, también cocina y en España, se presume que “la cocina es cosa de hombres” desde tiempos remotos. En el monte, el hombre iba de caza y traía una liebre o perdices y no siempre tenía alguien a su lado que se las preparara, por eso no solo las cazaba sino que debía cocinarlas. A partir de ahí, dio delicias al mundo entero. Y un hombre en la cocina puede ser 100 veces mejor que un hombre en la cancha.
Bar y restaurante Casa Miguel
Centro Comercial Games Place II, local 4, Urbanización Madre Selva, Antiguo Cuscatlán.
Teléfono: 2252-9390
Restaurante Iñigo Pintxos y Tapas
Bulevar del Hipódromo No. 235
Teléfono: 2223-9236