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“Nadie debería tener armas en el país”

Cero tolerancia es la receta que este ex fiscal general y ex inspector general de la Policía da el país campeón de los asesinatos y en el que ocho de cada 10 homicidios se cometen con arma de fuego. Receta vieja para un país de sordos. Romeo Melara Granillo también evalúa los pasados recientes de Fiscalía y Órgano Judicial, en los que señala conductas que, como mínimo, son antiéticas.


Fecha inválida
Ricardo Vaquerano y Carlos Martínez / Fotos: Frederick Meza

Romeo Melara Granillo.
 
Romeo Melara Granillo.


Romeo Melara Granillo tiene un año de haber dejado el puesto de Inspector General de la Policía Nacional Civil y ahora maneja un discreto despacho en San Salvador, que ni siquiera tiene rótulo. Antes de llegar a la PNC -donde estuvo 10 años- había sido fiscal general, entre 1993 y 1996. Ahora aspira a colarse en el otro pilar fundamental de la justicia, que es el de los jueces, solo que él en el organismo vigilante, que es el Consejo Nacional de la Judicatura.
Hace dos sábados compitió por una plaza en las elecciones de los abogados para el CNJ. No le fue muy bien y su organización, el Centro de Estudios Jurídicos, ha objetado el proceso.
Como observador privilegiado del país, dice tener claro que la solución a la violencia no está en endurecer las leyes. Sí cree que es importante focalizar los esfuerzos de la PNC y sí cree en la despistolización, esa fórmula propuesta por gran cantidad de expertos desde hace años, que los gobernantes prefieren desoír.
También dice no tener dudas de que el crimen organizado ha infiltrado a la Policía de El Salvador, pero cree que es controlable, si se aplica la medicina adecuada a tiempo.
Y él, que fue fiscal, también valora y objeta con diplomacia algunas actuaciones de sus sucesores. 'Eso es como que usted le dé las llaves al ladrón, ¿veá?', comenta, al analizar el papel de la Fiscalía a raíz de una llamada telefónica del ex dirigente arenero Adolfo Tórrez a un ex diputado salvadoreño prófugo de la justicia.
Su diagnóstico sobre el país es que, en general, resolver el problema de delincuencia requiere más recursos, capacitación y, sobre todo, voluntad de los gobernantes.

Usted ha estado en balcones privilegiados desde donde se puede tener certeza o al menos mayor conocimiento de cuán fregados estamos, de cuán infiltrada está la Policía, de cuán grande es el problema de narcotráfico en El Salvador y de cuánto las autoridades están involucradas...
Creo que es un problema serio... ¿cuán infiltrada está la Policía? Indudablemente el crimen organizado ha penetrado en la Policía, pero también puedo decir que afortunadamente no ha sido una penetración en todos los niveles, sino que en áreas muy focalizadas, en el tema de narcotráfico y también en el tema de contrabando terrestre, en el área de Morazán, Santa Rosa de Lima. Creo que la policía como tal, la mayoría de sus miembros, un alto porcentaje son personas honradas. Desafortunadamente, cuando el dinero aparece en cantidades sin límite, empieza a corromper y ese es el gran reto que tienen las autoridades de detener esta corrupción que puede existir, pero creo que se encuentra bastante focalizado y que todavía está a tiempo la Policía de rescatarse.

Estas son prácticas en las que quienes se dedican a practicarlas tratan de mantener oculto el vínculo con mafias y narcotraficantes... ¿tiene garantías de lo que está diciendo o es solo una percepción?
Más que todo es una percepción, porque cuando se lograron descubrir grupos de agentes de diferentes categorías que estaban participando, creo que en ese momento se logró descubrir a toda la red que estaba operando y verdaderamente no eran cantidades exageradas de los miembros que participaban en ellas, por eso le digo que creo que el problema estaba bastante focalizado, narcotráfico, contrabando, incluso tuvimos casos de agentes del aeropuerto que se dedicaban al tráfico de personas ilegales, a trabajar con bandas que estaban traficando con ilegales. Tuvimos casos muy exitosos, como cuando descubrimos una banda de policías que extorsionaba a los que vendían droga en la zona donde antiguamente estaba La Ventana, cerca de la calle San Antonio Abad, donde sí dimos con todos los involucrados, pero eran grupos relativamente pequeños: ocho, nueve, 12 personas, pero no es la percepción de que la mayor parte de la Policía está corrompida. Entonces sí puede haber una corrupción en lo pequeñito, digamos, detener una persona que va tomada y que le piden dinero.

Las mordidas.
La clásica mordida. Eso sí puede estar un poco más generalizado, pero en crimen organizado, ya estructuras bien cimentadas, le digo que mi percepción es que está bastante focalizado.

Presumir de que un pequeño tumor canceroso, una vez se extirpa, deja de ser un problema, es potencialmente muy peligroso. Tal como lo plantea, esa red ya fue extirpada. Algunos creen que ese problema trascendió mandos medios y llegó hasta la dirección general.
No me di a entender: no dije que el problema está extirpado, sino focalizado y con ello me refiero a ciertos miembros que están participando y eso no quiere decir que el problema está totalmente controlado. Como usted bien lo dice, extirpar una parte no quiere decir que se ha cortado de tajo el problema que ha existido. Teníamos la estructura que trabajaba con Los Perrones, que se dedicaban a narcotráfico. Esa ha sido identificada y posiblemente hay más que no han sido identificados, pero más que todo lo que quiero resaltar es que no es la mayoría de la Policía la que está involucrada, sino ciertos sectores que se han corrompido, porque eso está plenamente demostrado.

¿Cuán bien puede la Inspectoría hacer el trabajo de vigilancia interna con las herramientas que tiene?
Sí lo hace pero muy limitadamente. La Inspectoría tiene un presupuesto muy limitado, que yo en una ocasión se los dije, cuando el presidente Saca creó una comisión de paz, donde estaban integrados todos los partidos políticos y que quien la dirigía era el padre Tojeira, que se reunían con Fespad, el IDHUCA... y en una ocasión me invitaron para que diera mi opinión sobre el trabajo de la Inspectoría y yo les dije que la Inspectoría vivía en una constante lipidia, esa palabra usé, porque eso es cierto, es una lipidia en la que vive trabajando. Trabaja con menos personal del personal con el que se fundó, no obstante el crecimiento que ha tenido la Policía. Los recursos con los que cuenta la Inspectoría son tremendamente limitados. Una falta de todo.

Cuéntenos cómo se manifiestan las limitantes que impone esta lipidia en el trabajo diario.
No hay gasolina para los vehículos, a veces cosas muy pequeñas de comprar no se pueden comprar, como un impresor; los compañeros en el interior del país vivían reparando y si no, tenían sus memorias, se iban a la Gobernación o a la dependencia del Ministerio de Trabajo a que les imprimieran. Le digo, se vive en una precariedad terrible, porque no hay fondos para nada. Si la Inspectoría tuviera un presupuesto adecuado... recordemos que la gasolina se la da a la Policía, la papelería se la da la Policía, las llantas, el aceite, algunas reparaciones menores, así que desde el mismo presupuesto de la Inspectoría no se podría sacar un carro ni un día, porque no hay ni una gota de gasolina para eso, sino que todo se lo da la Policía.

Y esta lipidia, como usted le llama, ¿impidió hacer el trabajo?
No, no, el trabajo se hacía pero con muchas limitantes. L
o que pasa es que el personal se sacrificaba y a veces ponía de su mismo dinero para combustible, o entre todos compraban un impresor, en fin...

¿Cómo trabaja la Inspectoría? Llega alguien y me dice que hay ciertos policías que extorsionan a unos vendedores de narcomenudeo, unos dealers. ¿Qué hago?
Recordemos que hay cuatro unidades de la Policía que jerárquicamente dependen de la Inspectoría, y entre ellas está la Unidad de Asuntos Internos. Cuando es una investigación netamente policial, como es estar a medianoche vigilando a alguien, lógicamente el personal de Inspectoría no es policía para estar haciendo esa función, porque ahí las personas son civiles. Por eso es que están cuatro unidades: Asuntos Internos, la Unidad de Control -que es la que verifica los procedimientos-; la Unidad de Derechos Humanos, y la otra unidad, que es la que investiga las falta o delitos. Entonces eso debería trabajarse con Asuntos Internos.

¿Cómo se relaciona el director de la Policía con el inspector general? Es decir, ¿se reúnen regularmente, intercambian información, tienen reuniones de planificación o qué?
Sí, nosotros mensualmente presentábamos un resultado de lo que se había hecho durante el mes, se invitaba al inspector general para participar en las reuniones de jefes de policía, y además existía el consejo técnico, que eran personas de fuera de la institución a quienes nos llamaban para que presentáramos informes sobre el trabajo que estábamos haciendo, y eran la máxima entidad asesora que tiene el presidente de la República. Ellos pueden hacer recomendaciones que nosotros retomábamos y había una persona que era el enlace entre el presidente y el consejo técnico.

¿Entonces el director de la Policía estaba al tanto de las investigaciones que ustedes hacían?
Sí, por supuesto.

Como la investigación del personal de San Miguel, de aquella célula que dirigía el sargento Arriaza...
... Sí, claro, claro.

¿Y qué tal si eventualmente algunas de las conexiones llegaban al mismo director de la Policía?
Bueno, habría que iniciar el procedimiento contra el director.

Pero ustedes le daban parte de lo que estaban haciendo como Inspectoría...
Perdón, pero nunca hubo en aquel tiempo un señalamiento contra un director general.

Usted fue inspector cuando fueron directores Tobar Prieto...
Sí, con Menesses, con Rodrigo Ávila, con el ingeniero Rovira, con el licenciado Sandoval, pero cuando yo ingresé, la Inspectoría dependía del ministerio, que era dirigido por el doctor Bertrand Galindo, después fue el ingeniero Conrado López Andréu...

Tenía independencia respecto de la dirección de la PNC.
Sí.

¿Y qué pasa si ahora que la Inspectoría depende de la dirección hay un señalamiento contra un director?
Entonces la Inspectoría iniciaría la investigación, pero cuando es un oficial, quien lo investiga tiene que ser de igual o mayor grado. En este caso quien tendría que investigar la denuncia contra un director es el viceministro.

¿Nunca tuvo elementos o indicios para sospechar de que algunos de los directores que ha mencionado tuvieron conexiones con el crimen organizado?
No, nunca.

¿Nunca vio indicios en Ricardo Menesses?
No.

A él no se le cuestiona porque se descubrió que protegió un alijo, sino porque se paseaba demasiado con conocidos narcotraficantes en Oriente, recibía sus regalos, era su amigo, se paseaba en sus carros por todo Oriente... le reclaman algo que era vox pópuli, no algo que era un documento secreto... ¿a sus oídos nunca llegó eso?
No. Es decir, nosotros sabíamos que él participaba en jaripeos, eso sí lo supimos, pero nosotros no sabíamos quiénes eran los que andaban en los jaripeos. Yo ignoraba que ahí andaban miembros que estaban vinculados a bandas de narcotraficantes y nunca hubo una denuncia de eso. Jamás hubo un señalamiento de que él andaba con narcotraficantes, e incluso hay una fotografía ahí en la que él aparece con un famoso miembro de bandas, pero esa fotografía yo la he conocido hasta después.

¿Hay manera en que el trabajo de la Inspectoría pueda mejorar?
Por supuesto. El personal de Inspectoría son abogados, ingenieros, arquitectos, administradores de empresas, educadores sociales... porque así se conformó la Inspectoría en su momento y eso ha seguido así, y entonces no es personal que tenga capacitación policial. Me estoy refiriendo a los treinta y pico empleados de la Inspectoría, no a los de las unidades, que esos son policías. Yo trataba en la medida de lo posible de que fueran abogados cuando fueran quedando plazas vacantes, porque era como lo más afín.

¿Qué cambiaría usted en la Inspectoría, en sus atribuciones o mecanismos de ley que le hagan falta?
El problema de la Inspectoría no es solo reforzar la parte que depende exclusivamente del presupuesto, sino también la parte que corresponde a las cuatro unidades, porque cada una hace una labor diferente. Si en un operativo resulta una persona muerta o lastimada, por culpa de la Policía, para eso está la unidad de control, unidad especializada en hacer una investigación de si el procedimiento fue el adecuado o hubo un error de la Policía; asuntos internos está muy debilitado, con muy poco personal para investigación, no sé como estará ahorita, estoy hablando de situaciones de un año atrás. Sí recuerdo que el director dijo que iba a reforzar esa unidad que estaba debilitada.

Algunos de los jefes y ex jefes policiales que han salido involucrados en actor ilícitos dicen que esto se trata de una venganza política. Por cómo funciona la Inspectoría, ¿es factible que alguien la use con fines político?Esperaría que no fuera así.

¿Pero es posible?

Depende mucho de la persona que esté dirigiendo la investigación, es un poco feo hablar del trabajo de uno mismo, pero la verdad es que en mi período jámas anduve viendo de donde provenía la persona que se estaba investigando. Si usted recuerda, cuando cambió el sistema de inspectoría, los primeros que se destituyeron eran oficiales que en ese momento eran rangos de subcomisionados, provenían justamente de las filas del ejército. Entonces le digo: jámas se anduvo viendo color político.

 


Después de ver en México la enorme descompocisión de las instituciones de seguridad pública, y después de una situación similar en Guatemala, que evidencian una penetración total del crimen organizado, ¿qué le provoca a usted al pensar en las instituciones en El Salvador?
Preocupación que nos ocurra igual, tenemos ahí una frontera de por medio, el ejemplo más vivo es Guatemala.

¿Hay algún blindaje?
No hay blindaje alguno para eso. Eso tiene que ser la labor de cada jefe que está conviviendo con el personal.

A menos que el jefe esté involucrado...
No es lo mismo el jefe que viene de afuera, a otro que venga de afuera a estar con ellos, que sabe que este se llama Juan Pérez y sabe que gana tanto y de repente apareció con un pick up doble cabina nuevo, tiene una casa que la ha remoledado, eso quien lo puede ver es el jefe inmediato.

Pensé que nos iba responder que el blindaje es una inspectoría muy bien fondeada, poderosa, capacitada...
Especialmente el inspector general y sus delegados no están conviviendo con el policía, los jefe que conviven con el personal pueden darse cuenta, pueden decir “esa persona anda en algo raro” porque su ingresos no le permiten tener los recursos que usted está viendo que tiene.

Describe a una Policía con una red de vigilancia cercana en la que la unidad más pequeña, el átomo más alejado de la Policía tiene a alguien a cargo y sobre este jefe hay alguien a cargo que lo vigila y así sucesivamente. ¿Funciona de verdad esa red?
Claro, tendría que funcionar.

Pero con los recursos, con las deficiencias, con las leyes, con la Inspectoría que tenemos, ¿es posible?
Claro, tiene que hacerlo...

La función de un inspector, de un verificador, es desconfiar. Pero, por ejemplo, en México el agente que está en un retén puede cobrar muchas mordidas y el jefe de ese agente le cobra tanto. Y a ese jefe su jefe le cobra tanto, porque recibe pisto de varios retenes. Voy a lo siguiente: el modelo de corrupción demanda la participación del que verifica, con lo que descansar solo en los jefes puede llevar a El Salvador a ser otro México.
Es que así es la labor de una Inspectoría, darle hasta donde es posible credibilidad a las denuncias que le llegan. Las denuncias no se descartaban de nadie, a veces se piensa que porque alguien agarre el teléfono, esa denuncia no se iba a tramitar. Yo personalmente recibí muchas denuncias, a mano, y luego iniciábamos la investigación. Lo que dice es cierto, ser desconfiado por naturaleza.

Ayúdenos a modificar la manera en la que las cosas están hechas, para que el virus que ya padece Guatemala no nos termine de comer. Y su respuesta es que los jefes controlen a los subalternos. Talvez no sea esa. Veamos si le damos más vueltas.
Pero ya habíamos hablado del refuerzo que necesitan la inspectoría con sus unidades, más dinero, más personal, más capacitación...

¿Más facultades?
No, tiene suficientes.

¿No hay que modificar el marco jurídico?
Se podría modificar, para mejorar algunas cosas de procedimiento, pero no de investigación. Es suficiente. No hay excusa para decir no investigo porque no estoy facultado, eso no existe.

Adolfo Tórrez sostuvo una conversación telefónica con una persona acusada de narcotraficante y del asesinato de diputados al Parlacen, a quien exigía medio millón de dólares para desvanecerle los cargos en El Salvador. Tiempo después nos enteramos de que de esa conversación estaban al tanto Tobar Prieto y otras personas. Quien estuviera a cargo de la Inspectoría no tenía excusa para no haber investigado esa denuncia, a ese director.
Si existía alguna sospecha, indicio, de que e director estaba involucrado, perfectamente se podía investigar, perfectamente. La investigación nos iba a determinar si efectivamente lo que estaba diciendo el señor Tórrez era cierto o mentira. Puedo involucrar hasta al Papa, con tal de defenderme. Había que investigarlo para ver si es cierto lo que estaba diciendo. Si eso fuera cierto, perfectamente se pudo haber investigado.

El simple hecho de que haya existido una denuncia o un indicio, ¿sería motivo suficiente para activar los resortes de una investigación?
Así es.

¿Cuánta confianza tiene en la Fiscalía que tenemos?
En principio le doy el beneficio o el apoyo a la institución, como institución. En el caso particular de que me ocurriera algo, sería dependiendo del resultado que la Fiscalía me diera.

Usted, que es una persona privilegiada porque conoce la institución, ¿cuán confiado se siente de la Fiscalía que tenemos?
Como toda institución grande, tiene errores, debilidades, así como en otros casos hace muy bien su trabajo. Recordemos que una institución está formada por personas humanas. Como en todo trabajo, hay buenos, malos, corruptos... Ahora, depende de los lineamientos del fiscal general o del jefe inmediato para atender las quejas de los usuarios de la Fiscalía cuando se llegan a presentar casos de corrupción, porque también hay quejas y denuncias de casos de corrupción dentro de la Fiscalía. Y eso lo tiene que ver el máximo jefe.

Hablemos de eficacia. Las cifras de éxito de la Fiscalía son pobres y hace varios lustros mantiene un dígito en eficacia. Las tasas de judicialización son bajas también. ¿Qué clase de institución es una que trabajando en un país con la mayor cantidad de homicidios por habitantes responde tan pobremente?
Esto depende de la capacitación que tengan los fiscales para dirigir la investigación. Ese es el problema. La carga de trabajo que puedan tener, que entiendo es elevada... ¿Qué capacidad tiene un abogado que está ahí, fiscal, que se conoce la ley, pero qué sabe de investigar un delito, un crimen? ¿Cómo guía al policía para que este enfoque la investigación?

Usted fue fiscal general.
Yo estuve trabajando con el Código anterior, entonces investigaba también los jueces, de oficio. No era solo la Fiscalía. Ahí teníamos un traslape de funciones. Y, por su lado, la misma Policía también investigaba. Cuando se reformó y entró en vigencia el nuevo Código, fue que la situación cambió y la potestad exclusiva le cayó a la Fiscalía.

Las cifras casi nos obligan a concluir que el problema de la Fiscalía es que está llena de incapaces.
No, pero recuerde que le dije que habría que ver cuál era la carga de trabajo de cada fiscal. No es lo mismo que un fiscal investigue 10 homicidios y 10 extorsiones, que aquí investiga 40 homicidios y 200 extorsiones. Todo depende de la capacidad instalada que tenga para que los fiscales puedan desempeñar su trabajo dentro de un medio razonablemente adecuado para poder llevar una investigación adelante. No es lo mismo. Usted jamás podrá entregar en una semana 50 reportajes. Depende de qué capacidad tiene la Fiscalía para que los fiscales no estén ahogados con los problemas que tienen.

¿Cómo se deben atacar los problemas de déficit de capacitación y el gran problema de carga de trabajo?
Ya lo está haciendo el fiscal general, desde el momento en que está ingresando 100 fiscales nuevos es para descongestionar el trabajo que tienen los fiscales antiguos. 100 fiscales nuevos que llegan a reforzarlos. Entiendo, por las noticias, que ya juramentó a setenta y tantos, y juramentará a veinte y pico más. La meta era 300 fiscales más. Si usted se pone a pensar lo que son 300 miembros dentro de una institución, es porque las cifras adentro son críticas.

¿Es significativo incrementar en 300 l
a planilla de investigación que tiene la Fiscalía?
Pues tiene que llegar a oxigenar, es lógico. Tiene que llegarlos a oxigenar.

Pero eso requiere dinero, pagarle a esa gente.
Claro.

¿Y la capacitación cómo se resuelve?
Antes de entrar, entiendo que ellos pasan por unos cursos y se someten a unas pruebas para poder ingresar a la Fiscalía. Ellos tienen una escuela de capacitación. Yo no conozco los programas de la escuela, ¿verdad? Mal haría en opinar sobre algo que no conozco.

¿No hay necesidad de revisar, según su criterio, el marco jurídico?
Cómo no, y de hecho, se está haciendo. La creación de la mediación dentro de la Fiscalía es una de las medidas justamente para comenzar a descongestionar un poco la situación que usted plantea. Hay una oficina de mediación, de conciliación, que interviene cuando son delitos, digamos, de bagatela, o situaciones que no han trascendido a un delito mayor. Y le digo, en alguna forma, eso ya se empezó a hacer.

Volvamos al tema de la corrupción. Publicamos en El Faro, hace como año y medio, un artículo en el que mostrábamos una diversidad de casos que habían terminado frustrándose porque se había probado, con nombre y apellido, que la Fiscalía presentaba testigos de cargo falsos, inventados. ¿Cómo es posible que una institución que debería de garantizar la aplicación de las leyes, del debido proceso y combatir el fraude incurra en fraudes de este tipo?
No es aceptable, porque recordemos que, incluso, el fiscal en su requerimiento tiene que poner lo favorable y lo desfavorable al imputado. Entonces, con mayor razón de ninguna forma que se le vea a esa situación es aceptable.

¿No será que influye la presión enorme que tiene todo el país porque den resultados en la Fiscalía y porque logren condenas?
Pero en ningún momento tienen que llevarlo a una situación de fraude. Eso, jamás. Ni por mucha presión que puedan tener, no tienen que llegar a ese punto.

¿No es un reconocimiento más fehaciente de cuán incompetentes son? Es decir, cuando yo no soy capaz de conseguir un testigo o una buena prueba, de tener un argumento jurídico, me invento un tipo que dice que te conoce y que te vio cometer el delito. ¿Eso no es reconocer de la manera más explícita posible que soy un incompetente?
No solo es incompetencia sino que también es un delito. Entonces, eso es totalmente inaceptable.

¿Usted se topó con casos de este tipo cuando dirigió la Fiscalía?
Tuvimos un par de casos, sí. Tuvimos un par de casos, se procesóa los fiscales y se les destituyó.

¿Cómo se atiende estos casos institucionalmente? ¿Cuál debe de ser la manera en que se atienden?
Cortarlos de raíz. Inmediatamente hicimos la investigación a través de la Policía. Teníamos ya creada una unidad, que se llama de auditoría interna, no sé cómo le llamarán hoy. Se trabajó y se procesó a los fiscales en un caso que tuvimos ahí.

Quería mencionarle otro punto relacionado con la Fiscalía en los últimos años. ¿Usted es del partido Arena?
No. No soy afiliado al partido. Nunca he participado en política. He estado en cargos políticos sin ser político.

¿Cómo le parece que un fiscal general, antes de serlo, ande con un chaleco de un partido y que recién salido de un cargo como fiscal general ande, de nuevo, con un chaleco de un partido político? Digo, a la vista de todos.
Bueno, eso…

¿Tiene algún problema con eso?
Mire, yo creo que uno en el cargo, independientemente del color político que tenga o que haya tenido, el cargo hay que respetarlo. Uno tiene que ser totalmente imparcial... Dispense que me ponga a mí de ejemplo, usted jamás me vio a mí cantando el himno así (cierra el puño derecho y lo lleva al pecho, como hacen los miembros del partido Arena), ¡nunca, jamás! No, porque yo no pertenezco a ningún partido político. Entonces...

... Lo que pasa es que su oficio y el mío quizás se parecen en esto: no le puedo pedir a la gente “créanme porque sí”. ¿Usted le creería a un fiscal general de la República que días antes de asumir el cargo estuvo haciendo proselitismo abiertamente y cuando lo nombran dice “no, hoy voy a ser independiente, voy a respetar el cargo porque aquí en el libro dice que debo respetarlo”? ¿Usted que le respondería?
Tendría que ver cuál va a ser su actitud en el momento en que tenga que ver un caso. En principio, lo ideal es que el que llega a un cargo de esos no tenga participación activa dentro de un partido político. Eso es lo ideal. Luego habría que analizar cada una de sus actuaciones. Le digo, lo ideal es que nadie que está ahí tenga participación activa dentro...

 


Usted, como ciudadano privilegiado por los cargos que ha tenido y por la información que ha podido manejar, ¿dónde piensa que inicia la solución al gran problema de homicidios? Los políticos siempre nos han vendido sus recetas de endurecer las leyes, de mano dura y del ejército en las calles, y el problema, en lugar de desaparecer, creció. ¿Dónde empieza la solución?
Mire, yo creo que
el endurecimiento de las leyes en este momento no va a solucionar el problema de la delincuencia. Más endurecidas de lo que están no pueden estarlo, a menos de que llegáramos a reformar la Constitución y volviéramos a la pena de muerte. Sólo eso faltaría ya en el endurecimiento. Porque si tenemos ya penas de 50 o más años, entonces ya no veo que eso sea la situación… Mire aquí, indiscutiblemente...

Perdón, pero aquí nos han vendido siempre que endurecer las penas es disuasivo, que eso es el primer paso para empezar a resolver el gran problema de violencia que tiene el país.
No lo dudo que pueda ser disuasivo en algunas personas, pero no en todas. El que comete el delito no está pensando en que le van a caer 50 años. Ahora, sí creo que puede ser disuasivo en un buen porcentaje. Indudablemente lo que se tiene que trabajar es la prevención, el rescate de esta gente que está por caer en las garras de las bandas organizadas o de las pandillas, trabajar a los muchachos que están propensos. El caso que tuvimos recientemente del joven que mató al otro por una camiseta. Trabajar lo institutos, los colegios, las escuelas y tratar de rescatar a los que están ya adentro de las pandillas. Por ejemplo, tenemos aquí los programas que tiene el padre Pepe (Morataya),en el Polígono Don Bosco, que ha rescatado ahí a muchísimos jóvenes. Entonces, programas de esa naturaleza. Y también, poder reubicar a la persona que se quiere salir de la pandilla, porque aquí usted se sale de la pandilla
y termina muerto.

Usted dijo que una causa de la incapacidad de la Fiscalía es que los fiscales tienen demasiados homicidios que resolver. ¿No se podría decir también que hay demasiados homicidios porque la Fiscalía ha sido incompetente?
No crea que sea tan categórica la situación de que por eso hay tanto delito, creo que sería muy extremo poder afirmar esa situación.

Usted mencionaba un abanico de posibles medidas, ¿pero por dónde empezaría usted operativamente?
La policía tiene focalizadas las áreas más importantes donde se comete la mayor cantidad de delitos.

¿Cree?
Por lo menos hace un año existían, tienen su mapa de las áreas más conflictivas, entonces, básicamente enfocar la mayor cantidad de personal de investigación a esas áreas.

Eso suena muy sencillo y, aparentemente, no se hace o no se hace bien.
Se estaba haciendo en alguna medida. Recordemos que a la salida del ingeniero Ávila los delitos venían para abajo con un plan que él había ideado. En general todos los delitos habían bajado, estaban focalizadas las áreas donde había mayor incidencia delincuencial, lo que pasa es que el sistema, como ustedes bien lo han expresado, es complejo, por un lado, la Fiscalía investigando, por otro lado la Policía. Pero es una cosa que si una de las instituciones falla, la otra, necesariamente también falla; porque si la Policía no hace bien su trabajo, lógicamente que son los que recogen la prueba inmediata, la Fiscalía también va a fallar y lógicamente el sistema judicial también falla, porque usted le presenta a un detenido y lógicamente si todo viene malo esa persona va para afuera y entonces son los reclamos y la intranquilidad de que el delincuente volvió a la calle.

¿Entonces usted empezaría quizás focalizando la acción policial?
Focalizando, claro, y trabajando mucho el área de prevención de la Policía. La Policía tiene una sección que se llama Policía Comunitaria, que es la Policía que trabaja con todas las comunidades y que tiene que ganarse la confianza de la población. Porque en nuestro medio nadie quiere servir como testigo, porque le da miedo, porque no tiene confianza.

La policía comunitaria de Mejicanos es tres personas.
No, es que a eso voy también, usted tiene que tener los recursos necesarios para poder hacer esa labor, pero un problema nos lleva al otro. La falta de presupuesto nos lleva a que la Policía tenga una Policía Comunitaria totalmente deficiente porque no tiene los medios para hacerlo ni tiene la capacidad.

Mire, el Estado prácticamente se ha declarado incapaz de atender una de sus obligaciones, que es garantizar la seguridad de los ciudadanos, y les ha dicho a estos: “Como no puedo, ármense”. ¿Usted usa arma de fuego?
No, nunca he usado arma de fuego, jamás.

¿Pero le parecen una buena solución?
No.

¿Por qué?
Porque está demostrado, en primer lugar, que el ciudadano no tiene ni el arrojo ni la habilidad para poder enfrentarse con una persona que está acostumbrada a delinquir y que, invariablemente, andan dos o tres. Entonces, cuando hemos tenido casos de ciudadanos que se la llevan de muy fuertes y que quieren reaccionar sacando un arma de fuego lo más seguro es que esa persona ha terminado asesinada. Entonces, le digo, yo no soy partidario de eso. Yo no ando armado, nunca he andado armado.

¿Respalda la idea de que se derogue el permiso de portación de armas de fuego?
Si de mí dependiera, nadie debería tener armas en el país. Eso parecerá ilógico, con la situación que tenemos, pero si usted encuentra a alguien armado y le pone 50 años de cárcel, seguramente lo va a pensar dos veces para sacar el arma y andar propenso a delinquir.

¿Sólo el hecho de hallarle el arma y ya?
Si usted tiene una prohibición total, tipo Japón, donde no puede andar armado, y a esa persona le ponen una pena alta por andar un arma de fuego, entonces, le digo, lo pensaría dos veces.

Es una solución muy sencilla y por otro lado suena muy lógica si el 80% de asesinatos en El Salvador se cometen con arma de fuego. ¿Por qué aparentemente a nadie se le ha ocurrido esta solución?
Bueno, ahí está la Asamblea Legislativa, que tendrían que analizar eso.

¿Qué factor entra aquí en juego que ciega a los diputados entonces?
Tal vez la misma creencia de que andando armado se vuelven totalmente exentos de que les vaya a ocurrir un atentado.

Los diputados han tenido en sus manos ese estudio del PNUD que mostraba el mito de que armar a los ciudadanos es la solución.
Yo no conozco los argumentos de los diputados para no tomar en cuenta eso.

Hablemos de usted. ¿Por qué quiere llegar al Consejo Nacional de la Judicatura? ¿No está cómodo en su despacho?
Pues fui invitado a participar en este proyecto, he visto las situaciones por las que se ha atravesado el año anterior el Consejo y trataríamos de hacer un buen trabajo, y eso es lo que ha motivado a las personas que vamos de parte del Centro de Estudios Jurídicos.

Después de lo que ocurrió el año pasado, la gente tendría derecho a pensar que Romeo Melara Granillo tiene aspiraciones de convertirse en magistrado de la Corte Suprema de Justicia, y que se va a autoproponer desde el CNJ.
Fíjese que yo propondría incluso la reforma a la ley, una prohibición total de que quien esté en el Consejo pueda participar, porque no es ilegal lo que ellos hicieron, pero era antiético. Ellos no tenían prohibición legal para autoproponerse, pero no es ético, porque ellos son los que eligen a los candidatos. Para mí, una reforma sería que el que quiera participar renuncie seis meses antes y que participe como todo el mundo, porque tampoco va a renunciar una semana antes, cuando ya dejó armados todos sus votos. Le digo, en mi caso eso jamás sucedería.

Fue un papelón el del CNJ.
Sí, por supuesto, quedaron mal, quedaron mal y el problema es que se desprestigió a la institución.

Hablando de papelones de instituciones podemos recordar un caso de la Fiscalía. A Félix Garrid Safie le dice Estados Unidos que hubo una llamada en la que Adolfo Tórrez pide medio millón a Silva Pereira, y lo que el fiscal hizo fue contarle al sospechoso que ahí andaban diciendo que estaba metido en algo feo. “No”, le dijo Tórrez, y Safie le respondió: “Ah, vaya”, y ahí murió el caso. Como fiscal general, ¿usted hubiera hecho lo mismo, hablarle a Adolfo Tórrez y a partir de que Tórrez le negara cerrar el caso?
Eso es como que usted le dé las llaves al ladrón, ¿veá?, que justamente está yendo a hablar con el que está involucrado. ¡Por supuesto que no hubiera hecho eso!

¿En el caso del fiscal Safie no hay un delito de por medio en ese procedimiento? Es decir, si yo soy un policía y me dicen “mirá, vamos a ir a catear a tal casa”, si yo le aviso al de la casa “mirá, te van a venir a catear ahora”, eso es un delito, ¿no? Si yo soy el fiscal y le llamo a Adolfo Tórrez y le digo que dicen que anda hablando con Silva Pereira, ¿eso no es un delito?
Tendría que analizarse si existe un delito ahí, por supuesto.

Pero tiene cara de que lo es, ¿verdad?
Sí, tendría que ver qué es lo que el FBI le pasó, qué documentación, si había transcripciones de la llamada, es decir, habría que hacer ese análisis.

Volvamos al CNJ, al que usted le gustaría llegar. Después de ese papelón no pasó nada. Ni siquiera en el colegio de abogados pasó nada con esta gente que dijo: “Hey, nos autoproponemos y nos vamos a salir ahorita de la reunión para que voten sin influencia de nosotros”.
Recordemos que no hay colegio de abogados.

Bueno, hay una serie de asociaciones.
Pero no tienen facultad para sancionar, por lo menos moralmente, a un abogado.

Hablemos de la Corte Suprema. ¿La gestión de Agustín García Calderon está exenta de olor a algo raro, que no gusta? ¿Esa gestión le provoca esa sensación o no?
Tendríamos que hablar de casos individuales y no de una gestión generalizada.

Quitarle dientes a la sección de Probidad, por ejemplo, ¿eso le pareció...?
Me pareció incorrecto.

¿Por qué?
Porque precesisamente para eso era la sección de Probidad y también porque se puede haber hecho con dedicatoria porque sí se estaba investigando a ex funcionarios. Así de sencillo.

García Calderón fue a inaugurar el edificio de TACA cuando la Corte dirimía el conflicto TACA-COPA...
También. No era buena imagen para el presidente porque se sentía que había una vinculación ahí. Se le comprometía, pues, al estar ahí.

¿Se ha sentido usted complacido con cómo es, cómo actúa y cómo se relaciona la Corte Suprema de Justicia?
Vuelvo a lo que le dije: tendría que ver cada caso en particular, sería muy difícil generalizar si la Corte me parece o no. La verdad es que se supone que debe ser el máximo organismo de justicia y que debe ser totalmente imparcial en lo que está realizando, pero tendría que ver casos muy especiales. Ahora, existe una situación de caso ya conocida que tiene que ver con el retraso, la mora, etcétera. Eso ya no viene al caso. Ahí tiene un déficit. Incluso, la Corte debería de dejar por fuera toda su carga administrativa y dedicarse a lo que le corresponde, por ejemplo, ¿qué tenía que andar haciendo el presidente de la Corte Suprema viendo las bartolinas de donde se escaparon los reos de los juzgados? Me pareció absurdo eso. Esa es una función que no me cabe en la cabeza. ¿Qué sabe de seguridad el presidente de la Corte para andar haciendo eso?

¿Cómo le sentó, además, este show en el que se declaró inconstitucional la ley antipandillas después de que había caducado?
Tendría que verse si fue a propósito...

Ja, ja, ja...
... o si la misma carga de trabajo los llevó a eso.

¿En algún momento, alguna actuación de la Corte Suprema de Justicia le ha dejado el sabor de que primó un criterio extrajurídico y posiblemente más político?
Nuevamente, tendría que conocer casos.

¿Percibe en la actual Corte Suprema de Justicia un afán más transparente que en la anterior?
Creo que sí... y entiendo que sí. Los cambios que se han tratado de implementar van orientados a esa función.

¿Si usted llegara un día al Consejo de la Judicatura, nos garantiza que los magistrados que usted proponga no se van a querer quedar con los carros, ni a querer tener cuatro, ni a querer tener guardaespaldas como si fuera un pequeño ejército, ni a burlarse del presidente de la Corte cuando este le exija devolver los carros que ocupa su esposa?
Yo trataría de nombrar a los mejores...

¿Cómo se consigue que yo, magistrado, no quiera que la gente me mantenga un carro para mi esposa, que me dé asco tenerlo, que me dé asco no devolver los carros que ocupo, que me preocupe por impartir justicia y por ser probo y no porque me dejen los cuatro carros?
Eso es la ética y la moral de cada persona, esté en el cargo en el que esté. Eso ya sale de la responsabilidad del Consejo. El Consejo no es fiscalizador de la actuación una vez que están electos los magistrados de la Corte. Igual que en los Estados Unidos, usted la única oportunidad que tiene de cuestionar a los candidatos a magistrado de la Corte Suprema de Estados Unidos, es cuando lo van a nombrar. Después de eso, no lo pueden cuestionar porque ya salió de su campo. Eso no es de leyes ni de reglamentos, es cuestión de conciencia, de ética, de principios...

¿Los salvadoreños tenemos derecho a reclamarle a los Consejos anteriores “mirá lo que me recomendaste, ni los carros quieren devolver”?
Es que en este caso, más que echarle la culpa al Consejo, existen instituciones que tienen que velar por eso. La Corte de Cuentas tiene que velar por la gestión y el uso de los bienes de cada institución. Como Corte de Cuentas, perfectamente le puedo decir: ¿Por qué tiene asignados tantos vehículos? La labor es de la Corte de Cuentas, no del Consejo. Ahora, el propósito es que los candidatos que se presentan sean los más probos. Una vez adentro, está la Corte de Cuentas, la misma presidencia de la Corte que los va a regular... La Corte de Cuentas tiene que hacer eso.

Pero es evidente que no lo hizo, desde luego que el actual presidente está reclamando: ¡Devuelvan los carros, devuélvanlos! ¡No!, le responden.
A menos que la Corte de Cuentas tenga una investigación en proceso sobre ello y no haya sacado la resolución.

O, a menos que la Corte de Cuentas no sea eficaz en este país.
Bueno... habría que ver si tiene en proceso alguna investigación.


Romeo Melara Granillo.
 
Romeo Melara Granillo.
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