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"Roberto d'Aubuisson me dijo: la persona que mató a Romero es un héroe"

Terry Karl es experta en la historia reciente de El Salvador y, como tal, ha sido llamada a juicios contra acusados de violar derechos humanos, para que declare como perita. En esta entrevista dibuja la manera en que operaban los escuadrones de la muerte, pendulando entre grupos civiles y cuerpos de seguridad. Asegura, además, que Roberto d'Aubuisson combinó la política y el paramilitarismo.

Carlos Martínez y José Luis Sanz

 
 

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Terry Karl es profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford y es una de las mayores expertas mundiales en El Salvador. Ha leído casi 10 mil documentos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos sobre el conflicto armado. Fue citada como testigo experto en el juicio contra el capitán Álvaro Rafael Saravia por el homicidio de monseñor Óscar Romero. Ahí contó, a solicitud del juez Oliver Wanger, una de las versiones más completas y claras del conflicto que costó la vida a decenas de miles de salvadoreños. Estableció claramente las luchas intestinas de poder en el ejército, el modus operandi de los escuadrones de la muerte, la persecución sistemática de religiosos y las consecuencias del asesinato de monseñor Óscar Romero. Su testimonio, que ya había sido fundamental en el caso contra el coronel José Guillermo García y el general Eugenio Vides Casanova -ministros de Defensa salvadoreños durante la guerra civil-, incluyó también la presentación de evidencias provenientes de su archivo personal, fruto de continuos viajes a El Salvador en los años 80s y de reuniones con casi todos los líderes de opinión de este país, incluyendo varios encuentros con D'Aubuisson. Karl pasó tres días seguidos rindiendo testimonio en el caso. Ahora mismo es perita en la querella contra 14 militares salvadoreños y el ex presidente Alfredo Cristiani que se ventila en España por el asesinato de los sacerdotes jesuitas. En esta entrevista, Karl habla sobre los escuadrones de la muerte, sobre la impunidad y sobre la importancia de buscar la verdad y hacer justicia. Y explica por qué es importante esto último: "Si en un país hay impunidad para un crimen como el de monseñor Romero, la habrá para el tráfico de drogas, para el tráfico de armas, para lo que está pasando en Guatemala, en México..."

En el reportaje que publicó El Faro sobre el homicidio de Óscar Romero, el capitán Álvaro Saravia describe un crimen que tiene mucho de mal planificado, de improvisación, y asegura que él sólo tuvo acceso a muy poca información. ¿Esto tiene sentido?
No he tenido esta conversación que tuvo Carlos Dada, pero creo que la versión que tiene El Faro es la versión más compleja, donde hay más verdad. Cuando querían matar a alguien importante como Mario Zamora o monseñor Romero o a los dirigentes del FDR, esa es una cosa que no se habla con mucha gente porque no es inteligente hablarla con mucha gente. Los grupos (escuadrones de la muerte) la mayoría estaban dentro de la Policía Nacional y la Policía de Hacienda y la Guardia Nacional y no tanto dentro del ejército. Esto es importante, porque migraron después. Hubo una migración hacia el ejército más tarde en la guerra, pero ahora estamos hablando entre 1977 y 1981. En esa época eran las fuerzas de seguridad, algunos intereses financieros importantes que eran de familias, principalmente terratenientes y después Roberto d'Aubuisson hizo su propio grupo además, vinculado con él en la legislatura. Eso comenzó en una forma diferente y hubo un desarrollo de esto durante toda la guerra. En el momento en que murió monseñor Romero hubo varios niveles dentro de ejército y fuera del ejército, hubo una situación que yo llamo una estrategia “inside - outside” (dentro y fuera). Hay que entender que entre octubre de 1979 y yo diría que mayo o junio de 1980, las fuerzas de la ultraderecha dentro del ejército creían que tenían la posibilidad de perder el ejército como institución, porque no tenían apoyo del coronel Majano y otra gente y hubo una pelea dentro de la institución. Por eso ellos formaron esa estrategia “inside - outside”.

¿Quiénes?
Yo diría que los dirigentes del ejército trabajando en esa época utilizaron el aparato de Orden (Organización Democrática Nacionalista), que era civil, pero vinculado con los militares, que fue formado por Medrano. Él trabajó en esa época con el coronel Carranza y con Roberto d'Aubuisson, que tenía un rango bastante bajo según el ejército: mayor, y que en esa época Abdul Gutiérrez, el coronel García... todos ellos querían llevar a la institución del ejército hacia la derecha y no tener un gobierno civil y no disminuir el papel de la institución armada. Eso era una pelea política dentro del ejército, para controlar el ejército al mismo tiempo hubo ese tipo de pactos y acuerdos con los terratenientes en este país. Principalmente entre las fuerzas de seguridad, la Guardia Nacional, la Policía Nacional, trabajando para los terratenientes. Utilizaron Orden y las fuerzas de seguridad para comenzar a tratar de crear una fuerza paralela de seguridad, por si acaso perdían el ejército. Era un poco separado pero también era con gente del ejército. Por ejemplo, cuando mataban a alguien utilizaban los autos de la Policía Nacional.

Saravia asegura que se trataba más bien de los grupos de seguridad de ciertas personas. Los guardaespaldas de Mario Molina, la seguridad que estaba alrededor de D'Aubuisson. ¿Qué tanto estos grupos eran estructuras vinculadas con el Estado?
Eso es un poco ficticio y al mismo tiempo no. Dejame explicarte: para crear un aparato paralelo de negación de lo que estaba ocurriendo, muchas gentes se fueron del ejército... formalmente. Por ejemplo, el mayor Roberto d'Aubuisson dijo que se había ido del ejército, pero yo tengo información de que fue pagado por el ejército todo ese tiempo. No sé hasta qué año, pero en los años que estaba trabajando, al principio, él tenía su salario del ejército.

Pero él fue purgado del ejército el 79.
La información que tengo yo es diferente. La idea era crear un aparato paralelo, diciendo que estaban todos fuera del ejército. Cuando él robó los archivos de Ansesal (la agencia de inteligencia del gobierno), que era su fuente de información, para él esa era su base de poder. Ya no era una mayor cualquiera, era un mayor con información. ¿Me entiendes? Esa era su primera base de poder. Además él tenía sus vinculaciones con terratenientes derechistas, etcétera.

¿Los escuadrones de la muerte responden a un proceso de lucha por el poder dentro del ejército?
Exactamente.

¿Cómo operaba en la práctica la estrategia dentro - fuera?
Vamos a decir que un tipo estaba trabajando en un escuadrón del dentista Héctor Regalado. Esa misma persona podía ser al mismo tiempo un miembro de las fuerzas de seguridad. Entonces, si Héctor Regalado y el grupo de él decidían matar a alguien, esa misma persona puede ir a la fuerza de seguridad y buscar armas, máscaras, balas, autos y todo el apoyo.

Y conseguir además un perímetro de seguridad.
Sí. Y también había otros que eran completamente dentro de la policía, que salieron de la policía, que no tenían realaciones civiles. Eran varios tipos de una estructura bastante compleja y alguna gente tenía su propio grupo. Hubo escuadrones de la muerte en la Policía de Hacienda, cuyo jefe era Carranza. En la Policía Nacional el jefe era Aristides Márquez.

¿Es posible afirmar que todos estos grupos “dentro - fuera” tenían algún nivel de coordinación?
Yo creo que eso ocurrió después, porque estamos hablando del 79, este es el principio de ese tipo de aparatos. Por eso yo creo que la muerte de monseñor Romero tiene cosas que son realmente sin profesionalismo. Voy a utilizar lo que dice Saravia como caso. Vamos a decir que yo soy una persona que controla mucho dinero en este país y mis amigos y mi amistad con alguna gente me lleva a la conclusión de que debe ser asesinado monseñor Romero. Y que tenía esa idea porque fui a hablar con mis colegas en el cono sur y ellos están matando a sacerdotes y llevo además las palabras de ellos, los símbolos de ellos y además ellos van a ayudarme. Y comienzo a hablar con mis colegas más cercanos, “vamos a matar al arzobispo”. ¿Voy a hablar con el conductor Amado Garay de eso? No, jamás. ¿Me entiendes? Garay es otra clase, es una persona que se queda afuera cargando los fusiles de todos. Garay sabe que Saravia estuvo, Garay sabe que Bibi Montenegro estuvo, creo yo. Pero Garay no sabe qué es lo que sabe Saravia. ¿Me entiendes? Saravia no sabe, creo yo, todo lo que sabe D’Aubuisson y yo no sé qué sabe D’Aubuisson, porque él nunca me habló de eso. La única cosa que me dijo él, es que estaba muy contento de que había muerto Monseñor Romero, él me dijo eso.

¿Roberto d’Aubuisson le dijo: “Estoy contento de que hayan matado a monseñor”?
Él lo dijo eso varias veces. Me lo dijo a mí en una conversación en el 83. No exactamente, eso… no tengo la entrevista conmigo en este momento, pero lo recuerdo bastante bien: la frase era que la persona que mató a monseñor Romero es un héroe, eso es lo que me dijo.

¿Eso se lo decía tres años después, cuando él ya estaba señalado por el homicidio?
Sí. Mira, Roberto d’Aubuisson era un tipo ideológico. No tenía ningún interés en el dinero, de la forma de la corrupción que se veía en Arena después. Yo sé que hubo una discusión en Estados Unidos para tratar de comprarlo, de darle uno o dos millones de dólares y mandarlo a Miami a vivir feliz de la vida, pero él nunca iba a aceptar eso.

¿Estamos hablando de los 80s?
Esa conversación pasó en el 83. Para Estados Unidos Roberto d'Aubuisson era un lío y además para él los Estados Unidos eran un lío también, él era un nacionalista salvadoreño.

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