Saca hereda a Funes su cultura del secretoEl último presidente de Arena se caracterizó por su filosofía de que la mejor ley de acceso a la información es la que no existe. Hasta su partido le repudió su actitud antes de expulsarlo a finales de 2009, tras descubrirse que gastó 219 millones de dólares más que los autorizados por la Asamblea. Ahora es Funes quien, tras ocho meses en el cargo, parece seguir las huellas de su antecesor. Daniel Valencia Caravantes elfaro.net / Publicado el 3 de Marzo de 2010
El gobierno de Mauricio Funes actúa como el gobierno de Antonio Saca cuando de transparentar -u ocultar- los gastos de publicidad se trata. Y Julio Rank, el ex secretario de Comunicaciones de Saca, y David Rivas, su sucesor, así como Élmer Charlaix, es secretario privado de la Presidencia de Saca, y Francisco Cáceres, su sucesor, actuaron y acúan de manera similar. En un período de 16 meses El Faro solicitó por escrito diversa información a las oficinas presididas por 53 funcionarios, tanto del gobierno de Antonio Saca como del gobierno de Mauricio Funes. El ejercicio también se hizo con la Corte Suprema de Justicia y la Corte de Cuentas de la República. Y hubo respuestas claras y sumamente rápidas a las peticiones, pero estas fueron las excepciones. La mayoría de respuestas -o falta de respuestas- probaron que lo que se supone que es ley solo existe en el papel, pues El Salvador es suscriptor de tratados que reconocen el derecho de la gente a buscar información y la obligación del Estado a proveerla. El más reciente referente de la falta de transparencia es posiblemente la actuación del ex presidente Saca, quien durante su quinquenio logró hacer llegar a la Presidencia de la República 219 millones de dólares adicionales a lo aprobado por la Asamblea Legislativa. El dinero salió de diversidad de oficinas estatales, cuyos saldos no ejecutados se canalizaban hacia Casa Presidencial para que esta los usara sin mayores explicaciones. Este gasto, sin embargo, fue avalado por el presidente de la Corte de Cuentas, Hernán Contreras, quien aseguró que todo se utilizó legalmente, aunque nunca se hizo pública la auditoría correspondiente. De los 53 funcionarios a quienes se pidió información por vía escrita, tres eran de la administración anterior y uno de ellos era el propio Saca, que junto a Rank, y el ex ministro de Hacienda, William Hándal, nunca revelaron cómo y cuánto del dinero público se estaba gastando en el Ejecutivo, pese a las cinco peticiones de información que hizo este periódico entre noviembre de 2006 y marzo de 2009. El grueso de los consultados (19) está en la Corte Suprema de Justicia, que en dos oportunidades, en pleno -una bajo la presidencia de Agustín García Calderón y otra bajo la presidencia de Berlarmino Jaime- ha deliberado si procede o no informar cómo están los informes de Probidad de los funcionarios públicos. Informes en donde hay anomalías en más de 200 casos desde 1999. Los 19 magistrados que conocieron de las peticiones tampoco dieron la información. El resto es una muestra de ministros, viceministros, mandos medios de instituciones, alcaldes y jefaturas de delegaciones policiales que en su mayoría ni siquiera respondieron a nuestros pedidos. Entre noviembre de 2008 y febrero de 2010, El Faro envió 23 pedidos de información a funcionarios del estado, pero solo cuatro se atrevieron a revelar la información solicitada; tres dijeron que no la podían dar y el resto ni siquiera se tomó la molestia de responder que no responderían. Funes, ahora, es heredero de la cláusula en la Ley de presupuesto que permite al Ministerio de Hacienda transferir a la Presidencia el dinero no utilizado mes a mes por otras instituciones del gobierno, para ir a parar a una cuenta llamada "de gastos imprevistos" y de la que nadie tiene certeza de cómo se utiliza. Esa es la que el gobierno de Antonio Saca engordó con al menos 219 millones de dólares que la Asamblea Legislativa no había autorizado, y esa es la que ahora, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), pide que se cauterice. A continuación, descubra qué nos respondieron estos funcionarios cuando les pedimos una información concreta relacionada con su trabajo. La mayoría, cosas que tienen que ver con cómo –y por qué- se gasta el dinero de los salvadoreños. -No podemos decir si es cierto o no porque no la hemos entregado nosotros. Tampoco podemos decir no es cierto porque en el fondo lo que vemos es que hay un uso político del tema. Si la Asamblea nos dice entrégueme un informe, ¿por qué no lo vamos a hacer? La bitácora no está elaborada para hacer un informe. La bitácora está elaborada para que todas las comunicaciones que lleguen vía teléfono al centro de operaciones se anoten. Eso no está previsto para ser un informe, muchos menos un informe público. -¿Pero sí es información pública? -No, sí. Eso no es problema. Pero si usted me dice "deme un informe completo", tengo que dárselo completo. Porque usted puede encontrar una llamada de un gobernador y no encontrar una respuesta. Pero eso no significa que no haya respuesta. Y fundamentalmente las respuestas más que vía radio se dieron vía teléfono. -¿Y por qué no nos la entrega, pues? -Porque se ha presentado esta situación. -¿Y entonces cuándo? -Una vez me entreguen el informe actuaré de acuerdo con lo que jurídicamente procede. -¿Eso en plazo cuándo es? -No sé por qué se han tardado tanto. Ya voy a preguntar. Seguimos esperando que pregunte o que le respondan y que responda a El Faro.
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Todavía puede ser diferente?
Escrito el 2010-03-01 15:01:15 por Moises Rivera
En su eslogan de la campaña para ser presidente, Mauricio Funes nos contagio con una canción que introdujo en el inconsciente colectivo de… "Esta vez es diferente....Mauricio Presidente"...Creo que el tiempo se le está acabando al presidente Funes para distanciarse de esas políticas totalitarias que Arena hizo como su marca registrada... Todavía puede ser diferente siempre y cuando tenga la voluntad política para hacerlo.
El acceso a la información
Escrito el 2010-03-01 12:21:13 por SonjaWolf
“(E)n un El Salvador democrático, ¿por qué cuesta tanto conocer cómo se manejan las cosas detrás de los muros de las instituciones estatales?” La pregunta me parece un poco ingenua. Cuesta, porque El Salvador no es tan democrático como parece. Además, no hay que confiar demasiado en una ley que facilite el acceso a la información. Ayuda, pero no resuelve el problema de todo. Cito el ejemplo de México. Aquí existe una Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública y un instituto encargado de tramitar las solicitudes de información. Sin embargo, a menudo las dependencias estatales argumentan que la información solicitada no puede ser proporcionada por razones de seguridad nacional o porque no existe. La primera justificación se ha dado cuando una periodista pidió saber cuánto se había gastado en recursos públicos para remodelar un bar en la Casa Presidencial. La segunda justificación se ha dado aunque la información estuvo disponible en sitios web en el extranjero. Juzguen ustedes la lógica de estos argumentos.
SE SABE
Escrito el 2010-03-01 09:05:53 por Gelatin
Muchos empleados del gobierno saben el uso de los fondos, los que trabajan en las UACI y en las UFI, para evitar abusos y tener acceso a la informacion hay que cambiar la Ley de Presupuesto, y las disposiciones generales del presupuesto, que son antiguas y por eso se trasladan fondos a Casa Presidencial, como lo hacian los Coroneles.