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El Ágora

"Yo nunca he buscado poder ni hacer carrera"

 

El eterno candidato a arzobispo de San Salvador dice no necesitar un cargo mayor para sentirse realizado. Donde está es feliz. Moderado en sus evaluaciones, solo sube el volumen de su verbo cuando valora a sus dos maestros -monseñor Romero y monseñor Rivera- y cuando habla de los que, predicando el evangelio, se dedican a vaciar la billetera de los fieles. Así describe al hermano Toby.

Ricardo Vaquerano y Diego Murcia

 
 

 

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¿Quién fue o quién ha sido su referente?
Fijate que todos tenemos modelos sacerdotales. El caso mío el referente que yo tenía es el sacerdote que me recibió cuando quise entrar al seminario. Era el mejor amigo de Romero, se llamaba Rafael Valladares. Lo conocí en el año 56, yo tenía apenas 13 años, lo visité en San Miguel, un hombre tan fino siempre conmigo. Era un hombre sumamente inteligente, compañero de Romero en Roma. Él llegó a ser obispo en ese mismo año en noviembre, obispo auxiliar de San Salvador. Estando aquí ya yo como estudiante visitaba a Valladares en su oficina en el arzobispado, que entonces era frente a la Iglesia El Rosario, que tenía piso de madera y lámina y había un parqueo ahí. Murió prematuramente Valladares y en el año 65 ya me tocó estar con monseñor Romero en San Miguel. Ahí nació la amistad y a partir de entonces, digamos, ya fue mi modelo. En los años 60s, yo llegué a San Miguel y él aún era párroco en la catedral, me invitó a cenar en la parroquia de Santo Domingo y estaba oyendo radio Vaticana, en un radio Philips, y me invitó después a la sacristía. Él inauguraba la oración de la mañana, aún no había casetes. Él tenía sus papeles, encendió su grabadora, tomó su micrófono, yo estaba de pie a su lado y de repente dice: está conmigo un seminarista, se llama Gregorio Rosa y les va a decir unas palabritas, y me pasa el micrófono y el carrete seguía... y yo dije cualquier cosa, él siguió grabando, terminó y me dice: te salió bonito. Fue como mi bautismo como comunicador. La otra anécdota, ya siendo él arzobispo, sería el año78 quizá, me dice una mañana: "Me piden unas monjas que les hable de su fundadora, pero yo no tengo tiempo, graba tú algo para ellas", y yo le respondí: “Pero a usted lo quieren oír, no a mí”. "Es que no tengo tiempo para preparar". Y yo le repliqué que no tenía que preparar, yo le hago unas preguntitas y verá que le sale bien. Me dijo que le parecía bien. Él tenía un pequeño estudio a la par de su oficina, yo le hice las preguntas, grabamos media hora y me dice: “Hagamos esto cada semana para la radio”, y así nació el programa de radio de los miércoles que se llamaba Sentir con la Iglesia. El programa tenía un formato atrevido, preguntas impertinentes... sólo que yo llevaba mi lista de preguntas, con preguntas candentes y discutíamos cómo las podíamos abordar. Después íbamos al estudio, yo hacía las preguntas, él era el operador de sonido en la consolita Philips, con dos micrófonos. Escogimos juntos un tema musical y él manejaba los volúmenes, respondiendo y cuando no le gustaba la respuesta que había dado, o se le había enredado la lengua, retrocedíamos el carrete y repetía la respuesta. Al aire se sentía como que si fuera en vivo y la gente se asustaba de cómo yo tenía el atrevimiento de preguntarle de forma así tan directa, cosas tan difíciles. Pero no sabían que este era el método que usábamos, ahí va entrando mayor sintonía en esos años. Hay una tercera cosa, los domingos cuando él predicaba, yo estaba en mi oficina tomando nota de lo que me iba diciendo. Después, a veces, comentábamos la homilía, porque él estaba muy pendiente de su palabra, y qué contenía su palabra, y discutíamos tal cosa qué dijo. Cuando él predicó el 23 de marzo del 80, y yo escuché la frase, la parte final, cuando llamó a los soldados, yo sentí que era su sentencia de muerte. Al día siguiente lo mataron. Así que... ese fue un referente para mí, lo sigue siendo, por la coherencia total que mantuvo, por esa pasión por la palabra que siempre tuvo él, desde que yo lo conocí como sacerdote era admirado por eso en el oriente del país.

¿Cómo es la Iglesia ahora? Hace años se dice que hay crisis de vocación sacerdotal y que las iglesias protestantes están ganando ese terreno.
Mmm... fíjate que curiosamente es cuando más seminaristas tenemos. Tanto que hemos inaugurado un nuevo seminario en Santiago de María porque ya no caben los de Filosofía en Santa Ana. O sea, hay más sacerdotes que nunca y más seminaristas que nunca. Pero es verdad que ha habido mucho éxodo. Hay una cosa muy curiosa y yo lo planteo como pregunta. Se decía que la Iglesia por andar aquí en política la gente se le iba. Sin embargo el crecimiento de las iglesias evangélicas viene después de monseñor Rivera para acá, cuando la Iglesia ya está menos metida en política, por decirlo así. Esa es una pregunta interesante para los investigadores porque uno podría esperar que una Iglesia más tranquila, más calmada, más "potable", pues, tendría un montón de clientela. Pero, ¿cómo se explica que en la nueva época la gente se está yendo? Esa es una respuesta como polémica. Una respuesta menos polémica es que las sectas llenan los vacíos que nosotros dejamos. Un vacío que tú dejas, lo llenan ellos. Entonces si no hay una actitud misionera en nosotros, de estar presente donde la gente está, sentir la iglesia cerquita, pues van a buscar una respuesta en otro lado. Hay templos evangélicos en cualquier champita, en cualquier cuartito y la gente ve un lugar donde puede encontrarse con Dios. Nuestro templo está a 3 kilómetros, cerrado casi todo el día, eso es otro elemento, pero también otro elemento es que la gente está angustiada. Busca soluciones fáciles y mágicas, ahí se las prometen muchas veces.

¿Y qué vacío llena alguien como el hermano Toby, por ejemplo?
Ese tema se llama ya la religión como negocio.

¿Por qué?
Porque lo que interesa es vaciar la cartera de los fieles. Hay un juego de palabras que yo hago, un poco irreverente, pero lo voy a hacer: hay un grupo, que se supone que es ecuménico, que se llama “Los hombres de negocio del evangelio completo”. Es un grupo internacional que se reúne en los hoteles, la gente va de distintas congregaciones, comparten, hacen contactos y después se pueden hacer negocios. Entonces yo digo que son los hombres que hacen negocio completo con el evangelio. Eso es lo que se llama “el evangelio de la prosperidad”. Ese es el título técnico que se le da a ese tipo de iglesias, que predican el evangelio de la prosperidad. Tú puedes buscar en el archivo del canal 6 una entrevista del Hermano Toby con Julio Rank, cuando este era periodista. Es totalmente reveladora. Hay otra entrevista que le hace Narciso Castillo a Toby en el canal 33, en La otra cara. En la primera, que esa es la más interesante, le pregunta Julio Rank por la gente que se hace tobista y responde el pastor: “Cuando alguien viene a la iglesia al principio se burlan de él. Ya te fuiste con Toby. Después de un tiempo lo ven con respeto. Después le piden consejo y cuando lo ven con carro nuevo quieren venirse con nosotros”. Así dijo él. Pueden ver la grabación. Describió perfectamente su metodología. Luego, cuando le pregunta Nacho Castillo a Toby le dice: “Reverendo, cuando usted va a un banco, ¿cómo lo llenan de atenciones los gerentes?”. Y dice: “Yo no voy a los bancos, los bancos vienen a mí, y de hecho llegan con caja de seguridad a recoger la colecta del fin de semana”. O sea, eso se llama el evangelio de la prosperidad. Y si uno analiza sus mensajes, él habla en esa entrevista con Julio Rank de las colectas. Y le pregunta Julio: “¿Usted recoge mucho dinero?” Y él responde: “La gente es muy generosa y yo les digo que Dios les va a dar más de lo que ellos dan y cuando me dicen que no obtuvieron lo que pedían, les digo es que te falta generosidad”.

¿Para usted qué significa que el hermano Toby ande con guardaespaldas, por ejemplo?
Ahí se ve dónde está Jesucristo. Monseñor Romero nunca admitió eso, ¿se acuerdan ustedes? Entonces ya tú diste la clave de interpretación. ¿Quién es el que realmente es discípulo de Jesucristo? El que imita a Jesucristo, y Jesucristo tampoco permitió que lo cuidaran de esa manera. Monseñor Romero tampoco lo admitió. Monseñor Rivera tampoco lo admitió. Entonces ese es un signo de autenticidad. Pero lo llamativo es, ¿por qué tanto éxito?

Porque de lo más reciente que se conoció públicamente fue que estuvo preso en Estados Unidos.
Y eso lo convirtió en gran éxito. Eso lo usan mucho los predicadores que hacen negocio completo con el evangelio. Pero eso no es Jesucristo, ahí no está el Señor.

¿Pero qué pasa con otras cosas que...?
No, pero no terminé la reflexión. Cuando él llegó de regreso, lo recibieron como al Papa. Yo vi pasar el cortejo por el Bulevar Venezuela porque yo venía de por ahí. Los jefes de policía de entonces estuvieron en el culto. Tanto que después se les criticó por estar ahí totalmente incondicionales del reverendo. El director de la policía de entonces... eso también está registrado. Entonces convirtieron aquella detención en una victoria, en un triunfo. Esa es el arte de…

Para seguir con la Iglesia y la realidad. ¿Cuál piensa usted que debería ser la actitud de la Iglesia en el tema de la homosexualidad?
Es que hay dos números del catecismo y a veces solo leemos uno. Un número explica qué dice la Biblia sobre la homosexualidad y otro que dice lo que es la misericordia. Y los dos están en el mismo catecismo y a veces solo se lee uno y no se lee el otro. Lo que dice es de sumo respeto a estos hermanos y de una gran cercanía. De hecho, cuando llevamos las firmas a la Asamblea, yo acompañé al arzobispo y lo esperaban a la salida de la reunión con los diputados dos representantes bien conocidos de hombres y mujeres y hubo un diálogo ahí con ellos. Monseñor fue muy sereno, no se dejó provocar y prometió una pastoral para homosexuales, ¿verdad? Lo prometió y él desea eso. O sea que antes se veía esto como una cosa que era pecado en sí mismo. Hoy ya con los conocimientos de la sicología, etcétera, se distingue lo que es una inclinación y lo que es algo que viene ya de naturaleza y cómo manejar eso es el tema. El problema se plantea ya a nivel práctico. Por ejemplo el acceso al sacerdocio, ¿verdad? El matrimonio, pero a nivel de principios son los dos elementos, primero el elemento bíblico, que condena la homosexualidad y después el elemento pastoral, que es totalmente misericordioso, comprensivo, humano con quienes tienen esta experiencia y que la tienen digamos desde su origen, no es algo que han ido adquiriendo.

Y ante la Iglesia, ¿los homosexuales tienen derecho a exigir igualdad de derechos?
Es que la dignidad humana es como la base de todo, solo que aquí se trae un gran paquete a saber superar. Por ejemplo, el feminismo. Yo estudié ese tema a fondo en el año 92 y lo conozco quizás mejor que muchísima gente y lo resumimos en tres afirmaciones. Hablo del feminismo para aplicar esta manera de pensar al tema que tú me planteas. Primer momento del feminismo se resume así: si el hombre lo hace, ¿por qué no lo puedo hacer yo? Es decir, si el hombre tiene tres mujeres, yo puedo tener tres hombres. El segundo momento es: el hombre tiene todo el respeto y la mujer tiene todas las virtudes. El tercer momento es: solo el diálogo y en comunión podemos resolver esta situación. Aquí entran ya los patrones culturales. Un país como el nuestro es sumamente machista y eso dificulta una manera normal de abordar el tema, pero el principio de dignidad humana es el que tiene que estar a la base.

Vaya, veamos: si muere una persona homosexual, ¿la Iglesia piensa que se va al infierno y que lo tiene bien merecido, o la Iglesia cree quie tiene posibilidad de estar a la diestra del Señor?
Eso es lo que se decía antes y eso dicen muchas sectas, pero eso para nada que ver. Por eso hay que leer esos dos números que te dije y podemos afinar el tema con esos textos que son los oficiales de la Iglesia. Los dos números del catecismo. La Biblia se escribió en un contexto cultural terrible. Recordemos que la Biblia, el libro de los Números, a la mujer la tiene completamente marginada, la considera impura, pero esa era la visión de aquella cultura de aquel momento. Hoy para nada puede afirmarse eso: toda persona puede tener las peores tendencias o esa lucha que puede tener cada día a pesar de eso, que ante Dios es lo que cuenta y quizás va a estar en mejor lugar que los que nos consideramos normales.

¿A la Iglesia le falta actualizarse en algunos temas?
Es que la Iglesia tiene que estar siempre en diálogo con el mundo, aprender del mundo para poder responder mejor a sus reales necesidades; la Iglesia tiene que estar siempre en diálogo con el mundo y escuchar primero para poder responder y eso es un poco lo que caracterizaba a monseñor Romero e igual a monseñor Rivera, que supieron responder en su momento a la historia, y esa es como la regla de oro. En el mundo de las comunicaciones, de las nuevas tecnologías, por ejemplo, la Iglesia quiera encarnarse y hasta hay documento ya sobre eso. Antes condenaba eso y hoy estaría condenando internet si fuera la Iglesia del siglo antepasado.

Y hablando del matrimonio de los clérigos y en el marco de lo que acaba de decir, ¿no es estar en la prehistoria cuando la Iglesia pareciera que, más más que hombres virtuosos, quiere seres sobrenaturales?
Fijate que hay un libro que se llama "La Iglesia del no" y toca esta temática que llamamos "de frontera", como el aborto, la homosexualidad, las parejas divorciadas y vueltas a casar, y va demostrando cómo la Iglesia no siempre supo responder adecuadamente y respondió con "no". A veces nosotros, en nuestro lenguaje, parecemos la Iglesia del "no", y Dios es el dios del sí a la vida, y ahí está nuestra falla de comunicación. Comunicamos una visión como si fuéramos la Iglesia de "¡no, no, no, no!", no educamos para la libertad, por así decirlo, y Jesús nunca condenó. Entonces, ¿cómo puede la Iglesia condenar si es la que presenta la misión de Cristo hoy? ¿Por qué a veces da esa impresión? Ahí es donde hay que examinarse porque a veces el diálogo se vuelve imposible con el mundo y la Iglesia es la iglesia del "sí", solo que en ese "sí" hay que llegar a fondo de lo que es el ser humano, y ahí es donde a veces no logramos el método adecuado.

¿A usted le salió alguna novia cuando ya era sacerdote o hubo alguna mujer que se le acercara? Estoy pensando en este famoso Alberto Cutié...
No. Primero, que entré de 14 años al Seminario. Segundo, en un ambiente menos liberal que el actual. Siempre hay personas que se encariñan de uno, pero si lo ven a uno que está tan firme en su vocación, pues ven que es feliz en lo que está. La experiencia que uno vive lo hace ver que no puede darse el lujo de ser incoherente. Cuento una anécdota del obispo Medardo Gómez. En el año 89, en la ofensiva, varios pastores se fueron del país y él también lo hizo. Volvió cuando pasó todo y un día nos encontramos y me dijo esto: "Ahora comprendo que la Iglesia tiene razón de tener el celibato, y yo quería quedarme aquí con la gente y mi familia no me lo permitió y tuve que irme. Ustedes se quedaron pero no tenían familia". Hizo esta confidencia con sinceridad él. La libertad que da el no tener uno una esposa o unos hijos es total, y entonces uno puede arriesgarse totalmente, que es lo que Jesús nos enseñó. De modo que la Iglesia, cuando mantiene el celibato, tiene esta experiencia detrás. Ahora, eso no significa que no sea a veces difícil, pero cuando uno está ilusionado puede caer en una doble vida, pero cuando uno está ilusionado con lo que es su misión, Dios le ayuda y uno es completamente feliz en ese servicio, aunque tenga momentos muy difíciles.

Si en su manos estuviera, ¿usted favorecería que se dejara en libertad a los sacerdotes para casarse quienes quisieran hacerlo?
Hay una experiencia estadística... después del Concilio, muchos padres dejaron el sacerdocio y se casaron. Se hizo un estudio en Holanda sobre esto y la mayoría fueron matrimonios desastrosos. Conclusión: si yo no soy una persona madura como sacerdote, tampoco lo seré como esposo. Entonces no basta la fórmula mágica "me caso y ya", y yo conozco compañeros míos y amigos míos que viven un calvario o lo viven sus esposas, porque la manera como llegaron a esa opción no fue una manera madura. Yo me he sorprendido porque yo un tiempo pensé que podía ser una gran cosa cuando se permitiera a los sacerdotes tener una familia. Hoy descubro que uno tiene que ser maduro para cualquier opción en la vida. Si hay madurez como sacerdote, entonces uno trata de se coherente porque uno libremente escoge dar ese paso; si uno no es maduro, es frágil y lo va a ser también en una familia que funde. Eso se puede estudiar caso por caso. Hay aquí un libro terrible escrito por un sicólogo que es realmente muy aleccionador si uno lo ve desde otra perspectiva, que indica esas debilidades nuestras como personas que nos llevan a cosas que no van acorde con la vocación que hemos abrazado.

¿Y qué piensa de las mujeres en el sacerdocio?
El criterio es este: ¿qué quiso Jesús? Porque es el criterio máximo. ¿Qué es lo que Jesús pensó cuando solo tuvo apóstoles? Entonces, en el momento actual, la conclusión teológica es: "Jesús pensó siempre en sacerdocio para hombres". No hay elementos para pensar distintamente. Ahora, la cuestión es que en el fondo de esta pregunta hay otra: el sacerdocio como poder. Y, de hecho, muchos grupos feministas combaten esto porque quieren tener el poder que según ellas nosotros tenemos. Entonces aquí hay un error de base: es que el sacerdocio no debería de ser un poder, sino servicio. Cuando no lo hacemos así, claro, él es el que tiene la última palabra y la mujer está sin protestar. La Iglesia tiene que hacer montón de cosas para lograr que la mujer tenga el puesto que le corresponde en la Iglesia. La pregunta es: ¿Eso significa también este camino o no? Por el momento no parece... quizás pase el tiempo y se vea que sí, pero al ponerlo en la perspectiva de poder, estamos en el enfoque equivocado. Ahora, muchas veces ejercemos esto como poder y somos en cierto modo dictadores de almas, y eso no es lo que Jesús quiso.

¿Con cuánta frecuencia se encuentran con sacerdotes a quienes de repente les aparecen hijos?
Depende de países, depende de...

Aquí en El Salvador.
Que hay casos, no lo podemos negar. Yo siento que hay una conciencia creciente en las nuevas generaciones de cómo la gente espera de nosotros otra cosa, ¿no? Pero vamos cargando con esas debilidades todos y tengo que ser humilde para reconocerlas y humilde también para tratar de cambiar. Bueno, gracias.

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