Platica con Armando Calderón Sol, ex presidente de la república (1994-1999)
“Si Fidel me hubiera insultado directamente, hasta me hubiera parado”
Ex alcalde de San Salvador, ex presidente de Arena y segundo presidente de la república por Arena, a Armando Calderón Sol se le siguen tropezando las palabras cuando habla. Pero en medio de los tropiezos casi siempre dice cosas interesantes. Pide una copa de vino merlot y con eso tiene para conversar durante dos horas. Para conversar, por ejemplo, de un encontronazo hasta ahora secreto con Fidel Castro en 1995, en el cual le hizo un reclamo cara a cara. Fue tan intenso que no sería descabellado pensar que estuvieron cerca de irse a los golpes. “¡Fidel Castro estaba desquiciado! Insultos directos a mí, no hubo, porque si no, yo le hubiera insultado también y hasta me hubiera parado”, recuerda.
14 años después de ganar la presidencia de la república, hace un repaso por la reforma política que pactó con Rubén Zamora, entonces candidato del FMLN. Hay que despartidizar el TSE, reformar la Corte Suprema de Justicia y los partidos deben mostrar sus fuentes de financiamiento, dice. Del pasado también da detalles de su intento frustrado de dolarizar.
14 años después de ganar la presidencia de la república, a Calderón Sol también se le tropiezan los recuerdos. Dice no recordar el informe del Grupo Conjunto que durante su administración y con Naciones Unidas como testigo presentó una investigación sobre los escuadrones de la muerte.
Sobre el presente, y en medio de una nueva contienda electoral, habla con entusiasmo. Habla de los “Doctor No” que nunca aceptan una candidatura (como Roberto Murray Meza, “aunque están en su derecho”). Y a propósito de la búsqueda del candidato a vicepresidente por Arena, sospecha que el empresario Arturo Zablah ha puesto unas condiciones difíciles a Rodrigo Ávila con el fin de que éste termine rechazándolo como compañero de fórmula
Sergio Arauz, Ricardo Vaquerano, Diego Murcia, Óscar Luna
Fotos por Mauro Arias cartas@elfaro.net Publicada el 25 de agosto de 2008 - El Faro
Me dijo que estaba a dieta, pero aquí usted manda.
Estaba a dieta pero es la primera vez que me invitan a una entrevista y se dan algo.
Ja, ja, ja.
Voy a abusar. Estaba viendo el menú, que está muy bueno. He oído hablar de La Ventana pero no había venido, solo había pasado, es que siempre está muy lleno.
Sí, le está yendo muy bien al alemán.
Le está yendo muy bien… Pero yo no tengo hambre todavía, es muy temprano.
¿Algún cafecito o un vinito?
Un vinito.
(Se pide bebida y solo Sergio desentona al pedir un té helado)
¿Desde cuándo se dedica a la acuicultura?
Seis o siete años. Recién salido de presidente. Cuando me salí, salí con ese deseo de criar peces y de ver si me podía meter en algo agropecuario, porque siempre he tendido a la agricultura, familiarmente, pero teníamos la posibilidad de que la propiedad pudiera explotarse con la acuicultura. Así fue como me metí, junto a otro socio. Es una empresa grande en la que conseguimos más socios y logramos exportar tilapia. Ha sido muy difícil, muy duro. El aprendizaje ha sido costosísimo. Es un proyecto que ha estado en situaciones muy duras. Todavía, a estas alturas de casi ocho años del proyecto, todavía no hemos salido…
¿No han recuperado todavía la inversión?
No. No hemos podido. Y la verdad es que se complicó la situación por falta de tecnología, que la fuimos adquiriendo poco a poco. La verdad es que son tantos vectores involucrados: temperatura del agua, oxígeno, amonio… Inciden tantas variables que es una industria muy difícil.
La política tampoco le ha sido algo fácil. Cuando se estaba negociando la paz, había un sector que no aceptaba los acercamientos con la guerrilla que habían empezado ustedes.
Era el sector más duro. Un gran aliado en ese sentido fue Roberto d´Aubuisson. Yo era presidente de Arena.
¿Acaso no eran ustedes los más derechistas?
¿Quiénes?
Los más anticomunistas y los que tomaban las decisiones más radicales...
… No, nosotros siempre hemos sido los más anticomunistas y pro libertad de expresión.
¿Cómo es que cambian de parecer y dicen que hay que ir a dialogar con el enemigo?
No, si con el diálogo estábamos de acuerdo si ellos se ajustaban a las reglas de la democracia. Entonces, yo no dudo que si el FMLN llega al poder se tiene que ajustar a la Constitución y a la democracia, porque si no, es imposible.
Pero en esos años había gente que no aceptaba la idea de negociar algo.
No, los revolucionarios, los alzados en armas, eran ellos y no nosotros. Nosotros estábamos del lado de la democracia, de la Constitución y de la ley. Ellos estaban alzados. Entonces, lo que nosotros les decíamos era un diálogo para que se sumaran a la democracia. Pero como la realidad fue que creció el movimiento…
… Eran una fuerza representativa
Sí y llegó el momento en que había que sentarse a buscar una solución al conflicto.
En plena negociación secreta, un sector de ultraderecha publicó en un periódico un campo pagado en el que lo acusaban a usted de traición cuando se estaba preparando para ir a Nueva York con Cristiani en 1991. ¿Lo recuerda?
Sí, hubo sectores que nos llamaron así. Desgraciadamente no entendían la necesidad.
¿Quiénes eran?
Eran sectores dentro del partido, sectores de la sociedad salvadoreña.
¿Militares? ¿Gente de Arena?
Sí, recuérdese que había un movimiento feminista…
La Cruzada Pro Paz y Trabajo.
Había señoras de la Cruzada Pro Paz y Trabajo. Hubo manifiestos.
¿Y eso cómo lo vivieron y lo discutieron dentro de Arena?
Es que no eran miembros… eran miembros individualmente pero no institucionalmente y que podían expresar sus dudas en el momento que ellos quisieran. Pero el partido tenía una línea, una línea democrática y en busca de una solución al conflicto, que había sido anunciada por el presidente Cristiani al abrir los espacios y que el partido había respaldado. Eso fue lo que hicimos.
Para usted debió de ser sumamente incómodo porque por un lado tenía a la guerrilla y por otro a sectores de la misma derecha atacándolo porque no entendían lo que querían hacer.
Nos atacaban algunos sectores de la derecha que no entendían pero al explicárselos nuestro gran aliado -y ese es el respeto y hago justicia al manifestarlo- Roberto d´Aubuisson facilitó las cosas.
¿Cómo?
Con su liderazgo. Era un líder de la derecha y era quien calmaba. Nosotros salíamos explicando, pero distinto era que el líder máximo e histórico saliera diciendo que esto estaba bien.
¿Él tomó la iniciativa para hablar con Schafik y compañía?
¿Quién?
¿Roberto d´Aubuisson?
Él la tomó para hablar con todo el mundo.
¿Y no les asustaba que de repente D´Aubuisson se moviera en círculos en los que ustedes no estaban acostumbrados a verlo?
No, Roberto era un hombre con mucha credibilidad, con mucha capacidad política y muy abierto al diálogo. Tan es así que siempre estaba rodeado de amigos y de personas. Él tipo era un hombre con mucha facilidad para generar simpatía, camaradería entre cualquier grupo.
¿Recuerda alguna reunión en la que D´Aubuisson venía de hablar con Schafik?
Él estuvo en varias reuniones con políticos salvadoreños de la democracia cristiana. También se habló con gente de izquierda. Recuérdese que estaba el doctor Ungo… Había toda una serie de políticos con capacidad y gente con la que se podía conversar; y que también servían de puente con la izquierda más radical.
¿Usted se imaginaba por esos días que después de la presidencia de Cristiani vendría la suya?
Síííí, claro que sí.
¿Y eso cómo?
Era el alcalde (de San Salvador). Tenía un capital político muy grande. Había sido jefe de la fracción (legislativa) de Arena, había sufrido atropellos por estar a cargo de una fracción mayoritaria opositora...
Venían de luchar con “la aplanadora verde”.
Sí. Había aceptado ir a una contienda (por la alcaldía de San Salvador) contra el hijo del ingeniero Napoleón Duarte, tenía todas las posibilidades. Era un candidato muy fuerte que estaba muy alto en las encuestas.
¿O sea que aceptó luchar por la alcaldía casi por ver qué pasa?
No, porque era un reto por el partido, por una institución en la que creía que es Arena, por mi ideología y mi formación. Entonces creía que era necesario y yo dije: “Me toca a mí asumir ese riesgo y ese reto”. Muchos me decían: “No’mbre, no te vayas. Si de diputado vas a quedar siempre, vas a llegar a ser presidente de la Asamblea Legislativa.”
¿No le tentaba esa posibilidad?
Sí, pero veía que mi partido iba a quedar mal. Sentía que era una obligación moral, conmigo mismo y con mi partido, asumir ese riesgo. Además, yo decía: “Si pierdo, ¿qué más puede pasar?”
¿El partido no tenía otra opción?
No había más opciones.
¿Nadie quería?
Nadie quería, era muy fuerte el candidato del PDC.
¿Y las encuestas cómo estaban?
Altísimas, podés ver los números en los periódicos.
¡Tiene posibilidades Norman Quijano!
Sí, a mí me decían: “¿Qué vas a ir a hacer? ¡Mirá las encuestas, mirá cómo está Duarte!”. Yo les dije que verían la campaña que haría. He hice una campaña pulgada por pulgada de San Salvador y trascendí del municipio. Hice un planteamiento serio a la ciudad. La ciudad había colapsado, estaba con basura, había una situación de desgobierno absoluto y eso me hizo a mí hacer un planteamiento muy serio en la ciudad. Y eso provocó mi triunfo, pues, poco a poco.
Y cuando calculó dar ese paso para la alcaldía, ¿estaba calculando ya para la presidencia?
No, cuando gané la alcaldía fue un triunfo arrollador. Yo solo me acuerdo que empezábamos a contar los votos, empezaron contando las urnas en una parte de Antiguo Cuscatlán, y cuando abrieron la urna estábamos ahí cerca, viendo el conteo, y fue un triunfo… de ahí pasamos a otra, la otra, y la misma tendencia. Gané y empecé un trabajo muy duro, trabajaba día y noche, busqué mucho la participación de la gente.
Pero sí pensaba en la presidencia.
No, yo dije que en todo caso, si yo hacía una buena alcaldía, si yo repetía, podía plantear la posibilidad de llegar a la presidencia. Entonces sí lo voy a considerar, y yo decía “si salgo bien de esta, entonces sigo para adelante”. Eso sí lo pensé, lo pensé muy claro. Si salía bien de la alcaldía, me reelegían como alcalde y me iba para adelante, y así fue, en efecto. Cuando yo tenía ya las dos alcaldías, el partido mismo me pidió.
Nosotros entendemos que se “autodedeó”.
Ja, ja, ja... sí, yo tomé la decisión, pues, si yo no hubiera querido, no voy. El candidato debe decidir él. Un candidato que no tiene la voluntad, como hay unos candidatos rogados, ¿va? Que quieren ser candidatos y no quieren ser.
Quieren que les rueguen.
Sí, pero si yo no hubiera querido, no voy.
Usted se autoproclamó candidato a presidente en Ilobasco, ¿no?
En Izalco, donde los comunistas perdieron en el 32.
Esa táctica recuerda a Héctor Silva: ya era popular, fue alcalde y luego buscó la presidencia. Pero a él no le funcionó.
Pero acuérdese que él no tenía partido, él no venía del FMLN, él venía de una Iniciativa Ciudadana, luego se hizo del FMLN, no tenía un colchón político, un respaldo…
Cuando habla de los que se hacen los rogados, no puedo dejar de pensar en Murray Meza, por ejemplo...
Ja, ja, ja... Le dicen “Doctor No”, dicen. Es como el famoso hombre de letras de El Salvador, reconocido jurista, constitucionalista e internacionalista, el doctor Reynaldo Galindo Pohl. Todo mundo siempre hablaba de que si los militares en aquel tiempo a alguien permitirían ser presidente, el único que talvez por los méritos intelectuales, morales y por ser un jurista reconocido, sería el doctor Galindo Pohl. Pero nunca quiso jugarse esa carta, no traía para eso, pues.
Pero están en su derecho de ser “Doctor No”.
Están en su derecho, si la persona no quiere…
¿Es pura retórica esa de “la patria os lo demanda”?
Bueno, a veces el grado cada quien lo siente, o siente los momentos, cada quien analiza, se me imagina que hacen un análisis de todo el entorno para tomar una decisión, o ven los riesgos. O habrá otros que somos más arriesgados, ja, ja, ja. La verdad es que yo ya me había metido a esto de la política, ellos tienen otras misiones.
Si ellos son los “doctor No”, usted fue el “doctor Armando Calderón Sí”.
Yo fui sí y yo dije “sí, aquí estoy”, y con mucho gusto hemos trabajado para transformar el país y el país es diferente. El Salvador es diferente con Arena, la pobreza la logramos reducir a más de la mitad de lo que la encontramos.
¿Cuánto se redujo durante su gobierno?
Más del 18%, la extrema pobreza. Claro que sí hemos tenido lo del costo de la vida, hay una situación difícil, pero el país es un país pobre, no tenemos recursos naturales, y tenemos recursos y no los queremos explotar. Tenemos posibilidad de generar trabajo, pero por la politiquería no queremos, porque yo les digo: si el sector político de este país fuera consciente, si en los sectores sociales fueran conscientes, hubiera presión para aprobar una ley de minería.
¿Usted está a favor de una ley de minería?
Es que mira, ¡es estúpido el que diga que no! Perdón por la palabra, pero me parece tonto que a estas alturas de la vida se venga a cuestionar... yo estoy de acuerdo con que al medio ambiente hay que cuidarlo, pero de eso a cerrar la puerta y decir “no voy a considerar esto porque no”… y que dogmáticamente digan no, es una estupidez. Yo creo que hay que razonar, hay que abrir espacios para la razón, hay que ver los avances que ha tenido la industria minera.
Hugo Barrera dijo que no…
Bueno, Hugo Barrera no es técnico en eso.
Lo dijo cuando era ministro del Ambiente.
Sí, pero no es técnico, y menos en ingeniería.
Pero como ministro del Ambiente era una autoridad, y también la Comisión Nacional de Desarrollo, que no son políticos.
No saben en la Comisión Nacional de Desarrollo. ¿Qué van a saber? ¡Me ponés a los que están en la Comisión y…!
¡Si usted los nombró!
Pero no por eso van a ser sabios sobre minería, de aleaciones. No, son gente que tienen una misión muy clara. Y tienen una visión de nación, de país, que la han marcado. Con el problema de la minería, yo les digo, miren, es que yo no estoy con que sí o que no. Que se estudie y se tome una decisión. ¿Por qué todo el mundo lo va a poder explotar y El Salvador no?
¿Pero por qué habla de dogmatismo?
Porque es cerrarse a la discusión y no querer saber. Y ya no hay debate. Entonces, esas son las cosas malas, y tú tenés que estar abierto a la discusión, a los técnicos, a la información, y tomemos decisiones. ¡Cuántos empleos podría estar generando!
¿Cuántos?
Miles de empleos.
¿Usted cree que existe la minería verde?
Claro que existe, en todo el mundo no habría minería si no.
Juan Marco Álvarez nos dijo precisamente en una Plática, que la minería verde no existe, en cuanto a que la minería es una actividad muy contaminante.
Hasta estas alturas no creo que toda la minería sea contaminante, ya se habría prohibido en el mundo entero. Estaría claudicada en países con tecnología y niveles de conciencia ambiental y moral de los pueblos. Yo no podría hablar así, es que uno debe de ser lógico en esto, conocer, abrir los espacios a la técnica. Como hay otra cosa que es inconcebible, y es que el sector político, la sociedad salvadoreña en general, no haga una presión clara para tomar una decisión sobre el Puerto de Cutuco. Conozcamos las razones para que podamos desarrollar el Oriente del país, pero por no querer concesionar o por querer satanizar la concesión El Salvador se queda fuera. Están los puertos de México, está Panamá, los puertos en Perú, Ecuador…
Pero ha sido el PCN el que ha objetado eso.
Pero yo no veo una reacción ni del FMLN, un planteamiento. Usted viera un FMLN que tuviera una visión de patria, de nación, y saliera con un planteamiento serio y dijeran “vamos a conocer, me gustaría tener la opinión”, sería una oposición seria, pero cuando es solo una oposición dogmática por fregar, por parar, ¿quién es el que sufre? El Salvador. Ese tipo de cosas… este mundo ha cambiado. A estas alturas, ya uno de ex presidente tiene una visión como más sensata, más de altura, que los mismos años, la misma experiencia le ha dado…
Sin las presiones del partido…
Esa situación lo hace a ver a uno las cosas como más distante, y eso es para mí una crítica al sector político en general, los sectores profesionales, los sectores empresariales, las gremiales. Deberían reaccionar ante lo que está ocurriendo. Siempre hemos dicho que un hombre, una mujer, un niño educado puede llegar donde se proponga, pero el problema es si no hay recursos para la educación. Y entonces tenemos la posibilidad, hablando en un lenguaje populista, “Ah, yo regalo”, que la pobreza... eso no es más que unos pobres miserables, comunistas, políticos que no valen nada. A esos los desprecio. ¿Por qué? Por demagogos. Eso es ser infeliz, hay que hablar un discurso productivo que genere bienestar. No podemos generar riqueza si no nos ponemos de acuerdo, yo era un gran amigo de generar consensos. ¿Por qué? Porque es a través de los consensos, a través de la aceptación, como vamos a salir adelante.
Eso como que se ha perdido un poco.
Yo no digo que soy el que tengo la razón, pero buscando…
¿Y esa práctica de buscar consensos no se ha perdido un poco…?
Hay que dialogar, hay que conversar, hay que abrir los espacios para poder encontrarle solución a los problemas nacionales. Pero en la medida en que nosotros solo confrontamos, polarizamos, solo decimos no porque no y el otro sí porque sí.
Parece que estamos hablando con Héctor Dada.
Ja, ja. Es que yo veo que para que haya pleito se necesitan dos, no le estoy echando la culpa a uno. Un pleito de uno solo no se puede.
Se supone...
Esa es la situación que el país está viviendo y que yo creo que es el momento de hacer a un lado los pleitos. A los sectores políticos, sociales, productivos, empresariales, sindicales, a todos, debemos de buscar consensos, dialogar, buscar coincidencias. ¿Cómo se hace rico un país? ¿Cómo crece? ¿Cómo sale de la miseria? No es cambiando o poniendo un gobierno cada cinco años que actúe distinto. No hay gobierno que arregle en cinco años un país.
Pero se sabe que la polarización es conveniente para los partidos y que los consultores internacionales les recomiendan eso para traer réditos a las urnas.
Puede que haya consultores que digan eso, también puede haber políticos. No solo los sectores políticos tienen la responsabilidad, la tenemos todos para pedir que baje la polarización. Necesitamos una reforma política, consolidar la democracia si de donde venimos es de donde asustan. Necesitamos ver hacia adelante, este mundo ha cambiado. Todas esas cosas las tenemos que dialogar, conversar, no las puede hacer un solo gobierno.
¿Dónde está la clave para que podamos dar ese paso?
En mi gobierno se hizo bastante en ese sentido. Se dieron bastantes pasos, se dieron acuerdos. Creo que en cierta medida ha habido un retroceso.
¿Pero después de su administración?
Yo no lo atribuyo a mi administración, si no que veníamos de un proceso, de una cultura de entendimiento, porque las mismas circunstancias nos llevaron a eso y lo propiciaron, teníamos que ponernos de acuerdo. Creo que no ha habido una madurez de entender del entorno donde estamos.
Usted decía antes que para confrontar se necesitan dos. ¿Y cómo queda Arena? ¿No ha tratado de influir con este visión en su partido?
Ja, ja, ja. Yo no puedo regañar a los de Arena, no puedo decir nada.
Pero es un ex presidente.
Yo he tratado de abrir espacios. De querer que se baje esa duda o desconfianza o virulencias. Pero también no he encontrado en los otros sectores. Ve que hay un FMLN comprometido ciegamente con Chávez, Fidel Castro, las FARC.
Para que nos ilustre esto de que venimos de una cultura de entendimiento. ¿Cuántos vetos le hizo a la Asamblea Legislativa?
Tres o cuatro.
Le ganó Paco Flores.
Sí, como a Paco... dio como 60 o 57... Pero eso eran ganas de molestar del FMLN, del PCN. Fue el PCN, como tercera fuerza, como partido bisagra, fue como una táctica y estrategia de provocar vetos.
¿Para qué?
Para molestar a Paco Flores.
¿Por qué?
Así querían. Se habrán peleado.
¿Por qué?
Había diferencias. El hecho de que hayan vetos para un presidente, no quiere decir que el presidente... son vetos políticos, provocados para que les dijeran que no, eran para que te dijeran que no. Es desprestigio para la Asamblea Legislativa.