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Plática con Héctor Dada Hirezi, diputado y secretario general de Cambio Democrático
“La gente tiene derecho de escoger hasta
el camino equivocado”
Desde hacía mucho tiempo le debíamos a este político una plática. Y pese a que él también medio en broma medio en serio nos había reclamado a los periodistas de El Faro lo que calificaba como “falta de cortesía”, llegado el día acordado se hizo el que no sabía cómo funciona este espacio. Por eso, a inicios de la conversación, se queja de que retrocedamos a su juventud y sus inicios en la política, cuando él quiere seguir hablando del proyecto en el que cree: Cambio Democrático. Un partido que en diferentes etapas ha despertado limitados entusiasmos entre el electorado. Cosa que no lo frustra, dice, porque en ese trabajo no hay espacio para las frustraciones. Este diputado por San Salvador cuida mucho los conceptos, el lenguaje. Y, por lo tanto, intenta corregir la plana a sus entrevistadores. Con los años ha aprendido a ser tan escéptico que incluso manifiesta dudas sobre las posibilidades de que se publique la entrevista.
Sergio Arauz/Daniel Valencia/Ricardo Vaquerano/Rosarlin Hernández/Óscar Luna/ Fotos: Mauro Arias
cartas@elfaro.net
Publicada el 23 de junio de 2008 - El Faro |
A ver si publican esta entrevista.
Es una prueba. Pero usted puede enviar una carta a El Faro, como hizo Héctor Silva padre a La Prensa Gráfica.
Es la primera vez que me va a entrevistar El Faro y primera vez que vengo a La Ventana.
(En ese momento se acerca Paolo Lüers, propietario de La Ventana. Y, casualmente, también en ese momento llega al establecimiento Elena de Alfaro, ex presidenta de la Cámara de Comercio, quien saluda a Héctor Dada justo después del saludo de Paolo. Paolo se retira)
La Nena (Elena de Alfaro) me libró de los reclamos de Paolo, que estoy seguro que estaba pensando hacerme. “¡Cuando te he invitado no has venido!”
Ja, ja, ja. ¿Qué tal, don Héctor?
Bien. Viendo este país sensacional.
¿Es arenero?
No. Es que no hemos entendido. Y además asustado por el titular de La Prensa Gráfica de hoy.
Que René Figueroa deja el COENA…
Como que fuera una cosa trascendental.
Es importante, creo.
¿Qué? ¿Ya comenzamos?
Hace ratos… todo se publica aquí.
Yo sé. Ustedes son terribles.
Ja, ja, ja
Hasta las malas miradas publican je, je, je.
¿Viene de alguna reunión de trabajo?
Vengo de la Asamblea, donde he tenido reuniones… no de comisión. Hoy no tenía comisión en la mañana. En la tarde sí tengo.
¿Reunión de bancada?
No. Con la gente de los institutos intermediarios financieros no bancarios, y con gente del Ingenio Chanmico.
En Cambio Democrático les gusta reunirse, ¿verdad?
No es que nos guste. Uno debe, aunque no quiera.
¿Por qué a CD le gusta reunirse tanto? ¿Por qué se reúnen tanto? Como que fueran partido comunista.
¿En qué sentido?
Hacíamos la broma de que hacen reuniones para programar más reuniones.
Yo no siento que discutimos tanto las cosas. Creo que estamos obligados a discutir en serio las cosas. Y para un partido como el nuestro, con pocos recursos, uno llega a conclusiones que no son tan fáciles de realizar. A veces asentimos una responsabilidad que es mucho más grande que lo que normalmente deberíamos asumir.
¿Y cuando hacen reuniones, lo discutido queda en acta?
Depende. Las que son de los organismos formales del partido hay actas.
Se habrán acabado ya un bosque.
(Silencio. Mueve la cabeza de un lado al otro, como si no entendiera la ironía).
Ja, ja, ja...
Creo que son muy exagerados ustedes al decir que nos reunimos tanto. También se hace trabajo territorial (dentro del partido). En la Asamblea se atañen temas legislativos… Por ejemplo, hoy he tenido reuniones de mi función como diputado.
¿Cómo divide su horario? ¿Igual que el presidente?
No entiendo la pregunta.
¿Tiene un horario como diputado y un horario como dirigente partidario, como juró el presidente que tenía?
Un diputado no tiene funciones administrativas. Un diputado no tiene por qué distribuir recursos de Red Solidaria. Entonces uno siempre actúa a nombre de su fracción legislativa. Es la esencia de la Asamblea Legislativa. Son dos trabajos totalmente distintos. El presidente es el presidente de todos los salvadoreños.
¿Cuántas comisiones hay en CD?
Diversas, como en todos los partidos. Hay una comisión de finanzas, de organización… Hay una comisión de comunicaciones… pero yo no pertenezco a todas. Yo pertenezco a la comisión política del partido… me parece extraño el inicio de la conversación.
Es que da la impresión de que ustedes se reúnen tanto para salir y decir: hoy hemos decidido que vamos a pensarlo después. Así nos pareció con lo de la posible alianza con el FMLN, por decírselo en términos bastante primarios.
Sí, me lo estás diciendo en términos primarios y tratando de aparentar que no conocés. Ahora, como técnica de entrevista me parece muy buena, pero no me la trago.
Ja, ja, ja.
La resolución del 19 de agosto pasado no fue alianza con el Frente a secas o tercera vía. Era, en ese momento, la construcción de una gran alianza nacional.
A eso me refiero.
Claro, perdón, cuando hablamos con el Frente y con otros sectores no estábamos escogiendo entre hacer alianzas con el Frente y la tercera vía. Estábamos tratando de construir esa alianza que nuestro congreso mandó. Todavía pensamos que hubiera sido lo más deseable en el país, pero no fue posible. Ahora, uno no puede andar contando, como hacen algunos dirigentes políticos, lo que se discute privadamente y en lo que hay compromiso de no expresar públicamente. En eso somos estrictos.
¿Y por qué da la impresión de que no deciden nada, pues?
Perdón… hemos decidido cosas que lamentablemente no son posibles. Lamentablemente nuestras decisiones fundamentales dependían de que otras instituciones tuvieran voluntad. Cuando no tuvimos éxito en conformar esa gran alianza, lo que hicimos fue tomar la decisión de apoyar a Arturo Zablah. Después él puso como condición el ingreso del PDC; y como ha dicho Julio Hernández, ese fue el factor que acabó con esa coalición.
¿Quién le gustaba más? ¿Mauricio Funes o Arturo Zablah?
Perdóname, pero es que en política esa no es la pregunta que se debe hacer.
Ja, ja, ja.
Eso se lo podés preguntar a un votante que no tiene responsabilidad política, pero a un dirigente… nosotros no estábamos construyendo algo para que Mauricio fuera presidente. Nosotros estábamos construyendo una opción que pudiera haber llevado a Mauricio o a Arturo Zablah para presidente. Nosotros no nos estábamos pronunciando por una persona… al final había que pronunciarse por una persona. Lo dijimos claro.
Si esa alianza se hubiera concretado, ¿quién tenía el mejor perfil para liderarla?
No lo decidimos solo nosotros.
Ja, ja, ja
No, Daniel… ustedes se ríen muy fácilmente y es agradable je, je, je.
Ja, ja, ja.
Pero la pregunta es una pregunta equivocada.
Lo que pasa es que no quiere responderla.
No, perdón. Es que eso depende de quién era capaz de aglutinar a mayores sectores.
¿Y quién era capaz de aglutinar a mayores sectores?
Mira… esa pregunta ya es más centrada. Si nosotros queríamos extenderla más allá de los grupos políticos a sectores sociales, una combinación de ambos en un orden que para nosotros era indiferente, era más adecuado. El problema es que no nos pudimos poner de acuerdo. Para el Frente fue la precipitación de poner candidato ellos. Para nosotros lo importante es que cualquiera que fuera el candidato apareciera no como un candidato de un partido sino como un candidato de una alianza. Eso nos parecía importante sobre todo por lo que viene. Ganar las elecciones es difícil, pero gobernar el país es aún más difícil. Sobre todo después de 20 años, con el tipo de gobierno que hemos tenido, y sobre todo con el deterioro institucional tan fuerte desde el gobierno de Flores hasta hoy. La poca institucionalidad que se había logrado después de los acuerdos de paz se ha deteriorado muy profundamente. Entonces, la gobernabilidad tiene que estar acompañando permanentemente a un proceso de cambio. Si no, el proceso de cambio se vuelve complicado. Porque este país necesita cambiar.
Al verlo a usted y a su partido hay una duda que siempre me inquieta. ¿No se frustra? Porque en este escenario, ¿cuál es el aporte de un partido tan pequeño como CD?
Mirá, algunos comenzamos a hacer política desde muy cipotes, y además con convicciones, y además somos demócratas. Uno tiene que aportar lo más que pueda porque uno tiene la responsabilidad de hacerlo. No hay espacios para la frustración. La gente tiene derecho de escoger hasta el camino equivocado. Siempre recuerdo, en un curso sobre democracia en Venezuela, lo que me dijo un venerable chileno ya muerto: “No se les olvide que en Alemania escogieron libremente a Hitler”. Fue un gran error histórico, pero la democracia permite eso. Uno puede estar convencido de que lo que uno dice es lo correcto, pero la gente tiene derecho a escoger lo que no es correcto. La polarización que vive el país nos invisibiliza mucho. Es una polarización heredada de la guerra. La falta de recursos… pero creo que nosotros, para los dos que hemos sido en la asamblea, tres -hoy con la inclusión de Juan Pablo Durán-, hemos hecho más que fracciones más grandes que nosotros. Hemos logrado hacer reflexionar sobre temas mucho más que otras fracciones. Hemos mostrado que se puede hacer política con seriedad. Eso da satisfacción. Los resultados son otra cosa.
¿Qué sintió y qué hizo cuando vio los resultados de las elecciones de 2006?
Alguna gente de mi partido se frustró. Yo no esperaba resultados mucho mejores, quizás un segundo diputado en San Salvador sí lo esperaba, pero no esperaba resultados mucho mejores porque habíamos vivido un proceso de transición bastante complicado después de la elección de 2004. Cambio Democrático había sido legalizado pocos meses antes de las elecciones, teníamos una bandera nueva, se armó una alianza bastante confusa con el PNL, teníamos banderas distintas en los municipios que en la elección nacional… Se cometieron muchos errores en el partido, yo fui responsable de algunos; en otros, soy corresponsable porque soy dirigente del partido. Perdí la batalla en algunas instancias partidarias, pero creo que con todos esos errores, esa confusión que le generamos al electorado verdaderamente el resultado era esperable.
¿Qué errores?
El de la bandera. Es terrible tener una bandera distinta para alcaldes que para diputados. Fue un error terrible. Eso lo puede hacer uno cuando tiene bandera establecida, pero meter dos banderas simultáneamente en el mismo proceso electoral no se puede.
¿Cómo fue la discusión de cambiarle nombre: CD, CDU, Convergencia Democrática?
Yo de lo que pasa antes de 2004 no te puedo dar… yo renuncié al Partido Demócrata Cristiano en el año 80, exactamente el 9 de marzo de 1980, y no había participado en ningún partido político hasta que en septiembre de 2004 decidimos crear Cambio Democrático, cuando CDU pierde su inscripción por el proceso electoral de Héctor Silva. A nosotros no nos salvó la Corte Suprema de Justicia como salvó al PDC y al PCN -inconstitucionalmente, dicho sea de paso-. Yo nunca pertenecí al CDU, ni al Movimiento Popular Social Cristiano, ni a Convergencia Democrática. Yo solo he pertenecido a dos partidos en mi vida: al PDC -del cual fui fundador antes de que ustedes nacieran- y a Cambio Democrático -del que también soy fundador.
¿Pero le picaban los pies por entrar al CDU?
No, nunca.
¿Y cuando veía a su tocayo Héctor Silva metido en…?
Perdón, de CDU nunca fue miembro Héctor Silva. Yo en el exilio no fui ni del FDR, ni del FMLN, yo en el exilio me mantuve bastante aislado políticamente porque yo no creía en el esfuerzo insurgente y renuncié de la junta de gobierno porque no creía en el esfuerzo contrainsurgente.
¿Y entonces en qué creía?
En la paz, en el diálogo y que hubo chance de hacerla, pero la ilusión de ambos lados de que podían ganar la guerra en seis meses fue la que impidió un diálogo que estaba bastante avanzado con los sectores sociales.
¿Qué fue lo que lo frustró exactamente?
El diseño del plan contrainsurgente que estaba diseñado más por los intereses de reelección del presidente Carter, en Estados Unidos, que por realidades nacionales; y la ilusión del Frente de que podía terminar la guerra. Estamos hablando de marzo de 1980.
¿Usted estaba de acuerdo con el triunfo de la revolución cubana, con la forma del triunfo?
La revolución cubana nos ilusionó a todos los jóvenes de la época, pero era la revolución en libertad, tan verde como las palmas, pero el estalinismo nunca.
¿Pero agarrar un arma?
No, yo agarrar un arma, nunca. Nunca he disparado. No soy capaz de aceptar la muerte como instrumento político, pero acepto -hasta la teología de Santo Tomás de Aquino lo acepta- que otros puedan pensar que es legítimo. Pero ese no era el momento, así pudieras haberte ilusionado con la revolución cubana. El Salvador no era la Cuba de Batista, la situación internacional tampoco era la de 1959 cuando ganó la revolución cubana. Uno no puede decir a mí me gustaría la revolución armada y me la invento en cualquier lugar del mundo. Hay que acordarse de que hasta en Costa Rica hubo un intento de hacer revolución armada.
Digo, la forma de obtener el poder.
Por eso a mí no me gusta la guerra como método político. Nunca me gustó. A mí me entusiasmaba la posibilidad de cambio que la revolución cubana significaba, no me gustó cuando derivó hacia un gobierno más estalinista que marxista. Porque yo sostengo que Stalin no era marxista. Yo nunca he sido marxista.
¿No le gusta Fidel?
Ya no me gusta Fidel, menos cuando hay una herencia familiar en el gobierno.
¿Cuándo le gustaba Fidel?
En su primera época, cuando era la revolución verde como las palmas. Las dictaduras no me gustan, de ningún color, soy demócrata.
¿Y el Che Guevara le gustó?
El Che Guevara era una figura atractiva para los jóvenes de la época, pero el Che Guevara estaba ligado para nosotros a la revolución cubana inicial. Ilusionó a muchos amigos míos, algunos que murieron en Bolivia en la guerrilla del Che. Pero yo nunca le encontré sentido a decir que iban a hacer muchos Vietnam en América Latina.
¿Quiénes eran esos jóvenes de la época? Se le escucha nostálgico.
Mirá, nostalgia en el sentido de que eran gente buena, que hubiera sido muy valiosa y que al poco tiempo de tomar las armas murieron. Uno siempre a los amigos… el Gordo Quiroga se llamaba, nunca lo conocimos por su nombre, sino el Gordo, un demócrata cristiano que se ilusionó, se fue a la guerra y murió, es el que más recuerdo en este momento y uno decía, ¿hey qué vas a hacer, Gordo? O sea que uno recuerda a los amigos más que con nostalgia, con tristeza sobre todo porque era gente buena.
¿Trató de persuadir a algunos de sus amigos para que no tomara las armas?
Más de una vez, lo mismo aquí.
¿Y sus amigos no intentaron persuadirlo a usted de tomarlas?
Cómo no, por supuesto. Los jóvenes de esa época... ninguno se libró de que trataran de persuadirlo. Algunos nos libramos de que nos persuadieran, que es otra cosa. En 1970, que ya no era tan muchacho, ya tenía 32 años, se me intentó persuadir por quienes después tomaron las armas, en cuenta varios amigos. También aquí muchos amigos murieron en la guerra.
¿Llegó a elegir un alias por si acaso se animaba?
Nunca usé seudónimo porque yo nunca acepté, ni siquiera dudé. Yo era un dirigente demócrata cristiano.
¿Cómo se hace para vivir en el centro en una época tan polarizada?
Cuando uno tiene convicciones firmes, cuando ustedes preguntan si estoy frustrado por esto… miren, con la democracia cristiana con gran esfuerzo creamos un partido muy popular, lo creamos con las uñas, un partido que ganó las elecciones en el 72, que lamentablemente se las robaron, por eso la derecha tiene que aceptar ser la responsable de la guerra.
Pero usted se fue cuando ganó el poder, no disfrutó la guayaba.
¡Perdón, por favor, jóvenes, distingan entre el poder y el gobierno! Yo estuve en la Junta de Gobierno, nunca tuve poder, y cuando fue claro que no podíamos impedir la represión programada para impedir el diálogo en este país con los sectores sociales; cuando no pudimos impedir que se estableciera la reforma agraria represiva, que se impuso en este país por decisión norteamericana y no del Partido Demócrata Cristiano, lo único que me quedaba era irme.
Si esa junta tenía poder formal, ¿quiénes manejaban el poder real?
El ejército y los norteamericanos.
¿Gutiérrez y Majano?
No, el ejército como ejército, que era el gran aliado de los norteamericanos, la embajada de Estados Unidos.
El ejército era aliado de la democracia cristiana también.
Perdón, de un sector de la democracia cristiana.
¿Usted no estuvo de acuerdo con eso?
Con la contrainsurgencia no. Aquí fue la embajada norteamericana la que definió el plan contrainsurgente. Pero, ¿me están entrevistando sobre el pasado?
Y vamos por más. ¿Cómo se mete a la política en una época en la que El Salvador era una hacienda grande? De la familia Dada quizás, ja, ja, ja.
No, mira, alguna gente de mi familia ha hecho dinero pero ninguno es de los principales, algunos de mis tíos hicieron algún dinero pero ninguno tampoco es de los top, top. Mi papá era un excelente médico de buen corazón que nunca tuvo ningún sentido de cómo hacer dinero, igual que su hijo y su nieto.
¡Ja, ja, ja, es hereditario!
Mirá, ustedes se van a reír quizás de cómo ingresé a la política. Yo era un muchacho, buen estudiante de la facultad de ingeniería de la Universidad de El Salvador. La facultad era una especie de isla donde la política no penetraba, a pesar de que la universidad era el eje de la oposición en el país, pero eran sobre todo la facultad de derecho y la facultad de economía. Es más, en las elecciones de ingeniería no había grupos políticos que lanzaran candidatos a las directivas estudiantiles. Entonces casi por molestar un gran amigo, mientras yo estaba aburrido en la asamblea del curso, platicando con un amigo atrás, ni me di cuenta de que me había puesto para ser candidato. Cuando me di cuenta de eso les pedí que borraran mi nombre y se negaron. Y no solo eso, sino que gané.
A ver si no le pasa ahorita, que sin que sepa lo nombran candidato de CD.
No, ahora estoy en otra etapa de mi vida.
Ya lo han intentado.
Ya lo han intentado pero ahora sí me di cuenta, ja, ja, ja. En la universidad tenía 19 años recién cumplidos y ganamos la elección. Mis compañeros fueron muy hábiles en la publicidad de mi candidatura, y después me topé con que era presidente de la sociedad de estudiantes de ingeniería, y que tenía que aprender… y entonces busqué espacio en Acción Católica Universitaria. Aprendí las primeras cosas que supe de teoría política ahí. También el compromiso que uno como cristiano debe tener, no orientado a la democracia cristiana necesariamente. Monseñor Chávez en eso era muy estricto en la responsabilidad individual de tomar libremente la decisión política, un arzobispo no estimado como se debería en este país.
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