“Me siento más seguro con un tiburón que con un cocodrilo”
Alex Hasbún es buzo profesional. Su escuela de buceo, El Salvador Divers, ha preparado a fuerzas especiales de la policía, rescatistas de la Cruz Roja y bomberos. Ha nadado con tiburones, de los que muerden y no, y lo cuenta como si hablara de perros que se le cruzan por la calle. De hecho, dice que los tiburones son como los perros: los hay French Poodle y los hay Pitbull. Hasbún tiene más de cinco mil inmersiones en agua dulce y salada.
En la plática cuenta de su lucha por la defensa del medioambiente y sus aventuras en las aguas de El Salvador. También quedó tiempo para hablar de cómo un terremoto frustró su boda, el 13 de enero de 2001. Había programado esa fecha, dice, para demostrar que las supersticiones no tienen sentido y que no pasaba nada por casarse, o pretender casarse, un día 13.
Por Edith Portillo, Sergio Arauz, Rodrigo Baires Quezada
Fotos: Frederik Meza cartas@elfaro.net Publicada el 10 de marzo de 2008 - El Faro
¿Cómo es que en un país como El Salvador, donde no tenemos tradición de practicar buceo, a vos se te ocurre poner una escuela de buceo?
Mi papá buceaba, y en la familia se fue dando esa cosa de estar en el agua, esa armonía con el agua siempre estuvo. Desde pequeño, los tíos, mi papá… buceaban, yo agarraba el equipo y fuimos aprendiendo a la brava. Uno le enseñaba al otro, así, sin ninguna disciplina, con lo básico nada más. Buceamos mucho en Coatepeque y luego yo tuve la oportunidad de sacar mis primeros cursos en Estados Unidos, y después fui envolviéndome más en el buceo, pero yo nunca había pensado en dedicarme al buceo.
Era nada más un pasatiempo…
Cabal, un pasatiempo. Algo que hacíamos con los amigos, ir a descubrir, a explorar, y eran contados los buzos en el país.
¿Y tu papá cómo empezó entonces?
En la época de él era todavía más reducido. Los contabas con los dedos de la mano. Me cuentan que el equipo con el que trabajaba antes era un equipo de marca Aqualon, el equipo que fue el pionero de los equipos de scuba en esa época.
Así tipo escafandras…
Ja, ja, no, eran como máscaras normales, pero la disciplina que más le gustaba a él era la de bucear a pulmón, porque era cuando el pez más se acercaba adonde estaba él. En cambio con tanque se tira mucha burbuja y entonces se espanta el pez. Es el buceo en apnea, que es una disciplina diferente y que todavía se hace, hay incluso competencias de eso. Tú respirás, hiperventilás primero tres veces, luego te sumergís aguantando la respiración.
¿Cuánto tiempo puede un experto aguantar bajo el agua así?
El promedio de los que hacen ese tipo de deporte anda entre el minuto y medio, dos minutos, tres minutos máximo, a nivel promedio. A nivel profesional, andan alrededor de los ocho minutos, diez minutos. Hubo un récord hace poco de doce minutos. En aquel tiempo que yo empecé quería seguir buceando, al punto que en el 94 me hice instructor y yo seguía con mi vida normal, igual a mis amigos les enseñaba, pero así fue poco a poco haciéndose la bola, me pedían que les enseñara a bucear… entonces decidí montar la escuela como dios manda, una escuela completa, cumpliendo todo, sin ningún faltante como escuela seria y cumpliendo con los estándares internacionales. Así formé el primer centro de buceo certificado en el país.
Y antes de decidirte por el buceo, ¿qué pensabas ser?
Yo dejé mi carrera de veterinaria en cuarto año. Y quise llevar las dos cosas a la vez, pero en ese momento no se pudo. Ahora que ya la escuela está hecha y ya va caminando sola, yo decidí volver a la universidad y terminar mi carrera. Ya casi me gradúo de veterinaria, solo son seis materias las que me faltan…
¿Pero no pensás dedicarte a eso?
No, es más una onda de satisfacción personal.
¿Te gustan mucho los animales?
Me gusta mucho la vida marina, los animales, el campo… como a través del tiempo nos caracterizamos por ser ecólogos en la escuela, los biólogos se nos fueron pegando. Entonces fui aprendiendo mucho de biología marina porque los acompañaba a los sitios donde estaban los corales, los peces, venía un biólogo de México y yo lo llevaba, venía uno de Costa Rica y yo lo llevaba, entonces aprendí mucho. Al punto de que mucha gente piensa que yo soy biólogo.
Y marino, además…
¡Marino! Y no es así. Probablemente la veterinaria se tope también con animales marinos, pero no es algo que yo ahorita lo tenga en mente.
Le has dado formación especializada a otro tipo de personas, como la policía
Sí, luego se me acercó la Policía, que quería entrenar buzos, no tenía. Entonces formé el primer escuadrón de buzos de reacción policial, y como no había un formato de cómo hacer un curso policial, yo había tomado especialidades en Estados Unidos con veteranos de la marina, que fueron los que me dieron los manuales. Entonces armamos con la Policía un curso diseñado especialmente para las necesidades policiales de nuestro país.
¿Qué necesidades?
Búsqueda, recuperaciones, evidencias… vaya, por ejemplo, si alguien comete algún crimen y avienta las armas utilizadas al lago, hay técnicas para poderlas encontrar. También incursiones, comandos, en caso de secuestros, en una isla la Policía está preparada para reaccionar en todo ese tipo de situaciones. Las otras divisiones también querían y entonces formamos a la policía marítima, el grupo de buzos de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO). Y cada uno enfocados a lo que hacen. Por ejemplo, la policía marítima está enfocada mucho en rescates, búsquedas, recuperaciones.
¿Esa es la gente que estuvo en la búsqueda del cuerpo del remero venezolano Alex Coba?
Sí, ahí estuvo la UMO y el GRP. Estuvimos ahí colaborando… Y luego lo mismo sucedió con los bomberos. Ellos no tenían buzos y a veces tenían problemas para sacar gente de los pozos. Cuando digo gente me refiero a víctimas…
¿…Cadáveres?
Lo que pasa que en un rescate se le llama víctimas hasta que un forense los reconoce. Les di asesoramiento a los bomberos y se formó el primer grupo de buzos bomberos en El Salvador. Nos juntamos a la Cruz Roja, que estaba desfasadísima sin equipo desde hace más de 20 años, y revivimos la unidad de buceo de la Cruz Roja. Eso me fue envolviendo y no pude terminar la universidad. Después se abrió la división industrial, que es la reparación de cascos de barcos, pulido de propelas, soldaduras submarinas, excavaciones y perforaciones. Entonces hice una pausa de varios años. Volvía a la universidad a hacer un ciclo, para mantenerme un poco fresco, y luego lo dejaba.
Y aquí, ¿qué tipo de buceo te resulta más rentable, el industrial o el recreativo?
Todo es un conjunto. El turismo está agarrando un auge fuerte en el país y tenemos lugares bellísimos para practicar buceo. Es uno de los pocos países en Latinoamérica que tiene cráteres volcánicos activos bajo el agua, como en Ilopango donde hay salientes de agua caliente a 12 metros de profundidad. Eso es un atractivo para los buzos. Al turista le encanta ir a ver eso. Eso es un arma para promover el turismo de buceo en El Salvador y no tanto el Océano Pacífico. Podés bucear en el Pacífico mexicano, nicaragüense o costarricense y no hay mucha diferencia.
¿No es muy peligroso bucear cerca de cráteres volcánicos activos?
No, fijate. No son muy fuertes las corrientes. Sí son muy calientes, te podés quemar fácilmente o cocinar un huevo. Hemos puesto un termómetro y nos ha marcado 120 o 140 grados Fahrenheit.
(Frederick hace rápidamente la conversión con su teléfono celular. “Entre 48.9 grados centígrados y 60 grados centígrados”, dice.) ¿Y cómo calculas para no quemarte?
Sale el agua caliente, y vas sintiendo el agua tibia alrededor. Está ese choque que te sirve para calcular.
¿Y qué es lo que más te ha impresionado en estos años de buceo?
La sensación de estar bajo el agua. Eso tal vez es lo que más me ha llamado la atención y no tanto las especies marinas que he visto, o los lugares que he visitado. Sino esa sensación de estar completamente desconectado en un mundo completamente nuevo. Esa sensación y la de aventurarse a un lugar desconocido es lo más agradable.
¿Cuántas inmersiones has hecho?
Llevo… Para el 2005 tenía cinco mil 300 inmersiones. Ahorita no he hecho una nueva cuenta. Las llevo apuntadas en mi bitácora. Tal vez andaré por unas cinco mil 800 inmersiones aproximadamente. Un 30 por ciento han sido afuera de El Salvador, en Guatemala, Honduras, Belice, Nicaragua, Venezuela, Estados Unidos y algunas islas del Caribe. Más allá no he salido a bucear.
¿Nunca te has encontrado con algún monstruo marino o algún animal extraño?
¿Animal extraño? no. Y es porque en los cursos hemos estudiado a las especies, y he sacado especialidades en especies marinas. Entonces, encontrarme con algún animal que no conozca y que me asuste, no. Lo que sí he tenido es experiencias con especies grandes o con grandes cantidades de animales, y eso ha sido bastante interesante.
¿Por ejemplo?
Como por ejemplo ver el comportamiento de los tiburones.
¿Con qué tipo de tiburones?
Hemos buceado con tiburón de Arrecife, Punta blanca, Punta Negra, Toro, Enfermera y Limón.
A ver, ¿los tiburones no son esos peces que muerden?
Ja, ja, ja. Fijate que platicábamos con una bióloga hace poco que yo me siento más seguro en el agua con un tiburón que con un lagarto o un cocodrilo.
Creo que no hay forma de sentirse seguro con un tiburón. Ja, ja, ja.
Es porque una vez estábamos soldando el casco de un barco en Acajutla y pasábamos trabajando algunos días hasta como a las 12:00 a.m. El vigilante del muelle nos dijo que había un cocodrilo, pero como a cada lugar que vamos a trabajar nos inventan un montón de historias, no le creímos. Pero, al final del trabajo, el ingeniero nos mostró las fotos del cocodrilo asoleándose, flotando en el agua, a la par del muelle. Yo le dije al ingeniero: “Si hubiera sabido que era verdad lo del cocodrilo yo no me meto”. Y mucho menos en la noche.
¿Para la gente del muelle era normal ver al cocodrilo?
Sí, pero nosotros no les creímos. Después se supo que el cocodrilo llegó desde la Barra de Santiago y estaba viviendo en unas rocas a la par del muelle. De ahí surgió el tema con esta bióloga, y yo le decía que me sentía más seguro con tiburones.
¿Con tiburones?
Sí, lo que pasa es que la gente tiene un concepto totalmente errado porque Hollywood ha hecho mucha publicidad negativa a esta especie.
¿Es culpa de Spielberg?
Sí, las películas de Tiburón fueron fatales para eso.
Pero aquí se murió un surfista por el ataque de un tiburón. Digamos que la fama de que muerden también la tienen por cosas reales.
Sí… Pero los perros también muerden. Lo que sucede es que tu ves varios tiburones y los generalizas cuando hay diferentes especies.
¡Pero todos tienen una boquita bien grande y pueden morder!
Lo que pasa es que creemos que un tiburón es un tiburón como salió en el cine. Pero cuando vemos un perro diferenciamos si es un Doberman, un Pástor Alemán o un French poodle… Y luego vemos si mueve la cola o no. ¿Por qué?, porque así estamos educados o acostumbrados a verlos.
¿Y hay tiburones French poodle?
Claro que sí. El tiburón enfermera es completamente amigable, juguetón.