Plática con José María Monterrey, primer director de la Policia Nacional Civil
“Cuando nació la PNC no teníamos ni pistolas”
Llegó a dirigir una de las primeras instituciones creadas tras la firma de la paz porque, según dice, el entonces presidente Alfredo Cristiani le tenía mucha confianza. Y ahí, en la recién creada Policía Nacional Civil –como dice que lo ha hecho toda su vida-, tomaba siestas de la una a las tres de la tarde. Una costumbre envidiable. De hecho, para no romperla, nos pidió de favor que la plática se hiciera a las 10 de la mañana.
Ha sido urbanizador e incluso ha buscado negocios en Cuba. Es coleccionista de autos y tiene un negocio bastante rentable: el blindaje de automóviles.
Por Sergio Arauz y Daniel Valencia / Fotos: Mauro Arias cartas@elfaro.net Publicada el 04 de febrero de 2008 - El Faro
Nos decía que tiene una costumbre envidiable todos los días.
Ja, ja, ja, ja. Sí, la siesta. Yo tengo 64 años, acabo de cumplirlos hoy en enero, pero yo tuve tal vez la buena dirección de mis tíos, porque yo me crié con ellos, que era gente muy metódica. A las siete de la mañana estaban desayunando, a las 12 almorzando y a las siete de la noche cenando. Había un reloj grande, sonaba la cosa esa y todos teníamos que ir a la mesa a esas horas. No podía sonar teléfono, nada, todo desconectado, oyendo las pláticas de las personas mayores. Y ellos se iban a dormir su siesta, como era la costumbre de antes. A la una ya estábamos todos encamados, encerrados, con cortinas que no se veía nada y durmiendo siesta. La hacíamos hasta las tres de la tarde, je, je, je, eso fue lo que les comenté.
Ja, ja, ja, ja, ja.
Cuando estuve de director en la Policía (Nacional Civil) una de las cosas que los funcionarios sabían era que en esas horas no me podían llamar, ja, ja, ja. Tanto que el presidente decía “no hombre, a ese ahorita no le hablen, que está durmiendo la siesta”.
O sea que no trabajaba en horas no laborales…
No, lo que pasa es que la Policía, que me habían dicho que era una cosita de cinco, seis horas, que no me iba a quitar nada de mi tiempo…
¿Eso le dijeron?
Sí, je, je, je. “No hombre, si te va a quedar chance para tu negocio y todas tus cosas”. Y resulta que fue un empleo de 24 horas, pues. Si hasta se me cayó el pelo.
O de 21 horas. ¿Cómo llegó al cargo?
Eso viene de los Acuerdos de Paz, porque el director de la Policía tenía que ser una persona civil. No se quería a nadie que hubiera podido pertenecer a cuerpos de seguridad o militar. Yo en ese entonces estaba de diputado en la Asamblea Legislativa, por ARENA. Nosotros entramos en el 89, y en el 92 pido permiso porque me nombraron director de la Policía. Esa, en mi vida, ha sido la más grande experiencia que he tenido. Teníamos una serie de personas, instituciones que tal vez se oponían a que hubiera ya una nueva Policía manejada en diferente forma, entonces nos echaban zancadillas.
¿Gente dentro del mismo gobierno?
Sí, y augurios de que “no va a funcionar, no va a arrancar”. Mi nombramiento fue en febrero y desde esa fecha empecé a organizarla, tanto que el nacimiento de la Policía Nacional Civil fue en mis oficinas, aquí en la Avenida Olímpica.
Era bien civil.
Ja, ja, ja, ja. Yo creo que más que eso…
…Era privada, ja, ja, ja.
Sí, casi. Entonces empezar a conformar todo eso, a delegar, como yo no sabía de cosas de policía, me hice acompañar de gente de logística, gente que sí estaba…
¿Y por qué cree entonces que lo escogió el presidente Cristiani?
Bueno, era una persona de confianza. Con Fredy nos conocíamos desde hace mucho tiempo, de infancia. Había otras personas también en el gobierno que me conocían y recayó en mí el nombramiento, y así empezamos a organizar el diseño, a ver todas las estructuras, cómo íbamos a hacer con la parte funcional y con la parte operativa, cuáles eran las divisiones que se iban a hacer. Tuvimos muy buenos asesores del extranjero, muchos de ellos habían sido propulsores de la Academia de Seguridad Pública y después algunos de ellos fueron mis asesores particulares. Tuvimos un gran apoyo en aquel entonces, de parte del FBI, por ejemplo. Yo tenía a dos personas del FBI continuamente conmigo. Así empezamos. El primer grupo de gente que entró a la Academia fue la gente que agarramos para llevarlas a Chalatenango, con casi un mes de academia. En Chalatenango fue nuestro primer despliegue…
¿Por qué allí?
Porque estratégicamente allí había sido una parte donde hubo mucho del conflicto, entonces empezamos allí a desmovilizar lo que fue la Policía Nacional.
¿Usted es arenero de corazón?
Sí.
Me imagino que en el 92 ya había incorporado a ex guerrilleros, a ex combatientes a la Policía. ¿Cómo manejaba eso?
Ahí fue hacerlo imparcialmente, quitarte el chaleco para ver cómo podíamos crear algo bueno. No se trataba de meter sólo a la gente nuestra, porque de todos modos en los Acuerdos estaba bien claro qué proporción entraba de gente. Iban personas de la ex Policía, ex guerrilleros, y otro porcentaje de gente que no había tenido nada que ver. El requisito sí era que todas estas personas que iban a participar como la nueva Policía Nacional Civil tenían que salir primero graduados de la Academia de Seguridad Pública. El que tenía grado académico podía entrar ya a un nivel superior, entraron ahí personas que habían sido graduados de la Academia de Carabineros, en Chile, muy preparados, y que no habían participado en el conflicto.
Como alto mando, dice, usted tenía que quitarse el chaleco y ser imparcial. ¿Y para la base de la policía cómo cree que fue tener un director que venía de ARENA?
Como yo creo que ambos bandos estaban ya con la idea de terminar el conflicto, todos estaban con otra mentalidad. Fíjense que el primer despliegue, creo que en Chalatenango eran 28 ó 29 puestos, los muchachos estos se fueron con un mes de clase, no teníamos ni pistolas, porque las que me pasaron de la Policía antigua eran de no sé qué época, que les metías tiros y se le salían porque ya no servían. Pues tuvimos que comprar pistolas a Brasil, creo… entonces la gente tenía una mística de querer trabajar o demostrar que el proyecto iba a salir adelante.
¿Quiénes lo asesoraban?
Óscar Santamaría era el ministro de la Presidencia, fue como un maestro. Prácticamente Naciones Unidas, siempre estaban conmigo los delegados.
¿Por qué cree que el ex presidente Cristiani le dio ese puesto de confianza?
Fredy tenía confianza en mi, de ver que las obras que había hecho (urbanizaciones)… yo durante toda mi vida había sido una persona correcta. Era demostrar que se iba sacar el proyecto adelante. Ahí fue desde comprar calcetines, todo. Yo soy Licenciado en Administración de empresas, estudie ingeniería, pero no me gradué en eso.
¿Y su vida profesional era de urbanizador?
Yo desarrollé Las Piletas, camino al puerto. Se lo compré a mi ex suegra, en el 79, cuando toda la gente estaba saliendo del país. Yo empecé ese proyecto, que era una finca. Y al rato por el desorden que está pasando ahorita ahí, me van a echar la culpa a mi jajaja.
¿Ya no tienen inversión en Inmobiliaria?
Ya vendí todo, lo único que tengo es un proyecto en el Puerto de La Libertad, que se llama Punta Roca, ¿conocen el Centro Comercial El Faro? Con un socio estábamos trabajando en el proyecto en hacer cuatro torres de 24 apartamentos. Eso es por los surfeadores que andan buscando olas.
¿Y aparte de eso?
Hacemos blindaje de automóviles. Ese trabajo lo empecé en 1976.
Uuuy, ya lleva rato.
Comencé con un amigo mío que compraba las planchas y se las ponía a los carros. Él me dijo `Mirá Chema, vos que sos muy meticuloso con los carros antiguos, ¿por qué no comenzás con estas cosas?’ y así comencé.
Supongo que tendrá una gran competencia
Hay varias. Este es un negocio de confianza. La gente te conoce, la vida depende de ti.
¿A quiénes le ha blindado?
Jejeje, ¡secreto profesional! Pero sí hay varios que han salido que la vida me la deben.
¿En serio?
Sí, que los han cueteado.
¿Pesa mucho un carro después de blindado?
No, ahora el blindaje moderno que se pone debajo de las puertas pesa 9 libras, antes pesaba 80.
¿Y abajo no le pone?
Antes se le ponía por las bombas. El vidrio es especial, y ahora incluso se baja.
¿Había más demanda en la guerra o ahorita?
Bueno, antes había. De ahí empezó la época de los secuestros. Y la gente que ha andado en blindados se acostumbra, siente una gran confianza de andar así. Si ahora un carro blindado lo podés comprar cuando querrás. Yo he tenido varia gente, un amigo mío en Ahuachapán, llegó dos o tres años que quería blindar y que quería blindar. Un día lo atacaron con escopeta y lo dejaron lisiado. Es fregado ver cosas así.
¿Cuánto cuesta blindar un carro?
Depende del calibre que se le quiera poner, pero anda de 28 para arriba.
Veintiocho…
Mil.
¡¡¿Veintiocho mil dólares vale blindar un carro?!!!
¿Sentís que es mucho?
Vale lo mismo que un carrazo nuevo
Y cuánto vale tu vida, pues. Es tu vida la que va adentro.
O sea que en este país, con la violencia que hay, usted debe ser millonario
No, no, no. ¡Ojalá! Pero pensá que si te dejan lisiado… te cuesta más que eso.
¿Cuánto cuesta el blindaje más caro?
Como 70 (mil dólares). Pero hay blindajes de blindajes. Aquí a nadie lo van a atacar con una bazuka o algo así. Digamos el carro que tiene Bush ese cuesta millones, pero puede aguantar media hora con un ataque tirándole de todo.
¿A los presidentes usted les ha blindado?
Tengo algunos, sí. A Tony yo le hice uno cuando estaba en la ANEP.
¿Y cómo se aprende ese negocio?
Es un oficio meticuloso, porque los carros se desarman. Cuando la gente llega a la oficina y ve los carros hasta se asustan, se tienen que tomar una valium después de ver sus carros.
Nunca ha blindado un Volkswagen, ¿verdad?
Volkswagen no, pero andan miles de carros chiquitos, Toyotas y Hondas.
¿Y esos tienen 28 mil dólares…?
Pues si la gente llega y dice mire, sólo póngame la ventana donde yo voy y sólo esa ventana le ponemos pues.
¿Al diputado Silva no le blindó el carrito?
No. Es que él quería que lo vieran. A mí me da risa que dice: A mí me pusieron el dedo. Él sólo se lo puso por andar en eso.
Jajajaja
A la gente que le ha costado fajarse, y agarra plata fácil, tiene que enseñarla. Hay gente que ustedes saben que le han entrado a robar, esa gente se tiene que enseñar.
Usted también es coleccionista de carros
Sí, desde que tenía quince años. Llegué a tener 32, pero sólo me he quedado con tres.
Eso también debe ser caro.
Tenés que tener un mecánico, y luego se va fregando todo, así que los vendí. Ahí andan en la calle, la gente que los ha arreglado los anda paseando.
¿Y cuál era el más antiguo?
Un Dodge Proder del 23. Se lo vendí a un amigo mío que tiene el hotel Capital. Me quedé con el Thunderbird, un Corvette y un Vanden Plas. Ya te voy a enseñar las fotos del Thunderbird.
¿Trae la foto del carro?
Sí (la muestra). Esta fue para el cumpleaños de Roberto, en la plaza esta por Multiplaza.
¿No lo ha prestado para pasear candidatas o algo así?
Jaja, no, para eso no. Lo hemos prestado bastante para casamientos.