“Tuvimos una oferta de Raúl Velasco pero nos dio miedo”
Gerardo Parker aparenta ser un hombre serio. Mantiene el perfil del presentador de Hola El Salvador durante una plática en la que le cuesta salirse del “librito”. Ha venido a encontrarnos junto a su esposa, Cleo, que es además su socia y su mejor publicista. Juntos manejan una de las academias de música más grandes del país.
Gerardo Parker el músico, el autor de jingles publicitarios, el presentador de televisión y anfitrión de Miss El Salvador, la mitad del famoso dueto Rucks y Parker y uno de los rostros más conocidos de la farándula salvadoreña, recomienda a todos los jóvenes que intentan hacer una carrera musical que mejor se vayan del país.
En medio de sus recomendaciones, Parker cuenta anécdotas de su vida artística. Entre ellas la promesa de fama continental apadrinada por el presentador mexicano Raúl Velasco, a la que se negó por temor a cambiar la vida.
Por Sergio Arauz, Edith Portillo, Rodrigo Baires
Fotos: Luis Tovar cartas@elfaro.net Publicada el 24 de diciembre de 2007 - El Faro
Maestro de ceremonias en Miss El Salvador, presentador en Hola El Salvador, músico reconocido y metido en el mundo de la publicidad…¿Gerardo Parker qué es de todo eso?
Y también he hecho teatro con el grupo Hamlet. Es difícil definirme pues básicamente he estado en todo el medio, la televisión ahora es algo más establecido, nunca había trabajado en un medio de comunicación tanto tiempo seguido ni tantas horas seguidas. Tres horas seguidas. Lo que mencionaste de maestro de ceremonias fue esporádico, en Canal 2, en Miss El Salvador. Este país es tan pequeño que te da chance de poder ramificarte en un montón de cosas. La radio te da chance para televisión o la televisión te da chance para la radio. En el caso mío es que la música me ha dado un montón de oportunidad.
¿Cómo incursionaste en el medio?
Lo primerito fue como artista. Tuve la oportunidad de echar mis pininos en el colegio y casualmente en el mismo colegio, yo tenía un compañero que grababa en un estudio de grabación, que es Larry Zedan. En un futuro fueron los dueños de Canal 12, como se unen las cosas, ahora yo estoy en Canal 12. Ahí tuve la primera experiencia, él comenzaba como ingeniero de sonido, estudiando y yo como músico. Desde ese entonces comienzo a encerrarme en los estudios de grabación y estudiando comunicaciones, también.
En ese entonces los solistas como yo no teníamos tanta competencia, fue bastante fácil para mí. Éramos muy pocos del corte mío, romántico juvenil. Poco a poco fui incursionando en todos los canales, no había ese hermetismo que ahora existe.
¿Y qué parte te gusta más o en cuál te gustaría desarrollarte más?
En la música. Hablando sobre el proyecto que tengo ahorita, que es la academia, yo sí tengo muchos sueños en la música, no en la televisión. Va a llegar un momento en que voy a topar, en el que te vas del medio y se olvida de vos.
Ahora que decís eso de la televisión, que es pasajero. Hace tiempo tuvimos acá a Daniel Rucks, que es tu compadre. Él decía que se sentía cómodo siendo un maniquí…
Yo vi esa entrevista.
¿Compartís esa sensación?
No. Me siento parte importante del lugar que yo ocupo en un programa, en el caso de Hola El Salvador. Pero llega un momento en el que te puedo decir… igual le pasó a Jonás Herrera, a muchas personas que prefirieron irse por otro camino, porque la tele aquí no tiene como muy buena remuneración. Lo hacés y le tenés que hacer el doble provecho, porque la gente te forma una imagen. Yo quiero sacarle provecho para mi academia.
¿Aprovechar que estás permanentemente en la opinión pública, publicidad?
Exactamente. La televisión te abre puertas increíblemente. Pero es reducida, mucha gente quisiera estar en televisión, pero es muy reducido el medio, por el tamaño del país.
¿Pero fuera del país?
Talvez. Obviamente tenés mucha más fuerza. Me pasó exactamente igual con Daniel con la música. Grabamos cuatro discos y llegó un momento en que topamos con Daniel. Toda la gente nos conocía, ya habíamos ido a todos los lugares del país y nos abrieron la puerta fuera de San Salvador. Cuando Siempre en Domingo vino aquí, tuvimos una oferta escrita y apadrinada por Raúl Velasco, y nos dio miedo. En lo personal me eché para atrás.
¿Daniel sí quería? Sí y no. Ya nos empezó a tocar los últimos años como a la Orquesta Los Hermanos Flores, todos los fines de semana, viernes, sábado y domingo íbamos a todos los lados del país. Nos llegamos a cansar un poquito y queríamos ver más, llevamos como cuatro CDs grabados, y el día en que tocamos en Siempre en Domingo la gente nos apoyó, se paró, nos aplaudió, casi obligaron al productor del programa a que nos diera otra canción y así fue. Raúl Velasco dijo, dénles otra. Y de ahí nos mandó a llamar personalmente él y nos ofreció que nos apadrinaba, pero que teníamos que empezar de cero. Otra vez. Allá no éramos absolutamente nadie.
Irse para México y empezar de cero.
Exactamente, en mi caso era dejar a mis hijos, de cinco o cuatro años. Daniel era de dejar todo su programa de catorce años, y los otros miembros que en ese entonces eran de Rucks Parker eran compañeros míos, empleados, sonido… ahí nos quedamos con el recuerdo nada más. Comparo esto, porque para el artista es igual. vayamos con Arquímedes Reyes, él no viene aquí, pues está feliz allá afuera, qué va a venir a hacer aquí.
Creés que el mercado es muy pequeño…
Primero por la tradición de que nunca se apoya lo nuestro, los medios en los últimos cinco o seis años se han cerrado completamente.
Pero si ha habido como un Boom, como con Prueba de Sonido… Roberto Salamanca…
Es que nosotros nos colamos, era Signo Azul… que podíamos hacer un concierto y llenábamos un concierto, en la Feria por ejemplo. Yo me recuerdo, eran de los conciertos que más recuerdo con mucho cariño, los de la Feria Internacional. Pero nosotros nos colamos en un cambio de corriente musical, que era de la música en español rock, entonces ahí aparecieron las nuevas radios y ahí nos fuimos todos. No había como mucha injerencia, ahora estamos prácticamente invadidos de tanta música en español de todos lados: Argentina, México, Chile… Ya nos volvieron a hundir otra vez.
Tu trabajás en un medio, y decís, los medios le cerraron las puertas al artista nacional… como artista te sentís excluido de los medios.
Yo hago el papel de presentador, no de artista. Creo que en los dos años que tengo, he cantado como dos veces ahí. Y Daniel todos los días…
Ja, ja, ja
Yo quise tratar de que a la gente se le olvidara lo de artista.
Hablás de profesionalismo. Pero acá hay grupos buenos. Te referís al profesionalismo de los grupos o al espacio que les dan en los radios.
A los espacios.
Está Esquina Opuesta, Frigüey que tienen cosas buenas…
Exactamente. Pero aquí… ellos tarde o temprano se tienen que ir. A Frigüey le está pasando igual a lo que nos pasó a nosotros en aquel entonces, igual salimos muchas veces en Centroamérica, fuimos conocidos, nos invitaban a las Teletones… Frigüey y algunos grupos, inclusos algunos solistas, están haciendo los pininos, pero todavía no ven… no hemos conocido alguien que haya firmado con un disquera.
Como Arjona… dicen que se abrió camino en El Salvador.
Todo artista latinoamericano tiene que ir como subiendo: Centroamérica, Guatemala, México. Para mí México es el trampolín. Arjona en México que fue todo el apoyo pues. El caso de Álvaro Torres, acá no le hicieron caso.
Es decir, para triunfar hay que salir…
Exactamente.
Ustedes tienen academia, la visión de ustedes es formar gente para que pueda salir luego. ¿El mensaje que le dan a sus alumnos es que acá no se puede hacer carrera?
El nivel de educación musical lo rige la calidad del maestro que tenemos en el país, por eso es que en México y otros países existen carreras de música, ves un catálogo de carreras en México y hay licenciatura en flauta. Vos podés ser licenciado en flauta o en piano, ya no digamos licenciatura en dirección de orquesta. El problema aquí es que no hay el nivel de enseñanza para el alumno, y los padres de familia que están queriendo inculcarles la música a sus hijos no creen que puedan sus hijos vivir de eso en este país.
¿No nos podemos esperar a un Rucks y Parker nuevamente?
Sí, por supuesto, pero a manera de una cosa muy personal, nostálgica.
¿No es raro ser compadres y ser competencia a la vez? ¿Cómo se llevan?
Ah no, muy bien. Con él siempre trabajamos, de hecho los niños de Daniel están en la academia de nosotros, los dos hijos de Daniel están estudiando con nosotros. Teníamos planeado un concierto para el 31 de octubre, pero por los tiempos de cada quien no se llegó a hacer, pero sí lo tenemos planificado para el otro año.
¿Pero cómo es la relación de iguales, es decir, como presentadores? ¿No le decís “qué feo cantás en el programa”?
Ja, ja, ja, no. Eso se lo mando a decir con otro para que le digan a él. Es que esa es su pila, él es como muy bohemio en ese sentido, le encanta la música.
A vos te gusta más desde la academia…
Sí, exactamente. El problema con el que nos hemos topado es que han llegado unos talentos que ni te imaginás, que decís: “¿y este qué está haciendo aquí? ¿qué hacemos entonces con él?”. Y resulta que va a estudiar para piloto, o que los papás le dijeron que mejor se vaya a estudiar ingeniería a Alemania, y el talento se queda guardado ahí, talento perdido.
Vos estuviste en el OTI, ¿verdad?
Sí, tuve la oportunidad de ir dos veces. La primera fue en el 89, que por cierto nadie me vio porque fue la ofensiva final.
Ja, ja, ja. ¿En serio?
Aquí en toque de queda y yo cantando. Nadie me vio porque la luz la quitaban.
¿Y dónde fue ese?
En Miami. Y sabés que yo me fui el mismo día que empezó la ofensiva, me fui en la mañana. Y cuando nos estábamos ubicando en el hotel me dice alguien “mirá, ¿no sabés lo que pasó en tu país?”, y yo “¿de qué?”. Y a ver las noticias, no me acuerdo si pude comunicarme con mi familia. Y la segunda vez fue como director de orquesta, en Ecuador.
¿Director de orquesta?
Sí, por ahí tengo el video. Gran casualidad, vos. Lo que pasa es que yo siempre, desde un inicio, la primera experiencia que tuve fue como arreglista, no como cantante. Te voy a contar una anécdota interesante: la primera persona a la que yo le hice un arreglo musical se llama Óscar Plat. Estamos hablando del año 87, y la canción a la que le hice el arreglo fue “Cómo quisiera que no existieras”, que diez años después yo iba a cantar con Daniel. Daniel se la había regalado a él sin conocerme a mí.
(Los platos están en la mesa, así que para comodidad del entrevistado, lo dejamos comer tranquilo por un rato…)
¿Cuántas veces participaste en el OTI?
Cuatro veces, yo creo que me lo dieron para que dejara de joder, ja, ja, ja. La cuarta fue la vencida. Y todos hacíamos lo mismo, todos participábamos todos los años, éramos pocos.