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Plática con Rebeca Dávila, directora del CENAR

“El arte necesita buenas ideas”

Ha sido Miss El Salvador, actriz de teatro, productora de conciertos y eventos culturales y, ahora, directora del Centro Nacional de Artes. Rebeca Dávila reconoce que nunca fue una buena ‘Miss’, que le costaba ser diplomática y que jamás logró “un maquillaje perfecto”. Una experiencia “muy buena” que le costó romper a la hora de entrar al mundo del arte.

 En su currículum se incluye el montaje del concierto de Héroes del Silencio, Men At Work, Arteciopelados y Def Leppard, entre otros grupos, cuando gastaba su tiempo en una productora muy peculiar. Ahora la ‘Miss’ es la directora del Centro Nacional de Artes (CENAR), luego de estudiar en Nueva York un master en Gestión del Arte, e intenta montar un musical junto a su tía y ejemplo de vida, Isabel Dada.

Por Sergio Arauz, Edith Portillo y Daniel Valencia / Fotos: Edu Ponces
cartas@elfaro.net
Publicada el 10 de diciembre de 2007 - El Faro

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Veamos, estudiaste administración del arte en Nueva York y hoy sos la directora del CENAR.
Eso dicen, ja, ja, ja.

Vaya, empecemos por eso. ¿Cómo es que llegaste al CENAR?
Llegué porque me llamaron de CONCULTURA. Se enteraron de que había regresado, que había terminado los estudios; y bueno, sabían que había estudiado administración del arte, que también tenía conocimiento de las artes visuales, de arquitectura y de teatro, porque también estudié teatro un tiempo. Entonces me preguntaron si me interesaba. Yo estaba buscando algo en las artes, en lo que había estudiado y creo que no hay muchos caminos y oportunidades específicamente en lo que yo había estudiado. Entonces pensé que era una buena oportunidad porque era afín con lo que había estudiado y que iba a poner los conocimientos en práctica. También me llamó la atención porque pensé que era un reto volver al país y estar directamente involucrada en una institución educativa. Se dieron las cosas, son también como esas cosas de la vida que coinciden. Se iba la directora anterior, están buscando a alguien, y estaba aquí, graduada de administración del arte…

¿Cómo se administran las artes?
Administración del arte es casi así como un MBA, pero para las artes. Realmente la carrera es solamente gestión cultural. Gestión cultural es una parte, pero ves también mercadeo del arte, la parte legal de las artes, recaudación de fondos, aparte también tenés todas las materias como contexto del arte e historia del arte. Es como una combinación de las cosas técnicas de administración y mercadeo, la parte gerencial. Y está también el área creativa, esa donde debemos tener toda la sensibilidad.

¿Podríamos decir que son como los burócratas del arte?
No los burócratas. Tú puedes hacer de la administración lo que querrás, la podés volver burócrata, creativa o popular. Es como todo, pero creo que cada quien puede hacer de lo que estudia lo que cada persona es. En mi caso, creo que ser burócrata me resultaría demasiado difícil.

Pero me imagino que sí tiene que ver mucho con trámites, papeleo…
…Claro, claro, y paso la mayor parte del día firmando documentos, pues. Qué bueno que estudié arquitectura y practiqué mi firma por muchos años, ja, ja, ja. Hoy estoy firmando más que nunca pero trato de que no se me pase el día en eso, porque es muy fácil que el día se te vaya en pequeños detalles, en estar resolviendo cosas administrativas. Y te podés desviar de las cosas que realmente son esenciales o en las que podés ocupar tu creatividad también. Y para mí es esencial no desligarme de la parte creativa.

¿Y vos en la parte creativa en qué es en lo que más te desarrollaste?
Yo creo que en las ideas. Creo que el arte necesita de buenos pensadores, necesita de ideas muy buenas. Hay gente que tiene mucha creatividad pero no logra ocupar su creatividad en desarrollar la idea. Y todo eso es arte, desde una pintura, un objeto de arte, hasta un administrador del arte. Tú puedes tener una idea, pero la cosa es cómo la vas a ejecutar. En mi área, por ejemplo, y es en la que me quiero desarrollar, es en la curaduría. En la curaduría no sólo de las artes visuales, sino también, por ejemplo, en un Centro Nacional de Artes debe haber una programación muy rica, muy fuerte, no sólo de cosas de acá, sino también de cosas del exterior, de nuevas tendencias. Aquí en El Salvador hay muchas buenas ideas, pero a veces lo que nos falta es llevarlas a cabo porque a veces requieren de mucho esfuerzo y de mucho tiempo. Hay ideas que realmente pueden ser predecibles, por ejemplo, son cosas palpables. Tenemos un CENAR sin biblioteca y es obvio que necesitamos una. La cosa es cómo conseguimos los libros, el mobiliario y cómo llevamos a cabo el proyecto sin fondos, sin recursos.

¿Cuál es el presupuesto del CENAR?
Es aproximadamente de medio millón de dólares en salarios y gastos fijos, mantenimiento, infraestructura, electricidad y todo eso. Los gastos variables no están incluidos.

¿Y con eso tenés que resolver? ¿O buscás ingresos extras? ¿Cómo hacés para tener la biblioteca?
¿Cómo haríamos? Porque estamos en proceso. Todavía no la tenemos, pero sí tenemos bien armado el proyecto. Lo que hicimos fue formar una alianza con una universidad que realmente tuviera la carrera de bibliotecología, porque nosotros no conocemos, y hasta el mobiliario tiene que ser especial, la codificación. Entonces lo hicimos con la Universidad Panamericana, quien ha hecho una consultoría y van a hacer un análisis de cómo debería estar distribuido todo, cuáles son las necesidades que tenemos, el presupuesto que se necesita y con eso poder hacer la gestión.

Vaya, para entender mejor tu trabajo. ¿Qué hiciste el lunes, por ejemplo?
Bueno, llego en la mañana, por lo general llego entre 8:00 y las 8:30 a.m. Reviso toda la correspondencia que ha llegado. Tenemos solicitudes cada día de diferentes instituciones, organismos, universidades e iglesias, es una cantidad que no se imaginan solicitando el cuarteto de guitarras, el coro, becas para estudiantes, instrumentos o maestros. Entonces, trato de revisar la correspondencia a diario para que no se me acumule. Después de eso, por ejemplo, me reúno ya sea con el coordinador de la Escuela de Artes Visuales para planificar. En este caso, por la de la biblioteca. Me reuní con todo el equipo que está trabajando en esto para diseñar el proyecto. Luego me voy a almorzar, como todos. En la tarde usualmente me reúno con otra gente, por decirte, del Taller de Escultura, llega la Fundación María Escalón de Núñez para ver lo del concierto nacional de piano que vamos a hacer el otro año y el concurso de guitarra. Bajo, me doy una vuelta por alguna de las clases. Si hay alguna exposición, miro la obra de algunos estudiantes para darles mi impresión de su trabajo. Y, usualmente al final de la tarde, hago un concierto de música o algo que estemos presentando y al cual yo me quedo. Ese, digamos, podría ser un día de trabajo normal.

¿Y hay mucho de protocolo en tu trabajo? Porque suele parecer que la gente que está involucrada en administración del arte pasa mucho que en un cóctel aquí, un cóctel allá…
Sí, y al principio quizás puede parecer la parte más entretenida del trabajo, pero luego realmente deja de ser lo más entretenido. Vas a todas estas cosas y siempre es la misma gente, hablando de lo mismo, usualmente te preguntan lo mismo de la institución… creo que al principio trataba de ir a todo porque te sirve mucho las relaciones públicas, en el sentido de que la gente le da a la gente. Eso es ley, eso es en todo el mundo. La gente dice que le da a la institución, pero realmente la gente te da a ti, en lo que confía es en tu persona, en que vos vas a hacer lo que dijiste que harías con tal dinero.

¿Te sirve de lobby, digamos?
Claro, porque ya marcaste territorio. Ya comprobaste que realmente sos una persona en que la gente confía, que decís que vas a hacer algo y lo hacés. Por eso la credibilidad es esencial y por eso muchas veces es bueno llegar, porque podés indagar si hay interés en algún proyecto que querrás impulsar. Entonces sí requiere de mucho protocolo, aunque más que eso diría que de relaciones públicas. Ahora trato de escoger las cosas para ir.

Se hace deshacer las cosas para ir, porque creo que siempre, incluso, el arte es mi vida… se la he dedicado a ella, pero se si vuelve toda mi vida me sentiría completamente saturada de él y creo que no lo amara tanto como lo amo. Entonces, a veces como que necesitas tener un poquito de distancia. Del arte y de otras cosas, de lo que sea. No sé... ja, ja, ja

Estoy tratando de imaginarme en qué puesto te ubicaría si no estuvieras en el CENAR. ¿Si no estuvieras en el CENAR, cómo podrías ejercer tu profesión acá?
Creo que estuviera haciendo mis proyectos independientes. Acabo de terminar un proyecto que inicié el año pasado antes que supiera que iba a trabajar en el CENAR. No sé si ustedes se enteraron pero se llamaba “Aquí y ahora: Transcultura”. Esa es una idea que realmente nació de mí, era una inquietud que tenía de tocar el tema de la transcultura y ver cómo aquí mirábamos ese tema, cómo se complementaban los artistas de Estados Unidos con los de acá en abordar el tema. Fue un proyecto independiente que lo comenté con alguna gente, se interesaron y así se fue dando la situación hasta que se llevó acabo. Llegó a ser mucho más grande de lo que yo pensaba porque teníamos… yo estuve de curadora, también estuvo la Ana Lokwer, que es curadora de Berlín y crítica de arte latinoamericano contemporáneo; y estuvo la directora de PSW, que es el centro del arte contemporáneo en Nueva York, que es una persona que ha sido comisaría en la Bienal de Venecia y en muchos otras bienales. Sólo que ellas hubieran venido y que pudieron observar la obra de nuestros artistas nacionales es un gran logro. ¿Verdad?

Y fue un proyecto independiente que logré amarrar ahora en al CENAR, en el hecho que muchos de los artistas que vinieron a dar los talleres lo hicieron allá. Pero si no estuviera en el CENAR, estuviera haciendo estos proyectos. Desde una idea, de la concepción de una idea, hasta la realización de ella.

¿Sos cercana a tus estudiantes?
¿Cómo?

Es que la imagen que tiene la gente de los artistas es que son complicados, extravagantes, hippies… de todo tipo
Ja, ja, ja

Y el CENAR seguramente se caracteriza porque llega, o sea, el artista incomprendido. Cómo te relacionas con un tipo de estudiante totalmente diferente y parte de la impresión que se tiene es que te miran como uno de ellos. Es decir, ¿hasta qué punto vos te consideras artista?
Espero que no hippie, Ja, ja, ja. Mirá, si ha habido un acercamiento a los estudiantes es porque yo he mantenido la filosofía de una puerta abierta, en el sentido de que a mi oficina puede llegar cualquier padre de familia a decirme cualquier problema que tiene; así como cualquier estudiante a hacerme cualquier solicitud, a dejarme invitaciones para sus obras. Trato y quisiera poder dedicarle más tiempo porque siento que eso es bien importante. Ellos llegan muchas veces a que les de opinión de su obra, que la mire, que les diga que pienso… me invitan a sus exhibiciones y voy; y de alguna manera trato de atender los problemas que tienen.

Sin embargo, creo que ellos han sentido la confianza de acercarse porque yo, cada vez que he tenido oportunidad, los he invitado, les he dicho que lleguen a la oficina, que me cuenten lo qué está pasando. He entrado en su mundo y les pregunto cómo se sienten, si los profesores están llegando a sus clases y muchos de ellos han llegado con sus problemas y se les ha dado la importancia. ¿Me entendés?, diferente es que lleguen, que expongan un problema y quede en tu escritorio. He tenido niñas que han llegado llorando porque no les dan permiso de ir a no se qué a dónde… las niñas que mandamos a República Checa, sus mamás llegaron a decirnos que no les salía la visa y yo personalmente les ayudé a gestionarla. Yo sé el nombre de mis estudiantes que han ganado el concurso de piano, se les ha pedido a los medios de comunicación que se les haga una entrevista… Entonces, ellos se han sentido incluidos y sienten que son un elemento importante en el CENAR, que el CENAR no es sólo la infraestructura y los maestros, sino que son ellos también. Y creo que por  eso se han sentido cómodos…

¿Nunca te han llegado con alguna idea rara o extravagante?
No sé si es por el hecho de que me miran como artista, como ellos. Espero que ellos me consideren una persona creativa.

¿Vos no te consideras artista?
Bueno, creo que el artista es la persona que prioriza y que crea. Yo te puedo decir que me considero una persona creativa y talvez con niveles estéticos en el arte y con una percepción e intuición en el arte muy buena. Y, perdón, no es que me esté tirando flores pero muchas veces he hablado con artistas que me han pedido consejo en su obra y se las he dado, y les ha resultado. Entonces, sentís que tenés esa intuición por el arte y que es algo que hay gente que lo tiene, y gente que no. Y cuando lo tenés, lo tenés que desarrollar y lo tenés que poner.

¿Me podés mencionar un ejemplo de algún artista que te haya preguntado?
Bueno, claro que sí. Por ejemplo, me ha pasado con Alexia Miranda. Me ha pasado también con proyectos no solo de artistas visuales, sino que también con músicos. Con diferentes artistas, ¿me entendés? Con Ronal Morán, con Alexia… bueno, con casi todos… con Mayra Barraza… con quienes por ahí estás sentado y les das un comentario… y con artistas en el centro, también.

El Faro publicó una nota el lunes pasado en El Agora sobre una foto que era de Francisco Campos, un periodista muy experimentado de La Prensa Gráfica, y que había estado expuesta en diferentes lugares. Y, el tercer lugar en el certamen del premio de Arte Joven Centro Cultural Español tomó la foto y la modificó en Photoshop….

(Interviene Edu Ponces, fotógrafo)
La modificó, pintó encima y él dice que le puso un nombre…
¿Y le dio crédito al autor?

       
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