Martín llegó tarde. Corriendo desde su trabajo en la Asamblea Legislativa donde, en sus propias palabras, es “gato, pero que maúlla elegante” en la fracción del FMLN. El vocalista de Prueba de Sonido cuenta la historia detrás de “Hacer nuestro el universo”, el tema de amor por excelencia de los salvadoreños desde que se convirtió en un “hitazo” nacional en 1992.
Ahora, 17 años después, a Martín se le ve por igual en los corrillos parlamentarios como arriba de los escenarios, aprovechando el segundo aire que tomó Prueba de Sonido desde su reencuentro en diciembre pasado. Y de nuevo, “Hacer nuestro el universo” le permite ganarse “un par de pesos” y revivir una de las épocas doradas de la música salvadoreña.
Por Edith Portillo, Rodrigo Baires Quezada y Daniel Valencia/ Fotos: Edu Ponces cartas@elfaro.net Publicada el 26 de noviembre de 2007 - El Faro
Hablemos de Martín Núñez, de todas sus etapas y facetas desde “Hacer Nuestro el Universo”…
…¡Uy!, ya desde 1992.
¿1992? No’mbre (sic), eso fue antes.
Bueno, el hit fue en el 92, pero desde el 90 creo…
A ver, yo la escuché en una fiesta de 15 años, de una chera del Colegio Belén.
Cabal, del Belén. Y ahí todavía no estaba terminada la rola.
La fiesta fue en el Tiffany’s y yo juré que era un cover. Eras de esas fiestas de 15 años a las que uno llegaba de paracaidista…
…Y llevabas una caja vacía de regalo. Era clásico eso, ja, ja, ja. Y sí, tocábamos covers para sobrevivir. Me acuerdo que tocábamos en el Redondel Masferrer, donde estaban todos esos chalets y se hacía un gran “party” ahí todas las noches, de lunes a lunes, no se paraba nunca. Tocábamos en un lugar que se llamaba “A bordo”, donde nos pagaban 100 colones por noche y una hamburguesa para cada uno de nosotros. Y la mara empezó a conocernos igual desde la universidad.
¿”A bordo”? ¿Donde se robaban las sombrillas de Marlboro?
Ja, ja, ja, cabal. ¿Y vos qué hacías allí?
Yo pasando iba.
Ja, ja, ja, ja. Pues la cosa es que en la letra de “Hacer nuestro el universo” se conjuntaron un poema y un compositor; luego le pusimos música, hicimos la adaptación… porque era larguísima, eran como seis páginas de un poema de un chavo que estaba enamoradísimo. Fredy Méndez fue el adaptador, él no la hizo, y ahí ha habido un error que yo quiero señalar: él la ha inscrito como propia y no es de Fredy Méndez. Él simplemente agarró seis páginas, empezó a cortar la letra conmigo y a adaptar la rola. Esa es una denuncia real, tengo un proceso jurídico contra él por eso.
¿Y a ustedes cómo le llegó el poema?
A través de Fredy, porque era de un instructor de él que estaba enamorado de una de las alumnas, de las más bellas de la Facultad de Química y Farmacia. Fredy era una de mis mejores amigos… hasta antes de la demanda, ja, ja, ja. Entonces él va y me dice: “mirá esta rola, que en un estilo old fashion”. ¡Y todo mundo juraba que era Eduardo Capetillo! ¡Qué pena!
Ja, ja, ja.
Para entonces era ahí tipo 89-90. Yo me gradué de bachillerato en el 87, Alex (Oviedo) en el 88, y nos robábamos el equipo de la iglesia para ensayar. Así, “hueviado” es la palabra correcta. Alex tenía la llave y cuando no la teníamos, pues abríamos con una tarjeta. Y nos sacábamos el equipo los viernes y lo devolvíamos el domingo a las 7:00 a.m. para la misa, ja, ja, ja.
(Llega la hora de pedir la comida. “Yo quiero algo pequeño”, dice Martín, quien se encuentra a dieta por una operación reciente)
A ver, ¿Y por qué tenían la llave, pues? ¿Qué eran acólitos de la iglesia o qué?
Ja, ja, ja. Nooo, nuestra fotografía estaba a la par de la de San Juan Bosco. Éramos los del coro del colegio, y éramos de los potentados, nosotros decidíamos quién cantaba y quién no; y qué se cantaba y qué no. Éramos poderosos con los salesianos, je, je. Yo estudié tres años de teología en Guate y Alex también. Si era una cosa maravillosa.
¿Pero no ibas a ser cura?
¡Yo iba a ser cura! ¿Qué tal eso? ¡Híjole! Y después llegó “Hacer nuestro el universo”. Se hizo el arreglo, nos prestaron como 100 dólares y la hicimos en la Súper Stereo. Fueron tres sonidistas, y todavía era análogo, en cinta, era un mini cuartito, creo que era donde guardaban las escobas, ja, ja, ja. Yo vivía, era “roomate” de Lourdes Barrientos – la “Lulú Barrientos” – y con la Cecilia Regalado, que eran locutoras de la Súper Stereo. Y yo les hacía los mandados, acababa de llegar a San Salvador. Ellas me consiguieron chamba en la Súper Stereo y ahí empezamos a promover que Henry Zavaleta la escuchara, y él la “piqueó”. Y no nos querían sonar en las otras radios porque era la competencia, y solo sonaba en la Súper Stereo, pero terminamos sonando en más de 40 radios nacionales – incluyendo gruperas – y en más de 27 estuvimos como número uno por más de medio año. Eso en 1992.
Y jamás se hubiera imaginado…
¿Y de dóooooonde?
¿Todos habían salido del Santa Cecilia?
Solo una era el pipián que era marista, ja, ja. Carlos Valle, que era el baterista, era del Champagnat, y de ahí todos éramos “chalecos”. Y hasta la fecha, de los viejos que quedamos, Alex, Nelson, Ricardo y yo, todos somos “chalecos”. Me acuerdo que con Ricardo yo iba a pedir permiso a la casa de él porque tenía 15 años. Todavía nos acordábamos que la primera vez que estuvo borracho fue con nosotros en el Majahual, y nos pusimos a hacer un versus con un combo del Majahual. Y nos ganaron porque andábamos tan a pija que Ricardo tocaba la espalda de la guitarra y preguntaba qué le habían hecho las cuerdas.
Ja, ja, ja, ja. Esa etapa del 89 al 92 era la etapa de crecimiento de la época en español…
Gracias a Dios hubo ese boom, del 90 al 94 por ahí, y me atrevo a decir que era por la Súper Stereo, que era la única radio que se atrevía a programar estrictamente música en español. Y entonces ya la gente escuchaba Soda Stereo, Enanitos Verdes, La Unión… bandas que de verdad son bandas. Duncan Dhu, que era una de las mayores influencias nuestras. Y lo mío era Miguel Ríos, si a mí alguien me influenció fue él…
… Ya vamos entiendo por qué el ritmo de la canción.
Si eso era lo que oíamos, nos influenciaba totalmente. Me acuerdo de un concierto en Metrocentro en el que tocamos nosotros junto a Crisol, Seis sin Nombre, 90-14… yo creo que el mejor momento del rock nacional fueron ahí por esos cinco años.
¿Y sus influencias nacionales? Mucha gente habla de Bronco, por ejemplo.
A mí, en lo personal, Bronco y BRock no me tocó tanto, porque lo mío… si tengo que decir quién me influenció de aquí, diría que Roberto Salamanca. Yo vi a Salamanca con “Recuerdo cuando túuuu llegaaaaaste aaaa miiiii” (Canta Martín). Y Ovni, Rafa Alfaro es una gran influencia, lo ecléctico que es Rafa.
Sí fue una época bien marcada…
Sí, haciendo memoria, yo creo que ha quedado marcada. Imaginate: hicimos una fiesta de 15 años hace un mes en Sonsonate. ¿Te imaginás? Yo tengo 39 años. Mi hija tiene 14. Y estuve en una fiesta de 15 años.
Y todo por “Hacer nuestro el universo”.
Sí, y todavía vamos a unos 15 años la próxima semana. La niña jamás nos había oído, pero tuvimos un concierto en el estadio el 11 de noviembre (en el acto de proclamación de la fórmula presidencial del FMLN para las elecciones de 2009). Y la niña, que es hija de una diputada, dijo “yo quiero ese grupo”. Así que vamos a sus 15, ¿qué te parece? ¡Es imperdonable esa babosada! ¡Ya tengo 40, hombre, ya bájenle!, ja, ja, ja.
¿Y no se les “subió” mucho lo del éxito?
Mmm, no lo diría así. Bueno, vos (a Rodrigo Baires) me has conocido, y yo siempre he sido “calle”. Sí nos lo subieron, tuvimos un manager, que en paz descanse, exitoso como manager en todos los sentidos. Para variar, un manager te hace triunfar, pero también te quita, te sangra hasta el tope.
¿Quién era?
Jhonny Calderón, que en aquel tiempo tenía la única sección de espectáculos, en el CoLatino, el suplemento “Amigo”. El tipo tenía seis páginas, además tenía “YSTú” en el canal 4, era como el indicado. Y sumado al trabajo de la Súper Stereo, yo creo que fue un momento de muchísimo éxito, éramos bichos universitarios. No nos interesaba el dinero, sino que triunfar, las nenas y la beba. Había conciertos que los tocábamos por cerveza, cabrón.
¿No les dio algo de dinero el éxito?
No.
Más el plante.
Era puro plante, puro plante.
Eran medio “prepis”.
Ja, ja, ja, éramos fresones. Y el problema es que hubo un momento que nos creímos que éramos fresones. Y paja, pues, Alex, Nelson, yo… todos sabemos, nos conocemos, y somos gente de estrato humilde. Pero hoy ya maduros y mayores, la banda nos abrió puertas que nunca creímos. Alex Oviedo en TCS es “Don productor” y demuestra muy bien su capacidad; su servidor, en la universidad de política más promiscua de El Salvador, la Asamblea Legislativa, yo creo que sin la banda no hubiéramos logrado eso…
A ver, perate, que no entiendo. ¿Cómo es que la banda te abrió puerta para estar ahora en la Asamblea?
Te la pongo fácil: yo trabajé en el 96 para una compañía mexicana de visita médica. Me mandaron a capacitarme en una onda de mercadeo y toda la paja…
Vos habías estudiado…
Yo soy anestesista de la Universidad de El Salvador, ¡U, U, U, U!, je, je, je. Y bueno, me capacitan y llegaba aquí donde los médicos más renombrados. Y me decía uno una vez “¿Veá que vos cantás, sos de Prueba de Sonido? ¿Veá que vos le abriste a la Thalía? Conseguime una foto de la Thalía”. Entonces yo en vez de llevar mis tarjetas de presentación llevaba fotos de la Thalía, de Timbiriche, de Maná, de Menudo.
¿Pero cómo fue el conecte, pues?
Ahhh, es que entonces ese mismo espíritu de los médicos, que son los más respingados del planeta, llego un día y después de que yo trabajé en eso puse una compañía de servicios de publicidad. Mi residencia era en Santa Tecla y me tocaba atender la alcaldía. Un día no llegó el maestro de ceremonia y como yo ya llevaba montándoles cuatro eventos y me podía de memoria todo el verso del evento. Gobernaba el FMLN, me llamaron, llega Óscar Ortiz como invitado, que era diputado en ese entonces y me dice “¿Vos qué no cantás en Prueba de Sonido? Llegate mañana”. Él era también coordinador de comunicaciones del partido, y me llama para formar parte de un equipo de coordinación de comunicaciones que había en el partido. Y gracias a Óscar aprendí sobre comunicación política y un montón de cosas más. Así empezamos a construir alrededor de todo esto.
¿Y lo de anestesista dónde quedó?
Muy en el olvido, tanto así que las ratas se comieron mi título. En el 2006 fui candidato y tenía que demostrar técnicamente que… y fui “mamá, ¿dónde está el título?”, “Allí arriba del chinero”. Y ya no había nada, todo comido. Ahí quedó. Yo jamás volví a tocar un paciente en mi vida.
¿Pero sí ejerciste alguna vez?
Tuve que hacerlo porque en mi año social tuve que tratar. Pero de ahí jamás. Gracias a Dios porque creo que hubiera hecho matazón.
¿No te arrepentís?
Para nada.
Digo, son años de estudio.
La carrera nominalmente dura cinco años, pero yo me gradué de papá antes. Yo estudié hasta quinto de medicina y tuve que cambiarme porque tenía que trabajar. Tenía tres trabajos: daba clases de Química y Biología a las 7 de la mañana, al mediodía entraba de vendedor de cerámico, iba a clases a las 2, y luego trabajaba en la Súper Stereo de las 10 de la noche a las 4 de la mañana. Editando, borrando, todavía se borraba con magneto, ahí aprendí edición, un montón de cosas. Y entré los tres trabajos hacía como mil 800 colones. Me iba en bicicleta, desde la San Antonio Abad hasta el condominio Montemaría (donde quedaba la radio), todos los días.
¿10:00 p.m. en bicicleta Por la San Antonio Abad y con la mara Mao Mao por ahí?
Pero como yo vivía ahí e respetaban. Ahí estaba “El player”, “El muerto”…
…Yo vivía en la Montefresco…
… Ahhh, cabal enfrente. Pero nos cuidaban cabrón.
Pero “El muerto” siempre estaba por ahí, y cuando ibas para la panadería y venías de regreso te decía “hey, pasate un pan”.
La renta era un (pan) francés, imaginate. No había ni diez ni cinco dólares, pues. Pero con decirte… una de mis aventuras: yo iba pasando, estaban metiendo el alcantarillado en San Antonio Abad, y me metí en un hoyo, salí todo enlodado, salen los de la mara, me rescatan, pero me dicen “hey, te vamos a poner”. Y me pusieron, me sacaron todo. Y en eso uno “hey, ¿vos sos el que cantás en Prueba, va?”, y yo “sí”, y él “mi hermana quiere coger con vos”.
Ja, ja, ja, ja, ja.
Y que “vamos donde mi hermana y te bañás en la casa”. Suerte que la hermana no estaba, ja, ja, ja. Y era maciza de la mara. Y así mil historias… una vez estaba con mi esposa embarazada, frente al Parque Cuscatlán, esperando la 102 para ir al Puerto, de donde es mi familia. Y llegó un chavo, le puso a ella la punta, me dijo que le diera todo lo que tenía. Y luego, “¡heeey, vos cantás en Prueba! No, entonces, dale, dale”. Y todavía paró al bus y “ahí me los lleva”. Imaginate, me fui de choto por invitación de un marero. ¿Qué tal eso?
Tu familia es del Puerto. ¿Vos allá creciste?
Sí, allá. Y me trasladé a los 21 años, después de que mataron a mi papá, en el 89. Entonces ya radiqué en Santa Tecla, hasta el 2000 que regresé al Puerto, casi 11 años después, y ya en términos de trabajo político. Y a la fecha sigo viviendo allá…
En términos políticos…
Fui el coordinador, durante seis años, del FMLN en el Puerto. Me tocó el trabajo partidario de las bases ahí en aquel momento, y para eso tenía entonces que trasladarme a vivir allá.
Te metiste de lleno, pues.
Me metí de lleno, cabal.
No sos ningún gato, pues.
Ja, ja, ja. Sí soy gato. Soy gato, pero maúllo elegante, ja, ja, ja. Después de un proceso interno, que ustedes conocen, tuvimos que pasar… es que mi momento de afiliación en La Libertad, con Óscar Ortiz, tuvo sus costos políticos internamente.
Pasamos esta etapa y consolidamos este esfuerzo. Yo tengo algunas creencias también en términos políticos sociológicos que sigo manteniendo y que aún son afines con el partido; y el partido me cree importante tener ahí. Esa es la realidad hasta la fecha.
Mirá, ¿cuándo llegaste a trabajar a la Asamblea Legislativa?
En 2004, ¿junio?... no, en enero de 2004 llegué a hacer una pasantía en julio de 2003. En enero ya entré como empleado.
¿Y sos asesor, empleado administrativo o qué ondas?
Soy empleado gato. Ahí se hace de todo, vos lo has visto.
¿PTM?
Sí, “Para Toda M… adre”. No, en teoría soy asistente técnico adjudicado a los diputados de La Libertad. Pero, por la experiencia y algunos estudios, estoy asesorando a Deysi Cruz, que está en la Comisión de Municipalismo; Calixto Mejía, en el tema laboral y de hacienda. Pero, realmente lo mío es operativizar todo el trabajo de los diputados.
¿Qué es más difícil, cantar u operativizar el trabajo de los diputados?
No sé… no sé… tiene su nivel de dificultad cada área. Creo que es más difícil lo político.
¿Y más divertido?
¡No, Cantar!, toda la vida. Hoy es jueves de plenaria, termino a las 11:00 ó 12:00 de la noche, o pido permiso, y de inmediato tengo que salir volado a cantar. Entonces todo el estrés acumulado yo lo libero ahí.